Imperio Inca.
Su historia se remonta a principios del siglo XIII. El término inca, de origen quechua, significa “rey” o “príncipe”, y fue el nombre genérico con que se denominó a los gobernantes cuzqueños. Pero, ante todo, Inca es, desde el punto de vista arqueológico, el nombre de una cultura y un período prehispánico. Sin embargo, como grupo étnico natural, no provenían del Cuzco, sino que estaba compuesta por un grupo que emigró, se supone, desde el Altiplano entre el año 1100 y el 1300 d.C.
Cuenta la leyenda que eran años en que gobernaba el Inca Viracocha, cuando los chancas atacaron y destruyeron la ciudad, tras de lo cual Viracocha huyó. Frente a las ruinas del viejo templo solar, el Inticancha, el general Yupanqui imploró su ayuda al dios Sol, el cual convirtió a las piedras que rodeaban la ciudad en soldados (conocidos como pururaucas) y éstos derrotaron a los enemigos. La gente entonces aclamó a Yupanqui como su nuevo inca, quien asumió el cargo con el nombre de Pachacutec (‘el que transforma el mundo’). Con el nuevo inca, el sector militar se vio fortalecido y la expansión adquirió importancia. Pachacutec conquistó la meseta del Collao, Arequipa, el valle del Mantaro, a los chinchas, habitantes del departamento de Ica en el centro meridional del Perú, Lima, entre otros territorios, y organizó el Tahuantinsuyu, palabra quechua que significa literalmente ‘Tierra de los Cuatro Cuarteles’ o ‘de las Cuatro Partes’, que estaba, a su vez, subdividido en cuatro: Antisuyu, Collasuyu, Cuntisuyu y Chinchaysuyu.
El imperio alcanzó su mayor extensión con el reinado de Huayna Cápac (1493-1525). Hacia 1525, el territorio bajo inca se extendía por la zona más meridional de la actual , por Ecuador, Perú y Bolivia y por zonas de lo que hoy en día es el norte de Argentina y Chile, abarcando un área de más de 3.500 km de norte a sur, y de 805 km de este a oeste. Los investigadores estiman que esta inmensa región estuvo habitada por una