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Escrito por
Ana Coretta
el 13 de Abril
Desde que el hombre apareció en la faz de la tierra, sigue teniendo cinco sentidos, cinco órganos internos, cinco dedos a cada mano y a cada pie, un cerebro, un sistema nervioso, huesos, músculos, piel, órganos sexuales. Los Hombres, producimos emociones, pensamientos, deseos, sufrimientos, enfermedades y tenemos la gran oportunidad de canjear toda la carga negativa en positiva, conservar una calidad de vida y regalar buen humor y felicidad a cualquier ser humano que se nos acerca. Este poder de reciclaje y de transformación empieza por la consciencia. La primera etapa es la de constatar que no evolucionamos, que repetimos los mismos patterns, que vivimos los mismos sufrimientos psíquicos, emotivos y físicos desde los principios de la humanidad. Producimos emociones y pensamientos negativos que no sabemos transmutar.
Desde el punto de vista del Tao, el trabajo de transformación de las emociones negativas se encuentra a la base de nuestro crecimiento. Esta labor se realiza con luz y sonido. Iluminar la materia es una vía de depuración y de limpieza de las causas y de sus efectos sin buscar mentalmente y somáticamente todos los detalles. A cada meditación, capas de energías negativas afloran, se presentan a la consciencia y se transmutan en energías positivas para aportar una mejor calidad de vida interior. Cada día uno evoluciona, hasta lograr una perfecta claridad interna. El Tao asegura que es posible transformar las emociones negativas en emociones positivas gracias a sonidos y luces. La luz genera materia. La materia, incluso si en un principio es portadora de luz y de vibración sonora pierde definitivamente sus capacidades si no las cultivamos por la consciencia y el trabajo espiritual taoísta. Si no cultivamos luz y vibraciones positivas, la materia se empobrece, se transmuta en energía negativa, en definitiva en oscuridad, en enfermedad y muerte.
Los taoístas a partir de la observación y de la percepción sutil de los sonidos y de las luces del Universo que se difunden en la materia siguiendo las leyes universales de las correspondencias, sistematizaron prácticas espirituales de transformación con el objetivo de ayudar al hombre a cumplir con su cometido. Los sonidos y las luces coloreadas que provienen del Cosmos, vibran en cada órgano y partes del cuerpo correspondientes y se ven estimulados por las prácticas. Por ejemplo, el sonido Haaa es la vibración del Sur y de las estrellas del Sur. Atrae y favorece la luz roja. Esta luz actúa en el Universo y en la materia que se vuelve roja. Esta luz roja penetra en el corazón; las emociones negativas (el odio, la impaciencia, la falta de respeto, la frialdad humana) se transforman en energía positiva de alegría, amor, respeto y calor humano. Cada uno de nosotros tiene la misión de crecer transmutando cualquier inclinación perturbadora en un regalado de paz y amor.
Un saludo a tod@s Ana |
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