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Grupo de Estudios de la Biblia



" Jehová " (forma causativa, estado imperfecto, del verbo heb. ha·wáh [llegar a ser]; significa: “Él Causa Que Llegue a Ser”).

Dolores
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 15/04/2013

JEHOVÁ

(forma causativa, estado imperfecto, del verbo heb. ha·wáh [llegar a ser]; significa: “Él Causa Que Llegue a Ser”).

Pronunciación correcta del Nombre Divino.

“Jehová” es la pronunciación más conocida en español del nombre divino, aunque la mayoría de los hebraístas apoyan la forma “Yahveh” (Yavé). Los manuscritos hebreos más antiguos presentan el nombre en la forma de cuatro consonantes, llamada comúnmente Tetragrámaton (del griego te·tra, que significa “cuatro”, y grám·ma, “letra”). Estas cuatro letras (escritas de derecha a izquierda) son

הוה


y se pueden transliterar al español como YHWH (o JHVH ) .

Por lo tanto, las consonantes hebreas del nombre se conocen. El problema es determinar qué
vocales hay que combinar con esas consonantes. Los puntos vocálicos se empezaron a utilizar en hebreo en la segunda mitad del I milenio E.C. (Véase HEBREO, II [Alfabeto y escritura hebrea]. ) No obstante, los puntos vocálicos hallados en manuscritos hebreos no proveen la clave para determinar qué vocales deberían aparecer en el nombre divino, debido a cierta superstición religiosa que había empezado siglos antes.

La superstición oculta el nombre.
En algún momento surgió entre los judíos la idea supersticiosa de que era incorrecto hasta pronunciar el nombre divino (representado por el Tetragrámaton). No se sabe a ciencia cierta qué base hubo originalmente para dejar de pronunciar el nombre. Hay quien cree que surgió la enseñanza de que el nombre era tan sagrado que no lo debían pronunciar labios imperfectos. Sin embargo, en las mismas Escrituras Hebreas no se observa que ninguno de los siervos verdaderos de Dios tuviese reparos en pronunciar su nombre. Los documentos hebreos no bíblicos, como, por ejemplo, las llamadas Cartas de Lakís, muestran que en Palestina el nombre se usaba en la correspondencia durante la última parte del siglo VII a.E.C.

Otro punto de vista es que con ello se pretendía evitar que los pueblos no judíos conocieran el nombre y lo usaran mal. Sin embargo, Jehová mismo dijo que haría que ‘su nombre fuera declarado en toda la tierra’ (Éx 9:16; compárese con 1Cr 16:23, 24; Sl 113:3; Mal 1:11, 14), para que incluso sus adversarios lo conocieran. (Isa 64:2. ) De hecho, el nombre se conocía y empleaba entre las naciones paganas tanto antes de la era común como durante los primeros siglos de nuestra era.( The Jewish Encyclopedia, 1976, vol. 12, pág. 119. ) También se ha dicho que el propósito era evitar que se utilizara en ritos mágicos. En tal caso, hubiera sido una medida equivocada, pues cuanto más misterioso se hiciera por su desuso, más proclive sería a que lo utilizaran en sortilegios.

¿Cuándo se arraigó la superstición?
Tal como no se sabe con seguridad la razón o razones originales por las que dejó de usarse el nombre divino, de la misma manera hay mucha incertidumbre en cuanto a cuándo se arraigó realmente esta superstición. Algunos alegan que empezó después del exilio en Babilonia (607-537 a.E.C.). Sin embargo, esta teoría se basa en una supuesta disminución del uso del nombre en la última parte de las Escrituras Hebreas, un punto de vista insostenible a la luz de los hechos. Por ejemplo: Malaquías, uno de los últimos libros de las Escrituras Hebreas —escrito en la última mitad del siglo V a.E.C. —, da gran importancia al nombre divino.

Muchas obras de consulta dicen que el nombre dejó de emplearse alrededor del año 300 a.E.C. Se cita como prueba la supuesta ausencia del Tetragrámaton (o una transliteración de este) en la Septuaginta, traducción griega de las Escrituras Hebreas que se inició alrededor de 280 a.E.C. Es cierto que los manuscritos más completos de la Septuaginta que se conocen en la actualidad sustituyen sistemáticamente el Tetragrámaton por las palabras griegas Ký·ri·os (Señor) o The·ós (Dios), pero estos manuscritos importantes solo se remontan hasta los siglos IV y V E.C. Hace poco se han descubierto fragmentos de manuscritos más antiguos que prueban que en las copias más antiguas de la Septuaginta aparecía el nombre divino.

Uno de estos, conocido como el Inventario núm. 266 de los papiros Fuad, contiene parte del libro de Deuteronomio. (GRABADO, vol. 1, pág. 326. ) Este papiro presenta sistemáticamente el Tetragrámaton escrito en caracteres cuadrados hebreos cada vez que aparece en el texto hebreo del que se traduce. Los eruditos dicen que data del siglo I a.E.C. , lo que lo hace cuatro o cinco siglos más antiguo que los manuscritos mencionados con anterioridad. (Véase NM, apéndice, págs. 1561, 1562.)

¿Cuándo dejaron los judíos de pronunciar el nombre personal de Dios?

Por tanto, al menos por escrito, no hay prueba sólida de que el nombre divino hubiera desaparecido
o caído en desuso antes de nuestra era. Es en el siglo I E.C. Cuando se empieza a observar cierta actitud supersticiosa hacia el nombre de Dios. Cuando Josefo, historiador judío perteneciente a una familia sacerdotal, relata la revelación de Dios a Moisés en el lugar de la zarza ardiente, dice: “Dios entonces le dijo su santo nombre, que nunca había sido comunicado a ningún hombre; por lo tanto no sería leal por mi parte que dijera nada más al respecto”.( Antigüedades Judías, libro II, cap. XII, sec.4. ) Sin embargo, las palabras de Josefo, además de ser inexactas en lo que tiene que ver con que se desconociera el nombre divino antes de Moisés, son vagas y no revelan con claridad cuál era la actitud común en el siglo I en cuanto a la pronunciación o uso del nombre divino.

La Misná judía, una colección de enseñanzas y tradiciones rabínicas, es algo más explícita. Su compilación se atribuye al rabino Yehudá ha-Nasí (Judá el Príncipe), que vivió en los siglos II y III E.C. Parte del contenido de la Misná se relaciona claramente con las circunstancias anteriores a la destrucción de Jerusalén y su templo en 70 E.C. No obstante, un docto dice sobre la Misná: “Es extremadamente difícil decidir qué valor histórico debe atribuirse a las tradiciones de la Misná. El tiempo que puede haber oscurecido o distorsionado los recuerdos de épocas tan dispares; los levantamientos, cambios y confusiones políticas que ocasionaron dos rebeliones y dos conquistas romanas; las normas de los fariseos (cuyas opiniones registra la Misná), distintas de las de los saduceos [... ], todos estos son factores que deben sopesarse a la hora de valorar la naturaleza de las afirmaciones de la Misná. Además, mucho del contenido de la Misná persigue como único fin el diálogo académico, al parecer sin pretensión de ubicarlo históricamente”.( The Mishnah, traducción al inglés de H. Danby, Londres, 1954, págs. XIV, XV. ) Algunas de las tradiciones de la Misná sobre la pronunciación del nombre divino son:

La Misná dice con relación al día de la expiación anual: “Los sacerdotes y pueblo estaban en el atrio y cuando oían el Nombre que pronunciaba claramente el Sumo Sacerdote, se arrodillaban, se postraban con el rostro en tierra y decían: ‘bendito el nombre de la gloria de su reino por siempre y jamás’” ( Yoma 6:2). Sota 7:6 dice sobre las bendiciones sacerdotales cotidianas: “En el templo se pronunciaba el nombre como está escrito, en la provincia con una sustitución”. Sanhedrin 7:5 dice: “El blasfemo no es culpable en tanto no mencione explícitamente el Nombre”, y añade que en un juicio que tuviera que ver con una acusación de blasfemia, se usaba un nombre sustitutivo hasta haber oído todos los hechos; luego se le pedía en privado al testigo de cargo: “Di, ¿Qué oíste de modo explícito? ”, y se empleaba, como es lógico, el nombre divino. Cuando Sanhedrin 10:1 menciona a los “que no tienen parte en la vida futura”, observa: “Abá Saúl dice: también el que pronuncia el nombre de Dios con sus letras”. No obstante, a pesar de estos puntos de vista negativos, en la primera parte de la Misná también se halla la declaración positiva de que una persona podía “saludar a su prójimo con el nombre de Dios”, y se cita el ejemplo de Boaz. (Rut 2:4; Berajot 9:5.)

Sin exagerar su importancia, estos puntos de vista tradicionales tal vez indiquen una tendencia supersticiosa a evitar el uso del nombre divino ya antes de la destrucción del templo de Jerusalén en 70 E.C. De todos modos, se dice de modo explícito que eran principalmente los sacerdotes quienes usaban un nombre sustitutivo para el nombre divino, y eso solo en las provincias. Por otra parte, como hemos visto, es discutible el valor histórico de las tradiciones de la Misná.

Por lo tanto, no hay ninguna base sólida para asignar al desarrollo de este punto de vista supersticioso una fecha anterior a los siglos I y II E.C. Sin embargo, con el tiempo, el lector judío empezó a utilizar los términos
ʼ Adho·nái (Señor Soberano) o ʼ Elo·hím (Dios) en sustitución del nombre divino representado por el Tetragrámaton, y así evitaba pronunciarlo cuando leía las Escrituras Hebreas en el lenguaje original. Así debió ocurrir, pues cuando empezaron a usarse los puntos vocálicos en la segunda mitad del I milenio E.C. , los copistas judíos insertaron en el Tetragrámaton los puntos vocálicos de ʼ Adho·nái o de ʼ Elo·hím, seguramente para advertir al lector de que pronunciara esas palabras en lugar del nombre divino. Por supuesto, en las copias posteriores de la Septuaginta griega de las Escrituras Hebreas, el Tetragrámaton se hallaba completamente reemplazado por Ký·ri·os y The·ós.

Las traducciones a otros idiomas, como la Vulgata latina, siguieron el ejemplo de lasposteriores de
la Septuaginta. Por esta razón, la versión Scío, basada en la Vulgata, no contiene el nombre divino, aunque sí lo menciona en sus notas. Otro tanto ocurre con la versión Torres Amat (excepto en unas pocas ocasiones que sí aparece), mientras que La Biblia de las Américas emplea SEÑOR o DIOS para representar el Tetragrámaton en las Escrituras Hebreas cada vez que aparece.

¿Cuál es la pronunciación correcta del nombre de Dios?

En la segunda mitad del I milenio E.C. , los eruditos judíos introdujeron un sistema de puntos para
representar las vocales que faltaban en el texto consonántico hebreo. En el caso del nombre de Dios, en vez de insertar la puntuación vocálica que le correspondía, insertaron la de
ʼ Adho·nái (Señor Soberano) o ʼ Elo·hím (Dios) para advertir al lector que debería leer estas palabras en vez del nombre divino.

El Códice de Leningrado B 19A, del siglo XI E.C. , puntúa el Tetragrámaton para que lea Yehwáh,
Yehwíh
y Yeho·wáh. La edición de Ginsburg del texto masorético puntúa el nombre divino para que lea Yeho·wáh. (Gé 3:14, nota. ) Normalmente los hebraístas favorecen la forma “Yahveh” (Yavé) como la pronunciación más probable. Señalan que la abreviatura del nombre es Yah (Jah en la forma latinizada), como en el Salmo 89:8 y en la expresión Ha·lelu-Yáh (que significa “ ¡Alaben a Jah! ”). (Sl 104:35; 150:1, 6. ) Además, las formas Yehóh, Yoh, Yah y Yá·hu, que se hallan en la grafía hebrea de los nombres Jehosafat, Josafat, Sefatías y otros, pueden derivarse del nombre divino Yahveh. Las transliteraciones griegas del nombre divino que hicieron los escritores cristianos, a saber, I·a·bé o I·a·ou·é (que en griego se pronunciaban de modo parecido a Yahveh), pueden indicar lo mismo. Sin embargo, no hay unanimidad entre los eruditos en cuanto a la pronunciación exacta; algunos hasta prefieren otras pronunciaciones, como “Yahuwa”, “Yahuah” o “Yehuah”.

Como en la actualidad es imposible precisar la pronunciación exacta, parece que no hay ninguna razón para abandonar la forma “Jehová”, muy conocida en español, en favor de otras posibles pronunciaciones. En caso de producirse este cambio, por la misma razón debería modificarse la grafía y pronunciación de muchos otros nombres de las Escrituras: Jeremías habría de ser Yir·meyáh; Isaías, Yescha
ʽ ·yá·hu, y Jesús, bien Yehoh·schú·a ʽ (como en hebreo) o I·ē·sóus (como en griego). El propósito de las palabras es transmitir ideas; en español, el nombre Jehová identifica al Dios verdadero, y en la actualidad transmite esta idea de manera más satisfactoria que cualquier otra de las formas mencionadas.

Importancia del Nombre. Muchos eruditos modernos y traductores de la Biblia abogan por seguir la tradición de eliminar el nombre propio de Dios. No solo alegan que su pronunciación insegura justifica tal proceder, sino que también sostienen que la supremacía y singularidad del Dios verdadero hace innecesario que tenga un nombre distintivo. Este punto de vista no tiene apoyo alguno en las Escrituras inspiradas, ni en las Hebreas ni en las Griegas Cristianas.

El Tetragrámaton aparece 6. 828 veces en el texto hebreo impreso de la Biblia Hebraica y de la Biblia Hebraica Stuttgartensia. En las Escrituras Hebreas de la Traducción del Nuevo Mundo el nombre Jehová aparece un total de 6. 973 veces, porque los traductores tomaron en cuenta, entre otras cosas, el hecho de que en algunos lugares los soferim habían cambiado el Tetragrámaton por
ʼ Adho·nái y ʼ Elo·hím.

La misma frecuencia con que aparece este nombre demuestra la importancia que tiene para su Portador, el Autor de la Biblia. El número de veces que se emplea en todas las Escrituras es muy superior al de cualquiera de los títulos que se le aplican, como “Señor Soberano” o “Dios”.

También debe notarse la importancia que se da a los nombres en las Escrituras Hebreas y en los
pueblos semitas. El Diccionario de la Biblia (edición de Serafín de Ausejo, Barcelona, 1981, cols. 1340, 1341) dice: “Según la concepción antigua y primitiva, el n[ombre] no es sólo lo que designa, caracteriza y distingue de los demás a su portador, sino además un elemento esencial de su personalidad.[... ] Si el n[ombre] de alguien es invocado o pronunciado sobre una cosa, ésta queda íntimamente ligada con la persona nombrada.[... ] Si uno invoca sobre alguien el n[ombre] de un ser poderoso, le asegura su protección. (Compárese con Everyman’s Talmud, de A. Cohen, 1949, pág. 24; Gé 27:36; 1Sa 25:25; Sl 20:1; Pr 22:1.)

“Dios” y “Padre” no
son distintivos. El título “Dios” no es ni personal ni distintivo (una persona incluso puede hacer un dios de su vientre; Flp 3:19). En las Escrituras Hebreas la misma palabra (
ʼ Elo·hím ) se aplica a Jehová, el Dios verdadero, y a los dioses falsos, como el dios filisteo Dagón (Jue 16:23, 24; 1Sa 5:7) y el dios asirio Nisroc. (2Re 19:37. ) El que un hebreo le dijese a un filisteo o a un asirio que adoraba a “Dios [ ʼ Elo·hím ]” obviamente no hubiera bastado para identificar a la Persona a quien iba dirigida su adoración.

La obra The Imperial Bible-Dictionary, en sus artículos sobre Jehová, ilustra bien la diferencia
entre
ʼ Elo·hím (Dios) y Jehová. Dice del nombre Jehová: “En todas partes es un nombre propio que señala al Dios personal y solo a él, mientras que Elohím comparte más el carácter de un nombre común, el cual, por lo general, se refiere al Supremo, aunque no necesaria ni uniformemente [...]. El hebreo puede decir el Elohím, el Dios verdadero, en contraste con todos los dioses falsos; pero nunca dice el Jehová, pues el nombre Jehová es exclusivo del Dios verdadero. Dice vez tras vez mi Dios [... ], pero nunca mi Jehová, pues cuando dice mi Dios, se refiere a Jehová. Habla del Dios de Israel, pero nunca del Jehová de Israel, pues no hay ningún otro Jehová. Habla del Dios vivo, pero nunca del Jehová vivo, pues no puede concebir a Jehová de otra manera que no sea vivo” (edición de P. Fairbairn, Londres, 1874, vol. 1, pág. 856)

Lo mismo es cierto del término griego para Dios, The·ós. Este vocablo se aplicaba de igual manera
al Dios verdadero y a dioses paganos como Zeus y Hermes, dioses griegos que correspondían a los romanos Júpiter y Mercurio. (Compárese con Hch 14:11-15. ) Las palabras de Pablo en 1 Corintios 8:4-6 presentan la verdadera situación: “Porque aunque hay aquellos que son llamados ‘dioses’, sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos ‘dioses’ y muchos ‘señores’, realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él”. La creencia en numerosos dioses, que hace necesario que el Dios verdadero se distinga de los falsos, ha continuado hasta nuestro siglo XX.

La referencia de Pablo a “Dios el Padre” no significa que el nombre del Dios verdadero sea “Padre”, pues esta designación aplica asimismo a todo varón humano que sea progenitor y también se refiere a hombres que son padres en otros sentidos. (Ro 4:11, 16; 1Co 4:15. ) Al Mesías se le da el título de “Padre Eterno”. (Isa 9:6. ) Jesús llamó a Satanás el “padre” de ciertos opositores asesinos. (Jn 8:44. ) El término también se aplicó a los dioses de las naciones. Por ejemplo: en la poesía de Homero al dios griego Zeus se le representaba como el gran dios padre. En numerosos textos se muestra que “Dios el Padre” tiene un nombre diferente del de su Hijo. (Mt 28:19; Rev 3:12; 14:1. ) Pablo conocía el nombre personal de Dios, Jehová, como aparece en el relato de la creación en Génesis, registro del que citó en sus escritos. Ese nombre, Jehová, distingue a “Dios el Padre” (compárese con Isa 64:8), e impide cualquier intento de fusionar o mezclar su identidad y persona con la de cualquier otro a quien pueda aplicársele el título “dios” o “padre”.

No es un dios tribal.
A Jehová se le llama el “Dios de Israel” y el “Dios de sus antepasados”. (1Cr 17:24; Éx 3:16. ) Esta asociación íntima con los hebreos y con la nación israelita, sin embargo, no da ninguna razón para circunscribir el nombre al de un dios tribal, como algunos han hecho. El apóstol cristiano Pablo escribió: “[ ¿]Es él el Dios de los judíos únicamente? ¿No lo es también de gente de las naciones? Sí, de gente de las naciones también”. (Ro 3:29. ) Jehová no es solo el “Dios de toda la tierra” (Isa 54:5), sino también el Dios del universo, “el Hacedor del cielo y de la tierra”. (Sl 124:8. ) En el pacto que Jehová había celebrado con Abrahán casi dos mil años antes del tiempo de Pablo, había prometido bendiciones para gente de todas las naciones, mostrando así Su interés en toda la humanidad. (Gé 12:1-3; compárese con Hch 10:34, 35; 11:18.)

Finalmente, Jehová Dios rechazó a la nación de Israel debido a su infidelidad. No obstante, su nombre continuaría asociado con la nueva nación del Israel espiritual, la congregación cristiana, incluso cuando esa nueva nación empezara a aceptar en su seno a los que no eran judíos. Cuando el discípulo Santiago presidió una asamblea cristiana en Jerusalén, dijo que Dios había “[dirigido] su atención a las naciones [no judías] para sacar de entre ellas un pueblo para su nombre”. Como prueba de que se había predicho con anterioridad, Santiago citó una profecía del libro de Amós en la que aparece dos veces el nombre de Jehová. (Hch 15:2, 12-14; Am 9:11, 12.)

En las Escrituras Griegas Cristianas. En vista de las pruebas presentadas, parece muy extraño que las copias manuscritas existentes del texto original de las Escrituras Griegas Cristianas no contengan el nombre divino en su forma completa. Por ello el nombre tampoco se encuentra en la mayoría de las traducciones del llamado Nuevo Testamento. Sin embargo, en estas traducciones sí aparece en su forma abreviada como parte de la expresión “Aleluya”, “Aleluia” o “Haleluia”. (Rev 19:1, 3, 4, 6; BAS; BC; BJ; LT; Val, 1868. ) Esta expresión (“ ¡Alaben a Jah! ” [ NM ]), pronunciada por hijos celestiales de Dios, hace patente que el nombre divino no estaba en desuso; es más, era tan importante y pertinente como lo había sido en el período precristiano. Entonces, ¿A qué se debe la ausencia de su forma completa en las Escrituras Griegas Cristianas?

¿Por qué no
se encuentra el nombre divino en su forma completa en ningún manuscrito antiguo disponible de las Escrituras Griegas Cristianas?

Durante mucho tiempo se ha argumentado que como los escritores inspirados de las Escrituras
Griegas Cristianas hicieron sus citas de las Escrituras Hebreas basándose en la Septuaginta, y en esta versión se había sustituido el Tetragrámaton por los términos Ký·ri·os o The·ós, el nombre de Jehová no debió aparecer en sus escritos. Como se ha mostrado, este argumento ya no es válido. Al comentar sobre el hecho de que los fragmentos más antiguos de la Septuaginta sí contienen el nombre divino en su forma hebrea, el doctor P. Kahle dice: “Ahora sabemos que el texto griego de la Biblia [la Septuaginta ], en tanto fue escrito por y para judíos, no tradujo el nombre divino por kyrios, sino que en esos MSS [manuscritos] se conservó el Tetragrámaton con letras hebreas o griegas. Fueron los cristianos quienes reemplazaron el Tetragrámaton por kyrios cuando el nombre divino escrito en letras hebreas ya no se entendía”.( The Cairo Geniza, Oxford, 1959, pág. 222.) ¿Cuándo se produjo este cambio en las traducciones griegas de las Escrituras Hebreas?

Debió producirse en el transcurso de los siglos que siguieron a la muerte de Jesús y sus apóstoles. En la versión griega de Aquila, del siglo II E.C. , el Tetragrámaton todavía aparecía en caracteres hebreos. Alrededor del año 245 E.C. , el famoso erudito Orígenes produjo su Héxapla, una reproducción a seis columnas de las Escrituras Hebreas inspiradas que contenía: 1) el texto hebreo y arameo original, 2) una transliteración al griego del texto hebreoarameo, 3) la versión de Aquila, 4) la versión de Símaco, 5) la Septuaginta y 6) la versión de Teodoción. Basándose en las copias incompletas que se conocen actualmente, el profesor W.G. Waddell dice: “En la Héxapla de Orígenes [... ] las versiones griegas de Aquila, Símaco y LXX [la Septuaginta ] representan JHWH por
ΠΙΠΙ ; en la segunda columna de la Héxapla, el Tetragrámaton está escrito en caracteres hebreos”.( The Journal of Theological Studies, Oxford, vol. 45, 1944, págs. 158, 159. ) Otros creen que el texto original de la Héxapla de Orígenes empleó caracteres hebreos para el Tetragrámaton en todas sus columnas. Orígenes mismo dijo que “en los manuscritos más fieles EL NOMBRE está escrito con caracteres hebreos, no del hebreo moderno, sino del arcaico”.

En fecha tan tardía como el siglo IV E.C. , Jerónimo, el autor de la traducción denominada Vulgata latina, dice en su prólogo a los libros de Samuel y Reyes: “Y hallamos el nombre de Dios, el Tetragrámaton [ יהוה
], en ciertos volúmenes griegos aun en la actualidad expresado con las letras antiguas”. En una carta escrita en Roma en 384 E.C. , Jerónimo dice: “El noveno [nombre de Dios es] tetragrammo, que los hebreos tuvieron por [ a·nek·fṓ·nē·ton ], esto es, ‘inefable’, y se escribe con estas tres letras: iod, he, uau, he. Algunos no lo han entendido por la semejanza de estas letras y, al hallarlo en los códices griegos, escribieron de ordinario πι πι [letras griegas que corresponden a las romanas pi pi]”.( Cartas de San Jerónimo, Carta 25 a Marcela.)

De modo que los llamados cristianos que “reemplazaron el Tetragrámaton por Ký·ri·os” en las copias de la Septuaginta no fueron los discípulos primitivos de Jesús, sino personas de siglos posteriores, cuando la predicha apostasía estaba bien desarrollada y había corrompido la pureza de las enseñanzas cristianas. (2Te 2:3; 1Ti 4:1.)

Jesús y sus discípulos lo usaron.
Así que, con toda seguridad, en los días de Jesús y sus discípulos el nombre divino aparecía en las Escrituras, tanto en los manuscritos hebreos como en los griegos. ¿Emplearon ellos el nombre divino en su conversación y escritura? En vista de que Jesús condenó las tradiciones de los fariseos (Mt 15:1-9), sería sumamente irrazonable pensar que él y sus discípulos se dejaran influir por las ideas farisaicas (como las que se registran en la Misná) a este respecto. Por otra parte, el propio nombre de Jesús significa “Jehová Es Salvación”. Él declaró: “Yo he venido en el nombre de mi Padre” (Jn 5:43); enseñó a sus seguidores a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mt 6:9); dijo que hacía sus obras “en el nombre de [su] Padre” (Jn 10:25), y la noche de su muerte dijo en oración que había puesto de manifiesto el nombre de su Padre a sus discípulos, y pidió: “Padre santo, vigílalos por causa de tu propio nombre”. (Jn 17:6, 11, 12, 26. ) En vista de lo antedicho, cuando Jesús citó o leyó de las Escrituras Hebreas, ciertamente pronunció el nombre de Dios: Jehová. (Compárese Mt 4:4, 7, 10 con Dt 8:3; 6:16; 6:13; Mt 22:37 con Dt 6:5; Mt 22:44 con Sl 110:1; y Lu 4:16-21 con Isa 61:1, 2. ) Como es lógico, los discípulos de Jesús, entre ellos los escritores inspirados de las Escrituras Griegas Cristianas, siguieron su ejemplo a este respecto.

¿Por qué, entonces, no aparece el nombre en los manuscritos disponibles de las Escrituras Griegas Cristianas, o el llamado Nuevo Testamento? Seguramente porque los manuscritos que hoy tenemos (del siglo III E.C. En adelante) se hicieron después que se alteró el texto original de los apóstoles y discípulos. Los copistas posteriores sin duda reemplazaron el nombre divino —el Tetragrámaton— por los términos Ký·ri·os y The·ós. (GRABADO, vol. 1, pág. 324. ) Los hechos muestran que eso es justo lo que ocurrió en copias posteriores de la Versión de los Setenta de las Escrituras Hebreas.

Se recupera el nombre divino en la traducción.
Basándose en estos hechos, algunos traductores han incluido el nombre “Jehová” en sus traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas. The Emphatic Diaglott, una traducción del siglo XIX hecha por Benjamin Wilson, utiliza el nombre Jehová varias veces, en particular donde los escritores cristianos citan de las Escrituras Hebreas. Pero ya en el siglo XIV se había empezado a usar el Tetragrámaton en traducciones de las Escrituras Cristianas al hebreo, como en la del libro de Mateo que hizo Shem-Tob ben Isaac Ibn Shaprut, y que incorpora su obra
ʼ É·ven bó·jan . En las citas de las Escrituras Hebreas que aparecen en ese evangelio, la traducción de Shem-Tob empleó el Tetragrámaton siempre que este aparecía. Desde entonces, muchas otras traducciones hebreas han seguido esa misma norma.

Sobre lo propio de este proceder, nótese lo que dijo R.B. Girdlestone, anterior director del Wycliffe
Hall (Oxford), antes de que se conociesen los manuscritos que mostraban que en un principio en la Septuaginta aparecía el nombre Jehová. Dice: “Si aquella versión [la Septuaginta ] hubiera retenido el término [Jehová], o siquiera hubiera utilizado una palabra griega para Jehová y otra para
ʼ Ădônây, es indudable que tal uso se habría retenido en los discursos y argumentaciones del N[uevo] T[estamento]. Así nuestro Señor, al citar el Salmo 110, en lugar de decir, ‘Dijo el Señor a mi Señor’, hubiera podido decir ‘Jehová dijo a ʼ Ădônîy’”.

Basándose en esta misma premisa (ya probada cierta), añade: “Supongamos que un erudito
cristiano estuviera dedicado a traducir el Nuevo Testamento al hebreo, y que tuviera que considerar, cada vez que apareciera la palabra
Κύριος , si había algo en el contexto que diera indicación de su verdadera representante hebrea. Esta es la dificultad que surgiría en la traducción del N[uevo] T[estamento] a todos los lenguajes si se hubiera dejado que el título Jehová se mantuviera en el A[ntiguo] T[estamento] [de la Septuaginta ]. Las Escrituras hebreas serían una guía en muchos pasajes. Así, allí donde aparece la expresión ‘el ángel del Señor’, sabemos que el término ‘Señor’ representa a Jehová. A una conclusión similar es a la que se llegaría con la expresión ‘la palabra del Señor’ si se siguiera el precedente establecido por el A[ntiguo] T[estamento]. Lo mismo también en el caso del título ‘el Señor de los ejércitos’. Pero allí donde aparece la expresión ‘mi Señor’ o ‘nuestro Señor’ sabríamos que el término Jehová sería inadmisible, y que el término a utilizar debería ser ʼ Ădônây o ʼ Ădônîy”. ( Sinónimos del Antiguo Testamento, traducción y adaptación de Santiago Escuain, 1986, pág. 51. ) Esta premisa ha servido de base a las traducciones de las Escrituras Griegas antes mencionadas para incluir el nombre Jehová.

A este respecto es sobresaliente la Traducción del Nuevo Mundo, usada en toda esta obra, en la
que el nombre divino, escrito “Jehová”, aparece 237 veces en las Escrituras Griegas Cristianas. Como ya se ha mostrado, la inclusión del nombre está bien fundada.

Uso y significado del Nombre en tiempos antiguos. A menudo se han aplicado mal los pasajes de Éxodo 3:13-16 y 6:3 para indicar que el nombre de Jehová se le reveló por primera vez a Moisés poco antes del éxodo de Egipto. Es cierto que Moisés formuló la pregunta: “Supongamos que llego ahora a los hijos de Israel y de hecho les digo: ‘El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes’, y ellos de hecho me dicen: ‘ ¿Cuál es su nombre? ’. ¿Qué les diré? ”. Pero esto no significa que él o los israelitas no conociesen el nombre de Jehová. El mismo nombre de la madre de Moisés —Jokébed— posiblemente significa “Jehová Es Gloria”. (Éx 6:20. ) Seguramente la pregunta de Moisés estaba relacionada con las circunstancias en las que se hallaban los hijos de Israel. Habían sufrido dura esclavitud durante muchas décadas sin ninguna señal de alivio. Es muy probable que se hubiesen infiltrado en el pueblo la duda y el desánimo, y como consecuencia se habría debilitado su fe en el poder y el propósito de Dios de liberarlos. (Véase también Eze 20:7, 8. ) Por lo tanto, el que Moisés simplemente dijera que iba en el nombre de “Dios” (
ʼ Elo·hím ) o el “Señor Soberano” ( ʼ Adho·nái ) no hubiera significado mucho para los israelitas que sufrían. Sabían que los egipcios tenían sus propios dioses y señores, y sin duda tuvieron que oírles mofas en el sentido de que sus dioses eran superiores al Dios de los israelitas.

Asimismo, se ha de tener presente que en aquel entonces los nombres tenían un significado real,
no eran simples “etiquetas” para identificar a una persona, como ocurre hoy día. Moisés sabía que el nombre de Abrán (que significa “Padre Es Alto [Ensalzado]”) se cambió a Abrahán (que significa “Padre de una Muchedumbre [Multitud]”), y que el cambio obedeció al propósito de Dios con respecto a Abrahán. El nombre de Sarai también se cambió a Sara y el de Jacob, a Israel, y en cada caso el cambio puso de manifiesto algo fundamental y profético en cuanto al propósito de Dios para ellos. Moisés bien pudo preguntarse si entonces Jehová se revelaría a sí mismo bajo un nuevo nombre para arrojar luz sobre su propósito con respecto a Israel. El que Moisés fuese a los israelitas en el “nombre” de Aquel que le envió significaba que era su representante, y el peso de la autoridad con la que Moisés hablase estaría determinado por dicho nombre y lo que representaba. (Compárese con Éx 23:20, 21; 1Sa 17:45. ) Así pues, la pregunta de Moisés era significativa.

La respuesta de Dios en hebreo fue
ʼ Eh·yéh ʼ Aschér ʼ Eh·yéh”. Aunque algunas versiones traducen esta expresión por “YO SOY EL QUE SOY”, hay que notar que el verbo hebreo ( ha·yáh ) del que se deriva la palabra ʼ Eh·yéh no significa simplemente “ser”, sino que, más bien, significa “llegar a ser” o “resultar ser”. No se hace referencia a la propia existencia de Dios, sino a lo que piensa llegar a ser con relación a otros. Por lo tanto, la Traducción del Nuevo Mundo traduce apropiadamente la expresión hebrea supracitada de este modo: “YO RESULTARÉ SER LO QUE RESULTARÉ SER”. Después Jehová añadió: “Esto es lo que has de decir a los hijos de Israel: ‘YO RESULTARÉ SER me ha enviado a ustedes’”. (Éx 3:14, nota.)

Las palabras que siguen a esta declaración muestran que no se estaba produciendo ningún cambio
en el nombre de Dios, sino solo una mejor comprensión de su personalidad: “Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: ‘Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes’. Este es mi nombre hasta tiempo indefinido, y este es la memoria de mí a generación tras generación”. (Éx 3:15; compárese con Sl 135:13; Os 12:5. ) El nombre Jehová viene del verbo hebreo ha·wáh, “llegar a ser”, y significa en realidad “Él Causa Que Llegue a Ser”. Este significado presenta a Jehová como Aquel que, con acción progresiva, hace que Él mismo llegue a ser el Cumplidor de promesas. De este modo siempre hace que sus propósitos se realicen. Solo el Dios verdadero podría llevar tal nombre de manera apropiada y legítima.

Lo antedicho ayuda a entender el sentido de lo que después le dijo Jehová a Moisés: “Yo soy Jehová. Y yo solía aparecerme a Abrahán, Isaac y Jacob como Dios Todopoderoso, pero en cuanto a mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos”. (Éx 6:2, 3. ) Dado que aquellos patriarcas, antepasados de Moisés, habían utilizado muchas veces el nombre Jehová, es obvio que Dios se refería a que se les había manifestado en la dimensión de Jehová solo de manera limitada. Para ilustrarlo: difícilmente se podría decir que aquellas personas que habían conocido a Abrán en realidad le conocieron como Abrahán (“Padre de una Muchedumbre [Multitud]”) mientras solo tenía un hijo, Ismael. A medida que le nacieron Isaac y otros hijos, y estos a su vez tuvieron prole, el nombre Abrahán adquirió mayor significado. Del mismo modo, también el nombre Jehová entonces adquiriría un significado más amplio para los israelitas.

Por lo tanto, “conocer” no significa simplemente estar informado o saber de algo o alguien. Nabal, un hombre insensato, conocía el nombre de David, pero a pesar de eso preguntó: “ ¿Quién es David? ”, como diciendo: “ ¿Qué importancia tiene él? ”. (1Sa 25:9-11; compárese con 2Sa 8:13. ) De igual manera, Faraón le dijo a Moisés: “ ¿Quién es Jehová, para que yo obedezca su voz y envíe a Israel? No conozco a Jehová en absoluto y, lo que es más, no voy a enviar a Israel”. (Éx 5:1, 2. ) Con estas palabras Faraón estaba diciendo que no conocía a Jehová como el Dios verdadero, ni como alguien que poseyera autoridad alguna sobre el rey de Egipto y sus asuntos, ni que tuviera poder para llevar a cabo su voluntad como se había anunciado por medio de Moisés y Aarón. Pero entonces Faraón y todo Egipto, así como los israelitas, llegarían a conocer el verdadero significado de ese nombre, la persona a quien representaba. Como Jehová le mostró a Moisés, eso llegaría como resultado de que Él realizase su propósito para con Israel: liberar al pueblo y darle la Tierra Prometida, cumpliendo así el pacto que había hecho con sus antepasados. De este modo, como Dios dijo, “ustedes ciertamente sabrán que yo soy Jehová su Dios”. (Éx 6:4-8; véase TODOPODEROSO.)

Por lo tanto, el profesor de hebreo D.H. Weir dice que los que alegan que en Éxodo 6:2, 3 se revela por primera vez el nombre Jehová “no han estudiado [estos versículos] a la luz de otros textos; de otro modo se hubieran dado cuenta de que la palabra nombre no hace referencia a las dos sílabas que componen la voz Jehová, sino a la idea que esta expresa. Cuando leemos en Isaías cap. LII. 6, ‘Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre’, o en Jeremías cap. XVI. 21, ‘Sabrán que mi nombre es Jehová’, o en los Salmos, Sl. IX [10, 16], ‘Y en ti confiarán los que conocen tu nombre’, vemos en seguida que conocer el nombre de Jehová es algo muy diferente de conocer las cuatro letras que lo componen. Es conocer por experiencia que Jehová es en realidad lo que su nombre expresa que es. (Compárese también con Is. XIX. 20, 21; Eze. XX. 5, 9; XXXIX. 6, 7; Sl LXXXIII. [18]; LXXXIX. [16]; 2 Cr. VI. 33. )”.( The Imperial Bible-Dictionary, vol. 1, págs. 856, 857.)

La primera pareja humana lo conocía.
El nombre Jehová no se reveló por primera vez a Moisés, pues el primer hombre ya lo conocía. El nombre aparece por primera vez en el registro divino en Génesis 2:4, después del relato de las obras creativas de Dios, e identifica al Creador de los cielos y la Tierra como “Jehová Dios”. Es razonable pensar que Jehová Dios informó a Adán sobre este relato de la creación. El registro de Génesis no especifica que lo hiciera, pero tampoco dice explícitamente que Jehová le revelara a Adán cuando despertó el origen de su esposa Eva. Sin embargo, las palabras que Adán pronunció al recibir a Eva muestran que se le había informado sobre cómo Dios la había creado a partir de su propio cuerpo. (Gé 2:21-23. ) Sin duda hubo mucha comunicación entre Jehová y su hijo terrestre que no se refleja en el breve relato de Génesis.

Eva es el primer ser humano de quien se dice específicamente que usó el nombre de Dios. (Gé 4:1. ) Es obvio que su esposo y cabeza, Adán, le enseñó ese nombre, y también fue él quien le comunicó el mandato de Dios concerniente al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo (aunque tampoco en este caso lo especifica el registro). (Gé 2:16, 17; 3:2, 3.)

Como se muestra en el artículo ENÓS, el “invocar el nombre de Jehová” que empezó en los días de Enós, nieto de Adán, fue con falta de fe y de una manera que no tenía la aprobación divina, pues entre Abel y Noé solo de Enoc (no Enós), el hijo de Jared, se dice que ‘anduvo con el Dios verdadero’ en fe. (Gé 4:26; 5:18, 22-24; Heb 11:4-7. ) Noé y su familia transmitieron el conocimiento del nombre divino al período posterior al Diluvio, hasta después del tiempo de la dispersión de los pueblos en la Torre de Babel, y llegó al patriarca Abrahán y sus descendientes. (Gé 9:26; 12:7, 8.)

La Persona identificada por el Nombre. Jehová es el Creador de todas las cosas, la gran Primera Causa; por lo tanto, no fue creado, no tuvo principio. (Rev 4:11. ) “En número, sus años son inescrutables. ” (Job 36:26. ) Es imposible determinarle una edad, pues no hay un punto de partida desde el que contar. Aunque no tiene edad, se le llama apropiadamente “el Anciano de Días”, ya que su existencia se remonta al pasado infinito. (Da 7:9, 13. ) Tampoco tendrá un fin en el futuro (Rev 10:6), pues es incorruptible y no muere, por lo que se le llama el “Rey de la eternidad” (1Ti 1:17), y para Él mil años son tan solo como una vigilia de unas pocas horas durante la noche. (Sl 90:2, 4; Jer 10:10; Hab 1:12; Rev 15:3.)

A pesar de su intemporalidad, Jehová es preeminentemente un Dios histórico, pues se identifica con tiempos, lugares, personas y acontecimientos específicos. En su relación con la humanidad ha actuado en armonía con un horario exacto. (Gé 15:13, 16; 17:21; Éx 12:6-12; Gál 4:4. ) Debido a que su existencia eterna es innegable y constituye el hecho más fundamental del universo, Él ha jurado por ella con las palabras: “Como que vivo yo”, garantizando de este modo la absoluta certeza de sus promesas y profecías. (Jer 22:24; Sof 2:9; Nú 14:21, 28; Isa 49:18. ) También ha habido hombres que han jurado por el hecho de la existencia de Jehová. (Jue 8:19; Rut 3:13. ) Solo los insensatos dicen: “No hay Jehová”. (Sl 14:1; 10:4.)

Descripciones de su presencia.
Ya que es un Espíritu que los humanos no pueden ver (Jn 4:24), cualquier descripción de su apariencia en términos humanos tan solo puede suministrar una idea aproximada de su gloria incomparable. (Isa 40:25, 26. ) Aunque no vieron realmente al Creador (Jn 1:18), algunos siervos de Dios recibieron visiones inspiradas de su corte celestial. La descripción de su presencia no solo muestra su gran dignidad y majestad imponente, sino también serenidad, orden, belleza y agradabilidad. (Éx 24:9-11; Isa 6:1; Eze 1:26-28; Da 7:9; Rev 4:1-3; véase también Sl 96:4-6.)

Como se puede observar, estas descripciones emplean metáforas y símiles que asemejan la apariencia de Jehová a cosas que el hombre conoce, como las joyas, el fuego y el arco iris. Incluso se le describe como si tuviera ciertos rasgos humanos. Aunque algunos eruditos han dado demasiada importancia a lo que llaman expresiones antropomórficas de la Biblia (como las referencias a los “ojos”, los “oídos”, el “rostro” [1Pe 3:12], el “brazo” [Eze 20:33], la “diestra” [Éx 15:6] de Dios, etc. ), es obvio que tales expresiones son necesarias para que el hombre comprenda la descripción. El que Jehová Dios hubiese dado al hombre una descripción de sí mismo en términos propios de espíritus, sería como plantear ecuaciones de álgebra superior a personas que solo tuviesen los más elementales conocimientos de aritmética, o intentar explicar los colores a una persona ciega de nacimiento. (Job 37:23, 24.)

Por lo tanto, los llamados antropomorfismos nunca deben tomarse de manera literal, así como no se ven literalmente otras referencias metafóricas a Dios, como, por ejemplo, el que se le llame “sol”, “escudo” o “Roca”. (Sl 84:11; Dt 32:4, 31. ) La vista de Jehová (Gé 16:13), a diferencia de la de los humanos, no depende de los rayos de luz, por lo que puede ver los actos efectuados en completa oscuridad. (Sl 139:1, 7-12; Heb 4:13. ) Su visión puede abarcar toda la Tierra (Pr 15:3), y no necesita ningún equipo especializado para ver crecer el embrión dentro de la matriz humana. (Sl 139:15, 16. ) Su oído tampoco depende de las ondas sonoras que se transmiten en la atmósfera, pues puede “oír” expresiones aunque se pronuncien en silencio en los corazones humanos. (Sl 19:14. ) El universo es tan inmenso que el hombre no puede llegar a medirlo; sin embargo, ni siquiera los cielos físicos pueden abarcar o contener el lugar de residencia de Dios, mucho menos puede hacerlo una casa o templo terrestre. (1Re 8:27; Sl 148:13. ) Por medio de Moisés, Jehová advirtió de manera específica a la nación de Israel que no hiciese ninguna imagen de Él, ya fuese de forma humana o de cualquier otra creación. (Dt 4:15-18. ) El relato de Lucas registra la referencia de Jesús de expulsar demonios “por medio del dedo de Dios”, en tanto que el relato de Mateo aclara que Jesús se refería al “espíritu” o fuerza activa de Dios. (Lu 11:20; Mt 12:28; compárese con Jer 27:5 y Gé 1:2.)

Las cualidades personales reveladas en la creación.
Ciertas facetas de la personalidad de Jehová se revelan en sus obras creativas, incluso antes de la creación del hombre. (Ro 1:20. ) El mismo acto de la creación revela su amor, pues Jehová es autosuficiente y no le falta nada. Por lo tanto, aunque creó cientos de miles de hijos celestiales, ninguno podía añadir nada a Su conocimiento ni contribuir ninguna cualidad deseable o emoción que Él no poseyese ya en grado superlativo. (Da 7:9, 10; Heb 12:22; Isa 40:13, 14; Ro 11:33, 34.)

Naturalmente, esto no significa que Jehová no halle placer en sus criaturas. Como el hombre fue creado “a la imagen de Dios” (Gé 1:27), es lógico que el gozo que un padre humano encuentra en su hijo, sobre todo si este muestra amor filial y actúa con sabiduría, refleje el gozo que Jehová halla en las criaturas inteligentes que le aman y le sirven. (Pr 27:11; Mt 3:17; 12:18. ) Este placer no proviene de ninguna ganancia material o física, sino de ver a sus criaturas adherirse voluntariamente a sus normas justas y mostrar altruismo y generosidad. (1Cr 29:14-17; Sl 50:7-15; 147:10, 11; Heb 13:16. ) Por el contrario, Jehová ‘se siente herido en su corazón’ cuando algunas de sus criaturas adoptan un mal camino, desprecian su amor, acarrean oprobio a su nombre y hacen sufrir cruelmente a otras personas. (Gé 6:5-8; Sl 78:36-41; Heb 10:38.)

A Jehová también le agrada ejercer su poder, bien sea creando o de otro modo, pues sus obras siempre tienen un propósito definido y un buen motivo. (Sl 135:3-6; Isa 46:10, 11; 55:10, 11. ) Como el Dador generoso de “toda dádiva buena y todo don perfecto”, se deleita en recompensar con bendiciones a sus hijos e hijas fieles. (Snt 1:5, 17; Sl 35:27; 84:11, 12; 149:4. ) Sin embargo, aunque es un Dios de afecto y ternura, su felicidad no depende en absoluto de sus criaturas, ni tampoco sacrifica los principios justos por sentimentalismo.

Jehová también mostró amor al conceder al primer Hijo celestial que creó el privilegio de participar con Él en toda la obra creativa posterior, tanto espiritual como material. Además, bondadosamente hizo que este hecho se llegase a conocer, con la consiguiente honra para su Hijo. (Gé 1:26; Col 1:15-17. ) De modo que no temió una posible competencia, sino, más bien, ejerció completa confianza en su propia y legítima Soberanía (Éx 15:11), así como en la lealtad y devoción de su Hijo. Dios da a sus hijos celestiales una libertad relativa en el desempeño de sus deberes, incluso al permitirles en ciertas ocasiones ofrecer sus puntos de vista en cuanto a cómo llevarán a cabo cierta asignación en particular. (1Re 22:19-22.)

Como señaló el apóstol Pablo, las cualidades invisibles de Jehová también se manifiestan en su creación material. (Ro 1:19, 20. ) Su vasto poder nos deja maravillados; las enormes galaxias de miles de millones de estrellas son simples ‘obras de sus dedos’ (Sl 8:1, 3, 4; 19:1), y la riqueza de su sabiduría es tal, que el entendimiento que los hombres tienen de la creación física aún después de miles de años de investigación no es más que un “susurro” comparado con un poderoso trueno. (Job 26:14; Sl 92:5; Ec 3:11. ) La actividad creativa de Jehová con respecto al planeta Tierra siguió un orden lógico y un programa definido (Gé 1:2-31), lo que hizo de la Tierra una joya en el espacio (como la han llamado los astronautas de este siglo XX).

Cómo se reveló al hombre en Edén.
¿Con qué personalidad se dio a conocer Jehová a sus primeros hijos humanos? Como hombre perfecto, Adán tendría que haber concordado con las palabras posteriores del salmista: “Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma”. (Sl 139:14. ) Por lo que veía en su propio cuerpo —sobresalientemente adaptable entre las criaturas terrestres— y en todo lo que le rodeaba, el hombre tenía razón sobrada para sentir un respeto reverencial a su Creador. Cada nuevo animal, ave y pez; cada diferente planta, flor y árbol, y cada campo, bosque, colina, valle y arroyo que el hombre veía, impresionaría en él la profundidad y amplitud de la sabiduría de su Padre y su atrayente personalidad reflejada en la gran variedad de sus obras creativas. (Gé 2:7-9; compárese con Sl 104:8-24. ) Todos los sentidos del hombre —vista, oído, gusto, olfato y tacto— indicarían a su mente receptiva que el Creador era sumamente generoso y considerado.

Tampoco se pasaron por alto las necesidades intelectuales de Adán, su necesidad de conversación y de compañerismo, pues su Padre le proveyó una compañera inteligente. (Gé 2:18-23. ) Ambos bien pudieron haber cantado a Jehová como lo hizo el salmista: “El regocijo hasta la satisfacción está con tu rostro; hay agradabilidad a tu diestra para siempre”. (Sl 16:8, 11. ) Por haber sido objeto de tanto amor, Adán y Eva habrían tenido que saber que “Dios es amor”, la fuente y ejemplo supremo de amor. (1Jn 4:16, 19.)

Más importante aún, Jehová satisfizo las necesidades espirituales del hombre. El Padre de Adán se reveló a su hijo humano, comunicándose con él y encargándole trabajos, cuya realización constituiría la parte principal de la adoración del hombre. (Gé 1:27-30; 2:15-17; compárese con Am 4:13.)

Un Dios de normas morales.
El hombre pronto llegó a conocer a Jehová no solo como un Proveedor sabio y generoso, sino también como un Dios de moralidad, con normas definidas sobre lo que es propio e impropio. Pero, además, si Adán conocía el relato de la creación, como se ha indicado, sabría que Jehová también tenía otras normas, pues el relato dice que Jehová vio que sus obras creativas ‘eran muy buenas’, que satisfacían su norma perfecta de calidad y excelencia. (Gé 1:3, 4, 12, 25, 31; compárese con Dt 32:3, 4.)

De no existir normas, no habría manera de determinar o juzgar lo que es bueno o malo ni de medir y reconocer grados de exactitud y excelencia. A este respecto, son de interés las siguientes observaciones de la Encyclopædia Britannica (1959, vol. 21, págs. 306, 307):

“Lo que el hombre ha conseguido [en lo que respecta a normalizar o estandarizar] palidece cuando se compara con lo que se observa en la naturaleza. Las constelaciones; las órbitas de los planetas; las propiedades inmutables de conductividad, ductilidad, elasticidad, dureza, permeabilidad, refracción, fuerza o viscosidad de los materiales de la naturaleza, [... ] o la estructura de las células, son unos cuantos ejemplos de la asombrosa estandarización de la naturaleza. ”

La misma obra realza la importancia de la existencia de normas invariables en la creación material al decir: “Solo mediante la estandarización que se halla en la naturaleza es posible reconocer y clasificar [... ] las muchas clases de plantas, peces, aves y animales. Dentro de esas clases, los individuos se parecen unos a otros en los más mínimos detalles estructurales, funcionales y de comportamiento que los caracterizan. [Compárese con Gé 1:11, 12, 21, 24, 25. ] Si no fuera por esta estandarización del cuerpo humano, los médicos no sabrían si una determinada persona tiene ciertos órganos ni dónde buscarlos.[... ] En realidad, sin las normas de la naturaleza, no podría existir ni una sociedad organizada, ni educación, ni medicina; cada uno de estos conceptos depende de similitudes subyacentes y comparables”.

Adán vio la estabilidad de las obras creativas de Jehová: el ciclo continuo de día y noche, el descenso constante del agua del río de Edén como resultado de la fuerza de la gravedad y un sinnúmero de otros ejemplos que probaban que el Creador de la Tierra no era un Dios de confusión, sino de orden. (Gé 1:16-18; 2:10; Ec 1:5-7; Jer 31:35, 36; 1Co 14:33. ) El hombre sin duda vio que esta estabilidad era provechosa para desempeñar la labor y actividades que se le habían asignado. (Gé 1:28; 2:15), pudiendo planear el trabajo con confianza, sin ningún tipo de incertidumbre.

En vista de estos hechos, no le debería parecer extraño al hombre inteligente que Jehová fijara normas que rigieran la conducta humana y su relación con el Creador. La gran calidad de la creación de Jehová le sirvió de ejemplo a Adán para cultivar y cuidar el Edén. (Gé 2:15; 1:31. ) Adán también aprendió la norma de Dios para el matrimonio, la monogamia, así como la relación que debía existir entre los cónyuges. (Gé 2:24. ) La obediencia a las instrucciones de Dios se subrayaba de manera especial como algo esencial para la vida misma. Puesto que Adán era un humano perfecto, Jehová esperaba de él obediencia perfecta. Él le dio a su hijo terrestre la oportunidad de mostrar amor y devoción al obedecer su mandato de abstenerse de comer de uno de los muchos árboles frutales que había en Edén. (Gé 2:16, 17. ) Este mandato era sencillo, pero las circunstancias de Adán entonces también eran sencillas, libres de las complejidades y la confusión que con el tiempo han llegado a existir. Que esta prueba sencilla manifiesta la sabiduría de Jehová, lo subrayan las palabras que Jesucristo pronunció unos cuatro mil años después: “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho”. (Lu

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 15/04/2013

../.. SIGUE. (Lucas 16: 10 ) texto del párrafo anterior

Tanto el orden como las normas establecidas, lejos de restar disfrute a la vida humana, contribuirían al mismo. El artículo sobre “normas” citado de la Encyclopædia Britannica observa lo siguiente acerca de la creación material: “A pesar de todas las muestras de estandarización que hallamos en la naturaleza, nadie la acusa de monotonía. Aunque el espectro de colores consta básicamente de una banda limitada de longitudes de onda, las variaciones y combinaciones que se pueden obtener para deleitar la vista son casi ilimitadas. De manera semejante, todas las bellas melodías de la música llegan al oído mediante un grupo también pequeño de frecuencias”. Asimismo, los requisitos de Dios para la pareja humana le permitían toda la libertad que un corazón justo pudiera desear. No había necesidad de cercarlos con una multitud de leyes y reglas. El ejemplo amoroso que el Creador les puso, así como el respeto y amor que le tenían, los protegería de traspasar los límites propios de su libertad. (Compárese con 1Ti 1:9, 10; Ro 6:15-18; 13:8-10; 2Co 3:17.)

Por lo tanto, Jehová Dios, por su propia Persona, proceder y palabras, era y es la Norma Suprema para todo el universo, la definición y suma de todo lo bueno. Por esa razón, cuando su Hijo estuvo en la Tierra, pudo decirle a un hombre: “ ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno solo, Dios”. (Mr 10:17, 18; también Mt 19:17; 5:48.)

Se debe santificar y vindicar Su nombre.

Como todo lo relacionado con la persona de Dios es santo, su nombre personal, Jehová, también lo es y por lo tanto debe santificarse. (Le 22:32. ) Santificar significa “hacer santo, apartar o estimar algo como sagrado” y, en consecuencia, no usarlo como algo común u ordinario. (Isa 6:1-3; Lu 1:49; Rev 4:8; véase SANTIFICACIÓN. ) Debido a la Persona que representa, el nombre de Jehová es “grande e inspirador de temor” (Sl 99:3, 5), “majestuoso” e “inalcanzablemente alto” (Sl 8:1; 148:13), y merecedor de un respeto reverente. (Isa 29:23.)

Profanación del nombre.

Así se consideró el nombre divino hasta que los acontecimientos del jardín de Edén resultaron en su profanación. La rebelión de Satanás puso en tela de juicio el nombre y la reputación de Dios. A Eva le hizo ver que hablaba en nombre de Dios al decirle “Dios sabe”, pero en realidad hizo que dudara del mandato divino, comunicado a Adán, sobre el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. (Gé 3:1-5. ) Dado que Adán había sido comisionado por Dios y era el cabeza terrestre mediante el que transmitía sus instrucciones a la familia humana, era Su representante en la Tierra. (Gé 1:26, 28; 2:15-17; 1Co 11:3. ) Se dice que los que sirven a Dios de este modo ‘ministran en el nombre de Jehová’ y ‘hablan en su nombre’. (Dt 18:5, 18, 19; Snt 5:10. ) Por lo tanto, aunque su esposa Eva ya había profanado el nombre de Jehová por su desobediencia, el que Adán también lo hiciera fue un acto especialmente reprensible de falta de respeto al nombre que representaba. (Compárese con 1Sa 15:22, 23.)

La cuestión suprema es de naturaleza moral.

Es evidente que el hijo celestial que se convirtió en Satanás sabía que Jehová es un Dios de normas morales, no una persona caprichosa y voluble. Si hubiera sabido que Dios era dado a estallidos violentos e incontrolados, solo podía haber esperado la exterminación instantánea por el proceder que había emprendido. De modo que la cuestión que Satanás hizo surgir en Edén no era simplemente una prueba del poder destructor de Jehová. Más bien, era una cuestión de naturaleza moral: el derecho moral de Dios a ejercer soberanía universal y requerir obediencia y devoción absoluta de todas sus criaturas en todas partes. Las palabras de Satanás a Eva revelan este hecho. (Gé 3:1-6. ) De igual manera, el libro de Job relata cómo Jehová hace pública ante una asamblea de hijos angélicos la posición adoptada por su Adversario. Satanás alegó que la lealtad de Job (y, por inferencia, de cualquiera de las criaturas inteligentes de Dios) a Jehová no era sincera, no estaba basada en verdadera devoción y amor genuino. (Job 1:6-22; 2:1-8.)

De modo que la cuestión de la integridad de las criaturas inteligentes era secundaria, o subsidiaria, y se derivaba de la cuestión primaria del derecho de Dios a la soberanía universal. Se requería tiempo para demostrar la veracidad o falsedad de los cargos, para probar la actitud de corazón de las criaturas de Dios y para zanjar tales cuestiones más allá de toda duda. (Compárese con Job 23:10; 31:5, 6; Ec 8:11-13; Heb 5:7-9; véanse INIQUIDAD; INTEGRIDAD. ) Por lo tanto, Jehová no ejecutó inmediatamente a la pareja humana rebelde ni al hijo celestial que hizo surgir la cuestión, de modo que llegaron a existir las predichas descendencias que representaban lados opuestos de la cuestión. (Gé 3:15.)

El encuentro de Jesucristo con Satanás en el desierto después de cuarenta días de ayuno confirma que esta cuestión seguía vigente en aquel tiempo. La táctica serpentina que empleó el Adversario de Jehová cuando tentó al Hijo de Dios siguió el modelo puesto en Edén hacía cuatro mil años, y la oferta de Satanás de darle la gobernación sobre los reinos terrestres demostró claramente que la cuestión sobre la soberanía universal no había cambiado. (Mt 4:1-10. ) El libro de Revelación muestra que la cuestión seguiría vigente hasta que llegara el tiempo en que Jehová Dios declararía zanjado el caso (compárese con Sl 74:10, 22, 23) y ejecutaría juicio justo sobre todos los opositores mediante su Reino celestial para la completa vindicación y santificación de su sagrado nombre. (Re 11:17, 18; 12:17; 14:6, 7; 15:3, 4; 19:1-3, 11-21; 20:1-10, 14.)

¿Por qué es de importancia fundamental la santificación del nombre de Dios?

Todo el relato bíblico gira en torno a esta cuestión y su solución, y manifiesta el propósito principal de Jehová Dios: la santificación de su nombre. Esta santificación hacía necesario limpiar el nombre de Dios de todo oprobio y falsos cargos, es decir, vindicarlo. Pero requería mucho más que eso: requería que todas las criaturas inteligentes de los cielos y de la Tierra honraran ese nombre como sagrado, lo que, a su vez, significaba que reconocían y respetaban voluntariamente la soberanía de Jehová, y que estaban deseosos de servirle, deleitándose en hacer su divina voluntad por el amor que le profesan. La oración de David a Jehová registrada en el Salmo 40:5-10 expresa bien esta actitud y verdadera santificación del nombre de Jehová. (Obsérvese la aplicación que hace el apóstol de partes de este salmo a Cristo Jesús en Heb 10:5-10.)

Por lo tanto, el orden, la paz y el bienestar de todo el universo y sus habitantes dependen de la santificación del nombre de Jehová. Así lo mostró el Hijo de Dios, a la vez que señaló el medio de Jehová para realizar su propósito, cuando enseñó a sus discípulos a orar a Dios: “Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra”. (Mt 6:9, 10. ) Este propósito fundamental de Jehová provee la clave para entender la razón de sus acciones y el modo de relacionarse con sus criaturas, según se da a conocer en toda la Biblia.

Así, notamos que a la nación de Israel, cuya historia ocupa un buen número de páginas del registro bíblico, se la escogió para ser un ‘pueblo para el nombre’ de Jehová. (Dt 28:9, 10; 2Cr 7:14; Isa 43:1, 3, 6, 7. ) Según el pacto de la Ley que Dios hizo con esa nación, la cuestión que cobraba mayor importancia era dar devoción exclusiva a Jehová como Dios y no tomar su nombre de manera indigna, “porque Jehová no dejará sin castigo al que tome su nombre de manera indigna”. (Éx 20:1-7; compárese con Le 19:12; 24:10-23. ) Como consecuencia de la manifestación de su poder para salvar y destruir cuando liberó a Israel de Egipto, el nombre de Jehová fue “declarado en toda la tierra”, y la fama de este nombre precedía a Israel en su marcha a la Tierra Prometida. (Éx 9:15, 16; 15:1-3, 11-17; 2Sa 7:23; Jer 32:20, 21. ) Como lo expresó el profeta Isaías, “así condujiste a tu pueblo para hacer para ti mismo un nombre hermoso”. (Isa 63:11-14. ) Cuando los israelitas manifestaron una actitud rebelde en el desierto, Jehová los trató con misericordia y no los abandonó. Sin embargo, reveló la razón fundamental por la que obró así, al decir: “Me puse a actuar por causa de mi propio nombre para que no fuera profanado delante de los ojos de las naciones”. (Eze 20:8-10.)

A lo largo de la historia de esa nación, Jehová mantuvo ante ellos la importancia de su sagrado nombre. Jehová escogió a Jerusalén, la ciudad capital, con su monte Sión, “para colocar allí su nombre, para hacerlo residir”. (Dt 12:5, 11; 14:24, 25; Isa 18:7; Jer 3:17. ) El templo edificado en esa ciudad era la ‘casa para el nombre de Jehová’. (1Cr 29:13-16; 1Re 8:15-21, 41-43. ) Lo que se efectuaba en ese templo o en esa ciudad, fuese bueno o malo, afectaba inevitablemente al nombre de Jehová y Él no lo pasaba por alto. (1Re 8:29; 9:3; 2Re 21:4-7. ) Profanar el nombre de Jehová en ese lugar resultaría en la destrucción segura de la ciudad y en que Dios abandonara el templo. (1Re 9:6-8; Jer 25:29; 7:8-15; compárese con las acciones y palabras de Jesús en Mt 21:12, 13; 23:38. ) Por eso, Jeremías y Daniel rogaron a favor de su pueblo y ciudad pidiendo que Jehová concediese misericordia y ayuda ‘por causa de su propio nombre’. (Jer 14:9; Da 9:15-19.)

Al predecir que purificaría al pueblo que llevaba su nombre y que lo repatriaría a Judá, Jehová les hizo saber de nuevo su interés primordial, al decir: “Y tendré compasión de mi santo nombre [...]. ‘No por causa de ustedes lo hago, oh casa de Israel, sino por mi santo nombre, el cual ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido’. ‘Y ciertamente santificaré mi gran nombre, que estaba siendo profanado [... ]; y las naciones tendrán que saber que yo soy Jehová —es la expresión del Señor Soberano Jehová— cuando yo sea santificado entre ustedes delante de los ojos de ellas. [’]”. (Eze 36:20-27, 32.)

Estos textos y otros muestran que Jehová no concede a la humanidad una importancia desmesurada. Debido a que todos los hombres son pecadores, en justicia merecen la muerte, y solo se podrá alcanzar la vida gracias a la bondad inmerecida y la misericordia de Dios. (Ro 5:12, 21; 1Jn 4:9, 10. ) Jehová no le debe nada a la humanidad, y la vida eterna será un don para los que la alcancen, no un salario merecido. (Ro 5:15; 6:23; Tit 3:4, 5. ) Es verdad que Él ha demostrado un amor incomparable a la humanidad (Jn 3:16; Ro 5:7, 8); no obstante, el ver la salvación humana como la cuestión principal o el criterio por medio del cual se puede calibrar la equidad, justicia y santidad de Dios, es contrario a la realidad bíblica y demuestra una perspectiva equivocada. El salmista mostró la perspectiva correcta cuando exclamó con humildad y admiración: “Oh Jehová Señor nuestro, ¡Cuán majestuoso es tu nombre en toda la tierra, tú, cuya dignidad se relata por encima de los cielos! Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿Qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él? ”. (Sl 8:1, 3, 4; 144:3; compárese con Isa 45:9; 64:8. ) La santificación del nombre de Jehová Dios significa con toda razón más que la vida de la humanidad entera. Por lo tanto, según lo expresó el Hijo de Dios, el hombre debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo, pero debe amar a Dios con todo su corazón, mente, alma y fuerzas. (Mr 12:29-31. ) Esto significa amar a Jehová Dios más que a los parientes, los amigos o la vida misma. (Dt 13:6-10; Rev 12:11; compárese con la actitud de los tres hebreos en Da 3:16-18; )

Este punto de vista bíblico no debería disgustar a nadie, antes bien, debería acrecentar el aprecio por el Dios verdadero. Dado que Jehová podía, con toda justicia, haber puesto fin a la humanidad pecaminosa, el que hiciera provisión para que algunos se salvaran enaltece aún más la grandeza de su misericordia y su bondad inmerecida. (Jn 3:36. ) No se deleita en la muerte de los inicuos (Eze 18:23, 32; 33:11); sin embargo, no va a permitir que escapen de la ejecución de su juicio. (Am 9:2-4; Ro 2:2-9. ) Es paciente y sufrido, y tiene preparada la salvación para los obedientes (2Pe 3:8-10); no obstante, no va a tolerar indefinidamente una situación que ocasione oprobio a su encumbrado nombre. (Sl 74:10, 22, 23; Isa 65:6, 7; 2Pe 2:3. ) También muestra compasión y comprensión en lo que tiene que ver con las debilidades humanas, perdonando “en gran manera” a los arrepentidos (Sl 103:10-14; 130:3, 4; Isa 55:6, 7); de todas formas, no excusa a las personas de las responsabilidades por sus propias acciones y las consiguientes repercusiones en ellos mismos y en sus familias. Cada uno siega lo que siembra. (Dt 30:19, 20; Gál 6:5, 7, 8. ) De este modo, Jehová muestra un equilibrio hermoso y perfecto entre la justicia y la misericordia. Los que entienden estas cuestiones correctamente, según se revelan en su Palabra (Isa 55:8, 9; Eze 18:25, 29-31), no cometerán el grave error de tratar a la ligera su bondad inmerecida o ‘dejar de cumplir su propósito’. (2Co 6:1; Heb 10:26-31; 12:29.)

Cualidades y normas inmutables.

Jehová dijo al pueblo de Israel: “Yo soy Jehová; no he cambiado”. (Mal 3:6. ) Estas palabras se pronunciaron unos tres mil quinientos años después de la creación de la humanidad, y habían pasado unos mil quinientos años desde que Dios había hecho el pacto con Abrahán. Aunque hay quien alega que el Dios que se revela en las Escrituras Hebreas difiere del que revelaron Jesucristo y los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas, la investigación muestra que esta alegación carece de fundamento. El discípulo Santiago dijo correctamente de Dios: “Con él no hay la variación del giro de la sombra”. (Snt 1:17. ) No hubo ningún tipo de ‘ablandamiento’ de la personalidad de Jehová Dios con el transcurso de los siglos, pues no era necesario. Su severidad, según se revela en las Escrituras Griegas Cristianas, no es menor, ni su amor mayor, que al principio de su relación con la humanidad en Edén.

Las aparentes diferencias de personalidad en realidad no son más que aspectos diversos de su misma personalidad inmutable. Estas diferencias son el resultado de las diversas circunstancias que se presentan y de las personas con las que se trata, lo que hace necesarias distintas actitudes o relaciones. (Compárese con Isa 59:1-4. ) No fue Jehová quien cambió, sino Adán y Eva, que se colocaron en una posición en la que las normas justas e inmutables de Jehová ya no permitían una relación con ellos como parte de su amada familia universal. Siendo perfectos, eran completamente responsables de su transgresión deliberada (Ro 5:14), y por lo tanto estaban más allá de los límites de la misericordia divina. De todos modos, Jehová les mostró bondad inmerecida, proveyéndoles vestiduras y permitiéndoles vivir por siglos fuera del santuario de Edén y dar a luz hijos antes de que a la postre murieran debido a los efectos de su propio proceder pecaminoso. (Gé 3:8-24. ) Parece ser que después de su expulsión de Edén, cesó toda comunicación divina con Adán y su esposa.

Por qué puede tratar con humanos imperfectos.

Las normas justas de Jehová hicieron posible que tratara de manera distinta con la prole de Adán y Eva que con ellos mismos. ¿Por qué? Debido a que la prole de Adán heredó el pecado, empezaron involuntariamente su vida como criaturas imperfectas con una inclinación innata hacia el mal. (Sl 51:5; Ro 5:12. ) Siendo así, existía base para mostrarles misericordia. La primera profecía de Jehová (Gé 3:15), dada cuando pronunció juicio en Edén, mostró que la rebelión de sus primeros hijos humanos (y uno de sus hijos celestiales) no había amargado a Jehová ni acabado con su amor. Aquella profecía señaló en términos simbólicos hacia el enderezamiento de los efectos de esa rebelión y el restablecimiento de las condiciones a su perfección original, aunque su significado completo no se reveló hasta miles de años después. (Compárense los simbolismos de la “serpiente”, la “mujer” y la “descendencia” en Rev 12:9, 17; Gál 3:16, 29; 4:26, 27.)

Jehová ha permitido que los descendientes de Adán continúen viviendo sobre la Tierra por miles de años, aunque imperfectos y en una condición moribunda, no siendo capaces de liberarse por sí mismos de las garras mortíferas del pecado. El apóstol cristiano Pablo explicó por qué permitió Jehová esta situación, diciendo: “Porque la creación fue sujetada a futilidad, no de su propia voluntad, sino por aquel [a saber, Jehová Dios] que la sujetó, sobre la base de la esperanza de que la creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora”. (Ro 8:20-22. ) No hay nada que indique que Jehová se decidiera a ejercer su presciencia para prever la desviación de la pareja original. Sin embargo, cuando esta se produjo, Jehová sí predeterminó los medios para corregir sus consecuencias. (Ef 1:9-11. ) Por fin, este secreto sagrado, encerrado en la profecía simbólica de Edén, se reveló por completo en el Hijo primogénito de Jehová, enviado a la Tierra para que pudiese “dar testimonio acerca de la verdad” y “por la bondad inmerecida de Dios gustase la muerte por todo hombre”. (Jn 18:37; Heb 2:9.)

Por consiguiente, el que Dios tuviese tratos con ciertos descendientes del pecador Adán y los bendijese, no indicó ningún cambio en las normas de justicia perfecta de Jehová. Con ello no aprobaba su condición pecaminosa. Debido a la absoluta seguridad de que sus propósitos se cumplirán, Jehová “llama las cosas que no son como si fueran” (como cuando a Abrán le llamó “Abrahán”, que significa “Padre de una Muchedumbre [Multitud]”, aunque todavía no tenía hijos). (Ro 4:17. ) Como Jehová sabía que al debido tiempo (Gál 4:4) proveería un rescate, el medio legal para perdonar el pecado y eliminar la imperfección (Isa 53:11, 12; Mt 20:28; 1Pe 2:24), y que sobre esa base siempre podría relacionarse con hombres imperfectos, herederos del pecado, y tenerlos a su servicio. Podía hacerlo porque tenía la base legal para ‘contarlos’ o considerarlos como personas justas debido a la fe en sus promesas y, finalmente, en el cumplimiento de dichas promesas en Cristo Jesús como el sacrificio perfecto por los pecados. (Snt 2:23; Ro 4:20-25. ) Así, el rescate que proveyó Jehová y los beneficios que de él se derivaron no solo dan un testimonio innegable del amor y la misericordia de Dios, sino también de su fidelidad a sus propias normas elevadas de justicia, pues mediante el rescate manifiesta “su propia justicia en esta época presente, para que él sea justo hasta al declarar justo [aunque sea imperfecto] al hombre que tiene fe en Jesús”. (Ro 3:21-26; compárese con Isa 42:21; véase DECLARAR JUSTO.)

Por qué pelea el ‘Dios de paz’.

La declaración que Jehová hizo en Edén de que pondría enemistad entre la descendencia de su adversario y la descendencia de la “mujer”, no significó que dejara de ser el ‘Dios de paz’. (Gé 3:15; Ro 16:20; 1Co 14:33. ) Puede compararse con lo que sucedió en tiempo de Jesucristo, quien, después de referirse a su unión con su Padre celestial, dijo: “No piensen que vine a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada”. (Mt 10:32-40. ) El ministerio de Jesús provocó divisiones, incluso dentro de las familias (Lu 12:51-53), pero tales divisiones se debieron a su adherencia a las normas y verdades justas de Dios, así como a la proclamación de ellas. Las divisiones se produjeron porque muchas personas endurecieron sus corazones con respecto a estas verdades, mientras que otros las aceptaron. (Jn 8:40, 44-47; 15:22-25; 17:14. ) No podía ser de otro modo si habían de seguirse y sostenerse los principios divinos; pero la culpa descansaría sobre aquellos que rechazaran estos principios rectos.

Del mismo modo, se predijo que habría esa enemistad porque las normas perfectas de Jehová no permitirían pasar por alto el proceder rebelde de la “descendencia” de Satanás. Dios desaprobaría a estos y bendeciría a aquellos que se adhiriesen a un proceder justo, con el consiguiente efecto divisivo (Jn 15:18-21; Snt 4:4), como en el caso de Caín y Abel. (Gé 4:2-8; Heb 11:4; 1Jn 3:12; Jud 10, 11)

El proceder rebelde que escogieron los hombres y ángeles inicuos constituyó un desafío a la soberanía legítima de Jehová y al orden universal. Para enfrentarse a este desafío, Jehová ha tenido que hacerse una “persona varonil de guerra” (Éx 15:3-7), y así defender su propio buen nombre y normas justas, luchar a favor de aquellos que le aman y le sirven, y ejecutar juicio sobre los que merecen destrucción. (1Sa 17:45; 2Cr 14:11; Isa 30:27-31; 42:13. ) Él no duda en usar su fuerza omnipotente, a veces devastadora, como en el Diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra y la liberación de Israel de Egipto. (Dt 7:9, 10. ) Tampoco teme dar a conocer cualquier detalle de su guerra justa, y no necesita disculparse, pues no tiene nada de qué avergonzarse. (Job 34:10-15; 36:22-24; 37:23, 24; 40:1-8; Ro 3:4. ) El respeto a su propio nombre y la justicia que este representa, así como su amor a los que le aman, impulsan su actuación. (Isa 48:11; 57:21; 59:15-19; Rev 16:5-7.)

Las Escrituras Griegas Cristianas enseñan lo mismo. El apóstol Pablo animó a sus compañeros cristianos con las palabras: “El Dios que da paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes en breve”. (Ro 16:20; compárese con Gé 3:15. ) También mostró que es justo que Dios pague con tribulación a los que causan tribulación a sus siervos y traiga destrucción eterna sobre tales opositores. (2Te 1:6-9. ) Estas declaraciones están en armonía con la enseñanza del Hijo de Dios, que no dejó lugar a dudas en cuanto a la firme determinación de su Padre de acabar por la fuerza con toda la iniquidad y los que la practican. (Mt 13:30, 38-42; 21:42-44; 23:33; Lu 17:26-30; 19:27. ) En el libro de Revelación se describen muchas acciones de guerra autorizadas por Dios; sin embargo, todo ello lleva, según la sabiduría de Jehová, a que llegue a haber paz universal duradera, fundada sólidamente en el derecho y la justicia. (Isa 9:6, 7; 2Pe 3:13.)

Relación con el Israel carnal y el espiritual.

De igual manera, muchas de las diferencias entre las Escrituras Hebreas y las Griegas Cristianas obedecen fundamentalmente a que las primeras tratan sobre la relación de Jehová con el Israel carnal y las segundas recogen sobre todo su relación con el Israel espiritual, la congregación cristiana. De modo que por un lado tenemos a una nación cuyos millones de miembros lo son por ascendencia carnal y forman un conglomerado donde se conjuga lo bueno y lo malo, y por otro, una nación espiritual formada por personas que se han acercado a Dios mediante Jesucristo, que aman la verdad y la justicia y que se dedican personal y voluntariamente a hacer la voluntad de Jehová. Como es lógico, la manera de actuar de Dios con los dos grupos tenía que ser diferente, siendo el primero más proclive a merecer las expresiones de la ira y la severidad de Dios que el segundo.

En cualquier caso, sería un grave error no percibir los aspectos aleccionadores y reconfortantes de la personalidad de Jehová manifiestos en sus tratos con el Israel carnal. Abundan ejemplos excelentes que muestran que Jehová es la clase de Persona que Él mismo le dijo a Moisés que era: “Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, que conserva bondad amorosa para miles, que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo, que hace venir el castigo por el error de padres sobre hijos y sobre nietos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación”. (Éx 34:4-7; compárese con Éx 20:5.)

Las facetas sobresalientes de la personalidad de Jehová son el amor y la gran paciencia, aunque equilibradas por la justicia, como muestra la historia de Israel, un pueblo altamente favorecido que en su mayor parte fue de “dura cerviz” y “duro corazón” al tratar con su Creador. (Éx 34:8, 9; Ne 9:16, 17; Jer 7:21-26; Eze 3:7. ) Las fuertes denuncias y condenas que Jehová dirigió a Israel en repetidas ocasiones mediante sus profetas solo sirven para recalcar la grandeza de su misericordia y el sorprendente alcance de su gran paciencia. Al término de más de mil quinientos años de tratar con ellos e incluso después de que su propio Hijo murió por instigación de los líderes religiosos de la nación, Jehová siguió favoreciendo a los judíos durante tres años y medio, limitando misericordiosamente la predicación de las buenas nuevas a ese pueblo y extendiéndole de este modo una oportunidad más de que se beneficiara del privilegio de reinar con su Hijo, oportunidad que miles de arrepentidos aprovecharon. (Hch 2:1-5, 14-41; 10:24-28, 34-38.)

Jesucristo debió aludir a la declaración de Jehová citada antes en cuanto a ‘traer el castigo sobre los descendientes de los ofensores’ cuando dijo a los escribas y fariseos hipócritas: “Dicen: ‘Si hubiéramos estado en los días de nuestros antepasados, no hubiéramos sido partícipes con ellos en la sangre de los profetas’. Así que dan testimonio contra ustedes mismos de que son hijos de los que asesinaron a los profetas. Bueno, pues, llenen hasta el colmo la medida de sus antepasados”. (Mt 23:29-32. ) A pesar de sus pretensiones, estas personas demostraron por su proceder que aprobaban las malas acciones de sus antepasados y probaron que ellos mismos seguían estando entre ‘los que odian a Jehová’. (Éx 20:5; Mt 23:33-36; Jn 15:23, 24. ) Por ello, a diferencia de los judíos que se arrepintieron y prestaron atención a las palabras del Hijo de Dios, sufrieron los efectos del juicio divino contenido cuando años después tuvo lugar el sitio y la destrucción de Jerusalén, que resultó en la muerte de la mayor parte de su población. Podían haber escapado, pero escogieron no aprovecharse de la misericordia de Jehová. (Lu 21:20-24; compárese con Da 9:10, 13-15.)

Su personalidad reflejada en su Hijo.

Jesucristo fue en todos los aspectos un fiel reflejo de la hermosa personalidad de su Padre, Jehová Dios, en cuyo nombre vino. (Jn 1:18; Mt 21:9; Jn 12:12, 13; compárese con Sl 118:26. ) Jesús dijo: “El Hijo no puede hacer ni una sola cosa por su propia iniciativa, sino únicamente lo que ve hacer al Padre. Porque cualesquiera cosas que Aquel hace, estas cosas también las hace el Hijo de igual manera”. (Jn 5:19. ) De esto se desprende, por lo tanto, que la bondad y la compasión, la apacibilidad y la ternura, así como el intenso amor a la justicia y el odio a la iniquidad que Jesús demostró (Heb 1:8, 9), son cualidades que había observado en su Padre, Jehová Dios. (Compárese Mt 9:35, 36 con Sl 23:1-6 e Isa 40:10, 11; Mt 11:27-30 con Isa 40:28-31 y 57:15, 16; Lu 15:11-24 con Sl 103:8-14; Lu 19:41-44 con Eze 18:31, 32 y 33:11.)

Todo amador de la justicia que lee las Escrituras inspiradas y que verdaderamente llega a “conocer” con entendimiento el significado completo del nombre de Jehová (Sl 9:9, 10; 91:14; Jer 16:21), no le faltan razones para amar y bendecir ese nombre (Sl 72:18-20; 119:132; Heb 6:10), alabarlo y ensalzarlo (Sl 7:17; Isa 25:1; Heb 13:15), temerlo y santificarlo (Ne 1:11; Mal 2:4-6; 3:16-18; Mt 6:9), confiar en él (Sl 33:21; Pr 18:10) y decir con el salmista: “Ciertamente cantaré a Jehová durante toda mi vida; ciertamente produciré melodía a mi Dios mientras yo sea. Sea placentera mi meditación acerca de él. Yo, por mi parte, me regocijaré en Jehová. Los pecadores serán acabados de sobre la tierra; y en cuanto a los inicuos, ya no serán. Bendice a Jehová, oh alma mía. ¡Alaben a Jah! ”. (Sl 104:33-35.)

*Fragmento de plata con el nombre divino; hallado en Jerusalén y fechado del siglo VII o VI a.E.C.

*Fragmento de los Salmos (Manuscrito del mar Muerto). El Tetragrámaton aparece varias veces en los caracteres del hebreo antiguo

*Algunas de las muchas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas que han incluido el nombre divino

Novum Testamentum Domini Nostri Iesu Christi,
traducción de Elías Hutter (sección hebrea), publicado en Nuremburg, 1599; Efesios 5:17

The New Testament of Our Lord and Saviour Jesus Christ,
traducción de John Eliot (idioma massachusetts), publicado en Cambridge (Massachusetts), 1661; Mateo 21:9

A Literal Translation of the New Testament
[... ] From the Text of the Vatican Manuscript, de Herman Heinfetter, publicado en Londres, 1863; Marcos 12:29, 30

Sämtliche Schriften des Neuen Testaments,
traducción de Johann Jakob Stolz (alemán), publicado en Zurich, 1781-1782; Romanos 15:11

COPIADO

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 15/04/2013

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Yahveh (en hebreo יהוה «YHWH») y sus variantes conjeturales Yahweh , Yahvé , Yah y Yavé , así como la popular intercalación Iehová , Jehovah y Jehová , es, en dicho modo, el nombre propio utilizado en las Biblias en lengua española para designar a la Deidad suprema de las religiones judeocristianas (en adelante Dios ). En su forma hebrea es, en el Antiguo Testamento, el nombre que utiliza Dios para referirse a sí mismo, siendo su significado una descripción de su propia naturaleza. [ 1 ]

El sentido del nombre Yahveh (Y H V H ``El Tetragrámaton´´) ha sido interpretado de formas muy diversas y se discute su origen cultural. Aunque Elohim siempre dijo que sería llamado Yahveh en el Génesis . En el tiempo que el pueblo judío fue llevado en esclavitud a Babilonia estaba prohibido pronunciar su nombre, ya que era sagrado, así que fue creada esta interpretación. Al estar formado por cuatro consonantes hebreas —Y ( iod ), H ( hei ), V ( vav ) y H ( hei )— se denomina también Tetragrámaton (es decir, palabra compuesta de cuatro letras).

La combinación de esas cuatro letras (tetragrama) permitía evadir el problema de cómo leerlo correctamente. Pero la mayoría de los eruditos hacen notar que el verbo hebreo hayah no designa una mera existencia sino una presencia viva y activa, y que, por lo tanto, la frase significa:

"Yo Existiré por Mí Mismo" o "Yo Soy el que Existe por Sí Mismo".
(En tal caso, la divinidad que hizo la promesa respecto a la descendencia de Abraham es el Dios que es y que sigue siendo). La principal preocupación de esa frase era entonces demostrar que existe una continuidad en la actividad divina desde la época de los patriarcas a los acontecimientos registrados en Éxodo 3. [La afirmación del versículo 17 no es sino una reafirmación de la promesa hecha a Abraham]

El propio nombre de Yahveh puede, pues, afirmar la continuación de la actividad de Dios sobre los hombres en la lealtad a su promesa. De ahí que Jesús transmitía:

«Mi Padre sigue actuando [ ergázetai ] y yo sigo actuando [ ergázomai ]» (Juan 5:17).

La perfecta congruencia de esa idea culmina en el último libro de la Biblia: «Yo soy el que es y era y ha de venir» (Apocalipsis 1:8).

Las formas que las biblias de habla hispana emplean como nombre propio de Dios son YaHVeH (en la Biblia Latinoamericana y las biblias católicas) y JeHoVá (en la Reina-Valera y la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras ). También aparece el nombre propio de Dios en la forma abreviada IAH, YAH o JAH (español antiguo), especialmente en los salmos. Dicho nombre propio de Dios se encuentra en el Antiguo Testamento unas 6. 000 veces. [ 2 ] Además de este nombre propio, en las Escrituras se aplican distintos títulos y atributos para Dios, entre los cuales están:

  • Adón (Señor); Adonay (mi Señor)
  • El (véase dios El [o Il])
  • Elyón
  • Eloah
  • Elohim (lit. 'dioses')
Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 15/04/2013

Según dice Exo 20:2 א "Yo soy יהוה YHVH tu Dios, quien los sacó de la tierra de Mitzrayim (Egipto), fuera de la casa de esclavitud. " Aunque la mayoría de los hebraístas -y algunos eruditos judíos-, se han puesto de acuerdo en que la pronunciación más aceptada es Yahveh, algunas congregaciones y otros estudiosos no aceptan dicha pronunciación porque alegan que no se conoce a ciencia cierta la pronunciación original, porque esta desapareció por un exceso de reverencia entre los judíos, que ordenaba no mencionar el nombre de Dios para evitar su empleo vano o profano. Siglos de desuso y por la peculiaridad del idioma hebreo antiguo, en cuyo alfabeto no existían vocales escritas, hicieron que la pronunciación exacta se perdiera. Las formas latinizadas más populares son Yahvé ( Iahveh , en latín) y durante la Edad Media, JeHoVá ( IeHoVa , en su forma latinizada)

La raíz hebrea יה (iud + hey: IáH) se considera una forma abreviada del "tetragrammaton". La palabra más antigua para alabarle en todos los idiomas es aleluyah (Hallelu-YaH: "alabad a Yah").

Ahora bien, sobre la forma latina "Jehová", se tiene que ésta siguió una concepción errónea: Desde el siglo VII d.C. , el equipo de Naqdanim o punteadores (del texto Bíblico), fijaron las vocales escritas para el hebreo. Cuando lidiaron con el nombre de Dios sólo le asignaron las vocales según el contexto de las palabras usuales para Dios:

Elohim (vocales: jataf segol = e (shvá' original por ser 'alef letra gutural); jolam jaser = o y jiriq jaser = i)

Adonay (vocales: jataf patáj = a (shvá' original por ser 'alef letra gutural); jolam jaser = o y qamatz = a)

Ha-shem (vocales del arameo shemá'= Ha-shem "el nombre"): shvá' = e y qamatz = a. "Ha" es el artículo (el, la, los, las), y Shem "(re)nombre".

Algunos traductores usaron asimilaciones que no se ajustaban a la pronunciación tradicional del pueblo hebreo Así, por ejemplo, si aparecen juntos adonay y YHVH, a este último le corresponden las vocales de Elohim o por puro efecto artístico, las vocales de Hashem; tomemos por ejemplo el texto hebreo de Is. 61:1

א רוּחַ אֲדֹנָי יְהוִה עָלָי יַעַן מָשַׁח יְהוָה אֹתִי

Rúaj 'Adonay 'elohim (escrito YeHoWiH) 'alay, ya'an mashaj Hashem (escrito YeHVaH) 'otí... "el espíritu de 'Adonay 'Elohim está sobre mí, porque Hashem me ungió"...

De modo que el traductor español antiguo creyó ver en la secuencias letra-vocal del Nombre Divino una real pronunciación, mas aquello era sólo una convención al momento de leer el Nombre. Como se puede ver, se concentró en la forma más abundante, YeHoVaH, y de ahí pasó como Jehovah, asunto lejano del original hebreo, pues es finalmente el resultado de las consonantes del nombre YHVH, con las vocales del título "mi Señor": 'adonay.

[ editar ] Significado

Acerca del significado del nombre, se trataría de una combinación de las formas de pasado (היה), presente (הוה) y futuro (יהיה) de la raíz del verbo ser , para indicar la eternidad de la existencia divina. Apocalipsis 1:8

Asimismo se trataría de la forma causativa del mismo verbo, significando ‘el que causa el ser’. Muchos otros nombres en árabe y hebreo responden a esa forma, lo que parece avalar esta hipótesis.

De acuerdo con otros eruditos, se trataría de la forma acusativa , estado imperfecto, del verbo hebreo hawáh (‘llegar a ser’, ‘existir’). Entonces Yahwéh significaría: ‘ÉL que HACE EXISTIR’. A pesar de todo, algunos han llegado a conjeturar que el nombre de Dios: YaHVéH, es una derivación del verbo hebreo "Yah" que se podría traducir en la parte donde se revela a Moisés como: "Yo Seré que Yo Seré", aunque aquí se plantean dudas, pues Moisés le consultó en tiempo presente, y esta respuesta dejaría un "vacío" en relación al tiempo. [ 3 ] Es por ello que la traducción más aceptada es la utilizada en la Versión de los LXX o Septuaginta : "Yo Soy el que Soy", aunque se le puede reducir a YO SOY, como expresa la misma Torá.

Yahveh (Yahweh) es uno de los nombres hebreos arcaicos, tales como Jacob, José, Israel, etc. (cf. Ewald, Lehrbuch der hebr. Sprache , 7. ª ed. , 1863, p. 664), derivado del imperfecto de tercera persona, de modo que atribuye a una persona o cosa la acción de la cualidad expresada por el verbo después de la manera de un adjetivo verbal o un participio. Furst ha coleccionado la mayoría de estos nombres y llama a la forma participialis imperfectiva. Como el Nombre Divino es una forma imperfecta del arcaico verbo hebreo «ser», Yahveh significa ‘el que es’, aquel cuya nota característica consiste en ser, o simplemente ‘el existente’. Aquí somos confrontados con la cuestión, si Yahveh es el hiphil imperfecto o el qal imperfecto. Calmet y Le Clere creen que el Nombre Divino es una forma hiphil ; por tanto significa, de acuerdo a Schrader ( Die Keilinschriften und das alte Testament , 2. ª ed. , p. 25), ‘aquel que trae a la existencia, el creador’, y de acuerdo a Lagarde ( Psalterium Hieronymi 153), ‘aquel que causa la llegada’, ‘aquel que cumple sus promesas’, ‘el Dios de la providencia’

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 21/04/2013

JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS

"Esta expresión que, con algunas variaciones, se halla en las Escrituras 283 veces, traduce las palabras hebreas Yeho·wáh tseva·
ʼ óhth, y la mayor parte de las veces aparece en los libros proféticos, sobre todo en Isaías, Jeremías y Zacarías. Pablo y Santiago usaron la expresión transliterada al griego en sus escritos cuando citaron de las profecías o hicieron referencia a ellas. (Ro 9:29; Snt 5:4; compárese con Isa 1:9.)

La palabra hebrea en singular tsa·vá
ʼ (pl. tseva· ʼ óhth) significa básicamente un ejército literal de soldados o fuerzas de combate, como en Génesis 21:22; Deuteronomio 20:9 y muchos otros textos; sin embargo, el término también se usa en un sentido figurado, como en “los cielos y la tierra y todo su ejército” o “el sol y la luna y las estrellas, todo el ejército de los cielos”. (Gé 2:1; Dt 4:19. ) La forma plural ( tseva· ʼ óhth) se emplea varias veces para referirse a las fuerzas israelitas, como en Éxodo 6:26; 7:4; Números 33:1 y Salmo 44:9; 60:10. Algunos eruditos creen que en la expresión “Jehová de los ejércitos”, el término “ejércitos” no solo incluye las fuerzas angélicas, sino también el ejército israelita y los cuerpos celestes inanimados. Sin embargo, parece ser que los “ejércitos” indicados son principalmente, si no de manera exclusiva, las fuerzas angélicas.

Cuando Josué vio a un visitante angélico cerca de Jericó y le preguntó si estaba del lado de Israel o del enemigo, la respuesta fue: “No, sino que yo... Como príncipe del ejército de Jehová he venido ahora”. (Jos 5:13-15. ) El profeta Micaya les dijo a los reyes Acab y Jehosafat: “Ciertamente veo a Jehová sentado sobre su trono, y a todo el ejército de los cielos de pie junto a él, a su derecha y a su izquierda”, refiriéndose con claridad a los hijos celestiales de Jehová. (1Re 22:19-21. ) El uso del plural en la expresión “Jehová de los ejércitos” es apropiado, puesto que a las fuerzas angélicas no solo se las representa divididas en querubines, serafines y ángeles (Isa 6:2, 3; Gé 3:24; Rev 5:11), sino también formando grupos organizados, de manera que Jesucristo pudo decir que a su llamada acudirían “más de doce legiones de ángeles”. (Mt 26:53. ) En la súplica que Ezequías dirigió a Jehová por ayuda, le llamó “Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, sentado sobre los querubines”, lo que debía ser una alusión al arca del pacto y a las figuras de querubines que había sobre la cubierta, y que simbolizaban el trono celestial de Jehová. (Isa 37:16; compárese con 1Sa 4:4; 2Sa 6:2. ) Se tranquilizó al temeroso siervo de Eliseo con una visión milagrosa en la que vio las montañas que rodeaban la ciudad sitiada, donde residía el profeta, ‘llenas de caballos y carros de guerra de fuego’, parte de las huestes angélicas de Jehová. (2Re 6:15-17.)

Por lo tanto, la expresión “Jehová de los ejércitos” transmite la idea de poder, el poder que posee el gobernante soberano del universo, quien tiene a su mando numerosas fuerzas de espíritus. (Sl 103:20, 21; 148:1, 2; Isa 1:24; Jer 32:17, 18. ) Este hecho nos induce a tener profundo respeto y temor, y al mismo tiempo también es fuente de consuelo y ánimo para los siervos de Jehová. Solo y sin recibir ayuda de ninguna fuerza militar terrestre, David desafió al terrible filisteo Goliat en “el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel”. (1Sa 17:45. ) No solo en tiempo de guerra literal, sino también en otras situaciones angustiosas o de importancia, el pueblo de Dios en conjunto e individualmente podía cobrar ánimo y tener esperanza al reconocer la majestad de la posición soberana de Jehová, reflejada en su control de las poderosas fuerzas que sirven desde sus cortes celestiales. (1Sa 1:9-11; 2Sa 6:18; 7:25-29. ) El hecho de que los profetas usasen la expresión “Jehová de los ejércitos” suministró otra razón para que los que escuchaban las profecías estuvieran seguros de su cumplimiento."

COPIADO

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 21/04/2013

EL NOMBRE DE DIOS

En el pensamiento Judío, el nombre no es una designación arbitraria o un grupo de sonidos. El nombre nos dice la naturaleza, la esencia, la historia de aquel que es designado con él.

En Exodo 3, 13-22 Moisés es el primero que pregunta el nombre de DIOS . No pregunta cómo lo debe llamar, sino ¿Cómo te llamas? ¿Cuál es tu esencia?Y DIOS le responde: Soy el Eterno .

Cuando en el judaísmo se habla de Chilul Hashem, "la profanación del nombre de DIOS" , no es un daño a la forma de pronunciar el Nombre, es un daño a la reputación del Ser, por eso los judíos están llamados al "Kidush Hashem" o a "Santificar el nombre" al igual que todo Cristiano.

LOS NOMBRES DE

DIOS

Algunos Cristianos expresan el concepto del DIOS de Israel sin nombre en contraste con los dioses paganos que sí tenían nombre. Falso, el judaísmo reconoce el nombre de DIOS , o mejor dicho "los Nombres de DIOS ", por tanto así lo hace el catolicismo.

El nombre más importante de DIOS es el que lleva las cuatro letras o el Tetagrama, que son las siguientes letras equivalentes en el español: YHVH, en Hebreo Yod-Heh-Vav-Heh. De aquí proviene la confusión con el nombre de Jehová que no es correcto. Este nombre de Dios en hebreo, YHVH, es sólo la pronunciación de las cuatro consonantes, sin las vocales correspondientes. En español el equivalente más apropiado sería YAVEH.

Las raíces hebreas de estas letras son He-Yod-Heh, o sea "el SER" y reflejan la esencia de que DIOS es Eterno. Este nombre se utiliza en las escrituras para discutir la relación de DIOS con el hombre, este nombre se reduce a veces a YHA, YAHU o YEHO.

Este nombre se pronunció hasta el año 586 A.C. O sea hasta la destrucción del primer templo, y se pronunciaba con las vocales correspondientes.

Ya para el siglo tercero antes de JESÚS la pronunciación se había sustituido por ADONAI o ADONAI ELOHIM ( SEÑOR DIOS ).

Más tarde ADONAI se cambió por HASHEM o el SHEMA arameo que quiere decir " El Nombre ".

En realidad ¿Qué oyó Moisés frente a la Zarza Ardiente? Moisés oyó "EHEYEH-ASHER-EHEYEH ", (" YO SOY EL QUE SOY "), lo cual es más una explicación que un nombre.

Otros consideran que el Tetagrama viene de " YAWEH=ASHER-YIHWEH " que significa " Él le da vida a lo que existe ".

El primer nombre que se le da a DIOS en las escrituras es ELOHIM , que es un nombre masculino plural. Este nombre se utiliza para enfatizar el poder de DIOS . En el Génesis se le llama ELOHIM-YAVE , y después de la creación se le llama solo ELOHIM . Variaciones de este nombre son EL ELOAH, ELOHAI (Mi DIOS ) y ELOHAYNU (Nuestro DIOS ).

También a DIOS se le conoce como EL SHADAI , que significa EL ALTÍSIMO , algunos piensan que viene de " Shomer Daltot Yisrael " (Guardián de las Puertas de Israel), o creen que puede venir de " Aquel que dice Dai ! " "Dai" quiere decir suficiente. La Misdra (la colección de tradiciones judías) dice que el universo se expandió hasta que DIOS dijo DAI!.

Otro nombre es YAVEH SABAOT , ( DIOS de los Ejércitos). Este no aparece en la Torah, sino en los libros proféticos.

ADONAI

ADONAI, ADONAI-EL RAHUM VE-HANNUN

, (" EL SEÑOR DIOS MISERICORDIOSO Y GENEROSO ") (Exodo 34, 6-7). Esta formula que según la tradición rabínica fue revelada por el mismo Dios a Moisés contiene los trece atributos de DIOS y es efectiva para obtener el perdón Divino. Se utilizaba en las siguientes oraciones:

1. El día del Selihot o en YonKipur precedido por la frase "El Melekh YOSHEV ADONAI el Rahum ve-hannun".

2. Antes de remover la Torah del Arca el día del Rosh Ha-shana.

3. Durante una plegaria en caso de emergencia.


OTROS NOMBRES DE

DIOS (Génesis 14, 19-22)

CREADOR DE ISRAEL

(Isaías 43,15)

EL MÁS SANTO

(Isaías 43, 15)

EL SANTO DE ISRAEL

(Isaías 1,4)

PASTOR DE ISRAEL

(Salmo 80,2)

LA ROCA

(Deuteronomio 32,4)

REY DE REYES

(Isaías 41,2)

EL

, es el más antiguo posiblemente y designa la divinidad en lengua semítica. Se cree que significa "Ser fuerte", va acompañado con otras palabras como " EL-HAI " o " DIOS Viviente ", EL-HASHAMAIN o " DIOS del cielo ", " ELYON ", que significa " Altísimo" y " QUADOSH " el " Santo ".

SU PROHIBICION

Esta prohibición se enfatiza en el Talmud (comentario sobre la tradición judía o Misdra), y consiste en no pronunciar y no escribir el nombre de Dios. Esta prohibición de pronunciamiento se aplica solo al Tetragrama que sólo podía ser pronunciado por el Sumo Sacerdote el día de la Expiación y dentro del Santo de los Santos.

La prohibición de describirlo viene del hecho de que cuando un pueblo conquistaba a otro lo primero que hacia era borrar o desacrar el nombre del DIOS local y los Rabinos no querían ni la posibilidad de que esto ocurriera, pues no era el nombre lo que iban a profanar, sino la esencia de DIOS . La prohibición acaparaba a los siguientes nombres: EL EIOHIM, YHVH, ADONAI, SABAOT .


NOMBRES RABINICOS DE

DIOS

Los rabinos de Israel le dieron nombres adicionales a DIOS , muchas veces basados en sus atributos. El más común es HA-KADOSH BARUKH HU , "El Santo, Bendito sea su Nombre" (el más utilizado hoy en día). Otro nombre es RIBBONO SHEL OLAM , "Soberano del Universo" , utilizado como súplica o introducción a la plegaria. Otro nombre: HA-MAKOM , o "El Lugar" . HA RAMAHAM , "el Misericordioso" , es utilizado en la liturgia, sobre todo para dar gracias en las comidas, también AVINU SHE-BA-SHAMAYIN , o "Nuestro Padre del Cielo" . SHALOM , "Paz" . ANI o "yo" .


¡SEA BENDITO EL NOMBRE DE DIOS !


Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 21/04/2013
21 nombres de Dios y sus significados

21 nombres de Dios. El significado de cada nombre. Referencias Bíblicas. Adorar a Dios de un modo nuevo. Meditar en las características de Dios.

Nombre de Dios

1) ADONAI, Significado: El Señor, Mi gran Señor. Aplicación: Dios es el Amo y Señor majestuoso. Dios es nuestra autoridad plena. Referencias bíblicas: Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc 3:19.

Comentario: Adonai (plural) deriva del singular Adon (Señor). Este término se expresaba para reemplazar a YHWH (que se consideraba demasiado sagrado como para ser pronunciado).

2) E L, Significado: El fuerte. Aplicación: Él es más poderoso que cualquier Dios falso. Dios vencerá todos los obstáculos. Nosotros podemos depender de Dios. Referencias bíblicas: Éxodo 15:2; Números 23:22, Deuteronomio 7:9 (Marcos 15:34).

Comentario: Aparece más de 200 veces en el Antiguo Testamento (incluyendo las formas compuestas). Nombre semítico genérico para Dios, utilizado por otras culturas para referirse a sus deidades. Él se emplea en nombres propios compuestos tales como Isra- el (el que lucha con Dios), Bet- el (casa de Dios), y El -iseo (Dios es salvación).

3) E L ELOHE ISRAEL, Significado: Dios el Dios de Israel. Aplicación: El Dios de Israel es totalmente distinto de todos los dioses falsos y es único; nadie es como Él. Referencias bíblicas: Génesis 33:20; Éxodo 5:1, Salmo 68:8; Salmo 106:48

Comentario: Es el nombre del altar que Jacob (Israel) erigió después de su enfrentamiento con Dios y de la bendición de Dios sobre él (Génesis 32:24-30; Génesis 33:19,20).

4) E L EYÓN, Significado: El Dios Altísimo. Aplicación: Él es el Dios soberano en quien podemos colocar nuestra confianza. El Elyón tiene supremacía sobre todos los Dioses falsos. Referencias bíblicas: Génesis 14:17-22; Salmo 78:35; Daniel 4:34 (Hechos 16:17)

Comentario: Melquisedec, el rey de Salem (Jeru “Salem”) y sacerdote del Dios Altísimo, se refirió en dos oportunidades a Dios como “El Elyón” cuando bendijo a Abraham.

5) E LOHIM, Significado: El Creador todopodero. Aplicación: Dios es el creador todo poderoso del universo. Dios conoce todo, crea todas las cosas y está en todas partes en todo momento. Es el plural de “El”. Referencias bíblicas: Génesis 1:1-3; Deuteronomio 10:17, Salmo 68 (Marcos 13:19).

Comentario: Forma plural de El. Este nombre generalmente se asocia a Dios en relación con su creación. Algunos utilizan la palabra plural “Elohim” como prueba de la Trinidad (Génesis 1:26). Elohim también se emplea para referirse a los dioses falsos e incluso a los jueces humanos (Salmo 82:6,7; Juan 10:34).

6) E L OLAM, Significado: El Dios Eterno. Aplicación: Él es el Principio y Fin, el que lleva a cabo sus propósitos a través de las edades. El da fuerzas al fatigado. Referencias bíblicas: Génesis 21:33; Salmo 90:1,2, Isaías 40:28 (Romanos1:20).

Comentario: Jesucristo posee atributos eternos. Él es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13:8). Él obtuvo para nosotros la redención eterna (Hebreos 9:12).

7) EL-ROI, Significado: El Dios que me ve. Aplicación: No existe ninguna circunstancia de nuestra vida que escape de su conocimiento y cuidado paternales. Dios nos conoce a nosotros y a nuestros problemas. Referencias bíblicas: Génesis 16:11-14; Salmo 139-7-12.

Comentario: Agar llamó al Señor con este nombre junto al pozo de agua en el desierto. Dios conoce todos nuestros pensamientos y sentimientos. Jesús conocía los pensamientos de aquellos que lo rodeaban, lo que demostraba que Él es El-Roi (Mateo 22:18; 26:31,34; Lucas 5:21-24).

8-) EL-SHADDAI, Significado: El todo suficiente, El Dios de las montañas, Dios Todopoderoso. Aplicación: Dios es la fuente inagotable de toda bendición. Dios es Todopoderoso. Nuestros problemas no son demasiado grandes como para que Dios no los pueda manejar. Referencias bíblicas: Génesis 17:1-3; 48:3; 49:25, 35:11, Salmo 90:2.

Comentario: Algunos eruditos sugieren que el Shaddai se refiere al poder de Dios manifestado en su juicio. Otros proponen que el Shaddai significa “Dios de las montañas”. Dios se refiere a sí mismo como “El Shaddai” cuando confirma su pacto con Abraham.

9) EMANUEL, Significado: Dios con nosotros “YO SOY”. Aplicación: Jesús es Dios entre nosotros. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Referencias bíblicas: Isaías 7:14; 8:8-10 (Mateo 1:23).

Comentario: Este nombre indica que Jesús es más que un hombre. Él también es Dios. Isaías dijo que el niño que iba a nacer de la virgen sería llamado “Emanuel” (Isaías 7:14, 9:3). Él es el resplandor de la gloria de Dios y la representación exacta de su naturaleza (Hebreos 1:3).

10) JEHOVÁ, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Es necesario que le obedezcamos. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 6:2-4, 34:5-7; Salmo 102.

Comentario: Un traductor alemán del siglo XVI escribió el nombre YHVH (YHWH) utilizando las vocales de Adonai debido a que los textos judíos antiguos que estaba traduciendo tenían las vocales de Adonai debajo de las consonantes de YHVH. Al hacerlo ideó el nombre YaHoVah

11) JEHOVÁ JIREH, Significado: El Señor proveerá. Aplicación: Así como Dios proveyó un carnero como sustituto de Isaac, Él proveyó a su hijo Jesús como el sacrificio definitivo. Dios suplirá todas nuestras necesidades. Referencias bíblicas: Génesis 22:13, 14; Salmo 23 (Marcos 10:45; Romanos 8:2)

Comentario: Conocido también como YHWH o Yahvé-Jireh. Abraham llamó “el Señor proveerá” al sitio donde Dios le proveyó un carnero para que lo sacrificara en lugar de su hijo Isaac. Jesús dijo que Él era el pan de vida y que todo el que fuera a Él hallaría provisión (Juan 6:35).

12) JEHOVÁ MEKADDESH, Significado: El Señor que santifica. Aplicación: Dios aparta un pueblo escogido, santo para Dios, un real sacerdocio, un pueblo propio. Él limpia nuestro pecado y nos ayuda a madurar. Referencias bíblicas: Éxodo 31:12, 13 (1 Pedro 1:15,16; Hebreos 13:12; 1 Tesalonicenses 5:23,24).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Mekaddesh . Nosotros hemos sido apartados, hechos santos y redimidos por la sangre de Jesucristo, nuestro Jehová-Mekaddesh. Por lo tanto, debemos continuar viviendo una vida santa y que agrade a Dios (1 Pedro 1:13-25).

13) JEHOVÁ-NISSI, Significado: El Señor es mi bandera Aplicación: Dios nos da la victoria contra la carne, contra el mundo y contra el diablo. Nuestras batallas son sus batallas de la luz contra las tinieblas y del bien contra el mal. Referencias bíblicas: Éxodo 17:15,16; Deuteronomio 20:3,4, Isaías 11:10-12 (Efesios 6:10-18)

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Nissi. Nombre del altar que edificó Moisés después de derrotar a los amalecitas en Refidim. Isaías profetiza que la “raíz de Isaí” (Jesús) se levantará como un estandarte para los pueblos (Isaías 11:10)

14) JEHOVÁ-RAFA, Significado: El Señor sana Aplicación: Dios ha provisto en Jesucristo la sanidad definitiva para la enfermedad espiritual, física y emocional. Dios puede sanarnos. Referencias bíblicas: Éxodo 15:25-27; Salmo 103:3, 147:3 (1 Pedro 2:24).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Rafa. Jesús demostró que Él era Jehová-Rafa al curar a los enfermos, a los ciegos, a los paralíticos, y al echar fuera demonios. Jesús también sana a su pueblo del pecado de la injusticia (Lucas 5:31,32).

15) JEHOVÁ-ROHI, Significado: El Señor es mi pastor Aplicación: El Señor protege, provee, dirige, guía y cuida a su pueblo. Dios nos cuida tiernamente como un pastor poderoso y paciente. Referencias bíblicas: Salmo 23:1-3, Isaías 53:6 (Juan 10:14-18; Hebreos 13:20; Apocalipsis 7:17).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas.

16) JEHOVÁ-SABAOT, Significado: El Señor de los Ejércitos Aplicación: El Señor de las huestes celestiales cumplirá siempre sus propósitos, aun cuando fracasen las huestes de su pueblo terrenal. Referencias bíblicas: 1 Samuel 1:3; 1 Samuel 17:45; Salmo 46:7, malaquías 1:10-14 (Romanos 9:29).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sdabaot. Muchas versiones españolas de la Biblia traducen Sabaot por Todopoderoso. Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas. “Jehová-Sabaot” se traduce a menudo El Señor Todopoderoso. Sabaot también se traduce como Huestes o Ejércitos celestiales .

17) JEHOVÁ-SHALOM, Significado: El Señor es paz Aplicación: Dios derrota a nuestros enemigos para darnos paz. Jesús es nuestro Príncipe de paz. Dios da paz y armonía interior. Referencias bíblicas: Números 6:22-27; Jueces 6:22-24, Isaías 9:6 (Hebreos 13:20).

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Shalom. Nombre del altar que Gedeón edificó en Ofra como recordatorio del mensaje de Dios “Paz a ti”. Isaías nos dice que el Mesías también será conocido como el “Príncipe de Paz”, nuestro Jehová-Shalom (Isaías 9:6).

18) JEHOVÁ-SHAMMAH, Significado: El Señor está presente. El Señor es mi compañero. Aplicación: La presencia del Señor no está limitada o circunscripta al tabernáculo o al templo, sino que es accesible para todos los que lo aman y lo obedecen. Referencias bíblicas: Ezequiel 48:35; Salmo 46 (Mateo 28:20; Apocalipsis 21).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sama. Dios le reveló a Ezequiel que el nombre de la nueva Jerusalén será “el Señor está presente”. El Espíritu de Dios mora en nosotros por medio de Jesucristo (1 Corintios 3:16).

19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6; 33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).

19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6; 33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).

20) JAH, Significado: “YO SOY”, el que es auto existente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Dios promete su presencia continua. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 15:2; Salmo 46:1, 68:4; Isaías 26:4.

Comentario: Forma abreviada de Yahvéh. Se utiliza a menudo en combinación con otros nombres o frases. Aleluya significa “Alabanza a Jah (el Señor)”; Elías quiere decir “Dios es Jah (el Señor)”; y Josué significa “Jah (el Señor) es mi salvación”.

21) JHWH/YHVH, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; Malaquías 3:6.

Comentario: Nombre de Dios revelado a Moisés. También se le denomina tetragrama (“cuatro letras”). Aparece alrededor de 6800 veces. En las versiones españolas de la Biblia se traduce “Jehová” o “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los Judíos dijeran “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los judíos dijeran “Señor” (Adonai) en vez de pronunciar el nombre (YHWH

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 21/04/2013

Y para entender mas acerca de El nombre de Dios, escuchemos esta enseñanza , de un ministro catolico

EL NOMBRE DE DIOS PARA TESTIGOS DE JEHOVA Y HERMANOS PROTESTANTES
https://youtu. Be/IP57-SXQ7pY
Damian Arreola
Contaduría pública y auditoría url
Escrito por Damian Arreola
el 22/04/2013

Ja.... Ja... Ja...

Realmente eres patetico mi estimado KAWIIL Rosendo Sabino:

Escribes " Y para entender mas acerca de El nombre de Dios, escuchemos esta enseñanza , de un ministro catolico "

¿Será que no es parte de "las mentiras" que LA IGLESIA CATÓLICA ENSEÑA?....


¿Será que tu no has usado el NOMBRE DE JEHOVA, en vez de YHVH?.....

¿Será que, asi como tiene la razón en estpe "tu ejemplo" NO TIENE LA RAZÓN EN TODO LO DEMÁS QUE ENSEÑA LA IGLESIA CATÓLICA?... Porque para "enseñanzas" de la Iglesia Católica tu eres uno de los que MENOS CONOCE: no sabes distinguir entre idolo e imagen... Inclusive SIENDO IMAGEN DE DIOS.... Eso si "distingues muy bien" entre NATURALEZA DIVINA DE JESUCRISTO y NATURALEZA HUMANA DE JESUCRISTO... Y la distingues tan bien que "formas dos personas".... Es más no sabes distinguir entre UNA FALSA INTERPRETACIÓN BIBLICA y lo que REALMENTE TE DICE LAS ESCRITURAS.... Pues niegas su contenido a cada rato...

Ahora bien, tratas de explicarle a un Testigo de Jehova que JESUCRISTO ES VERDADERO DIOS ENCARNADO; toma un poco de ayuda:

Veamos en el JUDAÍSMO quien debería ser el MESÍAS: "Dios le llamó (al mesías) con seis nombres que él dice en relación consigo mismo: Porque un niño nos ha nacido, se nos ha dado un hijo; y el gobierno estará sobre su hombro; y su nombre será maravilloso, consejero, Dios, fuerte, padre eterno, príncipe de paz (se está citando aquí Is 9,5-6). De manera que lo llamó Dios de una manera distintiva" (Iggereth Teman; rabí Moisés ben Maimón escribiendo a Jacob Alfajumi).

" ¿Cuál es el nombre del rey mesías? A esto respondió el rabí Abba bar Kahana: Yahveh es su nombre" (Midrash Echa 1,51)

"Dios llamó también al rey mesías con su propio nombre (el de Dios)" (Midrash Thillim 21,2).

No deja de ser paradójico que estos textos rabínicos, escritos por personas que negaban que Jesús fuera el mesías, contuvieran una concepción más correcta en relación con el mesías que la que propaga la Wachtower o "el judaismo mesianico", que se pretenden cristianos.

Saludos,

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 23/04/2013

O siempre he dicho que la iglesia catolica tiene muchos importantes puntos de la santa doctrina
cosas que los testigos han desechado estos puntos tan importantes para la salvacion
la pluralidad de Dios, la deidad de Cristo
la inmortalidad de el alma, el lugar de castigo , al lago de fuego y azufre
ahora , observe el video de Frank acerca de el nombre de Dios y como entender su interpretacion y me parecio muy correcta.. Ya que la expuso comforme al pensamiento judio
Creo En Ti" No Fue En Vano DVD
https://youtu. Be/j2gDRunkqd0

Damian Arreola
Contaduría pública y auditoría url
Escrito por Damian Arreola
el 23/04/2013

Estimado KAWIIL Rosendo Sabino:

Si no fuera por la SANA DOCTRINA de la IGLESIA CATÓLICA, los protetantes NO TENDRÍAN NADA...

Ya Martín Luterno lo dejo escrito, lastimasmaente estas enseñanzas NO SE LAS ENSEÑAN A LOS HIJOS DE LA REFORMA.... Quienes han tomado solo las "doctrinas" extrabiblicas de dichos apostatas.

Veamos que dejo escrito:

“Los nobles, los citadinos, los campesinos, todos entienden el Evangelio mejor que San Pablo y yo; ellos ahora son sabios y se consideran más conocedores que todos los ministros. " Walch XIV, 1360 citado en el libro de O´Hare, ibid, p. 209.

"Nosotros aceptamos, tal y como debemos, QUE MUCHO DE LO QUE ELLOS (LA IGLESIA CATÓLICA) DICEN ES VERDAD: QUE EL PAPADO TIENE LA PALABRA DE DIOS Y LA AUTORIDAD DE LOS APÓSTOLES, Y QUE HEMOS RECIBIDO LAS SANTAS ESCRITURAS, EL BAUTISMO, LOS SACRAMENTOS Y EL PÚLPITO DE ELLOS.
¿QUÉ SABRÍAMOS DE ESTO SI NO FUERA POR ELLOS?. El Sermón sobre el Evangelio de San Juan, Caps. 14 - 16 (1537), en el vol. 24 de el libro [Los Trabajos de Lutero], San Luis, Misuri: Concordia, 1961, p. 304.

Lo interesante es tu "TECNICA KAWIILISTICA"... Cierras el debate con tu último posteo en el cual se lee:

" Ah pobrecita tu iglesia indefensa, santa santa inocente debil, los ataquens en contra tu iglesia.. MAQUINA DIABOLICA ASESINA DICTADORA AVARA,, que ha hecho mercaderia como lo profetizo PEDRO de tu religion, pEDRO PROFETIZO el lucro de tu religion que surgiria despus de la muerte de los apostoles "

y aun CON MUCHOS POSTEOS IGUALES AL ANTERIOR, aun tienes el SINISMO de escribir en otro posteo, en defensa de tu maestro EL KAWIIL RICHARD SABINO:

" DAMIAN TU BOCA NESECITA UN POCO DE ENJUAGE BUCAL.. YA QUE DE ELLA SALEN MUCHAS GROSERIAS,, NO FALTA UN COMENTARIO TUYO SIN ELLAS "

De todas las calificaciones que le haces a la IGLESIA CATÓLICA, no hay NI UNA SOLA CIERTA, sin embargo, las acusaciones que YO te he hecho: de copiar documentos sin verificar su veracidad, de copiar documentos emitidos inclusive por "sectas" que van en contra de tus propias doctrinas (masones, mormones, adventistas, jehovistas, fundamentalistas y ateos) NO HAS CONTESTADO NI UNA SOLA PALABRA.

¿Como puedes llamarte CRISTIANO con ese tipo de hipocresías?... Por mas que te pido que VERIFIQUES TUS FUENTES, haces caso omiso, cierras los ojos te tapas los oidos, por más que te he posteado CON BIBLIA EN MANO, vienes te vas a otro posteo y REPITES lo que ya se te ha refutado... NOo quieres reconocer que TU SECTA FUNDAMENTALISTA, nacio en un GARAGE, que sigues a UN FALSO PROFETA y que varias de tus DOCTRINAS han sido CREADAS POR HOMBRES...

Sigue con tu ceguera, porque no hay peor ciego que aquel con dos ojos no quiere ver, no hay peor sordo que aquel que con dos oidos no quiere oir.

Saludos,

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 23/04/2013

De donde surge la iglesia.. La iglesia surge de la oscuridad,, de el mundo que vive en tinieblas
de el mundo que vive en pecado,, de alli Dios llama al pecador al arrepentimiento,
de Egipto saco Dios al pueblo de Israel de la esclavitud de el pecado de casa de faraoo

de el mundo que practica la idolatria de el paganismo

Éxodo 20
Los diez mandamientos

20 Dios habló, y dijo todas estas palabras: 2 «Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo. 3 »No tengas otros dioses aparte de mí 4 »No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. 5 No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios, Dios celoso que castiga la maldad de los padres que me odian, en sus hijos, nietos y bisnietos; 6 pero que trato con amor por mil generaciones a los que me aman y cumplen mis mandamientos

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 23/04/2013
14 Como hijos obedientes, no vivan conforme a los deseos que tenían antes de conocer a Dios. 15 Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo; 16 pues la Escritura dice: «Sean ustedes santos, porque yo soy santo. »

17 Si ustedes llaman «Padre» a Dios, que juzga a cada uno según sus hechos y sin parcialidad, deben mostrarle reverencia durante todo el tiempo que vivan en este mundo. 18 Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha. 20 Cristo había sido destinado para esto desde antes que el mundo fuera creado, pero en estos tiempos últimos ha aparecido para bien de ustedes. 21 Por medio de Cristo, ustedes creen en Dios, el cual lo resucitó y lo glorificó; así que ustedes han puesto su fe y su esperanza en Dios.

22 Ahora ustedes, al obedecer al mensaje de la verdad, se han purificado para amar sinceramente a los hermanos. Así que deben amarse unos a otros con corazón puro y con todas sus fuerzas. 23 Pues ustedes han vuelto a nacer, y esta vez no de padres humanos y mortales, sino de la palabra de Dios, que es viva y permanente. 24 Porque la Escritura dice:

«Todo hombre es como hierba,
y su grandeza es como la flor de la hierba.
La hierba se seca y la flor se cae,
25 pero la palabra del Señor permanece para siempre. »

Y esta palabra es el evangelio que se les ha anunciado a ustedes.

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 23/04/2013

Posteo y REPITES lo que ya se te ha refutado... NOo quieres reconocer que TU SECTA FUNDAMENTALISTA, nacio en un GARAGE, que sigues a UN FALSO PROFETA y que varias de tus DOCTRINAS han sido CREADAS POR HOMBRES...

El lider de mi secta nacion en un pesebre y el precio que tubo que pagar para que yo y muchos seamos llamados su iglesia , lo pago clavado en una cruz,,

En belen fue la cuidad donde nacion el gran rey
Jesrusalem es la cuidad santa, y no roma Roma e sun refugio de cuevas y ladrones que hasta el perdon por medio de las indulgencias vendaian en los tiempos de martin Lutero

Las 95 tesis de Martín Lutero

Con sus 95 tesis, Martín Lutero quiso impulsar una reforma de la Iglesia Católica Romana, pero sin proponérselo se convirtió en fundador de una segunda confesión cristiana.

Pintura de Martin Lutero.

Martín Lutero (1483-1546) oficiaba desde 1514 como sacerdote en la Iglesia de la ciudad de Wittenberg. Su comunidad apreciaba al popular predicador que se había hecho notar por su talento retórico. A menudo se quedaba en su cuarto absorto leyendo la Biblia. Lutero quería descifrar a través de las Sagradas Escrituras la relación entre Dios y los hombres. Una relación que hacía mucho había quedado aclarada, según la Iglesia Católica: Dios se dirigía a los hombres a través del Papa en Roma y a través de los representantes del Santo Padre, los sacerdotes y obispos. Con ello la Iglesia de Roma podía reclamar para sí la interpretación universal de la Biblia y establecer sanciones a quienes contravinieran sus reglas.

El Nuevo Testamento, traducido por Martin Lutero al alemán.


95 tesis contra los abusos de la Iglesia

Martín Lutero, en cambio, hizo una nueva interpretación de los Evangelios del Nuevo Testamento, que derivó en otro paradigma cristiano. Para él no había una “mediación apostólica” en la relación entre Dios y los hombres. Lo único que valía eran las Sagradas Escrituras (primacía de las Escrituras), Jesucristo (primacía de Cristo) y la gracia de Dios (primacía de la gracia y de la fe). El detonante de la Reforma fue el comercio de indulgencias, cuyos beneficios iban a ser destinados a la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma, pero también a mantener el lujoso estilo de vida del Papa Leo X (1475-1521), que se encontraba siempre notoriamente al borde de la bancarrota.


Iglesia de Wittenberg, en donde Martín Lutero era párroco.

Cuando Martín Lutero escribió sus 95 tesis en la habitación de su vivienda de párroco de la Iglesia de Wittenberg, buscaba únicamente poner un alto a lo que él consideraba anomalías en la Iglesia Católica Romana (la secularización, la evasión del celibato). No era su intención entrar en conflicto con el Papa ni tampoco fundar su propia Iglesia. Por ello no clavó tampoco las tesis ese memorable 31 de octubre de 1517 en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, sino que las envió para su discusión a colegas y amigos. Ese día no fue un revolucionario, sino un monje preocupado por la salvación de las almas de los miembros de su comunidad. La reacción a las tesis, que se propagaron rápidamente, convirtió a ese angustiado monje en un revolucionario que trastornó de manera perdurable el mundo medieval y cuyos efectos en la historia no tienen parangón.


El reformador fuera de la ley – Lutero no se desdice

El Papa Leo X intentó llamar al orden al monje de Wittenberg amenazándolo con la excomunión, anatemas y en abril de 1521 con un proceso ante la Dieta Imperial de Worms, sin éxito. Martín Lutero no se desdijo de sus tesis en Worms, lo que fue documentado con una “proscripción imperial” (Reichsacht) y acto seguido fue declarado fuera de la ley. En su posterior huída de los alguaciles de la Inquisición, Lutero no sólo pudo contar con un amplio apoyo entre la población, sino sobre todo con la ayuda del príncipe elector de Sajonia, Federico III “el Sabio” (1463-1525). El príncipe elector ocultó a Lutero en el Castillo de Wartburg, donde bajo el seudónimo de Caballero Jorge (Junker Jörg) se dedicó a traducir el Nuevo Testamento al alemán.

Por una parte sus enseñanzas se propagaron rápidamente en el continente europeo. Pero por la otra, el conflicto con la Iglesia Católica, como se pasó a autodenominar la Iglesia romana del Papa, fue adquiriendo dimensiones cada vez más violentas. Ambos bandos comenzaron a armarse. Ese conflicto religioso desembocó finalmente en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), tras la cual la libertad religiosa en Alemania y Europa quedó sellada a través de tratados.

Casa donde nació Martin Lutero, en la ahora llamada Lutherstraße 16, en la localidad de Eisleben, Sajonia Anhalt.
Damian Arreola
Contaduría pública y auditoría url
Escrito por Damian Arreola
el 24/04/2013

Interesante mi estimado KAWIILITO Rosendo Sabino:

Sigue tu ODIO FUNDAMENTALISTA-MASON en contra de la IGLESIA CATÓLICA.... La cual SI PUEDE AFIRMAR con las PRUEBAS SUFICIENTES que NACIO EL DÍA DE PENTECOSTES... Que ES APOSTOLICA, que es UNA y que es UNIVERSAL...

Lástima que no cuentes toda la historia de Lutero....

¿Podrías explicar que quiso decir LUTERO cuando escribio lo siguiente?

"Este no quiere oír de Bautismo, y aquel niega el sacramento, otro pone un mundo entre este y el último día. Algunos enseñan que Cristo no es Dios, algunos dicen esto, otros dicen eso; hay tantas sectas y credos como hay cabezas. Nunca un campesino es tan grosero como cuando tiene sueños y fantasías, él se considera inspirado por el Espíritu Santo y que debe ser un profeta. " De Wette III, 51 citado en el libro de O´Hare [Los Hechos sobre Lutero], p. 208.

“Los nobles, los citadinos, los campesinos, todos entienden el Evangelio mejor que San Pablo y yo; ellos ahora son sabios y se consideran más conocedores que todos los ministros. " Walch XIV, 1360 citado en el libro de O´Hare, ibid, p. 209.

"Nosotros aceptamos, tal y como debemos, que mucho de lo que ellos (la Iglesia Católica) dicen es verdad: que el papado tiene la palabra de Dios y la autoridad de los apóstoles, y que hemos recibido las Santas Escrituras, el Bautismo, los Sacramentos y el púlpito de ellos.
¿Qué sabríamos de esto si no fuera por ellos?. " El Sermón sobre el Evangelio de San Juan, Caps. 14 - 16 (1537), en el vol. 24 de el libro [Los Trabajos de Lutero], San Luis, Misuri: Concordia, 1961, p. 304.

¿Podrías indicarme en que estaría pensando cuando escribio "Los Judios y sus Mentiras" (1543)?... ¿Sabes que mucha "doctrina nazi" es igual o similar al contenido de este libro?.... Te copio la traducción de una parte de este libro:

" ¿Qué debemos hacer, nosotros cristianos, con los judíos, esta gente rechazada y condenada? Dado que viven con nosotros, no osamos tolerar su conducta ahora que estamos al tanto de sus mentiras, sus injurias y sus blasfemias. De hacerlo, nos convertimos en cómplices de sus mentiras, maldiciones y blasfemias. Ese no es el modo de extinguir el insaciable fuego de la ira divina del que hablan los profetas, ni es el modo tampoco de convertir a los judíos. Con plegarias y el temor a Dios debemos practicar una intensa piedad para intentar salvar de las llamas al menos a algunos. No osamos vengarnos. Una venganza mil veces peor de la que nosotros pudimos desearles ya los tiene agarrados de la garganta. He aquí mi sincero consejo:

En primer lugar, debemos prender fuego sus sinagogas o escuelas y enterrar y tapar con suciedad todo lo que no prendamos fuego, para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza. Esto ha de hacerse en honor a Nuestro Señor y a la cristiandad, de modo que Dios vea que nosotros somos cristianos y que no aprobamos ni toleramos a sabiendas tales mentiras, maldiciones y blasfemias a Su Hijo y a sus cristianos. Pues Dios perdonará todo lo que toleramos en el pasado sin saberlo —de lo cual yo mismo no estaba al tanto­—. Pero si ahora que estamos al tanto protegiéramos para los judíos una casa levantada justo en frente de nuestras propias narices, en la que mienten sobre Cristo y sobre nosotros, en la que nos blasfeman, maldicen, vilipendian y difaman (como lo oímos más arriba), sería como estar haciéndonos a nosotros mismos todo esto e incluso cosas peores, y eso lo sabemos muy bien.

En segundo lugar, también aconsejo que sus casa sean arrasadas y destruidas. Porque en ellas persiguen los mismos fines que en sus sinagogas. En cambio, deberían ser alojados bajo un techo o en un granero, como los gitanos. Esto les hará ver que ellos no son los amos en nuestro país, como se jactan, sino que están viviendo en el exilio y cautivos, como incesantemente se lamentan de nosotros ante Dios.

En tercer lugar, aconsejo que sus libros de plegarias y escritos talmúdicos, por medio de los cuales se enseñan la idolatría, las mentiras, maldiciones y blasfemias, les sean quitados.

En cuarto lugar, aconsejo que de ahora en adelante se les prohiba a los rabinos enseñar sobre el dolor de la perdida de la vida o extremidad. Pues con razón han perdido el derecho a tal oficio al tener cautivos a los judíos inocentes con el dicho de Moisés (Deuteronomio 17:10) en el cual les ordena que obedezcan a sus maestros so pena de muerte, aunque Moisés claramente agrega: “cuidarás de hacer según todo lo que te manifiesten de acuerdo con la ley de Jehová tu Dios”. Estos villanos hacen caso omiso de esto. Sin ningún miramiento emplean la obediencia de gente inocente en contra de la ley del Señor y les infunden este veneno, maldición y blasfemia. Del mismo modo el papa nos tuvo cautivos con la declaración en Mateo 16:18, “Tú eres Pedro”, etc. , induciéndonos a creer todas las mentiras y engaños que surgían de su mente diabólica. No enseñaba de acuerdo a la palabra de Dios y por tanto perdió el derecho a enseñar.

En quinto lugar, que la protección en las carreteras sea abolida completamente para los judíos. No tienen nada que hacer en las afueras de las ciudades dado que no son señores, funcionarios, comerciantes, ni nada por el estilo. Que se queden en casa. He oído decir que un adinerado judío está viajando por el país con doce caballos su ambición es convertirse en un Kokhba devorando con sus usura príncipes, señores, tierras y gente, de modo que los grandes señores ven esto con ojos celosos. Si vosotros, grandes señores y príncipes, no prohiben con la ley que estos usureros circulen por las carreteras, algún día se juntará una tropa contra ellos, que habrá aprendido de este libro la verdadera naturaleza de los judíos y la manera de tratar con ellos en vez de proteger sus actividades. Dado que vosotros tampoco deben ni pueden protegerlos a menos que deseen ser partícipes de todas sus abominaciones ante los ojos de Dios. Considerad qué bien podría surgir de esto, y evitadlo.

En sexto lugar, aconsejo que se les prohiba la usura, y que se les quite todo el dinero y todas las riquezas en plata y oro, y que luego todo esto sea guardado en lugar seguro. La razón para una medida como esta, como ya se dijo, es que no tienen otro medio de ganarse la vida que no sea la usura, por medio de la cual nos han hurtado y robado todo lo que poseen. Este dinero no debería ser usado de ningún otro modo que no sea el siguiente: En el caso de que un judío sea sinceramente convertido, le serán entregados cien, doscientos o trescientos florines, según lo sugieran las circunstancias personales. Con esto, podrá establecerse en alguna ocupación para mantener a su pobre esposa e hijos y para el cuidado de los ancianos y los enfermos. Porque estas funestas ganancias están malditas si no son usadas con la bendición de Dios en una causa buena y digna.
"

Tu hablas de sus 95 tésis, en las cuales NO HAY NI UNA SOLA PALABRA EN CONTRA DEL PAPA.... ¿Que opinas de los SEIS PUNTOS ANTERIORES?... Y esto es una pequeña cita de su libro de ochenta páginas...

¿Será un escrito de alguien que tenga "su conciencia cautiva de la Palabra de Dios"?.... Te sigo aconsejando INVESTIGA CUALES SON TUS FUENTES Y A QUE "MAESTROS" SIGUES....

Saludos

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 25/04/2013
1415. Alemania: Muere en la hoguera Juan Hus
https://youtu. Be/HCCF_ocg4Ko
Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 25/04/2013
Juan Hus - Enjuiciado Injustamente POR LA SANTA
https://youtu. Be/xBdhLFo0PDE
Damian Arreola
Contaduría pública y auditoría url
Escrito por Damian Arreola
el 25/04/2013

Estimado KAWIIL Rosendo Sabino:

Ya que hablas de JUAN HUSS, tambien deberías hablar de John Wyclif, a quien apoyó en sus herejías.... Claro, se me olvida que tu eres seguidor de la doctrinas de John (niega la transubstanciación en la eucaristía,)...

¿Sería esa la causa por la cual Hus fue "enjuiciado injustamente" y condenado a morir en la hoguera?... Claro, fue la doctrina de John y no la de Hus...

Y claro, John fue quemado tambien en la hoguera por la "santa inquisición," solo que fue 44 años después de su muerte...

Saludos KAWIILITO, deberías investigar adecuadamente QUIENES HAN PROMULGADO LAS DOCTRINAS QUE DICES CREER... Ya en este posteo te demostré que NO ES EL EVANGELIO PREDICADO POR JESUCRISTO:

https://grupos.emagister.com/mensaje/estimado_kawiil_rosendo_sabino_tu_escrito_habla/1555-5772547

Saludos,

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 26/04/2013

Vida espiritual y vida natural

Diferenciemos el concepto de vida espiritual y vida natural, Jesús enseño que hay una vida natural (que la tienen todos los seres vivos) y para mantener nuestra vida natural se necesita el alimento diario para nuestro cuerpo. Pero hay otra vida que es la espiritual, y esta también necesita de alimento para vivir. Este es el punto clave para entender porque necesitamos saciar nuestro espíritu, porque nuestra vida interior necesita también alimentarse como nuestro cuerpo físico. Cuando esta vida espiritual no se alimenta del verdadero y único alimento, esta muerta. Piensa que sucedería si dejas de alimentar tu cuerpo por unas cuantas semanas, muere; de la misma manera pasa con el espíritu. Esta es la base para entender el fundamento de todo lo que hablaremos a continuación sobre la muerte y la vida espiritual.

Dios es espíritu, y es quién provee nuestro alimento espiritual. Este alimento te llenará de gozo y dicha inagotable, es el verdadero alimento que viene de lo alto.

El texto más claro sobre este tema lo pronunció Jesús así:

"Yo soy el pan de vida , El que a mi viene nunca pasará hambre, y el que en mi cree nunca más volverá a tener sed” (San Juan 6:35).

¡Que maravillosas palabras! Aquí esta encerrado el secreto de la vida que nos llena por completo. El es el pan de vida, el alimento espiritual, si deseas llenar tu alma y todo tu ser con el verdadero alimento necesitas amar y ser amado por Jesús.

Solo con desear sinceramente conocer más de Jesús es suficiente, esto es un acto de fe. Dios ve solo lo que hay en tu corazón, es lo único importante. El conoce tus necesidades, tu vida, tu historia, solo necesitas arbirle las puertas a tu vida para recibir su ayuda. Puedes por ejemplo decirle con tus palabras algo asi como:

"Señor Jesús realmente te necesito, ayúdame, perdona todos mis pecados, recibo todo el amor que me quieras dar, dame claridad y comprensión para conocerte más, sálvame de todo mal y ayudame todos los días de mi vida. Dame tu vida eterna en mi alma, declaro que eres mi Señor y salvador, gracias Dios por tu amor".

Jesús tambén enseño:

“El que da vida eterna es el Espíritu de Dios ; ninguna persona puede dar esa vida . Las palabras que les he dicho vienen del Espíritu que da esa vida ”. En Juan 6:63 ( biblia en Lenguaje Sencillo)

Jesús transmitía en sus palabras el espíritu de vida eterna que procede de Dios , el esta perfectamente unido con Dios el Padre, de lo que dijo: “mi Padre y yo uno somos” (San Juan 10:30), por lo que sus palabras llenas de verdad nos dan la luz necesaria para poder darle vida , alimento y verdadera iluminación a nuestro ser.

Jesús además dijo:

”Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo”. (Juan 6:33)

“No solo de pan (comida normal) vivirá el hombre, sino que de toda palabra que sale de la boca de Dios vivirá el hombre”

”Yo soy el pan de vida ”. Juan 6:48

" El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. Juan 7:38

“Yo soy el camino la verdad y la vida ” (San Juan 14:6).

La biblia es un libro espiritual, es la palabra de Dios y se centra en la vida de Jesús ; estos textos anteriores nos explican algo muy claramente; que Jesús es “el pan y el agua” que dan vida y llenan nuestro espíritu eterno. Tu espíritu necesita alimento para estar pleno y ese alimento lo simbolizan este “pan y agua” que es Jesús mismo, sus palabras, su verdad, su camino y su vida .

En el evangelio según San Juan, que relata la vida de Jesús , quedó plasmado un dialogo que tubo con una mujer samaritana (los samaritanos eran odiados por el pueblo judío) pero esta mujer se sorprendió primero que Jesús la tratara bien, y respetuosamente le pidió agua de beber diciendo:

“Si supieras quien te está pidiendo agua para beber, tu le pedirías y te daría agua que da vida y no volverás a tener sed jamás”.

La mujer pensó que se refería al agua natural, pero Jesús se refería simbolicamente al agua espiritual que refresca el alma y el espíritu del ser humano. El dijo que podía dar esa agua, y esa agua viene cuando creemos lo que dijo e hizo Jesucristo, cuando nosotros mismos establecemos un dialogo con Él, nos conectamos por medio de la fe.

En el momento que te pones en contacto con Dios por medio de la fe puedes comenzar a recibir el alimento y esencia para alimentar tu espíritu. Pedir a Dios , hablar con Él por medio de la fe es la clave. Conocer sus palabras y enseñanzas de la biblia. De esta forma conocerás el amor de Dios y estarás completamente satisfecho. Más adelante hablaremos de esto con más detalle.

Introducción
Tu mayor tesoro
Vida espiritual y vida natural
Leyes físicas y espirituales
Vida eterna y muerte eterna
El plan diseñado para ti
¿Por qué necesitamos salvación?
Historia de la eternidad pasada
Como recibir salvación

Damian Arreola
Contaduría pública y auditoría url
Escrito por Damian Arreola
el 26/04/2013

EStimado KAWIIL Rosendo Sabino:

Despues de tu "testimonio", creeme que el hecho que copies y pegues lo que acabas de postear no te hace "ser salvo para la vida eterna"....

Desconoces el VERDADERO EVANGELIO... Del cual TU ESCRITO está muy alejado... Lástima que tu catolicofobia no te deje quitarte el velo que tienes en los ojos.

Saludos,