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Escrito por Alejandro Federico Pita
el 24/07/2013

Estrés crónico: poco diagnosticado, pero muy perjudicial


Tiene graves consecuencias fisiológicas, psicológicas y conductuales. Se estima que cerca de la mitad de los adultos de los países occidentales lo sufren o sufrieron alguna vez. Cómo detectarlo. Qué hacer.

Nuestro cuerpo tiene recursos para responder a situaciones de exigencia externas de peligro o a las presiones que nos impone la vida diaria en forma aguda. Las glándulas adrenales, ubicadas sobre nuestros riñones (llamadas también suprarrenales por esta razón), detectan por varios mecanismos esta situación y descargan una cantidad adecuada de hormonas, como el cortisol y la adrenalina, que impactan en diferentes órganos.


Por su efecto, el corazón late más rápido, el cuerpo se irriga llevando oxígeno a todos los órganos, el azúcar aumenta… Todo esto permite tener más energía disponible rápidamente, los músculos se preparan, la vista mejora, la tensión arterial se eleva. Estamos alertas y las glándulas adrenales con sus hormonas nos preparan para enfrentar esta situación, sea un examen, un hecho traumático puntual, un peligro o una situación emocionante. Este estrés, llamado agudo, puede ser estimulante y placentero en muchas ocasiones y gracias a esta adaptación de nuestras hormonas el individuo logra resolver y salir delante de la situación conflictiva.


Pero también existe el estrés crónico, poco diagnosticado, y al cual no se le atribuye la importancia requerida. La vida diaria, las exigencias permanentes, las dificultades personales y laborales imponen a nuestras glándulas un funcionamiento permanente que provoca un fuerte impacto en el metabolismo. A medio plazo, este estado de alerta sostenido desgasta las reservas del organismo y puede producir diversas patologías y malestares.


Cómo detectarlo


El diagnóstico del estrés crónico no es sencillo, ya que médicamente no se suelen encontrar valores hormonales superiores a los normales. Sin embargo, esta secreción diaria y permanente de hormonas es superior a la requerida por el organismo, por lo que se perturba el ritmo normal circadiano de esta hormona que se libera a la mañana para ir descendiendo a lo largo del día.


Muchas investigaciones demostraron que este pequeño nivel no necesario, pero existente, es muy nocivo para nuestra salud. Entre las disfunciones que acarrea el estrés crónico se encuentran:


* Alteraciones de sueño, como pesadillas, insomnio o exceso de sueño.

* La presión arterial, el azúcar y el colesterol están por encima de los niveles normales, lo que provoca mayores riesgos en las personas predispuestas a tener mayor riesgo de diabetes, enfermedades coronarias y aumento de peso.

* Pérdida de la memoria. El sistema nervioso central tiene receptores al cortisol y alguna de sus áreas, por ejemplo, el hipocampo es muy sensible al mismo.

* El sistema gastrointestinal no queda indemne: el colon se irrita y los dolores abdominales son frecuentes.

* Migrañas.

* Contracturas musculares.

* Baja de defensas. El estrés provoca inmunodepresión, ya que la liberación de hormonas de estrés inhiben la maduración de los linfocitos, encargados de la inmunidad específica.

* Cambios de ánimo, irritabilidad, reacciones imperiosas, impulsivas y agresivas son características de la inestabilidad que provoca este estado hormonal.

* Depresión, situaciones adictivas, alteraciones del comportamiento alimentario y diferentes desequilibrios emocionales, como pérdida de deseo sexual y anhedonia (incapacidad para sentir placer en las actividades cotidianas).


Si nos sentimos cansados, desganados o irritables, es importante saber que nuestras glándulas suprarrenales pueden encontrarse exigidas y no pueden tener la reserva necesaria para permitirnos la adaptación a nuestras exigencias diarias. Las glándulas adrenales aparecen como “cansadas”.


Hay personalidades más predispuestas que otras a sentirse superados por situaciones que las perturban en mayor o menor envergadura. Pero también una mala alimentación (desbalanceada y desordenada), el exceso de trabajo, la falta de orden, el sedentarismo y la falta de desconexión de nuestras tareas habituales “alimentan” a este estrés crónico, que termina siendo un círculo vicioso de malestar.


¿Qué hacer?


* Buscar hábitos saludables (estar al aire libre, practicar algún deporte, comer sano).

* Descansar.

* Buscar el soporte familiar y de amigos.

* Organizar las tareas para evitar desbordes.

* Aprender a relajarse.

* Realizar actividades recreativas (salidas, un hobbie, etc.).


Se trata de proponerse pequeños cambios que a veces parecen imposibles pero que pueden ser nuestras metas a seguir para lo que queda del año. Depende de cada uno lograr una mejor calidad de vida. Y de salir del peor aspecto del estrés crónico: que las personas se acostumbran a él, se olvidan de que no es un estado “natural”, sino que recuperar el equilibrio y el estado de bienestar es un desafío que cada uno.


Alejandro Federico Pita
Abogacia-procuración-licenciado-master...
Escrito por Alejandro Federico Pita
el 24/07/2013

Estrés laboral: cómo aliviarlo


El síndrome de Burn out (o el "estar quemado") es un mal frecuente entre los trabajadores. Lo sufren las mujeres con extenuantes rutinas: labores domésticas, cuidado los hijos y trabajo fuera del hogar.

Más

Según una encuesta realizada por Tns Gallup, las mujeres llevan la delantera: el 36% de ellas menciona haber padecido estrés, contra el 27% de los hombres. En cuanto a la falta de energía, ellas también llevan el primer lugar con un 45% contra un 36% de ellos. Los números demuestran que el sexo femenino es el que más sufre estos problemas.


Hay varios factores que pueden generar estrés:


Laborales: la presión de la actividad, el ámbito de trabajo, los vínculos con los superiores y/o compañeros, el poco espacio que se le otorga en las empresas a los factores emocionales.


Personales: las situaciones vinculares, familiares y el impacto del ambiente urbano. En las mujeres los movimientos hormonales (período menstrual, embarazo o menopausia) predisponen al aumento de la sensibilidad y al surgimiento de estrés.

Las mujeres son las que más consultan sobre cómo evitar el cansancio del hogar y del trabajo. La mayoría llegan a los centros y consultorios muy aceleradas, comentan sobre la complicación que tienen y no logran dejar de lado los celulares para distenderse unos minutos. Muchas veces se quejan de trastornos gástricos debido al estrés y dolores de cabeza por la tensión en el cuello y los hombros.


Los principales síntomas para saber si estamos atravesando este tipo de procesos son:


Síntomas físicos

* Temblor corporal.
* Manos y pies fríos.
* Tensión muscular.
* Opresión en el pecho.
* Hormigueo o mariposas en el estómago.
* Sudor en las palmas de las manos.
* Palpitaciones.
* Dificultad para tragar o para respirar.
* Sequedad en la boca.
* Falta o aumento de apetito.
* Diarrea o estreñimiento.
* Fatiga prolongada.


Síntomas conductuales

* Comer en exceso o dejar de hacerlo.
* Beber o fumar con mayor frecuencia.
* Dormir en exceso o sufrir de insomnio.
* Risa o tics nerviosos.
* Moverse constantemente.
* Problemas sexuales.


Síntomas emocionales

* Inquietud, nerviosismo, ansiedad, temor o angustia.
* Ganas de llorar.
* Irritabilidad, enojo o furia constante.
* Deseos de gritar, golpear o insultar.
* Dificultad para tomar decisiones.
* Sensación de nudo en la garganta.
* Dificultad para concentrarse.
* Disminución de la memoria.
* Miedo o pánico.
* Preocupación excesiva.
* Pensamiento catastrófico.
* Sensación de sentir que la situación nos supera.
* Cambios de humor constantes.


Cómo tratarlo


Una vez identificados los primeros síntomas hay que tomar medidas para que el problema no se agrave. En Argentina y en el mundo existen programas para reducir el estrés para particulares y empresas. Cada vez más firmas contratan servicios para evitar que sus empleados tengan problemas de cansancio que puedan derivar en estrés y afectar el rendimiento.

Se recomienda hacer talleres, concurrir a charlas y jornadas saludables para aprender a combatir la fatiga y el cansancio y conocer a fondo el problema con el fin de poder evitarlo.

Los ejercicios respiratorios, practicados con frecuencia, permitirán al organismo enfrentar las situaciones estresantes. Si agregamos la relajación muscular de unas sesiones de masajes, un
estilode vida equilibrado y una dieta saludable, será posible disminuir del estrés.


Por el licenciado Sergio Herchcovichz, docente y miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatras



Jorge Pereira Carballo
Itinerario de formación con certificac...
Escrito por Jorge Pereira Carballo
el 05/08/2013

Muchas gracias Alejandro, es cierto todo lo que dices, y te agradezco las soluciones propuestas, ya que yo te puedo decir que sino todos, al menos el 80 por ciento los he tenido y los sigo teniendo.
Llevo más de 13 años trabajando en una central de Urgencias médico-sanitarias en la que diariamente atendemos una media de 3000 llamadas, entre consultas médicas, accidentes de tráfico, atragantamientos, infartos,....... Y uno se va habituando y no se da cuenta (al menos a mi me pasó) hasta que es demasiado tarde, yo vengo haciendo analíticas para ir controlándome y el colesterol no me da bajado, eso que la alimentación que llevo es sana, pero bueno....
Nada más que reiterarme y darte nuevamente las gracias desde el otro lado del charco, desde Santiago de Compostela de un argentino de nacimiento.