GERMAINE C. RODRÍGUEZ GARCÍA
DEDICATORIA
A Dios, a mi madre, a mi esposo y a mi hija,
Mi vida, mi alma, mi corazón les pertenece
Los amo.
Prólogo
Al sur de Francia, existía un hermoso palacio, era tan grande y tan lujoso, que parecía digno de Reyes. En ese fabuloso palacio, habitaba junto a sus padres, una pequeña niña llamada Martina. Un día, la suerte de su amado padre, afectó el entorno familiar radicalmente, a partir de ese momento, la vida de él y de su pequeña Martina se vio sujeta a terribles circunstancias. Martina, se encuentra en peligro, hasta que un curioso encuentro le abre a ella y a su padre la posibilidad de cambiar su destino y el de muchos otros para siempre. Un relato de suspenso y aventura, deliciosamente mezclado entre la realidad y la fantasía.
CAPÍTULO I
L Sur de Francia, existía un hermoso palacio. Era tan grande y tan lujoso, que parecía digno Reyes. Estaba en la cima de una gran montaña. Su lujo e imponente belleza quedaba oculta dentro de una gran muralla de piedra. En las afueras del palacio, se podía contemplar la inmensidad de un verde y frondoso bosque. En ese estupendo Palacio, habitaba una aristocrática familia, conformada por tres miembros Henry, Margaret y la pequeña Martina.
El padre de Martina, era un hombre blanco, alto, bien parecido, sobrio y muy elegante al vestir. Henry era un reconocido abogado que ejercía como juez de una importante región. Su Madre, Margaret, era una hermosa mujer, su aspecto era delicado, más bien frágil. Tenía un sedoso cabello ondulado, unos grandes y expresivos ojos azules, unos labios armoniosos y bien definidos. Martina había heredado físicamente la belleza de su madre, pero ciertos rasgos de su personalidad eran el fruto de su padre.
Henry trabajaba en el quinto piso de un gran edificio situado en pleno centro de la ciudad. El edificio era bastante moderno, contemporáneo, y contenía