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Grupo de La trayectoria humana en todos los tiempos



¿Se puede amar a alguien después de muerto?

Egard Alan
Lic. psicología. org. lic. cs. admistr...
Escrito por Egard Alan Pintado Pasapera
el 28/02/2012

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Perspectiva Científica: Artículos y Notas académicas

Dr. Egard A. Pintado Pasapera

(Lic. En Psicología Org. - Lic. Cs. Administrativas - Dr. Cs. De la Educación)

Nº. 10

Para el debate y Opinión :

¿Se puede amar a alguien después de muerto?

La expresión del amor es el regalo sublime, el don más preciado que impulsa a la vida feliz, es la magnífica expresión de dos y más. En este marco, ¿Acaso se puede amar y/o recibir amor de alguien que ya no está? El amor se nutre, se aprende y sobrevive y dimensiona cuando se es sentido, compartido y correspondido. Contrariamente solo sobrevive hasta extinguirse lentamente. El amor Es el cálido aprendizaje del día a día que servirá después para mantenernos grabados en el recuerdo. En el fondo el hombre no le teme a la muerte, teme perder lo conseguido a través de los aprendizajes y las experiencias. Se ama al Ser humano orgánico y mental, y solo se recuerda con cariño al que lo fue, al que ya no está. La vida es un proceso que se basa en el nacer, crecer, crear, reproducir y morir. La muerte es el fin de la vida y no como un renacer a una vida espiritual, en otro plano, en otra dimensión o quizá reencarnar en otra persona. Lo cierto es que al perder la vida se pierde la condición de “Ser humano”. Solo el Ser humano vital como una unidad trial (cuerpo-psiquis-contexto) lo es; puede sentir, experimentar y manifestarse en su complejidad.

En el recuerdo al ser amado que fue, se guarda el “luto”, algunas personas suelen ir al campo santo, pintar el nicho, llevarle flores, velar y orar, ponerle música, beber y danzar para él, otros guardan, en su billetera, una foto del ser querido que se fue como el mejor “amuleto” que otorga seguridad, protección y motivación; otros, guardan las cenizas del ser querido en una urna colocándola en un lugar especial del hogar; y muchas personas, no hacen ni lo uno ni lo otro, “guardan” al ser querido en la mente, en el pensamiento, en el “corazón”. Alguien me decía: “la materia viva se descompone y transforma…no queda nada vida y no hay nada después de esta. Y se preguntaba: Por qué “ir y conversar” con ese “alguien” que solo es materia, que solo tiene un significado de recuerdo, pero que ya no es, que ya no existe, y que después de algún tiempo desaparecerá”. Entonces, qué sentido tendría para el Ser humano viviente expresar esos condicionamientos ante los restos de ese alguien que un día fue, que no puede respondernos como tal.

Respeto las mil formas de “expresión” del recuerdo no correspondido, a decir de algunos, sí “sentido”. Constituyen manifestaciones puramente emocionales de creencias ancestrales que aún se observan en el presente siglo. El ideal debiera ser, más que simplemente recordar al ser que se fue, vivir en la práctica las enseñanzas, los sanos consejos, orientaciones y recomendaciones, aquellas formas de filosofía del buen vivir que pretendían por bien para nosotros.

Con el mayor respeto, agradeceré a los amigos internautas, si así lo desean, alcanzar su apreciación que el suscrito agradecerá y sabrá respetarla.

Muchas gracias.