| Fecha: | el 06/10/2009 |
| Nivel: | medio |
| Categoria: | Lenguaje radiofónico |
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| Descripción: | Texto |
| Resumen (Extraido del documento): |
El lenguaje seductor de la radio
Cristina Romo, México La radio es el medio sonoro por excelencia. Es, siguiendo a McLuhan, la extensión de la boca, de la laringe, los pulmones del hombre; pero, más aún, es el altavoz del cerebro humano. ¡Qué mejor instrumento para el habla! El habla de la radio es lo único existente cuando se emite, si es que hay un interlocutor que lo percibe, y conste que no he dicho un receptor. Un receptor sólo recibe. Un interlocutor, además de escuchar, procesa y resemantiza; recrea y evoca; usa y hace «cosas» con las palabras. Si es que hay alguien que lo percibe. Si es que hubo alguien que logró convocarlo al diálogo creativo que puede establecerse a través del aire entre personas que son sensibles y que son capaces de significar en común, aun cuando no haya una respuesta inmediata, en presencia y a través del mismo canal, como exigen los puristas para catalogar como comunicativo un proceso. Precisamente ahí es donde está la clave de la comunicación radiofónica: en que se puede dar aunque los interlocutores no se vean; la mayoría de las veces ni se conocen, pero se pueden entender y pueden crear sentido en común. Porque el lenguaje radiofónico no tiene límites, y exige eso, que no se le limite, ya que el medio está abierto para que a través de él transiten y se muevan con libertad las palabras, los enunciados, las ideas, los pensamientos, los sentimientos, el acontecer, el humor, la filosofía, la vida. Todo lo que puede ser expresado con palabras puede ser transmitido por radio, ¿y qué cosas no pueden ser expresadas con palabras o transformadas en sonidos? Por esto indignan tanto los improvisados hablantes, los que tienen, con frecuencia, el vocabulario más reducido; los que son incapaces de buscar y encontrar todas las posibilidades de la lengua; quienes se conforman con las formas de expresión más trilladas, quienes tienen tomados, ocupados, los micrófonos de la mayor parte de las cabinas de las emisoras, por lo menos en este país. |