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Foro de Historia



Ahondando en el mito: Atlántida, Tartessos...y demás "lindezas".

Ariadna
Ninguno ninguno
Escrito por Ariadna Criado García
el 25/11/2010

Abro este debate para tratar temas como la Atlántida o Tartessos , temas que han aflorado durante el debate de "El origen de Colón y una protesta".

Escrito por Tobías Montesinos Martínez
el 26/11/2010

Como habrás podido ver hay un tema largo (aunque se desvía a veces hacia otras cuestiones) en el que se habló de la Atlántida, sobre todo respecto a la posibilidad de que el mito platónico no fuera más que eso, un invento útil de Platón para exponer una tesis filosófica. Por supuesto surgió también la cuestión de Tartessos a partir de la aventurada idea de Schulten, que se creyó un nuevo Schliemann y pensó que Tartessos era su particular Troya. Ya puestos Schulten creyó encontrar la Atlántida en las marismas.


Bien, yo creo que debería ser Ari la que expusiera primero su idea (nuestras opiniones están claramente expuestas en ese tema) y, particularmente, si considera que cuando Platón habla de la Atlántida está refiriéndose a América o al famoso continente perdido. En definitiva, si Ari cree en la realidad de la Atlántida o si es otro de los nombres con los que se encubrió América.

Ariadna Criado García
Ninguno ninguno
Escrito por Ariadna Criado García
el 26/11/2010

Perfecto.. Es simple. Para mí la Atlántida, es Sudamérica. Que hubiera una isla en medio del Atlántico que se ha hundido... Pues tampoco lo descarto, pero para mí, la civilización primordial estuvo en Sudamérica.

Tarsis, sería Tartessos, en el sur peninsular, puente de unión entre el Mediterráneo y Atlántico, mientras que los gigantes, serían los constructores de estructuras megalíticas. También creo en el diluvio.

Pero Tobías,,, ¿Serías tan amable de indicarme el debate en el que tratasteis el tema con anterioridad, para ponerme al día?

Maria Teresa Perez Alvarez
Profesorado de egb escuela de magisterio
Escrito por Maria Teresa Perez Alvarez
el 26/11/2010

En el Grupo de Culturas del Mundo hay un video que lleva por titulo:La Atlantida, el continente perdido,Te encantaran, a mi al menos me parece que estan muy bien,


Http://www.youtube.com/watch? V=wcs8KpWNAFU&feature=player_embedded


Son varios. Cinco en total y a mi me gustan, creo que son honestos en su forma de plantear todo. Segun ellos la historia de la atlantida la recogen los griegos de los egipcios y las momias egipcias presentan sustancias como la coca...

Escrito por Tobías Montesinos Martínez
el 26/11/2010

Pues te confieso que se me había olvidado pero resulta que los dos (Ari y yo) participamos tiempo atrás en ese tema del que te hablaba. Está en el mismo foro de historia y se titula así, "La Atlántida"; el último mensaje es de Maria Teresa. Curiosamente el que no participó fue Rafa, imagino que se refería a algún otro tema anterior sobre Tartessos, aunque yo no lo recuerdo.

Maria Teresa Perez Alvarez
Profesorado de egb escuela de magisterio
Escrito por Maria Teresa Perez Alvarez
el 26/11/2010

No te pierdas los videos, Ariadna, quiza te quedes corta. Es fascinante. Las naves de Tarsis tardaban tres años en llegar al Mar Rojo, de donde salian a buscar articulos de lujo; tres años da para mucho. Y despues esta el asunto de las piramides. Como dicen en el video es maravilloso investigar,no se cansa el que desea saber porque es mas lo que ignoramos que las certezas. La civilizacion de las piramides... No tenia ni idea de que en Tenerife hubiese nada semejante. Pero ya Colon hace referencia a los guanches cuando describe a los tainos.


Segun un reportaje reciente sobre los fenicios, estos pactan con Israel en tiempos de Hiram I, en el siglo x antes de cristo, para acceder al Mar Rojo, cuando ya los egipcios han perdido poder, despues de dos mil años manejando la situacion. Suceden los asirios, los babilonios, los persas, los griegos,los romanos... Creo entender que son los habitantes de America los que se comunican con los egipcios y cuentan su historia, que luego transmite Platon. En fin, fascinante. Lo que no me cuadra es que no nos descubrieran antes ellos a nosotros.


Yo tampoco encuentro ese debate.

Ariadna Criado García
Ninguno ninguno
Escrito por Ariadna Criado García
el 26/11/2010

Pues Tobías.... A ver si Rafael nos aclara el entuerto, porque efectivamente, si recuerdo el debate entre tu y yo (lo dejé por falta de tiempo), pero no he encontrado ninguno en el que participarais Rafael y tú.

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 28/11/2010

"Hayga calma" en esa búsqueda del Grial que por lo visto representa encontrar ese viejo debate que, desde luego, no fue el que lleva el título "La Atlántida". Hace tiempo que lo repasé y quedé tan desconcertado como vosotros, sobre todo por no verme allí.
Ya lo encontraré, pero seguro que es un salto de mata disperso de varios debates distintos en una época que tengo bastante presente. Incluso no descarto que haya cosas en el foro de lectura.

Por lo pronto, me entusiasma que Ariadna se haya decidido a abrir el debate. Un debate que yo calificaría sobre temas "miticos" y creo que así debería abordarse, para evitar problemas innecesarios ante temas de historicidad improbable, por no decir imposible.

Pido disculpas por mi aterrizaje retrasado. He estado de "ejercicios espirituales" con mi empresa, en una de esas dudosas convenciones anuales en las que uno no sabe si va a comer, a emborracharse, o a enterarse de lo que pasa en ella, y prometo que este debate quizás pague los platos rotos, ante mis ganas de ensoñaciones en comparación con temas tan baladies como si perdemos o ganamos dinero.

Bueno, me pongo manos a la obra en la localización de viejas historias y en munirme para el asunto. Por lo demás, ya avanzo que no concuerdo con que la Atlántida sea Sudamérica, ni nos hayan descubierto ellos a nosotros, ni en civilizaciones primigenias, como la Tiahuanaco del Origen Perdido de Matilde Asensi. Para colmo (con perdón) creo que ahí sí tengo cosas que decir.

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 28/11/2010

Me ha costado mucho; pero al final he terminado descubriendo que esta página tiene algunas cosas útiles siempre que se recuerden con aproximación ciertas fechas y si se han guardado ciertas cosas escritas en word por su extensión, antes de colgarlas, como en mi caso,.
Además me he tenido que reir; porque en mi post sobre La Atlántida le pregunto a Tobías si suele soñar y me contesta que sí, que lo hace mucho........ ,con Paz Vega. Vean, vean:

https://grupos.emagister.com/debate/descubrir_/6673-279017

Espero no pillar a nadie en algún renuncio, por cambios de parecer desde aquellas lejanas fechas a las de hoy.

Por cierto Tobías, como verás ahí, he terminado teniendo razón en lo del "salto de mata", porque tú mismo recuerdas en un post tus conversaciones sobre La Atlántida en el foro de Lectura, con Elvia. Como veis por el momento tengo a raya el Alzheimer. Sería bieno rescatar también esos "diálogos" al mejor estilo Platón

Escrito por Tobías Montesinos Martínez
el 28/11/2010

Si te refieres a Paz Vega, no. En el debate dices algunas cosas muy curiosas, por ejemplo que "la ciencia está atada por sus propias definiciones". Toma castañas, que diu ma mare, si te parece volvemos a los tiempos de la alquimia o encumbramos a Von Daniken o a Benitez como presidentes de la Academia de la Historia.

Todo lo que dices en ese post está muy bien, salvo la elucubración divertida y soñadora, nadie nos impide soñar (como a mi con Paz Vega), de que diez mil años antes de Cristo existía una civilización avanzadísima que pereció entre las aguas del mar tenebroso. Al final resultará que la Biblia tenía razón en sus fantasías delirantes del Dios malvado (Marción dixit). Por cierto, veo que por ahí intervino el amigo Sertorio, ya mayor de edad: por lo visto se ha convertido en un experto y jerifalte del asunto, aunque debe andar por parajes más acogedores que el que le dispensaban hooligans como Imperfecto y yo mismo. Sin embargo dice algo muy razonable: la teoría de la deriva continental se da de bruces con la posible existencia de la Atlántida.

Maria Teresa Perez Alvarez
Profesorado de egb escuela de magisterio
Escrito por Maria Teresa Perez Alvarez
el 28/11/2010

La politica de hoy escribe la historia oficial del mañana?. Y que es la politica? El arte de la mentira? No estoy segura de nada, pero de que la historia oficial que estudiamos sea la verdad, y que la historia sea una ciencia... Que clase de ciencia? Ciencia experimental? Basada en la observacion y experimentacion... De que sucesos? La historia se reescribe continuamente. No digamos que se reescribe de un dia para otro. Si nos ponemos de acuerdo en un temario oficial para toda España,para toda Europa? Podriamos hacerlo? Podriamos hacer un temario para estudiar la Historia de Europa en nuestros colegios europeos?

He leido ese debate. Es muy corto.

Ariadna Criado García
Ninguno ninguno
Escrito por Ariadna Criado García
el 29/11/2010

Bueno... Me vais a matar... Pero en fin:

Claudio Eliano (autor y profesor de retórica románo, (175 - 235)) en su obra “Historias curiosas ”, recoge:

“Teopompo relata con detalle una conversación entre el frigio Midas y Sileno. Este Sileno era hijo de una ninfa; por su naturaleza era inferior a los dioses aunque superior a los hombres, puesto que era inmortal. Conversaron sobre los más diversos asuntos, pero en concreto esto fue lo que Sileno le dijo a Midas:

Europa, Asia y Libia son islas en torno a las que fluye, en círculo, el Océano, y hay un continente que está fuera de nuestro mundo. Le explicó minuciosamente su ilimitada grandeza y le contó que ese continente genera enormes animales y que los hombres que allí viven nos doblan en estatura..."


Luego Platón recoge:

"Numerosos y grandiosos han sido los hechos de vuestra ciudad (Atenas), aquí descritos, que causan admiración; pero entre todos hay uno que sobresale por completo en importancia y mérito. Efectivamente nuestros escritos cuentan cómo vuestra ciudad aniquiló en una ocasión una fuerza que marchaba con soberbia sobre toda Europa y Asia juntas, tras partir desde fuera, desde el mar Atlántico. Entonces aquel mar se podía atravesar, pues tenía una isla delante de la desembocadura que vosotros llamáis, según decís, columnas de Heracles (Estrecho de Gibraltar). La isla era mayor que Libia (África) y Asia juntas, y desde ella era posible para los que viajaban en ese tiempo acceder a las otras islas."


Los continentes, en Grecia, eran considerados en sí mismos como islas (de mayor tamaño, pero islas). Platón es claro:


"La isla era mayor que Libia (África) y Asia juntas, y desde ella era posible para los que viajaban en ese tiempo acceder a las otras islas."


Y Eliano, también:

"Europa, Asia y Libia son islas en torno a las que fluye, en círculo, el Océano, y hay un continente que está fuera de nuestro mundo."


Efectivamente, la teoría de la deriva continental, no deja caida a un continente hundido, pero existiendo América... ¿Por qué darle tantas vueltas al asunto?
Maria Teresa Perez Alvarez
Profesorado de egb escuela de magisterio
Escrito por Maria Teresa Perez Alvarez
el 29/11/2010

Pues yo recuerdo un libro de ciencias naturales de quinto de bachiller en donde se veia el canal de la mancha,inglaterra todo unido; es decir Inglaterra no era una isla, formaba parte de un todo europeo. Pero hace mucho tiempo, quiza no lo recuerde bien. De todos modos si la Atlantida se hundio en el mar , con erupciones volcanicas, quiza no sea logico buscarla ahora emergida. Seguira sumergida.

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 30/11/2010

Una propuesta muy razonable y lógica, Ariadna. Ahoya ya depende de cómo sigas.

Mis pistas: ¿Cómo vas a resolver la cronología, y los estados (más o menos avanzados) de la civilización "atlántica"?

Creo que eso ya depende de tus conocimientos sobre las culturas americanas precolombinas

Ariadna Criado García
Ninguno ninguno
Escrito por Ariadna Criado García
el 30/11/2010

Rafael... Y ahí espero que usted también me alumbre, en el " conocimiento de las culturas precolombinas".

Y es que por extraño que parezca, es a través del estudio colombino, como llegué a la Atlántida y a comprobar como mitos a uno y otro lado del Atlántico, se repiten en tiempos, en los que la comunicación trasatlántica era impensable. Los propios indígenas tiene mitos sobre el diluvio, memoria que sólo podían haber perdurado tanto en el tiempo, si en aquellos momentos hubiesen existido civilizaciones muchos más avanzadas, de lo que hasta ahora imaginamos.

Y desde luego... Un poquito de seriedad... Que por lo que acabo de decir, no estoy hablando de platillos volantes atlantes.

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 01/12/2010

Hablando en términos muy generales y desde luego muy serios (bien lejos de los platillos volnates), entiendo que aparte de citas interesantísimas y enigmáticas, deberiamos ponernos de acuerdo en una serie de premisas para evitar dos cosas, a mi juicio esenciales: las incongruencias y las extemporaneidades.

A mi me encanta soñar e imaginarme cosas; y como tengo una Paz Vega en mi propia casa, los sueños van más por mitos y héroes del pasado, que por acuciantes imágenes de lencerías varias. Como me considero hombre esclavo de la lógica, me es difícil soñar en "batallitas" que no sean realmente posibles e incluso probables.

Me enrollo tanto al mero efecto de decir que la evolución de toda la humanidad tiene una cronología más o menos indiscutida. Y que me parece fundamental encajar cualquier "sueño" en esquemas lógicos.

Partamos de ejemplos extremos para que se vea con claridad mi posición. Hagamos tres suposiciones:
- La Atlantica existió y era una cultura superior, muy desarrollada, que terminó tras un cataclismo; posiblemente el diluvio.
- Hubo una raza de Atlantes (Gigantes) que pereció en el mismo fenómeno
- La Atlántida es Sudamérica (o América) y hay pruebas de culturas primigenias ("el origen perdido") americanas, posiblemente descubridoras (o migrantes) de Europa en una corriente de occidente hacia oriente (residuos de tabaco, coca, etc. En Egipto).

Las líneas lógicas, básicas, para sustentar todo eso serían más o menos así:

- ¿Cuando ocurrió todo eso? (Datación)
- ¿Cual era el estado de la evolución humana, genéricamente admitido, en ese momento?
- Si la datación nos lleva al paleolítico ¿Concluiremos que el diluvio anuló de tal manera la capacidad de recuerdo y los conocimientos de los supervivientes como para empezar de cero en estados de casi irracionalidad?
- ¿Cómo compaginamos la corriente "civilizadora" americana hacia oriente con la historia probada de la expansión del neolítico?
- ¿Por qué América ignora el hierro y la rueda hasta milenios después que Europa? En términos generales ¿Cómo explicamos los enormes desfases -a favor de Europa y Medio Oriente- en los diferentes estados de la evolución cultural?

En fin, creo que hay tajo, muy al margen de los sueños.

Por lo demás, gigante-atlante-guanche Ariadna, será un placer alumbrarte en lo que pueda con la humilde llamita titubeante de candil de aceite, representativa de mis conocimientos de las culturas "nucleares" americanas.

Y ahora, soñemos un poco (aclarando que repito posts colgados en distintos momentos, de distintas formas, en esta ilustre página; o sea, refrito de refritos):
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Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 01/12/2010

La recurrencia del diluvio y los gigantes en las culturas antiguas


El diluvio y los gigantes están presentes en la mitología de culturas tan alejadas como las siguientes (copio del libro “Mito, Leyenda y Costumbre en el Libro del Génesis de Theodor H. Gaster): Mesopotamia (epopeya de Gilgamesh); Egipto (Libro de los Muertos); Grecia (mitos de Ogyges, de Deucalión y de Dárdanos); Islandia (leyenda del gigante Ymir); Gales (Dwyfan y Dwyfach); Lituania (los gigantes Wandu y Wejas); Urales (el Gran Hombre y la Gran Mujer); India (Mito de Manu, en el Satapatha Brahmana, y varios más de tribus diferentes); Birmania (mito de Pawpaw Nan-chaung y su hermana Chang-Kho); Vietnam (leyenda del hermano y la hermana); Laos y Camboya (el dios creador se salva de una inundación); Malaysia (pelea entre perros y gatos); China (leyenda de Du-mu); Sumatra (el “Señor de Todo”; mito de Balagu Luomewona; y mito de “la mujer del pelo enredado”); Borneo (leyenda de los Ibans de Sarawak y mito de Trow); Célebes (el monte Wawon Pebato); isla de Ceram (la montaña Noesake); Timor (pico de Lakimola); isla de Flores (leyenda de Dooy, padre de la tribu); Filipinas (mito de Manama); Bengala (mito de Puluga); Nueva Guinea (mitos de Lohero ; del pez; y del Monte Vanessa); Fidji (Walavu-levu); Nuevas Hébridas (mito de Qat); islas Loyalty (mito de Nol); Polinesia (mito del creador Taaroa y mito del dios del mar Ruahatu); Nueva Zelanda (Mito de Para-whenuamea y Tupu-nui-a-uta, y mito de Tawhaki); Micronesia (mito de la anciana); Australia (mitos del pelícano, de la rana y del creador Bunjil); América del Norte (mitos de Montezuma y su amigo el coyote; de Szeuhka; colina de Katuta; del pájaro Coüy-oüy; mito Cherokee del perro; mito de la nutria [1] ; y mito de Kunyan); Groenlandia e Innuits. Curiosamente en África, sólo hay un precedente en Chad: la tribu moussaye tiene un increíble mito del “majador de mijo” que es una delicia.

Naturalmente sería ridículo olvidarse de la tradición judeo-cristiana, recogida en la Biblia.

Ya en “nuestra” América, merece la pena ser más detallista:


Mesoamérica

Hay mitos sobre el diluvio en Panamá y Nicaragua; pero México concentra las leyendas:

Una primera de los Méxica, recogida por el historiador italiano Clavigero, dice que todos los hombres quedaron sumergidos, salvo un hombre llamado Coxcox (otros le llaman Teocipactli) y una mujer llamada Xochiqueztal.

En el Codex Chimalpopoca se recoge la historia de los reinos de Culhuacan y México desde la creación y se narra la leyenda de Nata y Nena, prevenidos por el dios Titlacahuan sobre el diluvio.

En Michoacan hay una leyenda muy similar a la bíblica protagonizada por un hombre llamado Tezpi.

Una de las más bonitas es la de los indios Huichol, que me encantaría que nos ampliara Darío. Se trata de la anciana Nakawe, la diosa de la tierra, que reponía a diario los que destruía un Huichol queriendo hacer un claro en el bosque. No cuento más porque confío en Darío.

También son curiosos los mitos de los indios Cora y Tarahumaras.

Respecto de los Mayas, ya se ha hablado en otros spots. El mito de Huracán nos lo dice todo; pero sería bueno que alguien se animara a ampliarnos este mito.


América del Sur

Son muy interesantes los mitos brasileños de los Caingangs o Coroados de Rio Grande do Sul; los de los Palmaris, Abederys y Kataushys de Purus; y el de los Jibaros del Amazonas.

La tradición del pueblo de Isla de Pascua dice que sus ancestros llegaron a la isla escapando de la inundación de un mítico continente o isla llamada Hiva.

Los Arawaks tienen el bonito mito de Marerewana, prevenido del diluvio por el dios Aiomun Kondi.

Los indios del Orinoco tienen sus propios mitos. En especial los Tamanaques mantienen que se salvaron un hombre y una mujer y que al tirar los frutos de la palmera Mauritia vieron que brotaban de los huesos de esos frutos hombres y mujeres que repoblaron la tierra.

Los Yaganes de Tierra de Fuego dicen que el sol quedó sumergido en el mar, que las aguas crecieron tumultuosamente y que la tierra quedó sumergida, salvo una solitaria montaña en la que se salvaron pocas personas.

En las tradiciones del pueblo Mapuche, igualmente existe una leyenda sobre la inundación del hogar de este pueblo o del planeta al luchar entre sí dos serpientes, llamadas Treng Treng Vilu y Caicai Vilu . Alejandro, ¿Te animas a contarnos la historia?

En Perú tenemos una amplia mitología ligada a cataclismos y diluvios. Una que no admite duda es la Inca, en la que Viracocha destruyó los gigantes con una gran inundación, y dos personas repoblaron la Tierra (Manco Capac y Mama Ocllo). Pero el curioso problema que tenemos con Perú es que es el único país del mundo (creo) que tiene tradiciones cataclísmicas cíclicas, no vinculadas al diluvio, porque el fenómeno de la corriente del Niño, ha destruido y hecho desaparecer culturas enteras, cada tanto.

En Bolivia tenemos el mito de los Chiriguanos sobre el “verdadero” dios Tunpaete y el maligno Aguara-Tunpa. Y también el de los Uros, que podría ser el propio mito del nacimiento de Taipicala (Tiahuanaco), donde se había producido el nacimiento del primer ser humano, hijo de una diosa venida del cielo, llamada Oryana y de alguna clase de animal terrestre. Mucho tiempo después del diluvio, Willka, el Sol, reapareció en el centro de una gran laguna llamada Kotamama (puede tratarse del Titicaca) y los que lo vieron lo adoraron de todas las formas posibles, hasta el punto de que “amarraban” el sol a la piedra de los solsticios con una gruesa cadena de oro que lo sujetaba al espacio-tiempo, para que no volviera a escaparse.

De Colombia nos ha hablado ya maravillosamente Laurentino con su segunda parte del mito de Bochica.



¿Existió realmente el diluvio?

Sobre la realidad del Diluvio ( ¿Qué más da lo que fuera? ) falta poco por probar, aunque mucho por explicar sobre las consecuencias de ese cataclismo. Es un hecho cierto que con motivo de la última desglaciación, los océanos crecieron enormemente de nivel, sumergiendo miles de metros de tierras sobre su anterior nivel. No voy a perderme en lo obvio: podemos todos molestarnos en verificar los cambios geológicos que se han ido produciendo a raíz de ese hecho, con la única discusión de si fue un cambio rápido (cataclísmico) o de miles de años, o de si afectó a toda la tierra o sólo a una parte de ella. Sobran ya los científicos que han expuesto sus teorías probatorias sobre estos cambios geológicos, aunque este tema daría para otro debate interesantísimo, cuyo lugar no creo que sea éste.

Una cosa verdaderamente curiosa, si alguien se preocupara de analizar cada mito a fondo, es que en unos lugares (básicamente Europa) el tema va de lluvias ininterrumpidas. En otros (básicamente marítimas; Oceanía; Antártida) el tema va de crecimiento de las aguas, no de lluvias. En Asia continental (no en medio oriente) hay tan pocos mitos como posiblemente peligros reales. Finalmente, en África, no hay mitos diluviales (salvo en Chad que, reparen, es una depresión geográfica) y que, en vez de poner en cuestión el asunto, lo reafirma, como lo más lejano a una consecuencia de una “desglaciación” donde no había “glaciación”.

En definitiva, no sé a qué esperan los científicos para admitir abiertamente la existencia histórica del Diluvio, lo llamen así o como quieran (lo llamarán de otra forma sólo para fastidiar).

No se discute ya el hecho: se discute si fue universal o local; si duró poco o mucho; si fue así o fue asá; pero la mitología de todo el mundo habla mucho más claramente que los científicos. Por tanto el problema se reduce, para nosotros, en creer lo evidente, o creer lo no probado (el mundo al revés).


Los gigantes

Hay un asunto sorprendente en toda esta historia. El diluvio está totalmente ligado a la extinción de culturas que muchos consideran evolucionadas y superiores a las que vinieron después; pero sobre todo, a una coincidencia en que los protagonistas de dichas culturas eran “gigantes”. Ignoramos por completo qué puede significar esta expresión. Puede ir desde los extraterrestres de los que hablan tantos, hasta los Nehandertales, que según Jean Ahuel eran menos tontos de lo que creemos (personalmente creo que tenemos todo por delante para conocer a fondo a los Nehandertales que, como ella dice, tenían registrado en su cerebro la memoria del mundo; olvidada por el homo sapiens).

La mitología griega habla de los Atlantes (y relacionar eso con la Atlántida es de Perogrullo). Pero eso es lo de menos. Lo demás es registrar que exactamente allí donde el mito del diluvio es verdaderamente fuerte (traumático) la raza extinguida era una raza de gigantes.

Eso parece llevarnos a una sola corriente inmigratoria humana; a una sola etnia original, que excluiría a las etnias que no tienen esta tradición. No hay gigantes en los mitos diluvianos asiáticos; ni en Oceanía; ni en África.

Hay gigantes en los mitos diluvianos de Islandia (mito Ymir); Lituania (mito Pramzimas); los Voguls de los Urales (mito “el Gran Hombre y la Gran Mujer”); los indios Montagnais de la bahía de Hudson; Taipicala (mito de Oryana, que dio origen a una raza de gigantes que perecieron en el diluvio); Perú (mito de Viracocha, que destruyó los gigantes con una gran inundación); pero sobre todo en lo que puede ser origen de la tradición: la civilización mediterránea : El bíblico Libro de Enoc (declarado apócrifo) dice que el diluvio terminó con “ los hijos gigantes , los nephilim, de unos ángeles llamados vigilantes ”. Para que no haya dudas, el Libro de la Sabiduría (ortodoxo, unos de los que componen el Deuteronomio) dice que “cuando murieron los orgullosos gigantes , la esperanza del mundo se refugió en una balsa (el Arca); y en ella estuvo la semilla de una nueva humanidad”.


[1] Este mito es de los Montagnais de la bahía de Hudson y dice que Dios estaba enfadado con los gigantes y le pidió a un hombre que construyera una canoa. Las aguas crecieron, el hombre no veía nada más que agua y le pidió a una nutria que subiera un poco de tierra del fondo. El hombre sopló la tierra y empezó a crecer y así creó las montañas, los lagos y los ríos. Lo curioso del tema es que el mito se repite con los indios Hareskin; pero con rata almizclera, el castor, el zorro, el alcavarán y el ave fría (pag. 156); y también con los indios Tinneh, con un castor, una nutria, una rata almizclera y un pato ártico.



Aclaración de mi ilustre persona: la llamada y su correspondiente pie de página son mías. Lo digo ante malvados malpensadores que pueden deducir que copio de la wikipedia o antros similares.

Ariadna Criado García
Ninguno ninguno
Escrito por Ariadna Criado García
el 02/12/2010

¡IM- PRESIONANTE ¡ . Me da Rafael que voy a hacerle muchas... , muchas preguntas.

En primer lugar, dice usted que:

". Finalmente, en África, no hay mitos diluviales (salvo en Chad que, reparen, es una depresión geográfica) y que, en vez de poner en cuestión el asunto, lo reafirma, como lo más lejano a una consecuencia de una “desglaciación” donde no había “glaciación”.

Y bueno... En Egipto si que existe el mito del diluvio.. ¿No?


En segundo lugar... , en cuanto al tipo de diluvio... Es curioso que en Sudamérica se hable de inundación, y en el resto de lluvias fuertes. Teniendo en cuenta que hay registros que hablan de que los peruanos emigraron tras el diluvio a Caracas (documentos Miccinelli)... ¿Cabría la posibilidad de que algo hubiese ocurrido en el Pacífico?

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 02/12/2010

Gracias por las dos palabras, Ariadna (im-presionante).
Efectivamente existe el mito diluvial en Egipto, en el libro de los muertos. No deja de divertirme mi propio lapsus, en el sentido de no considerar a Egipto como Africa. Es como una pretensión subconsciente de aislar su civilización de la escasa civilización del resto.

El tema de Perú es mucho más complicado y lo apunto: "el curioso problema que tenemos con Perú es que es el único país del mundo (creo) que tiene tradiciones cataclísmicas cíclicas, no vinculadas al diluvio, porque el fenómeno de la corriente del Niño, ha destruido y hecho desaparecer culturas enteras, cada tanto".

Es prácticamente imposible distinguir en la civilización andina cataclismos diluviales de cataclismos debidos al fenómeno de El Niño. Hay explicaciones interesantísimas de este último fenómeno que ha hecho desaparecer culturas enteras. De hecho, tengo un breve resumen de todas ellas, como curiosidad, porque impresiona bastante (entre ellas la propia Tiahuanaco); pero una vez más no es objeto de este debate ¿O sí? (parece muy abierto).

Hay una cierta coincidencia entre autores bastante opuestos en que el mito de Oryana habla del diluvio y no de "El Niño", porque a él se le adjudica el origen de Viracocha, que parece ser el dios más antiguo de América (entera); pero es un verdadero lío, en gran parte debido a las permanentes pugnas infantiles entre científicos (historiadores, antropólogos, etnólogos, etc. ) de Bolivia y Perú. Perú, a su vez, tiene dos "paises" que viven de espaldas entre sí, matándose a palos verbales: la sierra y la costa.

Muy resumidamente puedo decirte que alguien pretende ver a Viracocha en Caral (la ciudad más antigua de América -entera-; + - 3000 a.c. ) y de ahí viene todo. Sin embargo, el mito no sólo tiene origen en el Titicaca, sino que son ampliamente mayoritarios (entre ellos yo mismo) los que sostenemos que "el dios de los báculos" (o de las varas), de nombre cambiante (cuyo original fuera posiblemente Tunupa) también tiene su origen en el Titicaca y no en Caral. ¿Qué pasa? Que cuando se enzarzan en la pelea de si el dios viene de la costa (Caral) o de la sierra (Tiahuanaco), aparece nuestro ínclito e iluminado Schliemann américano (que era Austriaco) señor Posnansky y decide que Tiahuanaco tiene entre 30. 000 y 15. 000 años de historia (toma castaña), con lo cual nada impide que el dios hubiera ido de la sierra a la costa para emerger histórica y arquelógicamente en Caral (a todo esto, sin pretender complicarlo más, supongo que sabes que el tema de Viracocha se complica con la creencia de que era un "hombre barbado", o sea europeo, que es otro de los magníficos enigmas que nos brinda ese Continente).

Da para mucho, Ariadna. Y los enrevesamientos del tema americano son tan espectacularmente atractivos, como espectacularmente difíciles de desentrañar por las razones apuntadas. De vez en cuando llega un europeo (jamás español, faltaría más) y pone un poco de orden científico en tanto despropósito. Suelen ser franceses (Bouysse-Cassagne; Duviols), Británicos (Denise Arnold y Paul Heggarty), el alemán de turno (Middendorf), algún polaco (Szeminski, al que le robaron hasta las ideas; pero que fue el primero que advirtió que la lengua secreta de los Incas -emperadores- era el Puquina) y muchos, muchos, norteamericanos (Dorothy Menzel; Martha Hardman; Ruht Sady) además de un larguísimo etcétera de muchas nacionalidades. Para haber, hay hasta una "españolita", María del Carmen Martín Rubio, historiadora, que en 1987 descubrió unos capítulos inéditos de la “Suma y narración de los Incas” de Juan Díez de Betanzos, en la biblioteca de la Fundación Bartolomé March de Palma de Mallorca, en un estado de deterioro que dificulta mucho los análisis hechos.

Por supuesto, hay historiadores, lingüistas y antropólogos peruanos y bolivianos de un gran rigor; pero todavía hoy estoy por descubrir alguno al que no le tire "el terruño" de tal forma, que termina por armarte un "fenómeno de El Niño" en tu propia cabeza.

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 02/12/2010

Hablando de Schliemann, supongo que sabéis que un nieto suyo (Paul) tenía la misma "vena" que el abuelo y era un ferviente creyente en La Atlantida.
Mi amigo uruguayo Carlos Dávila, que heredó a solicitud mía la administración del Grupo de Culturas Americanas Prehispánicas de esta ilustre página, colgó en su momento un interesante documento que puede venir bien aquí. Era de https://www.ciag-gnosis.org/revista_abraxas/8-31/la-atlantida. Shtml , y decía así:

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De cuando en cuando, aparecen noticias o documentales que reviven alguna faceta de la antigua historia de Troya.
Recordemos que las ruinas de la ciudad de Troya, junto con el Tesoro de Príamo, fueron descubiertas en 1873, al norte de Turquía, por el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann.

En 1880, Schliemman después de adquirir por 50. 000 francos de oro, los derechos de propiedad del tesoro al gobierno de Turquía, lo legó a Alemania donde se exhibió en uno de los principales museos de Berlín.

La colección de este tesoro, cuyo origen se sitúa entre los años 2600 y 2300 antes de Cristo y por lo tanto anterior al rey Príamo, comprende 8. 700 piezas de oro, plata, piedras preciosas, entre ellas, vasos, máscaras mortuorias, jarrones, etc.

En los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, los nazis guardaron esta colección en el bunker que estaba situado en la estación ferroviaria Bahnhof Zoo. Durante muchos años se creyó que el tesoro había desaparecido a causa de los bombarderos que llegaron a destruir el bunker, pero, en realidad, una comisión soviética encargada de buscar trofeos de guerra, se lo llevó a Moscú en julio de 1945, por deseo expreso de Stalin, el entonces mandatario soviético. En 1993 se confirmó que se hallaba en el Museo Pushkin de Moscú.

Ahora Alemania reclama los derechos de propiedad sobre el Tesoro del rey Príamo, al igual que lo reclama el gobierno de Turquía, por haber sido hallado en su territorio.

En el tesoro, en un jarrón, se lee una misteriosa inscripción que dice: "Del rey Cronos, de la Atlántida."
La Atlántida es el legendario continente mencionado por el filósofo griego Platón. La Atlántida según su historia, fue el hogar de una gran raza civilizada que conquistó y colonizó el mundo.

Más modernamente, el V.M. Samael Aun Weor, nos habla en algunas de sus obras de este continente sumergido. También podemos encontrar relatos sobre ello en algunas obras de Mario Roso de Luna, en las cuales recopilamos gran cantidad de datos. Y muy interesantes son las narraciones del doctor Paul Schliemman, (nieto del arqueólogo alemán, Heinrich Schliemann y continuador de la obra de su abuelo), en las que describe cómo y de qué forma, su abuelo y él, llegaron a descubrir la existencia de ese continente llamado la Atlántida.

Nos centraremos en las investigaciones del nieto del descubridor de las ruinas de Troya. Dice Paul Schliemann:

“Siguiendo las indicaciones de mi abuelo, he trabajado durante seis años en Egipto, África y América, donde he comprobado la existencia de la Atlántida. He descubierto este gran continente y el hecho de que de él surgieron, sin duda, todas las civilizaciones de los tiempos prehistóricos".

Artículo de Paul Schliemann

En 1912 el periódico New York Heraldy publicó una carta de Paul Schliemann titulada "Cómo encontré la Atlántida, fuente de toda civilización" que dice así más o menos:

"La Atlántida fue la región donde primero se elevó la humanidad desde el estado salvaje hasta una civilización más avanzada que la nuestra".


Esto es cierto sólo en parte, puesto que según nos explica el V.M. Samael Aun Weor el estado primitivo de la humanidad fue la inocencia de la Edad de Oro y muchos siglos antes de la civilización atlante, existió con caracteres análogos, la Lemuria.

El artículo sigue así:

"Llegó a ser la Atlántida, una nación tan poderosa que, en el transcurso de cientos de miles de años, conquistó al mundo, colonizó a Egipto, las costas occidentales de África y Europa, Centro América, con los contornos del Golfo de México, valle de Mississipi y costa del Pacífico; el Mediterráneo, el Báltico, el Caúcaso, el Mar Negro, etc.

El recuerdo de la Atlántida, por otra parte, se encuentra en las leyendas del jardín del Edén de la Biblia en el jardín de las Hespérides de los griegos, el Asgard de los escandinavos, el Tir n'Og de los celtas y en todas las leyendas de una tierra misteriosa y maravillosa, en la que moraban Dioses y mortales semejantes a Dioses.

La historia del Diluvio, cuyas versiones se encuentran en las tradiciones de casi todas las razas antiguas y modernas, son simplemente el recuerdo de la estupenda catástrofe que hizo desaparecer la Atlántida, y cuya desaparición fue llevada por los supervivientes a todas las colonias de la perdida tierra, representando éstas toda la civilización del mundo en aquella época.

De la misma manera, la huida de algunos de los atlantes por un estrecho puente de tierra que unía la Atlántida con lo que es actualmente Bretaña, se conserva en las leyendas del peligroso Puente del Arco Iris, con su filo de navaja, que los escandinavos creían ser el único camino que conducía a Asgard, la morada de los Dioses, en la famosa "Calzada del Infierno" de los libros religiosos de la Edad Media, en las leyendas similares de los Hindús, Mayas y Turanios.

Los Dioses y las Diosas de los antiguos griegos, los fenicios, hindús y escandinavos son simplemente los Reyes, Reinas y héroes de la Atlántida, y los hechos que se les atribuyen en la mitología son un confuso recuerdo de sucesos históricos reales.

Las religiones de Egipto, Perú y de los Mayas, (la desaparecida raza que constituyó las enterradas ciudades de la América Central y sobre las ruinas de cuya civilización construyeron su imperio los aztecas), fueron las primitivas religiones de los atlantes.

Fue la colonia más antigua de las fundadas por los atlantes el Egipto, cuya civilización resultó una vasta reproducción de la madre tierra. La seguían en orden de antigüedad Perú y Centro América.

El alfabeto fenicio, padre de todos los alfabetos europeos, se derivó de un alfabeto atlante, que fue también transmitido a los mayas por los atlantes. Los símbolos y jeroglíficos de los egipcios y de los mayas provienen de la misma fuente, y así se explica su semejanza, demasiado grande para ser casual.
La Atlántida fue el punto de partida de la familia hindú-europea de las naciones, así como también de los semitas, y probablemente el de los turanios.

Los atlantes poseían un completo conocimiento de la electricidad, el vapor y otras fuerzas naturales. Tenían, también, aeroplanos, buques de máquinas y explosivos. Eran ingenieros prodigiosos y los primeros trabajadores del hierro. Usaban para la ornamentación el oro y la plata en grandes cantidades, y un metal precioso, ya desaparecido, conocido como Orichalcum".



Conclusiones a las que llegó el doctor Heinrich Schliemann

En el artículo que mencionamos, el doctor Paul Schliemann, hace una de las narraciones más notables y fascinadoras que jamás se han publicado de un descubrimiento. Cuenta como se convirtió en el continuador de la obra de su abuelo y se hizo cargo de seguir la investigación que, en realidad, más importaba a Heinrich Schliemann: el descubrimiento de la Atlántida.

Heinrich Schliemann no llegó a publicar sus descubrimientos e investigaciones sobre el continente perdido, pues muere en Nápoles, en 1890. Pero antes de morir deja un sobre lacrado al cuidado de uno de sus mejores amigos. El sobre sólo podía ser abierto por un miembro de su familia que jurase solemnemente dedicar su vida a las investigaciones que están contenidas en él. Junto a este sobre dejó otra nota que decía:

"Rómpase el recipiente con cabeza de lechuga. Examínese el contenido, concierne a la Atlántida. Háganse investigaciones en el este de las ruinas del Templo de Sais y en el cementerio del Valle Chacuna".

Estos dos sobres fueron depositados en unos bancos de Francia hasta que en 1906 Paul Schliemman, después de terminar muchos de sus estudios y bajo juramento, decide hacerse cargo de los documentos.

En sus notas Heinrich Schliemann dejaba bien claro, que el que abriese los documentos tenía que seguir en las investigaciones. En ellos estaban todos los pasos a seguir, junto con una suma considerada de dinero para cubrir los gastos de la investigación.

Uno de estos documentos dice así textualmente:

"Cuando en 1873 hice las excavaciones de las ruinas de Troya, en Hissarlik, y descubrí en la Segunda Ciudad el famoso "Tesoro de Priamo", encontré entre ese tesoro un famoso jarrón de forma peculiar y de gran tamaño. Dentro de él se hallaban algunas piezas de alfarería, varias imágenes pequeñas de un metal peculiar, monedas del mismo metal y objetos hechos de hueso fosilizado. Algunos de estos objetos y el jarrón de bronce tenían grabada una frase en jeroglíficos fenicios. La frase decía: Del rey Cronos de la Atlántida".

Las investigaciones de Heinrich Schliemann, no quedaron simplemente ahí. Años después descubrió una colección de objetos en el museo de Louvre, que habían sido desenterrados en Tiahuanaco, Centro América, y entre ellos encontró piezas que eran exactamente iguales a los que años anteriores había descubierto él. Tras largas investigaciones y análisis químicos microscópicos, se demostró que estos objetos estaban hechos con los mismos materiales y que estos materiales no existían ni en la antigua Fenicia ni en Centro América.

Tras analizar los objetos de metal se descubrió que estaban hechos de una aleación de platino, aluminio y cobre, combinación que nunca se había encontrado en las antiguas ciudades.

Objetos, pues, perfectamente semejantes y teniendo incuestionablemente una fuente común han sido encontrados en países tan separados como estos. Los objetos no son fenicios, ni miocenos, ni centroamericanos. ¿Cuál es, entonces la conclusión? , que llegaron a ambos lugares de un centro común: la Atlántida

Otras evidencias, los encontró en los papiros egipcios que se encuentran en el museo de San Petersburgo. Estos habían sido escritos en el reinado del Faraón Sent, de la segunda Dinastía, o sea 4571 años antes de Cristo. Estos papiros hacen referencia a una expedición que se envió en el antiguo Egipto en busca de restos de la Atlántida. También hacen referencia a un período de 13. 000 años de reinado de los sabios de la Atlántida.

Asimismo, Schliemman encontró unas tablas en las excavaciones en Troya, que hacían referencia a unas operaciones que realizaban los médicos egipcios para quitar las cataratas de los ojos y las úlceras de los intestinos por medio de la cirugía. Caso curioso es que en los manuscritos mayas también se encontraban operaciones similares.

No debemos olvidar que ni los egipcios ni los mayas eran grandes navegantes, no tenían grandes barcos para cruzar el Atlántico. Por lo tanto la semejanza de la vida y civilización egipcia y maya es tan perfecta, que es imposible pensar que sea casual.

Toda esta serie de informaciones y conclusiones fueron a las que llegó el doctor Heinrich Schliemann después de muchos años de investigación, y que dejó escrito en los documentos que más tarde se haría cargo su nieto Paul Schliemman.


Investigaciones de Paul Schliemann

Lo primero que hizo Paul Schliemman para comenzar sus investigaciones fue romper el jarrón con la cabeza de lechuza, el cual tenía la inscripción en caracteres fenicios: "Del Rey Cronos, de la Atlántida" .

Dentro del jarrón apareció un trozo de metal blanco, parecido a la plata, sobre el que estaban grabadas extrañas figuras y una inscripción que no se parecía a ninguna de las vistas anteriormente. Ello estaba en el anverso de la moneda o medalla. En el reverso había grabadas en fenicio antiguo las siguientes palabras: "Emitido en el Templo de las Paredes Transparentes" .

Si el jarrón era de Ia Atlántida, el metal debía de haber venido de allí también.

Además de esto, Paul Schliemann, también se encontró con otros objetos que su abuelo decía que provenían de la Atlántida. Uno era un aro del mismo metal que las monedas o medallas. Había un elefante de hueso fosilizado de extraña apariencia. También estaba el mapa por el cual el capitán egipcio había buscado la Atlántida.

Según las indicaciones escritas por su abuelo continuó sus investigaciones en las ruinas del Templo de Sais y el Valle de Chacuna, en América. Hizo varias excavaciones alrededor de las ruinas de Sais, se encontraron varios objetos pero ningún vestigio de lo que se deseaba. Por medio de diferentes contactos entró en relaciones con un cazador egipcio el cual le enseñó una colección de medallas antiguas que las había encontrado en un sarcófago. Este sarcófago era de un sacerdote de la Primera Dinastía del Templo de Sais, el Templo que conservaba la tradición de la Atlántida y cuyo sacerdote había relatado a Solón, el Templo que había sido fundado por un hijo de la Atlántida que había huido con un hijo de Cronos, el nombre que estaba en el jarrón de Hissarlik que tenía la moneda. ¿Cómo explicar esto?

Por lo tanto sus investigaciones iban progresando, tenía la moneda del jarrón de Troya y las dos encontradas en el sarcófago.

Con la ayuda de dos grandes expertos geólogos franceses examinaron la costa occidental de África y los puntos donde su abuelo había indicado que se encontraba la Atlántida. Estos lugares estaban cubiertos por restos volcánicos. Se encontró un objeto bastante importante para sus investigaciones se trataba de una cabeza de niño hecha con el mismo metal que el empleado para las monedas.

Seguidamente en París, se puso en contacto con el poseedor de una colección de objetos centroamericanos al que su abuelo había hecho alusión. Tras romper el jarrón con cabeza de lechuza, extrajo otra moneda exactamente igual a las que ya poseía.

Se dirigió al Centro América, México y Perú, para continuar con sus investigaciones. Encontró varios fragmentos de jarrones con cabezas de lechuzas, inscripciones de gran valor, y en la pirámide de Teotihuacan, en México, encontró medallas del mismo metal, pero con diferentes inscripciones.

Paul Schliemann tenía suficientes razones para decir que las extrañas medallas se usaron como dinero en la Atlántida hace unos cuarenta mil años. Estas razones estaban basadas no solamente en sus propias investigaciones, sino también en otras de su abuelo que aquí no se han mencionado.

El "Templo de las Paredes Transparentes", era una de las Tesorerías Nacionales del perdido continente. Como los atlantes y más tarde los egipcios, los mayas y los chinos eran naciones sacerdotales y es natural que los templos fueran considerados como el centro y base de la vida política y social, así como también la cuna del arte, de la ciencia, de la educación y de la religión. El Templo atlante de las Paredes Transparentes era generalmente un importante lugar de reunión pública. Sus trabajos podían ser presenciados por las masas. ¿Tenía la palabra "transparente" un significado simbólico, o existía realmente un edificio con paredes transparentes? Sin embargo, se puede probar que los fenicios aprendieron a hacer vidrio del "pueblo que vivía más allá de las Columnas de Hércules".


Textos maya y tibetano

Los jeroglíficos encontrados y otras evidencias demostraron a los Schliemann que las civilizaciones de Egipto, Miocena, Centro América, Sur América y Mediterráneo tuvieron un origen común.

Entre los testimonios que hablan de un antiquísimo pasado común, Paul Schliemann cita dos textos. Uno es la traducción de un manuscrito maya que es parte de la famosa colección de Le Plongeon, los manuscritos de Troano, y que puede verse en el Museo Británico, dice así:

" En el año 6 de Kan, el II Muluc, en el mes Zrc, ocurrieron terribles terremotos que continuaron sin interrupción hasta el 13 Chuen. El país de las lomas de barro, la tierra Mu, fue sacrificada. Después de dos conmociones, desapareció durante la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos, que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en diversos lugares. Al fin la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes 8. 000 años antes de escribir este libro".

El segundo texto es una antigua inscripción caldea escrita unos 2. 000 años antes de Cristo del antiguo templo budista de Lhassa, que dice:

"Cuando la estrella Bal cayó en el lugar donde ahora sólo hay mar y cielo, las Siete Ciudades con sus Puertas de Oro y Templos Transparentes temblaron y estremecieron como las hojas de un árbol, movidos por la tormenta. Y he aquí que una oleada de fuego y de humo se elevó de los palacios; los gritos de agonía de la multitud llenaban el aire. Buscaron refugio en sus templos y ciudadelas y el sabio Mu, el Sacerdote de Ra-Mu se presentó y les dijo:

¿No os predije todo esto?

Y los hombres y mujeres, cubiertos de piedras preciosas y brillantes vestiduras, clamaron diciendo:

iMu, sálvanos!

Y Mu replicó:

Moriréis con vuestros esclavos y vuestras riquezas, y de vuestras cenizas surgirán nuevas naciones. Si ellos se olvidan de que deben ser superiores, no por lo que adquieran sino por lo que dan, la misma suerte les tocará. Las llamas y el humo ahogaron las palabras de Mu, y la tierra se hizo pedazos y se sumergió con sus habitantes en las profundidades de unos cuantos meses".


“ ¿Qué se puede decir de estas dos historias, una del Tíbet y otra de Centro América, que relatan ambas el mismo cataclismo y que se refieren ambas a la misma tierra Mu? ” -se pregunta Paul Schliemann.


Más conclusiones de Heinrich Schliemann

Volviendo a los documentos que el arqueólogo Heinrich Schliemann legara a su nieto, en ellos dice:

"La religión de Egipto es preeminentemente la adoración al Sol. Ra era el Dios-Sol de los egipcios. La religión de los mayas de Centro América era la misma. Ra-Na era el Dios-Sol de los antiguos peruanos.

Mis largos estudios arqueológicos de las diversas naciones han probado que todos ellos tienen su infancia y pubertad. Pero no he podido encontrar trazos de un Egipto tosco y salvaje o de una raza maya muda y bárbara. He encontrado ambas naciones en madurez aún en su tiempo más remoto: hábiles, poderosos y sabios. No he podido encontrar época en la cual carecieran de habilidad para organizar su trabajo, ni para abrir canales, ni para construir carreteras, pirámides, astronomía y los principios de un gobierno excelentemente organizado. Al igual que los mayas, los egipcios practicaban la monogamia y construían sus ciudades y templos en la misma forma, demostrando un conocimiento técnico y habilidoso que es aún un problema para nuestros actuales ingenieros. Ambas naciones tenían una casta intelectual, pero las relaciones entre las distintas clases eran cordiales y humanitarias. Su principio básico de gobierno era el mismo.

Lepsius encontró los mismos símbolos sagrados en las ceremonias de los egipcios y de los peruanos. Le Plongeon, el gran arqueólogo francés, recobró en Chichen-ltza (Yucatán), la figura de un Dios que ostentaba en todos sentidos los mismos atributos que el gran Dios Thoth de los egipcios.

La parte exterior de las pirámides egipcias y americanas está cubierta por una capa de cemento bruñido y brillante, de una solidez que no han podido conseguir nuestros constructores. Humbott consideraba la pirámide de Cholula del mismo tipo que el Templo de Júpiter en Belus.

Tanto en América como en Egipto se construían las pirámides de la misma forma. He encontrado que las pirámides a ambos lados del Atlántico están construidas con sus cuatro lados colocados astronómicamente como los brazos de una cruz y en la misma dirección. En todos ellos la línea que atraviesa su centro está sobre el meridiano astronómico. La construcción en forma de grada es la misma y en ambos casos las pirámides mayores estaban dedicadas al Sol".


Hasta aquí los relatos sobre la Atlántida realizados por el doctor Paul Schliemann y que han sido reflejados por el gran escritor teosófico Don Mario Roso de Luna en su magna obra titulada De Sevilla a Yucatán.

A pesar de los fundamentos reales en los que se basa el artículo de Paul Schliemann, sus asombrosas aseveraciones tienden a despertar incredulidad en mentes poco preparadas para imaginar realidades que excedan ciertos criterios al uso.

Con todo, la Atlántida poco a poco ha emergido del fondo de los océanos mediante los descubrimientos, tal como el Tesoro de Príamo, y las nuevas investigaciones que la ciencia está realizando, día a día, trae consigo nuevos descubrimientos al respecto. La Atlántida no es por tanto una bella teoría platónico, sino por el contrario una realidad que poco a poco se irá acrecentando…


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Supongo que Tobías estará riéndose. Pero ¿A que es bonito? Si soñara menos con Paz Vega y más con "atlantes" estoy seguro de que no se le resistiría ninguna ninfa.