En este grupo En todos

Grupo de Ética



¿Hasta cuándo vamos a soportar la publicidad engañosa?

Elsi
Extensión para ejecutivos - asistente ...
Escrito por Elsi O'connor
el 10/08/2009 | Nivel Medio

Hola amigos:
mi colaboración e invitación a opinar acerca de lo que indica el título. Día a día, ya sea en la prensa hablada, escrita y por la televisión toda la comunidad es bombardeada por infinidad de ofrecimientos de consumismo; es así como la venta por televisión se ha convertido en el filón de empresas inescrupulosas que hasta "ofrecen" como regalo -además de la oferta impresionante- los estuches para guardar el producto aludido. Cito un ejemplo: en la televisiòn aparce la propaganda de unas especie de esponjitar para "remover" el vello corporal, la invitaciòn a comprarlas incide en la remoción del vello, lo que sugiere su extracción desde la raíz, es más, aparece un poro siendo abierto y extraído el folículo inclusive. Bien, llamé al teléfono de la empresa que vende el producto donde fui atendida por una señorita que me repitió lo mismo que acababa de ver en la tele; reiteré si pregunta: ¿Las mencionadas esponjitas rasuran o remueven el vello de la piel? , se demoró en contestar y me dijo, no, RASURA ¿ ?... Y como REGALO la caja donde guardarlas... ése es un simple ejemplo que definitivamente amerita la denuncia correspondiente... Pienso que si se hace una campaña de reclamos y entre toda la comunidad se va tomando nota de la cantidad de mentiras que se ofrecen adentro de la casa porque la tele es éso, dentro de casa, habría más respeto al consumidor...

Fernando Barriga Gabin
Medicina universidad nacional federico...
Escrito por Fernando Barriga Gabin
el 15/05/2010 | Nivel Medio

Hola Elsi.

Coincido contigo en que la publicidad engañosa no está siendo analizada en su real magnitud debido, principalmente, a intereses creados. Por ejemplo, en el mundo de la estética y la belleza se mueven billones de dólares en productos antiedad, anticelulíticos, reductores de adiposidades localizadas, etc. , y quien presenta estos productos es una joven que muestra una foto de un supuesto antes y después del uso de producto que recomienda. El “antes” se reduce a una obesa casi mórbida y el “después” resulta una modelo de pasarela. Obviamente que ese resultado sólo pudo obtenerse a través de una dieta rigurosa asociada a ejercicios físicos y alguno que otro procedimiento quirúrgico; sin embargo, nos señala en un estado de felicidad plena, que ese resultado se lo debemos, por ejemplo, a un parche de focus vesiculosus. El focus es, sin duda, un agente lipolítico, aunque jamás podría ser el responsable de semejante cambio; pero por el precio de una caja, me regalan otra, ¿Debería perder ganga semejante? Termina ese spot y comienza otro que nos intenta vender una crema mágica que borra pápulas y pústulas o, lo que es más increíble, elimina cicatrices provocadas por el acné o por la mordedura de algún perro neurótico. Y así, al infinito. ¿Qué hacer frente a esto? ¿Qué hace un Estado para controlar la publicidad engañosa que no es otra cosa que un dolo contra la fe pública? Nada. La palabra ética no es aplicable a este tipo de asuntos en los cuales el dinero pesa más que la verdad. Después de todo, son los consumidores quieres decidirán si comprar o no. Pero eso no es tan sencillo como parece. Los seres humanos suelen dejarse seducir por la publicidad engañosa de una manera tan irracional y pasiva que a veces nos preguntamos si el nivel cultural juega algún papel en este rollo. Y en verdad, creo que no. De lo contrario, que alguien me explique por qué muchos médicos compran extractos de rosa mosqueta o baba de caracol para blanquear su cetrina epidermis o borrar alguna cicatriz inoportuna, aun sabiendo, muy en el fondo, que no sirven para nada. Aquí entran a tallar otros factores: ideas mágicas, precategoriales; esas mismas ideas que nos acercan a nuestros antepasados cavernícolas y que no podemos soslayar a la hora de decidir una compra. Entonces adquirimos un modelo de automóvil o un traje que nos hará únicos -porque así lo dijo el vendedor- sin pensar en las decenas de automóviles y en los cientos de trajes idénticos que serán vendidos ese mismo día. En otras palabras: la publicidad engañosa tiene dos protagonistas: el emisor del mensaje doloso y el receptor acrítico. El primero merece la cárcel; el segundo, un trasplante de cerebro.
Un cordial saludo y hasta la próxima.

Monica B.v.
Fotógrafa, inglés montevideo, uruguay
Escrito por Monica B.v.
el 16/05/2010 | Nivel Medio

Hola!

Gracias Fernando por invitarme a este debate. Estoy de acuerdo con ustedes: la publicidad engañosa existe porque hay intereses creados. Y también, lamentablemente, porque en el afán consumista de adquirir lo último que se anuncia en TV, muchas personas ni se fijan lo que están comprando, les venden algo diferente de lo publicitado. Son las menos quienes denuncian al centro de defensa al consumidor o hacen una denuncia penal al respecto. Es una de las tantas cosas que se han afirmado gracias al acuerdo tácito y al "cerrar los ojos" de los consumidores. Deberíamos estar más atentos y denunciar este tipo de cosas.

Saludos!

Esteban Carbajal Arenas
Procurador universidad de la república...
Escrito por Esteban Carbajal Arenas
el 16/05/2010 | Nivel Medio

LA POPAGANDA ENGAÑOSA DEBE SER PENADA por los defendores de los cosumidores. Esteban

P**** ****
Capital Federal, Arg...
Escrito por P**** ****
el 16/05/2010 | Nivel Medio

Hasta que no sea mas redituable.
gracias fer por la invitacion y elsi por tu debate.

Cariños

P**** ****
Capital Federal, Arg...
Escrito por P**** ****
el 16/05/2010 | Nivel Medio
Campaña de mentiras contra China

Mundo Obrero


El 14 de marzo pasado, monjes tibetanos y seguidores del Dalai Lama iniciaron un feroz pogromo en Lhasa, la capital del Tíbet, incendiando más de trescientos comercios, edificios (entre ellos siete escuelas y seis hospitales), el mercado Chomsigkang, la central eléctrica de la ciudad, las oficinas del Diario del Tíbet , y decenas de vehículos, saqueando y destruyendo en una orgía racista dirigida contra chinos han, comerciantes musulmanes y chinos tibetanos que se oponían a la violencia de los seguidores del Dalai Lama. La provocación estaba perfectamente preparada, y sabemos ahora (gracias a investigaciones periodísticas) que el calendario y las acciones empezaron a organizarse hace casi un año en el “gobierno en el exilio” que dirige el Dalai Lama, con la ayuda del gobierno norteamericano. Una de las principales responsables del Departamento de Estado dirigido por Condolezza Rice (la subsecretaria de Estado para Asuntos Mundiales y Coordinadora Especial de Asuntos Tibetanos, Paula J. Dobriansky, una dura neocon del círculo de Bush y Cheney), participó activamente en la planificación y coordinación de la provocación y de las protestas, que después fueron supervisadas por los servicios secretos norteamericanos.

Las escenas de linchamientos, el incendio de un comercio donde cinco jóvenes trabajadoras murieron abrasadas y otros hechos semejantes dejaron un panorama desolador en la capital del Tíbet, y causaron diecinueve muertos (dieciocho civiles y un policía). James Miles, periodista de la revista británica The Economist , que se encontraba en Lhasa el 14 de marzo, informó que habían sido los seguidores del Dalai Lama quienes causaron la extrema violencia desatada y los autores del pillaje, pero sus palabras cayeron en saco roto. Pese a que se disponen de abundantes imágenes de monjes tibetanos destruyendo y arrasando edificios (que no se han mostrado en los grandes medios de comunicación occidentales) y que algunos de los provocadores detenidos posteriormente han confesado su participación, todo fue inútil: la provocación estaba lanzada, y la información fue tergiversada en la prensa internacional, en una campaña mundial que, con un cinismo aterrador, hizo responsable al gobierno chino de los desórdenes y los muertos causados por el pogromo protagonizado por los seguidores del Dalai Lama.

La campaña internacional que siguió, llena de flagrantes mentiras que se alimentaban unas a otras, ha utilizado las cifras del Dalai Lama (quien, en el colmo de la desfachatez y la contradicción ha hablado de 140 muertos, y, también, de “varios centenares”) para alimentar una histérica campaña contra China. El 25 de marzo, el Dalai Lama ofreció una lista de nombres de cuarenta personas que, supuestamente, habían muerto a causa de la represión policial. En realidad, y como pudo comprobarse después, la mayoría de nombres respondían a personas inexistentes y, en algunos casos, las autoridades chinas demostraron que eran personas que seguían vivas en sus monasterios. Algunas mentiras de la prensa internacional fueran tan burdas que incluso llegaron a difundir ¡Supuestas imágenes capturadas por satélites de los servicios secretos británicos que “demostraban” que el pogromo de Lhasa había sido causado por el ejército chino! Una de las fotografías difundidas masivamente por Internet, en la que se ve a soldados chinos, algunos con túnicas budistas en la mano, sigue utilizándose como “prueba” de que los disturbios fueron iniciados por el ejército chino que habría disfrazado a sus miembros. En realidad, la fotografía formaba parte del rodaje de una película y fue tomada en septiembre de 2001, como muestran los uniformes de los soldados, diferentes a los que hoy utiliza el ejército chino. Pero nada importaba. Escenas captadas en Nepal o la India fueron utilizadas para ilustrar la “represión china”. Por supuesto, la gran mayoría de los medios de comunicación internacionales no han rectificado sus informaciones falsas, ni desmentido sus primeras noticias, ni pedido disculpas a sus lectores.

Con la mentira recorriendo el planeta, amplificada en televisiones y periódicos (diarios norteamericanos llegaron a hablar de miles de muertos), el siguiente acto fue la organización de protestas durante el recorrido de la antorcha olímpica, itinerario que también está lleno de mentiras. Primero, fue en Grecia; después, en Londres: cualquier leve protesta fue elevada a categoría de noticia internacional y repetida hasta la saciedad, de forma que la provocación de unos pocas personas servía para seguir alimentando la gran mentira de unas inexistentes “masivas protestas internacionales.

En París, la prensa conservadora internacional informó de un “despliegue sin precedentes” de la policía para “proteger” la antorcha. En realidad, apenas un grupo de personas, activistas antichinos y mercenarios de Reporters sans frontières , consiguieron desbaratar el recorrido, agrediendo incluso a una deportista china discapacitada, Jin Jing, que llevaba la antorcha mientras se desplazaba en su silla de ruedas. Por supuesto, esa agresión fue silenciada. En realidad, hubo una completa pasividad de las autoridades francesas y de la policía para que el paso de la antorcha fuese bloqueado: se trataba de seguir inflando el globo de la supuesta “movilización por el Tíbet. ”

La manipulación y la mentira han sido una constante: valgan dos ejemplos de periódicos españoles. La Vanguardia , de Barcelona, se hacía eco el 28 de marzo de las mentiras de un diario de la secta Falun Gong, Epoch Times , sin avisar a sus lectores de la dudosa procedencia de la noticia. Entre otras lindezas, el diario de la secta acusa al gobierno chino de asesinar en secreto en hospitales a “decenas de miles de personas” para vender sus órganos, de querer arrasar Estados Unidos con bombas nucleares e, incluso, de preparar la invasión de Australia. Por su parte, El País , el 9 de abril, daba cuenta de los incidentes en San Francisco con la antorcha olímpica. Mintiendo sin rubor, el diario afirmaba que las protestas habían sido multitudinarias: hablaba de “miles de manifestantes” contra China y titulaba “ ¡Avergüénzate, China! ”, cuando en realidad quienes protestaban eran unos pocos cientos de personas, y su número era ampliamente superado por otros de muy diferente signo: había diez veces más manifestantes apoyando a China. Nada de eso se vio reflejado en las informaciones. La actitud de la televisión y la prensa internacional fue similar: ese mismo día, un presentador de la CNN norteamericana, Jack Cafferty, se permitió insultar al pueblo chino e hizo comentarios racistas antichinos durante un programa de televisión que informaba del paso de la antorcha olímpica.

Porque la campaña internacional de mentiras contra China tiene precisos objetivos políticos: además de dañar el prestigio del país, de entorpecer el desarrollo de los Juegos Olímpicos, y, más allá, de reducir la influencia china en sus relaciones políticas y comerciales con otros países del mundo, es también la inquietante continuación de una política de acoso a Pekín, que no por sigilosa (hasta el momento) es menos evidente: Estados Unidos —a través de sus agencias y de su capacidad de presión diplomática, pero también a través de organizaciones interpuestas y ONGs mercenarias, cuyas iniciativas son amplificadas gracias al control de los mecanismos informativos de la gran prensa internacional— va a seguir jugando la carta tibetana en su calculada política de contención de China, pero también va a utilizar el estímulo a los grupos islamistas de Xinjiang, incluso el particularismo de algunos sectores de la Mongolia interior, y, por supuesto, las cartas de Taiwan y de la reactivación de la crisis nuclear en la península coreana. Es la culminación de una política estratégica que se va definiendo progresivamente. Debe recordarse que el actual gobierno Bush, inició su andadura con el incidente del avión espía EP-3E, de la Marina norteamericana, que espiaba las defensas chinas y que fue obligado a aterrizar el 1 de abril de 2001, en la isla de Hainan, por la aviación china.

De manera que esos “sentimientos humanitarios”, esa defensa de los “derechos humanos” que se enarbola contra China es una pieza más de la farsa. No deja de ser revelador que mientras se lanza esa gigantesca campaña planetaria sobre el Tíbet, la gran prensa internacional no se conmueva ni realice campaña alguna denunciando el espantoso ghetto que Israel mantiene en Gaza, y que el propio representante de la ONU en la zona ha relacionado con los ghettos en que el nazismo encerró a centenares de miles de judíos en los años de la Europa hitleriana.

Con suprema hipocresía, llenándose la boca de la supuesta “invasión china del Tíbet”, olvidando la invasión real de Iraq o Afganistán por los norteamericanos, y la ocupación de los territorios palestinos, los medios de comunicación internacionales, que repiten el discurso estratégico de Washington, no van a detenerse. Sin temor a la manipulación más escandalosa ("el mundo libre no debe estrechar la mano de los asesinos", dijo un eurodiputado, en referencia a China, obviando que fueron los seguidores del Dalai Lama quienes protagonizaron el siniestro pogromo de Lhasa) quienes azuzan la campaña de mentiras preparada por los servicios de Paula J. Dobriansky en Washington, con la colaboración del “gobierno tibetano en el exilio”, y de turbias organizaciones “defensoras de los derechos humanos”, como Reporters sans frontières , financiadas por la CIA, van a seguir aprovechando los meses que faltan hasta el inicio de los Juegos Olímpicos de Pekín, aunque cada vez sea más evidente que no buscan la defensa de los derechos humanos, sino herir a China.


P**** ****
Capital Federal, Arg...
Escrito por P**** ****
el 16/05/2010 | Nivel Medio

ESTE ARTICULO MUESTRA LA CAMPAÑA ENGAÑOSA DE LOS MEDIOS.... EN ESTE CASO DE E.E.U.U.


la provocación estaba lanzada, y la información fue tergiversada en la prensa internacional, en una campaña mundial que, con un cinismo aterrador, hizo responsable al gobierno chino de los desórdenes y los muertos causados por el pogromo protagonizado por los seguidores del Dalai Lama.

Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 17/05/2010 | Nivel Medio

Hasta cuándo soportar la publicidad engañosa?

En primer lugar, creo que toda publicidad es engañosa, sobre todo si se recurre a utilizar elementos atrayentes, incitando la compra, es engañosa un liquidación de principio de temporada, así como lo es la de la última semana de esa misma temporada, donde se puede comprar el mismo artículo casi con un 75 por ciento de descuento.

Aquello que es de buena calidad no necesita una campaña publicitaria aturdidora, ni damas en ropa interior ni apuestos caballeros mostrando sus torsos semidesnudos, lo que es bueno alcanza con lanzarlo al mercado, y se vende solo.

Ahora bien no se si la pregunta se refiere a tener la obligación de aturdirnos con el compre ya, llame ya, pues basta cambiar el canal, la emisora o dejar de comprar el periódico para evitar esos excesos (en este último caso convendría enviar una carta diciéndo la razón de optar por otro medio de comunicación)

La única forma de dejar de tolerar esa locura es no comprando, si no se compra, el precio de la campañapublicitaria no se amortiza y por lo tanto resulta una pérdida importante para la empresa que vende el producto, y todos sabemos que para no comprar se debe tener coto, es decir, la gente debe dejar de ser consumista. Creo más complicado este tema de lo que parece, pues el consumismo es algo inherente al ser humano. La necesidad de cambiar los objetos va más rápido que la obsolescencia de los mismos y eso para mi gusto es una enfermedad.


Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 17/05/2010 | Nivel Medio

Una cosa es la publicidad malsana y otra es el uso de la comunicación para dar informaciones o testimonios de hechos

Sobre la primera ya di mi opinión, es una forma de movilizar a las masas compulsivas a seguir consumiendo.

La segunda es más terrible aún, pues se trasmiten mensajes a favor o en contra de los individuos sin tener la más segura confirmación de lo que se está repitiendo. Quien puede comprobar realmente si lo que se dice es verdad o mentira en las informaciones, nadie, sólo el que lanza rumor

Quien puede comprobar que la afeitadora que compré, pensando que no me saldría más vello en las piernas es tal cual lo dicen en la publicidad, pues yo que la compré y lo comprobé y es mi obligación, en caso de que no sea cierto, informar a quien corresponda, en caso de que sea una burda mentira


Wilson Villanueva Azaña
Escultor ensabap, escuela nacional sup...
Escrito por Wilson Villanueva Azaña
el 17/05/2010 | Nivel Medio

Gracias por la invitación.

Creo que Fernando lo resume brillantemente. Coincido y hago hincapié en la parte concerniente a la gran responsabilidad del estado en los vacíos legales y por su parte el consumidor tiene, creo yo, la principal responsabilidad.

Patricia Fulco
Auxiliar tecnica en laboratorio escuel...
Escrito por Patricia Fulco
el 18/05/2010 | Nivel Medio

Primero gracias por tu invitación y te digo que a mi me molesta mucho como se engaña en las publicidades Hace unos pocos dias lo viví personalmente ,vivo en Mar del Plata y en un conocido hipermercado mayorista de la ciudad tienen una publicidad que dice que vengan a patear penales y se puede ganar viajes a Sudáfrica,para ver el mundial de footbal,dinero,electrodomésticos y miles de premios instantáneos como yo compro allí fuí con mi hijo adolescente muy entusiasmado a que pate penales y pensando en volver a casa con un PREMIO debajo del brazo... JAJA en el negocio el cartel con la promo especifica que tenes que hacer una compra mayor de $300,en todos los medios informativos la prom oción dice SIN OBLIGACION DE COMPRA Eso es una estafa y yo me sentí una tonta por creerles,creo que voy a optar por buscar otro lugar donde comprar

Renier Castellanos M.
Filosofía e historia universidad de an...
Escrito por Renier Castellanos M.
el 24/05/2010 | Nivel Medio

Saludos a todos. Feliz de participar en el Debate.
La libertad de Prensa no puede ser un pretexto para socavar el derecho a la información de los ciudadanos. Pero el asunto es ¿Quién le pone el cascabel al gato? Sabemos que cualquier critica política, ética o jurídica que se haga a los medios será considerada como intento de Censura. Pero como bien lo señala el participante Esteban Carbajal, los ciudadanos en tanto espectadores activos, consumidores y sociedad de civil debemos apropiarnos de nuestro derecho a la información veraz y en ese sentido conformar un observatorio permanente de análisis y crítica de los productos publicitarios de los medios.
No es un asunto de Censura, sino de libertad de expresión y de pensamiento ciudadano.

Abrazos.

María Del Carmen Saucedo
Licenciatura en educación física unive...
Escrito por María Del Carmen Saucedo
el 05/08/2010 | Nivel Medio

Gracias por la invitación a Fernando.
A mi me parece que hay personas muý débiles cuando quieren una solución al instante y no piensan ni siquiera 1 segundo en lo que se les está ofreciendo, hay millones de productos y de vendedores truchos (falsos), hasta muchas veces el mismo vendedor de la esquina cuando le compramos hasta un chocolate nos dice que es super rico y resulta ser horrible y encima caro, pero creo que siempre está en nosotros tener un poco de sentido común y atenernos un tiempo considerado en averiguar la realidad de lo que se nos intenta convencer.
Debemos ser más críticos y desconfiados de todo lo bonito que nos muestran, tan dificil es darse cuenta que una persona que pesaba 200 kilos no puede quedar espléndida con una pastilla o cremas como la muestran? , es obvio que no puede quedar mejor que una modelo que nunca tuvo problemas de sobrepeso, pero para quien no lo sepa justamente tiene que averiguar, consultar si todo eso y mucho más es posible.
Creo fielmente que la responsabilidad es en primera instancia del consumidor, que le damos de comer a los ladrones de ignorancia.
Lamentablemente no podemos confia en todo lo que se nos dice o muestra, debería ser así, porque por algo pagan tanta plata por unos minutos de publicidad, se supone que de verdad debe ser interesante y exitoso lo que tengan para ofrecer, pero desgraciadamente siempre se hace mal uso de las cosas para sacar un mayor provecho.
Saludos a todos.

Rodolfo Carmona
En educacion secundaria, especialidad ...
Escrito por Rodolfo Carmona
el 10/08/2010 | Nivel Medio

Gracias por la invitacion, considero muy importante los comentarios vertidos sobre la publicidad, quiero dar mi opinion sobre el tema y es el de construir estrategias educativas que favorescan desde el hogar a nuestros hijos y familiares que les permitan tener mejore formas de seleccionar la informacion vertida por los medios de comunicacion y no caer en el jugo de la perversion del consumismo irracional e irespetuoso de nuestra dignidad como personas.