Dietas milagro. Todas las razones para no hacerlas.
Atractivas, sencillas de seguir y, en cierta medida, efectivas a corto plazo. Estas son las credenciales que hacen que cada año miles de personas se ¿enganchen? a las denominadas dietas milagro. Sin embargo, sus resultados son un mero espejismo que puede tener serias consecuencias para la salud.
Para que nos vamos a engañar: cuando vemos que nos sobran algunos kilos de más, especialmente en verano, y toca ¿lucir palmito?, la aparente panacea que supone seguir un régimen más o menos pintoresco que nos haga conseguir el peso que queremos en cuestión de días resulta, cuanto menos, atractiva. Esta es la razón que explica el éxito que tienen las llamadas dietas mágicas o milagro. Efectivamente, la mayoría de ellas resultan efectivas en tiempo record: se pierde peso en poco tiempo. Sin embargo, este adelgazamiento, además de ser ilusorio (en su mayoría es agua lo que se pierde), no sólo no se mantiene en el tiempo sino que este tipo de métodos de adelgazamiento sientan las bases para un sobrepeso posterior. Pero lo que es realmente preocupante son las consecuencias que para la salud pueden tener estas dietas y que van desde carencias nutricionales hasta problemas más serios.
El secreto de su éxito
Tal y como se recoge en el documento Dietas Mágicas, elaborado por la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, se incluyen bajo este término todos aquellos regímenes de adelgazamiento que, sin ninguna base científica, pretenden poseer cualidades indemostrables que no están de acuerdo con los conocimientos actuales de la Ciencia de la Nutrición o exageran propiedades y efectos que no son evidentes ni probados. Por tanto, estas dietas carecen de unos fundamentos científicos o se basan en algunos que sólo son ciertos en parte o no están debidamente contrastados y en su mayoría son opuestas a muchos de los principios nutricionales recomendados por los expertos. Sin embargo, hay que reconocerles un gran mérito: poseen un