Seis de cada diez euros que dedica en el invierno una familia al gasto energético se queman en la calefacción, un gasto considerable, más si cabe con una recesión económica que ha dejado de ser un aviso. Una instalación y un uso adecuado garantizan un desembolso menor, aunque el clima de la zona geográfica en la que se viva, el tamaño de la vivienda, el tipo y calidad del acristalamiento y el aislamiento térmico determinarán en gran medida las necesidades de cada hogar. El uso de nuevos sistemas de calefacción más eficientes, como los cronotermostatos, y un correcto mantenimiento de los equipos permiten reducir el consumo energético entre un 10% y un 40%.
Para cada clima y cada bolsillo, un sistema
Gas natural.
Recomendado para climas fríos.
Precio de la instalación. Desde 3.600 euros
Es la opción más demandada siempre que la vivienda cuente con suministro de gas para otros usos, como el aprovechamiento del agua caliente. Permite una fácil regulación del calor por las habitaciones y es posible mantener toda la casa a la misma temperatura. El gas natural es limpio y no contamina. Las calderas pueden ser convencionales o de condensación. Esta tecnología, que aprovecha el vapor de agua que se produce en los gases de combustión y lo devuelve en estado líquido, permite un ahorro de hasta el 30% en el consumo de energía frente al modelo tradicional, y reducen hasta un 70% las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y dióxido de carbono (CO2). Aunque algunos modelos pueden costar el doble que las calderas convencionales, la inversión se rentabiliza antes, ya que con la reducción del consumo se consigue disminuir también la factura de gas.
A partir de 20 grados, cada grado de más supone un incremento de consumo de entre un 6% y un 8%
Calefacción eléctrica.
Recomendado. Climas templados.
Precio. Desde 50 euros cada módulo.
Es un sistema indicado para climas templados y viviendas en las que no se puede instalar una caldera de gas o gasóleo. Aunque no produce ni gases ni