No era el primer caso que había visto, sin embargo todos impresionan. Tenía el pie inflamado y un dedo de color oscuro. Con dificultades en la sensaciones y dolor. Estaba infectado y con severos trastornos en la circulación. Los estudios hablaban de un severo compromiso en sus vasos sanguíneos. La secreción purulenta confirmada luego por los análisis de laboratorio complicaban el cuadro. El pulso estaba débil.
Desde hacía un tiempo que no se cuidaba correctamente en su alimentación. El azúcar elevado en la sangre, fue haciendo lo suyo y la consecuencia era la que observabamos.
Bastante común en una enfermedad que no duele, y que en general provoca para el paciente mucha sed, apetito desmedido sin engordar y una frecuencia elevada en las veces que tiene que ir a orinar, que como lo relaciona con la cantidad de líquido que ingiere no se da cuenta.
Obviamente su cuadro nutricional general estaba complicado y a pesar de la medicación para dilatarle los vasos y los antibióticos que recibía, el optimismo en cuanto a salvar el dedo o el pie no era lo que más sobraba entre los profesionales que lo atendían.
De todas maneras, aceptaron agregar en la alimentación algunos Suplementos Dietarios y ver el resultado.
Apelé al Jugo estabilizado del Aloe Vera como desintoxicador general, elevador de las defensas naturales y licuificador de la sangre, para mejorar el cuadro circulatorio y metabólico. Además en este caso apelé a la ayuda específica de cápsulas de aceite de pescado de aguas frías (omega 3 y 9), que facilita el metabolismo de las grasas y disminuye los procesos inflamatorios, trabajando en forma especial en las paredes de los vasos sanguíneos.
A los pocos días comenzó a cambiar el color de la piel, mientras se iba reduciendo la inflamación, mejorando la sensibilidad, lo que permitió hacer esperar al bisturí, que una vez que actúa no tiene retorno.
Obviamente en un mejor terreno el resto de los medicamentos actuaron mejor, y no se necesitó tanta cantidad de ellos.
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