DICIEMBRE 2006
NUEVOS MEDICAMENTOS DE LA PERSONALIDAD: PULSATILLA NIGRICANS
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez
Nos dijeron que era dulce, amorosa, la más tierna y agradable de todas las mujeres, de todas las personas y de todas las pacientes. Que su amor era un bálsamo para todas las penas, que era la mujer ideal y que en sus brazos los hombres encontraban el paraíso, y que muchos mataron y otros muchos perdieron la vida con tal de amarla. Que su aroma era extasiante y sus labios, ambrosía. Nos dijeron que no había mujer más hermosa ni más encantadora.
Que Pulsatilla es la más grata de todas las damas pues es afable, afectuosa, artística, simpática, nutricia, adaptable, dócil, apasionada, extraordinaria y llena de maravilla. Nos dijeron que era la mujer más maternal pues amaba los niños desde muy pequeña y su sueño dorado era casarse y tener muchos de ellos. Nos dijeron que era pulcra, minuciosa, detallista y excelente ama de casa, responsable y la mujer por excelencia detrás de todo gran hombre. Que era una mujer completa. Nos dijeron todo eso, y todo, casi todo, es mentira. O peor aún que una mentira: Es una ambigüedad o acaso una impostora, un autoengaño o acaso un enigma.
Que Pulsatilla sana es aún más agradable, fascinante y encantadora que todo lo descrito, es cierto. Y que entonces es nutricia y amorosa, también es muy cierto. Pero también es cierto que muchos autores mencionan que Pulsatilla sana no existe, que esas mujeres son una utopía, ya que desde muy pequeñas pierden su equilibrio, puesto que alguien que tienen como esencia la falta de autoestima y la sensación de abandono (esa incapacidad terrible y aciaga para amarse a sí misma) no puede, por definición, estar sana.
¿Pero quién, quién está sano? ¿Y cómo distinguirla cuando está relativamente armonizada si aún enferma y desestabilizada es encantadora y magnética? Pulsatilla, mientras más patológica, es más seductora y atrayente.
Así que aquellas que aún conservan su ingenua