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Escrito por Myrna González el 26/08/2010
Interesante exposición de los Guatusos Nuria. Aunque los ritos funerarios guardan una estrecha relación entre los distintos pueblos, en cuanto a que todos van a "otra vida", sin duda que entre las prácticas si existe una gran diferencia. Probablemente al igual que la producción de su arte, también hayan recibido influencias de culturas que le antecedieron o tal vez creían que siendo diferentes, sus muertos lograrían alcanzar la "vida eterna" de manera más rápida y segura. De todas formas creo que la estructura de creencias de los indígenas es bastante compleja y nada se da por sentado. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 26/08/2010
Celebro que te haya gustado! A estas alturas ya sabras lo dificil que es encontrar datos interesantes. |
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Escrito por Myrna González el 26/08/2010
Es cierto Nuria, aunque afortunadamente este debate también le da cabida a Obras líticas. Yo sigo buscando historias de tumbas y momias porque eso me encanta. Veremos si la búsqueda es exitosa. |
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Escrito por Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas) el 26/08/2010
"Una pregunta Dark Crow, ¿Es probable que lo que llamas Guardianes del Alma se refiera a que p or medio de esas prácticas condujeran al recién fallecido a un nuevo estado en la sociedad y que esas prácticas funerarias permitieran que los que sobrevivieron puedieran resolver sus sentimientos de pérdida y reconstruir relaciones sociales sin la persona muerta?" |
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Escrito por Beatriz Bassino el 27/08/2010
Siempre trato de comprender algo que para mi es una nueva forma de ver la muerte o la vida tal vez, en nuestra sociedad uno se muere y listo, se le da sepultura, o se lo crema, muchos en ella pensamos, que luego de morir el alma abandona el cuerpo y lo que queda sería el envoltorio o el envase de ese alma, se descompone y finalmente desaparece sin mas, a los muertos ya casi no se los vela, se pide que no manden flores, y los que solicitan ser quemados y luego que tiren al viento sus cenizas, son cada día mas, como cambian las costumbres o los ritos funerarios de un extremo al otro de nuestro continente, me maravilla todo esto, es un horizonte nuevo que descubro día a día y vos Cuervo, sos mi guia en todo esto. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 27/08/2010
Costa Rica: 32 tumbas precolombinas dan luz sobre ritos funerarios indígenas |
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Escrito por Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas) el 27/08/2010
Beatriz: Basicamente en lo que he visto en tradiciones indigenas sobretodo lo que mas ubico que es mazahua y totonaco se tiene la creencia que la relacion con los que han fallecido solo cambia en cierto modo pero permanece, de ahi que tengan en buena medida intervencion en el sucesivo desarrollo de la familia. Y por otro lado no hay que olvidar que se honra a los ancestros o a los llamados "Abuelos" como autoridades espirituales y de enseñanza. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 27/08/2010
Beatriz, jaja! Te pise lo de las 32 tumbas halladas en Costa Rica! Las puse en la pagina anterior. NECROPOLIS DE PURUCHUCO Ubicado en el distrito de Ate-Vitarte, hacia el este de Lima, en el Km 4. 5 de la carretera Central. De Ate-Vitarte se toma desvío que va de Huachipa hasta la refinería de zinc de Cajamarquilla. En auto se llega en 30 minutos aproximadamente. Se aconseja zapatos para trekking e hidratación para la ruta. Puruchuco perteneció al dominio Inca (siglo XV-XVI), pero fue edificado ya desde el 400 al 600 d.C. Por culturas regionales de la zona (Cultura Lima), y es conocido como el Palacio, pues se piensa que fue la residencia del curaca de la zona (gobernante). Este complejo tiene un área de más de 160 ha y está elaborado enteramente de barro. Entre varias de las posibles traducciones del quechua, Puruchuco podría significar el “Señor del Sombrero de Plumas”, puru plumas y chuco sombrero. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 27/08/2010
Las más de sesenta tumbas de un cementerio prehispánico descubierto recientemente en Arequipa pertenecían a la nobleza de culturas preíncas e inca y demuestran un antiguo “hermanamiento cultural”, sostuvo hoy el director regional del Instituto Nacional de Cultura (INC), Franz Grupp Castelo. La autoridad explicó que la calidad de los objetos encontrados en el interior de las tumbas confirma que los pobladores de culturas desarrolladas entre 1,200 a 1,500 años después de Cristo enterrados en dicho lugar pertenecían a la alta jerarquía social. Precisó que con apoyo de la municipalidad provincial de Arequipa y la Asociación Cìvil Cerro Verde, que paralizaron la construcción de una laguna artificial en el parque Selva Alegre tras el hallazgo, se ejecutan -en coordinación con el INC de Arequipa- trabajos de excavación y limpieza, que están prácticamente concluidos. En diálogo con la agencia Andina, Grupp Castelo detalló que los materiales orgánicos, como cuerpos y textiles, se desintegraron con el transcurrir del tiempo a causa de la humedad de la zona. “Sólo se habrían encontrado dos trozos de huesos”, apuntó. Asimismo, indicó que son menos de diez las tumbas “que han estado completas. Las otras, a lo largo de estos cinco siglos, han sido removidas y saqueadas”. “No sé si han sido saqueadas por huaqueros. La zona ha sido utilizada en la época colonial como tierra de cultivo. Primero fue cementerio, luego tierra de cultivo y después parque”, anotó. El titular del INC-Arequipa refirió que las numerosas cerámicas y objetos de piedra y metal hallados revelan el origen noble de los pobladores enterrados en este cementerio. “Según los arqueólogos no son objetos de una tumba común, de uso cotidiano de la gente del pueblo. Se nota que la gente enterrada en esta zona tenía cierta jerarquía entre las diferentes culturas que han utilizado este espacio”, señaló. De igual manera, destacó el “hermanamiento cultural desde hace tiempo” y “la acogida que brindaban los primeros arequipeños a gente foránea” atestiguadas por las cerámicas pertenecientes a diferentes grupos. Sobre el museo de sitio a construirse en la zona, mencionó que su diseño, financiamiento y plazo de construcción serán definidos en los próximos días. “La idea es que la gente pueda visitar por un sistema de caminería toda la zona de excavación, de unos 200 metros cuadrados, mientras que los objetos rescatados van a estar en una construcción donde habrá información gráfica y escrita del significado de esas tumbas”, manifestó. Expresó que por su magnitud y ubicación estratégica, el lugar del hallazgo, ubicado a cinco minutos caminando desde el Centro Histórico de Arequipa -declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco-, constituirá un punto de visita obligada para los turistas que arriben a la Ciudad Blanca. |
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Escrito por Myrna González el 27/08/2010
Reconstruir la vida, costumbres y creencias de los antiguos grupos humanos que habitaron el sur de Chile ha sido un desafío permanente para los arqueólogos, que tienen en su contra la humedad y un suelo que degrada rápidamente los restos orgánicos. Por eso, cada sitio que se encuentre tiene un incalculable valor para conocer un poco más acerca de los antepasados de culturas como la mapuche. A comienzos del año 2001 se hallaron dos antiguos cementerios indígenas 15 Km. Al sur de Temuco. Los objetos que se encontraron en estos lugares de entierro ayudarán a comprender mejor cómo fueron los antiguos asentamientos indígenas de la zona. Las piezas desenterradas corresponden a 250 artefactos cerámicos, instrumentos de piedra, fragmentos de vasijas que corresponden a ofrendas funerarias y restos óseos de tres personas, que habrían pertenecido a la tradición alfarera Pitrén, período que se desarrolló entre el año 0 y el 1000 d.C. Según el arqueólogo Carlos Ocampo, académico de la Universidad de Chile y encargado de las excavaciones, la importancia de este hallazgo es que nunca se había encontrado tal cantidad de piezas Pitrén y un cementerio tan grande del período. "Los artefactos encontrados constituyen más del 90% de todas las piezas pitrén que se conocen el país", asegura el especialista. Ajuar funerarioLos restos óseos encontrados en el cementerio son escasos y muy mal conservados, aunque fue posible determinar que los cuerpos estaban orientados de norte a sur con la cara mirando al este (donde nace el sol), práctica funeraria habitual en los pueblos de la zona, según explica Ocampo. "El ajuar funerario (compuesto por piezas de alfarería) estaba distribuido tanto en los pies como en la cabeza de los cuerpos. Encontramos parte del cráneo y fragmentos de lo que probablemente es un esqueleto de mujer, que además tenía dos platos pequeños en cada uno de sus pechos y sobre ella yacía el cráneo de un niño. El pequeño tenía a su vez un gran plato sobre la cabeza", explica el experto. Con respecto a los artefactos cerámicos encontrados son en la mayoría monocromáticos y de variadas formas. "Hay una cantidad importante de jarros-pato de distinto tamaño, con y sin decoración, además se encontraron platos, ollas, jarrones zoo y antropomorfos. Uno de los jarros tiene forma femenina, con una cara bien definida y detalles del cuerpo resaltados. Además, hay otras vasijas decoradas con caras de animales como búhos y sapos", describe Ocampo. En el lugar también se hallaron objetos dispuestos como ofrendas, entre los que hay artefactos líticos, cuchillos de obsidiana, torteras planas de piedra muy pulida (peso que tienen el huso para hilar) y manos de piedra para moler granos y cereales, lo que corresponden a faenas típicas de pueblos horticultores. Sistema de creenciasSegún los expertos, la información obtenida de los cementerios no entregará mayor referencia de los modos de vida de los antiguos habitantes de la zona, ya que estos antecedentes se extraen de sitios habitacionales. Sin embargo, Ocampo señala que el contexto funerario entrega importante información relacionada con el sistema de creencias de la comunidad y el estatus de las personas que están enterradas. El especialista destaca que al no haber aquí un trabajo científico arqueológico, sino más bien el rescate del patrimonio cultural que yace en los sitios, no es posible establecer ni confirmar hipótesis sobre el pueblo que habitó esta zona. Por esta razón, la mayor parte de los antecedentes -incluso la confirmación de la data de los restos-, se obtendrán más adelante con el fechado radiocarbónico. La tradición alfarera Pitrén corresponde a la etapa de poblamiento más antigua conocida en el área centro sur de Chile. Este período transcurrió entre el año 0 y el 1. 000 d.C. Rastros de esta población se han encontrado desde Concepción a Río Bueno (X Región) y desde Isla Mocha a Neuquén (precordillera argentina). Los yacimientos encontrados en variados sectores de esta área hacen pensar que ahí habitaron diversos grupos premapuches que compartían el mismo tipo de trabajo cerámico. Debido a que se han realizado pocos estudios de la alfarería pitrén, no existe mayor información de los indígenas que la desarrollaron. Sin embargo, los especialistas señalan que los cementerios recién encontrados entregarán valiosos antecedentes para conocer las costumbres de las poblaciones que cultivaron este trabajo de alfarería. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 29/08/2010
CULTURA MANTEÑA NECRÓPOLIS DE LA FLORIDA Fuente: Diario El Telégrafo Los vestigios habitacionales, antiguos campos de cultivo y el cementerio que pertenece a la recuperación antropológica y cultural del período incásico, en el barrio San Vicente de La Florida, podrán ser visitados por los capitalinos desde hoy. La Necrópolis o Museo de Sitio ‘La Florida’, está ubicado en la calle Antonio Costa entre Román y Fernando Corral, donde se construyó una infraestructura de última tecnología para poder visualizar las tumbas, ubicadas a 17 metros de profundidad, que permanecieron ocultas durante 1. 500 años y que ahora forman parte del patrimonio de la ciudad. Hólger Jara, arqueólogo a cargo de la búsqueda de restos, manifestó que la recuperación de este lugar “es una gran paso para una urbe que fue declarada Patrimonio Cultural hace 30 años”. La edificación principal mide 115 metros cuadrados donde funciona una sala de exposición permanente de elementos encontrados bajo tierra, como cascabeles de cobre, lanzas de piedra pecheras y otras piezas elaboradas con láminas de oro, vasijas de todos los tamaños y con diferentes modelos que se utilizaban para los ritos religiosos que efectuaban en el lugar los ancestros incas. Andrés Vallejo, alcalde de Quito, estuvo en el lugar junto a Indira Medina y Gonzalo Ortiz, concejales metropolitanos, para realizar el recorrido inaugural junto con otras autoridades metropolitanas. Durante el recorrido, Jara explicó que lo que los investigadores pudieron detectar después de los diferentes estudios realizados que “se trata de un escenario sagrado, un espacio de reflexión y un centro de identidad de nuestra milenaria cultura”. Carlos Pallares, director del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural de Quito (Fonsal), informó que la municipalidad invirtió 500 mil dólares en esta obra, monto que se utilizó para la ejecución de la parte técnica, tanto para la investigación como para la construcción del museo. Armando Montesdeoca, dirigente barrial, aseguró que la custodia del lugar estará a cargo de la comunidad y que se encargarán de que el sitio tenga seguridad y sea bien utilizado por los asistentes. Por su parte, niños del barrio como José Morales, están seguros que el estado de la zona mejorará por los visitantes que llegarán al lugar para visitar el museo. Vallejo recalcó que las comunidades localizadas en el sector, se beneficiarán directamente de la existencia del museo y que “deberían incorporarse para que este sea un sitio ideal, ejemplar y bien mantenido, a fin de que el beneficio sea mayor”. Dentro de la tierra se encontraron 240 vasijas de cerámica, 110 piezas de oro, cuatro ponchos, piezas de Spondylus y un centenar de personas enterradas, además de vestigios de madera. Este sitio estuvo ocupado desde el Período Formativo (2. 000 a.C. ) hasta el de integración (1. 500 d.c. ) se trata de un complejo con vestigios habitaciones, campos de cultivo y cementerio. Se realizaron estudios e informes El arqueólogo Hólger Jara, jefe de Investigación del Fonsal, destacó la importancia de lo que significa disponer de colecciones extraordinarias producto de excavaciones sistemáticas y no por adquisición comercial en otros sitios. “Paralelamente a los trabajos de excavación se realizaron estudios y se cuenta con informe técnico de medicina forense, de ADN, antropología física, semiótica, de tejidos, semilla, fauna”, dijo. Jara manifestó que los pueblos, ubicados en La Florida, mantuvieron relaciones de intercambio con pueblos de la Costa, siendo los principales productos requeridos las cuentas de Spondylus, plaquetas de madre perla y caracoles. Según la investigación, los moluscos importados eran utilizados en la confección de trajes rituales, que servían para conmemoraciones fúnebres. En las tumbas de La Florida se los encuentra junto a objetos de oro y cobre, formando parte del ajuar funerario. Para completar la muestra, los arqueólogos reconstruyeron cinco cuerpos, en posición fetal, cubiertos con telas y fibras y con las facciones faciales que se piensa tenían los antepasados. __________________ |
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Escrito por Beatriz Bassino el 29/08/2010
Las maquetas en el arte funerario del Ecuador Prehispánico.
Durante los años de 1976 y 1977, tuve la oportunidad de realizar un trabajo sobre arquitectura prehispánica del Ecuador, que incluyó un corpus de maquetas y representaciones de arquitectura; ese trabajo fue publicado bajo el título de Arquitectura y Arqueología del Ecuador Prehispánico (1). Quisiéramos en esta ocasión complementar dicho estudio, presentando parte de esos materiales y otros nuevos (aunque restringidos a la región costeña), que nos muestran un aspecto inusitado del arte funerario de la América prehispánica. En primera instancia la pregunta que surge es: ¿Con qué objeto fueron realizadas estas imágenes arquitectónicas: juguetes, ornamento, ajuar funerario, uso ceremonial, constructivo o algún otro desconocido acaso? Pienso que es una especie de “invariante” de las culturas antiguas, el tratar de unir de alguna forma a los muertos con sus viviendas. En América la costumbre común era enterrarlos bajo el piso de su casa, donde continuaban viviendo sus descendientes. Otra, era colocar como prenda fúnebre una imagen de su propia casa o templo. Vemos que esto se hizo en Egipto, Mesopotamia, Japón, China, Etruria, Germania, Rusia y otros sitios más. (2) En cuanto al Ecuador desconocemos su función, ya que sólo una de ellas fue hallada arqueológicamente, y se la encontró en un basural, posiblemente arrojada tras haberse roto; (3) pero el buen estado de conservación de la mayoría de estas cerámicas nos indica que se encontraron dentro de tumbas, lo que les da un carácter determinado. Recordemos que también hay torteros de hilar que tienen forma de viviendas. Asimismo son muy comunes las maquetas que en realidad funcionan como recipientes para líquidos; éstas tuvieron un uso específico, aunque pudieron ser usadas en entierros. La ubicación de las maquetas ecuatorianas costeñas, tanto en el espacio como en el tiempo, representan un grave problema y es que a excepción de una sola, todas son producto del saqueo. Además, no tenemos todavía claro el tiempo de duración de cada una de las culturas, y menos aún periodificaciones internas que nos permitan ubicarlas con certeza. Respecto a la etapa denominada Formativa, ubicada aproximadamente entre el 3550 a.C. Y el 1500 a.C. , es bastante poca la información que tenemos. En sus dos primeras culturas, es decir Valdivia y Machalilla, no se han hallado estas figuras; en la cultura Chorrera ( 1500-500 begin_of_the_skype_highlighting 1500-500 end_of_the_skype_highlighting a.C. ) sí aparecen maquetas posiblemente por primera vez en América. Los elementos que tenemos para comprobar lo anterior son pocos: una vasija globular de gran tamaño con una elegante casa con techo a dos aguas, un fragmento de techo con un pájaro encima y algunos otros. Respecto a la que fue encontrada por Meggers y Evans en el sitio Chorrera en 1954, no está clara su ubicación: estos autores la fechan en trabajos posteriores en la cultura Daule. Pensamos nosotros que esta pieza sí puede pertenecer a la cultura citada en principio, pero que en la fecha de su descubrimiento no existían otras similares, lo que llevó a ubicarla en tiempos más modernos por similitud con las que sí ya se conocían. Sin duda no debemos dejar de detallar los fragmentos de un techo, posiblemente de la misma época y que posee en su parte superior la figura de un gran pájaro pintado de rojo y negro: lo interesante es que aún se conserva en el país la costumbre de colocar figuras de animales sobre las chimeneas de las casas. Quizás una tradición de 3500 años. El período del Desarrollo Regional nos muestra la mayoría de las figuras conocidas y el 90% de las colecciones son provenientes de las provincias de Esmeraldas, Manabí y Guayas. Cronológicamente estas regiones se vieron cubiertas por las culturas de Tolita, Guangala, Tiaone, Jama-Coaque y Bahía entre fechas tan extremas como el 500 a.C. Y el 500 d.C. , de todas estas culturas la más prolífica fue Tolita. Estas presentan la mayor variedad entrando en todos los tipos clasificados, es decir desde vasijas decoradas con maquetas, hasta la de mayor calidad y tamaño. Las realizadas en Jama también están hechas con gran cantidad de detalles de terminación y los típicos pastillajes. La más espectacular pieza del país, una pirámide de tres niveles, proviene de esa región. Por lo general tienen personajes humanos sentados en el frente. Las otras culturas, como Bahía, Guangala o Daule también tienen piezas de este tipo, aunque no tan interesantes como las anteriores, a excepción de algunas Bahía con personas en la escalera frontal. Durante esta época surgen varios tipos particulares de maquetas que después no se continúan: las separables, las de techo de ocho aguas (posible herencia de la transición Chorrera-Tolita), las de doble entrada, las piramidales y las en forma de torre. En el primer caso son maquetas realizadas mediante dos partes separables, tal como el basamento o el techo; pero de todas formas la gran mayoría son del tipo más simple: rectangulares, basamento con escalinata frontal y techo a dos aguas con los extremos elevados. Durante la última etapa cronológica ( 500-1500 begin_of_the_skype_highlight end_of_the_skype_highlighting d.C. ) la cantidad de estas figuras se ve reducida nuevamente: se realizan unas pocas en Manabí y en Guayas. Si bien las culturas tardías tuvieron otros sistemas de representación de arquitectura, tales como las estelas Manteñas, las maquetas dejan casi de utilizarse. Uno de los temas más complejos a los que nos hemos enfrentado con las maquetas de la costa es el de su tipología, ya que no sólo eran el grupo mayor sino también el más variado; y por otra parte por la dificultad de ubicar cultural o cronológicamente estas figuras. La solución fue crear una tipología formal-funcional, la que sumada a una estructura temporal nos permitió ver algunas líneas del desarrollo y variación de estas figuras a lo largo de la historia. Esta tipología parte de 10 grupos, clasificados según las formas de las construcciones representadas, sus techos, basamentos, número de entradas, cantidad de pisos, etc. También la función de éstas, es decir si servían como recipiente de líquidos o si eran simples modelos arquitectónicos, si pertenecían a la decoración de otras piezas mayores, u otras alternativas diversas, fueron tomadas en consideración. Respecto a la literatura existente en relación con nuestro tema, debemos decir que es sumamente escasa: la primera de estas figuras publicada fue la de Saville (4), hallada en Bahía de Caráquez. Luego D’Harcourt (5) publicó dos de ellas provenientes de Esmeraldas, y que se hallan en el Museo del Hombre en París. Más tarde es Emilio Estrada quien les da importancia, pero nos dice claramente que su muestrario se reduce a “doce modelos de casitas y siquiera seis fragmentos incompletos” (6). Este mismo autor publica con Betty Meggers otro trabajo (7) en que se analizan un poco más profundamente estos objetos, incluyendo 7 fotografías. También Olaf Holm ha realizado dos folletos sobre la casa precolombina (8) en los que incluye 9 figuras, 5 de ellas originales. Meggers más adelante (9) incluye tres figuras conocidas y en su primer trabajo sobre el Ecuador (10) había publicado la única descubierta arqueológicamente. Tiempo después Lathrap (11) publicó una maqueta desconocida y asimismo Porras (12) nos muestra cinco, aunque cuatro de ellas ya publicadas. Disselhoff (13) publica tres provenientes del Museo del Banco Central de Quito, y recientemente en la obra Arte Ecuatoriano (14) se incluyen 7 nuevas figuras. Además de estos autores, en trabajos generales sobre arqueología del Ecuador, se han publicado diversas fotos o dibujos de maquetas que no tiene sentido detallar. En el libro que anteriormente ya habíamos citado hemos incluido 80 figuras de la costa y 16 de la sierra, además de otros tipos de representaciones tales como platos con poblados pintados (15) estelas con relieves, artesanías y otros. Un hecho importante de estas figuras es que han sido utilizadas como un elemento fundamental en la hipótesis de las relaciones entre el Ecuador y el lejano Oriente (16). Si bien nosotros no descartamos esa posibilidad, pensamos que debe ser revisada en cuanto a estas figuras por lo menos, prestando más interés en su relación con las provenientes de otras pasaba de América. Por ejemplo, la intención general de los autores aprueba no por un solo elemento probatorio de estos contactos, sino por todo un complejo de hechos. En este caso concreto, la relación planteada está fundada en dos elementos: las similitudes formales-funcionales y las fechas en que fueron realizadas. En cuanto a este último elemento, las piezas estudiadas en ese entonces correspondían en su mayoría a la cultura Tolita, la que encuadra bastante bien con la dinastía Han de China o las Haniwa tardías del Japón. Pero hoy ya sabemos acerca de la existencia de piezas Chorrera en el Ecuador y Chavín-Cupisnique en el Perú, lo que plantearía en último caso un contacto a la inversa: del Ecuador hacia el oriente, por ser las primeras mucho más antiguas. En cuanto al aspecto formal no hay duda de que algunas (no todas) cerámicas japonesas son similares a algunas de las cerámicas del Ecuador . Si bien esto no prueba ni deja de probar nada en particular, debemos recordar que elementos como los cumbreros curvados son comunes a todas las construcciones de madera y caña, ya que esta curvatura es la catenaria natural que el cumbrero toma cuando sólo está apoyado en sus extremos y las dimensiones son exageradas. Cuando más grande era el edificio más marcada era la curvatura, y en el último caso esto probaría similitudes en el sistema constructivo nada más. Los modelos arquitectónicos tienen indudablemente una gran variedad formal. Consecuentemente a esta gran cantidad de formas corresponden medidas de intensa variabilidad: por lo general las dimensiones oscilan entre 8 y 12 cm promedio en las tres dimensiones, pero si tomamos en cuenta que de varias de las piezas sólo restan fragmentos, vemos que el promedio es bastante más alto: las tres dimensiones máximas obtenidas son: largo: 26. 7 cm, ancho: 22. 0 cm y alto: 28. 0 cm. En resumidas cuentas la variación dimensional no es exageradamente grande, y no ocupaban demasiado lugar, en particular si sostenemos su carácter funerario, aunque tenían suficiente tamaño como para que el artesano aplique sus dotes en una esmerada terminación. Tampoco la variación en los planos de las maquetas es exagerada, aunque sí hay notables diferencias en cada caso. Podríamos dividir los tipos de plantas según tengan entrada frontal o doble entrada; asimismo la ubicación de columnas es importante, ya que las hay en el centro de la puerta -tanto exteriores como interiores-, alrededor de los muros perimetrales e incluso en el interior. Según la forma del basamento pueden ser cuadradas, rectangulares y hexagonales, sin tomar en cuenta las que poseen base circular. Los basamentos son por lo general rectangulares con escalera frontal. Quizás algunas de las maquetas más características sean las que tienen fachadas zoomorfas: estas son generalmente simples, mostrando los ojos, nariz y fauces de un animal identificado con el edificio. En unos sólo restan los dientes colgados del dintel, pero en cambio hay algunas cerámicas que nos muestran la arquitectura totalmente simbiotizada con el animal incluyendo las patas, cola, boca, etc. Esto nos llevó a asociarlo a un fenómeno que no es exclusivo del Ecuador, sino que se relaciona con otras regiones de alta cultura de toda la América prehispánica, y que es la asociación templo-animal y puerta-fauce, siempre con carácter religioso y funerario . Este fenómeno fue interpretado como la expresión de un culto en el cual el monstruo de la tierra o del inframundo se expresaba en la vida mediante el templo sagrado. Y el penetrar al templo, como un ritual de paso, de penetrar al mundo interior, al de los dioses de la muerte y del más allá (17). Si aceptamos esto, que no podemos detallar aquí en toda su extensión, entendemos al templo como la materialización concreta de una idea religiosa; la reproducción para los ojos profanos de un rival sagrado relacionado con el nacimiento y la muerte , con la creación divina, con la investidura política , como la muestra vívida de una historia mitológica. Respecto a las puertas, las variaciones no son muchas: los vanos pueden ser rectangulares o cuadrados, habiendo casos en que todo el frente del edificio no posee muro. Las ventanas -lógicamente pocas-, están cubiertas por un entramado de caña, tal como en la actualidad, de manera de dejar pasar el aire filtrando el intenso sol tropical. Por lo general la gran mayoría de las piezas en cuestión poseen en su interior o exterior columnas. En todos los casos es evidente la función estructural de las mismas y siempre están ubicadas en los sitos claves de la estructura tectónica. En los casos en que las figuras mostraban columnas interiores, éstas estaban siempre pegadas al muro frontal o al posterior. No hubo ningún caso que tuviera columnas en el centro, lo que ayuda a demostrar que la curvatura de los techos es la representación en realidad de la catenaria del cumbrero, producido por una luz demasiado larga para mantenerse recta. Muchas son las que poseen chimeneas, unas están marcadas en el exterior, y otras arrancan directamente desde el suelo. Casi siempre éstas son vasijas y la chimenea es la boca, es decir que se utiliza este recurso para transformar la maqueta en un recipiente, sin afectar su forma. Los tipos de decoración superficial que se conservan en las maquetas son de dos clases: pintadas y en relieve, éste tanto por incisión como por pastillaje. La pintura es generalmente roja aunque hay casos de otros pigmentos y está colocada tanto en los muros como en los techos; incluso hay piezas a franjas o por mitades de dos colores. Los relieves están limitados al dintel de la puerta, a los laterales de la misma, al tímpano del techo y a los aleros laterales. Estos pueden ser incisiones por puntos o rayas formando molduras simples, líneas rectas o escaleriformes, líneas corridas alrededor del techo o puntos en los aleros. Respecto a los techos los hemos dividido en dos: rectos y curvos, al igual que de dos a cuatro aguas. Los denominados tradicionalmente “pagodas” dejando en claro que no hay ninguna intención analógica, son los más interesantes ya que muestran una búsqueda consciente de un efecto formo-estructural muy particular. También buscando aumentar esa sensación, pero conjugándola con un problema técnico, es que surgieron los doble y tripletechos. Estas son cubiertas sobrepuestas a la principal que servían para reducir el calor interior mediante una cámara de aire. Galería de imágenes Gran maqueta cerámica que muestra un edificio con techo a dos aguas con basamento alto y chimenea central (MBC-25) Dos vistas de una maqueta que aúna rasgos arquitectónicos y zoomorfos provenientes de La Tolita (DNPA-5) Figura arquitectónica con entrada frontal y ventanas con entramado de cañas para filtrar el sol (MBC-1) Tres tipos de representaciones en arquitectura: una maqueta con una persona sentada en la puerta (ME-5), otra de dos pisos (DNPA-28) y la tercera doble y con asa-estribo (MBC-38) Gran figura en cerámica con decoración pintada y un personaje ricamente ataviado en su entrada (SI-20) Dos ejemplos de viviendas simples con techos a dos aguas, basamentos simples y puertas rectangulares (MBC-8 y DNPA-18) Maquetas - recipientes para líquidos: a la izquierda pertenece a la cultura Chorrera tardía, la inferior a La Tolita (DNPA-16 y DNPA26) Vista lateral de otros dos tipos de techumbres: el superior recto con chimenea y el inferior tipo "pagoda" Tres variaciones en las formas de mostrar construcciones prehispánicas. Son de notar los dobles - techos y la decoración en cada uno de los casos (MBC-9, ME-19 y L-64) Nota Las fotografías poseen una sigla que indica la institución a la que pertenecen, y un número de referencia al corpus de maquetas: (MBC) Museo del Banco Central de Quito; (DNPA) Dirección Nacional de Patrimonio Artístico; (ME) Museo Estrada, Guayaquil; (SI) Smithsonian Institution, Washington; (L) Carlos Manuel Larrea, Quito. Referencias (1) D. Schávelzon. Arquitectura y arqueología del Ecuador prehispánico . UNAM, México,1981. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 30/08/2010
SEÑOR DE ÚCUPE
Las piezas encontradas con el personaje como impresionantes emblemas, ornamentos y atuendos de cobre dorado y plata, están en buen estado de conservación. ( RPP-EFE ) Un equipo científico dirigido por el arqueólogo canadiense Steve Bourget descubrió la tumba de un gran señor de la cultura Mochica, en Úcupe, al sur de Lambayeque. El hallazgo de este gobernante de aproximadamente 1700 años de antigüedad permitirá un conocimiento más profundo sobre las jerarquías sociopolíticas de la civilización Moche, y un nuevo impulso turístico en la región.
"Hallazgo en Úcupe es trascendental" Walter Alva señaló que descubrimiento permitirá develar jerarquías y roles en el mundo mochica (Diario "El Comercio") El hallazgo de la tumba del gobernante moche en la zona de Úcupe, revelado ayer por investigadores canadienses y peruanos, es un hecho trascendental que permitirá conocer la organización social y política de la cultura lambayecana, así como establecer las jerarquías de este personaje en comparación con los hallados en las tumbas de élite de Sipán, declaró ayer el investigador Walter Alva, quien agregó que la presencia de una gran cantidad de tocados y emblemas ratifica la gran importancia del descubrimiento. "La interpretación exacta de lo hallado la tiene que brindar el encargado del proyecto, Steve Bourget. Nosotros somos muy respetuosos respecto del hallazgo por ser él quien dirige las investigaciones; sin embargo, se puede señalar que el personaje habría tenido una función militar-religiosa", declaró el descubridor del Señor de Sipán. Alva refirió que haber encontrado la tumba intacta en el complejo arqueológico de Úcupe se debe a que desde hace varios años el Estado le paga a un vigilante para que se encargue de evitar la presencia de los profanadores de tumbas. Sin embargo, agregó que era necesario destacar el trabajo permanente de la comunidad de Úcupe, que decidió unirse para proteger el monumento, el cual será puesto en valor y permitirá el desarrollo del turismo hacia el distrito de Lagunas. "Todo un ejemplo", finalizó. 15/09/2008 El Proyecto Huaca El Pueblo, dirigido por el doctor Steve Bourget, viene realizando trabajos de investigación arqueológica en la zona de Ucupe por tres años consecutivos, gracias al apoyo de la National Science Foundation E.U. , la Universidad de Texas en Austin y el Museo Tumbas Reales de Sipán, con el objetivo de comprender la secuencia ocupacional en la zona, que incluye más de 1500 años de ocupación humana, siendo una de las más completas del valle de Saña. El Complejo Arqueológico de Ucupe, está ubicado cerca al poblado del mismo nombre, al sur de ciudad de Chiclayo. Al igual que en muchos otros conjuntos arquitectónicos Mochicas, aquí se han construido grandes pirámides truncas y extensas plataformas bajas, empleando adobes y rellenos arquitectónicos, los trabajos arqueológicos de los últimos años nos permitirán conocer la forma de estas antiguas construcciones y su función. Durante los trabajos arqueológicos de la temporada 2008, se descubrió a mediados de Junio una impresionante tumba perteneciente a un personaje de la nobleza Mochica, posiblemente un gobernante local. Las exploraciones arqueológicas realizadas al pie de la pirámide llamada “El Pueblo”, una extensa estructura Mochica de la fase Temprana, permitieron ubicar una intrusión rectangular abierta en tiempos pre-hispánicos dentro de la arquitectura original. A un lado de esta abertura, un pozo de huaquero penetraba el relleno, siguiendo la pared perfilada por la excavación de los constructores de la cámara funeraria. Pensamos entonces encontrarnos frente a otra tumba completamente destruida por los saqueadores que depredan nuestro patrimonio cultural. Una vez retirado el relleno de 3 metros de profundidad, compuesto por escombro y adobes fragmentados que sellaban la tumba, aparecieron múltiples marcas en las paredes que muestran cómo habría sido construido el espacio que alberga la cámara funeraria, cortando los adobes de la estructura original con herramientas metálicas de 8 cm de ancho similares a palas actuales. La tumba de forma rectangular, tiene 3. 5 metros de Norte a Sur y 3 metros de Este a Oeste, fue construida con adobes paralelepípedos pertenecientes a la fase Mochica Medio. Varios fragmentos de adobes fueron encontrados sobre la capa de arena dentro de la cámara, posiblemente habrían dado la impresión a los huaqueros de ser el fondo de una tumba vacía, desanimándolos a continuar su profanación. El primer hallazgo fue un cántaro atípico al estilo Mochica, colocado en la esquina Sur-Este de la cámara funeraria, inmediatamente encontramos en el centro de la cámara objetos metálicos, confirmando que la tumba estaba intacta. Una placa de cobre dorado recortada en forma de “V”, fue colocada sobre el fardo de esteras como último testimonio de la importancia de este noble [1] , remitiéndonos a uno de los personajes más importantes representado en la iconografía Mochica, conocido como el personaje D. Una vez retirados los adobes dentro de la tumba, y limpiado el relleno de arena que cubría su contenido, encontramos que el personaje principal estaba cubierto completamente por grandes ornamentos metálicos oxidados por el paso del tiempo, una máscara funeraria de cobre dorado con ojos de concha indicaba la ubicación del cráneo y la colocación del cuerpo en la clásica orientación de los entierros Mochica, con la cabeza al sur y los pies al norte. A este nivel aparecieron tres hermosas botellas Mochica, la primera representando un personaje sentado en actitud reflexiva, la segunda corresponde a un noble sentado sobre su trono y finalmente una vasija sin decoración alguna, pero compuesta por dos piezas. A la derecha del entierro principal la osamenta de un hombre joven, fue colocada junto a la pared este de la cámara, un ceramio representando un felino se encontró a la altura de su hombro izquierdo y otro ceramio representando un zapallo a los pies. En las esquinas Sureste y Suroeste de la cámara descubrimos huesos de camélidos; así como el esqueleto entero de una llama colocada a los pies del personaje, claramente son ofrendas para ser consumidas en la otra vida. Mientras limpiábamos la arena adherida a los ornamentos del Señor enterrado, se iban definiendo impresionantes diademas, coronas, escudos y numerosas placas de metálicas que componían una túnica ritual; todos estos ornamentos fueron confeccionados en cobre dorado. Desde la aparición de los primeros objetos, contamos con la participación de un conservador del Museo Tumbas Reales de Sipán. Retiramos con sumo cuidado los primeros ornamentos, que fueron consolidados in situ y embalados para su traslado al laboratorio del Museo Tumbas Reales de Sipán donde actualmente son tratados para asegurar su conservación. Entre estos ornamentos tenemos varias diademas en forma de “V”, con la representación central del rostro hierático de un personaje adornado con orejeras, tocado y collar de cabezas de búho. Bajo la máscara funeraria -para nuestra sorpresa- encontramos una segunda máscara con ligeras diferencias de la primera, ambas aparentan pertenecer a dos labores artesanales diferentes. Recuperamos también un tocado en miniatura, algunas coronas compuestas por cintas y plumas metálicas de impresionante calidad artística y tecnológica. En otra capa de ornamentos, descubrimos un magnifico collar de cuentas lenticulares de plata, confeccionadas mediante dos tapas, llevando la representación frontal de una deidad coronada y flanqueada por serpientes. Esta imagen como otras de la misma tumba presenta notable similitud con imágenes encontradas en las tumbas de Sipán, hecho que demostraría la estrecha relación que debió existir entre estos dos centros de la época Mochica. Nuevos ornamentos aparecieron en los días sucesivos, un par de orejeras de plata con colgajos, dos pectorales de placas en concha, un collar compuesto por pequeñas tallas de concha y resina, además de brazaletes y dos pectorales de cuentas de spondylus, así como 6 narigueras y dos pequeñas representaciones del ser mítico Ai-apaec. Una vez retirada la segunda máscara funeraria, nos encontramos frente al cráneo del personaje en cuya boca habían sido colocados 4 discos de metal en bruto, dos de cobre y dos de plata, que indicaría su rango en el tránsito al mundo de los muertos. Bajo los pectorales descubrimos la osamenta completa del personaje, que sostenía en ambas manos representaciones reiterativas de manos confeccionadas en láminas de cobre. Después de estabilizar los huesos, procedimos a retirar respetuosamente los restos de este importante personaje Mochica. Por debajo el antebrazo derecho encontramos una gran sonajera fabricada en cobre, al igual que muchas otras piezas de esta tumba resulta novedosa y única para el actual registro arqueológico. Sosteniendo el cuerpo del personaje se encontraban 6 porras metálicas desarmadas y sujetas por cordones de algodón trenzado, que aparentaban componer una gran tarima. Por debajo de este último nivel encontramos a la derecha del entierro principal un segundo acompañante enterrado dentro de un ataúd de caña, se trataba una mujer joven, que portaba una nariguera y una corona calada de cobre con imágenes de danzantes. Dentro del mismo ataúd encontramos restos de llama colocados como ofrendas. Exactamente bajo el cuerpo del Señor hallamos otro ataúd conteniendo el cuerpo de un hombre adulto colocado de espaldas al personaje, solo portaba algunas laminas de cobre en las manos y boca. Todos los objetos recuperados, están por el momento resguardados en las instalaciones del Museo Tumbas Reales de Sipán, donde reciben el tratamiento de conservación y restauración para su pronta exposición a la comunidad Lambayecana, esperando que a corto plazo puedan ser trasladados al futuro Museo de Sitio de Ucupe, en cuya gestión se han comprometido el Museo Tumbas Reales Sipán, El Proyecto Especial Naylamp, el INC y la municipalidad de Lagunas-Mocupe. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 30/08/2010
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Escrito por Myrna González el 30/08/2010
Eh Nuria, ahora tenemos 2 señores mochica, Sipán y Úcupe. Interesante descubrimiento para la Cultura Lambayeque. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 31/08/2010
Pues es la fecha de publicacion de la noticia. Y como vi que en ningun debate se habia comentado, la puse como nueva pero respetando la fecha real del descubrimiento. Mas que nada para resaltar lo poco que se sabe todavia de este descubrimiento, que supongo todavia estaran investigando. No pude encontrar imagenes mas recientes, aunque puede que no hiciera bien la busqueda. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 31/08/2010
Las damas de Chiribaya
Una mujer de unos 40 años, en posición flexionada, tiene el cabello recogido en trenzas, la piel del rostro intacta y uno de los ojos abierto. Acaso lo que más ha llamado la atención de los expertos es que sus órganos internos, apreciados a través de una rasgadura que tiene en el abdomen, se encuentran desecados. El lugar del hallazgo, Cocachacra, significa “huerto de coca”. Es una localidad ubicada a 94 kilómetros de la ciudad de Arequipa cuya geografía está salpicada de lomas y cerros surcados por el río Tambo y en la que se desarrolló la cultura Chiribaya, que cronológicamente se ubica en el periodo intermedio tardío, entre los años 1,100 y 1,300 D. C. No son muchos los datos que tienen de esta civilización preincaica; sin embargo, a la luz de los nuevos descubrimientos, los arqueólogos tienen herramientas importantes para reconstruir la vida y costumbres de estos antiguos peruanos. Los cuerpos fueron hallados durante los trabajos de construcción de aulas en el colegio María Reiche. Gracias al aviso de un vecino se encontró, en la misma zona, restos óseos y textiles que prueban la existencia de un cementerio prehispánico. Los mismos pobladores relataron al personal del INC – Arequipa que varios años atrás, mientras construían sus viviendas, encontraron evidencias arqueológicas que fueron quemadas o enterradas en el cementerio moderno de Cocachacra. Caso insólito: una de las vecinas de la calle Progreso guardó en su vivienda el fardo funerario de una niña encontrado en esas mismas zanjas. Si bien los medios de comunicación bautizaron el hallazgo como las “Momias de Chiribaya”, los especialistas se refieren a ellas como “cuerpos desecados”. Según explicaron, mientras en el antiguo Egipto se extraían los órganos internos de los muertos, en el mundo andino éstos eran conservados gracias a técnicas avanzadas. |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 31/08/2010
La cultura chiribaya en Perú es poco conocida porque, a diferencia de otras civilizaciones andinas, no dejó impresionantes monumentos, ni cantidades apreciables de oro. Sin embargo, sus restos arqueológicos son el producto de unas circunstancias tan extraordinarias de conservación, que han permitido la recogida en nuestros días de material orgánico, como los textiles, la comida y las momias, estas últimas comparables a las de Egipto. Un extraordinario estado de conservación de momias chiribayas, localizadas en el desierto peruano que circunda la cuenca del río Moquegua En la zona que va de la costa sur peruana hasta el lago Titicaca, muy cerca de la frontera con Chile, se encuentran varios yacimientos chiribayas. Cuando los incas llegaron del norte del país, incorporaron a los pueblos de esta zona a su gran imperio, incluidos los chiribayas y otros grupos vecinos, con los que mantuvieron contacto social y económico.
El desierto que circunda la cuenca del río Moquegua, esconde un inapreciable secreto para la conservación más allá de la vida. Su salinidad y el clima defienden a los cadáveres de los estragos de la descomposición. Gracias a estos se conoce a los chiribayas, una cultura de hace 700 años.
El primer descubrimiento de los restos se realizó en los años 50, y se les bautizó como chiribayas. El significado de la palabra en idioma local se desconoce. Diez años más tarde un granjero y arqueólogo aficionado halló varias momias muy bien conservadas.
Las excavaciones se han desarrollado cerca de la localidad de Ilo, en la costa sur peruana donde se han identificado más de 200 sitios funerarios. El Museo Municipal de Sitio El Algarrobo, alberga el Centro Mallqui (palabra que significa momia en lengua quechua), una institución dedicada a la investigación arqueológica y antropológica de culturas peruanas antiguas. El primer proyecto de este centro es el estudio y excavación de yacimientos arqueológicos de la cultura chiribaya. A partir de 1993 se han encontrado unas 500 momias. Igualmente, atributos de uso en la vida cotidiana, como recipientes (la cerámica chiribaya es tricolor) donde hay comida de maíz, batata, yuca, semillas usadas para hacer chicha, una bebida alcohólica, entre otros productos. También han salido a flor hachas funerarias y anillos elaborados en oro, gorros tejidos con lana y adornados con plumas como parte del ropaje de los muertos. La conservación ¿Cómo es posible que los cadáveres tengan una conservación tan sorprendente? Este es el gran misterio que desentrañan los científicos con su trabajo meticuloso y paciente. Los geólogos tienen en parte la respuesta: la mayoría de los procesos de momificación son naturales, es decir, los cuerpos se secaban antes de descomponerse.
Algunos climatólogos han apuntado la posibilidad de que gran parte de los poblados quedaran enterrados, tras una gran inundación bajo nueve metros de lodo. Pero también hay indicios de que a ciertos personajes importantes se les momificaba artificialmente como parte de un ritual funerario. Hay momias envueltas en finas telas y las acompañan vasijas con alimentos y cucharas o bebidas, ofrendas, bolsas con hojas de coca, pequeños bolsos, instrumentos, pelos en mechones o trenzados y medicinas.
La única utilidad del cuerpo intacto era acoger de nuevo al espíritu para vivir juntos eternamente. La preservación de los huesos, el pelo y el cráneo era importante para favorecer el retorno del espíritu al cuerpo. Fuera de una forma u otra, con ese u otros propósitos, aprendieron los chiribayas de la naturaleza cómo conservar los cuerpos. Así mostraba esta civilización su consideración y respeto a los antepasados, a quienes pedían ayuda y consejos en los momentos difíciles. Organización social La chiribaya no era una sociedad compleja, y los que mandaban eran jefes o caciques locales con sus familias. Vivían de la agricultura, la ganadería y la pesca y poseían una tecnología bastante avanzada. En esa sociedad las diferencias de clase no eran tan marcadas como en otros grupos. Sus casas eran de barro y caña y por eso no se han conservado. Su particular comportamiento ante la muerte y las condiciones climáticas han permitido que los chiribayas traspasaran las barreras del tiempo, y así han llegado sus cuerpos enteros, solo privados del hálito de vida. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 01/09/2010
Extraen esqueleto de hace 10 mil años en Yucatán ¿ 2010-08-24 | Últimas Noticias El Universal
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Escrito por Myrna González el 01/09/2010
Siempre lo he dicho y lo sostengo. El estrecho de Behring como que no era tan estrecho (angosto) porque por ahí desfiló un gentío con sus macundales incluidos. Gran parte de todo este cúmulo de conocimiento por parte de algunas culturas americanas y que ahora son descubiertos vienen de Asia sin duda ninguna. |
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