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Grupo de Filosofía, ciencia y sabiduría en simbiosis: Nuevo Pensamiento



¡Qué es Orar / Meditar ?

Paulino
Pensador alfeon
Escrito por Paulino Iñigo Sánchez
el 08/12/2010
“ ¡BUSCAD Y ENCONTRAREIS! ”


“ ¡Buscar” de la forma requerida para aprender a “orar” es más bien todo, - menos absorberse en los pensamientos!-

Se trata de una inmersión serena en lo más íntimo del alma, sin la menor agitación, - sin la sombra de un deseo, - y sin una huella de impaciencia temerosa.

¡En este género de “búsqueda”, el buscador es él-mismo objeto de su búsqueda!

¡No debe hacerse ni imagen ni representación de aquello que espera encontrar!

¡Es necesario que se sumerja él-mismo en su propia profundidad insondable, - sin temor y sin resistencia!

¡Es necesario que se sumerja al interior en sí-mismo, sin perder su calma, aún si el suelo habitual se derrumba bajo sus pies!

¡Con confianza debe dejarse caer hasta lo más profundo de sí mismo, con la firme certeza de que no es la disolución lo que le espera, sino que solamente a él mismo es lo que puede encontrar!

¡Ninguna imagen preconcebida debe perturbar su vista!

¡No debe esperar observar en él mismo o fuera de él “imágenes” tales que él no haya jamás visto: - visiones de otros seres y de mundos misteriosos!

¡No debe esperar ver apariciones del mundo de los espíritus!

Sumergiéndose en su profundidad, se encontrará primero rodeado de una oscuridad total, - pero entre más descienda profundamente, más las tinieblas se disiparán dentro de una maravillosa luz nueva, hasta que en su profundidad, la más profunda, él se descubrirá él-mismo, transfigurado de luz, - hasta que en el fondo último de su propio abismo adquiera la claridad del cristal.

Su inmersión constituirá así, desde el primer instante, un encontrar continuo, hasta que haya encontrado finalmente en él, lo inexpresable que puede solamente ser vivido, porque aún la palabra la más clara permanece oscura ante tal claridad interior de una luminosidad indescriptible...
Aquél que quiere “buscar” de esta manera a fin de encontrar, debe para comenzar, conducir todo su cuerpo terrestre a una detención completa, de manera tal de no darse ya cuenta que un cuerpo animal sirve de “soporte” a su conciencia.

Que el buscador cierre lentamente los ojos y una las manos, hasta que, en una gran calma, se sienta recorrido por una viviente corriente de energía.

Cada cual descubrirá luego por sí mismo la postura más favorable para lograr este estado de calma, lleno de vida intensa...

Algunos no lo consiguen sino en posición acostada, otros solamente sentado o de rodillas, y algún otro no lo conseguirá sino estando de pie.

¡Pero, una vez que se ha llegado a ese estado de calma lleno de vida, no debe ya preocuparse por la postura externa del cuerpo!

Es necesario ahora buscar experimentarse únicamente en el interior de sí.

Con el tiempo, uno se experimenta así, cada vez más en el interior de sí, hasta experimentar poco a poco el sentimiento de estar interiormente completamente “lleno” de sí.

Es como si nosotros mismo fuéramos un fluido, el cuerpo, por el contrario un recipiente, - y como si el fluido se experimentara cada vez más como el contenido del recipiente...

Los pensamientos deben ahora permanecer en reposo, y en todo caso abstenerse de analizar en detalle, el estado experimentado.

Mientras los pensamientos continúen revoloteando, no hay que prestarles ninguna atención en particular, hasta que, poco a poco, ellos se aquietan por sí mismos.-

Una vez que este sentimiento, que interiormente se tiene de sí se ha convertido en un todo bien definido, el pensar ya no interviene en forma alguna, porque la atención está totalmente absorbida por la nueva conciencia de sí misma.

Al principio, uno hará bien al darse por satisfecho de poder experimentarse en el interior de sí, - pues es éste ciertamente un resultado muy significativo.

¡Cuando estos sentimientos comienzan a esfumarse, se debe retomar con alegría el trabajo cotidiano!

¡Jamás debe uno tampoco esforzarse en prolongar esta experiencia en caso de fatiga!

Si, poco a poco, - se trata de semanas o de meses, el buscador llega sin esfuerzo particular a este sentimiento interior de sí mismo en todo momento, en la calma de una soledad voluntaria, y a experimentarse conscientemente de la manera aquí arriba descrita, es decir en tanto que "contenido" de su cuerpo terrestre, - teniendo la misma forma de éste, como si un líquido que abraza los contornos del vaso dentro del cual se le vierte. Entonces, está dignamente preparado para comenzar a “buscar” en el sentido del verdadero “orar”...

¡Es con propósito deliberado, que ahora el buscador debe abandonarse completamente a su vida interior, la más íntima, y sentirse fluir hasta el fondo insondable de esta vida presentida, permaneciendo siempre perfectamente lúcido y sin jamás entregarse, ni pasajeramente a un ensueño semiconsciente!-

¡Si formas o imágenes surgen en el interior de sí, no debe prestarles ninguna atención y sobre todo cuidarse de quererlas "interpretar"!

Sería una peor tontera combatirlas, pues de ese modo no se haría más que hacerles más poderosas y tenaces...

Si no se tiene éxito en deshacerlas ignorándolas, se debería en la circunstancia y a la hora considerada interrumpir la inmersión interior y entregarse a una actividad intensa en el mundo externo, hasta que, algún otro día, uno se sienta capaz de retomar la experiencia interrumpida, sin ser ya importunado.

Es solamente cuando la experiencia de inmersión en la propia profundidad interior se comprueba exenta del todo de imágenes, que está permitido entregarse a ellas sin reservas. - -

¡La indecible oscuridad que en principio quiere aterrorizar el alma, debe ser soportada con calma y sobre todo sin temor alguno, aún cuando sea necesario soportarla numerosas veces, antes de poder experimentar la primera manifestación de resplandor en lo más intimo de uno-mismo!

Pero apenas la oscuridad comienza a disiparse, un nuevo estado de conciencia interior se desarrolla simultáneamente cada vez más, tal que no habíamos aun conocido jamás.-

Este nuevo estado de conciencia se torna cada vez más claro, atestiguando finalmente la unidad indisoluble de la voluntad del buscador con la voluntad del Ser Original eterno...

Aquel que ha llegado a este punto sabe entonces, por propia experiencia, lo que significa “encontrar”, ya que ha cumplido la primera condición del verdadero “orar”.-

Cuando pronuncie ahora las admirables palabras, tan simples y tan claras de sentido que el augusto Maestro de Nazaret dijo a sus discípulos, en cuanto a “orar”, el experimenta en el nuevo estado de conciencia logrado, que cada una de sus palabras no es más que una afirmación de su propia voluntad.-

Entonces, toda “la oración del Señor” (BUSCAR/MEDITAR)no será para el buscador otra cosa que la más perfecta profesión de su propia unión indisoluble con la voluntad del Ser eterno... (LIBRE SIMBIOSIS CON SU DIOS-PERSONAL INTERNO AL SERVICIO DEL PADRE/MADRE ABSOLUTO.

La experiencia interior encuentra en esta oración una expresión verbal en lenguaje humano, y esta expresión obra a su vez sobre el alma, transformándose ella misma en una “petición” portador en sí de su acogida favorable.

Queda desde entonces el buscador liberado de la tonta ilusión según la cual la oración seria un medio para “influenciar” a la divinidad...

Sabe ahora que “orar” (BUSCAR/MEDITAR, Pedir y Obrar/Llamar) no consiste en otra cosa que esto: querer para sí mismo, en comunión con la voluntad del Ser Original, aquello que es querido desde toda la eternidad, a fin de que, puesto en acción mediante una verdadera “petición”, esta voluntad se manifieste, se realice y se afirme. - -

¡Buscando, ha llegado verdaderamente a “encontrar”!

¡POR TODA LA ETERNIDAD, NO PODRÁ YA PERDER, AQUELLO QUE ENCONTRÓ ASÍ EN SÍ MISMO!



No debemos Olvidar los otros Dos Requisitos Imprescindibles:

1-BUSCAD Y ENCONTRAREIS.
1-PEDIR Y SE OS DARA.
1-LLAMAR Y SE OS ABRIRA.

- Saber pedir y tener derecho a pedir lo que se pretende.
- Que los hechos de la vida diaria sean congruentes con lo que se pide; pues sin obras o serias tentativas de obras-obrar, de nada vale el pedir.

-Y previamente a Todo Buscar-Pedir-Obrar ; y en ésta Condición del Buscar . De nada vale el Buscar en el Silencio Interior, si antes no se ha llegado a cierta superación de las contradicciones internas... O SI SE NIEGA A DIOS Y EL ALMA PERSONAL PERMANENTE, ETC. Siendo por ello que muchos buscadores no encuentran en el Silencio sino sus propias fantasias... Que se han traducido en las enormes contradicciones entre diferentes maestros, sistemas, escuelas, etc.

Escrito por Paulino Iñigo Sánchez
el 08/12/2010

Qué es Orar / Meditar. BoYinRa

Mensaje ¡Yquémásdá? el Jue 19 Ago 2010, 14:18

La Oración

Bô Yin Râ

(Bô Yin Râ es el nombre espiritual de Joseph Anton Schneiderfranken)


Título del original en idioma alemán: „Das Gebet“
(Traducción anónima, revisada, mejorada y completada por
Eduardo Cicari-Neumann y Jan Schymura, en Buenos Aires en el otono de 2010)
sobre la 2da. Edición del año 1955, editada por
Kober’sche Verlagsbuchhandlung AG. - Zürich 48 - Suiza.


¡A USTEDES, QUIENES QUIEREN APRENDER A ORAR!

EL MISTERIO DEL ORAR




Según el antiguo relato sagrado, los discípulos del sabio carpintero, del gran “Rabí” de Nazaret, habrían ido a su encuentro un día, dirigiéndole esta petición:

“Señor, enséñanos a orar”

Sobre esto - nos enseña el viejo relato - el divino Maestro de la Vida ya habría instruido de no salmodiar mas las largas letanías tradicionales, en la manera de los ignorantes, sino hacer uso solamente de esas palabras simples y maravillosas, las cuales pronuncian todavía hoy en día, los labios de todos aquellos que, bajo una forma religiosa u otra, profesan o creen profesar la enseñanza llena de amor del Hombre-Dios augusto y sublime.

Ínfimo permanece, hasta nuestros días, el número de aquellos que saben realmente “orar” y es más raro aún encontrar un hombre sabedor de lo que significa “orar” de la alta y santa manera que el gran Ser amante quisiera ver adoptada. - -

Sin duda se conocen las palabras, cuyo uso recomendó a sus discípulos según el antiguo relato, - pero, en el presente esas palabras “se salmodian” igual como anteriormente las otras oraciones a las cuales no se les atribuía un valor particular.-

La profanación no es de ningún modo menor, porque se la exprese con la más grande unción. - Y aun cuando se medite piadosamente sobre el significado que el pensamiento puede desprender de esas palabras admirables, no hace de ningún modo de ellas una verdadera “oración” al pronunciarlas.


Parece pues, que ha vuelto a ser necesario enseñar lo que realmente es el “orar”, en verdad, enseñar como las palabras humanas pueden ordenarse en una “oración” y qué misterio profundo se encierra en ella!

El arte sacerdotal de formular las “oraciones” y de “orar” realmente, ha casi desaparecido en la actualidad y, allí donde sobrevive más o menos, se lo practica de una forma maquinal, supersticiosa o desprovista de vida.

Hasta aquellos que creen aún orar, no ven en la oración más que imploración a la divinidad, acciones de gracias o alabanzas; y no se sabe más que todas esas cosas pueden entrar en una oración, pero no constituyen de ningún modo su esencia. - -

No se intuye más que aun el más sublime conjunto de palabras, que expresan las alabanzas, la gratitud o una súplica, deben ser realmente “oradas”, antes de convertirse en “oración”.

Es únicamente en nosotros mismos que “Dios” nos es accesible, es solamente en lo más íntimo de nosotros mismos que el corazón del ser eterno y puro puede “renacer” en una auto-generación individual infinita.- ¡Tal es la convicción indispensable que en primer lugar debe haber adquirido, aquel que realmente quiere aprender a “orar”!-

Es necesario además haber comprendido que el “Padre” eterno, - cualquiera sea la interpretación que el creyente de a este término, - no desea ni acción de gracias ni alabanzas en la manera de los hombres, y que sería blasfematorio creer verdaderamente que el corazón del Ser espera ser implorado por el hombre para dejarse “conmover” finalmente por tal “petición”, - porque “pedir” en el sentido de un verdadero orar difiere esencialmente de la actitud de mendigo asumida por alguna gente cuando se dirigen al “Dios” de su imaginación.-
Subrayo aquí la expresión “Dios” de su imaginación, pues la mayoría de los hombres, lamentablemente, no llegan más allá que a un producto tal de su imaginación creadora, ya que, mal o insuficientemente informados, les parece que el camino hacia Dios debe conducir muy alto, pero siempre hacia el exterior.

De tal modo, ellos no lograrán por cierto jamás experimentar la divinidad viviente, porque no buscan allí donde el Dios viviente eterno les sería accesible. - -

Sin embargo, según el antiguo relato sagrado, se dijo también:


“ ¡Buscad, y encontraréis! ”
“ ¡Pedid, y recibiréis! ”
“ ¡Golpead y se os abrirá! ”

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Hagamos un alto aquí, y esperemos en la mayor calma hasta que el enigma de estas palabras quiera develarse a nuestro ojo interno...
¡Mientras tanto, voy a tratar de explicar aquello que se deja explicar!


*






“ ¡Buscar” no puede por cierto conducir a encontrar sino que a condición de buscar allí donde el objeto se encuentra realmente escondido!-

“ ¡Pedir” tomado acá en un sentido que excluye toda idea de “limosna”, no podrá determinar las “dádivas” a menos que el pedidor esté en el derecho de recibirlas!-

“ ¡Golpear” para obtener acceso a la morada, tendrá éxito solamente si se sabe pertinentemente dónde y cómo golpear a fin de ser oído desde el interior, y reconocido al momento como alguien que, con derecho, puede esperar ser admitido!

¡En este caso, sin embargo “buscar”, “pedir” y “golpear” son actos inseparables, pues sólo su unión hace una “oración”!

¡Dichoso aquél que sabe “orar” de esta manera!

¡El será “acogido” mientras “golpea”!
¡El “recibirá” mientras “pide”!
¡El “encontrará” con toda certeza lo que de esta manera “busca” que es de encontrar!

Orando así, el vivirá en su más íntimo la experiencia que devela el sentido de esta palabra pronunciada un día por el augusto dispensador de vida a pedido de aquellos que él creía suficientemente avanzados:


“Todo lo que vosotros podáis pedir al “Padre” en mi “nombre”, ¡El os lo dará! ”


El hombre que ora comprenderá claramente el significado de esta palabra de gran valor:
“ ¡Que tu “nombre” sea santificado! ”

El comprenderá, al fin, porqué el Maestro enseñó otrora a pedir en su “nombre”, porque:

“ ¡Todo lo que el “Padre” tiene, es mío! ”

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Orando así, el hombre reconocerá, en la más clara luz del espíritu, que todo aquello que podemos pedir al “Padre” en “nombre” de su propia representación manifestada, está ya ofrecido y otorgado desde toda la eternidad, aunque la “petición” sea necesaria para obtener la “manifestación” temporal, - para producir efectos temporales...

¡Nadie, sin embargo, aprenderá a “orar” de esta manera, con excepción de aquellos que sepan unir totalmente su propia voluntad a aquella del “Padre”!

¡PERO, PARA EL QUE SABE “ORAR” EN COMUNIÓN CON LA VOLUNTAD DEL “PADRE”, TODA ORACIÓN, – SEA CUAL SEA SU OBJETIVO – SERÁ UN ORAR PARA OBTENER “ALAS”: - AQUELLAS ALAS QUE EN VERDAD “LLEVAN MÁS ALTO QUE LAS DEL ÀGUILA”!





“ ¡BUSCAD Y ENCONTRAREIS! ”


“ ¡Buscar” de la forma requerida para aprender a “orar” es más bien todo, - menos absorberse en los pensamientos!-

La simpleza lapidaria de la promesa de que el buscador -con toda evidencia- “encontrará”, indica ya perentoriamente que se trata de otra cosa que de una “búsqueda interior” tomada en un sentido tal que en la mayoría de los casos, consiste simplemente en “devanarse los sesos” y en querer descubrir alguna cosa, dejada al azar, mediante un esfuerzo cerebral, sin ninguna certeza de encontrar de la forma en que fue formalmente prometida.

“Buscar” en sí mismo cualquier cosa en la forma habitual, es siempre signo de una inquietud interior, - y cualesquiera que sea el objetivo de la búsqueda, - la meta permanece invariablemente siendo alguna cosa que permita lograr la quietud.-

Algunos creerán quizás, que en el fondo de la otra forma de “búsqueda” que se dijo conduciría de seguro a “encontrar”, debe haber igualmente una inquietud que quiere convertirse en quietud.

Ahora bien, la “búsqueda” necesaria en el verdadero “orar” presupone esta gran quietud: - esa calma interior que está fundada en sí mismo, y se comprueba desde afuera como imperturbable. - -

¡Esta búsqueda exige siempre el hombre entero, y no solamente su inteligencia actuando como un sabueso en una cacería sin cesar!


Se trata de una inmersión serena en lo más íntimo del alma, sin la menor agitación, - sin la sombra de un deseo, - y sin una huella de impaciencia temerosa.

¡Sería una grave tontera imaginarse poder lograr más rápido la meta perseguida queriendo forzar el resultado mediante un esfuerzo impetuoso y apasionado!

De este modo, no se hace más que engañarse uno-mismo, de manera que fatigado y desilusionado, uno finalmente se resigna y renuncia de un golpe a toda nueva tentativa de “búsqueda”...

Es necesario por el contrario, que el buscador sepa que él no logra sino cerrarse la ruta a sí mismo, en tanto no busque como quien tiene la certeza de encontrar, como lo haría un hombre que conoce el escondite de un objeto, y que debe pues necesariamente encontrarlo, luego de haber despejado todo aquello que lo recubría provisoriamente.

¡Esa certeza no debe fundarse exclusivamente en la promesa de que el buscador “encontrará”!

La búsqueda en si implica ya la certeza de encontrar, ya que es absolutamente imposible buscar, sin que el encontrar le siga al instante.

¡En este género de “búsqueda”, el buscador es él-mismo objeto de su búsqueda!

¡Por lo tanto, entre menos desasosiego tenga en sí mismo, más rápido se encontrará a sí mismo!


¡No debe hacerse ni imagen ni representación de aquello que espera encontrar!

¡Es necesario que se sumerja él-mismo en su propia profundidad insondable, - sin temor y sin resistencia!

¡Es necesario que se sumerja al interior en sí-mismo, sin perder su calma, aún si el suelo habitual se derrumba bajo sus pies!

¡Con confianza debe dejarse caer hasta lo más profundo de sí mismo, con la firme certeza de que no es la disolución lo que le espera, sino que solamente a él mismo es lo que puede encontrar!

¡Ninguna imagen preconcebida debe perturbar su vista!

¡No debe esperar observar en él mismo o fuera de él “imágenes” tales que él no haya jamás visto: - visiones de otros seres y de mundos misteriosos!

¡No debe esperar ver apariciones del mundo de los espíritus!

Sumergiéndose en su profundidad, se encontrará primero rodeado de una oscuridad total, - pero entre más descienda profundamente, más las tinieblas se disiparán dentro de una maravillosa luz nueva, hasta que en su profundidad, la más profunda, él se descubrirá él-mismo, transfigurado de luz, - hasta que en el fondo último de su propio abismo adquiera la claridad del cristal.

Su inmersión constituirá así, desde el primer instante, un encontrar continuo, hasta que haya encontrado finalmente en él, lo inexpresable que puede solamente ser vivido, porque aún la palabra la más clara permanece oscura ante tal claridad interior de una luminosidad indescriptible...
Aquél que quiere “buscar” de esta manera a fin de encontrar, debe para comenzar, conducir todo su cuerpo terrestre a una detención completa, de manera tal de no darse ya cuenta que un cuerpo animal sirve de “soporte” a su conciencia.

Que el buscador cierre lentamente los ojos y una las manos, hasta que, en una gran calma, se sienta recorrido por una viviente corriente de energía.

Cada cual descubrirá luego por sí mismo la postura más favorable para lograr este estado de calma, lleno de vida intensa...

Algunos no lo consiguen sino en posición acostada, otros solamente sentado o de rodillas, y algún otro no lo conseguirá sino estando de pie.

¡Pero, una vez que se ha llegado a ese estado de calma lleno de vida, no debe ya preocuparse por la postura externa del cuerpo!

Es necesario ahora buscar experimentarse únicamente en el interior de sí.

Con el tiempo, uno se experimenta así, cada vez más en el interior de sí, hasta experimentar poco a poco el sentimiento de estar interiormente completamente “lleno” de sí.

Es como si nosotros mismo fuéramos un fluido, el cuerpo, por el contrario un recipiente, - y como si el fluido se experimentara cada vez más como el contenido del recipiente...

Los pensamientos deben ahora permanecer en reposo, y en todo caso abstenerse de analizar en detalle, el estado experimentado.

Mientras los pensamientos continúen revoloteando, no hay que prestarles ninguna atención en particular, hasta que, poco a poco, ellos se aquietan por sí mismos.-

Una vez que este sentimiento, que interiormente se tiene de sí se ha convertido en un todo bien definido, el pensar ya no interviene en forma alguna, porque la atención está totalmente absorbida por la nueva conciencia de sí misma.

Al principio, uno hará bien al darse por satisfecho de poder experimentarse en el interior de sí, - pues es éste ciertamente un resultado muy significativo.

¡Cuando estos sentimientos comienzan a esfumarse, se debe retomar con alegría el trabajo cotidiano!

¡Jamás debe uno tampoco esforzarse en prolongar esta experiencia en caso de fatiga!

Si, poco a poco, - se trata de semanas o de meses, el buscador llega sin esfuerzo particular a este sentimiento interior de sí mismo en todo momento, en la calma de una soledad voluntaria, y a experimentarse conscientemente de la manera aquí arriba descrita, es decir en tanto que "contenido" de su cuerpo terrestre, - teniendo la misma forma de éste, como si un líquido que abraza los contornos del vaso dentro del cual se le vierte. Entonces, está dignamente preparado para comenzar a “buscar” en el sentido del verdadero “orar”...

¡Es con propósito deliberado, que ahora el buscador debe abandonarse completamente a su vida interior, la más íntima, y sentirse fluir hasta el fondo insondable de esta vida presentida, permaneciendo siempre perfectamente lúcido y sin jamás entregarse, ni pasajeramente a un ensueño semiconsciente!-

¡Si formas o imágenes surgen en el interior de sí, no debe prestarles ninguna atención y sobre todo cuidarse de quererlas "interpretar"!

Sería una peor tontera combatirlas, pues de ese modo no se haría más que hacerles más poderosas y tenaces...

Si no se tiene éxito en deshacerlas ignorándolas, se debería en la circunstancia y a la hora considerada interrumpir la inmersión interior y entregarse a una actividad intensa en el mundo externo, hasta que, algún otro día, uno se sienta capaz de retomar la experiencia interrumpida, sin ser ya importunado.

Es solamente cuando la experiencia de inmersión en la propia profundidad interior se comprueba exenta del todo de imágenes, que está permitido entregarse a ellas sin reservas. - -

¡La indecible oscuridad que en principio quiere aterrorizar el alma, debe ser soportada con calma y sobre todo sin temor alguno, aún cuando sea necesario soportarla numerosas veces, antes de poder experimentar la primera manifestación de resplandor en lo más intimo de uno-mismo!

Pero apenas la oscuridad comienza a disiparse, un nuevo estado de conciencia interior se desarrolla simultáneamente cada vez más, tal que no habíamos aun conocido jamás.-

Este nuevo estado de conciencia se torna cada vez más claro, atestiguando finalmente la unidad indisoluble de la voluntad del buscador con la voluntad del Ser Original eterno...

Aquel que ha llegado a este punto sabe entonces, por propia experiencia, lo que significa “encontrar”, ya que ha cumplido la primera condición del verdadero “orar”.-

Cuando pronuncie ahora las admirables palabras, tan simples y tan claras de sentido que el augusto Maestro de Nazaret dijo a sus discípulos, en cuanto a “orar”, el experimenta en el nuevo estado de conciencia logrado, que cada una de sus palabras no es más que una afirmación de su propia voluntad.-

Entonces, toda “la oración del Señor” no será para el buscador otra cosa que la más perfecta profesión de su propia unión indisoluble con la voluntad del Ser eterno...

La experiencia interior encuentra en esta oración una expresión verbal en lenguaje humano, y esta expresión obra a su vez sobre el alma, transformándose ella misma en una “petición” portador en sí de su acogida favorable.

Queda desde entonces el buscador liberado de la tonta ilusión según la cual la oración seria un medio para “influenciar” a la divinidad...

Sabe ahora que “orar” no consiste en otra cosa que esto: querer para sí mismo, en comunión con la voluntad del Ser Original, aquello que es querido desde toda la eternidad, a fin de que, puesto en acción mediante una verdadera “petición”, esta voluntad se manifieste, se realice y se afirme. - -

¡Buscando, ha llegado verdaderamente a “encontrar”!

¡POR TODA LA ETERNIDAD, NO PODRÁ YA PERDER, AQUELLO QUE ENCONTRÓ ASÍ EN SÍ MISMO!


“PEDID, Y RECIBIREIS! ”


¡Llegados al umbral de la segunda exigencia de una verdadera oración, la pregunta será para el buscador, saber si se encuentra verdaderamente en derecho de “pedir”!

¡Acá “pedir” no significa suplicar para obtener un otorgamiento que vendría, de algún modo “desde afuera”! “Pedir”, consiste acá en desencadenar una fuerza espiritual que hace manifestarse lo que ya ha sido adquirido por el hecho de haber sido "buscado" y "encontrado".

En la “oración” verdadera podemos solamente “pedir” aquello que ya está otorgado desde toda la eternidad en la voluntad del Ser original.

Sin embargo, no se podrá hacer propio aquello que está así otorgado a menos que, en este descenso a lo más profundo de uno mismo, se renuncie a toda voluntad propia, fusionándola con la voluntad del Ser Eterno. - -

De este modo, aquello que pueda ser el objetivo de una verdadera “oración” ya está concedido desde antes...

¡La verdadera “oración” puede sin duda tener ella también, una meta definida y muy particular, - pero la eficacia de la "petición" no es de ningún modo ilimitada! - -

Esta eficacia está estrictamente determinada por aquello que el que pide supo realmente hacer suyo dentro del conjunto de lo que está otorgado; de suerte que en tiempos pasados, penetrados de una fe ardiente, los hombres no estaban ciertamente equivocados al estar convencidos que la oración de algunos de ellos era acogida de seguro, en tanto que todas las oraciones de otros hombres permanecían impotentes...

Poco importa, el hecho de si aquellos, cuya oración era considerada como más eficaz, hayan tenido pleno conocimiento del secreto de la verdadera “oración”, o que hayan vagamente presentido la verdad.-

Aún cuando una oscura superstición los conducía a proceder inconscientemente en la forma correcta, ellos podían por cierto llevar la eficacia de su plegaria a un grado que parecía “milagroso” a su alrededor.

Existen numerosos relatos, según los cuales, en ciertos casos, aún la oración de estos maestros de la "oración" verdadera permaneció impotente, sea a causa de la incredulidad o del corazón frío de aquellos para los cuales ellos oraban, sea porque ellos querían obtener para sí mismos, mediante la oración, una cosa que ellos mismos no podían “pedir” para sí mismos...

Seria también exagerado calificar la verdadera “oración” de “todopoderosa”, pues el poder del Ser Original eterno tiene sus propios límites, no pudiendo la eterna divinidad obrar en oposición a ella misma.

Extremadamente raros son, no obstante en nuestros días, los hombres que saben todavía por experiencia, eso que la verdadera "oración" es capaz de realizar. - -

Más de un ser humano ha conocido el poder de la “oración”, estando lejos de sospechar por qué ella fue “acogida”, encontrando una explicación a su manera de aquello, que una noción imperfecta no podrá clarificar.

Una profunda angustia del alma lo había conducido inconscientemente a sumergirse en lo más profundo de si-mismo, y en consecuencia a “encontrar”. Adquirió así, aquello que supo “pedir” en buena forma, y también inconscientemente aprendió a “golpear” correctamente, lo cual debía necesariamente abrirle la puerta del Templo. - -

Sin embargo, es en verdad posible, para todo hombre acá en la Tierra, “orar” como conviene estando perfectamente consciente de este sagrado acto, por poco que él aprenda a “orar” sin esperar que un sufrimiento físico o un tormento del alma se le enseñe por vía inconsciente. Para todo hombre debidamente instruido, - sería pues desdeñar una ayuda divina, el no esforzarse en seguida en poner en práctica la enseñanza recibida...

¡Muchos hombres encontraron sumamente extraño el que se deba aprender a “orar”, en la misma manera que un saber, que se puede adquirir mediante el estudio!

Sin embargo, todos aquellos que otrora, practicaban con conocimiento de causa la “oración”, acá en la Tierra, como un arte celestial sagrado, no lo lograron sino después de haber sido instruidos y después de haberlo ellos mismos aprendido.

Resalta también del antiguo relato sagrado, que los discípulos del gran Ser amante que pidieron al Maestro que les enseñara a orar, debían haber adquirido ya algunas luces, pues era necesario saber que se puede aprender a orar para formular tal pedido.





¡A los discípulos no les faltaba por cierto fórmulas de oración; así no pidieron ellos: “Señor, enséñanos una nueva oración”, sino, claramente y precisamente, “Señor, enséñanos a orar! ”

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Aún cuando todo el antiguo relato fuese pura ficción poética, el autor se habría revelado un iniciado, pues sólo un iniciado hubiera podido colocar estas palabras claras y precisas en la boca de los discípulos del augusto Maestro.

Se trata ahora de enseñar cómo el hombre debe “pedir” para que “reciba”.

Repito a sabiendas que el género de “petición” requerida por la verdadera “oración”, debe quedar alejada de toda mendicidad y toda súplica.

¡No se trata aquí de conmover finalmente un corazón endurecido, o de obtener, a fuerza de insistencia, un don al cual el mendicante no tiene derecho!

Aquél que se ha creado el derecho de “pedir” porque él ha sabido “buscar” y “encontrar” como es conveniente, debe simplemente cuidar de pedir de una manera inteligible, por así decirlo, de mantener la actitud deseada que libere las fuerzas mediante la acción de las cuales el "recibir" se realice.

Esta “petición” consiste en crearse del objeto de la oración, con calma y seguridad, una imagen representativa precisa, que es en alguna medida el “modelo” de aquello que se “pide”.-



Por lo tanto, desde que el hombre que ora, ha evocado voluntariamente esta imagen, esforzándose por hacer la más consistente posible, debe al mismo tiempo entregar, abandonar y confiar totalmente su voluntad y su obra, a la voluntad eterna del Ser Original.

Lo principal es sumergir enteramente la voluntad propia tanto como el "modelo" que ella ha creado, en la voluntad del Ser Original, de tal modo que ninguna veleidad, siquiera fugaz, pueda entonces emerger fuera del mar de la voluntad eterna, - que a ninguna parte del “modelo”, aún la más ínfima, le falte estar repleta y recorrida por las olas de este mar.

Desde entonces, establecido que el objeto de tal “oración” forma parte de aquello que está “otorgado” en la voluntad eterna del Ser Original, y por tanto de aquél que ora lo ha ya adquirido mediante su forma de “buscar” y de “encontrar”, la petición es así acogida en el instante mismo de la inmersión total en la voluntad original: no queda más que dejar transcurrir el tiempo indispensable sobre el plano terrestre para que el efecto de la oración pueda manifestarse, admitiendo que aquel que ora sepa también "golpear" como es conveniente. - - -

¡El único obstáculo, verdaderamente insuperable, que una tal petición puede encontrar dentro del hombre mismo es la duda! - -

En lo que concierne a la posibilidad de acogida el que ora está por cierto reducido a los presentimientos y a las conjeturas.

No puede saber con certeza si su petición forma parte de la cosas que desde toda la eternidad están ya otorgadas en la voluntad original, y tampoco tiene la seguridad de tener ya “derecho a ser acogido” en toda la extensión de su petición.

Ignora pues igualmente si él ya fue acogido en tal o cual caso particular, y sería bastante presuntuoso de su parte, esperar serlo en todo estado de causa...

¡No debe por tanto dudar un solo instante que todo eso que puede serle concedido según las circunstancias, le será necesariamente concedido!

¡Es necesario que descarte totalmente de su pensamiento y de sus sentimientos el asunto de saber si él “recibirá” lo que pide! - -

¡Debe en cierto modo “neutralizar” en sí mismo todo deseo y toda expectativa!

¡Es necesario que se una sin reserva a la voluntad del Ser Original, - que se fusione totalmente con esa voluntad, sin dejar germinar la menor duda con la certeza de ser acogido en toda la extensión de la posibilidad de acogimiento!-

¡Es esta una cosa que tiene igual necesidad de ser “aprendida”, y sólo quien la aprende, llegará a convertirse en maestro sobre toda duda! - -

Es cierto que entre más se acumulen con el tiempo las pruebas de que la “petición” legítima porta en sí misma su acogida tal cual puede producirse, más fácil se hará vencer toda duda, incluso antes de que esta pueda erigirse como obstáculo en el Camino.

¡Habiendo tenido éxito en superar la duda, el hombre que ora no debe sin embargo entregarse a una confianza presuntuosa!

Que se cuide sobre todo de creer que él puede prescribir él mismo el modo de acogimiento de su petición, y que no se atreva tampoco a querer de algún modo imponer a su conveniencia, el momento de esta acogida...
¡Todo esto no es de su competencia!

En todo esto él debe entregarse a esos sublimes poderes a los cuales la eterna voluntad original ha dado la misión de ejercer su influencia espiritual sobre los destinos de tal manera que el encadenamiento de los acontecimientos una los eslabones necesarios para producir, sin perturbaciones de las leyes físicas terrestres, los resultados impulsados en el Reino del espíritu, - en el Reino de las causas originarias...

Así puede parecer que una “petición” no ha sido recogida, cuando todas las fuerzas están puestas en movimiento para la acogida de un modo diferente al presupuestado por aquél que había orado.

Un tiempo considerable puede transcurrir hasta el día en que el hombre que ora termina por reconocer que desde hace ya tiempo, su oración fue acogida de mejor manera que la que él hubiera osado esperar...

La promesa formal que “recibirá” aquél que pide, no debe ser ciertamente tomada como aplicándose únicamente a cosas de la existencia terrena. Cualquiera que interprete la promesa solo bajo la perspectiva terrestre, debe saber que ella pueda encontrarse acogida aun en el caso en que el pedidor obtiene otra cosa que aquello que él ha pedido.

Sin embargo, la promesa en cuestión, tan instructiva en cuanto a la enseñanza expuesta, explica en primer lugar que en virtud de una petición apropiada, el hombre terrestre puede “recibir” aquello que le está reservado desde toda la eternidad y por toda la eternidad.

¡Debemos hacer una cosa, pero sin por ello descuidar otra cosa!

Ya que, para el ser humano de la Tierra, son por lo pronto los problemas de su vida terrena los más urgentes, debe por cierto recurrir al poder de la “oración”, para también aligerar su fardo terrestre o para socorrer a su prójimo, aun cuando toda posibilidad de ayuda externa esté debilitada desde hace ya mucho tiempo o se la haya comprobado insuficiente.-

No obstante, el ser humano dispone de la “oración” ante todo para volver a entrar de nuevo en posesión de su herencia eterna, - para que “reciba” eso que, en el lenguaje de los pretendidos “teólogos” se denomina con una palabra muy capciosa: la gracia. - -

¡Pero lo que en realidad se quizo dar a entender, por aquellos que aún sabían de que se trataba, es todo lo contrario a un don arbitrario!

Aun el amor original eterno, de dónde emana todo lo que “es” o que “existe”, no puede modificar su propia “estructura”, - no puede negar por amor, una “ley” inherente a su propia esencia eterna, y se encuentra así obligado a cuidar de que sean cumplidas las condiciones necesarias para poder acoger de nuevo en su seno lo que había sido separado. - -

De este modo la verdadera “petición” es la que posibilite de nuevo a la corriente del amor eterno de penetrar en la conciencia del hombre terrestre...

La “petición”, que no es ni mendicidad ni regalo, sino un calmo don de sí en la certeza más absoluta de que el recibir de la corriente del amor divino no será negado - no puede ser negada. - - -

¡Se trata aquí, ni más ni menos, de una ley espiritual que es necesario cumplir antes de que los efectos puedan resultar!

Y así, como el buscador no ha encontrado finalmente sino en sí mismo lo que antes había en vano buscado en el exterior, igual el pedidor recibe ahora en sí mismo la necesaria corriente vital del amor.

Anteriormente, era comparable a un motor eléctrico cuidadosamente verificado, y en consecuencia capaz de funcionar, pero que no estaba aun recorrido por la corriente de energía de la central.

Ahora, el contacto ha sido establecido: -el motor ha sido puesto en marcha por la corriente eléctrica, pero guarda aun la utilización de su poder de trabajo, ya que la corriente de energía la recorrería en vano, si no existiera ninguna posibilidad de sacar provecho de su dinámica.

En esta imagen, las tres exigencias de la verdadera “oración” se reconocen por analogía.

“Buscar” y “Encontrar” son comparables a la verificación técnica del motor, hasta en sus partes más ocultas.

“Pedir” y “Recibir” corresponden al establecimiento del contacto y al pasaje de la corriente eléctrica.

“Golpear” y “Abrir”, por último, pueden muy bien ser comparados con el acoplamiento del motor a las máquinas-útiles que él debe accionar, y la actividad así desplegada.

Sin embargo, estas comparaciones sacadas de la técnica moderna, no pretenden de ningún modo ser más que indicaciones susceptibles a apoyar mis palabras.

¡Aquel que no tenga necesidad de estas indicaciones o que encontrase chocante que yo no vacile en hacer una comparación de la vida cotidiana, puede tranquilamente saltearse este pasaje que yo sin embargo insisto en incluir en mi exposición!

CREO ASÍ HABER TENDIDO UN PUENTE ENTRE LA SEGUNDA Y LA TERCERA CONDICIÓN DE UNA VERDADERA “ORACIÓN”, Y ESPERO QUE TODOS AQUELLOS A QUIENES ME DIRIJO SE SIRVAN DE ESTE PUENTE PARA SEGUIRME MÁS ADELANTE.
























“ ¡GOLPEAD Y SE OS ABRIRÁ! ”


¡No es arbitrariamente que la antigua promesa evoca en seguida la imagen de alguien que “golpea”! - -

Si “buscar” es sumergirse en el fondo de uno mismo para encontrar la profundidad más íntima, más profunda, - si “pedir” es un acto de voluntad en la firme confianza que se “recibirá”, - “golpear”, es decir llamar a la puerta para obtener acceso, consiste en una conducta exterior activa, que viene a reforzar una demanda.-

A aquel que quiere aprender a “orar”, se le da a entender de algún modo, que tiene el derecho de demandar, de exigir, - tan presuntuoso como esto parece, pero que no se adquiere este derecho insigne, a menos que se sepa también orar activamente: - cuando sus actos están en conformidad con las exigencias de la verdadera “oración”.

Tal debe ser la actitud general en todas las oraciones, -incluidas aquellas que se refieren a cosas de la vida externa.-

La acogida es concedida solamente a aquel que realmente “golpea”, - que realmente “llama”, - y que refuerza su justa “petición”, su expectación, mediante el comportamiento activo correspondiente, gracias al cual se convierte en demanda, la cual es necesariamente satisfecha.-

Aquel que ora no debe asombrarse por no ser acogido, aun cuando su manera de “buscar” y de “pedir” le parezca del todo irreprochable, en tanto no sepa al mismo tiempo “golpear” en la forma correcta.
¡Es entonces la tercera condición de la “oración” completa, la que falta todavía!

Puede que se ore por cosas que debe recibir uno mismo, pero cuando la oración cuente con uno mismo, - cuando uno mismo debe precisamente asirse de esas cosas, uno no mueve ni siquiera un dedo...

Puede ser que él quiera, mediante su oración, enviar ayuda a otro ser humano, para procurar liberarlo de inquietudes materiales, pero está lejos de soñar en socorrerlo por sus propios medios y en sacar partido de circunstancias que podrían serle prácticamente útiles...

Mediante la oración, él quisiera verse él mismo o ver a otros liberados de una enfermedad, pero desdeña al médico y no hace ningún esfuerzo para buscar una ocasión de curación...

En todos los casos y en miles de otros todavía, se omite cumplir la tercera condición fundamental de una verdadera “oración”, condición que la promesa expresa mediante la imagen de un hombre, que no sólo se para delante de la puerta, esperando que se le invite a entrar, sino que “golpea”, con el fin de que se “abra”. - - -

Aun en aquel caso de piadosa imploración al cielo, que ocurre comúnmente en la “oración”, aquellos que buscan socorro cometen, en la mayoría de los casos, el error de tomar por totalmente superflua la "oración" mediante los actos.-

Si no fuese así, más de algún hombre podría ser socorrido, aun no teniendo todavía ninguna idea de lo que “orar” significa en realidad, porque mediante su fervor, alguno de entre ellos llega, confusamente e inconscientemente, de una forma imperfecta, a “encontrar” y a “recibir” no obstante...

Aun si su forma de “golpear” después, fuese del mismo modo deficiente, ella podría todavía hacer que la “oración” practicada de buena fe, según la costumbre, no fuese en vano. - -

Entre aquellos que no han reconocido aun lo que “orar” verdaderamente significa, se encuentran también un buen número de otras personas, que, por intuición satisfacen todas las tres condiciones requeridas, aunque ellos podrían lograr mucho más si conocieran todo el secreto del verdadero orar.-

Sin embargo, la verdadera forma de “golpear”, mencionada en la promesa, no se refiere solamente a la “oración” por las cosas terrestres, sino que debe, en primer lugar, abrir el acceso al augusto templo de eternidad, con el fin que el buscador viva con estremecimiento el misterio del Hombre: - su salida desde la luz y su regreso a la luz...

Nadie puede entrar en este templo, sin haberse previamente mostrado apto en “buscar” y “encontrar”, si en primer lugar no ha aprendido a “pedir” de manera que pueda “recibir”. - -

En el “interior”, - y en este caso también el interior se busca únicamente dentro del ser humano mismo, - se sabe muy exactamente quién es aquel que “golpea” afuera, y no se le abrirá antes que no haya cumplido las otras dos condiciones del verdadero “orar”.

“Golpear” significa acá, modelar activamente su vida de manera de calificarse mediante cada uno de los actos, para ser admitido en el interior del Templo, y en verdad: se “abrirá” a quien “golpee” de esta manera porque crea él mismo las condiciones requeridas. - -

A través de los siglos se han hecho conjeturas y buscado los más extraños misterios detrás de estas palabras: “golpear” y “abrir”, de suerte que, aquí y allá cerebros huecos, pero también cabezas bastante ingeniosas han inventado los "ejercicios" más abstrusos diciendo que representan la correcta manera de "golpear".

Conozco, aun en nuestros días, gentes que conservan con veneración como reliquias sagradas, los oráculos de fanáticos extraviados, y que son bastante modestos para admitir que el fracaso completo de todos los "ejercicios" de este tipo, se debe a sus “esfuerzos torpes” en desmedro de su fervor. Ellos se imaginan en efecto, que su hierofante debe haber obtenido para sí el resultado prometido, que de haber sido así, - O sancta simplicitas! - no hubiera podido formular sus instrucciones atiborrado de disparates.-

Tales absurdos encuentran constantemente nuevos crédulos, y siempre surgen mistagogos que se hacen proveedores de las peores idioteces, cubriéndose de misterio, sea porque ellos se engañan a sí mismos, sea que ellos no saben preparar sus hierbas de otro modo.

Sería inconcebible que tales desatinos fuesen posibles, si nuevos buscadores no encontraran demasiado simple y demasiado poco extravagante lo que en realidad se exige de ellos, porque su exaltación crédula solo se despierta cuando se les pide que crean en lo absurdo. - -

El hombre de corazón se aterra de asistir a semejantes aberraciones y, mediante todos los medios, desearía salvar a los extraviados; pero en la circunstancia, toda voluntad de socorro lleva al error.

Sólo se puede advertir a aquellos que no están extraviados aun, y llamar por su verdadero nombre las cosas sobre las cuales ellos ya han oído hablar. Se puede solamente tratar de mostrar que la promesa no tiene absolutamente nada en común con todos esos extraños “ejercicios” de una inspiración bastante traslucida.
“ ¡Golpear”, en el sentido de esta promesa, significa “orar” mediante la acción y mediante el obrar, y aquel que no puede consentir, esperará en vano que se le “abra”! - -

¡Tampoco habría por lo tanto que adormecerse con la ilusión que “abrir”, en el sentido de nuestra promesa, es un despliegue inmediato de esplendores espirituales insospechados, - una revelación súbita de la sabiduría más secreta, la apertura súbita de todas las puertas del Templo, y un levantamiento instantáneo de la cortina que oculta el santuario que lo protege de las miradas profanas!

El Templo de la eternidad también tiene sus atrios y el neófito podrá ciertamente considerarse dichoso si, simbólicamente hablando, su pie puede pisar lo más externo de estos atrios...

A aquél que se presente ahí con grandes pretensiones juzgándose digno de ser atendido, y considera que de no entrar enseguida en lo más sagrado, al menos que le permitan entrar en uno de los santuarios que lo rodean, a él ni siquiera se “abrirán” ciertamente los atrios para que por lo menos pudiese ver los patios laterales. - -

¡Nadie, sin embargo, sufre aquí un tratamiento “injusto”!

¡Nada aquí depende de alguna voluntad arbitraria!

¡Una ley espiritual rige el todo, y esta "ley" no es un invento, sino una consecuencia lógica de la vida espiritual, inmutable como la divinidad misma, cuya naturaleza y esencia ella revela a los iniciados, cuando ellos han llegado a ser "iniciados", cumpliendo la ley! - -

¡Sin duda la divinidad se encuentra dentro del ser humano mismo, - sin duda tiene ella su Templo sagrado en lo más intimo del ser humano, - y sin duda también no es sino que en lo más profundo del alma humana que “DIOS” puede ser asido y experimentado cualesquiera sea la interpretación que podamos darle a esta palabra!

¡Pero la mayoría de los seres humanos no sospecha qué extensiones infinitas abarca su "alma", que vibra constantemente a su ritmo eterno!

La mayoría de los seres humanos no sospechan las distancias inconmensurables que separan su estado de conciencia, de ser consciente de Dios, si bien “DIOS” les abarca, y ellos tienen su existencia solo en “Dios”. - - -

Se imaginan “tutearse” con Dios, sin darse cuenta de ninguna manera del sacrilegio que encierra tal concepción. - -

Es en verdad difícil hacerles comprender que Dios está sin duda, lo más cerca de ellos en tanto que vida divina, pero lo más lejos de ellos en tanto que ser divino consciente, - que es necesario construir en ellos mismo una “escalera de Jacob” sobre cuyos peldaños las jerarquías espirituales de todos los grados de luz deben en primer lugar descender dándose la mano, para que la conciencia humana terrenal pueda experimentar una comunicación despierta con el consciente Ser divino, eterno e inconcebible, sin temer a la disolución.

¡Un orgullo espiritual de una torpe arrogancia, pretende que nada debe interponerse entre Dios y el hombre, - pero aquí la única respuesta adecuada es la petición: “Señor perdónales, porque no saben hasta que punto te ultrajan! ”

¡Por consiguiente, que aquel que quiera verdaderamente que se le “abra” y que se apasiona entonces en “golpear” con toda su vida, mediante todo su accionar y obrar sobre la Tierra, no espera que “Dios”, - cualquiera sea su forma de creencia en Dios, - esté en tanto que Ser Original eterno, en el portón para “abrirle”!

Aquel que quiere “golpear” en buena forma debe ante todo experimentar suficiente respeto hacia la divinidad para sentirse colmado de dicha, aun si, - para usar un lenguaje de imágenes, - el último servidor del templo de Dios desea "abrirle"...

¡DE OTRO MODO, AQUEL QUE ORA VERDADERAMENTE NO TENDRÁ JAMÁS LA REVELACIÓN DE AQUELLO, QUE NO PUEDE “ABRIRSE” SINO EN ÉL-MISMO!















RENOVACIÓN ESPIRITUAL


Si existiera un hombre convencido de que la humanidad entera se beneficiaría de una renovación espiritual mediante la verdadera “oración”, ¡No estaría de ningún modo en un error!

Pero como, sobre esta Tierra, “la humanidad” está simplemente formada por un muy gran número de seres humanos individuales, una tal renovación puede ser solamente a partir del individuo. Así no hablamos nosotros aquí sino del ser humano individual, en vez de extraviarse en el conjunto, pues de tal suerte el individuo tendría mucho que perder.

Sí, no importa dónde en esta Tierra, un solo individuo se encuentra presto y dispuesto a renovarse mediante la verdadera “oración”, el conjunto de la humanidad también sacará un beneficio ya considerable, porque nosotros, otros seres humanos, no estamos aislados los unos de los otros en el espacio vacío. Al contrario, el bien o el mal que atraviesa a uno de nosotros, se propaga a través de todas las almas humanas, aun cuando ellas estén realizando su obra en los lugares más alejados, sean conscientes o no de sus conexiones...

Si en los capítulos precedentes he expuesto de una manera tan detallada lo que hace a la verdadera "oración" , y en qué consiste, lo he hecho sobre todo porque tantos seres humanos no pueden imaginarse nada más fácil que el orar, - porque tantos seres humanos creen ya orar cuando mantienen conversaciones, de una familiaridad sumamente presuntuosa, con una criatura de sus sueños de la cual ellos hacen su "Dios", y que aceptan a manera de pobre consuelo, por efecto de la autosugestión así producida sobre sus sentimientos.

Esta pseudo-manera de orar no puede verdaderamente producir más que una ilusión y paralelamente un sentimiento ficticio de exaltación, - pero jamás la verdadera renovación espiritual de la cual aquel que ora tendría tanta necesidad.

Nada sería pues tan erróneo como experimentar el menor descorazonamiento luego de mis explicaciones.

¡Cabe pensar por cierto que algunos se dirán: - “Si es necesario cumplir todas esas condiciones previas para orar, verdaderamente yo no aprenderé jamás! ¡Quiero vaciar mi corazón ante mi Dios, y consolarme con el pensamiento de que seré oído, y hasta quizás aun acogido! ”

¡Es así que, cualquiera que ha leído atentamente este libro hasta aquí, y sin embargo puede expresarse aun de esta forma, por cierto no ha comprendido mis palabras completamente!

Si con la ayuda de la promesa que habla de “buscar”, “pedir” y “golpear” he tratado de mostrar las exigencias de la verdadera “oración”, ciertamente he tenido que entrar en el detalle con el fin de mostrar que se trata de otra cosa que una piadosa recitación de ciertas formas de oración.

Así instruido, el lector avispado ganará luego en seguridad y sabrá sacar las conclusiones validos para él.

Reconocerá que solo le será posible “orar” verdaderamente después de una revisión total de su modo de pensar, sentir y actuar, de modo que en él todas las condiciones previas de la verdadera "oración" estarán ya cumplidas antes que él se ponga a “orar”. - -

Para las almas timoratas, subrayo aquí expresamente que por cierto he descrito lo que sucede luego de una "oración" real, pero que todo esto se presenta por sí-mismo, cuando el hombre ha modelado su vida entera de manera de encontrarse constantemente en estado de oración.

A aquellos que pueden solamente concebir la oración como el quehacer de gentes abatidas y afligidas, estoy obligado a decirles que una vida adaptada a la oración no tiene necesidad de renunciar realmente a ninguna noble alegría, y puede llegar a ser positivamente la recompensa para una serenidad constante, - una disposición permanente a la felicidad. - -

En cuanto a la necesidad de “vaciar el corazón”, el hombre experimenta simplemente, en forma particularmente intensa, la verdad de que él no representa un ser totalmente aislado en el universo y reducido a él-mismo, - que a pesar de su aislamiento cósmico y su voluntad de huir fuera del espíritu, él queda conectado, en manera pasiva - a su patria original: al Reino del espíritu puro y sustancial, y que la ayuda que puede emanar de allí, tiene efectos mucho más amplios que todo socorro posible en el mundo sensorial físico, de las cosas groseramente materiales.

Solamente se equivoca en la interpretación de su sentimiento, cuando se imagina estar ligado sin intermediario, personalmente por así decir, al ser Original eterno. No está menos en el error, cuando considera como una “oración” esa declaración de su angustia ante testigos invisibles, lo que en efecto es una “confesión” verdadera, justa y santa. - - -

Una tal “confesión” responde a una necesidad innata de la naturaleza humana y constituye un acto de liberación del alma, de una importancia inestimable en la vida, de manera que todo ser humano terrestre, cualesquiera que sea, debería de tiempo en tiempo confesarse así ante los verdaderos “sacerdotes” invisibles, con el fin de llegar a ser apto para recibir de lo invisible, un aporte de fuerzas renovadas.

No hay que esperar que el alma sea invadida por la peor angustia, para recurrir a una tal “confesión” verdadera, que siempre traiga en ella misma su “absolución” válida por toda eternidad...

¡No es sino después de una tal “confesión”, y después de la liberación del alma así obtenida, que se debería pedir, mediante una verdadera “oración”, eso que se quiere “pedir”! - - -

El hombre que pues de buena manera “ora” como se debe de orar, llegará en verdad a una renovación espiritual, y la necesidad de tal renovación reaparece cada vez que la vida externa ha embotado las antenas del alma.-

La “renovación espiritual” no reside sin embargo en una renovación de la chispa de vida espiritual en el ser humano, sino en una renovación de la receptividad del alma para todas las influencias que, emanando del Reino del espíritu puro, pueden y quieren llegar al alma mediante la “antena” de su núcleo central espiritual.-

Es apenas posible exponer en palabras humanas el lazo singular que existe en el ser humano terrestre, entre su “chispa espiritual” y su “alma”, o también simplemente querer dar una explicación con la ayuda de imágenes y de parábolas.

Aunque nuestro “alma” sea “la única realidad” para nosotros, es decir: la única cosa activa perceptible en nosotros mismos, no es sin embargo otra cosa que un agrupamiento orgánico del océano eterno de las fuerzas del alma y formado según ciertas leyes armónicas y rítmicas, agrupamiento orgánico cuyo centro de cristalización, por así decirlo, es “la chispa espiritual” sumergida en ese océano. - -

La percepción de nuestra propia “chispa espiritual” nos es posible sólo en la medida en que somos “alma”, y solamente a través de fuerzas particulares del “alma” que, penetrando hasta dentro de lo espiritual puro, pueden ser consideradas como sus “antenas”. - - -
Toda influencia espiritual que quiere alcanzar nuestra conciencia terrestre, está obligada a pasar por la “chispa espiritual” eterna en nosotros, donde ella es captada por las “antenas” del “alma”, y transmitida en seguida del “alma” a nuestro cerebro, mediante determinados “órganos del alma”. - - -

Así como, inversamente, todas las impresiones fuertes de la vida terrestre exterior hacen vibrar al “alma” a través de la conciencia cerebral, es el organismo indeciblemente sutil del “alma”, constantemente conmovido, lo que no solamente disminuye más o menos su receptividad hacia las cosas espirituales, sino que hasta puede verdaderamente en ocasiones provocar una especie de “parálisis” del “alma”, aun durante un tiempo prolongado.

Tengo apenas necesidad de decir a aquel que ha experimentado ese fenómeno, - y raro es aquel que no lo haya experimentado, - de qué modo esta “parálisis” del “alma” reacciona luego sobre la conciencia cerebral...

Así, acciones recíprocas perpetuas se producen en el interior del hombre, de modo que una higiene del “alma” no tiene, por cierto menos importancia que la que tiene una vida sana para el cuerpo terrestre visible y sus órganos. - -

Tenemos constantemente necesidad de una “renovación espiritual”, en el sentido de un restablecimiento de nuestra elasticidad del alma, para que el “alma” quede capacitada para recibir y trasmitir lo espiritual, - al igual que nuestro cuerpo terrestre no sabría privarse de la renovación de sus fuerzas, si nosotros quisiéramos hacer frente a nuestra vida terrestre. - -
¡No existe, sin embargo, una manera más eficaz de llegar a una renovación espiritual continua, que una disposición permanente a orar, siendo la “oración sin interrupción” su consecuencia!-

Para el ser humano que está constantemente dispuesto a orar mediante toda su actitud en su vida interior y exterior: contemplativa y activa, la verdadera “oración” es tan necesaria para su existencia, como la alimentación de su cuerpo terrestre, y no hay ya necesidad de circunstancias especiales para ser llevado a “orar”, aun cuando por otra parte jamás tales ocasiones le hacen falta...

¡Y no son solamente los eslabones de oro de sus actos de oraciones conscientemente formulados, los que santifican su vida!-

Es su voluntad constante de orar, que “ora”, por así decirlo, en su lugar, aun cuando sus deberes cotidianos y diversiones le impidan formular conscientemente una oración. - -

Cuando este estado se logra, resulta inconcebible que una tarea cotidiana pueda comenzarse o llevarse a cabo sin una verdadera "oración".

Sin embargo, - se dijo: -” ¡Cuando quieras orar, enciérrate en tu cuarto! ”

Tampoco es de ningún modo necesario, - y sería una ofensa al pudor del “alma”, que el entorno supiera que uno se entrega a oraciones, a menos que numerosos seres humanos se encontraran bajo una misma voluntad de orar y que uno de ellos busque dar a esta voluntad una expresión verbal.-

Pero entonces, es necesario que sean humanos, que sepan lo que es la verdadera “oración”, y es necesario que cada uno haya llegado, en su vida, al punto en el cual se está constantemente dispuesto a orar, sin lo cual la oración conjunta se reduce a un gesto vacío, o, a lo más, a la observancia de una piadosa costumbre, como, por ejemplo, la “bendición” en común. Es verdad que esta costumbre tuvo cierta vez, por origen, acciones de oración de seres humanos que conocían el secreto de la verdadera "oración" y que no querían tampoco sustentar el cuerpo terrestre sin “oración”.

¡Al niño, debemos tranquilamente darle las fórmulas de oraciones, adaptadas a su sentimiento y su receptividad, sin esperar de él, al principio, una actitud interior que exceda todavía su facultad de concentrar sus fuerzas del alma!

Con la mayor precaución, el adolescente debe luego ser iniciado en primer lugar en la práctica del verdadero “orar”, antes de ser esclarecido sobre la forma en que todo se encadena espiritualmente.

Habiendo así aprendido a orar en la práctica, él más adelante no oirá sino cosas que le son ya familiares, cuando reciba la enseñanza completa.-

La expresión verbal, que el hombre, que sabe verdaderamente “orar”, da a sus acciones de oración, es dejada en manos de él mismo.

Puede, con la misma eficacia atenerse a fórmulas de oración existentes, que le son quizás queridas y familiares ya desde su infancia, como también puede formular él mismo las palabras, desde el amplio fondo de sus sentimientos, si bien una tal oración, de acuerdo a la sucesión verbal, no representa más que un balbuceo emocionado.

Y aun cuando semejante balbuceo puede convertirse en una “oración”, no hay que sacar la conclusión que debería ser de preferencia una oración un “balbuceo” que una secuencia de palabras formadas.-

Se trata aquí de la acción suprema de leyes espirituales y de su utilización, de suerte que el respeto debido a las cosas espirituales ordene ya que uno se esfuerc
Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 16/12/2010

La oración es una escalera por la cual todos pueden ascender al cielo. Es conversación con Dios. La meditación es la llave que abre la puerta de los misterios. En ese estado el hombre se abstrae; en ese estado el hombre se aparta de todos los objetos exteriores; en esa condición subjetiva está inmerso en el océano de la vida espiritual y puede descubrir los secretos de las cosas en cuanto tales. Es un hecho evidente que mientras meditáis estáis hablando con vuestro propio espíritu. En ese estado mental le hacéis ciertas preguntas a vuestro espíritu y éste os contesta: se hace la luz y se revela la realidad. (Abdul-Bahá)

"La oración", dice 'Abdu'l-Bahá, "es la conversación con Dios". Para que Dios pueda hacer conocer Su pensamiento y voluntad a los hombres debe hablarles en un lenguaje que ellos puedan comprender, y por eso les habla por boca de Sus Santos Profetas. Mientras estos Profetas viven en el cuerpo, hablan cara a cara con los hombres y les dan a conocer el Mensaje de Dios. Después de Su muerte Su Mensaje sigue llegando a las mentes de los hombres por medio de Sus escritos y dichos que han sido registrados. Pero ésta no es la única forma en la que Dios puede hablar a los hombres. Existe un "lenguaje del espíritu", que es independiente de la palabra o la escritura, por medio del cual Dios se comunica y puede inspirar a aquellos cuyos corazones buscan la verdad, sin considerar quiénes son o cuál es su raza o idioma. Por medio de este lenguaje la Manifestación continúa conversando con los fieles después de Su partida del mundo material. Cristo continuó hablando con Sus discípulos e inspirándolos después de Su crucifixión. En verdad, Él influyó sobre ellos más poderosamente que antes; y con otros Profetas ha sucedido lo mismo. 'Abdu'l-Bahá habla mucho de este lenguaje espiritual. Él dice, por ejemplo:
Debemos hablar en el idioma del cielo, en el idioma del espíritu, pues hay un idioma del espíritu y del corazón. Es tan diferente de nuestro propio lenguaje como el nuestro es diferente del de los animales, que sólo se expresan por medio de gritos y sonidos.
Es el idioma del espíritu el que habla a Dios. Cuando estamos en oración, libres de todo lo externo, y nos dirigimos hacia Dios, es como si en nuestro corazón oyéramos la voz de Dios. Hablamos sin palabras, nos comunicamos, conversamos con Dios y oímos las respuestas... Todos nosotros, cuando alcanzamos la verdadera condición espiritual, podemos oír la Voz de Dios.

Bahá'u'lláh declara que las verdades espirituales más elevadas pueden comunicarse sólo por medio de este lenguaje. Es inadecuada la palabra hablada o escrita. En la obra llamada Los Siete Valles, en la que describe el viaje de unos peregrinos de la habitación terrena al hogar divino, dice, al referirse a las más avanzadas etapas del viaje:

La lengua es incapaz de describirlas, la expresión es lamentablemente deficiente. La pluma es inútil en esta corte, y el resultado de la tinta sólo negrura... Solamente el corazón puede comunicar al corazón el estado del conocedor; ésta no es labor de mensajero, ni tampoco puede ser contenida en letras.

La Actitud de Devoción
A fin de poder alcanzar la condición espiritual en la que es posible conversar con Dios, 'Abdu'l-Bahá dice:
Debemos esforzarnos por alcanzar esa condición en la que, separándonos de todas las cosas y las gentes del mundo, nos volvamos solamente a Dios. Hará falta algún esfuerzo para que el hombre pueda alcanzar esa condición, pero debe trabajar y luchar para alcanzarla. La obtendremos pensando y deseando menos las cosas materiales y más las espirituales. Cuanto más nos alejemos de unas, más nos acercaremos a las otras. La elección es nuestra.
Nuestra percepción espiritual, nuestra vista interior deben abrirse para poder reconocer las señales y las huellas del espíritu de Dios en todas las cosas. Todas las cosas pueden reflejarnos la luz del espíritu. Abdul-Bahá.

Bahá'u'lláh ha escrito:
"Ese buscador... Al amanecer de cada día debiera comulgar con Dios y perseverar con toda su alma en la búsqueda de su Amado. Debiera consumir todo pensamiento descarriado con la llama de Su amorosa mención...

Del mismo modo, declara 'Abdu'l-Bahá:
Cuando el hombre permite que el espíritu, por medio de su alma, alumbre su entendimiento, entonces abarca toda la creación... Por otra parte, cuando el hombre no abre su entendimiento y su corazón a las bendiciones del espíritu, sino que vuelve su alma hacia las cosas materiales, hacia la parte corpórea de su naturaleza, entonces ha caído de su elevado puesto y llega a un estado inferior al de los seres del reino animal.

De nuevo, escribe Bahá'u'lláh:
OH pueblo, liberad vuestras almas de las cadenas del yo y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de Mí. El recuerdo de Mí limpia todas las cosas de mancha, si pudierais comprenderlo... Entona, OH Mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Quienquiera que recite, retirado en su cámara, los versos revelados por Dios, los ángeles esparcidores del Todopoderoso esparcirán por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca.
Y harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de gracia concedida a él debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia sobre su alma. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de
Dios en virtud de la Voluntad de Aquel quien es la Fuente de poder y sabiduría. (Pasajes de los Escritos de Baha'u'llah)

¿Debería la oración tomar forma de acción?"
'Abdu'l-Bahá: "Sí, en la Causa Bahá'í, las artes, las ciencias y todos los oficios son considerados como adoración. La persona que fabrica un pedazo de papel con toda la habilidad de que es capaz, concienzudamente, concentrando sus fuerzas en perfeccionarlo, está alabando a Dios. En pocas palabras, todo esfuerzo y dedicación realizados por una persona con todo su corazón, es adoración, si están inspirados en motivos elevados y el deseo de servir a la humanidad. Esto es adoración: servir a la humanidad y proveer las necesidades de las gentes. El servicio es oración. Un médico atendiendo a los enfermos cariñosa, tiernamente, libre de prejuicios y creyendo en la solidaridad de la raza humana, está ofreciendo alabanzas. "(Abdu'l-Baha)

Alabado sea Dios, pues tu corazón está ocupado en la conmemoración de Dios, tu alma se regocija con las buenas nuevas de Dios, y estás absorta en oración. El estado de oración es la mejor de las condiciones, pues el hombre entonces está en asociación con Dios. La oración verdaderamente confiere vida, en especial cuando es ofrecida en privado y en ciertos momentos, tales como la medianoche, cuando se está libre de las preocupaciones diarias. (Abdu'l-Baha)

Como el espíritu del hombre después de dejar su forma material tiene vida eterna, sin duda que cualquier ser existente es capaz de progresar; por eso es permitido pedir el adelanto, el perdón, la misericordia, el beneficio, y las bendiciones para un hombre después de su muerte, porque la existencia es capaz de progreso. Por eso es que en las oraciones de Bahá'u'lláh se pide el perdón y la remisión de los pecados para aquellos que han muerto.
Además, si la gente de este mundo necesita a Dios, también lo necesitarán en el otro mundo. ('Abdu'l-Bahá. Contestación a unas Preguntas.

Los amigos deben observar las horas señaladas para la recordación de Dios, la meditación, la devoción y la oración, ya que es muy poco probable - no, más bien imposible que cualquier iniciativa prospere o se desarrolle sin los dones y confirmaciones divinas. Es difícil. (Casa Universal de Justicia, El Modelo de Vida Baha'i)


"Sabe, en verdad, que es apropiado que el débil suplique al Fuerte, y que al que busca munificencia le incumbe suplicar al glorioso Bondadoso. Cuando uno suplica a su Señor, se vuelve hacia Él y busca la generosidad de Su Océano, esa súplica trae luz a su corazón, iluminación a su vista, vida a su alma y júbilo a su ser.
Durante tus súplicas a Dios, y mientras recitas 'Tu nombre es mi curación', piensa en cómo tu corazón se alegra y tu alma se deleita con el espíritu del amor de Dios, y tu mente se siente atraída hacia el Reino de Dios. Por estas atracciones aumentan nuestras aptitudes y nuestra capacidad. Cuando la vasija se agranda aumenta el agua, y cuando la sed se intensifica se hace agradable al gusto del hombre la generosidad de la nube. Éste es el misterio de la súplica y la sabiduría de manifestar nuestras necesidades. (Abdul-Bahá).

"Si un amigo siente amor por otro, deseará decírselo. Aunque sabe que su amigo es consciente de que él le ama, aun así desea decírselo... Dios conoce los deseos de todos los corazones, pero el impulso de orar es natural y brota del amor del hombre por Dios...
No es necesario que la oración se haga con palabras, sino más bien con el pensamiento y con la disposición del ánimo. Pero si faltan este amor y este deseo, es inútil tratar de imponerlos. Las palabras sin amor no significan nada. Si una persona te habla como si hacerlo fuera una obligación desagradable, sin sentir amor y agrado por estar contigo, ¿Deseas conversar con ella? (Abdul-Bahá).

"En la más elevada oración el hombre ora sólo por amor a Dios, no porque Le tema a Él o al infierno, o porque espere obtener Su generosidad o lograr el cielo... Cuando el hombre se enamora de un ser humano, le resulta imposible dejar de mencionar el nombre del ser amado. Cuánto más difícil es dejar de mencionar el Nombre de Dios cuando uno ha llegado a amarle. El hombre espiritual no encuentra gozo en nada que no sea el recuerdo de Dios. (Abdul-Bahá).

De las perfumadas corrientes de tu eternidad dame de beber, OH mi Dios, y de los frutos del árbol de tu Ser permíteme gustar, OH mi esperanza. De los manantiales cristalinos de tu amor déjame tomar, OH mi gloria, y bajo la sombra de tu eterna providencia permíteme habitar, OH mi luz. Dentro de las praderas de tu proximidad, ante tu presencia haz posible que pueda vagar, OH mi amado, y a la diestra del trono de tu merced hazme sentar, OH mi deseo. De las fragantes brisas de tu alegría deja que un soplo llegue hasta mí, OH mi objetivo, y en las alturas del paraíso de tu realidad permíteme entrar, OH mi adorado. Las melodías de la paloma de tu unidad permíteme escuchar, OH Tú el Resplandeciente, y mediante el espíritu de tu fuerza y tu poder vivifícame, OH mi proveedor. En el espíritu de tu amor mantenme firme, OH mi auxiliador, y en el sendero de tu complacencia afirma mis pasos, OH mi hacedor. Dentro del jardín de tu inmortalidad, ante tu semblante, permíteme eternamente habitar, OH Tú que eres misericordioso conmigo, y sobre la sede de tu gloria establéceme, OH Tú que eres mi poseedor. Hacia el cielo de tu cariñosa bondad elévame, OH mi vivificador, y hacia el sol de tu guía condúceme, OH Tú mi a traedor. Ante las revelaciones de tu invisible espíritu llámame a estar presente, Tú que eres mi origen y mi elevadísimo deseo, y hacia la esencia de la fragancia de tu belleza que Tú has de manifestar hazme volver, OH Tú que eres mi Dios.
Potente eres Tú para hacer lo que te place. Tú eres en verdad el Más Exaltado, el Todo Glorioso, el Altísimo. (oración revelada por Bahá'u'lláh)

Permíteme, OH mi Dios, acercarme a Ti y habitar dentro de los recintos de tu corte, porque el alejamiento de Ti casi me ha consumido. Haz que pueda reposar bajo la sombra de las alas de tu gracia, porque la llama de mi separación de Ti ha fundido mi corazón dentro de mí. Acércame al río que es en verdad la vida, porque mi alma se consume de sed en su incesante búsqueda de Ti. Mis suspiros, OH mi Dios, proclaman la amargura de mi angustia y las lágrimas que derramo atestiguan mi amor a Ti.
Te imploro, por la alabanza con que te alabas a Ti mismo y la gloria con que glorificas tú propia Esencia, que nos permitas ser contados entre aquellos que te han reconocido y han confesado tu soberanía en tus días. Ayúdanos entonces, OH mi Dios, a beber de los dedos de la misericordia las aguas vivientes de tu amorosa bondad, para que podamos olvidar todo excepto a Ti y ocuparnos solamente de Ti. Poderoso eres para hacer lo que Tú quieres. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.
¡Glorificado sea tu Nombre, OH Tú que eres el Rey de Reyes! (oración revelada por Bahá'u'lláh).
La Oración, Lenguaje del Amor:
A alguien que preguntó si la oración era necesaria, ya que Dios presumiblemente conoce los deseos de todos los corazones, replicó:
Si un amigo siente amor por otro, su deseo es dárselo a conocer. Aunque sabe que su amigo comprende que él lo ama, todavía desea decírselo... Dios conoce los deseos de todos los corazones, pero el impulso de orar es natural en el hombre y emana de su amor a Dios...
La oración no siempre tiene que hacerse con palabras, sino en pensamiento e intención. Si uno carece de este amor y deseo, es inútil tratar de forzarlos. Las palabras sin amor no tienen significado. Si una persona te habla como cumpliendo sólo con una desagradable obligación, sin mostrar amor y placer de estar contigo, ¿Deseas conversar con ella?

La oración bahá'í no se limita al uso de las fórmulas prescritas, a pesar de lo importante que son éstas. Bahá'u'lláh enseña que la vida entera debe ser una oración, que todo trabajo hecho con espíritu de servicio es adoración a Dios, y que todo pensamiento, cada palabra y acción dedicados a la gloria de Dios y al beneficio de la humanidad son oraciones en el verdadero sentido de la palabra. (Libros Baha'is, Baha'u'llah y la Nueva Era JE Esslemont)

Los escritos bahá'ís insisten en la necesidad de educar el buen carácter mediante el desarrollo de cualidades espirituales tales como la honestidad, la honradez, la compasión, la justicia… Dichas cualidades se logran gracias a la oración, la meditación y el trabajo realizado en espíritu de servicio a la humanidad. Todas estas cualidades constituyen para los bahá'ís expresiones con las que se alaba a Dios. (Abdu'l-Baha, Contestación a unas preguntas).

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 16/12/2010

La Oración, Salud y Curación

SALUD Y CURACIÓN
Volver el rostro hacia Dios trae la curación del cuerpo, de la mente y del alma. Abdu'l-Bahá.
Cuerpo y Alma
De acuerdo con las enseñanzas bahá'ís, el cuerpo humano sirve a un propósito temporal en el desarrollo del alma, y cuando esa misión se ha realizado el cuerpo es desechado. Es como el cascarón del huevo, que llena su misión temporal en el desarrollo del polluelo, y cuando ese propósito ha sido cumplido, se rompe y es descartado. 'Abdu'l-Bahá dice que el cuerpo físico no puede ser inmortal, porque es algo compuesto de átomos y moléculas y, como todas las cosas que son compuestas, tiene, con el tiempo, que descomponerse.
El cuerpo debe ser el sirviente del alma, nunca su amo; pero debe ser un siervo de buena voluntad, obediente y eficiente, y debe ser tratado con la consideración que merece un buen sirviente. Si no es tratado apropiadamente, el resultado es la enfermedad y el desastre, con consecuencias dañosas tanto para el sirviente como para el amo.
(Libros Baha'is, Baha'u'llah y la Nueva Era JE Esslemont)


'Abdu'l-Bahá dice que la oración es la conversación con Dios. En otra parte El dice:

"Debemos hablar en el idioma del cielo, en el idioma del espíritu, pues hay un idioma del espíritu y del corazón. Es tan diferente de nuestro propio lenguaje como el nuestro es diferente del de los animales, que sólo se expresan por medio de gritos y sonidos".

"Es el idioma del espíritu el que habla a Dios. Cuando estamos en oración, libres de todo lo externo, y nos dirigimos hacia Dios, es como si en nuestro corazón oyéramos la voz de Dios. Hablamos sin palabras, nos comunicamos, conversamos con Dios y oímos las respuestas... Todos nosotros, cuando alcanzamos la verdadera condición espiritual, podemos oír la Voz de Dios"

La oración es la alimentación del alma. No podemos llegar a ser fuertes y sanos del espíritu si no oramos. Por consiguiente, la oración es obligatoria en nuestra religión. Bahá'u'lláh en Su Más Sagrado Libro (Aqdas) escribe:

"Entona (o recita) las Palabras de Dios cada mañana y cada noche. Aquel que descuidará esta práctica no ha sido fiel al Convenio de Dios y Su acuerdo, y aquel que se aparta de ella, es de los que se apartan de Dios. Teme a Dios, ¡OH Mi pueblo! No permitáis que la mucha lectura (de la Palabra Sagrada) o vuestras acciones, de día o de noche, os vuelva orgullosos.
Entonar un solo verso con gozo y alegría, es mejor para ti que leer sin cuidado todas las Revelaciones del Dios Omnipotente. Entonad las Tablillas de Dios en tal forma, que no os sintáis fatigados o deprimidos. No fatiguéis vuestro espíritu hasta dejarlo exhausto y lánguido; antes bien, procurad refrescarlo hasta que se eleve en las alas de la Revelación hacia el lugar del Amanecer de las pruebas. Esto os llevará más cerca de Dios, si sois de los que comprenden".

De estas sagradas palabras de Bahá'u'lláh comprendemos que las oraciones
Bahá'ís, aunque son obligatorias, no deben ser consideradas como una clase de rito o ceremonia. Hay en el mundo mucha gente que piensa que por el mero repetir de algunas palabras que generalmente ellos no comprenden, están haciendo una acción meritoria. Algunas personas piensan que si recitan un libro entero de las sagradas escrituras en un día, encontrarán gracia a la vista de Dios y recibirán recompensa en alguna manera.

Miles de personas pasan horas leyendo sus Libros Sagrados en sánscrito o en latín o en árabe cuando no comprenden palabra alguna de estos idiomas. Ellos lo hacen porque suponen que la mera recitación de palabras sagradas les traerá la salvación, cuando están imitando ciegamente lo que hicieron sus antepasados antes de ellos. En la Fe Bahá'í la adoración sólo por palabras no es aceptable.

Bahá'u'lláh dice:
"Entonar un solo verso con gozo y alegría, es mejor para ti que leer sin cuidado todas las Revelaciones de Dios Omnipotente".

El nos advierte:
"No fatiguéis vuestro espíritu hasta dejarlo exhausto y lánguido; antes bien, procurad refrescarlo hasta que se eleve en las alas de la Revelación hacia el lugar del Amanecer de las pruebas".

Hay centenares de oraciones reveladas por el Báb, Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá. Se anima a los Bahá'ís a leerlas cuando quieran orar. Generalmente las reuniones
Bahá'ís abren y cierran con oraciones. Una persona lee o entona de las Escrituras Sagradas en la reunión mientras los demás escuchan y meditan sobre las palabras.
Las oraciones dan mucha inspiración y uno puede experimentar gran gozo y elevación espiritual cuando las oraciones Bahá'ís están recitándose. Estas oraciones no son obligatorias y se deja al criterio de cada individuo recitarlas cuando le guste hacerlo.
Pero los Bahá'ís tienen oraciones obligatorias también. Bahá'u'lláh ha revelado tres de tales oraciones. Podemos elegir cualquiera de estas tres oraciones, pero tenemos que usar una de ellas cada día. De estas oraciones, hay una que se debe recitar una vez cada veinticuatro horas. Se llama la Oración Obligatoria larga. Entonces hay una oración más corta que se debe recitar tres veces al día por la mañana, a mediodía yen la noche. La tercera es una oración muy corta que se debe recitar todos los días a mediodía.


Necesidad de la Oración para Mejorar Nuestras Vidas

En la sociedad actual muchas personas creyentes o no se preguntan a menudo cuál es el beneficio de largos periodos de oración y meditación. Atribuyéndosele esta práctica sólo a personas ligadas con el clero de algún movimiento religioso como un medio para adquirir poderes especiales que los hagan merecedores de liderazgo dentro del grupo. El común de las personas recuerda una que otra oración cuando necesitan pedir algo especial que nadie más excepto el Creador podría conceder. El resto simplemente, no ha considerado necesario incluir la Oración como elemento importante dentro de sus vidas, y es posible que sientan que no les hace falta.

Es interesante, por este motivo, resaltar el trabajo de investigación científica realizada por un grupo de médicos que se propusieron demostrar cuán importante era la práctica de la Oración en la curación y recuperación de los pacientes (1). El doctor Larry Dossey autor del libro "Prayer Is Good Medicine" (La oración es un buen remedio) se convenció a tal grado del poder curativo de la Oración, que empezó a rezar por la salud de sus pacientes. Después de observar los resultados de diversos estudios similares al mencionado, las instituciones médicas están empezando a prestar atención a la relación entre fe y salud. La facultad de Medicina de la Universidad Harvard y la Clínica Mayo han patrocinado conferencias sobre el asunto. En una encuesta efectuada entre 269 profesionales de la salud reunidos en la convención de 1996 de la Academia Estadounidense de Médicos Familiares, 99 por ciento opinaron que las creencias religiosas pueden contribuir a la curación. Al preguntárseles por su experiencia personal, 63 por ciento dijeron creer que Dios interviene en el mejoramiento de la salud. Resumiendo su trabajo con distintos grupos de pacientes, los especialistas señalan que la acción benéfica de la Oración se basa en los siguientes puntos:

La fe infunde una esperanza y una seguridad que contrarrestan el estrés.

La Oración tiene efectos benéficos sobre el cuerpo. Al orar se experimenta la misma disminución de presión arterial y ritmos metabólicos, cardiacos y respiratorios que se obtiene con las terapias de relajación.

Los creyentes son menos propensos a la depresión, suicidio, alcoholismo y otras adicciones.

No cabe duda que la Oración posee poderes no sólo beneficiosos para el cuerpo sino sobre todo para mantener el espíritu en excelente estado de salud. Sin embargo aún nos es difícil entender cuán importante y magnífico puede resultar el habituarnos a estar en un estado mental permanente de oración.

Desde siempre las Manifestaciones de Dios han enseñado a sus seguidores la necesidad de recordar a su Creador, estableciendo la Oración como un medio de comunicación entre Dios y Su creación.

Desde el punto de vista bahá'í, la Oración y la Meditación proporcionan al individuo la espiritualidad necesaria para darle a nuestra vida el sentido adecuado. Al respecto Shoghi Effendi, Guardián de la Fe Bahá'í, escribió:

"... Ciertamente, la razón principal de los males actualmente desenfrenados de la sociedad es la falta de espiritualidad.

La civilización materialista de nuestra época ha absorbido tanto la energía e interés de la humanidad que la gente en general no siente más la necesidad de elevarse por encima de las fuerzas y condiciones de su existencia material cotidiana. No hay suficiente demanda de cosas espirituales para diferenciarlas de las necesidades y requerimientos de la existencia física.

La crisis universal que afecta a la humanidad es, por lo tanto, esencialmente espiritual en sus causas. El espíritu de la época, tomado como un todo, es irreligioso. La perspectiva que el hombre tiene de la vida es demasiado cruda y materialista para permitirle elevarse hacia los reinos más altos del espíritu.

Esta condición tan tristemente mórbida, es en la que ha caído la sociedad y la que la religión busca mejorar y transformar. Pues el núcleo de la fe religiosa es el sentimiento místico que une al hombre con Dios. Este estado de comunión espiritual puede efectuarse y mantenerse mediante la oración y la meditación. Y ésta es la razón por la cual Bahá'u'lláh ha hecho tanto hincapié en la importancia de la adoración. No es suficiente para el creyente la mera aceptación y observancia de las enseñanzas. Debe, además cultivar el sentido de la espiritualidad, el cual se puede adquirir principalmente por medio de la oración. Las leyes y las instituciones, como las ve Bahá'u'lláh, pueden ser realmente efectivas solamente cuando nuestra vida espiritual interna ha sido perfeccionada y transformada... " (2)

Abdu'l-Bahá, agrega: "... El hombre llega a ser como una piedra, a no ser que suplique continuamente a Dios. El corazón del hombre es como un espejo cubierto de polvo y, para abrillantarlo, hay que orar... El acto de la súplica es el pulimento que elimina todos los deseos mundanos... ” (3)

"Cuando oramos a Dios, un sentimiento anega nuestros corazones. Este es el lenguaje del espíritu que habla con Dios. Cuando al orar, nos libramos de todo lo externo y nos volvemos a Dios, entonces es como si en nuestros corazones escuchásemos la voz de Dios... Se dice que Moisés, en el desierto, oyó la voz de Dios. Pero ese desierto, esa tierra santa, era su propio corazón. Todos nosotros, cuando alcanzamos una verdadera condición espiritual, podemos oír la voz de Dios que nos habla en ese desierto. Debemos esforzarnos por alcanzar esa condición... Requerirá algún esfuerzo por parte del hombre alcanzar dicha condición, pero debe trabajar para ello, debe esforzarse por lograrlo. Podemos alcanzarlo si pensamos y nos preocupamos menos por las cosas materiales y más por las espirituales. Mientras más nos alejamos de las unas, más nos acercamos a las otras - ¡La elección es nuestra! (by, por Mirna León Profesora. Miembro de la Comunidad Bahá'í de Cajamarca, Perú).

NOTAS:
1. "La religión, medicina eficaz" pág. 29. Selecciones del Reader's Digest- Diciembre 1999.
2. "La Oración. Un enfoque Bahá'í" de William y Madeline Hellaby. Editorial BAHA'I de España. 1987. Págs. 13-14
3. "Oración y Meditación y Tablas de Bahá'u'lláh" Editado por Alejandro Reid O. Santiago, Chile.
1983. Pág. 81.

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 16/12/2010

La Meditación

Bahá'u'lláh dice que hay un signo de Dios, en cada fenómeno: el signo del intelecto es la contemplación, y el signo de la contemplación es el silencio, por cuanto es imposible que un hombre haga dos cosas a la vez; no puede hablar y meditar al mismo tiempo.
Es un hecho evidente que mientras meditáis estáis hablando con vuestro propio espíritu. En ese estado mental le hacéis ciertas preguntas a vuestro espíritu y éste os contesta: se hace la luz y se revela la realidad.
No podéis llamar 'hombre' a cualquier ser carente de la facultad de la meditación; sin ella sería un simple animal, inferior a las bestias.
Por medio de la facultad de la meditación el hombre alcanza la vida eterna; a través de ella recibe el hálito del Espíritu Santo. Los dones del Espíritu son otorgados en la reflexión y la meditación.
El espíritu del hombre es informado y fortalecido durante la meditación; a través de ella se despliegan ante su vista asuntos de los que el hombre nada sabía. Por medio de ella recibe inspiración divina; mediante ella recibe alimento celestial.
La meditación es la llave que abre la puerta de los misterios. En ese estado el hombre se abstrae; en ese estado el hombre se aparta de todos los objetos exteriores; en esa condición subjetiva está inmerso en el océano de la vida espiritual y puede descubrir los secretos de las cosas en-cuanto-tales. Para ilustrar esto pensemos en el hombre como si estuviera dotado de dos clases de vista; cuando se usa la facultad de la intuición, la facultad externa de la visión no ve.
La facultad de la meditación libera al hombre de la naturaleza animal, percibe la realidad de las cosas y pone al hombre en contacto con Dios.
Esta facultad trae las ciencias y las artes desde los planos invisibles. A través de la facultad de la meditación se hacen posibles las invenciones y se llevan a cabo grandes empresas; a través de ella los Gobiernos pueden funcionar sin problemas. Mediante esta facultad el hombre entra en el propio Reino de Dios.
No obstante, algunos pensamientos no son de utilidad para el hombre; son como olas que se mueven en el mar sin dar resultado alguno. Pero si la facultad de la meditación se baña en la luz interna y está dotada de los atributos Divinos, los resultados se verán confirmados.
La facultad de la meditación es semejante a un espejo; si la ponéis ante objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del hombre está contemplando cosas terrenales, será informado de ellas. Pero si volvéis el espejo de vuestro espíritu hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones y se alcanzarán las virtudes del Reino.
Por lo tanto, mantengamos esta facultad dirigida en la dirección correcta, volviéndola hacia el Sol celestial y no hacia los objetos terrenales, para que descubramos los secretos del Reino y comprendamos las alegorías de la Biblia y los misterios del espíritu.
Que efectivamente nos convirtamos en espejos que reflejen las realidades celestiales, y que nos volvamos tan puros que reflejemos las estrellas del cielo. (Abdul-Bahá)

Hace alrededor de mil años se formó en Persia una sociedad llamada la Sociedad de los Amigos, que se reunían en silenciosa comunión con el Todopoderoso.
Ellos dividían la filosofía divina en dos partes: una de ellas es aquella cuyo conocimiento se puede alcanzar por medio de cursos y el estudio en escuelas y colegios. La segunda clase de filosofía era la de los Iluminados, o seguidores de la luz interior. La enseñanza de esta filosofía se hacía en silencio. Por medio de la meditación, y dirigiendo sus rostros hacia la Fuente de Luz, los misterios del Reino se reflejaban en los corazones de esta gente por medio de esa Luz central. Todos los problemas divinos eran resueltos por este poder de iluminación.
Esta Sociedad de los Amigos se desarrolló notablemente en Persia, y hasta la fecha aún existe. Sus líderes escribieron muchos libros y epístolas. Cuando se congregan en su centro de reunión se sientan calladamente y meditan; su líder inicia la sesión con alguna proposición, diciendo a la asamblea: "Debéis meditar sobre este problema. " Entonces, liberando sus mentes de cualquier otra cosa, se sientan y reflexionan y, al poco rato, la respuesta les es revelada. Muchas cuestiones divinas abstrusas son resueltas por medio de esta iluminación.
Algunos de los grandes enigmas que se revelan por medio de los rayos del Sol de la Realidad sobre la mente del ser humano son: el problema de la realidad del espíritu humano; del nacimiento del espíritu; de su nacimiento desde este mundo al mundo de Dios; la cuestión de la vida interior del espíritu y de su destino después de su ascensión desde el cuerpo.
Ellos también meditan sobre los interrogantes científicos del momento, y éstos son resueltos del mismo modo.
Estas personas, a quienes se llama "seguidores de la luz interior", alcanzan un grado superior de poder, y están enteramente libres de los ciegos dogmas e imitaciones. Las gentes confían en las aseveraciones de estos hombres: por ellos mismos, y en su interior, resuelven todos los misterios.
Si encuentran una solución con la ayuda de la luz interior la aceptan, y luego la declaran: de otro modo, la considerarían materia de ciega imitación. Llegan al punto de reflexionar sobre la naturaleza esencial de la Divinidad, de la revelación divina, y de la manifestación de la Deidad en este mundo. Todas las cuestiones divinas y científicas son resueltas por ellos a través del poder del espíritu.
Bahá'u'lláh dice que hay un signo (de Dios) en cada fenómeno: el signo del intelecto es la contemplación, y el signo de la contemplación es el silencio, puesto que es imposible para una persona hacer dos cosas al mismo tiempo: no puede hablar y meditar a la vez.
Es un hecho axiomático que mientras se medita se está hablando con el propio espíritu. En tal estado mental, se hacen ciertas preguntas al espíritu y éste os contesta; la luz se abre paso y la realidad se manifiesta.
No podéis aplicar la denominación de "ser humano" a cualquier ser carente de esta facultad de la meditación; sin ella, sería un simple animal, inferior a las bestias.
A través de la facultad de la meditación, el ser humano alcanza la vida eterna; mediante ella recibe el soplo del Espíritu Santo; los dones del Espíritu son otorgados a través de la reflexión y la meditación.
Durante la meditación, el espíritu humano es informado y fortalecido; a través de ella, cosas de las cuales éste no tenía conocimiento, se revelan ante su vista. Por medio de ella, recibe inspiración divina; gracias a ella, recibe el alimento celestial.
La meditación es la llave que abre las puertas de los misterios. En ese estado, el ser humano se abstrae; en esa actitud se aísla de todos los objetos que le rodean; en este estado subjetivo se sumerge en el océano de la vida espiritual, y puede descubrir los secretos de las cosas en sí mismas. Para ilustrar esto, pensad en un individuo dotado con dos clases de vista: cuando usa el poder de la visión interior, el poder de la visión exterior no ve.
Esta facultad de la meditación libera al ser humano de la naturaleza animal, le hace discernir la realidad de las cosas y le pone en contacto con Dios.
Esta facultad hace aparecer desde el plano invisible las ciencias y las artes. A través de la facultad meditativa, se hacen realidad las invenciones y se llevan a cabo colosales empresas; gracias a ella, los gobiernos pueden gobernar con tranquilidad. Por intermedio de esta facultad, el ser humano entra en el mismo Reino de Dios.
No obstante, algunos pensamientos son inútiles para la persona; son como olas moviéndose en el mar, sin resultado. Pero si la facultad de la meditación está bañada de luz interior y marcada con los atributos divinos, sus resultados serán confirmados.
La facultad meditativa es semejante a un espejo: si se sitúa frente a los objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del ser humano se encuentra en contemplación de las cosas terrenales, será informado de ellas.
Pero si volvéis vuestro espejo espiritual hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones y obtendréis las virtudes del Reino.
Conservemos, por tanto, esta facultad debidamente orientada, volviéndola hacia el Sol Celestial y no hacia los objetos terrenales, para que así podamos descubrir los secretos del Reino y comprender las alegorías de la Biblia y los misterios del espíritu.
Ojala que seamos, en verdad, espejos reflejando las realidades celestiales, y que nos volvamos tan puros que podamos reflejar las estrellas del cielo.

En muchas religiones, incluyendo la Fe Bahá'í, los fundadores se han retirado a la naturaleza para ejercer la meditación y la contemplación, antes de enfrentarse a las cargas de su mensaje, o para la renovación espiritual. Bahá'u'lláh pasó dos años en las montañas, donde "los pájaros del aire eran mis compañeros y las bestias del campo mis asociados" (Libros Baha'is, La Naturaleza y el Medio Ambiente)

Meditación
Medita sobre aquello que ha emanado del cielo de la Voluntad de tu Señor, Quien es la Fuente de toda gracia, para que puedas entender el significado original, el cual está guardado en las sacras profundidades de las Sagradas Escrituras.
Bahá'u'lláh, TB, pág. 167

... Necesariamente debe observarse la meditación a que se refieren las palabras: "Una hora de reflexión es preferible a setenta años de adoración piadosa".
Bahá'u'lláh, KI, págs. 146-147

OH hermano: debiéramos abrir nuestros ojos, meditar Su Palabra y buscar la sombra protectora de las Manifestaciones de Dios... Para que no pongamos reparos al Revelador de los versículos, para que nos entreguemos totalmente a Su Causa y de todo corazón abracemos Su ley.
Bahá'u'lláh, KI, pág. 134

A través de la facultad de la meditación el hombre alcanza la vida eterna; a través de ella él recibe el soplo del Espíritu Santo; los dones del Espíritu son otorgados por la reflexión y meditación.
'Abdu'l-Bahá, SAB, pág. 184

La facultad meditativa es semejante a un espejo; si lo ponéis ante objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del hombre está en contemplación de cosas terrenales, será informado de ellas.
Pero si volvéis vuestro espejo espiritual hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones.
'Abdu'l-Bahá, MVB, págs. 106-107

La meditación es la llave que abre la puerta de los misterios. En ese estado el hombre se abstrae; se aleja de todos los objetos que le rodean; en ese estado subjetivo se sumerge en el océano de vida espiritual y puede descubrir los secretos de las cosas en sí.
'Abdu'l-Bahá, EEB, pág. 43

No podéis aplicar la designación "hombre" a cualquier ser carente de esta facultad de la meditación; sin ella sería un simple animal, inferior a las bestias.
'Abdu'l-Bahá, SAB, pág. 184

Oración y Meditación, dedicad mucho tiempo a esas dos cosas. ¡Entonces conoceréis este Gran Anhelo, y solo entonces podréis comenzar a Vivir la Vida!
'Abdu'l-Bahá, EEB, págs. 48-49

Mediante la meditación se pueden abrir las puertas a un conocimiento e inspiración más profundos. Naturalmente, si uno medita como Bahá'í se halla conectado a la Fuente...
Shoghi Effendi, OMT, pág. 39




Otras Citas de los escritos baháis sobre la oración y meditación:


EXTRACTOS DE LOS ESCRITOS DE BAHÁ'U'LLÁH

"Sumergíos en el océano de Mis palabras para que descifréis sus secretos y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra determinación de abrazar la verdad de esta Causa, Causa mediante la cual se han revelado las potencialidades del poder de Dios y se ha establecido Su soberanía. Apresuraos hacia Él con rostros radiantes de gozo. Ésta es la Fe inmutable de Dios, eterna en el pasado, eterna en el futuro. Que aquel que busca, la alcance; y en cuanto a aquel que ha rehusado buscarla, ciertamente Dios es autosuficiente y está por encima de cualquier necesidad de Sus criaturas."
Kitáb-i-Aqdas, citado en Sinopsis y codificación de las leyes y ordenanzas del Kitáb-i-Aqdas, pág. 26.

"Necesariamente se ha de beber el vino de la renuncia, necesariamente hay que alcanzar las sublimes alturas del desprendimiento, y necesariamente debe llevarse a cabo la meditación a que se refieren las palabras: 'Una hora de reflexión es preferible a setenta años de adoración piadosa', para que pueda descubrirse el secreto del vil comportamiento de la gente, esa gente que, a pesar del amor y anhelo que profesan por la verdad, maldicen a los seguidores de la Verdad una vez que Él se ha manifestado. " Kitáb-i-Íqán, págs. 146-147

"De igual manera, las palabras que han brotado de la fuente del poder y han descendido del cielo de la gloria son innumerables y se encuentran más allá de la comprensión común del hombre. A quienes poseen verdadera comprensión y perspicacia, el sura de Húd de seguro les bastará. Medita un momento en tu corazón esas santas palabras y, con total desprendimiento, esfuérzate por comprender su significado. " Kitáb-i-Íqán, pág. 10

" ¡OH hermano! Debemos abrir nuestros ojos, meditar Su Palabra y buscar la sombra protectora de las Manifestaciones de Dios, para que acaso seamos advertidos por los inequívocos consejos del Libro y prestemos atención a las admoniciones registradas en las Tablas sagradas, para que no pongamos reparos al Revelador de los versos, nos entreguemos totalmente a Su Causa y abracemos Su ley incondicionalmente, para que quizás así entremos en la corte de Su misericordia y habitemos en la ribera de Su gracia. Él, en verdad, es misericordioso y perdonador para con Sus siervos. " Kitáb-i-Íqán, pág. 134

" ¡OH HIJO DE LA GLORIA!
Sé diligente en el sendero de santidad y entra en el cielo de comunión conmigo. Limpia tu corazón con el bruñidor del espíritu y apresúrate hacia la corte del Altísimo. " Palabras Ocultas, nº 8 del persa.

"Di: OH gentes, liberad vuestras almas de la esclavitud del yo y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de Mí. El recuerdo de Mí elimina la corrupción de todas las cosas, si pudierais comprenderlo. Di: Si a todas las cosas creadas se les despojase por completo del velo de la vanidad y el deseo mundanos, a todas y cada una de ellas las vestiría la Mano de Dios en este Día con la vestidura de: 'Él hace lo que desea en el reino de la creación', para que de este modo se manifieste en todas las cosas el signo de Su soberanía. Exaltado, pues, sea Él, el Soberano Señor de todo, el Todopoderoso, el Protector Supremo, el Todo glorioso, el Más Poderoso.
Entona, OH Mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, tal como fueron entonados por aquéllos que se han acercado a Él, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Quienquiera recite los versos revelados por Dios en la intimidad de su aposento, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca y harán que palpite el corazón de todo hombre íntegro. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo la virtud de la gracia a él conferida debe necesariamente ejercer su influencia sobre su alma, tarde o temprano. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de Dios, en virtud de la Voluntad de Aquél que es la Fuente del poder y la sabiduría. " Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CXXXVI.
" ¡OH Salmán! Todo lo que han dicho o escrito los sabios y los místicos nunca ha superado las limitaciones a que está estrictamente sometida la mente finita del hombre, ni podrá jamás esperar superarlas. A cualesquiera alturas se remonte la mente del más exaltado de los hombres, por muy grandes que sean las profundidades en que penetre el corazón comprensivo y desprendido, tal mente y tal corazón no podrán nunca trascender aquello que es creación de sus propias ideas y producto de sus propios pensamientos. Las meditaciones del pensador más profundo, las devociones del más santo de los santos, las más elevadas expresiones de alabanza de lengua o pluma humanas, no son sino un reflejo de aquello que ha sido creado dentro de ellos mismos mediante la revelación del Señor, su Dios. Quienquiera medite esta verdad en su corazón, fácilmente admitirá que hay ciertos límites que ningún hombre puede traspasar. Todo intento que, desde el principio que no tiene principio, se ha hecho para visualizar a Dios y conocerle está limitado por las exigencias de Su propia creación, una creación que Él ha llamado a la existencia por obra de Su propia Voluntad y para los propósitos de ningún otro salvo los de Su propio Ser. Inmensamente exaltado está Él sobre los esfuerzos de la mente humana por concebir Su Esencia, o los de la lengua humana por describir Su misterio. " Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CXLVIII.

"... Medita sobre lo que te hemos revelado, para que descubras el propósito de Dios, tu Señor y el Señor de todos los mundos. En estas palabras han sido atesorados los misterios de la Sabiduría Divina. " Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, LXXIX.

"... Si algún hombre meditase en su corazón lo que la Pluma del Altísimo ha revelado y gustase de su dulzura, ciertamente se hallaría vaciado y liberado de sus propios deseos y estaría completamente subordinado a la Voluntad del Todopoderoso. Feliz el hombre que alcanza tan elevada posición y no se priva de tan munífica gracia. " Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CLXIII.

"Por la mañana temprano, entrégate al recuerdo de la Belleza de Aquél que es el Ilimitado, y busca comunión con Él a la hora del alba. ¡OH 'Alí! El recuerdo de Mí es un remedio curativo para las almas y una luz para los corazones de los hombres."

EXTRACTOS DE LOS ESCRITOS DEL BÁB

"Es adecuado que, después de cada oración, el siervo suplique a Dios que tenga misericordia y piedad de sus padres. Como consecuencia de ello se levantará el llamado de Dios: ' ¡Mil veces mil de lo que has pedido para tus padres será tu recompensa! ' Bendito aquel que recuerda a sus padres cuando está en comunión con Dios. En verdad, no existe otro Dios más que Él, el Poderoso, el Bienamado. " Selections from the Writings of the Báb, pág. 94.

"Adora a Dios de tal modo que si tu adoración te condujera al fuego no se produciría alteración alguna en la misma, e igualmente si tu recompensa fuera el paraíso. Así y sólo así debe ser la adoración que corresponde al Dios único y verdadero. Si Le adoras por temor, esto no sería digno en la santificada Corte de Su presencia y no se podría considerar como un acto tuyo dedicado a la Unidad de Su Ser. O bien, si tu mirada se fijara en el paraíso y Le adoraras abrigando tal esperanza, convertirías a la creación en compañera de Dios, a pesar del hecho de que el paraíso es deseado por los hombres.
Tanto el fuego como el paraíso se inclinan y se postran ante Dios. Lo que es digno de Su Esencia es adorarle por Él mismo, sin temor al fuego ni esperanza de paraíso.
Aunque cuando se ofrece verdadera adoración el adorador se libra del fuego y entra en el paraíso del beneplácito de Dios, aun así esto no debiera ser el motivo de su actuación. Sin embargo, el favor y la gracia de Dios fluyen siempre de acuerdo con las exigencias de Su inescrutable sabiduría. La oración más aceptable es aquella que se ofrece con la mayor espiritualidad y esplendor; prolongarla no ha sido ni es querido por Dios. Cuanto más desprendida y pura sea la oración, tanto más aceptable será en presencia de Dios. " Selections from the Writings of the Báb, págs. 77-78.


EXTRACTOS DE LOS ESCRITOS Y DECLARACIONES DE 'ABDU'L-BAHÁ

" ¡OH tú que te has inclinado en oración ante el Reino de Dios! Bendita seas, puesto que la belleza del Semblante divino ha cautivado tu corazón y la luz de la sabiduría interior lo ha llenado por completo, y dentro de él brilla el resplandor del Reino. Sabe que Dios está contigo en todas las situaciones, que te resguarda de los cambios y azares de este mundo y que ha hecho de ti una sierva de Su enorme viña..."
Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 91, pág. 122.

"Alabado sea Dios.
Tu corazón está ocupado en la conmemoración de Dios, tu alma se regocija con las buenas nuevas de Dios y tú estás absorto en la oración. El estado de oración es la mejor de las situaciones, pues entonces el hombre se relaciona con Dios. La oración, en verdad, confiere vida, especialmente cuando se ofrece a solas y en momentos, como a medianoche, en que uno está libre de las preocupaciones cotidianas. " Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 172, pág. 20

"Tú has preguntado acerca de los lugares de adoración y de la razón de su existencia. La sabiduría que hay en construir tales edificios es para que a una hora determinada la gente sepa que es el momento de reunirse y todos deben encontrarse y, en armoniosa sintonía los unos con los otros, dedicarse a la oración; esto dará como resultado que de esta reunión crezca y florezca la unidad y el afecto en el corazón humano. " Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 58, págs. 94-95

"Alabado sea Dios, vosotros dos habéis demostrado la verdad de vuestras palabras con vuestros hechos y habéis conseguido las confirmaciones del Señor Dios. Cada día, con las primeras luces reunís a los niños bahá'ís y les enseñáis las devociones colectivas y las oraciones. Éste es un acto muy loable y trae júbilo a los corazones de los niños: el de que todas las mañanas vuelvan su rostro hacia el Reino, hagan mención del Señor y alaben Su Nombre, y con la más dulce de las voces canten y reciten.
Estos niños son como plantas jóvenes, y enseñarles las oraciones es como permitir que la lluvia se derrame sobre ellos, para que crezcan tiernos y frescos y para que las suaves brisas del amor de Dios soplen sobre ellos, haciéndoles estremecerse de gozo."
Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 115, pág. 13

" ¡OH sierva de Dios!
Las oraciones se conceden mediante las Manifestaciones universales de Dios. Sin embargo, cuando el deseo es el de obtener cosas materiales, aun tratándose de los desatentos, si suplican implorando con humildad la ayuda de Dios, incluso su oración da resultado...
¡OH sierva de Dios! Las oraciones que fueron reveladas para pedir la curación son de aplicación tanto a la curación física como a la espiritual. Recítalas, pues, para curar tanto el alma como el cuerpo. Si la curación es lo apropiado para el paciente, de cierto le será concedida; pero para algunas personas enfermas la curación sólo sería causa de otros males, y por lo tanto la sabiduría no permite dar una respuesta afirmativa a la oración.
¡OH sierva de Dios! El poder del Espíritu Santo cura tanto las dolencias físicas como las espirituales. " Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 139, págs. 161-162

Esforzaos, pues, por alabar y glorificar a Dios día y noche, para que logréis frescor y belleza infinitas."

"Incumbe al siervo orar y buscar la ayuda de Dios, así como suplicar e implorar Su auxilio. Esto es lo que corresponde al rango de la servidumbre, y el Señor decretará todo lo que Él desee, de acuerdo con Su suma sabiduría."

"... ¡OH Señor! En esta grandísima Dispensación Tú aceptas que los hijos intercedan por sus padres. Ésta es una de las infinitas dádivas especiales de esta Dispensación. Por tanto, OH Tú, bondadoso Señor, acepta el ruego de este Tu siervo en el umbral de Tu unicidad y sumerge a su padre en el océano de Tu gracia, puesto que este hijo se ha levantado para prestarte sus servicios y en todo momento está esforzándose en el sendero de Tu amor. ¡En verdad, Tú eres el Donador, el Perdonador y el Bondadoso!"

"Sabe que en cada palabra y en cada movimiento de la oración obligatoria hay alusiones, misterios y una sabiduría que el hombre es incapaz de comprender, y que ni las letras ni los pergaminos pueden contener."

" ¡OH sierva de Dios! Recita las Palabras de Dios y, meditando sobre su significado, transfórmalas en acciones. Pido a Dios que haga que por siempre alcances una elevada posición en el Reino de la Vida. " Tablets of 'Abdu'l-Bahá, vol. I, pág. 85.

"Por tanto, sabe que el Verdadero posee mundos invisibles que la meditación humana es incapaz de comprender y que el intelecto del hombre no tiene posibilidades de imaginar. Cuando tú hayas purificado y limpiado las ventanas de tu nariz espiritual de todo vaho mundano, entonces inhalarás las santas fragancias que se desprenden de los jardines compasivos de estos mundos. " Bahá'í World Faith, pág. 393

"Cuando el hombre permite que su espíritu ilumine su entendimiento por medio de su alma, entonces contiene a toda la creación... Pero, por otra parte, si el hombre no abre su mente y su corazón a la bendición del Espíritu, sino que vuelve su alma hacia el lado material, hacia la parte corporal de su naturaleza, entonces cae de su alta posición y pasa a ser inferior a los habitantes del reino animal que se encuentra por debajo. " La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, pág. 100.



La oración y la meditación son factores muy importantes para la profundización de la vida espiritual de cada persona, pero han de ir acompañadas también de la acción y del ejemplo, puesto que éstos son los resultados palpables de aquéllas. Todas ellas son esenciales.
"Como todos sabemos, los creyentes deben esforzarse por dar tal ejemplo en su vida personal y en su conducta, que otras personas se sientan impulsadas a abrazar una Fe que transforma el carácter humano. Sin embargo, por desgracia, no todo el mundo logra fácil y rápidamente la victoria sobre el yo. Lo que todo creyente, ya sea nuevo o antiguo, debe comprender es que la Causa tiene poder espiritual para volver a crearnos de nuevo, si hacemos el esfuerzo de dejar que este poder nos influya, y la mayor ayuda en este sentido es la oración. Tenemos que suplicarle a Bahá'u'lláh que nos ayude a superar los defectos de nuestro carácter, y también hacer uso de nuestra propia fuerza de voluntad para dominarnos a nosotros mismos.
La razón principal de los males que actualmente son endémicos en la sociedad es la falta de espiritualidad. La civilización materialista de nuestra época ha absorbido la energía y el interés de la humanidad de tal manera que la gente en general ya no siente la necesidad de elevarse por encima de las fuerzas y condiciones de su existencia material diaria. No existe la suficiente demanda de aquellas cosas que debiéramos calificar de espirituales como para diferenciarlas de las necesidades y exigencias de nuestra existencia física.
Las causas de la crisis universal que aflige a la humanidad son, por lo tanto, fundamentalmente espirituales. El espíritu de la época, en general, es irreligioso. La actitud del hombre hacia la vida es demasiado grosera y materialista como para permitirle elevarse hacia los reinos más altos del espíritu.
Es esta situación tan tristemente morbosa en que ha caído la sociedad la que la religión trata de mejorar y transformar; pues el núcleo de la fe religiosa es aquel sentimiento místico que une al hombre con Dios. Este estado de comunión espiritual puede darse y preservarse mediante la meditación y la oración. Ésta es la razón por la cual Bahá'u'lláh ha hecho tanto hincapié en la importancia de la adoración. No basta con que el creyente simplemente acepte y observe las enseñanzas. Debe, además, cultivar el sentido de la espiritualidad, que puede conseguir principalmente mediante la oración. La Fe Bahá'í, como todas las demás Religiones divinas, es de índole esencialmente mística. Su objetivo principal es el desarrollo de la persona y de la sociedad, mediante la adquisición de virtudes y poderes espirituales. El alma del hombre es lo que ha de alimentarse en primer lugar. Y lo que mejor puede proporcionarle este alimento espiritual es la oración. Las leyes y las instituciones, según las concibe Bahá'u'lláh, sólo pueden llegar a ser realmente efectivas cuando nuestra vida espiritual interior haya sido perfeccionada y transformada. De otro modo, la religión degenerará, se convertirá en una simple organización y pasará a ser algo muerto.
Los creyentes, especialmente los jóvenes, deberían darse cuenta perfectamente de la necesidad de la oración. Pues la oración es absolutamente indispensable para su desarrollo espiritual interior, y esto, como ya se ha dicho, es la propia base y el propósito de la Religión de Dios. " Shoghi Effendi.

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad de un mismo origen. Tú has decretado que todos pertenezcan a un mismo hogar. En tu sagrada presencia todos ellos son tus siervos y toda la humanidad se cobija bajo tu tabernáculo; todos se han reunido en tu mesa de munificencia; todos están iluminados por la luz de tu providencia.
¡Oh Dios! Tú eres bondadoso con todos, Tú has provisto para todos, das asilo a todos, confieres vida a todos. Tú has dotado a todos y a cada uno con talento y facultades y todos están sumergidos en el océano de tu misericordia.
¡Oh Tú, bondadoso Señor! Une a todos. Haz que las religiones concuerden, haz de las naciones una sola, a fin de que puedan verse unas a otras como una sola familia y a toda la humanidad como un solo hogar. Que se asocien en perfecta armonía.
¡Oh Dios! Levanta el estandarte de unidad de la humanidad.
¡Oh Dios! Establece la Paz Más Grande.
Une Tú, oh Dios, los corazones unos con otros.
¡Oh Tú, Padre bondadoso, Dios! Regocija nuestros corazones con la fragancia de tu amor. Ilumina nuestros ojos con la luz de tu guía. Alegra nuestros oídos con la melodía de tu Palabra y ampáranos a todos en el refugio de tu providencia.
Tú eres el Poderoso y el Fuerte. Tú eres el que perdona y Tú eres el único que tolera las negligencias de la humanidad.
'Abdu'l-Bahá.

Escrito por Paulino Iñigo Sánchez
el 17/12/2010

Gracias, Rafael, por tan interesante aportación.

Escrito por Paulino Iñigo Sánchez
el 20/12/2010

Se ora solo.

Escrito por Paulino Iñigo Sánchez
el 21/12/2010

Dice, irma:

Jamás he sentido la oración sola, "donde se junten dos, o mas... Ahí estaré Yo", no es literal, pero seguro que te suena
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Sí, y no es contradictorio.

Escrito por Paulino Iñigo Sánchez
el 27/01/2011

Pero eso hay que argumentarlo.