Grupo de Culturas americanas prehispánicas
Grupo de Culturas americanas prehispánicas
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Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 01/12/2010

Jajaja, no me achuches, ya ya voy bastante achuchada!

Besos


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 04/12/2010

El Quarup (Kuarup) es un ritual de homenaje a los muertos ilustres celebrado por los pueblos indígenas de la región del Xingu, en el Brasil. El rito es centrado en la figura de Mawutzinin, el demiurgo y primer hombre del mundo de su mitologia. Kuarup también es el nombre de una madera. En su origen el Quarup habría sido un rito que objetivava traer los muertos de nuevo a la vida.

El mito original

Mawutzinin, deseando traer los muertos de vuelta, entró en el mato y cortó tres troncos de kuarup, llevándolos para el centro de la aldea. Allí los pintó y adornou con collares y penas. Mandó que clavaran los troncos en el suelo, y llamó dos cutias y dos sapos cururu para cantar con él, y distribuyó peces y biju para el pueblo comer.

Incrédulos, los indios no cesaban de preguntar si los troncos irían a volcar aún gente, al que Mawutzinin respondía que sí, los troncos volcarían gente. Entonces el pueblo de la aldea comenzó a pintarse y gritar. Cesada la cantoria, los indios quisieron llorar junto a los kuarup, pues representaban sus muertos, pero Mawutzinin los impidió, diciendo que vivirían, y por eso no podían ser llorados.

El día siguiente el pueblo quise ver los kuarup, pero Mawutzinin no dejó, diciendo que todos debían esperar la transformación por más un tiempo. A La noche los troncos comenzaron a menearse, como si el viento los balanceara, y Mawutzinin aún no permitió que la gente los viera. Los sapos cururu y las cutias entonces cantaron para que en cuanto volcaran gente los troncos fueran al río se banhar.

Cuando el día clareo la transformación ya era evidente: de la mitad para cima los troncos ya tenían forma humana. Los cantos continuaban, y Mawutzinin ordenó que todos los indios se recogieran para sus cuevas y no salieran. Por la mitad-día la transformación ya estaba casi completa, y Mawutzinin llamó el pueblo para que saliera de las cuevas e hiciera una gran fiesta, con gritos de alegría, pero aquellos que hubieran tenido relaciones sexuales durante la noche no tuvieron permiso para salir. Sólo un indio fue por eso impedido, pero no aguantando la curiosidad, salió también, quebrando el encanto, y los kuarup volvieron a ser madera.

Zangado, Mawutzinin dijo que de ahora en adelante los muertos no reviveriam más en el Quarup, sería sólo una fiesta. Y mandó que los troncos fueran removidos y lanzados en el agua, o en medio de la mata, y así fue hecho.

Tronco Kuarup

Tronco kuarup

El Quarup es realizado siempre en homenaje a una figura ilustre, sea por su linaje sea por su liderazgo, y es una gran honra prestada a esta persona, colocándola en el mismo nivel de los ancestrais que vivieron el tiempo en que Mawutzinin andaba entre los hombres, e incorporándola a la historia mítica.

Típicamente el ritual inicia con la llegada de grupos de indios de otras aldeas, que ocurre en medio la muchas bailas. Después algunos indios van al mato y cortan un tronco de kuarup, construyem una cabaña de paja frente a la Casa de los Hombres , y bajo ella clavan el tronco en el suelo. A continuación el tronco recibe es decorado, acompañado de cantos que elogia el aspecto hermoso del morekwat (jefe) que está siendo homenajeado, hablando con él como si se tratara de una persona viva.

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Después de estos preparativos, llegan los indios restantes, y se acomodan en la periferia de la aldea. Se arma una hoguera frente al tronco, se suceden bailas y cantos, y un indio de cada grupo va al fuego recoger una llama para encender las hogueras de los grupos.

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A La noche acontece el momento de resureccion simbólica del jefe homenajeado, siendo un momento de gran emoción. Entonces las carpideiras comienzan lo lloro ritual, sin que los cantos en vuelta sean interrumpidos. A los primeros rayos del sol del día siguiente lo lloro y el canto cesan, los visitantes anuncian su llegada con gritos, e inician competiciones entre los campeones de cada tribu, seguidas de luchas grupais para los jóvenes.

Entonces el morekwat de la aldea que acoge el Quarup se arrodilla delante del morekwat de cada tribu visitante y, en señal de buenas venidas, le ofrece pez y biju, que son distribuidos entre los suyos.

Terminadas las luchas ocurre un ritual de cambio, moitará , donde cada aldea ofrece productos de su especialidade. El ritual es concluido con el tronco siendo lanzado a la aguas.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 08/12/2010
Hallan momias de 2. 600 años de antigüedad en Casual, Bagua, Amazonas. Sorprenden a arqueólogos

Publicado por Jaimebrice el 27th Nov, 2010 // Sin comentario

Ocho recipientes se encontraron en la zona arqueológica de Casual(Amazonas). Entierros de este tipo se siguen realizando en áreas alejadas de la selva.

Ocho vasijas funerarias con restos de personas en posición fetal y ofrendas, de una antigüedad estimada de 2. 600 años fueron descubiertas en la zona arqueológica de Casual, ubicada a escasos kilómetros de Bagua Chica, en Amazonas.

Trabajadores dirigidos por el arqueólogo Quirino Olivera Núñez hicieron el hallazgo cuando desenterraban parte de la estructura arquitectónica de lo que sería un templo.

Cada una de las urnas funerarias mide cerca de 1,20 m y tiene un diámetro de 0,80 cm. Fueron elaboradas con arcilla cocida y tienen tapas. Uno de los recipientes –aún en proceso de excavación– ha llamado la atención porque está pintado de colores, lo cual podría indicar que contiene los restos de un personaje de élite.

Olivera destacó que es la primera vez que se registra científicamente este tipo de contextos funerarios en la selva de Amazonas. En otras oportunidades han sido encontrados aisladamente por campesinos de la zona.

Añadió que se trata de un patrón funerario utilizado por los integrantes de una antigua cultura que moró en la zona. “Es una costumbre que aún se utiliza en comunidades muy alejadas de la selva. Se entierra a los muertos en una vasija, que se considera una suerte de vientre materno. Se piensa que de esta forma la persona vuelve a la vida en el más allá”, explicó.

IMPORTANCIA CIENTÍFICA
El director del Museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, explicó que con estos hallazgos se da inicio a la identificación de los patrones de enterramientos de las culturas de la selva.

“La zona tiene gran importancia porque las culturas que se asentaron en la Amazonía comparten tradiciones culturales con otras regiones del país. Este tipo de entierros también se ha dado en Ecuador y Colombia”, indicó.

Las autoridades del Gobierno Regional de Amazonas destinarán recursos para instalar un techo que permita cubrir la zona donde se hallaron las ocho vasijas.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 08/12/2010

Hallan en Chinisiri, Chumbivilcas, Cusco más de 50 chullpas de la época preincaica

Publicado por Jaimebrice el 5th Nov, 2010 // Sin comentario

chinisiri-chumbivilcas-chullpas

Unas 50 chullpas (torres) construidas en la época prencaica e incaica, en cuevas ubicadas en las partes altas de la cuenca del Livitaca, en la provincia cusqueña de Chumbivilcas, fueron halladas por arqueólogos de la Dirección Regional de Cultura de Cusco, Ministerio Público y Policía Fiscal durante investigaciones realizadas sobre profanación de tumbas.

Al lugar riscoso y de difícil acceso, conocido como Chinisiri, dentro de la comunidad de Cora, a una hora del distrito de Livitaca, llegaron los especialistas a fines de octubre, tras la detención de un huaquero y dos mujeres que vendían dos momias de infantes en la Ciudad Imperial.

El arqueólogo José Carlos Silva, director de Investigación y Catastro de la entidad cultural, explicó que los recintos encontrados están dentro del conjunto arqueológico de Chinisiri, los que de acuerdo con estudios pudieron pertenecer a las etnias Cana e Inca, que residían entre las provincias de Canchis, Espinar, Canas y Chumbivilcas.

Casi todas las tumbas, de gran tamaño y forma cilíndrica, revestidas en barro, y pintadas de rojo y blanco, según informó, fueron profanadas. Algunas se mantendrían intactas, sin embargo, y en ellas se perciben osamentas, fragmentos de cerámicas, textiles, soguillas y hasta productos alimenticios como maíz seco.

Las evidencias fueron confirmadas por el fiscal encargado de la diligencia, Wesly Astete Reyes; así como por agentes policiales tras los interrogatorios al presunto profanador y las dos mujeres.

El fiscal mencionó que se abrió una investigación preventiva a los acusados y contra las autoridades que debieron disponer las medidas de seguridad necesarias a fin de proteger la referida necrópolis.

Al respecto, Silva Gonzales mencionó que en 2007 tomaron conocimiento de la existencia de esta zona arqueológica y la registraron; no obstante, no está declarada como Patrimonio Cultural de la Nación.

Precisó que se trabaja una ficha técnica con la que se buscará obtener la resolución de declaratoria. “Tener la declaratoria nos permitirá intervenir, investigar y ponerla en valor”, finalizó.


Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 11/12/2010

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Sorprenden últimos hallazgos en el sitio arqueológico de Vichama

Con motivo de cumplirse el tercer año del inicio de los trabajos de investigación y puesta en valor del sitio arqueológico de Vichama, en el distrito limeño de Végueta, el Proyecto Caral presentó hoy los últimos hallazgos e interpretaciones realizados por arqueólogos y conservadores en dicha zona, declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

Ruth Shady, directora del Proyecto Especial Arqueológico Caral – Supe (PEACS) indicó que los elementos culturales encontrados se parecen mucho a los hallados en la ciudad sagrada de Caral, “lo que indica que se trata de la misma civilización conectada a las poblaciones en las redes de intercambio”.

“Sin embargo, nos interesa destacar que Vichama tenía, además, elementos culturales propios que no se encuentran en Caral, lo que demuestra que fue una cultura singular que ha participado e intercambiado, pero tuvo sus propias expresiones”, dijo.

Vichama, la ciudad agropesquera de la civilización Caral, está situada en el litoral del valle de Huaura. Participó en la dinámica socioeconómica de la civilización Caral, la más antigua de América.

A través de la extracción de recursos marinos y el cultivo de productos agrícolas (achira, camote, algodón, palta y otros) los pobladores de Vichama integraron la red de intercambio con los del interior de los valles, entre estos los de Lurihuasi, Miraya, Chupacigarro y Caral.

De acuerdo a las recientes investigaciones, Shady explicó que los pobladores de Vichama constituyeron en su ciudad la arquitectura tradicional de los asentamientos de la civilización Caral, como plazas circulares hundidas, escaleras centrales, salones ceremoniales y terrazas escalonadas.

Sin embargo, expresaron singularidades, por ejemplo, para la cimentación elaboraron shicras o bolsas de fibra vegetal de junco de hasta dos metros de diámetro, que podían soportar hasta dos toneladas de peso.

En la mitad baja de esta ciudad destaca el edificio de las Cornisas, que tiene dos plazas circulares y fachadas con hornacinas alternadas con cornisas de semicírculos continuos, así como el relieve de una cabeza humana en la superficie de un muro externo.

También destaca el edificio de los Depósitos donde se recuperó un relieve modelado de un rostro humano pintado de color rojo.

En la mitad alta de la ciudad se ubica el edificio Mayor, con una plaza circular y una secuencia de terrazas donde se ha registrado el relieve de una mano con un cuchillo y un salón ceremonial con una sucesión de banquetas.

En el edifico de las Ofrendas se recuperó recientemente tres estatuillas, de las cuales una de ellas presenta el rostro y el cuerpo tatuado y los otros pintura facial blanco y naranja, así como recintos de las primeras ocupaciones del asentamiento.

En el edificio de las Chicras hay una escalera en excelente estado de preservación, y de donde se han recuperado estatuillas humanas pintadas, hechas con barro no cocido, y una huanca o monolito con pictografías astrononómicas.

“Este monolito fue hallado hace una semana, tiene diseños pintados y tenía la función de demarcación astronómica; o sea, les permitía ver cómo los astros iban cambiando a través del tiempo, con ello podían elaborar el calendario”, dijo.

Ellos requerían estos instrumentos para saber cuando les tocaba sembrar, cosechar o pescar. El monolito mide 1. 70 de largo aproximadamente y tiene diseños pintados como el sol y la luna.

“Nosotros recién lo estamos excavando, pero se hace con mucho cuidado porque hay que conservar la pintura. Está en excelente estado”, refirió.

Dichas investigaciones pertenecen al periodo arcaico tardía (3000-1800 años antes de Cristo). El sitio arqueológico es más grande y tiene varias épocas, pero en esta oportunidad la investigación se ha centrado en el periodo referido.

Shady señaló que estas investigaciones fueron posibles con el apoyo de la municipalidad distrital de Végueta, a cargo del alcalde José Li.

Fuente: http://culturaehistoriadeperu.blogspot.com


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 14/12/2010

NECROPOLIS DE USME COLOMBIA

Esta situada en la hacienda el Carmen en Usme al sur de Bogota. Fue descubierta casualmente por su propietario cuando fueron a realizar obras en el terreno.

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La tumba abierta en los antiguos terrenos de la hacienda El Carmen del barrio Oasis de Usme, en el sur de Bogotá, revela los restos óseos de una mujer de 20 a 30 años de edad. En el momento de su muerte, posiblemente ocurrida hace más de 1. 000 años, ella tenía las piernas medianamente recogidas e inclinadas hacia el oriente. Sus manos, superpuestas detrás de la espalda y a la altura de la pelvis, muestran unos dedos crispados, encogidos como un signo de terror o dolor. La posición de los huesos en esa tumba prehistórica indican que la mujer fue enterrada viva, como parte de un complejo ritual con sacrificio humano, algo natural y característico de antiguas culturas.

Esa es la explicación que Virgilio Becerra, director del departamento de Antropología de la Universidad Nacional, le dio a la Secretaría Distrital de Hábitat, al confirmar uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos tiempos en Bogotá: la existencia en esa hacienda de Usme de una gigantesca necrópolis prehispánica, que podría tener unos 2. 000 años.

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En ese camposanto, que habría sido centro de adoración y de sacrificio también de niños como ofrenda a los dioses, se calcula que habría unas 1. 500 tumbas, dada la densidad de enterramientos hallados en las pocas hectáreas exploradas de la hacienda.

Teniendo en cuenta los informes preliminares de la Universidad Nacional, el personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry, y la secretaría de Hábitat, Catalina Velasco, revelaron que los restos arqueológicos descubiertos pertenecerían a distintas épocas, de antes del siglo I al siglo XVI, pero hay vestigios que indicarían que algunas tumbas serían de tiempos anteriores.

Los antropólogos a cargo de la investigación indicaron, sin embargo, que los primeros cuerpos los habrían enterrado en el periodo cultural llamado Herrera, es decir, entre el siglo I y el V de nuestra era, antes de que llegaran los muiscas. Luego hubo inhumaciones que corresponderían a la etapa muisca temprana, del siglo V al X; y los últimos enterramientos se habrían hecho en el periodo muisca tardío, después del siglo X.

La antigüedad de las tumbas y restos óseos fue establecida luego de tres meses de trabajos de la facultad de antropología de la Nacional. Para ello, hicieron una recolección de muestras, pozos de sondeo, uso de varilla introducida en la tierra y utilización de un moderno radar para determinar mediante ondas electromagnéticas, condiciones y distintos movimientos hechos en el suelo.

Luego, fueron cavando y encontrando decenas de tumbas con “individuos” adultos, masculinos, femeninos e infantiles, en distintas posiciones y, algunos, enterrados con collares, unos hechos con conchas, que aún soprendentemente se conservan.
También hay en el lugar vasijas y utensilios hechos en piedra. Hasta ahora, no han hallado un miligramo de oro en los recipientes cerámicos ni en las tumbas.

Ahí está, por ejemplo, el esqueleto que perteneció a un hombre que probablemente fue el sacerdote o chamán de esa población prehispánica. Sus huesos, en especial el peroné, y vértebras tienen vestigios de que por mucho tiempo el ‘chamán’ no recibió el sol.
Sus manos crispadas indicarían que fue enterrado vivo, dijeron los investigadores al personero Rojas Birry, durante la visita que hizo el miércoles pasado al sitio del hallazgo.

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La indicación de que varios de los restos arqueológicos pertenecen al periodo Herrera obedece, entre otros aspectos, a que varios esqueletos, entre ellos los de niños, tenían cerca vasijas que identifican este periodo: fueron hechos en arcilla y en algunos de sus bordes fueron impresos rústicamente uñas y peines, característicos de esa época, corroboró la arqueóloga Marianne Cardalee, reconocida investigadora del periodo Herrera. Se sabe que fue una población que llegó a tierras de la sabana por avanzadas provenientes del valle del Magdalena y Llanos Orientales, ocurridas hace más de 1. 000 años antes de Cristo.

En varias de las fosas también fueron encontradas vasijas que tienen pintadas la serpiente, figura que dibujaban los indígenas muiscas, comentó Cardalee.


Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 18/12/2010

La verdad es que la Arqueología es apasionante. Y todos en el grupo de una u otra forma concordamos en que en la medida en que se van realizando descubrimientos en sitios de gran antigüedad, en esa misma medida aprendemos más y más sobre culturas prehispánicas. Es obvio que debatir sobre estos temas es muy difícil sobre todo en cosas y casos aún no descubiertos o recién descubiertos. Esto hace que casi sea temerario opinar con cierta propiedad. Lo que hoy es válido, mañana puede no serlo. O en el mejor de los casos, cada descubrimiento va aportando más y más datos sobre nuestras ancestrales civilizaciones. Esto hace que casi no quede lugar para el debate. Digo esto porque de alguna manera lo que nosotros terminamos realizando en este grupo es una especie de "labor social" si se quiere, ya que nuestros aportes pasan a ser posts didácticos con la ventaja de que todos se encuentran en una misma página. Los interesados, curiosos, estudiosos, etc. , no tienen que estar brincando de una página a otra en la red buscando información. Aquí lo tienen todo muy ordenadito.

Por esta razón pienso que es absolutamente necesario que todo lo descubierto por arqueólogos de otros países y que por alguna circunstancia se lo llevaron a sus museos (o a sus casas), sea devuelto al lugar de origen porque ninguno más interesado que los habitantes del lugar en el cual se realizó el descubrimiento, para estudiar y determinar las circunstancias de un modus vivendi, una lengua, una creencia, el arte, en fin, todo lo que hace falta para descifrar la cultura de nuestros antepasados.

Valga el comentario para que sirva de enlace a una noticia que publicaron el el diario Mundo de Perú y que tiene que ver con ésto. Me alegra muchísimo que en Perú hayan demandado su derecho a que se les devuelva lo que por antonomasia les pertenece y que utilizarán para los fines consiguientes.

En el siguiente post, les cuelgo la información. Disfrútenla.



Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 18/12/2010

http://culturaehistoriadeperu.blogspot.com/2010/11

Las piezas en poder de Yale desvelarán los secretos de Machu Picchu

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Las 46. 000 piezas arqueológicas que la universidad de Yale se ha comprometido a devolver a Perú constituyen el 'archivo' que permitirá a los investigadores peruanos leer de principio a fin la historia de la ciudadela Machu Picchu, hasta ahora un misterio sin resolver.

A través de los restos humanos, las piezas de tela y los objetos de cerámica y metal que hiram Bingham III 'tomó prestados' entre 1912 y 1916, los arqueólogos esperan confirmar o refutar sus hipótesis sobre el uso dado por el imperio inca a la ciudadela.

Estos objetos son tesoros, pero no desde un punto de vista económico. Los sucesivos saqueos e incendios que desde el siglo XVI sufrió Machu Picchu acabaron con los objetos de oro y con las tumbas más fastuosas. El valor de los objetos, explica Luis Lumbreras, ex director del Instituto Nacional de Cultura, es testimonial.

"Los restos son testimonios que equivalen a documentos cuya lectura nos van a decir cómo vivían, de donde venían o qué tipo de ceremonias religiosas practicaban", narra el arqueólogo. "Este valor testimonial es más importante que el económico o artístico, ya que permite recuperar nuestro patrimonio histórico y cultural".

Un patrimonio del que Perú lleva privado un siglo. En 1916, el país autorizó a través de un decreto supremo que el famoso explorador sacara las piezas arqueológicas de la ciudadela para su estudio en la universidad de Yale sólo por un plazo de 18 meses.

Sin embargo, los 74 cajones que según documentos de la época salieron por mar rumbo a Estados Unidos nunca retornaron.

Los peruanos no tienen información sobre las piezas

Perú no realizó un inventario que permita saber con certeza el número de piezas que salieron del país.

Según el primer censo que Yale hizo público en 2002 a través de Internet, los 'artefactos' serían 4. 900. Sin embargo, en 2009, el primer equipo de investigadores peruanos que tuvo permiso para acceder a las piezas las cifró en 46. 000. Este equipo atestiguó que existían piezas que casi un siglo después no habrían sido ni siquiera desempacadas de su embalaje original.

Según los expertos consultados, Yale no habría entregado nunca a Perú informes científicos sobre los estudios realizados a las piezas, entre ellos el de Carbono 14, que permitiría saber con exactitud su antigüedad.

"Yale siempre eludió dar facilidades para conocer el valor de lo que realmente tenía en su poder", describe María Elena Córdoba, ex directora de la unidad gubernamental de Defensa del Patrimonio Histórico.

El viernes pasado, Alan García dio a conocer que Yale devolverá las piezas en base a un cronograma, comenzando por los 370 objetos que la universidad considera para exhibición en museos. Sin embargo, la experta advierte que "hay razones para desconfiar".

Maria Elena Córdoba dirigió el primer equipo técnico que sustentó la demanda peruana ante Yale. "No sabemos en qué se basan los investigadores de Yale para decir que son museables", expone a ELMUNDO. Es. La experta considera que el valor testimonial de las piezas es más importante que el 'museable' y pide a Yale que junto a ellas devuelva los informes científicos y las fotografías que Hiram Bingham realizó durante sus exploraciones, ya que permitirán determinar los lugares en los que fueron encontradas.

"El valor de los artefactos, que nosotros preferimos llamarlos bienes del patrimonio cultural del Perú, son incalculables. Contienen todo lo que podemos recuperar como información, no solo a través de la pieza sino a través del lugar donde fue encontrada. Por ello deben devolver también la información de campo y los apuntes de Hiram Birgham".

¿Quiénes eran habitantes de Machu Picchu?

Los arqueólogos peruanos esperan obtener gratas sorpresas del estudio de las piezas. Entre ellas, probar que la ocupación de Machu Picchu es más antigua de lo que hasta ahora se cree.

Efectuando la prueba del Carbono 14 a los restos humanos y animales y estudiando los diseños cerámicos, los investigadores esperan establecer quienes vivieron en Machu Picchu y desde donde llegaron.

Según explica a ELMUNDO. Es el arqueólogo Luis Lumbreras, a Machu Picchu fueron traídas poblaciones de lugares lejanos como la costa o incluso del noroeste argentino siguiendo la política inca de reasentamiento (en quechua mitmaqkuna) de grupos humanos para cumplir funciones económicas, sociales, culturales, militares o políticas.

Estos mismos restos permitirían atestiguar si la ciudadela habría sido invadida por los conquistadores españoles entre 1540 y 1571, fechas en las que los cronistas atestiguan que existieron incursiones españolas en la búsqueda de las 'guerrillas' de resistencia de Inca.

Machu Picchu: ¿Mausoleo de Pachacútec?

Para los investigadores peruanos, el sitio arqueológico era un centro religioso y ceremonial. Sin embargo, sus características específicas nunca han podido ser estudiadas por la falta de vestigios testimoniales.

Lumbreras espera poder confirmar o descartar definitivamente la hipótesis de que Machu Picchu haya sido un mausoleo con un uso comparable al de las pirámides de Egipto.

Según esta hipótesis, en Machu Picchu se habría guardado la momia del Inca Pachacutec, quien convirtió al Estado inca en un gran imperio. Según el cronista Juan de Betanzos, quien acompañó a las huestes de Pizarro y Almagro, la tumba de Pachacútec estaba flanqueada por una gran efigie de oro.

Las piezas que Yale tendría en su poder y que habrían sido encontradas en el área en la que supuestamente se encontraba la tumba de este poderoso Inca, podrían dar fe o desmentir para siempre esta tesis del mausoleo.

EL MUNDO - PERU


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 27/12/2010

Las tumbas de los quitus descubren una cultura brillante de los Andes

Unos hoyos, de hasta 20 metros de profundidad, albergan a los muertos de la tribu de los quitus, localizados en excavaciones arqueológicas en un barrio periférico de Quito, que dejan al descubierto su apoteósica cultura.


Las tumbas de los quitus dejan al descubierto una cultura brillante de los Andes
25 Septiembre 10 - Quito - Efe

Convertido en el "Museo de La Florida" -el barrio donde descubrieron las cámaras-, el centro funerario data del año 800 de nuestra era, mucho antes de la llegada a la capital ecuatoriana de los incas en el 1500 y de los españoles en 1534.

Los quitus perduraron como pueblo durante el periodo de "integración" de culturas en Ecuador y formaron una pequeña y próspera civilización en las mesetas y valles aledaños a lo que ahora es la capital ecuatoriana, indicó el arqueólogo Holguer Jara.

Una zona que el experto consideró que es y fue privilegiada, pues estaba rodeada de montañas, dominada por el macizo que forman los volcanes Guagua y Ruco Pichincha, la laguna de Iñaquito y los valles aledaños.

Esa estratificación geográfica fue aprovechada por los quitus para representar su cosmovisión: La altura de las montañas para la divinidad, la meseta para los centros funerarios, el valle para la actividad cotidiana y la laguna para "lo escondido, el temor", detalla el arqueólogo.

La laguna de Iñaquito sucumbió y en ese lugar ahora se levanta el aeropuerto de la capital ecuatoriana, que será reemplazado por otro que se construye en uno de los valles aledaños a la ciudad.

Para Jara, el hecho de que las zonas funerarias y ceremoniales de los quitus no hayan sido conocidas en el pasado es una "buena cosa", porque las pudo preservar de saqueos; sin embargo, también estuvo oculto por mucho tiempo "el origen y la identidad" de los quiteños.

Esta cultura se relacionó con la tribu de los yumbos, asentada en el noroeste de la ciudad, también sorprendente porque fue el nexo comercial entre la sierra andina y la costa, y por su formidable conocimiento astrológico.

Ese vínculo permitió que los quitus contarán con la concha espóndilus, extraída del mar en las costas de las provincias de Manabí y Santa Elena, al oeste, que incluso se exportó a Argentina, Chile, Perú, Colombia y hasta México.

Las conchas fueron labradas por hábiles artesanos quitus para adornar los ponchos funerarios con los que se encontraron los restos de las excavaciones en el barrio de La Florida.

Los indígenas cavaron hoyos de hasta 20 metros de profundidad, de unos tres metros de ancho, que en sus bases presentaban tres niveles para alojar a los muertos.

Los fallecidos eran colocados en cuclillas, envueltos en telas y adornados con ponchos y joyas.

En el nivel más bajo se colocaban cuatro cadáveres y seis en los otros dos niveles, junto con vasijas de barro con "chicha", una bebida elaborada con la fermentación del maíz, y adornos de orfebrería.

Y es que los quitus, como muchas otras culturas, creían que después de la muerte existía otra realidad y que sus muertos necesitarían objetos para entrar en ella.

"Estamos ante una de las evidencias más importantes vinculadas con el gran interrogante de la humanidad: ¿A dónde vamos después de la vida? ", apuntó Jara, quien incluso cree que la posición de los muertos tenía como objetivo "devolver los cuerpos a la Madre Tierra".

El museo incluye recreaciones de los rostros de un hombre y una mujer. La figura femenina fue elaborada con modernas técnicas forenses a partir de un cráneo encontrado en las excavaciones.

La mujer está adornada con un poncho recubierto de pequeños botones tallados de concha espóndilus y de caracoles, así como objetos de orfebrería como aretes, prendedores, collares, lanzadardos para cacería y "sonajeras", lo que refleja que los quitus eran "un pueblo alegre y festivo", dijo el arqueólogo.

Jara atribuye el interés por la espóndilus a asuntos más religiosos que comerciales, ya que, "más que el oro y la plata, para estos pueblos tenía un valor especial esta concha" en sus ritos.

Los quitus, un pueblo agrícola y próspero, según Jara, fueron durante mucho tiempo olvidados y algunos historiadores dudaron incluso de su existencia, pero ahora, subrayó el arquólogo, son "las raíces más profundas de nuestro pasado, de ese hombre prehispánico" que fulguró en los Andes.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 06/01/2011

Rituales mortuorios Chachi (Ecuador)

En el mundo chachi los rituales funerarios tienen gran importancia como momentos de cohesión comunitaria e intercambio social.

Puesto que su calendario festivo no es muy nutrido, los ritos de paso y los rituales mortuorios asumen el papel de reforzadores de las estructuras de parentesco. La valoración de los antepasados, el prestigio familiar y la solidaridad son parte los valores culturales que se renuevan cuando alguien ha fallecido.

Una persona que ha muerto dentro de su propia comunidad recibe las atenciones necesarias desde el primer momento. El cuerpo del difunto es lavado dentro de la casa con agua limpia del río.

Después se lo viste provisionalmente con las mejores ropas que tenga y se lo cubre con un manto blanco. De esta manera, es transportado hasta la Casa Ceremonial Chachi más cercana. Aquí se instala un altar en donde se coloca el cuerpo del difunto rodeado por cuatro velas.

A sus pies se instala un cordón de tela blanca y junto a él un plato de arroz con carne, huevo duro y bala de verde. Para cuando el difunto es trasladado hacia la casa ceremonial, por lo general ya la noticia de su fallecimiento se ha regado por todas las comunidades colindantes, así que la espaciosa Casa se llena pronto.

Familias enteras llegan a ofrecer sus condolencias a la familia del difunto. Quienes así lo desean ofrecen jabas de cerveza y aguardiente para pasar la noche. Para que el difunto parta sin resentimientos, los marimberos chachis tocan su instrumento durante toda la noche. A diferencia de la entonación de los negros, los chachis realizan movimientos más rápidos y siempre tocan la marimba entre dos personas.

El uno se encarga de tocar los bordones, que son las notas más graves y el otro músico es el tiplero, quien entona las notas más rápidas. Los marimberos son acompañados por alguien más que toca el bombo y los cununos.

Mientras la noche y la música acompañan al espíritu del difunto, el resto de personas bebe abundante aguardiente y acompañan con expresiones de consuelo a los lastimeros y agudos gritos y llantos que son la principal señal de profundo dolor que expresan los familiares y amigos más allegados al difunto.

En los momentos de menor tensión, las personas se reúnen para el juego del ai kenu, que consiste en la formación de dos bandos. Cada grupo forma una fila. El primer miembro de cada fila se encuentra frente a frente y empiezan a tironear unos de otros. El grupo ganador es el que logra que el otro traspase una línea dibujada imaginariamente.

A la mañana siguiente, se espera la llegada del ataúd y de la ropa nueva que vestirá el difunto. En cuanto esto sucede, solamente cabe preparar la tierra del cementerio que será la última morada del cuerpo de quien ha fallecido.

Según la distribución espacial de las estructuras arquitectónicas sagradas del mundo chachi, el cementerio debe colindar con la Casa Ceremonial respectiva. Actualmente existen tres centros ceremoniales con sus respectivos cementerios en Punta de Venado, Zapallo Grande y San Miguel de los chachis.

Antes de que la persona sea enterrada, se eleva una oración o epitafio que puede estar a cargo de un pastor evangélico, si es que el difunto profesaba esta religión; de un sacerdote católico, lo que se da solamente en comunidades cercanas a donde vive uno de ellos; o por parte de un pariente cercano, que es lo más común.

Puesto que la diversidad de creencias religiosas no afecta la estructura misma del mundo chachi, las personas guardan tolerancia ante esta diversidad y se permite que quienes acompañen al difunto recen las oraciones que deseen y en el idioma que puedan.

Toda visita es apreciada al máximo, pues de la cantidad de visitantes depende la demostración del prestigio que ha llegado a adquirir una familia.

La estructura ceremonial de la que hemos hablado se mantiene en la actualidad en la mayoría de las comunidades chachis, con mínimas variaciones de cuestión formal antes que cambios de fondo.



Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 06/01/2011

Es muy curiosa esta práctica Nuria. La verdad es que los pueblos andinos en su mayoría conservan leyes bien sui generis de sus ancestros.


Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 06/01/2011

Por ejemplo el ritual funerario Wayuu (población de la Guajira entre Venezuela y Colombia), se hace dos veces. Es decir, al muerto le hacen 2 velorios con diferencia de más o menos 15 años entre uno y otro. Es bien curioso también. Voy a buscar en la red para contarles un poco más sobre esta costumbre ancestral


Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 06/01/2011

INAH reconstruye tapete funerario maya

Perteneció a un personaje importante de esa cultura y será exhibido en el Museo Nacional de Antropología

Calakmul, Campeche (Notimex) l Hace mil 600 años, cerca de ocho mil caracoles y semillas dieron forma a un tapete que sirvió como ajuar funerario de un personaje de alto rango de la antigua ciudad maya de Calakmul, Campeche.
Tras su hallazgo en 1998 y luego de una ardua labor de restauración y reconstrucción, esta pieza considerada la única recuperada en ofrendas de esta civilización, será exhibida por primera vez al público en el Museo Nacional de Antropología (MNA).
Esta singular pieza, cuyos diseños representan el modelo cosmológico de dicha cultura prehispánica, forma parte de la exposición Rostros de la divinidad. Los mosaicos mayas de piedra verde, que se presentarán a partir del 12 de agosto, y en la que se mostrarán las ofrendas funerarias de cinco gobernantes mayas.
La pequeña alfombra fue colocada entre los años 375 y 450 d.C. , al lado izquierdo de un personaje importante de Calakmul, Campeche, que fue sepultado al interior de la Estructura III de esta zona arqueológica.
Su hallazgo se registró en 1998 por la arqueóloga Sophia Pincemin, como parte de una rica ofrenda de cerámica y jadeíta.
Entre 2008 y 2009, el tapete funerario -de tan sólo un metro de largo por 25 centímetros de ancho aproximadamente- comenzó a ser rearmado y restaurado por la especialista Sofía Martínez del Campo Lanz, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Lo hizo a partir de la coloración roja que aún conservaban algunas de las pequeñas piezas, la descripción del orden en que fueron halladas, y varios ensayos de colocación de los caracoles y semillas, lo que permitió completar el rompecabezas.
"La restauración de este tapete no sólo representa el rescate de una obra maestra del arte maya, sino también del significado cultural y ritual que tuvo para esta civilización hace más de mil 600 años", comentó Martínez del Campo.
Asimismo explicó que de acuerdo con las imágenes representadas, la pieza tenía como finalidad ayudar al personaje enterrado -posiblemente un dignatario- a trascender de manera espiritual los tres planos del cosmos: celeste, terrenal y subterráneo.
El tapete fue confeccionado con seis mil 630 semillas (de tres milímetros de longitud) de la planta silvestre Lithospermum sp, y mil 648 caracoles cortados de cinco especies diferentes: Morum tuberculosum, Oliva reticularis, Oliva sayana, Marginella labiata y Marginella carnea.

http://www.expresochiapas.com/noticias/images/stories/2010/jul1/30-0710-c.jpg

Fuente:http://www.expresochiapas.com/noticias/cultura/




Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 16/01/2011

La pieza maya se exhibirá por primera vez en el Museo de Antropología.


http://www.arts-history.mx/semanario/imagen/30072010172503/tapete_1.jpg

Querida Myrna encontre estasimagenes del tapete en color con mas detalle.

Espero que te gusten

Besos


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 16/01/2011

RITOS FUNERARIOS URUS

LA MUERTE EN EL CONTEXTO URU: EL CASO CHIPAYA

Orlando Acosta Veizaga *

En los urus los rituales mortuorios ayudan a manejar con cuidado ese entorno natural. Desde antes _ otros pueblos _ les consideran y ellos mismos se consideran ser los herederos, por descender de los antepasados. Cuando hablan de su origen se identifican con los Chullpas con las formas de momificación de nuestros antepasados, sus técnicas y conocimientos de tratar a los difuntos para mantenerles y para coexistir con ellos. No dudan en afirmar lo siguiente: "Somos chullpapuchus ", es decir, los descendientes de la gente que desde tiempos inmemoriales habitó la geografía andina.

Los urus con paciencia y actividad creativa se adaptaron al altiplano. Se caracterizan por su gran movilidad, nómadas que se desplazan por mantener y mejorar la producción de la pesca, de la caza y de la recolección. Aunque en el presente estas acciones de vida y de muerte no son bien comprendidas, sin embargo, su presencia y su forma de vida es la mejor manera de expresar su libertad.

Los chipayas son parte de la Nación Originaria Uru la que incluye también los muratus, iruhitus, quienes tratan de reivindicar a sus otros hermanos: los coros, los capillus, los uros, los islugas, etc. Por eso hemos tratado de acompañar y destacar el complejo ritual mortuorio de los chipayas, como parte de la historia de los kjot suñi u hombres del agua. De todos modos la muerte está presente en la vida y ayuda a recrear nuestra cultura.

Vida y Muerte

En la cultura de los urus de Chipaya los muertos son parte importante de la comunidad. El contexto originario destaca la presencia e influencia en todas las actividades: trabajo y producción, enfermedades, fiestas, problemas de conducta social.

Con respecto a este punto, los difuntos conocen el comportamiento de cada originario. Cuando a algún miembro de la comunidad le roban animales, objetos o dinero puede advertir al o a los ladrones que revisen su conducta, devolviendo los bienes ajenos. Cuando el daño no es reparado, las víctimas acuden al yatiri (sabio del pueblo cuyo poder de comunicación con los ancestros busca establecer la vida alejando a los males y a las desgracias). Este traerá una calavera del cementerio de la capilla de los muertos o del campo santo, en cuyo interior se guardan los huesos de los ancestros. El cráneo de uno de ellos es llevado hasta el sitio donde ocurrió el delito. Durante tres días el yatiri y las víctimas conversan con el t`ojlu "tatarabuelo, nuestras cosas se han perdido, tú sabes quién es el ladrón; haz que se arrepienta y devuelva". Durante esos días, se atiende con mucha confianza y cuidado el cráneo, el mismo que se encuentra rodeado de pastereos y tablillas de los difuntos (elementos rituales que simbolizan la presencia de los antepasados invocados), de incienso, de copal, de k`oa (mesa ritual) y de velas. Los que efectúan el rito, también piden permiso del mayordomo para tocar las campanas del templo. De esta manera, el difunto invoca al espíritu del malhechor para que devuelva. Los que se arrepienten dejan los objetos en el patio o cerca de la vivienda, pero los que se resisten y no lo hacen no pueden dormir en la noche, padecen de enfermedades y mueren de tanto sufrimiento: "lo que se pierde, se pone a la calavera". Cuando aparece los bienes robados, el dueño no vuelve a usar de ellos; de acuerdo al valor los vende o los regala a otros originarios.

En la cosmovisión originaria, se trata a los difuntos con cariño, con poca pena, pero con profundo respeto y consideración. Todos conocen el poder que tienen.

Cuando el rayo cae sobre la vivienda y causa daño a la familia, los afectados solicitan la presencia del yatiri , quien verifica la posición del impacto. Si el rayo entró por el lado izquierdo de la vivienda, significa que es castigo del alma. En este caso, el yatiri realiza el rito de la jayricha con el fin de salvar a la familia. Si el rayo mató a alguna persona, lo entierran a los dos días en las afueras del cementerio. Hacen lavar ritualmente su ropa con otra persona, en una ceremonia llamada "lavatorio". La comida y los bienes se regalan a los más pobres entre los pobres. El yatiri habla con el rayo y con las almas, para que no haga llorar a esa familia: "Hay que darle cariño al rayo". La mesa de ofrendas para el rayo tiene los siguientes elementos:

_Piedra de rayo
_Maíz negro molido ( kulli )
_Maíz blanco molido ( llumpaqa )
_Pastéreo para rayo
_Pastéreo para Tata Santiago
_Pastéreo para San Gerónimo
_Pastéreo para San Felipe

Se reúne toda la familia, se queman en el lugar del suceso las ropas y los enseres, rogando al rayo y a los difuntos que salven a la familia. Wilanchan (sacrifican), de acuerdo a la economía familiar: un chancho, un cordero o una llama. Comen sin sal y empiezan a desatar la vivienda afectada. Mientras tanto, el yatiri hace sumergir la piedra de rayo en agua de la lluvia, le añade los dos maíces molidos: kulli y llumpaqa y los pastéreos y les da de beber a los enfermos. Finalmente bendice el hogar y el lugar donde impactó el rayo.

Si el rayo penetró por el lado derecho de la vivienda es para bien de la familia, porque viene de Dios, en agradecimiento se realiza el mismo rito anterior.

Los cambios se efectúan a nivel de la ubicación de los panteones en el desarrollo histórico del pueblo. Cambian de lugar de acuerdo al aumento poblacional. También provocan cambios

el contacto con las nuevas costumbres y las formas de vida modernas. Por ejemplo, los automóviles y otras conquistas mecánicas del presente, dan nuevas señas para anunciar la muerte. Por eso que "la otra vida es un pueblo donde todos, por cualquier medio tenemos que llegar". Este pueblo está ubicado en el punto cardinal del Oeste.

Anuncios de Muerte

"Las enfermedades y la muerte no vienen así no más; se anuncian"; este testimonio se refiere a que los urus en general encuentran señas con significados profundos en los sucesos del día. La existencia de este pueblo inmemorial está ligada a la vida de la naturaleza altiplánica, y de las pampas circunslacustres, de los ríos y de los lagos. Los originarios obtienen de esta geografía, sus alimentos en actividades de cacería, de pesca y de recolección. Estas actividades, como otras, tienen sus riesgos que en algunos casos empujan hacia la muerte. Los uru chipayas muestran a través de gestos, posiciones, signos y símbolos que la muerte es un aspecto natural de la vida, a la que hay que mostrar respeto y sensibilidad. "La enfermedad camina, la muerte también". Para la gente lacustre este hecho está en el entorno cultural. Enfermedad y muerte se anuncian generalmente a través de los sueños, de los objetos del hogar, de los animales, etc. No importa en qué circunstancias ocurra el desenlace hacia el deceso; queda claro, que hay señales que ayudan a entender y familiarizarse con los que pasaron a la otra vida.

El hecho de que un originario _involuntariamente_ se siente con vista al Oeste, es anuncio de muerte para él: "es la posición de sentarse de los muertos".

La persona que anuncia su fallecimiento, se muestra en los sueños sacando agua de un pozo en el medio de una casa en construcción, también cuando posteriormente este líquido servirá para cocinar.

La persona que va morir aparece en los sueños caminando por el río, por el lago, o por los charcos de agua. Cuando el que sueña aparece entrando en un pozo con agua y en medio del sueño súbitamente despierta, es anuncio de su muerte.

Cuando aparece una persona conocida construyendo su vivienda a toda prisa, dicen que está haciendo su casa en el cielo.

Cuando en los sueños se ve a un camión estacionado en el patio de la casa de uno mismo o de otro originario, es anuncio de su viaje al otro mundo.

Cuando una persona aparece subiendo por una escalera, significa que su alma está subiendo al cielo.

Cuando a una persona conocida se la ve volando, es por que se despide del pueblo; de esa manera anuncia su muerte.

Si durante la visita de algún amigo de la familia caen objetos inesperadamente, es anuncio de muerte.

Cuando se rajan las campanas del templo, significa que están enfermas y que por este mismo hecho llegarán enfermedades mortales al pueblo. Un originario cuenta: "Entre 1961 a 1964 habían muchos niños que morían a causa de enfermedades epidémicas. De cinco a ocho niños se enterraban por día, entonces a algunas personas se les reveló en los sueños "que las campanas estaban enfermas y que pedían atención urgente, entonces, fueron a consultar a un originario aymara, que conocía trabajos de fundición. Este les pidió mucho bronce para volver a fundir las campanas. Las campanas de la torre tienen un poder fuerte para anunciar la muerte de los originarios. Ese año, se encontraron rajadas hasta llegar al corazón. Bueno, por estar nuevamente fundidas y esta vez en territorio de los carangas les hemos llamado pusicaranguiñus. De esa manera pudimos evitar más muerte en el pueblo".

Cuando una mariposa nocturna llamada `jesko' ingresa al hogar, anuncia la muerte. Si la mariposa es hembra anuncia la muerte de la mujer; si la mariposa es macho anuncia la muerte del hombre.

Cuando la lechuza quzqa se posa encima de la vivienda y emite sonidos por el pico: "... Qusquu... Qusquu... " es señal de muerte para algún miembro de esa familia. También cuando este animal al estar encima de la vivienda pone su cuerpo y su mirada hacia el Oeste.

Cuando la lechuza juku entra al pueblo y se queda por varias horas, es señal de muerte para algún originario. Para romper esa sentencia o maldición los chipayas persiguen a este animal hasta darle muerte, cuando menos hasta que salga del pueblo.

Cuando el búho o la lechuza se aparecen en el camino de las personas, volando por encima de ellas o cayendo en su delante es señal de muerte.

Cuando cualquier animal raro entra al pueblo anuncia la muerte de varias personas.

Cuando el ave ` leqe leqe ' se pone a descansar cerca a las casas y se pone a cantar anuncia la muerte de algún miembro familiar. "Es pájaro maldito que con su presencia y su canto se lleva el alma de las personas".

Cuando el zorro qiti entra al pueblo, anuncia la muerte de muchos originarios en poco tiempo. "En 1964, en una mañana entró el qiti por el lado del cementerio. Le perseguimos hasta alcanzarle y darle muerte, pero igual, enfermaron y murieron muchas personas. Es que el zorro vino a anunciar la muerte. Sin embargo, cuando el zorro entra al corral de los ganados, no hay que enojarse por sus fechorías; más bien le ahuyentamos con cariño y respeto, con k`oya y con oraciones a la madre tierra, diciéndole: "Virgencita, amarra a tu perrito".

Cuando el zorrino entra al pueblo, es anuncio de muerte para varias personas.

Cuando el perro llora o aúlla en horas de la noche, anuncia la muerte de algún originario. "Para que no se cumpla la sentencia, hay que reñirle: "Vaya a morir a otro lado, perro de mierda".

Cuando el lagarto jaririnku entra en el bulto o entre las ropas, es anuncio de muerte para esa persona o para algún familiar.

Ante las cosas inexplicables, los originarios muestran bastante susceptibilidad y tratan de encontrar significados, para evitar que ocurra la muerte. En algunas ocasiones realizan prácticas rituales de acuerdo al saber del pueblo, actos que rompan y que eviten llegar al encuentro con la muerte. Cuentan: "Hay que cortar el camino hacia la muerte, porque la muerte puede seguir encadenando a los familiares o a la comunidad. En este caso, hay que hacer ritos especiales. Uno de ellos es con dos quirquinchus vivos, macho y hembra, colocados encima de un mantel blanco, donde también, en el centro, se encuentran tres pedazos de hilos de colores, uno rojo, otro negro y otro rosado. Los quirquinchus, deben recorrer a través del mantel, de Oeste (muerte) a Este (vida). Cada vez que llegan a un hilo de color, este debe ser roto por el yatiri , significando que se están rompiendo las cadenas de la muerte y volver a unir a la familia con las cadenas de la vida. Una vez que terminan su trayectoria los quirquinchus, el yatiri amarra con un hilo blanco _ que significa vida _ la mano derecha de cada uno de los miembros de la familia. Los hilos rojo, negro y rosado son los medios para comunicarse con la otra vida. Si no realizaríamos costumbres para poner tranca a las desgracias, éstas nos provocan con peligros: accidentes, enfermedades, penas, etc. Los ritos dialogan con la muerte para que se vaya a otro lugar".

El Velorio

Una vez que ocurre el deceso, el velorio durará _ en horas _ de acuerdo a las circunstancias que derivaron en la muerte: enfermedades, accidentes, suicidio, rayo, ajusticiamiento, etc. Cuando una persona enferma está en la fase terminal, los parientes no le abandonan; más bien, hacen turnos para acompañarle tanto de día como de noche. Una vez que deja este mundo, se reúne la familia, se trae a una persona como testigo y se prende una vela en el centro de la habitación o cerca del cuerpo. "La vela es la luz para el difunto, que le guía y le enseña el camino al cielo. La oscuridad es la muerte". Al muerto no se deja solo ni un instante, pero tampoco deben estar solos los parientes, sino, acompañados de otras personas adultas que entienden de estos sucesos. Si algún pariente se queda solo junto al muerto, corre el serio riesgo que entre a su vida el lari lari _el Satanás_ que provoque enfermedades, hasta llevarle a la muerte. Las personas que acompañan evitan eso.

Mientras tanto, otros parientes van a toda prisa a llamar al mayordomo, al sanitario o también al registro civil, para que "vean que no haya señales de violencia en el cuerpo", que confirmen y certifiquen la muerte anotando el estado corporal en un cuaderno. El mayordomo inmediatamente, como ve el cuerpo, pide al fabriquero que vaya hasta el templo y suba a la torre a tocar la campana y así comunique al pueblo el deceso. Al mismo tiempo que se toca la primera campanada, otras personas van a la estancia del difunto a traer una llama o un cordero _de acuerdo a la posibilidad económica_ para la wilancha . Todo esto a favor solicitado por los dolientes.

La campana que anuncia tiene que comunicar cuál es el ayllu y el sexo del difunto. Los dos ayllus más antiguos, Manansaya y Aransaya , tienen en la torre del templo sus respectivas campanas; cada ayllu tiene una campana grande y otra pequeña. Las grandes anuncian la muerte de una persona de sexo masculino y las pequeñas anuncian la muerte de una persona de sexo femenino. Es diferente el tañer de las campanas cuando anuncian la muerte de las personas, que cuando convocan a reuniones del pueblo. Cuando anuncia la muerte de una persona en el pueblo, el tañer es: "... Tin... Tin, tin... Tin... Tin, tin... " Pero no es sólo anuncio. "Es también para pedir que el cielo abra sus puertas al finado. " El mayordomo o el ex mayordomo o el fabriquero, debe tocar la campana para un muerto. No la puede tocar alguien que no cumplió con cargos originarios porque puede anunciar su muerte: "No cualquiera puede hacer llorar a la campana, porque puede anunciar su propia muerte".

Cuando la campana avisa al pueblo que hay un finado, los habitantes que realizan faenas agrícolas o de otra índole, dejan sus quehaceres. "Cuando no dejan sus trabajos hay castigos y desgracias en la familia; pueden enfermarse y morir los hijos. Pero una manera de evitarlo es haciendo costumbres con los quirquinchus".

Los jilaqatas , cuando escuchan el tañer de las campanas cierran las puertas de sus cabildos con dos candados: uno que representa al macho y otro que representa a la hembra. Se retiran a las estancias para orar y no atienden ningún trámite. Si harían lo contrario, traerían más duelo a su pueblo. Echar llave con dos candados, significa, cerrar el corral de los hombres y el corral de las mujeres para que no entre la muerte.

Entre tanto, inmediatamente el fabriquero se presenta ante el mayordomo y junto a otros ayudantes proceden a lavar el cuerpo con agua fría y sal. "Es el último baño de la persona para limpiar sus pecados y purificarle. Cuando hay violencia antes de la muerte, los signos se presentan en el cuerpo como manchas coloradas. Si hubo violencia, hace tiempo atrás, los signos se presentan en el cuerpo como manchas verdes, algo azuladas". Todos los detalles son anotados en un cuaderno. Con ese informe los parientes van a recabar el correspondiente certificado de defunción.

El mayordomo mide _ por brazadas _ el tamaño del cuerpo, poniendo la mano derecha en la cabeza y el izquierdo hasta donde le alcanza. Con esa medición, recomienda a los originarios amigos del difunto y de su familia construir el ataúd. "El cajón es la casa del difunto en la otra vida". Este cajón se construye en el patio de la vivienda del difunto.

En ese momento tocan también la segunda campanada. Inmediatamente el fabriquero y otros originarios se dirigen al cementerio a designar, de acuerdo al apellido del finado ,el lugar donde se excavará la tumba. "Cada familia tiene su parcela en el cementerio, y así era desde antes, cuando nos obligaron a enterrar en el atrio del templo".

En ese momento empiezan a vestirle en el lugar del velorio al difunto con su ropa usada, pero limpia: "Hay que vestirle con ropa vieja, porque en la otra vida llevará ropa nueva". Después le cubren con su cama tejida "para que durante el viaje no sienta el frío. Además, es para que vaya durmiendo, como tuvo sueños en esta vida". Finalmente le envuelven con un manto blanco: "Es señal que el pueblo le está enviando puro, respetando el traje del cielo". De esta manera se cubre casi todo el cuerpo, excepto el rostro, manteniendo el cuerpo sobre "la mesa de la partida". Allí le mantienen hasta que terminen de fabricar "la casa del muerto".

Una vez concluida ésta, proceden a introducir el cuerpo en el cajón. En ese momento toca la tercera campanada. Al mismo tiempo, los dolientes preparan y envían unos costalcitos, taleguitas o bultitos de alimentos y/o comida para el viaje que emprende el difunto. Una de las bolsitas contiene alimentos crudos y secos: chuño , quinua, arroz, trigo, habas, pitos de quinua y cañawa . Otra de las bolsitas, contiene alimento cocinado en el día: trigo, mote o phisara de quinua. Otra de las bolsitas, contiene alimentos como: coca , lejía, azúcar y pastillas. Y finalmente una cuarta bolsita contiene sal. "El primero, es para vivir en el otro mundo, para su depósito, para su mercado. El segundo, es para que coma en el otro mundo. El tercero, es para que consuma durante su viaje, para el camino. El cuarto es porque el muerto se sirve los alimentos con bastante sal". En la primera, segunda y tercera bolsita introducen también pequeños pedazos de carne de cada una de las partes del cuerpo del animal sacrificado en la wilancha . Otros originarios, pero no familiares, aprovechan también la oportunidad para enviar a sus familiares que murieron en otro tiempo, encomiendas, es decir, otras bolsitas con alimentos. "Los difuntos preguntan por las encomiendas que envían los parientes. Cuando no enviamos, se enojan, porque piensan que les hemos olvidado". Los alimentos quedan como cabecera, amarradas al cuello. Los pedazos de carne son de la wilancha de una llama o cordero. "Estos animalitos son también los medios de transporte en la otra vida. El difunto va montado. En lo posible es mejor sacrificar una llama o un cordero de color negro".

Durante el velorio el cuerpo del finado se encuentra ubicado en la siguiente posición: los pies en el lado Oeste de la vivienda y la cabeza en el lado Este, hacia la puerta. Mientras tanto empiezan a llegar, poco a poco, otras personas que acompañan a los dolientes. De esta manera, las horas que dura el velorio están condicionadas de acuerdo a las circunstancias que le llevaron al deceso. Cuando fallece después de padecer enfermedades, el velorio dura pocas horas, entre doce o catorce horas. "Cuando la persona muere después de haberse quejado de enfermedades, su cuerpo está bien cansado. Rápidamente olisca y después de cuatro horas ya empieza a hincharse. A esos difuntos cuanto antes hay que enterrarles porque esos olores son peligrosos a la salud de las personas, especialmente de los niños, les pueden orejar. El olor del difunto entra en el organismo de las personas, especialmente en el de los niños, y les puede provocar enfermedades mortales".

Cuando el fallecimiento es a causa de un accidente, el cuerpo puede ser velado por más de veinticuatro horas. "Si la persona murió estando sana y de repente, su cuerpo es duradero y se puede velar hasta dos días. Todo depende de los parientes". También se afirma que el difunto crece unos cinco centímetros.

En el velorio los parientes se sientan cerca del féretro. Los hombres se ubican al lado Norte y las mujeres se ubican al lado Sur. Los parientes convidan cada cierto tiempo un vasito de canela caliente con un poco de alcohol. Así mismo convidan coca y en algunos casos hasta cigarrillos. En el transcurso de las horas nocturnas, algunas personas adultas narran cuentos a los jóvenes del pueblo, acerca de los muertos. "Dicen que en Chipaya se enamoraron dos jóvenes, hombre y mujer. Los padres no aceptaban esa relación. Un buen día, aprovechando una fiesta importante en el pueblo los enamorados decidieron escaparse hacia el lado de Huarsipita, hacia el lado de Azapa, dirección al mar (que es al Oeste del pueblo). Estando ya lejos del celo de los padres, el hombre decidió retornar al pueblo, argumentando que olvidó algo importante y prometiendo volver el día Lunes y estar por siempre al lado de su amada para continuar viaje. Sin embargo el día Domingo falleció atravesado la cabeza por un palo: la estaca de un telar que habían armado en el suelo; esto, en consecuencia de haber tropezado en una pita del tejido. Así, muerto y con bastantes horas de atraso se presentó el día Lunes a la cita prometida. Llevaba la cabeza vendada y estaba acompañado de una llama negra y también de su perro. En su mano derecha estaba atado la soga de los muertos que es un cabo de lana negra entorcelada hacia la izquierda. Cuando llegó la noche y ya era hora de dormir, el joven se tendió con los pies hacia el lado Oeste y la cabeza hacia el lado Este. La posición del joven al sentarse siempre se orientaba hacia el Oeste. Una vez que amaneció, retomaron el viaje que resultó largo, durante un mes el joven se obligaba a pasar y a perdonarse en todos los calvarios. Antes de finalizar el viaje se encontraron con una viejita del cielo, quien disimuladamente se acercó a la joven para preguntarle: " ¿Por qué vienes con este joven que es del otro mundo? El es de los muertos. Eres una chica que todavía no te corresponde estar aquí. No puedes perderte en cuerpo y alma. Debes retornar a tu tierra". En ese momento le entregó dos espinas de cactus para que lleve en su aguayo y también puso en su mano una piedra pulida como espejo. Pese a las advertencias, la chica seguía viajando al lado del joven. Así llegaron a un mar, de cuyas aguas salieron varios perros furiosos, los mismos que le atraparon al joven a la llama y al perro a quienes les arrastraron hasta sumergirles en las profundidades del agua. Cuando la jauría de perros pretendió hacer lo mismo con la joven, las espinas que ella llevaba en el aguayo se hicieron tan grandes y se cruzaron delante de ella, impidiendo que sus pasos siguieran adelante. Del mismo modo la piedra pulida que llevaba en la mano empezó a reflejar una luz que posteriormente generó una niebla para evitar que siguiera viendo a su compañero, quien desesperado y a medida que se alejaba más y más le llamaba a su pareja, gritando: Paisanita, paisanita. Al final la joven, comprendiendo que era el mundo de los muertos, decidió emprender el retorno a su pueblo, es decir, a la vida".

La noche del velorio transcurre entre esos cuentos.

El Entierro

Al día siguiente las personas que hicieron el cajón se encargan de ir al cementerio a excavar la fosa o tumba en la parcela asignada a la familia. "El finado a través de los parientes compra su lote en el cementerio". Aunque no hay tarifa fija sin embargo el pago mínimo que se cancela es de cinco pesos bolivianos (US$ 0,91).

En esas horas matinales los servicios que ayudan en el lugar del velorio alimentan al perro que acompañó fielmente en vida a su amo, ahora difunto, con la mejor comida y con varias presas de carne. Esta atención se realiza con mucho esmero, respeto y cariño. Así el perro lleva su bultito de comida en el estómago.

Las personas encargadas de excavar la tumba una vez concluido la profundidad deseada cruzan las herramientas _ azadón y pala _ en la boca de la tumba. "Es la cruz sagrada de la herramienta para que no entre el demonio". La tumba abierta espera la hora del entierro. Se prefiere enterrar los difuntos entre las 10:00 y las 12:00 horas del día.

Los amigos y los familiares trasladan el cajón. En el momento de salir de la vivienda hacen sonar la primera campanada. Cuando sale el cortejo fúnebre los servicios barren apresuradamente la habitación donde se realizó el velorio, toda la basura la recogen en un mantel blanco o en un aguayo y la llevan apresurados hasta alcanzar al cortejo. Simultáneamente otros originarios introducen arena desde afuera hasta el cuarto donde hubo velorio, la echan al piso y la extienden parejo para que pueda marcar el difunto la huella de su acompañante. La habitación es cerrada con candado por los subsiguientes tres días.

Una vez que el cortejo fúnebre llega a los límites del patio del templo, donde paran para la primera estación, se toca la segunda campanada, cuyo tañer sigue hasta que transponga los límites. En ese momento algunas personas llevan de prisa al perro con una soga al cuello hasta las afueras del cementerio, al lado Norte, donde se encuentra la otra parcela de la familia. "Destinada a los que no están llamados por Dios".

Una vez que la comitiva del entierro está entrando al cementerio _ la segunda estación _ toca la tercera campanada, cuyo tañer dura hasta que depositen el cuerpo a un lado de la fosa donde los acompañantes rezan. Las personas que llevaron al perro proceden a ahorcarle con la soga y a enterrarle. Inmediatamente llevan la soga para depositarla en el ataúd del muerto. Un pedazo de esa soga o un pedazo de lana negra le amarran en la mano derecha del difunto, significando que el perrito está amarrado a su amo e irá delante de él para que no se pierda en el camino. El resto de la soga va junto a la cabeza. "En la oscuridad de la muerte el perrito dirige al alma por el camino y la ayuda a pasar por las qutas _ las lagunas _ hacia el otro mundo".

Una vez que terminan los rezos se despide a los dolientes, poniendo las manos sobre su cuerpo en cruz. Su amargura suele ser fuerte. A los dolientes más acongojados, los amigos les dicen: "No llores hermano (a), más bien hay que ch`allar el camino, hay que pedir que haga multiplicar la vida de nosotros y de nuestro ganado y de nuestra chacra, que no nos haga faltar comida y salud, que nos proteja. Si lloramos mucho Dios no abre el cielo".

El cadáver es introducido en la fosa por los amigos de la familia. En el cementerio los parientes se despiden de su difunto, augurándole buen viaje, también piden que no se lleve a nadie más de la familia.

Cuando muere el padre o la madre, a la hora del entierro no dejan que los niños entren al cementerio por temor a que el alma les lleve. "De esta manera también no dejamos que sean orejados por el cadáver". A los menores se les permite esperar fuera del cementerio. Otras personas mayores les entregan en las manos excremento de burro o de otro animal para que lo arrojen hacia adelante en el momento del entierro. "Así botamos y alejamos a las enfermedades y a la muerte".

Los parientes se van a su casa donde esperan al mayordomo, al fabriquero, a los servicios y a los acompañantes. Los que introducen el cuerpo en la fosa, ch'allan con bebida el ataúd o `casa del cielo'. El mayordomo echa la primera mano de tierra para que no sigan las penas. "La arena aplasta todas las penas y no las deja volver". Sucesivamente continúan los presentes echando arena. Luego con una pala apuran el trabajo. Una vez llenado la fosa con la arena sobrante y con la pala moldean la tumba hasta darle forma de ataúd. Finalizado el acto, van a casa de los dolientes a compartir la comida ofrecida por la familia. "El mayordomo, el fabriquero y los demás servicios tienen su ganancia que puede ser de diez pesos bolivianos, o algo más; eso depende de la posición económica y de la bondad de los dolientes". Las personas que hacen el servicio en la cocina también tienen su ganancia que puede ser un cordero, y si no es así, con seguridad que se quedan con el cuero del animal sacrificado en la wilancha y con la grasa, con el que harán chicharrón.

La comida, un plato ritual, es servida en el patio de la vivienda. Una vez que todos los presentes terminan de comer, los encargados del servicio recolectan y reúnen todos los huesos y arman la figura del animal en el suelo. "Los huesos enteros, sin romper se juntan en un solo lugar. Los que cocinan se encargan de contarlos. No hay que llevarse a la casa ni siquiera la carne y menos los huesos porque se paga con la vida". Y así arman la figura del animal: primero la cabeza, luego el cuello, el cuerpo, las patas y finalmente la cola. Inmediatamente se reúnen en el siguiente orden, estos elementos: la basura del cuarto del velatorio, k`oa , copal, incienso, untu (grasa) , azúcar y sullu (feto) de llama. A esto se añade alcohol, coca , cigarrillos y los huesos. Esto se entrega junto con cierta cantidad de leña a algunas personas de confianza y de respeto, quienes en horas del crepúsculo llevan todas esas cosas hasta el lado Norte, detrás del cementerio para encenderle fuego. "Aquí te traigo tu llamo, para que montado en él vayas al cielo". Algunas veces se anuncia la muerte de la persona cuando su figura se dibuja entre las penumbras de la noche y la luz del fuego. También se afirma que los difuntos vienen a calentarse en la hoguera.

En la casa de los dolientes, muchas personas que acompañan empiezan a retirarse a sus respectivas viviendas, pero algunas todavía se quedan, especialmente si algún doliente no contiene su llanto y su tristeza. En estos casos prefieren estar junto a esa persona porque se cree que el muerto le puede aparecer y hacer enfermar. Dicen que a estas personas, cuando sueñan con el difunto contraen enfermedades. "Después de algunos días le salen ampollas en el cuerpo. Para que sanen deben ir con otro pariente o con el mayordomo al cementerio, llevando dulces y comida para dejarlo en la tumba, pidiendo al difunto que les sane y que no se lleve a nadie. Para asegurarse de la curación el enfermo puede comprometerse a colocar en la tumba una cruz o hacer dar una misa. " Si es cruz hay que hacer bendecir ".

El Lavatorio

En la madrugada del día siguiente, los familiares llevan comida a la tumba para invitarle al muerto, luego retornan a la casa para alistar el lavatorio. También van a suplicar a un yatiri o a otra persona con experiencia en estas costumbres pidiéndole que asista y preste sus servicios. Se reúnen las pertenencias que sólo le servían al finado y en presencia de estos conocedores se realiza el inventario. "Los difuntos pasan sus bienes a su esposa y a sus hijos. Estos bienes son los animales y la vivienda". El inventario consiste en reunir las ropas nuevas y las ropas viejas: las nuevas para guardarlas y las viejas para quemarlas. Si hay harta ropa también solicitan a más personas para que se encarguen de lavar y posteriormente quemar. Al lugar del lavatorio no pueden ir los parientes del difunto, pero sí las personas encargadas. Pasado el mediodía éstos se dirigen al río de los muertos que se encuentra al lado Norte del pueblo. Este río también es conocido por los siguientes nombres: ` Chunanchipuju '; ` Florillani '; ` Thuska Jawira '; `Mojon Inca'; `Río de los Muertos' o `Río de las Almas'. "Los días Martes y Viernes y en horas malas, este río tiene sus encantos y ocurren extrañas apariciones de demonios y animales como sapos. Es peligroso para las personas que no son de Chipaya porque podría hacerles enfermar y matarles". Una vez en el sitio los encargados de lavar, antes de iniciar el trabajo le ofrecen una k'oa "para que la Pachamama no se enoje y para evitar que las personas que participan del lavatorio no se enfermen ni tengan desgracias. Si no preparamos bien este rito, nos enfermamos con dolores en la mano, en el estómago o en la cabeza. Lo más común es que nos dé reumatismo. Estos males son enviados por el difunto, porque busca a su acompañante". A medida que se consume la k`oa alistan las bateas, sacan agua del río y se comienza a lavar. "Todo lo que se lava se entrega al agua y todo lo que se quema se entrega al difunto para su viaje. La ropa nueva lavada se entrega a los parientes". Llevan la ropa lavada a la casa donde la ponen a secar hasta avanzadas horas de la tarde. En este momento reciben su pago los que la lavaron.

Los parientes escogen la ropa nueva y la guardan durante tres años. La expondrán solamente en Todos Santos, la ocasión de armar una tumba para rezar y compartir con el difunto. Una vez que la ropa está seca, el yatiri con ayuda de algunas personas llevan las prendas hacia el sector Norte del pueblo donde el día anterior sacrificaron el perro. El bulto que trasladan contiene también la `mesa' del lavatorio, preparada encima de una hoja de papel periódico con los siguientes elementos: k`oa (una `mesa' ritual); untu (grasa del pecho de la llama); pastéreos de colores amarillo, verde y rojo; sullu (feto de llama); copal (una yerba aromática); incienso; azúcar o `dulce del muerto' y una botella de alcohol.

"La preparación de la ofrenda es para pagar al agua, a las pampas, a los cerros, a los ríos y a los lagos por donde caminó el difunto cuando estaba en este mundo. Para calmar los sustos que pudo haber pasado y para que su viaje esté libre de tormentos y penas". Así se empieza a quemar: primero las ropas y pertenencias y encima de éstas la `mesa' del lavatorio. Para que el fuego consuma rápido le echan leña y kerosene. "Si no quemamos bien la ropa, penaría el difunto". Cuando la hoguera empieza a apagarse vuelven a la casa de los dolientes. El yatiri y las personas encargadas del lavatorio, hacen formarse a los dolientes en un círculo humano en el patio de la vivienda _ las mujeres más hacia el lado Oeste y los hombres al lado Este _ y todos se arrodillan en el suelo. En ese momento el yatiri empieza a romper sobre la cabeza de los dolientes, por orden, tres hilos de colores: primero el rojo, luego el negro y luego el rosado. Un cuarto hilo de color blanco se amarra en la mano derecha de cada uno de ellos. Con este acto rompen el contacto con la muerte y esperan también seguir unidos a la vida.

Algunas personas de las que acompañan la familia doliente ya se van retirando, pero los dolientes aprovechan este momento para organizar por turnos la espera del primero, segundo y tercer año de Todos Santos. Generalmente estos acuerdos son en base a la jerarquía familiar, si el difunto es el padre, el hijo mayor se puede hacer cargo del primer año, pero los acuerdos también pueden tener como base las posibilidades económicas y de tiempo de los parientes. La solidaridad es un gesto propio de los originarios. Una vez concluido el acto la gente se retira a sus hogares.

Después del Entierro

Al día siguiente, sólo los dolientes van al cementerio en horas de la madrugada y dejan al difunto un plato de comida en la tumba. Al tercer día, después del entierro, realizan la misma entrega de alimentos en el cementerio.

Sin embargo, para el medio día solicitan la presencia del yatiri o de otra persona con mucha experiencia y respeto para abrir la puerta de la habitación donde ocurrió el velorio. De esa manera constatan el anuncio que el difunto puede haber dejado, señalando en la arena las huellas de los pies de la persona que le acompañará en su viaje al otro mundo. Cuando ocurre esta señal, todos los presentes realizan oraciones al difunto para que no se lleve a la persona señalada. Posteriormente barren el cuarto y le vuelven a cerrar con candado hasta el próximo Lunes, por que se afirma que es el día de los muertos. "Cuando en los sueños de algún doliente se le presenta la persona del difunto, en el próximo día Lunes hay que ir al cementerio, llevando agua y el azúcar de los difuntos. Este azúcar se prepara con dos tablillas: una blanca y otra rosada, ambos diluidos en agua".

Después del tercer día los dolientes esperan la misa de los nueve días. Cuando llega ese día, en horas de la madrugada, poco antes de la misa, van al cementerio y poniéndose de rodillas ante la tumba le invitan al difunto. "Ahora es tu misa acompáñanos al templo". Y así se trasladan hasta el interior del templo, para ofrecer en su honor el acto religioso o celebración de la palabra a cargo de los catequistas de la comunidad. Pasada la ceremonia se retiran a su vivienda, acompañados de parientes y amigos, con quienes comparten un almuerzo o banquete en honor del difunto.

El último día de las fiestas de Julio _ las fiestas de San Felipe, San Gerónimo, San Joaquín, Santiago, Santa Ana, etc. _ ocurre el despacho, también denominado Japac Mallku y Japac T`alla que está a cargo de los pasantes, mayordomo, autoridades originarias y pueblo en general. "No sólo es el final de las fiestas, también es el día para despachar a los difuntos, quienes también fueron parte de nuestra alegrías". En horas de la tarde, después de una atención de comida que está a cargo de los jilaqatas , se eligen a ocho personas en las proximidades de la capilla de Santiago (de Aransaya , el Ayllu de Arriba): cuatro yatiris o personas adultas de mucha práctica y respeto a la cultura, dos ecónomos y dos mayordomos, quienes de acuerdo con las costumbres del pueblo preparan unos bultitos o taleguitas o ataditos, que contienen comida y k'oa o mesa del difunto para despachar las enfermedades y las penas del pueblo.

Estas personas se reparten de dos en dos y llevando en las manos banderas blancas se dirigen a toda prisa hacia los cuatro puntos cardinales. Cada pareja con su atadito, llevando fuera del pueblo las enfermedades y la muerte. "Como también las enfermedades y las almas ya visitaron el pueblo, ahora deben pasar a otros lugares". Así se cumple la afirmación uru: "las enfermedades caminan, la muerte también".

En el desierto se queman esos bultitos, en medio de rogaciones y libaciones con alcohol y con temor a la aparición del alma en pena. "Al volver al pueblo no hay que mirar a los costados; sólo hay que mirar hacia adelante, porque al lado del camino sabe estar el alma penador con ropa típica de Chipaya y con su llanto anuncia y dibuja la figura de la persona que va a morir".

"Durante los primeros seis meses del cargo, los jilaqatas no pueden ver muertos". En la medida de lo posible evitan asistir a levantamientos de cadáveres, a velorios y a entierros, aun si se trate de sus parientes. "De esta manera nuestras autoridades no traen más muerte al pueblo". Las autoridades echan al aire manojos de maíz blanco ( llumpaqa ) y maíz negro ( kulli ), simbolizando el cierre de las puertas del pueblo y cortan el ingreso tanto de las enfermedades como de la muerte. Este acto se realiza en las afueras del cementerio y del pueblo.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 16/01/2011

Todos Santos

Una fiesta importante es la recordación de Todos Santos, tanto en familia como a nivel de la comunidad y las autoridades originarias. El difunto tiene derecho a reunirse con su familia durante los primeros tres años. El primer año es el que concita la mayor atención y preparación porque se trata de una `alma nueva'. "Todavía no está acostumbrado en el otro mundo. Parte de su comida y de su trabajo siguen en este mundo, y también de su ganado y su ch`ia (parcela) de quinua y de cañawa . El finado todavía está en esta tierra. Por eso hay que amarlo y darle su comida".

Faltando dos semanas para el primero de Noviembre, se pone sobre una mesa flomis o visrrus _ plantas acuáticas _ , pitos de cañawa o de quinua y otras comidas. "En esos días empiezan a venir los difuntos".

El treinta y uno de Octubre se espera a los angelitos difuntos, es decir a los niños que se fueron al otro mundo.

El primero de Noviembre, al mediodía las familias van al cementerio a recibir a los difuntos. Llevan un vaso de agua para calmar la sed de los difuntos, quienes hicieron una caminata de dos semanas.

Cuando se espera al difunto en el primer año _ o sea, un `difunto nuevo' _ las familias arman en sus casas una `mesa de rezar' llamada también `tumba'. Sobre esta mesa exponen dos o tres prendas de vestir del finado. Durante dos días compartirán así su presencia. Las visitas que llegan esos días se acercan a la `tumba' a rezar. Dentro de la habitación donde se espera al muerto, los varones se ponen al lado Norte y las mujeres al lado Sur de la `tumba'. Pese a que algún familiar es el encargado de recibir al difunto, realzando la fiesta con una mesa o tumba, cada pariente coloca su aporte en el acontecimiento. No faltan nunca una o dos velas encendidas en la mesa.

Las personas que asisten a rezar son bien atendidas y agradecidas con comida, con t`antawawa (ofrendas en forma de panes con figura humana), con cebollinas y con algo para beber.

Al siguiente día, dos de Noviembre, desde las siete de la madrugada se visita el cementerio y encima de la tumba de arena tienden un mantel blanco, donde se colocan t`antawawa , refrescos, pitos, phisara, cebollina, dulces, etc. Durante la mañana permiten que la gente se aproxime a rezar y finalmente solicitan a alguna persona que levante la tumba, acto que se realiza con varios rezos. La persona señalada al final se queda con todo lo expuesto en el mantel como pago y cariño del difunto y de su familia. Al finalizar la mañana de ese día se retiran a sus hogares.

El segundo año se prepara como el año anterior. "Al difunto hay que pedir con rezos que deje la herencia porque él pertenece al cielo. Su ganado y su chacra pasa a la familia". En las tumbas de los difuntos del segundo año aún se dejan encendidas un par de velas. La muerte también significa herencia, es decir, hay una relación de dar y recibir entre vivos y difuntos.

El tercer año es el año del despacho _ también dicen despedida al difunto _ "... Para que le vaya bien y esté feliz en su casa en el otro mundo".

A propósito del dos de Noviembre narran el siguiente cuento: "Antes venían los muertos y visitaban el pueblo. Traían cebollas y locotos. Una vez que ingresaban en las viviendas se sentaban con vista al Oeste. Comían siempre agachados, sin mirar a los dolientes. Su fiambre se cargaban en los tallos de la totora. Ahora siguen cargando en los huecos de las hojas de las cebollinas. Al ver todo eso, el ratón se burló y le desafió al alma del purgatorio diciendo: " Ustedes, los difuntos, se vienen cada año. Si quieren morir deben morir en serio como yo. Así se muere ". Acto seguido el ratón se murió. Entonces el difunto muy disgustado dijo a sus parientes: " Ya no voy a venir más ". " Por eso, en Chipaya odiamos a los ratones porque es un animal que muere rápido y tiene vida delicada. Sin embargo, seguimos esperando a los difuntos y compartiendo con ellos nuestras comidas preferidas". El tercer año ya no se prenden velas en las mesas o tumbas.

El dos de Noviembre cuando la gente visita el cementerio, muchos de los que despachan a sus difuntos van ebrios y llevan música bailable en sus grabadoras. Es símbolo de prestigio familiar y de prosperidad contratar a un músico de los que tocan en alguna banda de instrumentos metálicos, para que haga escuchar alguna melodía fúnebre frente a la tumba. "Antes no se hacía mucho ruido. Claro que había música, pero era después de visitar el cementerio en que los familiares que despacharon pedían a los amigos tocar sus tarkas para ir a visitar a otros que también armaron tumbas. Nos ponemos alegres por que el difunto nos dejó el ganado, la vivienda y la chacra. El también en el otro mundo ya tiene su vivienda y es feliz. De la misma manera nuestras autoridades casi ya terminan de cumplir con sus cargos y con su pueblo, porque en Carnavales dieron de comer y se alegraron con los vivos y en Todos Santos dieron de comer y se alegraron, agradeciendo a los difuntos".

Este día toma una importancia singular a nivel de las autoridades originarias, porque de su compromiso y su ritualidad depende la vida de los habitantes. "Los jilaqatas son las llaves del cementerio o las llaves de los muertos, porque abren el primero de Noviembre y cierran el dos de Noviembre. La fiesta de Todos Santos tiene una connotación que ayuda a integrar mejor a la comunidad con los difuntos más antiguos; con los hombres legendarios que fundaron este pueblo uru: Ch`akulla (varón) y Wak`alla (mujer). Otros originarios también afirman que estos dos cráneos son de los legendarios José Ankuira y María Mercedes. A sus osamentas posteriormente se añadieron los cráneos de María Angola y de María Merced. Algunos originarios los llaman a éstos también ` Mundu -Alma'. En fecha primero de Noviembre a mediodía, los jilaqatas con sus respectivas mamat`allas y los kamayu _ las autoridades encargadas de las chacras de cada ayllu y del ciclo agrícola _ junto al mayordomo de la mamita Santa Ana, portando una bandera negra se trasladan al cementerio, al encuentro de los fundadores. Con mucho respeto toman de la capilla de los abuelos, t`ojlus de esos antiguos hombres; ellos fundaron un pueblo único, sin desear la actual división en ayllu s. Las autoridades llevan agua bendita y agua endulzada con el azúcar de los difuntos (tablillas de color blanco y rosado), porque tuvieron sed en el camino. También llevan dos velas, una botella de alcohol y ch'uspas de coca . Postrándose de rodillas conversan con los cráneos. "Abuelito, has venido a tu pueblo con todos los Mundu Alma; puedes pasar a visitarnos". A su vez los kamayu también hablan con los cráneos pidiendo lluvia y producción.

Una vez que termina la conversación, un jilaqata mayor y su t'alla sacan una cruz de madera y otro jilaqata con su t'alla sacan otra de fierro. La de madera va hasta el cabildo u oficina de las autoridades y la de fierro va hasta el templo. En ambos lugares la dejan descansar junto a las velas encendidas.

A partir de ese momento, las personas del pueblo empiezan a asistir al cementerio para darse el reencuentro con sus familiares difuntos y también empiezan a tañer las campanas de la torre del templo. A las 17:00 horas las autoridades originarias nuevamente se presentan en el cementerio, esta vez para recoger los cuatro cráneos y llevarles al templo donde les convidan comida. La mamat'alla le sirve en su plato y el jilaqata le entrega con la mano, es decir se deposita la comida en el suelo. Luego le prenden velas. Las autoridades en sus cabildos también preparan'tumbas' para que la gente del pueblo vaya a rezar y a encomendarse a los Mundu Alma. De esa manera transcurre la noche.

El día siguiente, dos de Noviembre, a las cinco de la madrugada, las autoridades originarias se trasladan al templo para dar comida a los cráneos. Los jilaqatas entrantes, que dentro de un mes asumirán el cargo también se hacen presentes en el lugar y les piden llorando que su gestión depare un buen año para su pueblo. De la misma forma los jilaqatas salientes les agradecen a los cráneos por la gestión que concluirán dentro de un mes. A partir de ese momento pasiris y caturiris _ los jilaqatas entrantes y los salientes _ caminan juntos. Una vez que dieron comida a los cráneos los jilaqatas salen a invitar comida a los wataqu _ los encargados de tocar las campanas _ y luego retornan al cabildo a continuar con la atención de comida a las personas que rezan y acompañan.

Cerca el mediodía las autoridades se trasladan al templo, recogen los cuatro cráneos, se dirigen al cementerio y se ubican en medio del Campo Santo para realizar los ritos. Finalmente se dirigen hasta la capilla de los ancestros para devolver los cráneos. Los depositan allí junto con bastante comida, coca y cigarros. Las autoridades son las últimas personas en abandonar el Campo Santo. "El difunto es el segundo Dios Purgatorio. Tiene poder de llamar a la lluvia. Por eso, cuando la sequía es constante los jilaqatas van al cementerio a llorar a las almas. Desde el panteón llaman a la lluvia, de rodillas y con la vista al noreste. En esos momentos hay que prenderles velitas y hacerles humear con k'oyita ( k'oa ) del alma y de la virgen. También hay que hacer wilancha con chanchito.

Los chanchos son para el sacrificio ofrecido a los tatarabuelos. Es la comida de los muertos. Sacamos pedacitos de la carne de todas las partes del cuerpo del animal y se da en el sahumerio. De esa manera las almas comen y llaman a la lluvia".

A nivel de la población en general, la muerte está presente de muchas maneras. "La muerte es parte de nuestra vida". Los originarios con confianza y con respeto coexisten con sus difuntos. "Cuando un enfermo no puede sanar envía con el mayordomo comida al cementerio, puede ser que algún finado de su familia le esté atormentando. Hay que reconciliarse con los finados, porque las enfermedades graves son también la maldición del alma".

A los originarios la muerte suele también presentarse en forma de un viento extraño o de remolinos que se forman en la tranquilidad del día. Cuando ocurre esto dibujan con la mano en el aire señales de cruz. "Cuando los animales enferman y mueren hay que ir el día Lunes al cementerio a charlar con los muertos".

Reflexiones Finales

La explicación del tema de la muerte se realiza desde la experiencia originaria de la gente lacustre. Es uru _ es chipaya _ , pero sobre todo es andino porque muchas cosas se dan también en otras partes de esta amplia geografía. Claro está también que la religión cristiana tuvo poco impacto en la visión uru sobre los muertos, si bien es cierto que los originarios asumieron no pocos ritos y símbolos del cristianismo, previa andinización.

Los vivos viven con los muertos como con parientes que han ido a vivir a otra parte. Los difuntos, de esa manera se constituyen en migrantes al otro mundo. Por lo mismo al momento de emprender su viaje les dan de comer, les dan de beber, les dan vestido, les dan una parcela y les hacen participar de sus fiestas, es decir, les dan lo necesario para que se realicen en esta como en la otra vida. Así mismo, cuando un pariente se muere, aprovechan su viaje para enviar mensajes y alimentos a otros difuntos que se adelantaron en el viaje. Este sentimiento de respeto es tan grande que los difuntos durante las visitas que realizan al pueblo son bien recibidos.

El ritual fúnebre de los urus expresa o reafirma una relación con los antepasados que fundaron el pueblo y que le dieron el orden social. Con su poder pueden ayudar a los disciplinados y castigar a los rebeldes que no cumplen.

Hay cambios, pero relativamente pocos, en comparación con otros aspectos de la cultura de los urus: la vivienda, la religión, la economía, etc. La muerte es algo profundo en la cultura.

Los chipayas _como asentamiento uru_ leen permanentemente los signos que se constituyen en anuncios de muerte. También le dan importancia a las cuatro direcciones cardinales: Oeste es el lado de los muertos. Entorcelar hacia el lado izquierdo o al realizar acciones al revés es referirse a los muertos. Con esto, indudablemente, se busca la separación entre los dos mundos.

Es importante la consideración que tienen a algunos animales, como el perro y la llama negra, porque se les da el rol de fieles acompañantes del alma en su viaje al más allá..

Por la relación que existe entre vivos y muertos y mediante los diferentes rituales que expresan la conversación, la interacción y el intercambio entre ambos, es posible provocar la muerte y también evitarla.

Orlando Acosta Veizaga *


Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino el 23/01/2011

Una de las piezas que se encontraron en un centro ceremonial arqueológico de la región norteña Lambayeque, a 800 km de Lima, en una imagen difundida el 19 de enero de 2011 por el Proyecto de Huaca Las Ventanas.  Foto:rafael rioja/AFP

Foto AFP: Una de las piezas que se encontraron en un centro ceremonial arqueológico de la región...

Fue hallada al norte de Perú la tumba de un gobernante, de 1. 100 años de antigüedad


LIMA (AFP) - Arqueólogos peruanos hallaron la tumba de un alto gobernante de la cultura Sicán, con restos humanos de más de 1. 100 años de antigüedad, en un centro ceremonial arqueológico de la región norteña Lambayeque, informó el investigador Carlos Elera.

Lo que hemos hallado es la tumba de un antiguo noble sentado en una litera, con máscara, corona y un serie de objetos de oro y plata que hablan de su alto nivel", dijo a la AFP Elera desde la ciudad de Chiclayo (norte).


Todos los descendientes de los linajes más importantes de las culturas asentadas en Lambayeque eran trasladados en literas o andas, práctica que fue prohibida con la llegada de los españoles en el siglo XVI, explicó el estudioso.


La tumba fue hallada hace dos semanas en el centro ceremonial 'Las Ventanas', ubicado dentro del área del santuario histórico Bosque de Pómac en el departamento de Lambayeque (a unos 800 km. Al norte de Lima).


"Este personaje se encontraba enterrado en una esquina del templo donde se levanta el volumen piramidal del santuario, mirando al suroeste", explicó el arqueólogo. Junto con la tumba en perfecto estado del personaje, se hallaron una corona de cobre dorado y una máscara de ojos alados con imágenes de jaguares.


Elera, director del proyecto Arqueológico Sicán, señaló que "el hallazgo tiene gran importancia" porque la tumba se encuentra muy ligada al inicio de la construcción de la gran pirámide conocida como 'Las Ventanas'.


Según el arqueólogo, este nuevo descubrimiento permitirá también conocer las estructuras sociopolíticas de la cultura Sicán y hará posible saber cómo funcionaban los templos-mausoleo en relación con los núcleos poblacionales adscritos a cada uno de los enormes monumentos. Esta civilización rendía culto al Señor de Sicán, el personaje de la cultura religiosa más prestigioso del norte de Perú durante 600 años.


La cultura Sicán surgió alrededor de los años 700 a 750 d.C. Y se mantuvo vigente hasta 1375, registrándose como su etapa de apogeo entre los años 900 y 1100. En esa etapa de 200 años existieron unos siete a ocho "señores de Sicán", que representaban en la tierra el poder celestial, al que describían físicamente con máscara de ojos alados y orejas en punta.



Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 23/01/2011



Descubren tumba de elite más antigua de Mesoamérica

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Lunes, 17 Mayo 2010

MÉXICO, D.F. , mayo 17 (EL UNIVERSAL). - La tumba de un dignatario que podría ser la más antigua de su tipo en toda Mesoamérica, con una antigüedad aproximada de 2 mil 700 años, fue localizada por científicos dentro de una pirámide en la Zona Arqueológica Chiapa de Corzo, en el municipio del mismo nombre, en el estado de Chiapas.
"El hallazgo en este sitio de filiación zoque consiste en los restos óseos de cuatro individuos, dos de ellos vestidos con jade, utensilios de cerámica y otros objetos preciosos para la cultura y la época", indicó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).
La relevancia académica del descubrimiento radica en que permitirá ajustar las cronologías de desarrollo de las antiguas culturas olmeca y maya, además de revelar que el uso de pirámides como recintos funerarios es mucho más antiguo de lo que se había creído hasta ahora, agregó el organismo.
Este descubrimiento lo realizaron integrantes del Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo, en el que convergen especialistas del INAH-Conaculta, de la Universidad Brigham Young (BYU), de Utah, Estados Unidos; y del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A partir de las características de los materiales cerámicos hallados, los expertos determinaron de manera preliminar que la tumba data del periodo Preclásico Medio, entre 700 y 500 a.C. , dato que se confirmará tras los estudios de Carbono 14, Estroncio y ADN que se harán a las osamentas y a los objetos.
El descubierto consiste en una cámara funeraria con un anexo, ubicada al interior de una de las estructuras más tempranas del Montículo 11 de Chiapa de Corzo; una pirámide que debió tener entre seis y siete metros de altura, escaleras de barro y un templo en la parte superior.
Los arqueólogos lograron desenterrar en su totalidad una tumba de 4x3 metros cuadrados, localizada a unos siete metros al interior del Montículo 11, que contenía los restos óseos de tres individuos.
Uno de estas personas corresponde a un hombre de alto rango, según lo señala el rico atavío con que fue colocado; así como a un niño de aproximadamente un año, y a un adulto joven, quienes habrían sido depositados como acompañantes, posiblemente sacrificados.
El personaje principal -de acuerdo con el desgaste dentario que presenta y el grosor craneal- debió tener más de 50 años al momento de su muerte; fue colocado en posición decúbito dorsal y extendido (es decir, bocarriba), y con la cabeza hacia el norte. Su boca estaba tapada con una concha y sus dientes tienen incrustaciones de jade o concha.
Por la posición de los esqueletos, se intuye que el niño fue cuidadosamente enterrado, conservando articuladas sus extremidades, no así el joven de aproximadamente 20 años quien posiblemente fue arrojado al interior de la tumba.
Los arqueólogos Bruce Bachand, Emiliano Gallaga y Lynneth Lowe, investigadores del Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo, destacaron la abundancia y variedad de ornamentos que conforman el ajuar funerario del personaje principal:
"Fue ataviado con sartales de más de un millar de cuentas de jade (pequeñas y grandes), un taparrabo o faldellín al que le fueron incrustadas minúsculas perlas; pendientes de jade de diversas formas, incluyendo un lagarto y cucharillas de estilo olmeca; ajorcas colocadas en sus tobillos y rodillas, pulseras, brazaletes, una posible máscara con ojos de obsidiana verde, un espejo de pirita y 15 vasijas, algunas de ellas de superficie pulida de color negro a grisáceo, o blanco y negro, con diseños negativos o punzados".
Los arqueólogos hallaron otro sepulcro, de 2x3 metros cuadrados, donde estaba la osamenta probablemente de una mujer, cuya edad al fallecer debió oscilar los 50 años, igualmente sobre su boca tenía una concha y mostraba incrustaciones dentarias.
Depositado también bocarriba y extendido, pero con dirección al Este, el cuerpo fue acompañado de una profusa ofrenda, consistente en un ajuar de jade y perlas, pendientes en forma de aves y de un mono saraguato, dos vasijas, un espejo de pirita, una espina de mantarraya colocada sobre su pecho, así como cuentas de ámbar.
El arqueólogo Gallaga refiere que son escasos los hallazgos de esta resina fósil en contextos arqueológicos y que este es uno de los más antiguos, que viene a confirmar su uso ritual en entierros desde hace siglos.
Las labores en esta zona arqueológica cuentan con el respaldo financiero del gobierno federal a través del INAH, la National Geographic Society, la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo de la BYU, el Programa Fulbright-García Robles y donadores privados.

Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 24/01/2011

Vemos entonces cómo en cada descubrimiento aprendemos más y más. Aunque haya similitudes en estos enterramientos siempre habrá un "granito de arena" más para levantar el polvo de estos descubrimientos.


Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino el 30/01/2011

Myrna para colaborar un poco contigo, en el departamento del Beni, Bolivia todavía existen miles de túmulos prehispánicos sin excavar de la cultura Mojeña, que podrían cambiar la historia de la zona. Según comenta Walter, cuando una camina por la selva, la cerámica y las construcciones afloran a tu paso, pero claro, para hacer investigaciones serias, habría que disponer de miles de dolares, que no es tan fácil conseguir, salvo que pertenezcas a alguna organización internacional. Mientras tanto la selva amazónica sigue protegiendo todo ese patrimonio de la humanidad, pero habría que preguntarse hasta cuando, porque la colonia menonita, con sus talas y posteriores arados y siembras, los petroleros, las carreteras y diques que se proyectan en la zona, pueden destruir en poco tiempo ese material extraordinario, ante la pasividad y desidia de los gobiernos de turno

Descifrando el pasado histórico de los llanos de Moxos
El esqueleto pertenece a un hombre que murió con unos 35 años. Su mandíbula abierta, desencajada, muestra que sufrió un dolor exagerado. Es la tumba más impresionante de toda la excavación. Y el haberla hallado crea una sensación de completa satisfacción entre los arqueólogos. No sólo porque la conservación de los huesos era impecable, sino sobre todo por las ofrendas que acompañan al difunto. Dos enormes colmillos de tigre y cuentas de collares cuelgan de su cuello sin vida, aros de metal decoran la parte trasera de lo que fueron sus orejas y vasijas de la cerámica más fina se encuentran cerca de su tumba. Sobre la frente, además, tiene un disco de metal y en la muñeca izquierda se puede apreciar tres hileras de un brazalete hecho de segmentos de un hueso tubular.

Los elementos que conformaban el ajuar funerario han hecho pensar a un equipo de arqueólogos, encabezado por Heiko Prümers, que se trata de un personaje importante de la comunidad, alguien poderoso que había tenido un peso influyente en su tiempo. Probablemente, aseguran, es un chamán. Por eso, es uno de los tesoros que más sonrisas ha arrancado a los excavadores de la loma Salvatierra, a 50 kilómetros de la ciudad de Trinidad, pero no el único.

El trabajo arqueológico

Los resultados de las investigaciones se dieron a conocer hace unas semanas en la capital del Beni gracias al apoyo del flotel Reina de Enín y la agencia Fremen. Y, hasta el momento, lo descubierto conforma un panorama singular.
Flautas fabricadas con huesos, husos de rueca, hachas de piedra, urnas funerarias e incluso restos de maíz carbonizado son sólo algunos de los elementos que engordan la interminable lista de los hallazgos en varios montículos de las cercanías del pueblo de Casarabe, donde desde 1999 está en marcha el proyecto del Instituto Alemán de Arqueología. Por otro lado, se han recuperado 50. 000 fragmentos de cerámica, pertenecientes a cinco fases culturales diferentes, desde el 400 al 1400 d.C.

El contexto, asimismo, es inmejorable, pues las lomas o montículos habitacionales donde vivían nuestros antepasados pueden alcanzar alturas de más de 20 metros. En el caso de la loma Salvatierra, cuyo estudio comenzó hace tres años, el punto principal se encuentra sobre una terraza que forma el centro del sitio. Pero, aparte del montículo grande, hay varios menores, y al menos uno ha servido para hacer entierros.

Ayuda para la comunidad

Carla Jaimes, arqueóloga paceña, lleva trabajando en el equipo siete años como directora boliviana de la contraparte del proyecto, y conoce la sensación que produce el hallazgo de un cementerio con la presencia de más de 40 tumbas. ´Todos se hallaban en posiciones diferentes. Encontramos, por ejemplo, un señor con una flauta de hueso y, a su lado, un niño con un instrumento similar. Parece algo intencional´, comenta segura.

Los 10 profesionales del proyecto cuentan con la ayuda de 45 trabajadores del pueblo de Casarabe, y cada arqueólogo tiene un pozo a su cargo. ´Éstos son de cinco por diez metros, y cada uno cuenta con sus propios materiales´, aclara. Mientras, la colaboración de la gente de Casarabe representa un buen flujo de dinero para la comunidad, porque se paga a todos siempre más del doble del jornal habitual.

La labor en las lomas se complementa con la tarea de otro equipo local de ir seleccionando la cerámica en Trinidad. ´Nos quedamos con lo que nos sirve, con los 'fragmentos diagnóstico', que son los que nos dan información precisa de la forma y decoración de las vasijas´, explica Carla. También se documenta y se realiza el inventariado de los fragmentos, que son dibujados y fotografiados. Luego, se lleva a cabo el armado y restauración de las piezas, que se van a exponer permanentemente en el Museo Arqueológico Kenneth Lee.
Última tecnología

El profesionalismo del trabajo, además, está garantizado, pues el alemán Heiko Prümers ha dedicado toda su vida a la arqueología. Su currículo lo dice todo, ya que ha colaborado en yacimientos de Perú, México y Ecuador, entre otros. Pero no se lo pensó a la hora de venir a trabajar a Bolivia. ´Era la oportunidad de manejar un proyecto propio. Y mi esposa, Eva, que es antropóloga, ya había estado aquí en contacto con varias comunidades. Entonces, no lo dudé ni un segundo´, cuenta Prümers.

Pese a su convicción, plena, las cosas no fueron fáciles al principio. ´Las prospecciones aquí son muy dificultosas, ya que la vegetación es exuberante y las tierras tienen propietarios. Si entras a una propiedad sin pedir permiso, suelen pensar que estás robando´.

A pesar de todo, los avances en la loma Salvatierra son muy satisfactorios. Y el investigador resalta entre los hallazgos el del extraño ´jefe´ encontrado a tres metros de profundidad que se menciona al principio de la nota. ´Lo interesante es que fue enterrado con sus atuendos´. Entre ellos, destacan las orejeras de metal y los colmillos de tigre, adorno este último que ´en las culturas amazónicas estaba limitados a los chamanes´.

Otro elemento interesante en torno a las excavaciones de Prümers es un terraplén poligonal que abarca una superficie de unas 20 hectáreas. ´Lo más probable es que forme parte de un sistema de manejo de agua´, asegura. Quizás para corroborarlo sea útil la tecnología fotosatelital que el Instituto Nacional de Arqueología de Bolivia aplica en la zona para crear un buen sistema geográfico computarizado en la región.
´Esto nos sirve para tener una localización bien exacta de los canales, las lomas y los ríos. Y gracias al nuevo sistema el equipo ha encontrado 30 sitios arqueológicos de estudio en un área de unos 20 kilómetros cuadrados´. Con todo, para el arqueólogo las hipótesis que hay sobre cómo pudo ser la vida en la loma, no son más que eso: especulaciones. ´Pero en algún momento se sabrá´, augura.

Mientras, sus descubrimientos en el Beni, que tratan de demostrar que en la zona amazónica también existieron sociedades realmente complejas, intentarán exhibirse en el Museo Kenneth Lee de forma que resulten atractivos para el público. ´La cerámica en sí a nadie le importa, pero si la haces hablar comienza a resultar atractiva para la gente. Se debe narrar algo alrededor de lo que se ve, de eso se alimenta la travesía del hombre. Al final, no es más que un cuento más, porque cada época escribe nuevamente el pasado´, reflexiona el investigador.

´Nosotros hemos sido los primeros en elaborar datos. Dentro de unos años, sin embargo, arqueólogos bolivianos es probable que desechen parte de las investigaciones y aporten otras visiones. Siempre ha sido así´. Tras estas palabras, Prümers sonríe y levanta una minúscula pieza. Sabe que ella también tendrá su lugar en la historia.

Fuente: Inés Ruíz del Árbol - Escape de La Razón



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