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Foro de Cardiología



¿La HTA puede producir ansiedad? ¿Y al revés?

SONIA
Lugo, España
Escrito por Sonia
el 06/09/2006

Ya os he comentado anteriormente algo mi problema de hipertensión diastólica. Me he fijado que muchas personas con sintomas parecidos a los que he comentado en otro post, les diagnostican ANSIEDAD pero estas personas no tenian ninguna alteración en ecocardiograma, ergometria, holter... Ni HIPERTENSION

¿Puede la hipertensión dar sintomas de ansiedad o la ansiedad continua (sobre 2 años) producir hipertensión crónica?

Escrito por Juan Carlos Caballero Garcia
el 06/09/2006

La ansiedad no es causa de hipertensión arterial cronica, no obstante las personas ansiosas o reactivas cuando van a tomarse la tensión arterial , en función de su estado emocional y expectancia, pueden elevar las cifras tensionales puntualmente (lo que denominamos hipertensión de bata blanca).

La hipertensión arterial establecida no da síntomas de ansiedad salvo que el sujeto que la padezca tenga una pesonalidad rasgo ansiedad y con el estado de preocupabilidad ante su enfermedad incremente el nivel de alerta y realice cuadros de ansiedad flotante. También puede suceder que la hipertensión se establezca asociadamente en un individuo con clínica de ansiedad (trastorno de ansiedad) o bien que un sujeto con hipertensión tenga después un trastorno de ansiedad asociado.

Sonia
Lugo, España
Escrito por Sonia
el 06/09/2006

Muchas gracias, posiblemente en mi caso sea ansiedad producida después de tener sintomas de la enfermedad.

Hipertensión de bata blanca no tengo, poseo tensiómetro ONRON M6 de brazo (muy fiable) y mi ro la tensión muchas veces todos los dias y siempre tengo la diastolica elevada, supongo que por mi hiperaldosteronismo.

Sonia
Lugo, España
Escrito por Sonia
el 06/09/2006

Cada vez que salgo a caminar a ritmo normal, y vuelvo a casa y tomo la tensión la tengo sobre 14. 5- 10, cuando en reposo, a lo mejor tenia ese deia 12,5- 8,5,  el cardiologo me digo cuando hize la ergometria que la diastolica aun deberia bajar al hacer ejercicio y a mi me sube. En la ergometria me detuvieron la cinta cuando llegue a 15-10 para que no me subiera demasiado.

Cuando camino (ya que deporte no me recomiendan hacer) tengo miedo de que me suba mucho.

En todos los manuales indican cual deberia ser la tension en reposo: <14- 9 o  <13 -8. 5 pero no dicen la MAXIMA al realizar deporte, alguien sabe?

Escrito por Juan Carlos Caballero Garcia
el 07/09/2006
En una persona sana, no hipertensa, la realización de cualquier tipo de ejercicio físico produce un incremento fisiológico de la presión arterial sistólica. Cuando el ejercicio es dinámico, la vasodilatación periférica acompañante hace que la presión arterial diastólica no se eleve, o aumente o disminuya discretamente, mientras que la presión arterial media aumenta ligeramente. Sin embargo, en el ejercicio estático, la contracción muscular sostenida da lugar a un incremento proporcionalmente mayor de las presiones sistólica, diastólica y media. Además, si el ejercicio estático es suficientemente intenso, la presión arterial sistólica puede elevarse momentáneamente a valores considerables, superando incluso los 220-230 mm Hg, fenómeno que es raro observar con el ejercicio dinámico.

La respuesta de la tensión arterial ante un esfuerzo en un individuo hipertenso también depende del tipo de ejercicio físico que se realiza y, además, varía según el patrón hemodinámico de las diferentes formas de hipertensión arterial. Comparado con el individuo sano, el ejercicio isotónico en el hipertenso induce un mayor aumento de las presiones sistólica, diastólica y media, con lo que se incrementa menos el gasto cardiaco. La respuesta es similar en el ejercicio isométrico, aunque aquí al aumento de la tensión arterial suele ser de mayor magnitud. Esta respuesta de la tensión arterial del hipertenso ante el ejercicio físico es más manifiesta cuanto mayor es el grado de la hipertensión y hace que la capacidad funcional para el esfuerzo sea menor que la del individuo sano.

Por otro lado, el entrenamiento físico en el sujeto hipertenso produce una serie de cambios en el estado hemodinámico basal, que son similares a los que ocurren en el individuo sano, pero que tienden a ser más manifiestos. En concreto, la tensión arterial basal habitualmente disminuye con el entrenamiento, pero lo hace en mayor grado en el hipertenso, siendo posible, incluso, la normalización de la tensión arterial, lo que ocurre, principalmente, cuando la hipertensión es leve. Asimismo, la tensión arterial basal suele ser menor en el hipertenso entrenado que en el que no practica ningún tipo de ejercicio físico.

Dado que el ejercicio físico, realizado regularmente, conduce a una reducción de la tensión arterial basal, la práctica deportiva ha sido recomendada como una de las medidas generales del tratamiento de la hipertensión arterial. Además, el entrenamiento físico aumenta la capacidad funcional ante el esfuerzo y produce una serie de modificaciones metabólicas que pueden ser beneficiosas. En concreto, se mejora la utilización de la glucosa y se reducen los niveles de noradrenalina plasmática, lo cual contribuye favorablemente al manejo del paciente hipertenso. Por lo tanto, la realización regular de ejercicio físico no sólo no debe ser desaconsejada en las personas con hipertensión arterial, sino que debe ser considerada como un punto importante dentro de su tratamiento.

Además de por las razones anteriores, la práctica regular de ejercicio físico se suele acompañar de otros factores que pueden contribuir al manejo de la hipertensión arterial. Así, las personas introducidas en el deporte, en general, suelen tener un ambiente de vida más sano, el cual ayuda al tratamiento de la hipertensión y evita la adición de otros factores de riesgo cardiovascular. En concreto, los deportistas evitan, habitualmente, el tabaco y llevan una alimentación más cardiosaludable. Generalmente, tienen un peso corporal adecuado, lo que supone un hecho muy importante, pues la obesidad condiciona muchos casos de hipertensión arterial. Asimismo, la mentalidad del deportista suele ser más abierta y positiva, lo que puede ayudar a reducir el estrés, el cual favorece también la elevación de la tensión arterial.

Se ha cuestionado si el ejercicio físico isométrico es realmente recomendable como tratamiento de la hipertensión arterial. El entrenamiento con este tipo de ejercicio puede dar lugar a un descenso de la tensión arterial basal. Sin embargo, durante el esfuerzo isométrico se produce una elevación significativa de la tensión arterial, a veces severa, que puede ser contraproducente. Por otro lado, el ejercicio isotónico parece reducir proporcionalmente más la tensión arterial basal que el ejercicio isométrico, lo que va en contra de la recomendación de éste. Además, cuando el individuo está entrenado, la reducción que se produce en el incremento agudo de la tensión arterial durante el esfuerzo isotónico es proporcionalmente mayor que en el ejercicio isométrico. Por lo tanto, la mayoría de los autores recomiendan la practica de un deporte isotónico o aeróbico como tratamiento de la hipertensión arterial y desaconsejan la práctica de ejercicio físico isométrico o anaeróbico.

A la hora de indicar la práctica de ejercicio físico en el paciente hipertenso, hay que recordar que algunos fármacos antihipertensivos pueden interferir con la respuesta del organismo al esfuerzo, lo que puede ser peligroso en ciertos casos. Los betabloqueantes disminuyen la frecuencia cardiaca en reposo y durante el ejercicio, pudiendo así reducir la capacidad de esfuerzo. Aunque es poco frecuente, existe la posibilidad de que el exceso de dosis de un betabloqueante limite mucho el ascenso agudo de la frecuencia cardiaca ante un esfuerzo, lo que puede dar lugar a un agotamiento rápido e intenso. Por otro lado, los diuréticos incrementan la pérdida hidroelectrolítica, favoreciendo así la aparición precoz de deshidratación durante el esfuerzo y sus correspondientes consecuencias negativas, que en casos extremos pueden desencadenar un shock hipovolémico.

Una de las mayores dudas en cuanto a la recomendación sobre la realización de ejercicio físico en el individuo con hipertensión arterial, es la de si debe permitírsele practicar un deporte de competición. A este respecto existen opiniones opuestas. Algunos autores consideran que el deporte competitivo supone una situación de estrés sobreañadido, que puede dar lugar a reacciones hipertensivas en individuos predispuestos, por lo que lo desaconsejan. Otros, sin embargo, no lo consideran peligroso e, incluso, hay quien cree que es beneficioso en una persona que desea enormemente realizar competiciones, sobre todo si son niños, ya que puede servirles como educación para vivir en una sociedad competitiva. Sin embargo, la opinión generalizada es la de que el consejo debe ser diferente según la situación del hipertenso. Así, si se trata de una persona con hipertensión ligera-moderada, bien controlada, asintomática y sin repercusión orgánica, puede permitírsele el deporte de competición, excepto que muestre alguna reacción negativa al practicarlo. Por el contrario, si la hipertensión es severa, de difícil control, con síntomas o con afectación orgánica (sobre todo cardiaca), lo más recomendable es evitar el deporte competitivo, aunque sí es aconsejable la práctica habitual de ejercicio físico isotónico.

Un caso particular de hipertensión arterial lo constituye la denominada ''respuesta hipertensiva al ejercicio''. Esta se considera cuando el individuo presenta una tensión arterial normal en reposo, pero muestra valores excesivamente elevados durante el ejercicio físico. En una prueba de esfuerzo, se suele considerar que la respuesta es hipertensiva cuando la tensión arterial supera los 220/110 mm Hg durante el ejercicio. El significado de este fenómeno no se conoce con exactitud, pero se ha observado que los individuos con reacción hipertensiva al esfuerzo tienen mayor tendencia a desarrollar hipertensión arterial en reposo posteriormente.


Todas las personas que vayan a realizar una actividad física deben ser valoradas previamente desde el punto de vista médico, sobre todo, cardiovascular. En esta valoración debe incluirse un estudio de los antecedentes familiares y personales, y una exploración física completa, en la que no debe faltar el registro de la tensión arterial, incluso en los niños. Con esta valoración pueden descubrirse la mayoría de los individuos de riesgo, entre los que están los hipertensos. Estos individuos deben ser remitidos a un cardiólogo para una evaluación posterior más específica.

Dado que el riesgo mayor en el hipertenso ante el ejercicio físico se observa en presencia de cardiopatía hipertensiva, deben practicarse las correspondientes exploraciones para descartar la presencia de ésta. Podría ser suficiente con la realización de un electrocardiograma y radiografía de tórax, aunque con esto pueden pasar desapercibidos algunos casos, sobre todo las hipertrofias ventriculares ligeras sin expresión electrocardiográfica ni radiológica. Dependiendo de la situación clínica del paciente y de la facilidad de disposición de las exploraciones, el cardiólogo debe decidir qué pruebas debe solicitar. Algunos autores recomiendan la realización de un ecocardiograma a todos los hipertensos, pero esto puede ser muy costoso en algunos centros. Lo lógico es practicar el ecocardiograma a aquellos hipertensos de mayor riesgo, como son los individuos de mayor edad, los que presentan síntomas, los que muestran una hipertensión arterial moderada-severa y aquellos en los que existen datos de afectación orgánica en la exploración física, en el electrocardiograma o en la radiografía de tórax.

Al igual que con el ecocardiograma, la realización de una prueba de esfuerzo a todos los hipertensos puede ser muy costosa para algunos centros. Sin embargo, es la única forma de conocer con más precisión la respuesta al ejercicio de un paciente hipertenso. Lo que se recomienda es valorar la necesidad en cada caso. La prueba de esfuerzo estaría indicada en pacientes con antecedentes familiares o personales de cardiopatía isquémica, los que refieren angina u otro síntoma relacionado con el esfuerzo, y los que muestran signos de isquemia miocárdica en el electrocardiograma.

Loino
Lib. Gral Bernardo O...
Escrito por Loino
el 24/08/2009

Nunca supe que era hipertenso. De un minuto a otro mi vida cambio,ya que debido a un alza de presion, tuve una crisis de panico. Hasta el dia de hoy no se que fue primero,si la ansiedad provoco el alza de presion o viseversa. Como saverlo,no tengo problemas de presion alta por los remedios que estoy tomando,pero cuando mi ansiedad,que esta siendo tratada,me ataca,siento que la presion se me dispara,loino...

Escrito por Rafael Gonzalez Gonzalez
el 05/01/2010

! Hola Sonia!, ¿Sabes una cosa? , si la tensión arterial no te subiera haciendo ejercicio querria decir que tendrias una insuficiencia cardiaca, por lo cual y con los valores de tensión que tu mencionas puedes estar totalmente tranquila porque estas dentro de la normalidad.

Animos y olvidate de esa tensión.

Jose Sanchis Cervera
Valencia, España
Escrito por Jose Sanchis Cervera
el 15/02/2010

La hipertension arterial esencial que afecta a un 40% de la poblacion se asocia habitualente a tabaquismo,obesidad,ingesta de sal,sedentarismo,diabetes etc,el tema es que cuando dichos factores de riesgo asociado se eliminan en muy pocos pacientes ay una respuesta real a la hipertension con la ansiedad secundaria,lo cual conlleva visitar al medico y objetivizar mediante holter(MAP) la media de la TA duante las 24 horas.. Muchas veces la toma de TA indiscriminada,sin reposo,en un solo brazo,etc es fuente de errores.

Salu2:

Jose Sanchis

Cristian Gert
Córdoba, Argentina
Escrito por Cristian Gert
el 27/04/2012

Entonces si la ansiedad no puede causar hipertension arterial cronica, porque el estres si? No estan relacionados?