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Grupo de PYME



ALTERNATIVAS DE PROYECTO PRODUCTIVOS CON PYMES TURISTICAS

Frank Oliver
Administración hotelera cenfotur
Escrito por Frank Oliver Chigne Rivas
el 16/05/2010

La prolongada crisis económica que ha afectado a múltiples países del tercer mundo desde la década de los años setenta, ha estado dejando como saldo negativo una constante baja en el poder adquisitivo de amplios sectores de la población, sobre todo en las denominadas clases populares, que son mayoritariamente asalariados. Esta situación es particularmente más grave entre los sectores -que siendo parte de la población económicamente activa- se han visto afectados por el desempleo al que los ha lanzado la crisis, y que a su vez está obligando a ensayar múltiples y muy diversas maneras de subsistir.

Los programas de ajuste de las políticas económicas de los diversos países que hoy en día aplican todos los organismos financieros internacionales como única receta para salir de esa prolongada crisis –llamada de la deuda externa- están provocando una mayor caída en las economías domésticas de las clases mayoritarias de nuestros países, que inclusive están sacudiendo algunos con estallidos políticos y sociales que hacen peligrar las endebles democracias de algunos de éstos.

Sin embargo, aunado a muchas de estas medidas de ajuste, algunos de estos mismo organismos y, sobre todo algunas organizaciones de diversa índole –Agencias de Desarrollo de países industrializados, fundaciones internacionales, sectores cooperativos de países desarrollados, etc. - están poniendo atención en un sector casi oculto de nuestra dinámica de desarrollo económico: El sector informal, es decir el sector laboral que da forma a la llamada Economía Informal.

Desde la década pasada connotados sociólogos y economistas latinoamericanos –con el peruano De Soto como el más conocido- ya habían advertido de la creciente importancia que reviste este sector, por su peso en la economía global de nuestros países que en algunos casos como el mismo Perú, se sospecha que pueda ser el principal promotor de esa maltrecha economía.

Basta observar como en la casi totalidad de nuestras ciudades latinoamericanas, sobre todo en urbes como México, Sao Paulo, Lima, Caracas, para citar sola algunas ha venido incrementándose el número de comerciantes ambulantes –comercio informal al margen de controles oficiales-, pero también de muchas industrias clandestinas de pequeña escala que contribuyen de manera significativa a mantener la dinámica de esa economía paralela.

Cada vez es más obvio que muchas de estas pequeñas –más bien microempresas no solo ayudan a resolver los problemas de quienes las llevan a cabo sino que también es un excelente mecanismo distribuidor de los ingresos sobre todo en la escala y en las clases más lo requieren.

Estas una de las razones de mayor peso que se argumentan a favor de la economía informal, particularmente cuando se habla de micro y pequeña empresa a un grado tal que existe una gran inquietud entre los Organismos Financieros por encontrar mecanismos para desarrollar y activar aún más estas iniciativas –que en el fondo reflejan quizás el más genuino ejemplo de los principios de la iniciativa privada y por ende de la economía de mercado-. De manera que se ha empezado a encontrar una especie de equilibrio para impulsar este sector procurando lesionar lo menos posible los intereses del sector formal de la economía, sea éste primario, secundario o terciario.

El sector terceario lo componen el comercio y los servicios, de manera tal que aunque al turismo se le denomina la “Industria sin chimeneas” es un subsector que está fundamentado en la prestación de múltiples servicios. El Turismo pues, no constituye excepción alguna en relación a lo mencionado de la economía informal. Así como existe industria y comercio informal también hay turismo informal.

En la casi totalidad de los casos de este tipo de turismo podría afirmarse que se da en pequeña escala, en baja intensidad. Es una gama que va desde el improvisado guía individual que ofrece sus servicios a uno o varios turistas hasta aquel pequeño empresario que actúa en casi todos los campos (Con sus propias conexiones en el extranjero consigue atraer turistas, los transporta en su vehículo, los hospeda en su casa, los lleva y los trae de un destino a otro). Así encontramos muchas personas que ofrecen sus propios servicios en diversas etapas del proceso turístico, y que, querámoslo o no, legal o ilegalmente, formal o informalmente lo seguirán haciendo, ya que actúan impulsados por motivos que son inherentes a la toma de iniciativas en nuestra propia sociedad de mercado. De ahí la importancia de poner atención a este fenómeno y buscar alternativas para desarrollarlo adecuadamente, logrando con esto, y de manera gradual y controlada, su adecuada inserción en el marco de la economía formal.

En la mayoría de nuestros países existe legislación que delimita con bastante claridad el campo en el cual deben actuar las empresas turísticas calificadas como tales por la misma legislación o reglamentación. Puede afirmarse que aunque la pequeña empresa ha contribuido a desarrollar el turismo en nuestros países, inclusive en algunos líderes como España o Italia, los sectores financieros han sido siempre mucho más proclives a otorgar fuertes créditos para la construcción de gran infraestructura o el desarrollo de grandes empresas, dejando así totalmente marginada la posibilidad de diseminar muchas pequeñas semillas que si logran germinar bien abonadas y cuidadas por sus propios artífices, darán probablemente en un futuro frutos y resultados inequívocos del crecimiento de múltiples iniciativas que a la postre serán pequeñas empresas bien consolidadas que traerán bienestar en el ámbito en el que han crecido.

Este bienestar se distribuye entre los que en esa pequeña escala participan ofreciendo servicios de apoyo en alguna parte del proceso turístico. De esta manera podría afirmarse con seguridad que en proporción son mayores los beneficios que le producen a los sectores medio y bajos este tipo de empresas que las que por su tamaño están trabajando en una escala mayor. Quizás, haciendo un cierto análisis comparativo el turismo intensivo –con estrecho parentesco con el masivo- tiene menor penetración y produce menor bienestar entre los sectores populares, que son los que más necesitan atenderse si queremos realmente dinamizar nuestra propia economía menos expuesta a inversiones foráneas de gran escala que tienden a retornar los capitales y la rentabilidad que estos generan hacia los mismos países de origen, y que son justamente los mismos países emisores de los principales flujos turísticos. En pocas palabras tal vez una de las pocas formas de romper esta especie de círculo vicioso sea la de apoyar más a nuestra propia industria turística, sobre todo a nivel de micro y pequeña empresa, que tiene una mayor versatilidad para adaptarse a las nuevas modalidades de hacer turismo que hoy en día está en boga.

Las estadísticas del fenómeno turístico dejan entrever que se han venido gestando importantes cambios en las actitudes y costumbres de los turistas. Es cada vez más frecuente que un usuario acuda a una Agencia de Viajes tan solo para informarse y prepararse su propio programa de viaje, alejándose cada vez más de los clásicos paquetes en los que la iniciativa del turista individual tiende a desaparecer para acoplarse al gusto medio del grupo en que viaja. No es que en los paquetes de viajes esté todo incluido o los charters estén desapareciendo, sino que también está cada día con mayor presencia un segmento de turistas que trata de evadir las modalidades clásicas de hacer turismo, inclinándose por integrarse más con el hombre y su hábitat.

Culpable de todo esto es la naturaleza o más bien el creciente interés que existe por ella y por la protección del medio ambiente. Hoy vivimos más que nunca una especie de era ecológica en la que, dado en evidente y cada día mayor deterioro de los recursos naturales del planeta, surge mayor preocupación e inquietud por resolver los problemas ambientales para asegurar la subsistencia de las futuras generaciones. El turismo que no está aislado como fenómeno social, se ha empezado a ver como un eficaz instrumento para coadyuvar a concientizar de la importancia de preservar y conservar esos recursos.

El ecoturismo ha surgido con mayor fuerza y con nuevos enfoques que atraen a muchos turistas que optan por esa modalidad, variando convencionalismos y costumbres de los grandes segmentos mayoritarios de los flujos turísticos mundiales que han sido hasta ahora el de mar, sol, playa, el cultural y el de compras.

En nuestra América Latina con la inmensa diversidad biológica existente entre los dos trópicos, se ha abierto grandes expectativas para el desarrollo del turismo ecológico o conocido como ecoturismo. Países como Ecuador, Costa Rica y Belice ya figuran entre los más importantes destinos turísticos internacionales gracias al interés de los viajeros por conocer sus recursos naturales. Muchos otros en Centro y Sur América cuentan con un sin número de atractivos naturales de gran categoría que hará que tarde o temprano figuren en el mapa internacional del ecoturismo; y no es de referirse tan sólo a atractivos de renombre como con el Río Amazonas, las Cataratas de Iguazú, los Glaciales Patagónicos o las Islas Galápagos, sino también innumerables atractivos anónimos que no por su pequeñez poseen menor belleza y que se ubican en cualquier punto cardinal de nuestros territorios.

Los atractivos de tipo natural se caracterizan justamente por estar diseminados y distribuidos a lo largo y ancho de nuestra geografía del -Río Bravo a la Tierra del Fuego-, y en su gran mayoría más al alcance de la responsabilidad de los Gobiernos Locales Municipales que de la vigilancia y la tutela de las autoridades centrales. Las comunidades cercanas juegan entonces un papel protagónico y medular en el uso de esos recursos. El ecoturismo puede ofrecerles a estas comunidades y estos gobiernos locales la oportunidad de asumir una responsabilidad histórica en el sentido de convertirse en artífices de su propio futuro si saben explotar adecuadamente esos recursos, aplicando en esa escala una fórmula adecuada de equilibrio entre conservación y desarrollo.

Es exactamente en este punto done la denominada MICROEMPRESA TURISTICA puede germinar con ventajas comparativas con relación a otro tipo de empresas turísticas más propensas a manejar grupos mayores de visitantes. Hay una estrecha relación entre el disfrute masivo de los recursos y el deterioro de los mismos, de manera tal que si se evita el uso intensivo limitándolo a al racionalidad de la capacidad soportante de cada atractivo podemos preservarlos para nuestras futuras generaciones.
El manejo de baja intensidad propio de la micro y pequeña empresa aunado a la atención especializada, el conocimiento local, la integración con la comunidad, los aspectos costumbristas propios del medio rural o provincial y sobre todo el positivo impacto económico local, son sólo algunas de las variables que combinada adecuadamente pueden asegurar no solo el éxito como actividad económica, sino también la suerte de nuestros atractivos naturales.

En la modalidad del ecoturismo el viajero gusta de movilizarse por su propia cuenta o con operadores receptivos que manejan pequeños grupos para asegurar una mejor atención y servicio. El perfil de éste viajero contiene rasgos tan diferentes al turismo estándar puesto que su motivación es distinta. El disfrute pleno de la naturaleza implica necesariamente un acercamiento mayor con el individuo y su medio, es decir con el ciudadano común de cualquiera de nuestras pequeñas comunidades. Es por eso que el visitante tiende a adaptarse a las condiciones que se le presentan, aunque en algunos casos sean adversas (Malos caminos, transporte deficiente, planta física poco confortable, costumbres gastronómicas ajenas, etc. ), a cambio de sacrificar un poco de comodidad se obtiene una vivencia que no puede medirse con parámetros de índole material sino que será una experiencia enriquecedora por la estrecha relación que se logra con el medio natural, pero sin dejar de lado la integración con las comunidades, aunque sea esto fugaz o temporalmente.

Las micro y pequeñas empresas turísticas por la concepción en el manejo del servicio personalizado, facilitan esta relación integral entre el visitante y el atractivo. Estas empresas independientemente del lugar en que ubiquen, sean estas grandes ciudades o pequeñas comunidades rurales, se convierten en vínculo de integración, permitiendo reivindicar el fenómeno turístico por la importancia social y cultural y no una mera actividad económica en lo que han convertido las grandes corporaciones y los grandes consorcios.

Cuando se habla de este tipo de micro y pequeñas empresas nos referimos a una gama de empresas y actividades que pueden desarrollarse directa e indirectamente en el sector turismo. Las primeras pueden clasificarse según la rama de actividad:

 Alojamiento (Pequeños albergues, pequeños hospitales u hosterías, casas de huéspedes, Bed & Breakfast, etc.
 Alimentación (Cafeterías, puestos de comida típica, kioscos, refresquerías, heladerías, puestos móviles, sodas, marisquerías, fondas, etc.)
 Operadores receptivos (Servicios de guía general o especializado, conducción de grupos y excursionistas con pequeños grupos, etc.).
 Transporte terrestre (Vehículos para grupos mínimos, carruajes, calesas o carricoches), alquiler de caballos, acuático (Pequeñas lanchas, embarcaciones artesanales menores, góndolas y canoas, etc.

Muchas otras actividades pueden desarrollarse en micro y pequeñas empresas de apoyo al sector y sin duda, ser de vital importancia para complementar la oficina turística, a saber:

( Expendio de artesanías y souvenirs
( Alquiler de equipos y accesorios deportivos y recreativos
( Lavanderías de ropa de hoteles y restaurantes
( Servicio de catering
( Pequeñas empresas de entretenimiento

Es posible abocarse a estudiar y analizar a fondo la alternativa que representan estas empresas para desarrollar un turismo de una escala humana más cercana a las posibilidades de muchas de nuestras comunidades o de nuestras clases con mayores limitaciones económicas.

También es posible crear y consolidar una industria turística de pequeña escala que trabaje con segmentos de visitantes que desean escapar del turismo tradicional, un sector complementario de la oferta turística que pueda ser atractivo para muchos consumidores del producto turístico que están haciendo innovaciones en la forma de realizar sus viajes, que están buscando experiencias nuevas con otras modalidades de hacer turismo. La segmentación cada día más notoria en el mundo del turismo está abriendo muchas posibilidades de éxito para este tipo de empresas.*

*Empresas sobre todo por el calor humano que ofrecen al consumidor.

Hay países donde la sofisticación, el lujo, la masificación, el elitismo y la modernidad tecnológica casi han convertido al turista en un objeto de consumo, y a su vez al prestador de servicios en un potencial explotador de este objeto. El Turismo en estos casos ha perdido la brújula inicial, ha dejado de ser una práctica del conocimiento de otras culturas y costumbres donde el hombre y su entorno es el “LEIMOTIV” para convertirse en una prosaica y vulgar actividad económica.

Es urgente combatir esta concepción, las pequeñas empresas de las que hablamos pueden contribuir significativamente a desarrollar en nuestros países un turismo más acorde a nuestras necesidades económicas que no lesione nuestro patrimonio cultural y ambiental.

Una proliferación incontrolada y con una equívoca orientación puede echar por la borda cualquier esfuerzo que se realice. Por otra parte es importante hacer énfasis que existe grandes riesgos cuando no se miden los impactos que éstas producen:

a) En el campo ambiental ocurren frecuentemente alteraciones por el uso indebido de la disposición de aguas residuales y desechos sólidos cuando se trata de construcción de pequeñas instalaciones para servicio de alojamiento y alimentación, sobre todo en el medio rural, donde existen pocos controles oficiales, suele suceder que por un afán excesivo de abaratamiento de costos se sacrifican aspectos vitales del manejo sanitario. En estos casos la vigilancia de autoridades municipales es indispensable para garantizar el cumplimiento de normas y reglamentos. Asimismo es deseable que se simplifiquen muchos de los procedimientos y trámites correspondientes a estas pequeñas iniciativas, pero que a la vez cuando estos sean burlados deliberadamente se aplique todo el peso de la ley.

b) En el campo laboral es conveniente que no signifiquen una competencia
desleal para las empresas turísticas legalmente constituidas. Es preciso encontrar mecanismo para evitar que estas empresas laboren al margen de controles y regulaciones mínimas. Es muy conveniente que se les de controles y regulaciones mínimas. Es muy conveniente que se les practique inspecciones periódicas en el aspecto de la salud (sanitarios), tarifas y fiscal para garantizar el acatamiento del ordenamiento legal.

c) En la atención al visitante es indispensable realizar programas de capacitación y adiestramiento en diversas labores y oficios relacionados con la prestación del servicio, así como también en lo referente a los conceptos básicos de relaciones públicas. Si existen fallas en este campo se pone en peligro el éxito de cualquier empresa. No hay que olvidar que de los viajes de un turista con el tiempo solo quedan recuerdos. Si estos fueron gratos se garantiza la continuidad de una demanda satisfecha. Existe un riesgo que haya gente que vea en estas empresas pequeñas, solo como una oportunidad de hacer dinero rápido y fácil a costa de los turistas, de manera que es sumamente importante impulsar programas de esta índole cuando se tiene la certeza que los prestadores de servicios tienen la convicción y la vocación del servicio y la mentalidad abierta para desarrollarse en el campo de las relaciones humanas.

d) Cuando en el país el sector turismo empieza a crecer y desarrollarse mostrando una dinámica mayor que otros sectores de la economía, es muy frecuente que inversionistas y empresarios agropecuarios industriales y comerciales se sientan atraídos por invertir en turismo. En el caso de empresas grandes y medianas por su estructura laboral, generalmente son administradas por profesionales del ramo, sin embargo en el caso de micro y pequeñas empresas sobre todo en las primeras, la tendencia es a manejarlas en forma personal y familiar, de manera que se impone la necesidad de capacitar y adiestrar a quienes las administren. Es preciso que el estado como las organizaciones no gubernamentales que impulsan programas microempresariales se preocupen más por este campo, ya que puede afirmarse que en gran medida aquí se define el éxito o el fracaso de un proyecto.


Finalmente solo quisiéramos referirnos a un caso de desarrollo de microempresas que actualmente se experimenta en Costa Rica. En los últimos años gracias a las condiciones de paz y tranquilidad social del país, se ha venido incrementándose la afluencia de visitantes extranjeros que viene a recibir cursos de español y otras actividades académicas, científicas, etc. , este segmento se combina con diversas actividades propias de otros segmentos tales como el ecoturismo, mar, sol y playa vacacional, etc.