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Escrito por
María Figueroa Montero
el 09/12/2006
Que se debe hacer con este diagnóstico en TAC? |
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Escrito por
Juan Carlos Caballero Garcia
el 09/12/2006
El médico que le ha solicitado un TAC abdominal será el encargado de decirle a Ud lo que se debe o no hacer con el quiste hepático. Supongo que habrá sido un especialista en aparato digestivo o un cirujano ¿No?. |
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Escrito por
Juan Carlos Caballero Garcia
el 11/12/2006
Los quistes del hígado son lesiones que pueden compararse con un saco cuyas paredes están constituidas por células y su contenido puede ser líquido o una sustancia semisólida. Atendiendo a su origen existen dos grupos de quistes del hígado: los parasitarios y no parasitarios. Quistes parasitarios (quiste hidatídico). el hígado es la localización más frecuente de esta parasitosis en el hombre y representa del 50 % al 60 % de la hidatidosis humana. Es única en un 80 %, y múltiple, con dos o más quistes hepáticos, en los restantes casos. Predomina en el lóbulo hepático derecho anatómico. El tamaño del quiste al momento del diagnóstico es variable, pero en la mayoría de los casos se trata de lesiones de 2 cm de diámetro o mayores. Esta enfermedad suele cursar durante muchos años en forma asintomática. En ocasiones el diagnóstico de hidatidosis hepática es un hallazgo durante un estudio por imágenes por otra afección. El dolor localizado en el hipocondrio y el flanco derecho es generalmente de escasa intensidad y poco frecuente. Cuando se presenta en forma más manifiesta, está relacionado con una complicación del quiste (infección, apertura en la vía biliar, ruptura en una cavidad serosa, etc.). En la hidatidosis hepática, como en otras parasitosis, el hemograma puede demostrar una eosinofilia del 5 % o más, la cual se observa en un 30 % de los casos. La fosfatasa alcalina se encuentra elevada en algunos pacientes como manifestación de masa ocupante en el hígado. La determinación por doble difusión de anticuerpos específicos para hidatidosis (DD5) es positiva en un 50 % a un 60 % de los pacientes con esta localización de la enfermedad. El método ideal de diagnóstico de imágen es aquel que, además de contribuir al diagnóstico de la enfermedad hidatídica, permite evaluar el tamaño y número de quistes, la localización de éstos y su relación con las estructuras intrahepáticas y extrahepáticas. La ecografía, tomografía axial com#! @##@ y la resonancia magnética nuclear, cumplen con estos requisitos y ayudan además a establecer la presencia de complicaciones relacionadas con esta afección. El tratamiento de la hidatidosis hepática y de sus complicaciones es esencialmente quirúrgico. Una excepción al tratamiento quirúrgico son los quistes calcificados en la mayor parte de su contorno y sin signos de complicaciones, los quistes centrales de 2 cm o de menor tamaño, habitualmente diagnosticados en un estudio por imágenes y que resultan difíciles de localizar durante una operación, y los pacientes con hidatidosis múltiple y compromiso del estado general. Quistes no parasitarios. Los quistes simples del hígado, uno de los tipos no parasitarios más frecuentes, se ha calculado que los padecen el 1% de la población mundial. Pueden ser únicos o múltiples, cursan en su gran mayoría sin ocasionar síntomas. Su curso clínico es silente durante mucho tiempo. Cuando cursa con síntomas, lo que se relata es dolor en la parte superior derecha del abdomen. El ultrasonido presenta una eficacia diagnóstica óptima. La tomografía axial computarizada también es de gran sensibilidad. El tratamiento quirúrgico es el de elección para los quistes simples que dan síntomas o cuando se complican. Si bien existen diversas opciones quirúrgicas, la más utilizada es el destechamiento del quiste, ya sea mediante cirugía abierta o laparoscopía En el caso del quiste hepático simple las complicaciones son poco frecuentes, pero la que más se ve es la hemorragia intraquística. Sus manifestaciones clínicas son dolor abdominal intenso y aumento de tamaño del quiste. La gran mayoría de los quistes hepáticos simples no requieren tratamiento. Cuando el quiste es grande (mayor de 4 cm), habitualmente se recomienda un control de imágenes, para lo cual habitualmente es suficiente una ecografía. Si el quiste no aumenta de tamaño luego de 2 ó 3 años, no es necesario hacer más controles. |
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