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Grupo de Escuela de padres



¿Quieres una pequeña ayudita? CUENTOS PARA AYUDAR A TUS HIJOS(Educar con cuentos)

rosa
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 19/09/2011
copiar y pegar con scraps




E stá claro que a los niños les disgusta que les riñamos, pero a veces ni siquiera entienden por qué lo hacemos. Cuando no nos gusta su comportamiento le soltamos un sermón, aunque con frecuencia nos sorprendemos de lo poco efectivo que resulta. Por eso te proponemos que pruebes con un cuento. Explica el relato con un lenguaje que el niño entienda; los personajes de ficción le ayudarán a percibir la historia como un ejemplo y no como una reprimenda.

Los cuentos son una herramienta lúdica y didáctica, aunque su propósito no es sustituir los métodos que utilizamos los padres para educar a nuestros hijos. El cuento complementa la educación del niño de manera creativa y es, además, una forma eficaz y divertida de transmitir mensajes y de fortalecer el vínculo con tu hijo. A través de los relatos, los niños practican habilidades como escuchar, visualizar y fantasear.

No debemos caer en el error de explicarle porqué le contamos ese cuento y cuál es la conclusión que debe sacar. Dejemos simplemente que interprete el mensaje por sí mismo.

En esta sección te ofrecemos cuentos aplicables a cada situación. Si quieres, puedes colaborar con nosotros enviándonos los cuentos que te han ayudado y con los que tu hijo ha aprendido algo.




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Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 19/09/2011

S us ojitos se abren de par en par cuando le enseñamos en el cuento el dibujo de un niño que se llama ¡Gual que él. ¡Qué casualidad!. Y además…tiene un perro, un gato, un coche, un tren… ¡Como él!. Se emociona, intenta decir algo pero…acaba gritando al libro y señalando al mismo tiempo las imágenes que ha reconocido.

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 19/09/2011


Disfruta tanto escuchando cuentos como observando las imágenes del libro. Ofrécele historias que puedan ilustrarse con dibujos familiares y cotidianos.


Preséntale historias simples de niños como él, de argumento tan sencillo como ir al parque, tirarse por el tobogán, jugar con los amigos, ensuciarse las manos con barro… O historias de animales a los que él pueden cuidar y abrazar.

Seamos exigentes con las imágenes del libro y con la calidad de la fotografía. Deben ser fácilmente identificables y que den impresión de realidad.

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 19/09/2011

Te recomendamos evitar:

  • la ilustración al estilo de las películas de dibujos animados, ya que está dirigida a un público de recepción pasiva.
  • la ilustración basada en la caricatura únicamente burlesca, por su falta de afecto y porque el niño todavía no comprende la ironía.
  • la ilustración excesivamente realista y elaborada, ya que resulta demasiado compleja para el niño.
  • la ilustración de determinados "dibujos de moda", porque repiten unas mismas características en personas u objetos y resaltan siempre los mismos valores.

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 19/09/2011

Le gusta "leer" en todas partes y a todas horas: en el baño, entre cucharada y cucharada de sopa... Son libros adaptados a las peculiares condiciones de nuestros pequeños lectores, hechos con materiales resistentes como cartón, plástico, tela… Les muestran texturas variadas y les permite reconocer en los libros el terciopelo, la lana, la arena…Otros proporcionan pequeñas marionetas para representar las historias o animales de peluche protagonistas del cuento.

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 19/09/2011
Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 24/09/2011

imágenes sensuales

La cebra que perdió sus rayas
¡En la calurosa sabana africana vivía Zena, una cebra muy presumida que no hacía otra cosa que contarse las rayas al sol: Un, dos, tres, cuatro, cinco… contaba Zena sus rayas una y otra vez: seis, siete, ocho, nueve, diez.
Pero una mañana, al despertar, algo insólito sucedió: ¡Alguien a Zena todas sus rayas robó! La cebra miró a su alrededor pero a nadie encontró. ¿Cómo ha podido ocurrir? Buscaré al ladrón.
- ¿Has sido tú el que me has quitado mis rayas? –preguntó Zena a Bom el hipopótamo.
- ¿YOOOOOOOOOOOOOOOO? ¿PARA QUÉEEEEEEEEE? -le contestó abriendo muchísimo la boca.
Zena pudo ver la campanilla del hipopótamo dentro de esa enorme bocaza, pero ninguna de sus rayas. Así que prosiguió su búsqueda.
- ¿Me has robado tú mis preciosas rayas? – le dijo Zena a un animal con largo cuello y cabeza de árbol.
–Qué animal más raro -pensó.
Pero el curioso animal no respondió. Y no era de extrañar, porque sus orejas estaban tan arriba que no podían oír lo que le preguntaban desde el suelo. Zena no se rindió y subió por el tronco del árbol hasta alcanzar los oídos del cuellilargo animal:
- ¡Anda si es Rafa la Jirafa! Y su cabeza no es de hojas sino que está oculta entre las ramas!
- ¿Has sido tú quien ha cogido mis rayas? –repitió Zena cerca de su oreja.
- ¿Yo? -contestó Rafa - ¿No ves que yo llevo manchas grandes, marrones y cuadradas?
-Es verdad –dijo Zena y siguió buscando.
¿Tienes tú mis rayas? – le dijo Zena a un animal muy feliz que tenía el cuerpo repleto de manchas.
- ¿Yo? –dijo Gorongora la hiena y se empezó a reír sin parar- Jajajajajajajajajajaja.
A Zena también le dieron también ganas de reír, pero después de un buen rato de carcajadas continuar.
Dos árboles más adelante observó cómo Chito el guepardo descansaba tumbado en las ramas tras su última carrera.
- ¿Me has quitado tú las rayas mientras dormía? – le preguntó Zena.
- ¿Yo? ¿Acaso no ves que mis manchas son pequeñas y redondas? - respondió el guepardo.
-Pues tiene razón –pensó Zena y siguió buscando.
Continuó su camino en busca de sus rayas extraviadas cuando le pareció divisar una de ellas tirada en el suelo. Pero al llegar a ella la raya negra se alejó arrastrándose mientras dibujaba divertidas eses en el suelo. No era una de sus rayas, ¡Era Mamba la serpiente! Entonces Zena se alegró de que no fuera ella la que le había robado sus rayas.
Zena estaba cansada de buscar sin encontrar sus rayas cuando se topó con Bongo el elefante.
- ¿Qué te ocurre? –le preguntó a la cebra -Te veo muy blanca esta mañana.
-Me han robado todas mis rayas negras –respondió Zena sollozando.
Entonces Bongo abrazó a Zena con su enorme trompa y la subió sobre su lomo.
-Desde aquí podrás divisar toda la sabana hasta el horizonte y encontrar al ladrón.
-Desde aquí sólo veo a ese tigre de Bengala que no había visto antes por aquí – dijo Zena.
- ¿Un tigre de Bengala en África? –se extraño el elefante – ¡Qué raro! Veremos de qué se trata.
Los dos amigos se acercaron hasta el visitante.
- ¡Pero si es Berta la leona! ¡Con mis rayas puestas!
-Perdona Zena -se disculpó Berta -No quería robarte las rayas. Pero es que esta tarde hay una fiesta de disfraces y no tenía qué ponerme.
Zena la miró de arriba abajo y la verdad, ¡Es que sus rayas le quedaban fenomenal!
-Está bien, te las dejo- aceptó la cebra –Pero con una condición: que me lleves contigo a la fiesta.
Y así fue como Zena encontró por fin sus rayas perdidas. Y cebra y leona, o mejor dicho mula y tigresa se fueron juntas a la fiesta de disfraces, donde bailaron, rieron y se lo pasaron genial.
Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 24/09/2011
los familiares son animación
Los Ositos Revoltosos. Osete y Osito.

Osete y Osito vivían en un hermoso bosque donde había colmenas cargadas de panales de rica miel y un río de aguas cristalinas donde bañarse y jugar con los peces.

Pero eran muy traviesos los dos ositos y más de una vez se perdían mientras perseguían a alguna mariposa, por eso la mamá de Osete y Osito, mami Osa, les castigaba sin poder ir a bañarse o jugar con los demás ositos.


Cuando los ratoncillos del bosque estaban descuidados tomando el sol, solían correr detrás de ellos, obligándoles a huir temblando de miedo.


En una ocasión los traviesos ositos quisieron coger un panal de miel de lo alto de un árbol.
Mientras Osete miraba lo que hacía su hermano, Osito trataba de subir a las ramas. Se acercó y se acercó al panal y alzando las zarpas dio a la colmena con gran fuerza. De lo que no se había percatado es que dentro de la colmena estaba la abeja reina con su gran ejército, que salieron zumbando. Del susto, Osito empezó a bambolearse y... Zas, cayó al suelo con gran estrépito.
Ufff… Menos mal que mami Osa no les había visto, si no, seguro que les habría regañado y llevado a ambos agarrados de las orejas hasta casa.

Estaba oscureciendo en el bosque y recordaron que mami Osa les reprendería si llegaban tarde a cenar. Pero de camino a casa se encontraron con primo Osón que dormía plácidamente sobre la hierba mientras agarraba con la zarpa un gran salmón recién pescado.

Se acercaron en silencio para coger el rico alimento. Conteniendo la respiración llegaron junto a él... Pero en ese preciso instante despertó y con un potente rugido hizo que Osete y Osito se cayeran de espaldas por causa de la sorpresa.


¿Qué venís a buscar aquí? -Rugió primo Osón. - El salmón es mío y solo mío. Si me enfado os daré con él en la cabezota para que nunca olvidéis que no se debe robar.


Llegaron a casa y después de hacer los deberes, bañarse y cenar se pusieron a jugar armando tanto alboroto que mami Osa decidió darles un escarmiento por tanta travesura.

Osete y Osito, atados el uno al otro por sus colas hubieron de permanecer en un rincón, mientras los ratones y el primo Osón que se asomaban a través de la ventana celebraban con sus risas el castigo de los ositos revoltosos.

Fin

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 24/09/2011

Había una vez dos preciosas hermanitas llamadas Branda y Nadira. A las dos les gustaba ir al parque a jugar en el columpio y el tobogán. Pero un día, al llegar se encontraron con unos niños que eran diferentes: uno tenía la piel muy oscura como el chocolate, otro era muy pálido, casi amarillo, y otro rojo como un tomate.

Branda y Nadira se pusieron en un rincón y no se atrevían a acercarse a los niños, porque estaban asustadas, hasta que apareció allí el gnomo del parque:

- ¿Por qué no juegan hoy, pequeñas?

–Pues porque hay unos niños de colores y nos dan miedo- respondieron ellas.

El gnomo les hizo otra pregunta:

- ¿Han visto la nueva fuente del parque?

-No, pero ¿Qué tiene que ver eso con lo que estamos hablando?

-Pues mucho-les contestó el gnomo- vengan conmigo y verán.

Entonces las llevó hasta la nueva fuente. ¡Era enorme! Y el agua saltaba hacia las nubes y luego caía en una gran cascada. Con sus manitas, Branda y Nadira cogieron un poco del agua y la probaron. Era limpia y fresca.

De pronto, unos focos de luz hicieron que pareciera haber cambiado: el chorro se veía de un rosado intenso, parecía un gran batido de fresa...

- ¡Prueben el agua! - gritó el gnomo.

Ellas lo hicieron pero el agua seguía sabiendo igual que antes.

El color volvió a cambiar y ahora era verde como la menta. Luego se volvió marrón como el chocolate. Y después, amarillo como la vainilla. Sin embargo, cada vez que la probaban, el agua sabía igual que la primera vez.

El gnomo les explicó que, aunque se viera de distintos colores, seguía siendo agua limpia y fresca. Y que igualmente, esos niños, aunque fueran de otro color por ser de razas diferentes, seguían siendo niños y seguro que estaban deseando hacer amigos y jugar.

Branda y Nadira se acercaron a donde estaban los niños de colores y se pusieron a jugar todos juntos. Y se divirtieron muchísimo, porque ellos les enseñaron muchos juegos y canciones de sus países y ellas, los juegos de su propia tierra.

Cuando comenzó a oscurecer, los niños regresaron a sus casas para descansar. Y el gnomo se quedó, como siempre, cuidando de los columpios, de la fuente y del parque, para que al día siguiente todos los pequeños de todos los colores pudieran volver a jugar.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Cuento de Milagrosa Torres Cruz

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 24/09/2011
copiar y pegar para adiós a
Una hermosa mariposa

En el más precioso prado de Villa Felicidad, vive una familia llamada Butterfly que espera la llegada de su más preciado tesoro. Papá, Mamá y Hermano estan ansiosos de saber quién saldrá de esa pequeña oruga.

A medida que pasan los días, la oruga se protege en un lugar resguardado y construye un capullo y allí se transforma en crisálida. Falta poco para que llegue al mundo la más pequeña de esta familia.

Papá solo imagina cuántas cosas va a poder hacer con la pequeña cuando salga de su capullo: jugar, volar, reír, y enseñarle las maravillosas cosas que tiene este mundo.

Mamá en cambio solo desea tenerla entre sus brazos para dar todo el amor que lleva dentro de ella y así llenarle de hermosos sentimientos para que aprenda a valorar la vida, a ser feliz con cada día que amanece y a disfrutar cada momento que nos regala la naturaleza.

Hermano por su parte, sueña cada noche con que su tan esperada hermana, llegará para hacerle feliz con sus travesuras y progresos y espera con ansias que llegue el momento de que ya pueda pronunciar su nombre, jugar y enseñarle las cosas que ya él aprendió, porque sabe que vendrá para hacerle feliz.

Ya es 16 de noviembre en Villa Felicidad, y entre los animales se corre la voz de que está naciendo la mariposita. Todos están esperando el grandioso momento, cuando de repente se rompe el que había sido el hogar de la oruguita, apareciendo la más bella mariposa de ese jardín. Todos saltaron de alegría al ver sus enormes alitas, estrenándolas al viento, saludando al sol y acariciando a las flores.

Sus padres y su hermano alegres, se sintieron orgullosos de que mereció la pena el haber esperado tanto tiempo la llegada de su bebé, ya que era lo que más habían deseado en este mundo.

Cuento de Irma Álvarez Tejera.

Alba
Escrito por Alba
el 24/09/2011

Hola Rosita, quiero felicitarte por tu debate tan lindo y tu
presentacion tambien muy hermosa.
Ahorita te saludo y te prometo regresar con algo bonito que compartir.
Gracias, te saludo conn mucho cariño.
Tu amiga Alba.

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 24/09/2011

Hola Alba

gracias por visitarme, te espero cuando gustes, estas cordialmente invitada
cuantas veces quieras, y gracias por la gentileza de dejarme el mensaje.

Luis Carlos Florez Rendon
Bombero tecnia paulo freire "articulad...
Escrito por Luis Carlos Florez Rendon
el 24/09/2011

Gracias por tu documento rosa.

Rosa Rios
Licenciatura ateneo de lengua y cultur...
Escrito por Rosa Rios
el 24/09/2011

Bienvenidos Luis Carlos, gracias por la visita, estas invitado muy cordialmente cuando gustes, juntos vamos creciendo como grupo.

saludos
Monona Toledo
Informatica centro de capacitación
Escrito por Monona Toledo
el 24/09/2011

QUERIDA ROSA

GRACIAS POR INVITARME AL DEBATE...!

Aparte de leer los cuentos, y leen bastante... Les encanta verlos en pelicula...!

El domingo pasado, mis nietos, hicieron que tres veces le repita el video , y entre ellos conversaban y sacaban conclusiones que realmente nos sorprendieron.

Sus edades oscilan entre 3 y 5 años.

Hacer clic sobre la imagen

Los Tres Cerditos y El Lobo - Cuento Infantil


Halide24@gmail.com Vasquez De Alzate
Técnica para pintura en lienzo, tejido...
Escrito por Halide24@gmail.com Vasquez De Alzate
el 24/09/2011

Gracias por la invitacion, muy linda ,
pero los cuentos me toca leerlos pues no se me graban,
un abrazo y te deseo exitos.

Silvia Villavicencio Paredes
Administracion de empresas isca
Escrito por Silvia Villavicencio Paredes
el 24/09/2011

HOLA ROSA, GRACIAS POR INVITARME A PARTICIPAR DE TU LINDO DEBATE, AQUI TE COMPARTO.....


CUADERNO DE LOS VALORES

Existen numerosos escritos de gente muy reputada hablando de los muchísimos beneficios que tienen los cuentos, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. Lo que aquí os presento es una valoración personal de los puntos que considero más importantes, haciendo especial hincapié en aquellos que no se suelen mencionar, pero que pueden ser de gran ayuda.

La mayor ventaja educativa, sin duda ninguna, es la capacidad que tiene un cuento de transmitir valores. Quizás no hayamos reparado conscientemente en ello, pero si lo analizamos, la mayoría de los valores más firmemente arraigados en nuestra propia personalidad llegaron a nosotros de la mano de algún cuento: los 3 cerditos, por ejemplo, nos inculcaron la importancia de trabajar bien; la tortuga y la liebre nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; y la cigarra y la hormiga nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.
Esto no es casualidad. Todas las historias, y los cuentos son una más, tienen un argumento lógico que une las distintas partes, haciéndolas mucho más fáciles de recordar. De esta forma, nuestra memoria almacena precisamente ese hilo argumental porque es el pegamento de todos esos elementos, y por tanto la forma más sencilla de tener acceso al resto de detalles de la historia. Y es precisamente la moraleja el mejor resumen de un cuento, y por tanto lo que mejor retenemos del mismo. Así, por ejemplo, uno puede olvidar detalles de lo que decían la cigarra y la hormiga, pero no olvida que una holgazaneaba mientras la otra trabajaba para almacenar comida.

En segundo lugar, y muy relacionado con lo anterior, está la utilidad de los cuentos para enseñar cosas nuevas. Precisamente por la facilidad con que se recuerda la historia principal, y por su importancia como nexo de unión, el cuento permite acceder fácilmente a los demás detalles. De hecho, las historias han sido utilizadas siempre para transmitir ideas y conocimiento, empezando por la mismísima Biblia y el propio Jesús de Nazareth, cuyas parábolas fueron una forma de enseñanza realmente reveladora. Yo mismo aún recuerdo el caso de un compañero de clase en el colegio que siempre sacaba malas notas, que sorprendió a todos con una nota excelente en un examen de historia de la primera guerra mundial precisamente porque había estado viendo un par de películas sobre el asunto...

Pero además de ser potentes herramientas de educación y enseñanza, los cuentos inventados y personalizados antes de dormir permiten establecer un nexo fortísimo con los niños. Al ser inventados y originales cada día, quien los cuenta debe dedicar toda su capacidad y atención, aunque sólo sea durante ese momento; y eso es algo que los niños, acostumbrados a ser el centro de atención de actos, pero no de pensamientos (muchos padres tienen demasiadas preocupaciones como para aparcarlas totalmente, aunque sólo sea un rato) perciben con gran agradecimiento y entusiasmo. Y al personalizarlos (yo siempre les dejo escoger los personajes principales de la historia), los padres se obligan a escuchar y atender a sus hijos, y los niños se sienten verdaderamente especiales. Esa carga emotiva tan grande es otro importante factor que facilita la memorización y asimilación de lo enseñado en esos cuentos. Yo mismo he podido comprobarlo las numerosas ocasiones en que mis hijos me han sorprendido recordando detalles increíbles de cuentos que les había contado hacía ya mucho tiempo y de los que no habíamos vuelto a comentar nada.

Finalmente, contar cuentos sin libros ni dibujos, con la habitación en penumbra y los niños acostados, tal y como me gusta a mí hacerlo, es una ayuda muy eficaz para contrarrestar la falta de atención que sufren muchos niños actualmente , provocada por vivir en un mundo con tantos sobreestímulos visuales. Bajo la débil luz del pasillo, y con la tranquilizadora presencia de sus padres, los niños abren sus oídos dispuestos a transportarse al mundo del cuento, y sin darse cuenta, están aprendiendo a centrar su atención; no sólo eso, además lo hacen utilizando el oído como sentido primario, muy al contrario de lo que habrá sucedido durante el día. Yo suelo aprovechar esta situación para estimular aún más su parte visual, pero en el aspecto creativo, que ante tantos estímulos tan perfectamente fabricados, muchos no desarrollan debidamente; así que lleno los cuentos y sus personajes de marcados y vivos colores, obligándoles a imaginar cada parte del cuento.

No quiero acabar sin remarcar las ventajas de personalizar los cuentos (a quien le parezca difícil hacerlo cada día, aquí cuento cómo hacerlo de forma facilísima). Un cuento personalizado es una herramienta increíblemente eficaz para "analizar" los comportamientos de los niños durante ese día. Aprovechando la cercanía en el tiempo y la frescura de sus recuerdos sobre lo acontecido, mediante el cuento podemos alabar lo que hayan hecho bien, o censurar y tratar de cambiar aquello que no hicieron tan bien. En ese momento tan emotivo, los niños están tan accesibles y dispuestos, que un cuento que ejemplifique claramente la actitud a seguir será mucho más eficaz que varias horas de sermones y buenas palabras.


Silvia Villavicencio Paredes
Administracion de empresas isca
Escrito por Silvia Villavicencio Paredes
el 24/09/2011
La Cenicienta

H ubo una vez una joven muy bella que no tenía padres, sino madrastra, una viuda impertinente con dos hijas a cual más fea.

E ra ella quien hacía los trabajos más duros de la casa y como sus vestidos estaban siempre tan manchados de ceniza, todos la llamaban Cenicienta. Un día el Rey de aquel país anunció que iba a dar una gran fiesta a la que invitaba a todas las jóvenes casaderas del reino.-

T ú Cenicienta, no irás -dijo la madrastra-. Te quedarás en casa fregando el suelo y preparando la cena para cuando volvamos. Llegó el día del baile y Cenicienta apesadumbrada vio partir a sus hermanastras hacia el Palacio Real. Cuando se encontró sola en la cocina no pudo reprimir sus sollozos.- ¿Por qué seré tan desgraciada? -exclamó-.

D e pronto se le apareció su Hada Madrina. - No te preocupes -exclamó el Hada-. Tu también podrás ir al baile, pero con una condición, que cuando el reloj de Palacio dé las doce campanadas tendrás que regresar sin falta. Y tocándola con su varita mágica la transformó en una maravillosa joven.

L a llegada de Cenicienta al Palacio causó honda admiración. Al entrar en la sala de baile, el Rey quedó tan prendado de su belleza que bailó con ella toda la noche. Sus hermanastras no la reconocieron y se preguntaban quién sería aquella joven.

E n medio de tanta felicidad Cenicienta oyó sonar en el reloj de Palacio las doce.- ¡Oh, Dios mío! ¡Tengo que irme! -exclamó-. Como una exhalación atravesó el salón y bajó la escalinata perdiendo en su huída un zapato, que el Rey recogió asombrado. Para encontrar a la bella joven, el Rey ideó un plan. Se casaría con aquella que pudiera calzarse el zapato. Envió a sus heraldos a recorrer todo el Reino. Las doncellas se lo probaban en vano, pues no había ni una a quien le fuera bien el zapatito.

A l fin llegaron a casa de Cenicienta, y claro está que sus hermanastras no pudieron calzar el zapato, pero cuando se lo puso Cenicienta vieron con estupor que le estaba perfecto. Y así sucedió que el Rey se casó con la joven y vivieron muy felices.

FIN

Silvia Villavicencio Paredes
Administracion de empresas isca
Escrito por Silvia Villavicencio Paredes
el 24/09/2011
La Bella Durmiente

É rase una vez... Una reina que dio a luz una niña muy hermosa. Al bautismo invitó a todas las hadas de su reino, pero se olvidó, desgraciadamente, de invitar a la más malvada.

A pesar de ello, esta hada maligna se presentó igualmente al castillo y, al pasar por delante de la cuna de la pequeña, dijo despechada: " ¡A los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás! " Un hada buena que había cerca, al oír el maleficio, pronunció un encantamiento a fin de mitigar la terrible condena: al pincharse en vez de morir, la muchacha permanecería dormida durante cien años y solo el beso de un joven príncipe la despertaría de su profundo sueño. Pasaron los años y la princesita se convirtió en la muchacha más hermosa del reino.

E l rey había ordenado quemar todos los husos del castillo para que la princesa no pudiera pincharse con ninguno. No obstante, el día que cumplía los dieciséis años, la princesa acudió a un lugar del castillo que todos creían deshabitado, y donde una vieja sirvienta, desconocedora de la prohibición del rey, estaba hilando. Por curiosidad, la muchacha le pidió a la mujer que le dejara probar. "No es fácil hilar la lana", le dijo la sirvienta. "Mas si tienes paciencia te enseñaré. " La maldición del hada malvada estaba a punto de concretarse. La princesa se pinchó con un huso y cayó fulminada al suelo como muerta. Médicos y magos fueron llamados a consulta. Sin embargo, ninguno logró vencer el maleficio. El hada buena sabedora de lo ocurrido, corrió a palacio para consolar a su amiga la reina.

L a encontró llorando junto a la cama llena de flores donde estaba tendida la princesa." ¡No morirá! ¡Puedes estar segura! " la consoló, "Solo que por cien años ella dormirá" La reina, hecha un mar de lágrimas, exclamó: " ¡Oh, si yo pudiera dormir! " Entonces, el hada buena pensó: 'Si con un encantamiento se durmieran todos, la princesa, al despertar encontraría a todos sus seres queridos a su entorno. ' La varita dorada del hada se alzó y trazó en el aire una espiral mágica. Al instante todos los habitantes del castillo se durmieron." ¡Dormid tranquilos! Volveré dentro de cien años para vuestro despertar. " dijo el hada echando un último vistazo al castillo, ahora inmerso en un profundo sueño.

E n el castillo todo había enmudecido, nada se movía con vida. Péndulos y relojes repiquetearon hasta que su cuerda se acabó. El tiempo parecía haberse detenido realmente. Alrededor del castillo, sumergido en el sueño, empezó a crecer como por encanto, un extraño y frondoso bosque con plantas trepadoras que lo rodeaban como una barrera impenetrable. En el transcurso del tiempo, el castillo quedó oculto con la maleza y fue olvidado de todo el mundo. Pero al término del siglo, un príncipe, que perseguía a un jabalí, llegó hasta sus alrededores. El animal herido, para salvarse de su perseguidor, no halló mejor escondite que la espesura de los zarzales que rodeaban el castillo. El príncipe descendió de su caballo y, con su espada, intentó abrirse camino. Avanzaba lentamente porque la maraña era muy densa.

D escorazonado, estaba a punto de retroceder cuando, al apartar una rama, vio... Siguió avanzando hasta llegar al castillo. El puente levadizo estaba bajado. Llevando al caballo sujeto por las riendas, entró, y cuando vio a todos los habitantes tendidos en las escaleras, en los pasillos, en el patio, pensó con horror que estaban muertos, Luego se tranquilizó al comprobar que solo estaban dormidos." ¡Despertad! ¡Despertad! ", chilló una y otra vez, pero en vano. Cada vez más extrañado, se adentró en el castillo hasta llegar a la habitación donde dormía la princesa. Durante mucho rato contempló aquel rostro sereno, lleno de paz y belleza; sintió nacer en su corazón el amor que siempre había esperado en vano. Emocionado, se acercó a ella, tomó la mano de la muchacha y delicadamente la besó... Con aquel beso, de pronto la muchacha se desesperezó y abrió los ojos, despertando del largísimo sueño.

A l ver frente a sí al príncipe, murmuró: ¡Por fin habéis llegado! En mis sueños acariciaba este momento tanto tiempo esperado. " El encantamiento se había roto. La princesa se levantó y tendió su mano al príncipe. En aquel momento todo el castillo despertó. Todos se levantaron, mirándose sorprendidos y diciéndose qué era lo que había sucedido. Al darse cuenta, corrieron locos de alegría junto a la princesa, más hermosa y feliz que nunca.

A l cabo de unos días, el castillo, hasta entonces inmerso en el silencio, se llenó de cantos, de música y de alegres risas con motivo de la boda.

FIN

Silvia Villavicencio Paredes
Administracion de empresas isca
Escrito por Silvia Villavicencio Paredes
el 24/09/2011
La Bella y la Bestia

É rase una vez... Un mercader que, antes de partir para un largo viaje de negocios, llamó a sus tres hijas para preguntarles qué querían que les trajera a cada una como regalo. La primera pidió un vestido de brocado, la segunda un collar de perlas y la tercera, que se llamaba Bella y era la más gentil, le dijo a su padre: "Me bastará una rosa cortada con tus manos."

E l mercader partió y, una vez ultimados sus asuntos, se dispuso a volver cuando una tormenta le pilló desprevenido. El viento soplaba gélido y su caballo avanzaba fatigosamente. Muerto de cansancio y de frío, el mercader de improviso vio brillar una luz en medio del bosque. A medida que se acercaba a ella, se dio cuenta que estaba llegando a un castillo iluminado. "Confío en que puedan ofrecerme hospitalidad", dijo para sí esperanzado. Pero al llegar junto a la entrada, se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta y, por más que llamó, nadie acudió a recibirlo.

E ntró decidido y siguió llamando. En el salón principal había una mesa iluminada con dos candelabros y llena de ricos manjares dispuestos para la cena. El mercader, tras meditarlo durante un rato, decidió sentarse a la mesa; con el hambre que tenía consumió en breve tiempo una suculenta cena. Después, todavía intrigado, subió al piso superior. A uno y otro lado de un pasillo largísimo, asomaban salones y habitaciones maravillosos. En la primera de estas habitaciones chisporroteaba alegremente una lumbre y había una cama mullida que invitaba al descanso. Era tarde y el mercader se dejó tentar; se echó sobre la cama y quedó dormido profundamente. Al despertar por la mañana, una mano desconocida había depositado a su lado una bandeja de plata con una cafetera humeante y fruta.

E l mercader desayunó y, después de asearse un poco, bajó para darle las gracias a quien generosamente lo había hospedado. Pero al igual que la noche anterior, no encontró a nadie y, agitando la cabeza ante tan extraña situación, se dirigió al jardín en busca de su caballo que había dejado atado a un árbol, cuando un hermoso rosal atrajo su atención. Se acordó entonces de la promesa hecha a Bella, e inclinándose cortó una rosa. Inesperadamente, de entre la espesura del rosal, apareció una bestia horrenda que iba vestida con un bellísimo atuendo; con voz profunda y terrible le amenazó: " ¡Desagradecido! Te he dado hospitalidad, has comido en mi mesa y dormido en mi cama y, en señal de agradecimiento, ¿Vas y robas mis rosas preferidas? ¡Te mataré por tu falta de consideración!"

E l mercader, aterrorizado, se arrodilló temblando ante la fiera: ¡Perdóname! ¡Perdóname la vida! Haré lo que me pidas! ¡La rosa era para mi hija Bella, a la que prometí llevársela de mi viaje! " La bestia retiró su garra del desventurado. " Te dejaré marchar con la condición de que me traigas a tu hija. " El mercader, asustado, prometió obedecerle y cumplir su orden. Cuando el mercader llegó a casa llorando, fue recibido por sus tres hijas, pero después de haberles contado su terrorífica aventura, Bella lo tranquilizó diciendo: " Padre mío, haré cualquier cosa por ti.

N o debes preocuparte, podrás mantener tu promesa y salvar así la vida! ¡Acompáñame hasta el castillo y me quedaré en tu lugar! " El padre abrazó a su hija: "Nunca he dudado de tu amor por mí. De momento te doy las gracias por haberme salvado la vida. Esperemos que después... " De esta manera, Bella llegó al castillo y la Bestia la acogió de forma inesperada: fue extrañamente gentil con ella. Bella, que al principio había sentido miedo y horror al ver a la Bestia, poco a poco se dio cuenta de que, a medida que el tiempo transcurría, sentía menos repulsión. Le fue asignada la habitación más bonita del castillo y la muchacha pasaba horas y horas bordando cerca del fuego. La Bestia, sentada cerca de ella, la miraba en silencio durante largas veladas y, al cabo de cierto tiempo empezó a decirles palabras amables, hasta que Bella se apercibió sorprendida de que cada vez le gustaba más su conversación.

L os días pasaban y sus confidencias iban en aumento, hasta que un día la Bestia osó pedirle a Bella que fuera su esposa. Bella, de momento sorprendida, no supo qué responder. Pero no deseó ofender a quien había sido tan gentil y, sobre todo, no podía olvidar que fue ella precisamente quien salvó con su sacrificio la vida de su padre." ¡No puedo aceptar! " empezó a decirle la muchacha con voz temblorosa,"Si tanto lo deseas... " "Entiendo, entiendo. No te guardaré rencor por tu negativa. " La vida siguió como de costumbre y este incidente no tuvo mayores consecuencias. Hasta que un día la Bestia le regaló a Bella un bonito espejo de mágico poder. Mirándolo, Bella podía ver a lo lejos a sus seres más queridos. Al regalárselo, el monstruo le dijo: "De esta manera tu soledad no será tan penosa". Bella se pasaba horas mirando a sus familiares. Al cabo de un tiempo se sintió inquieta, y un día la Bestia la encontró derramando lágrimas cerca de su espejo mágico." ¿Qué sucede? " quiso saber el monstruo." ¡Mi padre está muy enfermo, quizá muriéndose! ¡Oh! Desearía tanto poderlo ver por última vez! " " ¡Imposible! ¡Nunca dejarás este castillo! " gritó fuera de sí la Bestia, y se fue. Al poco rato volvió y con voz grave le dijo a Bella: "Si me prometes que a los siete días estarás de vuelta, te dejaré marchar para que puedas ver a tu padre." ¡Qué bueno eres conmigo! Has devuelto la felicidad a una hija devota. " le agradeció Bella feliz. El padre, que estaba enfermo más que nada por el desasosiego de tener a su hija prisionera de la Bestia en su lugar, cuando la pudo abrazar, de golpe se sintió mejor, y poco a poco se fue recuperando.

L os días transcurrían deprisa y el padre finalmente se levantó de la cama curado. Bella era feliz y se olvidó por completo de que los siete días habían pasado desde su promesa. Una noche se despertó sobresaltada por un sueño terrible. Había visto a la Bestia muriéndose, respirando con estertores en su agonía, y llamándola: " ¡Vuelve! ¡Vuelve conmigo! " Fuese por mantener la promesa que había hecho, fuese por un extraño e inexplicable afecto que sentía por el monstruo, el caso es que decidió marchar inmediatamente." ¡Corre, corre caballito! " decía mientras fustigaba al corcel por miedo de no llegar a tiempo.. Al llegar al castillo subió la escalera y llamó. Nadie respondió; todas las habitaciones estaban vacías. Bajó al jardín con el corazón encogido por un extraño presentimiento. La Bestia estaba allí, reclinada en un árbol, con los ojos cerrados, como muerta. Bella se abalanzó sobre el monstruo abrazándolo: "No te mueras! No te mueras! Me casaré contigo!"

T ras esas palabras, aconteció un prodigio: el horrible hocico de la Bestia se convirtió en la figura de un hermoso joven." ¡Cuánto he esperado este momento! Una bruja maléfica me transformó en un monstruo y sólo el amor de una joven que aceptara casarse conmigo, tal cual era, podía devolverme mi apariencia normal. Se celebró la boda, y el joven príncipe quiso que, para conmemorar aquel día, se cultivasen en su honor sólo rosas en el jardín. He aquí porqué todavía hoy aquel castillo se llama "El Castillo de la Rosa".

FIN