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Enrike Agirre Kanbra
Diplomado en profesorado de e.g.b. uni...
Escrito por Enrike Agirre Kanbra
el 25/11/2018

26- 250- 260- Electricidad. Es esencial controlarla para tener la posibilidad de lograr una buena salud física, mental y económica gratuita, cosa que ahora las prohíben.

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TRASTORNOS DE MEMORIA Y DE COMPORTAMIENTO

El autor principal del citado estudio es el doctor HUGHT S. TAYLOR y su credibilidad no es discutible, pues además de jefe de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas y Director de Endocrinología reproductiva e Infertilidad de la Facultad de medicina de la Yale University (EEUU) ha sido premiado con ocho becas de investigación por los Institutos Nacionales de Salud de EEUU y publicado más de 125 artículos en revistas de gran impacto, siendo en la actualidad Editor-Jefe de Reproductive Science. Pues bien, Taylor afirma en su trabajo lo siguiente: “Hemos demostrado que la exposición fetal a 800- 1. 900 Mhz –la radiación de radiofrecuencia de los teléfonos móviles- produce alteraciones conductuales y neurofisiológicas que persisten en la edad adulta. Los ratones expuestos a ella durante el embarazo tuvieron luego problemas de memoria y eran hiperactivos, lo que indica que en el útero la exposición a la radiofrecuencia es potencial causa de trastornos neuroconductuales. Además hemos demostrado que deteriora la transmisión sináptica glutamatérgica en las células piramidales de la corteza prefrontal –asociada a los cambios de comportamiento- lo que sugiere un mecanismo por el cual la exposición a la radiación del teléfono móvil en el útero puede conducir a una mayor prevalencia de trastornos del comportamiento”.

Debemos añadir que hasta el momento eran casi desconocidos los efectos sobre el feto de la radiación de los móviles, cuando los mismos emiten en los márgenes legales establecidos según “la tasa de absorción específica” o SAR (por sus siglas en inglés), unidad de medida de la cantidad de energía radiactiva que absorbe un organismo. Límite que la Unión Europea tiene establecido en 2,0 W/kg y EEUU en 1,6 W/kg (cabe reseñar que así se mide el impacto térmico porque, lamentable y vergonzosamente, aún no se tiene en cuenta el efecto no térmico).

El caso es que Taylor y sus colaboradores expusieron a ratones gestantes a las radiaciones de un teléfono móvil situado encima de su jaula y luego midieron la actividad eléctrica del cerebro de los ratones así gestados. Cuando eran adultos, llevando a cabo además con ellos, una serie de pruebas, para valorar sus cerebros, encontrándose con que su memoria era más reducida que las de sus congéneres gestados sin estar sometidos a radiaciones así como más hiperactivos. Deduciendo de estos hallazgos y de otras investigaciones anteriores que los problemas de comportamiento en el TDAH pueden estar asociados con una reducción de la materia cerebral, tanto gris como blanca, principalmente localizadas en la corteza prefrontal.

Advertimos a quienes siguen informando falsamente que no hay documentación científica sobre el peligro de las radiaciones electromagnéticas que los autores del trabajo que comentamos comienzan de hecho su estudio dando por “probados científicamente” –proporcionando las correspondientes citas bibliográficas- los siguientes efectos biológicos en el caso de los móviles: impacto sobre la división y la proliferación celular tanto por inducción de la apoptosis como por la alteración del ciclo celular, formación de especies reactivas de oxígeno que provocan daños celulares por estrés oxidativo y activación –entre otras- de la señalización de las proteínas ERK y p38 MAPK que participan en el control de las respuestas celulares a las citoquinas y el estrés.

A lo que hay que sumar un dato importante: el equipo de Taylor ha demostrado por primera vez que la radiación electromagnética de los móviles ALTERA LA TRANSMISIÓN GLUTAMATÉRGICA NEURONAL. “Aunque los mecanismos moleculares precisos que condujeron a alterar la transmisión glutamatérgica sináptica en la corteza prefrontal, identificados en este estudio, no son del todo conocidos –explican en su trabajo- proporcionan la primera evidencia que relaciona cambios en los circuitos neuronales, centrados en las neuronas piramidales de la capa V de la corteza prefrontal (CPF), con el deterioro de la memoria y las conductas cognitivas en los animales expuestos a la radiación de los teléfonos móviles. Nuestros resultados indican que la liberación de glutamato desde las terminales nerviosas a las neuronas de la CPF y la respuesta de las neuronas al glutamato están alteradas en los ratones expuestos prenatalmente a la radiación del teléfono móvil”. Como se sabe, el glutamato es un neurotransmisor básico para muchas funciones cerebrales –nos ayuda a concentrarnos , a aprender y a almacenar recuerdos en la memoria- por lo que un desequilibrio en su producción y almacenamiento puede convertirlo en una excitoxina capaz de provocar daños neuronales de serias consecuencias.

Esos investigadores también han demostrado que los cambios electrofisiológicos y conductuales en ratones expuestos en el útero a radiaciones electromagnéticas son proporcionales al tiempo de exposición, lo que les sugiere que “se pueden establecer límites para el uso del móvil por las mujeres embarazadas”. Lo que es más importante: dejan la puerta abierta a que los efectos de las radiaciones electromagnéticas sean aún más profundos de lo que ellos han podido establecer en este experimento. “Nuestros resultados –afirman- también implican que los efectos de la exposición prenatal a la radiación en el cerebro podrían ser globales, ya que la transmisión glutamatérgica sobre las neuronas en otra zona del cerbro, el hipotálamo ventromedial, también se redujo. Los efectos de la exposición prenatal a la radiación del teléfono móvil podría tener pues efectos más profundos en las funciones cerebrales que lo reportado en este estudio”.

Obviamente no faltará quien crea que las ratonas, por muy embarazadas que estén, no dejan de ser animales y sus fetos no son humanos… pero quien así piense olvida que es con ratones con los que experimentan casi todos los fármacos antes de probarse su uso en humanos. Lo que no obsta para que sus autores reconozcan las limitaciones de su trabajo y la necesidad de nuevos estudios. “En resumen –concluyen diciendo en él- hemos demostrado que la exposición fetal a la radiación de radiofrecuencias ocasiona trastornos neuroconductuales en ratones. Esperamos pues que estos hallazgos mejoren nuestra comprensión de la etiología de los trastornos neuroconductuales”. Añaden: “El aumento de trastornos de comportamiento en los países desarrollados podría deberse en parte a la exposición de los fetos a la radiación telefónica. Se justifica por ello hacer pruebas adicionales en primates y humanos a fin de determinar si los riesgos son similares y poder así establecer límites de exposición más seguros durante el embarazo”.

En suma, son las madres quienes deben plantearse ahora si se justifica esperar a esos nuevos estudios y seguir sometiendo a los bebés que están gestando a las radiaciones electromagnéticas del móvil y otros dispositivos o prevenir para no arriesgar su salud e, incluso, su vida.


LENTO PERO SEGURO


A FIN DE CUENTAS EL COMENTADO NO ES UN TRABAJO AISLADO, sino uno más de una larguísima lista. El propio Hugh S. Taylor colaboró, por ejemplo, con el doctor JOHN WARGO –profesor de Política y Riesgo Ambiental en la Universidad de Yale (EEUU)- en la elaboración de un informe para la organización Environment and Human Health Inc. (EHHI) (Medio Ambiente y Salud Humana Inc) como parte de un proyecto de investigación sobre los efectos de los teléfonos móviles en el que, ante sus resultados y los de otros colegas, ambos manifestaron su honda preocupación sobre lo que éstos pueden provocar. “El cerebro humano –escribiría Taylor en ese trabajo- es especialmente susceptible a numerosas agresiones ambientales que pueden producir daños irreversibles en los períodos críticos del desarrollo del sistema nervioso, entre la concepción y la madurez plena. Un amplio número de estudios revisados por colegas informan de cambios en el sistema nervioso de ratas, ratones y seres humanos tras la exposición a la radiación del teléfono móvil que incluyen disminución del aprendizaje, tiempo de reacción disminuida, disminución de la función motora, memoria reducida, hiperactividad y cognición disminuida”.

Agregando que los peligros son mucho más serios y preocupantes en los niños. “Los cráneos más elgados de los niños pequeños –explicaría Taylor- permiten a la radiación del teléfono móvil penetrar en los tejidos de sus cerebros más profundamente que en los adultos”. Añadiendo en otro momento: “Los dispositivos colocados en los bolsillos del pantalón en el modo de espera exponen más los órganos reproductores a la energía de las radiofrecuencias. Llevarlos en los bolsillos de la camisa aumenta la exposición de los tejidos mamarios. Además en los niños y en los fetos, en pleno desarrollo de su sistema nervioso, la división celular es más rápida y la exposición superior, por lo que un mayor uso diario aumentará el riesgo de efectos adversos para su salud”.

De la misma opinión es el profesor Wargo, quien asevera que existen numerosas evidencias ya sobre los daños potenciales de la telefonía móvil. “La evidencia científica –escribe- es hoy suficientemente sólida y muestra que los teléfonos móviles suponen riesgos significativos para la salud de los niños y las embarazadas. Exige pues la promulgación de una nueva normativa por parte del Gobierno Federal. Es más, la industria de la telefonía móvil debe tomar de inmediato medidas para reducir la radiación electromagnética de los teléfonos y evitar que se comercialicen sus productos entre los niños”.


PETICIÓN DE RESPONSABILIDADES

Recordemos una vez más que ya en mayo de 2011 un comité de expertos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) –entidad adscrita a la Organización Mundial de la Salud (OMS)- clasificó la radiación de los teléfonos móviles como “posiblemente cancerígena para los humanos”, al mismo nivel pues que el DDT, los gases de los automóviles o el combustible de los aviones. Apenas unas semanas después la Oficina de Contabilidad (GAO) –Agencia independiente que trabaja para el Congreso estadounidense- decidió investigar cómo se gasta el dinero de los contribuyentes el Gobierno federal, revisando las “pruebas” a las que se someten los teléfonos móviles antes de ponerlos a la venta, Tras hacerlo publicó lo averiguado en un texto que tituló Los niveles de exposición y las pruebas a las que son sometidos los teléfonos móviles tienen que ser reevaluados. Realmente explícito.

No está de más añadir que la GAO se puso en marcha tras recibir un trabajo previo realizado por asesores de la industria como OM P. GANDHI, ÁLVARO DE SALLES y otros titulado Límites de exposición: la absorción de la radiación de los teléfonos móviles, especialmente en los niños, está subestimada. Texto en el que ya sus autores denunciaban que en el actual proceso de certificación de los teléfonos móviles se utiliza un modelo de cabeza de plástico llamado Specific Anthropomorphic Mannequin (SAM) (Maniquí Antropomórfico específico) que en gran medida subestima la tasa de absorción específica para los usuarios habituales de teléfonos móviles, especialmente niños. Es simple: una cabeza más pequeña que la de un SAM absorberá una cantidad relativamente mayor de SAR. Además SAM utiliza un fluido que tiene las propiedades eléctricas promedio de las constantes registradas en una cabeza, pero no diferencia tejidos cerebrales y no discrimina entre la absorción de niños y jóvenes. Cuando el SAR para un niño de 10 años es un 153% superior al SAR registrado en el modelo SAM. “La absorción de la cabeza de un niño –se decía en ese informe- puede ser dos veces superior. La de la médula ósea de su cráneo, diez veces mayor que en los adultos. Es necesario por tanto un nuevo proceso de certificación que incorpore diferentes modos de uso, tamaños de la cabeza y propiedades del tejido”.

Así que como los Institutos nacionales de salud de EEUU financian estudios en esa área junto a otras agencias federales, la GAO decidió intervenir, revisar la investigación científica, entrevistar a expertos en salud pública e ingeniería y hablar con funcionarios de las agencias federales, representantes de instituciones académicas y de la industria de la telefonía móvil y asociaciones de consumidores. Valorar las pruebas a las que se someten los teléfonos móviles, estudiar sus manuales, las normas de certificación, orientación así como las websites más relevantes. En su informe lo primero que se denuncia es que las cifras sean de 1996 y no hayan sido nunca actualizadas. “El límite de exposición a la energía de radiofrecuencias fijado por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) –se dice en él- puede no estar reflejando las últimas investigaciones y sus pruebas no estar identificando la exposición máxima en todas las condiciones de uso posibles”. Cauto pero directo, propio del lenguaje administrativo.

Además la GAO constató que las normas aprobadas por la Comisión Federal de Comunicaciones sobre seguridad de los teléfonos móviles –similares por cierto a las europeas- están obsoletas, por lo que entre otras recomendaciones hizo ésta: “La Comisión Federal de Comunicaciones debe volver a evaluar formalmente –y, en su caso, cambiar- el actual límite de exposición de energía a las radiofrecuencias, así como los requisitos de los teléfonos móviles, relacionándolos con los distintos usos posibles. Sobre todo cuando se llevan junto al cuerpo”. Pero el tiempo pasa y los ciudadanos seguimos esperando…


TAMBIÉN LOS PEDIATRAS PIDEN CAMBIOS EN LA LEGISLACIÓN


Si a alguien le quedan aún dudas de que la normativa debe cambiar cuanto antes, sepa que el propio presidente de la Academia Americana de Pediatría, ROBERT BLOCK, instó recientemente a la Comisión Federal de Comunicaciones a que reconsidere y revise sus normas, dado el perjuicio que se puede estar causando a los niños. “La Academia Americana de Pediatría –le dice en su texto Block al máximo responsable de la Comisión Federal de Comunicaciones-, organización profesional sin ánimo de lucro que agrupa a 60. 000 pediatras de atención primaria, subespecialistas pediátricos y especialistas quirúrgicos pediátricos dedicados a la salud, seguridad y bienestar de los infantes, niños, adolescentes y jóvenes adultos. Apoya firmemente la propuesta de que se haga una nueva investigación formal sobre las normas de radiación de los teléfonos móviles y demás dispositivos inalámbricos”.

En su escrito, Block recuerda que los móviles se usan cada vez más y durante más tiempo, especialmente por los niños y adolescentes, recordando que “en el pasado las normas se basaron generalmente en el impacto de la exposición sobre el varón adulto y, sin embargo, los niños no son “adultos pequeños”, por lo que están impactados de forma desproporcionada por todas las exposiciones ambientales, incluyendo la radiación de los teléfonos móviles. Según la IARC, cuando éstos son utilizados por niños, la media de absorción de la energía de las radiofrecuencias es, comparada con el uso del móvil por los adultos, dos veces mayor en el cerebro y 10 veces mayor en la médula ósea del cráneo. La Academia, consciente de que la Comisión Federal de Comunicaciones se está planeando revisar las normas de emisión ysi éstas deben ser diferentes en el caso de los niños, considera por ello esencial que cualquier nuevo estándar para los móviles y demás dispositivos inalámbricos se base ante todo en la protección de las poblaciones más jóvenes y vulnerables, a fin de proteger sus vidas”. Aún va más lejos en su propuesta, ya que también pide que se proteja a los niños del actual uso compulsivo de otros medios electrónicos: “La Academia ha hallado efectos potencialmente negativos –sin que se conozcan efectos positivos- en el uso de diversos medios por niños menores de dos años, incluyendo la televisión, los ordenadores, los teléfonos móviles y otros dispositivos inalámbricos manuales. Hay sobre todo estudios que muestran de forma consistente que los niños mayores y los adolescentes utilizan hoy esos medios de comunicación de manera abusiva, lo que puede contribuir a provocarles obesidad y otros problemas de salud que impidan su adecuado desarrollo”.

Lo paradójico es que LOS PROPIOS FABRICANTES aconsejan en sus manuales tomar precauciones, sugiriendo entre otras cosas NO LLEVAR NUNCA EL MÓVIL PEGADO AL CUERPO. Leamos lo que el paquete de seguridad del IPhone 4S, comercializado en 2011 recomendaba: “La medición SAR del IPhone puede exceder de los límites de exposición de la Comisión Federal de comunicaciones si al transportarlo se coloca a menos de 15 mm del cuerpo (por ejemplo, cuando se lleva el IPhone en el bolsillo (…) Cuando utilice el IPhone cerca de su cuerpo para hacer Híadas de voz o para la transmisión inalámbrica de datos a través de una red móvil éste debe mantenerse al menos 15 mm del cuerpo”. He aquí otro ejemplo que aparece en el manual de la popular BlackBerry: “Use el manos libres si está disponible y mantenga el dispositivo al menos 25 mm de su cuerpo (incluido el abdomen en el caso de las embarazadas y la parte inferior del abdomen en las adolescentes) cuando esté encendido y conectado a la red inalámbrica”.

Sin embargo, a pesar de tales advertencias, ¿Cuántos anuncios de móviles ha visto usted en los que se hagan recomendaciones o se indique por ejemplo que no se deberían usar estando en contacto directo con la oreja? ¿Cuántos anuncios de móviles u ordenadores incitan directamente a su uso por niños? Hemos denunciado varias veces que las compañías hacen estas advertencias en los prospectos porque saben que casi nadie los lee y les permite no ser condenadas en los tribunales si alguien les lleva a ellos, pero lo cierto es que su comportamiento es de una inadmisible falta de ética. Dsalud 157. Antonio F. Muro.

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Enrike Agirre Kanbra
Diplomado en profesorado de e.g.b. uni...
Escrito por Enrike Agirre Kanbra
el 17 de Marzo

26 - 260- 270- Electricidad. Es esencial controlarla para tener la posibilidad de lograr una buena salud física, mental y económica gratuita, cosa que ahora las prohíben.

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Los productos más seguros tienen componentes de más calidad



UNA ESPAÑOLA AFECTADA POR HIPERSENSIBILIDAD ELECTROMAGNÉTICA DECIDE SUICIDARSE

Ángela Jaén Martín, española afectada de hipersensibilidad electromagnética, decidió suicidarse en noviembre pasado, porque tras verse obligada a abandonar su casa debido a los altos niveles de radiación que emitía una antena de telefonía situada a solo 50 metros vio, desesperada e impotente, cómo era irradiada una y otra vez en las nuevas viviendas en las que buscaba refugiarse. La Asociación de Electrosensibles por el Derecho a la Salud –recién creada- ha decidido denunciar su caso como exponente del sufrimiento que hoy experimentan muchas personas afectadas que no encuentran apoyo ni sanitario ni institucional que permita acabar con los atentados de este tipo, perpetrados impunemente por las compañías eléctricas y de telefonía, sin que los grandes medios de comunicación se hagan eco de la auténtica gravedad del problema.

En Discovery DSALUD llevamos ya muchos años denunciando los graves daños que pueden causar las radiaciones electromagnéticas de los centros de transformación , las subestaciones eléctricas, las líneas de alta tensión y los dispositivos de comunicación radioeléctrica: antenas de telefonía, móviles, teléfonos inalámbricos, radares, WiFi, Wimax, Bluetooth,… Una y otra vez hemos denunciado la hipocresía de los fabricantes y de las autoridades –nacionales e internacionales- que siguen ignorando el problema a pesar de que cientos de investigaciones advierten ya de sus imprevisibles consecuencias sanitarias y económicas. Es más, gran parte de la responsabilidad de la situación actual –al menos en España- recae en muchos jueces que no sólo se empeñan en dar la razón a las autoridades, de manera lamentable –lea el artículo sobre las acciones efectuadas por la World Association for Cancer Research (WACR) que se publica en este mismo número- y de unos partidos políticos que tienen la desfachatez de votar en organismos y conferencias internacionales a favor de las propuestas que exigen revisar urgentemente las normas que regulan el sector de la electricidad y la electricidad por entenderse que están OBSOLETAS, mientras que en España se niegan a adoptar esas mismas medidas que asumen fuera. Todo ello con la complicidad de los grandes medios de comunicación, que no quieren enfrentarse a uno de los pocos sectores que aún gasta en ellos importantes cantidades de dinero.

Todos ellos han hecho caso omiso de los cientos de personas que ya han acudido al médico, autoridades y jueces a explicarles que en sus casos el límite de tolerancia se ha sobrepasado, negándose así a asumir que la sociedad se enfrenta hoy a una nueva patología que puede convertirse en epidémica en poco tiempo si no se afronta rápida y radicalmente: la electrosensibilidad.

Hablamos de una patología sobre la que los “expertos” de las compañías y las autoridades se mofaron inicialmente y que en poco tiempo ha tenido que reconocerse ya como motivo de incapacidad laboral. Bautizada médicamente como Síndrome de hipesensibilidad Eléctromagnética (EHS) se identifica por la aparición de muchos síntomas fisiológicos y sensaciones –generalmente dolorosas- que aparecen cuando la persona afectada se expone a la radiación electromagnética. Una reacción del organismo que éste acusa ya bruscamente –de forma similar a lo que sucede en el caso de las alergias- cuando la persona ha estado expuesta largo tiempo a altos niveles de radiación.

El alcance del problema empieza a ser ya tal que se calcula que en el mundo ¡Un 10% de la población! Es electrosensible –aunque en diferentes grados de afectación- si bien solo un 3% es consciente, no achacando los demás sus problemas de salud a ello. Algunos, en cambio, sí son conscientes del problema y lo denuncian… pero no consiguen nada.

Tal fue el caso de ÁNGELA JAÉN MARTÍN. Española que durante 4 años sufrió la fase aguda de la hipersensibilidad electromagnética hata que, cansada de sufrir y de ser “una carga” para su familia, decidió a finales del año pasado 2012 a sus 65 años ¡Quitarse la vida! Una muerte indignante que ha servido al menos para llamar la atención sobre este grave problema –que como ella padecen muchos otros españoles- y para acelerar los trabajos de la recién constituida Asociación de Electrosensibles por el Derecho a la Salud.

Lo singular es que su pesadilla empezó en marzo de 2008 ¡Con un simple cambio de móvil! Ella misma contaría que al estrenarlo sintió que los oídos y la garganta le abrasaban. En el servicio de Urgencias no pudieron ayudarla, pero tras dejar de utilizar el móvil y encontrarse bien, empezó a olvidarse de lo ocurrido. Sin embargo algo en su interior había cambiado porque empezó a ser cada vez más sensible a las emisiones del entorno. En 2011 utilizaba móvil. Pero al cambiarlo por otro nuevo la historia se repitió, sintiendo rápidamente una sensación de quemazón en los labios y garganta. A partir de ese momento su estado de salud empezó a empeorar día a día. “No supimos a qué podía deberse –nos contaría su hijo ÁNGEL- hasta que un día llegamos a un parque y volvió a sentir la quemazón intensa en los oídos, justo en el instante en el que se puso a su lado una persona que hablaba por un móvil. Según nos explicaría era como si le clavaran agujas de tejer en los oídos, como calambrazos eléctricos”. Ahí empezó el caos para toda la familia.

Informados del problema de las radiaciones electromagnéticas, pronto se percatarían todos de que la hipersensibilidad de Ángela podía tener que ver con la antena de telefonía que había situada a unos 50 metros de su casa –la familia vivía en Pinto (Madrid)- desde hacía once años. Ángela decidiría constatarlo dejando el piso y yéndose a vivir a casa de su hijo. Comprobaría así, en poco tiempo que mejoraba y desaparecían muchos de los síntomas que le habían atribuido a “la edad”: insomnio, estrés, dolores lumbares, artrosis, sangrado de nariz… Sin embargo en verano la familia se iría a un pequeño apartamento en Calpe y allí la vida volvería a resultarles insoportable –llegaron a dormir en un garaje- porque les era imposible salir a la calle. En pleno mes de julio y en zona de playa no les fue posible evitar tantos teléfonos móviles operando a la vez ni los WiFi de los establecimientos.

Terminado el verano Ángela y su marido se trasladarían –en septiembre de 2011- a vivir a la casa que unos amigos de su hijo tenían en la madrileña localidad de Lozoyuela. “Sin embargo nada más llegar y subir a la planta de arriba –nos explicaría su hijo- nos dijo que sentía de nuevo la sensación de quemazón intensa. Medí entonces el nivel de radiación y constaté que en la última habitación ésta era altísima. Luego sabríamos que procedía de un repetidor WiFi que estaba en la casa de enfrente. Mi madre era un auténtico detector de radiaciones. Nos lo demostró muchísimas veces”.

En pocas palabras: Ángela se había convertido en un detector humano. Sabía cuando y como había funcionado un dispositivo emisor de radiaciones electromagnéticas. El caso es que en Lozoyuela permaneció todo el mes sin salir prácticamente de la cocina –donde no había radiación- y de una habitación pequeñita en la que las emisiones eran mínimas. En noviembre, hartos de la situación y tras un nuevo intento fallido de vivir en Calpe, la familia se trasladaría a Tembleque –en la provincia de Toledo-, a una casa antigua, fría y apenas habitable, pero con menos radiaciones, donde los síntomas que padecía menguarían, aunque sin desaparecer del todo las sensaciones de quemazón en garganta y oídos. Solo que su vida se vio reducida ¡A pasear por una única calle! Desesperada por el tipo de vida que llevaba, Ángela intentaría en diciembre de 2011 quitarse la vida ingiriendo pastillas. No lo conseguiría. A partir de ese momento su sufrimiento se agudizaría, porque no solo nadie le aportaba soluciones, sino que encima los médicos, incrédulos ante lo que se les decía, inferirían –en su ignorancia- que Ángela tenía que estar “loca”. Así que su “ayuda profesional” consistió en ¡Recetar psicofármacos!

Algún tiempo después, una vez recuperada Ángela y harta la familia de tan largo e inútil peregrinar, decidirían contratar un equipo de profesionales que aislara de radiaciones electromagnéticas el piso de Pinto con pinturas y telas especiales. No fue suficiente. Al segundo día de estar en él Ángela volvería a sentir con intensidad la comezón y a tener además temblores en manos y pies, dolores de cabeza, ansiedad, nerviosismo e insomnio. Atónita y desesperada, la familia decidiría entonces trasladarse a un chalet en San Martín de la Vega, donde una semana después Ángela intentaría suicidarse por segunda vez ingiriendo pastillas. Tampoco lo conseguiría y el 16 de marzo de 2012 sería ingresada en el Hospital Psiquiátrico de San Juan de Dios –sito en la madrileña localidad de Ciempozuelos- donde permanecería 3 semanas. “En ese hospital –nos diría su hijo Ángel- la doctora que se encargaría de ella decidió tratarla como a una psicótica y, en un acto que la define como profesional y como persona, se permitió diagnosticarnos también miembros de la familia como “psicóticos”.

Una vez fuera del hospital, todo seguiría igual, pero con Ángela tomando cada vez más fármacos y pasando unas semanas peor que otras. Hasta que un cirujano colombiano afectado de electrosensibilidad, CARLOS SOSA, recomendaría a Ángela que se extrajera los implantes y amalgamas de la boca, ya que según le explicaría- y no es el único en afirmarlo como veremos más adelante- ¡Funcionan como antenas receptoras! “Así lo hicimos – proseguiría su relato Ángel-. Mi madre tenía 5 implantes y amalgamas metálicas y cada vez que se quitaba una su sintomatología cambiaba. Entendemos que porque debían de estar causando interferencias con el sistema nervioso. De hecho cuando le quedaban sólo dos había acudido al consultorio con una especie de ciática dolorosísima que la había tenido en cama cinco días y al quitarle los implantes ¡Le desapareció la quemazón en los oídos y en la garganta así como el dolor que la inmovilizaba! Mejoró tanto, que durante mes y medio los móviles y los WiFis le producían molestias pero soportables. Hasta que un día comenzó a sentir de nuevo la abrasión en la garganta y en los oídos impidiéndola incluso dormir. Medimos entonces nuevamente las radiaciones de la casa y descubrimos que donde antes no había nada ¡Allí estaba de nuevo! ¿La razón? Descubrimos que un vecino acababa de comprarse ¡Un Smartphone! Esa fue la razón por la que mi madre empeoró. Aquello hizo que volviera a sensibilizarse como nunca antes”.

Pronto comprobaría Ángela que su organismo era cada vez más sensible. Lo prueba que empezaría a padecer también hipersensibilidad química, algo que descubriría al visitar una casa en la que había un fuerte olor a compuestos químicos, siéndole imposible soportar ya cualquier olor a compuestos químicos no naturales (suavizantes, detergentes, colonias, desodorantes, jabones, etc). A partir de aquel momento su aislamiento fue total. Nadie podía acercársele. Ángela decidió terminar con todo y quitarse la vida. Esa vez con éxito.

Su familia –al igual que otros muchos pacientes electrosensibles y con Sensibilidad Química Múltiple –denuncia hoy indignada –con toda razón- que Ángela jamás encontró apoyo ni soluciones. Ni en los médicos ni en nuestros representantes públicos. Los primeros se negaron a creer que los síntomas que describía fueran reales, limitándose a sonreir con suficiencia –la que caracteriza a todo ignorante impregnado de soberbia- cuando Ángela les aseguraba que podía detectar si cerca había un WiFi encendido. Encima su “ayuda” consistía en atiborrarle de pastillas, especialmente tras sus intentos de suicidio. Lo que no hizo más que agravar su situación y sus síntomas. Niegan hasta que estés realmente sufriendo. Aí lo hicieron los psiquiatras que trataron a mi madre. Cuando si todos los que la trataron la hubieran creído y hubieran prescindido de tanta medicación las cosas quizás hubieran sido de otra manera. Porque la desesperación de mi madre era doble: sufría por su enfermedad y porque los médicos, al negar que así fuera, le quitaban la esperanza de poder superar su problema. Además al darle tantas pastillas inútiles, de graves y conocidos efectos secundarios, lo que hicieron fue empeorar su estado. Porque a la quemazón de garganta y oídos se unieron luego temblores en manos y pies, nerviosismo exacerbado, dificultad para dormir, dolores de cabeza, sequedad extrema en boca hasta olvidó como escribir y casi no podía leer-… ¡Y todo eso surgió a partir de la medicación! ”


NEGACIONISMO OFICIAL


De más está decir que no existe “consenso científico” sobre las causas de la electrosensibilidad; ni sobre su tratamiento. Algo que propició el sospechoso –por no decir ruin- posicionamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aún reconociendo la existencia de la hipersensibilidad electromagnética, ¡Se negó a asociarla con las radiaciones electromagnéticas! Basta leer lo que dice el comunicado emitido por la OMS en 2005 con el título Hipersensibilidad electromagnética, en el que da a conocer su postura: “La variedad de síntomas no específicos que difieren de una persona a otra. Los síntomas SON CIERTAMENTE REALES y pueden variar ampliamente en su gravedad. Cualquiera que sea su causa, la EHS puede ser un problema incapacitante para el individuo afectado. La EHS no tiene criterios claros de diagnóstico y NO HAY NINGUNA BASE CIENTÍFICA PARA RELACIONAR LOS SÍNTOMAS DE LA EHS CON LA EXPOSICIÓN A LAS RADIACIONES ELECTROMAGNÉTICAS” ¡Inconcebible!

Aunque lo peor es que la OMS recomienda además a los médicos que se centren en el tratamiento de los SÍNTOMAS y no en la necesidad de reducir o eliminar las radiaciones electromagnéticas del entorno del paciente, aconsejándoles además “una evaluación para identificar condiciones alternativas PSIQUIATRICO/PSICOLÓGICAS que puedan ser las responsables”. Una sugerencia vergonzosa que acabó haciendo que los médicos optaran por tratar a las personas con electrosensibilidad como si se tratara de “dementes”. El resultado es que desde entonces los afectados se encuentran inermes y desatendidos por culpa de la cada vez más sospechosa OMS.

Afortunadamente hay ya muchos médicos en el mundo que, alarmados por tantos casos y evidencias, empiezan a reaccionar. Siendo probablemente quien más lejos ha llegado el Colegio de Médicos de Austria, que ha elaborado una guía con recomendaciones específicas para que sus colegiados sepan cómo actuar cuando les lleguen personas afectadas de electrosensibilidad. Lo primero que sugieren es aconsejarles desconectar y alejarse lo más posible de todo dispositivo emisor de radiaciones electromagnéticas, llegándoles incluso a recomendar apagar el fusible que controla la corriente eléctrica del dormitorio mientras duermen. Los médicos austriacos tienen tan claro que la OMS no tiene razón que apuestan por un tratamiento que tenga en cuenta la situación ambiental del paciente. “El principal método de tratamiento –dice el documento austriaco- debe consistir en la prevención o reducción de la exposición a radiaciones electromagnéticas, procurando reducir o eliminar cuando sea posible todas las fuentes de EMF (“campos eléctricos y magnéticos” en inglés). Hay muchos ejemplos que demuestran que la medida puede ser eficaz. Ahora bien, como no siempre es posible lograr una reducción suficiente de EMF, hay que valorar la adopción de otras medidas. Lo que incluye , no ya mantener la exposición al mínimo, sino mejorar la resistencia a las radiaciones, pues se cuenta con información sobre los efectos positivos de algunos tratamientos de la medicina holística (…). Como las terapias antioxidantes y antinitrosativas o la ingesta de elementos traza, vitaminas y aminoácidos”.

Es más, el Parlamento Europeo, tras analizar el problema en 2009, terminaría declarando: “Se recomienda a los estados miembros que sigan el ejemplo de Suecia y reconozcan como discapacitados a quienes sufran de electrohipersensibilidad a fin de otorgarles, en igualdad de condiciones, la adecuada protección”. En Suecia la electrohipersensibilidad está ya considerada un impedimento físico y reconocida como discapacidad física la padecen con protección adecuada a nivel físico frente a las ondas , como a nivel social y económico. Algunos hospitales suecos ofrecen incluso habitaciones con baja exposición a las radiaciones electromagnéticas.

Cabe añadir que en 2011 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó un informe sobre las radiaciones no ionizantes, en el que también se reconoce la existencia como patología de hipersensibilidad electromagnética, diciendo:”Se recomienda prestar especial atención –puede leerse en el apartado 8.1.4- a las personas electrosensibles que sufren intolerancia a las radiaciones electromagnéticas y establecer medidas especiales para su protección, incluida la creación de zonas libres de ondas, no cubiertas por conexiones inalámbricas”. Recomendación a la que en España, por supuesto, se ha hecho caso omiso.


UN ONCÓLOGO COMPROMETIDO


Son muchos los estudios e investigadores que confirman la gravedad del problema de la electrosensibilidad. Destacando entre ellos los trabajos del equipo del Dr. DOMINIQUE BELPOMME – Profesor de Oncología en la Universidad París-Descartes y presidente de la Asociación Francesa para la Investigación Terapéutica en Cáncer (ARTAC)- que estudia desde mayo de 2008 lo que ha denominado Síndrome de Intolerancia Electromagnética (SICEM). “Tengo 450 pacientes –asevera- y veo unos 20 casos nuevos cada semana, incluyendo niños que sufren dolores de cabeza y problemas de memoria, concentración o lenguaje. Tenemos el mayor nº de pacientes electrosensibles de Europa. Estamos pues ante un importante problema de salud pública”.

En su trabajo Le síndrome díntolérance aux champs électromagnétiques (El síndrome de intolerancia a los campos electromagnéticos) Belpomme comienza confirmando que realmente estamos ante una ENFERMEDAD. “Contrariamente a lo que se dice –explica en su informe- criterios objetivos de diagnóstico permiten afirmar que estamos en presencia de un trastorno somático y que, contrariamente a lo que sostienen sin pruebas algunos médicos y científicos estrechamente relacionados con las operadoras de telefonía, los enfermos ni simulan ni son enfermos mentales. La respuesta, definitivamente, es que sí, que se trata de una enfermedad real , porque hemos sido capaces de demostra en ellos la existencia – mediante eco dopplers cerebrales (o encéfalo-escáneres)- una abertura en la barrera hematoencefálica y la existencia de hipoperfusión cerebrovascuar, así como un aumento en sangre de diferentes biomarcadores del estrés o de daño cerebral (proteínas de choque térmico HSP70 y HSP27, proteína O-mielina y S100B), así como otros trastornos biológicos –detectados en la orina- como un aumento de la histamina circulante y un descenso de la melatonina. Perturbaciones que permiten reconocer objetivamente el daño”.

Belpomme ya no tiene pues la más mínima duda de que son las radiaciones electromagnéticas las que causan el daño. Por muy diversas razones. Entre ellas porque la situación de los enfermos mejora en ausencia de radiaciones electromagnéticas, porque el estudio fisiopatológico realizado lo demuestra y porque experiencias con animales y personas permiten reproducir los síntomas. Incluso ha tratado de explicar por qué con el tiempo los afectados se vuelven cada vez más sensibles, incluso a las radiaciones de menor intensidad electromagnética.

El oncólogo francés, al explicar por qué algunos pacientes son más sensibles que otros, realiza además por cierto una llamativa advertencia respecto al peligro del mercurio de las amalgamas –que en cierta medida avala lo que venimos manteniendo en esta revista desde su aparición y lo que el cirujano Carlos Sosa explica a Ángela sobre sus implantes y empastes- aseverando que los efectos negativos de las radiaciones pueden ser potenciados por metales pesados como el mercurio, hierro y plomo. “Es necesario –dice por tanto- quitar a los enfermos cualquier tipo de gafas metálicas y todas las amalgamas dentales, ya que están hechas por mercurio. Es más, en caso de envenenamiento por mercurio, por mínimo que sea, hay que plantearse una cura de desintoxicación. Ello no obsta para que sea posible que influya además alguna sensibilidad genética relacionada con un polimorfismo interindividual, dada la existencia de episodios familiares. Nuestra investigación en este ámbito está en marcha, porque asimismo inferimos que hay un gran nº de magnetosomas en el cerebro y la meninges de los enfermos electrosensibles” (los magnetosomas son cristales de magnetita que producen algunas bacterias gran-negativas).

Belpomme, por último, confirma que hay conexión entre electrosensibilidad y sensibilidad química múltiple, ya que según su investigación el mecanismo que da lugar a la apertura de la barrera hematoencefálica es el mismo en el caso de la intolerancia a las radiaciones electromagnéticas que en la sensibilidad química múltiple. Conexión que, como hemos visto, corrobora el caso de Ángela.

El oncólogo francés concluye por todo ello con un claro aviso: “El riesgo de progresión del Síndrome de Intolerancia Electromagnética está relacionado con la posible aparición de trastornos neurológicos y enfermedades degenerativas en adultos, especialmente demencias tipo alzheimer y, en el caso de los niños psicosis infantil. Es aquí donde se encuentra la gravedad potencial de las perturbaciones de origen ambiental”.


LA ELECTROSENSIBILIDAD EN ESPAÑA

De todo esto hemos hablado con MINERVA PALOMAR que fue la primera española a la que la justicia reconoció no solo su condición de electrosensible, sino también la de afectada por sensibilidad química múltiple, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica. Además se considera “mercuriada” –intoxicada por mercurio y posteriormente por otros tóxicos como insecticidas y productos de limpieza –estando convencida de que en los 5 empastes que le pusieron a los 15 años está buena parte de la causa del inicio de calvario particular. De ahí que hoy, junto a Ángel Martín –el hijo de Ángela, que ha dado un paso al frente como tributo a su madre-, haya decidido poner en marcha la Asociación de Electrosensibles por el Derecho a la Salud –cuyo correo de contacto es electrosensiblesderechosalud@gmail. Com- a fin de denunciar públicamente la situación de las personas afectadas de electrosensibilidad.

  • Díganos Minerva ¿Cuál es el panorama de la electrosensibilidad en España?

  • En nuestro país hay muchísimas personas que padecen un sinfín de problemas de salud para los que los médicos no encuentran respuesta y a los que ni siquiera pueden poner nombre. Con síntomas que a menudo remiten cuando cesa la exposición a las radiaciones o uno se aleja de la fuente emisora, algo por cierto prácticamente imposible de conseguir, dados los altos niveles actuales de contaminación electromagnética. Hablamos de personas desesperadas, muchas de las cuales llegan a perder su trabajo por ello. Siendo numerosas las que no cuentan con recursos económicos para pagarse los tratamientos adecuados porque son privados y económicamente inaccesibles. Aunque lo más duro es que cuando tienen acceso a los médicos éstos no les creen. Claro que tampoco les creen muchos de sus familiares y allegados. Así que muchas parejas se terminan separando y hasta hay hijos que abandonan a sus padres enfermos. Todo porque no entienden –o no quieren entender- el problema. La situación es tan dramática que entiendo que haya momentos de flaqueza importantes, siendo corriente escuchar decir a muchos “Así no puedo seguir”. Cuando Ángela se suicidó hubo personas afectadas que me llamaron para decirme “ ¡Qué valiente! ” Muchos no hacen lo mismo porque les falta valor.

  • ¿Cuál es la situación fuera de nuestro país?

  • Hay médicos fuera de España que consideran ya que la electrosensibilidad sería otra manifestación del grupo de enfermedades de la fibromialgia, fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple. Es decir, de las generadas por factores medioambientales de tipo tóxico que alteran el organismo a nivel sistémico o global –afectando pues a todos los sistemas: nervioso, endocrino, inmunitario,…-que hay que tratar de forma holística y no agresiva. En Suecia ya está reconocida como causa de incapacidad laboral. Hay médicos que ya denuncian la situación, como los austriacos, que han habilitado protocolos para que sus colegiados sepan tratar a esos pacientes. Protocolos que aquí se ignoran. ¿Cuál es el principal problema de un electrosensible en España y muchos otros países? Que si le dicen a su médico que cuando pasan por delante de una antena casi se desmayan y que ante un simple emisor WiFi se marean y empiezan a ver borroso, pero que cuando el mismo se apaga se recuperan… ¡Le tratarán como a una persona paranoide, obsesiva o psicótica! Su primera reacción será la de recetarles fármacos psicoactivos que les van a empeorar gravemente, porque su sistema nervioso, debido a la apertura de la barrera hematoencefálica, está muy afectado.

  • ¿Cuáles son los primeros síntomas que sufre una persona que termina siendo electrosensible?

  • Dolores de cabeza recurrentes, cansancio crónico, taquicardias, mareos, confusión mental, dificultad de concentración, ansiedad, nerviosismo, hiperactividad,… Así que aconsejaría a toda persona que padezca fibromialgia, fatiga crónica o sensibilidad química múltiple que reduzca al máximo su exposición a la contaminación electromagnética. Muchos enfermos con esas patologías mejoran minimizando la exposición. Asimismo deben ser especialmente cuidadosas con las radiaciones electromagnéticas las personas con depresiones endógenas y las que sufran ansiedad, nerviosismo, irritabilidad,… Porque muchas creen que se debe al estrés –familiar o laboral- pero resulta que cuando reducen la exposición a las radiaciones ¡Mejoran! Hay ya hasta investigaciones que relacionan la electrosensibilidad con la diabetes tipo 2.

  • ¿Cómo deberían presentarse ante los médicos las personas con esos síntomas? Porque están pésimamente informados de esta dramática realidad,…

  • Desgraciadamente la mayoría va a tener que enfrentarse a la incomprensión e ignorancia general que hay sobre este problema. Así que les aconsejaría que antes de acudir a ellos busquen información bien seleccionada sobre este tema e intenten que los médicos a los que acudan lo lean. Pueden encontrarla en la web de Discovery DSALUD –www.dsalud.com- pero también en la de la Plataforma Contra la Contaminación Electromagnética: www.peccem.org . Conseguirán que al menos no se les trate como a dementes. Por supuesto, que indaguen a qué fuentes de radiación electromagnética están sometidos, porque a menudo éstas proceden de fuera de sus oficinas y viviendas. Buscando luego cómo evitarlas.

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Enrike Agirre Kanbra
Diplomado en profesorado de e.g.b. uni...
Escrito por Enrike Agirre Kanbra
el 9 de Agosto

26 - 270- 280- Electricidad. Es esencial controlarla para tener la posibilidad de lograr una buena salud física, mental y económica gratuita, cosa que ahora las prohíben.

https://www.facebook.com/AmwayEspanaOficial/videos/2294539897259308/ . Creada la Mansión Artistry en Madrid para mostrar el serum personalizado.


UN TRATAMIENTO HOLÍSTICO


-Qué tipo de tratamiento sugiere vuestra asociación para los afectados?

- Los que ya se aplican en los demás problemas de salud ambiental. En primer lugar reducir al mínimo la exposición a las radiaciones electromagnéticas. Siguiendo las recomendaciones sobre los niveles de exposición del protocolo médico del colegio de médicos austriaco. En segundo lugar, buscar ayuda de profesionales de la salud que puedan ayudar a reequilibrar lo alterado. Lo ideal sería definir y detectar el daño y el estado de la persona con técnicas no invasivas, porque una buena parte de los afectados tiene sensibilidad química múltiple o está afectada por tóxicos. Después realizar un tratamiento integral de desintoxicación y asegurarse de que no hay déficit de vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas y demás micronutrientes. En tercer lugar, evitar ser irradiados electromagnetivamente. Esto es lo que están realizando en las pocas clínicas especializadas en salud ambiental que hay en el mundo. Tienen resultados limitados –parte de los daños parecen irreversibles- pero suficientes.

Los gobiernos no quieren admitir lo que está sucediendo, alertar a la población de ello y tomar medidas legales, pero van a tener que hacerlo antes o después, porque ninguna sociedad va a poder aguantar la enorme carga económica que implica la gran cantidad de personas enfermas y bajas laborales que el problema va a conllevar.

Algunos investigadores afirman de hecho que si no se hace algo pronto, en pocos años el 40% de la población será víctima de las radiaciones electromagnéticas. Se puede pues llegar a una situación insostenible a nivel sanitario y económico. En todo el mundo.

- ¿Hay límites claros de exposición que marquen el inicio de la electrosensibilidad?

-Para cualquiera de las personas con alguna de las enfermedades que antes hemos mencionado –electrosensibilidad, fibromialgia, fatiga crónica, sensibilidad química múltiple,… -0´6 voltios/metro- que oficialmente se considera tolerable- es ya una barbaridad; el enfermo se siente morir. De hecho me pasa a mí. Ángela no podía aguantar ni siquiera 0´02, cifra a la que se consiguió reducir la altísima de 6 voltios/metro a la que estuvo sometida mucho tiempo. El problema es que no se sabe a ciencia cierta si ya un límite “tolerable", al menos en el caso de los que somos electrosensibles. Sé de casos graves en los que no es tolerable ni un 0´001.

-Qué pretendéis conseguir desde la asociación?

-Ante todo que los médicos y las autoridades se enteren de lo que está pasando, reaccionen de una vez y atiendan a tantas personas que hay ya en nuestro país en situación desesperada. Porque el de Ángela es solo uno entre muchos y a raíz de su suicidio algunos están saliendo a la luz pública, suplicando porque ya no aguantan más. Personas que pierden sus trabajos o que van a trabajar y se mueren de dolor o quemazón. Muchas tomando todo tipo de medicación sin resultado alguno y, en el peor de los casos, con un empeoramiento a consecuencia de los efectos secundarios. Es que hoy es casi imposible vivir en una casa o trabajar en un lugar que esté libre de radiaciones electromagnéticas. Porque quien opta por evitarlo se encuentra con que le irradian con antenas de telefonía, móviles, teléfonos inalámbricos, rádares, WiFi, Wimax, Bluetooth sus vecinos, comercios, ayuntamiento, escuelas, universidad, transportes,… Están obligando a la gente a a tener que aislar electromagnéticamente sus viviendas y lugares de trabajo, solo para sobrevivir o huir a sitios aislados. Solo que en estos, incluso si salen a la calle, pueden encontrarse con el mismo problema. Porque hasta los parques están llenos de antenas y sistemas WiFi. Es terrorífico. Necesitamos que se empiecen a tomar medidas ¡Ya! Una de las más urgentes es habilitar un espacio donde la gente en situación desesperada pueda irse mañana mismo a recuperarse, una zona sin contaminación electromagnética y química. Por supuesto, exigimos el control y reducción de los niveles de radiación a los que hoy estamos todos expuestos de forma inconsciente. Hay que cambiar la legislación con urgencia. En Francia por ejemplo ya han empezado a desmontar el WiFi de las bibliotecas y edificios públicos. En 16 ciudades, como proyecto piloto, han puesto en marcha una radiación máxima permitida en el exterior de 0´1 microW/cm2, mientras aquí en España estamos en niveles del orden de ¡Entre diez mil y un millón de veces más!

-Si la situación es grave en la calle, casa y trabajo es de suponer que en las clínicas, hospitales y centros de salud el problema se agudiza, porque en ellos hay muchas personas con las defensas bajas y también están operativos esos dispositivos inalámbricos,…

-En efecto. Mire, en el Hospital 12 de Octubre de Madrid debe haber unos 300 dispositivos, cálculo que hice tras dos recientes ingresos de mi padre en él. Para poder visitarle tuve que entrar totalmente enfundada en un traje de tela especial, estar unos minutos y bajar a la calle. ¡Pero si en urgencias hay routers hasta encima de las camas de los enfermos! Hay que denunciar todo eso, porque infiero que pasa ya en casi todos los hospitales. Al menos en los públicos. Antes, cuando entraba en uno, me sentía pronto fatal, pero lo achacaba a los productos químicos. Hoy creo que puede ser por eso… y por las radiaciones.

-Lo peor es que estamos poniendo en riesgo la salud de nuestros hijos desde muy pequeños,…

-En efecto. Porque hay aparatos emisores de radiaciones hasta en las escuelas infantiles y colegios. Es el caso de los WiFi impuestos por el Plan Escuela 2.0 ¡Cuando la conexión a internet se puede hacer perfectamente por cable! En algunos países europeos ya se ha prohibido el uso de los móviles a los más pequeños. Además hay otros muchos aparatos que les irradian de los que apenas se habla, pero que son igualmente peligrosos: los vigila bebés, modernos contadores de la luz, televisores, algunas bombillas, Wii, Plystation 3,… Piénsese que cuando operan en función inalámbrica es como tener una antena de telefonía móvil dentro de casa. De hecho en los propios manuales de instrucción de esos aparatos se alerta de los posibles riesgos de su uso, pero nadie los lee. La sociedad está en general muy mal informada de este tema.

- Por cierto ¿Es verdad que uno de sus próximos objetivos es denunciar la próxima Ley General de Telecomunicaciones?

-Si. Porque en ella básicamente se eliminan los pocos requisitos de control que hay en la actual, dejando vía libre a las operadoras de telefonía móvil. Siendo muy grave sobre todo el intento de introducir un artículo por el que a petición de las operadoras se podrían expropiar azoteas y terrenos particulares para la instalación de antenas de telefonía móvil, siempre que la Administración lo considere necesario. De aprobarse se atentaría contra un derecho tan primario como la propiedad privada, dejándonos al tiempo indefensos para defender la salud, ante semejante agresión. Si se cumplen los deseos de las compañías a partir de la entrada en vigor de la ley podrán acudir a tu vivienda a instalar en contra de tu voluntad algo que puede enfermarte. En suma, es necesario abrir de forma urgente un debate serio sobre esta problemática. Dsalud 158. Antonio F. Muro.


RECOMENDACIONES DEL COLEGIO DE MÉDICOS DE AUSTRIA


El Colegio Oficial de Médicos de Austria editó una Guía para el diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud relacionados con las radiaciones electromagnéticas y la enfermedad que provocan: la electrosensibilidad que en el apartado titulado Prevención o reducción de la exposición a las radiaciones electromagnéticas recoge el llamado Documento de Consenso del Grupo de Trabajo de la Asociación Médica Austriaca en el que se sugiere hacer lo siguiente a los afectados por el problema:

Evitar o reducir la exposición a las radiaciones electromagnéticas. Para ello hay que consultar a un ingeniero especializado en mediciones a fin de:

  1. Prevenir y/o minimizar los riesgos para las personas y la salud pública.

  2. Tratar las causas que dan lugar al síndrome.

  3. Ayudar a identificar todo posible vínculo con este problema de salud. Existen numerosas causas potenciales de exposición a las radiaciones electromagnéticas por encima de los límites normales y esta orientación solo pretende aportar algunos ejemplos, pero dados los casos documentados debe recomendarse a los pacientes que tomen medidas –incluso preventivas- para que reduzcan o eliminen la exposición a las radiaciones electromagnéticas, ya que pueden dar lugar a problemas de salud en cuestión de días o semanas. Medidas que incluyen las siguientes recomendaciones:

-desconectar la fuente de alimentación de todos los teléfonos inalámbricos DECT. Se recomienda en su lugar el uso de teléfonos “clásicos” de cordón.

-desconectar la fuente de alimentación de todos los routers WLAN. (Nota: Muchos routers LAN ahora vienen equipados con adicional WLAN).

-desconectar la fuente de alimentación de electricidad del dormitorio (desconectando el interruptor o quitando el fusible) mientras se duerme. Como los beneficios deben tener en cuenta el riesgo potencial de accidentes, se recomienda tener en él linternas.

-desconectar la fuente de alimentación de todos los circuitos eléctricos no esenciales. En el piso entero o incluso en el edificio.

-trasladar la cama o el escritorio en caso de fuentes externas de alta frecuencia a un lugar diferente con menor exposición; bien a otra habitación o a otro piso. Se debe estar lo más alejado posible de la fuente.

-no usar de manera constante aparatos y lámparas que emitan radiaciones.

-montar la instalación eléctrica del edificio de forma que se reduzca la corriente residual y la corriente de compensación.

El Colegio Oficial de Médicos de Austria recomienda asimismo seguir las 10 reglas médicas para el uso de teléfonos móviles que tiene publicadas en www2aekwien. At/Plakat_Handy. Pdf.



DESIDIA DE LAS AUTORIDADES ANTE EL GRAVE PROBLEMA DE LAS RADIACIONE ELECTROMAGNÉTICAS


Qué las radiaciones electromagnéticas constituyen hoy una de las principales causas de enfermedad es algo indiscutible y sin embargo ni nuestros representantes políticos y sociales, ni las autoridades estatales, autonómicas y locales, ni jueces, periodistas, ni la mayoría de las organizaciones de consumidores hacen algo para afrontar el problema. Lo demuestran las respuestas que en los últimos meses ha recibido de multitud de cargos públicos la World Association for Cancer Research (WACR) – Asociación mundial para la investigación del cáncer – con motivo de la documentada denuncia que sobre ello hizo esta organización hace varios meses. Vamos a contar todo en detalle.

La WACR, entidad constituida el 5 de diciembre de 2006, que se presentara en sociedad el 26 de mayo de 2007 ante algo más de mil personas –la mayoría médicos y profesionales de la salud- decidió enviar en julio de 2012 a las principales autoridades españolas un documentado informe en el que se denunciaba de forma tan rigurosa como contundente el peligro que supone en la actualidad la brutal contaminación electromagnética que sufrimos todos. Destacando de forma especial el hecho de que los poderes públicos están ignorando las constantes advertencias hechas en los últimos años por multitud de científicos independientes –es decir, los no controlados por las grandes industrias que son los que luego constituyen las comisiones de “expertos”, que determinan las leyes- sobre los peligros de las radiaciones electromagnéticas emitidas por las antenas y aparatos de telefonía, los radares, WiFi, Wimax, WLAN, bluetooth y otros muchos dispositivos, especialmente entre los más jóvenes. Denunciando con contundencia que SE ESTÁ IRRADIANDO IRRESPONSABLEMENTE A LOS NIÑOS EN LAS GUARDERÍAS, JARDINES DE INFANCIA, COLEGIOS, INSTITUTOS Y CENTROS DE OCIO INFANTIL, ASÍ COMO EN PARQUES, PLAZAS PÚBLICAS Y HASTA EN SUS PROPIAS CASAS, debido a la ignorancia en la que se ha sumido a padres, profesores, médicos y representantes sociales “fruto de una manipulación informativa nauseabunda” que la WACR califica de INTOLERABLE.

Es más, la WACR denuncia en su informe el hecho de que numerosos jueces y magistrados han dado la razón a las compañías eléctricas cuando algunos ciudadanos denunciaron en los tribunales daños en su salud causados por CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS – los producidos por los centros de transformación, las subestaciones eléctricas o las líneas de alta tensión- alegando que sus emisiones cumplían lo establecido en el Reglamento que establece las condiciones de protección del dominio público radioeléctrico –es decir, el que regula las condiciones de protección del dominio público radioeléctrico –es decir, el que regula las ondas electromagnéticas emitidas por estaciones, de radiocomunicación o radioastronomía- cuando éstas no tienen nada que ver con los CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS. La WACR es muy dura a ese respecto y afirma que se trata de “un desatino jurídico de tal envergadura que exige pedir explicaciones a los jueces y magistrados que emitieron tales sentencias y proceder a declararlas nulas con todas sus consecuencias”. Va siendo hora de que se entienda que un “CAMPO” electromagnético –cerrado en sí mismo y limitado a un espacio concreto- no es comparable a una “radiación” electromagnética que se emite a muy largas distancias.

El escrito del que hablamos – de 32 densas páginas a un espacio- se envió ENTRE OTRAS PERSONALIDADES al Rey D. JUAN CARLOS, al Príncipe D. FELIPE de BORBÓN, a D. MARIANO RAJOY BREY –Presidente del Gobierno-, a D. PASCUAL SALA SÁNCHEZ – Presidente del Tribunal Constitucional-, a D. JUAN ANTONIO XIOL RÍOS –Presidente del Tribunal Supremo-, a D. ÁNGEL JUANES PECES- Presidente de la Audiencia Nacional-, a D. FRANCISCO JAVIER VIEIRA – Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid-, a D. GONZALO MOLINER –Presidente del Consejo General del Poder Judicial-, a D. EDUARDO TORRES DULCE –Fiscal General del Estado-, a D. FERNANDO HERRERO-TEJEDOR ALGAR –Fiscal de Sala de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado-, a D. JAVIER ZARAGOZA AGUADO –Fiscal de Sala Jefe de la Audiencia Nacional-, a D. JOSÉ LUIS BUEREN RONCERO –Fiscal de Sala de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado-, a D. ANTONIO SALINAS –Fiscal Jefe de la Fiscalía Anticorrupción-, a D. JESÚS POSADA –Presidente del Congreso de los Diputados-, a D. PÍO GARCÍA ESCUDERO –Presidente del Senado-, a D. JOSÉ MANUEL SORIA LÓPEZ –Ministro de Industria, Energía y Medio Ambiente-, a Dª SORAYA SÁENZ DE SANTAMARÍA –Ministra de Presidencia del Gobierno-, a Dª ANA MATO ADROVER –Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad-, a D. PABLO MATOS MASCAREÑO –Presidente de la Comisión de Industria, Energía e Industria-, a D. MARIO MINGO ZAPATERO –Presidente de la Comisión de Sanidad y Asuntos Sociales del Congreso-, a D. JOSÉ IGNACIO LLORENS TORRES –Presidente de la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Congreso-, y ¡Cómo no! , a D. ARSENIO FERNÁNDEZ de MESA –Director General de la Guardia Civil-, a D. IGNACIO COSIDÓ GUTIÉRREZ- Director General de la Policía- y a D. EUGENIO PINO SÁNCHEZ – Director adjunto de la Policía-.


¡QUE ACTÚEN LAS AUTORIDADES!

Una de las peculiaridades de la denuncia de la WACR es que argumenta jurídicamente que han de ser las autoridades quienes ejerzan su responsabilidad y no la autoridad denunciante que se limita a COMUNICAR la existencia de uno o varios delitos –por acción u omisión- como le obliga la vigente Ley de Enjuiciamiento Criminal que en su artículo 259 dice: “El que presenciare la perpetración de cualquier delito público está obligado a ponerlo inmediatamente en conocimiento del Juez de Instrucción, de paz, Comarcal o Municipal, o Funcionario fiscal más próximo al sitio en que se hallare (…) Recordando asimismo que la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal establece en el apartado 1 de su artículo 450 que “El que pudiendo hacerlo con su intervención inmediata y sin riesgo propio o ajeno no impidiere la comisión de un delito que afecte a las personas en su vida, integridad o salud, libertad o libertad sexual será castigado con la pena de prisión de 6 meses a 2 años si el delito fuera contra la vida, y la de multa de 6 a 24 meses en los demás casos, salvo que al delito no impedido le correspondiera igual o menor pena, en cuyo caso se impondrá la pena inferior en grado a la de aquél” y en el apartado 2 que “En las mismas penas incurrirá quien, pudiendo hacerlo, no acuda a la autoridad o a sus agentes para que impidan un delito de los previstos en el apartado anterior y de cuya próxima o actual comisión tenga noticia”. Razón por la que sabiendo todo lo que en el informe se explica, los miembros de la WACR se vieron legalmente obligados a poner en conocimiento de las autoridades todo lo que en él se explica y, a la vez, EXIGIRLAS QUE SEAN ELLAS LAS QUE ACTÚEN, PORQUE LA LEGISLACIÓN LES OBLIGA A HACERLO.

Obviamente no podemos hacernos eco en un solo artículo de todo lo que en el informe se plasma, pero sí de lo más importante. En él se dice por ejemplo que a la WACR le consta que las principales empresas españolas de electricidad –entre ellas IBERDROLA Y ENDESA- llevan décadas instalando CENTROS DE TRANSFORMACIÓN, SUBESTACIONES ELÉCTRICAS Y LÍNEAS DE ALTA TENSIÓN que generan a su alrededor campos electromagnéticos perjudiciales para la salud en las cercanías de viviendas, oficinas y fábricas cuyos habitantes están recibiendo radiaciones artificiales indeseables de POSIBLES EFECTOS CANCERÍGENOS – ESPECIALMENTE ENTRE NIÑOS- como ya ha sido reconocido oficial y públicamente, tanto por la International Agency for Research on Cancer (IARC) como por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asimismo le consta que numerosos ayuntamiento han autorizado la instalación en sus municipios de dispositivos inalámbricos de comunicación radioeléctrica (antenas de telefonía, radares, WiFi, Wimax, WLAN, Bluetoth,…) que generan radiaciones electromagnéticas artificiales, que son igualmente posible causa de cáncer –entre otras patologías- según las mismas organizaciones antes citadas. Ello vulnera claramente varios DERECHOS FUNDAMENTALES regulados por nuestra Constitución, norma de RANGO SUPERIOR acualquier otra ley o reglamento que pudiera alegarse para justificar su presencia. Concretamente se están violando los derechos –de cada ciudadano sometidos a ellas- A LA VIDA Y A LA INTEGRIDAD FÍSICA (artículo 15 de nuestra constitución), a la LIBERTAD Y SEGURIDAD EN CUALQUIER ÁMBITO (artículo 17), a la INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO (artículo 18) y A LA LIBRE ELECCIÓN DE RESIDENCIA (artículo 19) –al forzar a dejar sus viviendas, oficinas y fábricas a quienes no están dispuestos a seguir siendo afectados por las radiaciones. Asimismo vulnera los DERECHOS FUNDAMENTALES de los menores regulados en la LEY ORGÁNICA 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, cuyo art. 3 establece que gozarán de los derechos que les reconoce la Constitución y los Tratados Internacionales de los que España es parte, especialmente la Convención de Derechos del Niño de Naciones Unidas.

Cabe añadir que el apartado 1 del artículo 43 de la Constitución reconoce “el derecho a la PROTECCIÓN DE LA SALUD” de los ciudadanos, explicando el apartado 2 que “COMPETE A LOS PODERES PÚBLICOS ORGANIZAR Y TUTELAR LA SALUD PÚBLICA A TRAVÉS DE MEDIDAS PREVENTIVAS Y DE LAS PRESTACIONES Y SERVICIOS NECESARIOS”. A lo que cabe añadir que el artículo 51 dice en su apartado 1 que “los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios PROTEGIENDO, MEDIANTE PROCEDIMIENTOS EFICACES, LA SEGURIDAD, LA SALUD Y LOS LEGÍTIMOS INTERESES ECONÓMICOS DE LOS MISMOS”.

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