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Grupo de Administración de empresas de servicios de salud

Violeta Reche
Mendoza, Argentina
Escrito por Violeta Reche
el 11/04/2013

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Violeta Reche
Mendoza, Argentina
Escrito por Violeta Reche
el 11/04/2013

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Violeta Reche
Mendoza, Argentina
Escrito por Violeta Reche
el 11/04/2013


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Violeta Reche
Mendoza, Argentina
Escrito por Violeta Reche
el 11/04/2013

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Violeta Reche
Mendoza, Argentina
Escrito por Violeta Reche
el 11/04/2013

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Este 7 de abril conmemoramos un Día Mundial de la Salud, un día especial que se presta siempre para reflexionar acerca de los cuidados que le brindamos, o deberíamos brindarle, a nuestra salud, y de la importancia de estar saludables para gozar de una mejor calidad de vida. Este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos invita a pensar en la hipertensión, una enfermedad que afecta y causa la muerte de millones de personas en todo el mundo.

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Gloria Vittori
Mendoza, Argentina
Escrito por Gloria Vittori
el 14/04/2013



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FIC Argentina adhiere de abril al Día Mundial de la Salud que impulsa la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre diferentes temas prioritarios para la salud pública mundial. En 2013, el tema elegido es la hipertensión arterial, principal causa de muerte en Argentina.

La hipertensión es la causa principal de muerte prematura en el mundo y la segunda causa de discapacidad por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares: el 62% de los ACV y el 49% de las enfermedades coronarias se producen por este motivo. En Argentina, 1 de cada 4 personas es hipertensa y 50. 000 mueren cada año debido a esta causa.


Según datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2009 del Ministerio de Salud de la Nación, en nuestro país la hipertensión es más frecuente en los grupos con ingresos económicos más bajos: entre las personas que pertenecen a la franja de más bajos ingresos, el 41,9% son hipertensos, mientras que entre quienes pertenecen al estrato de ingresos más altos, el porcentaje de hipertensos baja al 27,4 %. Con lo cual, las medidas de salud pública que garanticen entornos sanos y favorezcan comportamientos saludables ayudan a bajar los niveles de hipertensión, especialmente en las poblaciones más vulnerables que son quienes sufren sus mayores consecuencias.


“Esta es una fecha en que todos los países estamos concientizando acerca de los riesgos de la hipertensión, un problema de salud mayormente prevenible con políticas públicas que promuevan hábitos saludables“, señala Verónica Schoj, directora ejecutiva de FIC Argentina. “La prevención no depende solo de la decisión personal ni de los controles médicos individuales; se necesitan, además, medidas por parte del Estado para que se garantice el derecho de todas las personas a vivir en entornos más saludables y equitativos, disminuyendo las brechas de desigualdad entre los diferentes sectores socio-económicos. Las políticas de prevención de la hipertensión no solo salvarán vidas sino que también ahorrarán costos para el Estado, dado que solo esta enfermedad explica un tercio del gasto por tratamiento de enfermedades cardiovasculares en nuestro país”, agrega.


La hipertensión es la consecuencia directa o indirecta de un conjunto de hábitos no saludables: mala alimentación (escaso consumo de frutas y verduras y excesivo consumo de sal, grasas, hidratos de carbono y alcohol), sedentarismo y sobrepeso/obesidad. Todos estos factores de riesgo son a su vez más frecuentes en las poblaciones con menores ingresos, lo cual perpetúa el círculo vicioso de la pobreza, siendo estos mismos sectores los que luego tienen un menor acceso al sistema de salud y quienes más sufren la mortalidad y discapacidad por enfermedades cardio y cerebrovasculares.


Dentro de los hábitos no saludables, uno de los más preponderantes es el consumo excesivo de sal. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se consume, en promedio, 12 gramos de sal por día, cuando lo recomendado por la OMS son 5 gramos. El 70% de la sal que se consume a diario proviene de los alimentos industrializados (envasados en general, enlatados, congelados, panificados, entre otros); se trata de la sal que se incorpora durante el mismo proceso de elaboración. Las medidas para disminuir el consumo de sal, como la regulación del contenido de sal en alimentos procesados, las regulaciones en materia de publicidad de alimentos, la optimización del rotulado y las campañas de concientización, reducen los casos de hipertensión, por lo tanto, bajan el porcentaje de enfermedades y muertes y mejoran la calidad de vida de todas las personas.