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| | LA PROFESÍA III ARGENTINA REQUIEN IN PACE POR OSCAR PORTELA La zaga del padrino de Puzzo se queda corta. La interacción de diversos factores como la guerrilla ideológica o ideocrática, intereses políticos y económicos bien delimitados, factores religiosos, prepararon el camino desde 1958 para arribar a la destrucción-deconstrucción sistemática o “violación “sistemática, de todo el aparato jurídico, representacionál, y económico del antiguo Estado- Nación al cual llamábamos Argentina. La nueva colonia “rebelde al orden globalizado” al sido entregada de lleno al Caos y la destrucción de su identidad, de su cultura y de un destino que nunca consiguió de sus “dirigentes” una política internacional coherente con el pan- argentinismo predicado hace décadas por Saavedra Lamas. En menos de sesenta años la Argentina travesó sucesivamente ser pro-inglesa, poro Eje,(Segunda guerra mundial) y terminó a fines del 60 con un histórico abrazo entre Fidel Castro y Nicanor Costa Méndez. Ni un país en el mundo toleró tales sigzagueos en los dictados de su política exterior que al fin de cuentas como entendió lo entendió tardíamente Perón, era “substancialmente” política exterior, atendiendo a un orden que nos llevó inexorablemente a nuevas disyuntivas de división de poderes hegemónicos en el mundo. Desde que Domingo Cavallo estatizara la deuda pública del “empresariado argentino”, a la privatización de I.P. F, no existieron con seguridad absoluta ni una dirigencia ni un pueblo que se hayan rebelado contra la entrega de la Argentina a todas las formas de su auto- mutilación. Esta que ahora después de veinticinco años de Democracia nos a llevado de “default” a “defaul”, de desastre a desastre en todas las áreas de una sociedad que debía haber crecido según cualquier parámetro de un sociedad civilizada. Ni los economicismos de mercado ni los sátrapas de los dirigismos populistas – ambas formas de miopía y reduccionísmo de la “cuestión” política a “tecnologías del yo”- consiguieron levantar a esta nación de su creciente ostracismo internacional y de la parálisis que nos redujo a ser una “comunidad” en la cual primaron los “intereses espurios” y sectoriales, hasta la actual libanización y acabamiento del sistema personalista que impusio por décadas su nefando sello a las políticas de Estado en la Argentina. DesdE el 30. Desde los fusilamientos ordenados por Irigoyen contra los socialistas de la clase obrera que el mismo creara, o los anarquistas, hasta la insurrección nacionalista de Uriburu en la cual participó el joven llamado Juan Domingo Perón, los dislates de las políticas de Estado que terminaron en el 45 con los inútiles Ramírez- Farell y Rawson, no hicieron sino poner de manifiesto que las antiguas traiciones que alimentaron las luchas fratricidas entre los Argentinos estaban lejos de haber terminado. De otro modo que la sombra del General Onganía hable de su más leal compañero Alejandro Agustín Lanusse y en nuestros días la UCR de Raúl Alfonsín, Menem de Duhalde, Duhalde de Néstor Kirchner, De la Rúa de Álvarez y así sucesivamente y en todos los sectores que pertenecen a la comunidad Argentina. ¿O acaso los estoícos empresarios Argentinos no “contribuyeron” patrióticamente a engrosar las arcas de los movimientos de los Ejércitos del Pueblo en la década del 70? Bajo el Signo de Saturno se debería llamar a esta zaga de “reír llorando”. A Néstor Kirchner – un ignoto gobernador que llamó a Menem el “mejor de los Presidentes de la historia Argentina – le tocó encabezar la destitución definitiva de una República, Democrática, Federal y Representativa.
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ERASE POR OSCAR PORTELA POEMA Érase que se era: así comienza el cuento. Allá en la paz poblana los pantalones cortos Y la escarcha tendida sobre las verdes hojas Del lapachal en verde. Érase que se era un niño Sin mochilas ni bolígrafos nuevos más con el alma llena de miel morena y cánticos de patria llenándole el contento de ser vigía y husar de una patria que espera. “Alta en el cielo” y las piernas temblando por el frío de invierno o los pulmones broncos de la noche terrena la mirada de madre y el puntero de Cesar Y los himnos cantados con la pasión a cuestas: Ay patria bendecida! Y el agradecimiento a quienes nos brindaran tantas ganas de hacerla. En el pendón flamea la intocada bandera Que un Santo sin brocatos nos marcara un sendero. Manuel Belgrano el bueno. Érase que se era Y aún los ojos brillan y se llenan de lágrimas Recordando esos días vírgenes de contento: Érase que se era Así comienza el cuento renovado por siempre Cada vez que buscamos la verdad y el contento. Oscar Portela 9 de julio del 2007.
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BEIRON O LA REDENCIÓN POEMA DE OSCAR PORTELA El corazón infiel tiembla al nombrarte. Tu nombre Es viento huracanado y tiesa el alma del mortal Sin lengua cantar no puede ni nombrarte Beiron frente al templo de Apolo. Porque tú eres más. Y ni enigmas ni pitias Que descifren misterios -admoniciones ni destinos. Pues tú eres mundo. Visible eres y no destruye tu belleza A quien la mira. Tú lo redimes. Tú lo redimes todo. Tu intocada hermosura De volcán redime al mundo De sus propias miserias. Yo soy penuria y al mirarte Revoco toda culpa y toda miseria. De mi camino. Imposible que cornucopia alguna Se vacíe de la abundancia que De tu cuerpo surge. Tu belleza es lo pleno. El mundo en su inocencia es el juego y la danza De los contrarios que hacen del devenir un ephos. Cada músculo tuyo cincelado para envidia de Zeus Y el de sus hijos por invisibles manos Trazan el mapa de la locura extática. No hay simetría que se asemeje tanto A la tensión del arco ni hermosura Que hiera dulcemente la mano Que se atreva a tocarte. Pero tú estás ahí. No eres eternidad ni mito. Eres verdad y la verdad augusta Que engalana este mudo. Los músculos que suben o que bajan desde Los pies hasta la frente están hechos de polvo Y agua más son eterno ya. No hay excesos en la armonía con que ciñes El cetro que corona tu frente. Todo es ritmo que fluye de los arcos con Que trazaron tu osatura. La perfección de un rostro de Donde surgen en profusión los rasgos De un Dios terreno. Los ojos amielados debajo de los arcos perfectos De negras cejas. Y los labios dinteles Para entrar a la nave de la boca mistérica De donde surgen flores y serpientes. Y entrambos la nariz que mide el rostro Y lo que distribuye todo. Los pómulos que encetán la mirada y bajan hasta El mentón corona del maxilar que afirma. Aquí estoy yo. Soy Beiron. Podéis mirarme si y desearme siempre Pues mi nombre es deseo y mi mirada gozo. Que los poetas tiemblen al nombrarme. Que enmudezcan y callen. ¿Quien puede describir mi torso donde La geometría sufre el envés del misterio? Mis caderas perfectas. Mis muslos y mis piernas talladas Para burla del Dios por enigma del sino? Sobre mis hombros llevo la palidez del mito. Soy Beiron. Soy el Dios de este tiempo Sin mirtos ni guirnaldas. Sin poetas ni liras. No existe alguno digno de mí. De mi belleza Ígnea. Soy un volcan en estado de alerta. Más toda abundancia surge de mí Y es infinita mi belleza aunque efímera Transformará en eterna la sustancia del tiempo. El color de mi piel es el color del alma De quien me ame y me cante en silencio. No existen escribas para mí que honren mi belleza Y se lauden de mí en medio del desierto. Yo convivo si destruir las formas Ni las almas terrenas. Esta es mi casa pero soy en los tiempos de penuria El rubí que en la frente de la ciudad caída Enciende el fuego de la heredad perdida. Soy Beiron Anderson. Amadme pues. Que si me amáis redimo. Oscar Portela 2007-07-09 Corrientes. Argentina
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BERGMAN VIVE Por Oscar Portela “Ingmar Bergman conquistó prácticamente todos los máximos galardones que puede ganar un cineasta, incluyendo cuatro premios Oscar. La larga serie de laureles comenzó con el Oso de Oro del festival cinematográfico de Berlín, que obtuvo en 1958 con “Fresas salvajes”. Un año antes de su éxito en la Berlinale, Bergman había participado en la competencia de Cannes con “El séptimo sello”, que recibió el premio del jurado, pero no la Palma de Oro a la mejor película. El festival francés, sin embargo, lo resarció ampliamente en 1997, en su quincuagésima edición, al otorgarle la “Palma de las Palmas”, por la obra de su vida. Fue allí donde figuras como Woody Allen, Wim Wenders y Steven Spielberg lo consagraron como el cineasta más importante de todos los tiempos.” Bergman el mago de Faró nos dijo solo adiós por Oscar Portela ... "existen fuerzas espantosas que cercan al hombre"... "El silencio"- Pág. 43: "El retorno de lo trágico: Jean Marie Doménech. ED Península. El era el único trágico del cine al que cita en su magna obra "El retorno de la trágedia" el sucesor de Emmanuel Mounier, Jean Marie- Doménech. En realidad si los cuadros y la teología negativa de Dreyer o el hermetismo de Tarkosvski no alcanzan a desentrañar los límites de la condición humana a través de más de cuatro décadas Ingmar Bergman se impuso como tarea ahondar en los hondones del alma humana como nadie lo hizo hasta el momento. Cabría hablar acaso de un “anti-humanismo de Bergman” frente al neo-humanismo de Kurosawa. De este modo no cabrían dudas de que es él el más importante trágico de la historia del cine: un dramaturgo del linaje de Strinberg que solo admite comparación con Samuel Becketh - el gran silencioso! - por su inmersión en la finitud y la capacidad del hombre a través del lenguaje (que es acto del habla), de transformar el mundo, y sobre todo de alcanzar la trascendencia desde lo transmundano, además de la ínter- subjetividad, en el silencio de un mundo que se ha convertido en un museo de fantasmas. Ingmar Bergman supo sacar partido de la gran tradición de Stiller y Bjostrom: no le fué extraña tampoco la ácida comedia burguesa pero como anota Julián Marías en sus dos tomos de "Visto y Oído" es "Cuando huye el día" ( o Fresas Salvajes) su obra más lírica, un bellísimo y cruel “adaggietto” en el cual su antiguo maestro Sjostrom realiza a pesar suyo su última y más luminosa aparición en la pantalla, el film mas adorable de su “opús”: el fracaso, la envidia, el egoísmo, la ruindad, se rinden cuentas a si mismas en un viaje donde el costado del sueño le sirve a Bergman para recrear las imágenes más hermosas del cine con un llamamiento a la luz y la salvación final. Ahí los cuadros de Frontisekc Vlacil sobre el medioevo no lo emularan. Sería sin dudas "El séptimo sello" la más perfecta de las ilustraciones del trágico ajedrez que juegan la eternidad y el tiempo, la vida y la muerte, el destino y la libertad, ilustrándonos como Durero el cruel viaje de la vida. "Detrás de un vidrio Oscuro" con reminiscencias de Bresson y el más cruel requisitorio acerca del creador y la fe estériles en éste mundo para mostrar una salida del túnel de la soledad y el fracaso, su más negra descripción del suplicio de la condena que conlleva la culpa. "El mago"- juego irónico acerca de la identidad, la fantasía y la realidad" - nos conduce a "El silencio"- cumbre del solipsismo y el escepticismo bergmaniano-. Al silencio de Dios le corresponden los desiertos en los que habitan los” hombres de paja” (Elliot) para los cuales las plegarias han muerto y las preguntas también aunque la alegoría se abra sobre una enorme e inquietante pregunta "pregunta": ¿Para qu
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AMOR Y MUERTE poema de Oscar Portela a Barry Carter Ven a mí ahora, así se hará justicia. Pues si antes de tiempo te nombré, y respiré tu aire en la amapola y tus muslos más blancos que el deseo ahora solo en sueños tomas mi voz y hablas. Dices, dictas los latidos del corazón cansado, arrebujado en tu memoria. Y me sostienes con tus suaves manos y con el viento de los sonidos que penetran Hasta el vientre del sexo. Junco arremejido por la tempestad del tiempo. Y yo entregado a ti y a las impunes redomas del placer que así se pagan, con soledad y llanto, con vacío y triste orfandad de un alma que no tiene otra morada que mirarte a los ojos y saber que en esos calmos lagos ya vacíos están todos mis muertos. Las llagas que ningún Dios puso en mí Sino el ansia de Icaro y ser más. Aún más y contenerlo todo. Sucedió en un instante. Los espejismos bebidos lo confirman y penetran en mí como cuchillas y el agua dulce se torna amarga entre mis labios. ¡Ah poseído por el amor que mata! Por la muerte que ama en mí más que la nada pues es preferible a no querer “querer la nada”, la ciega muerte que ríe hoy de aquellos cuerpos que entrelazados formaban la eternidad de un tiempo que se deslíe tempranamente ahora pues ya no espero. Pues ya no espero los milagros de la suerte que son solo palmeras sin dátiles ni hojas deste desierto ensombrecido cuando aún mi sombra se proyecta en el otro y busca amparo en unos dulces labios que solo son prisiones, sombras del pasajero de la nada, proyecciones del pájaro de la ausencia que aún canta en los sueños, que aún dice en los sueños, amor que matas culmínate en mis horas. Haz de mí tu renuncia y renuncia a mí como en la cruz tú renunciaste a ese Otro que soy también en medio de tinieblas ahora, mientras canta en el cielo el astro que en la noche luce y santifica con ansiosas esperas y entre dulces aromas el alma condenada. Está es la hora: cumplamos el destino Que la palabra anuncia.
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Oscar Portela: una poesía que debe mirarse no leerse por Issa Martínez LLongueras He aquí una muestra apenas de su decir poético, de su lirismo exquisito, contemporáneo y fuerte, que se derrama en la piel del lector. No, no es fácil converger en sus propuestas, para los conservadores o clásicos quizá sean atípicos sus poemas, para los que preferimos la profundidad, las imágenes, el verso libre sin corsé, encontraremos en las propuestas de Óscar Portela esa parte que nos completa en nuestra esencia humana y hasta en nuestros propios caminos poéticos. Hay una filosofía simple en sus poemas, un simple discurrir de los tiempos y momentos, de los espacios, una franqueza arrolladora que no alcanzan a esconderse por debajo del dominio del lenguaje que caracteriza a su poesía. Su poesía no tiene tanto que ver con la belleza (como tal), sin embargo, su poesía se hace bella por esa sencillez con la que mira el mundo, con esa resignación, con esa aceptación de sí mismo que no le exime del dolor. Su lenguaje, definitivamente, es un lenguaje de imágenes, por eso, el tipo de poesía que maneja Óscar Portela debe mirarse, no leerse, quien lo lee se queda fuera, quien mira y lleva las imágenes de su lenguaje a su mente, se estremece. */ La autora dirige entre otros medios la revista “Palabras Diversas” y de la Red Mundial de Escritores en Español (Remes)
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OSCAR PORTELA TENGO PARA MÍ A mi maestro Oscar del Barco poema de Oscar Portela Tengo para mí que soy yo mismo la sombra que me guía y que se adensa tras de mis ciegos pasos. Seguro estoy de que soy aquel rapaz dueño del daimón que promueve destinos que derivan en la espectralidad de la intemperie- y que sueña el reposo y sin posada, se corona a sí mismo con espinas- mirtos, alas de colibríes, piel de culebras- en el vacio sótano de un castillo parlante. Y tengo para mí la sombra del suicidio, la ajusticiada sombra de la lumbre – el danzarín desesperado - el bufón hecho tea- todo lo tengo para mí, pues yo soy ese y el otro, el otro que me espera, que no termina de nacer, el moribundo - el nonato que finge estar aquí- y ser el sueño de una pobre mujer en pueblo oscuro. Ese soy y para mí lo tengo: lo tengo escrito en lápidas de pórfido, en lenguas nunca habladas, sobre salobres mares desecados y soy el asesino y el amante, el ladrón y el que dona sin esperar ya nada- Soy el desesperado que desea no desear ya más que la desidia – el odiador del verbo y de la música- de los paisajes que remedan espejos lanzados como sombras al abismo de un corazón ya muerto: soy el amanecido y el que ignora los ciegos soles de toda aurora ausente. Soy Villon y soy Poe y soy una elegía interminable que susurra los nombres nunca dichos y que caen con ellos taciturno al fondo del averno. Ay, y tengo para mí que soy yo mismo Lucifer y Gabriel en duelo extraño. Así afirmo que tengo para mí que las doloras de Vallejo fueron escritas por mis lágrimas y que debo quedarme – aquí me quedo, solo, temblando, como un ave sin nido en seca rama. Soy el lascivo y el asceta que se desangra a solas sin hermanos o respuestas que me confirmen en aserto - digo que tengo para mí que soy yo mismo- y el otro- el otro- el otro Oscar que sabe lo que calla y llora a solas- a solas canta y el desierto mundo que se acrece aquí – como un buque fantasma en las tinieblas sigue su rumbo sin otro puerto que vigilia eterna: este soy yo que para mí lo tengo. Ave de un paraíso extraño, veneno de una cobra en celo que paraliza y mata, yo soy esto. Y aquí me quedo. Ya sin lugar ni mundo pues los dejo a la sombra que jamás da conmigo en el cuadrante y al otro, al otro Oscar, al que yo espero muriéndome de frío en el averno: que extraña certidumbre ésta que tengo y pues paro ahora mismo – el tener para mí que yo soy este - y el otro - y los otros y los otoños lánguidos, o las ciudades despobladas y un lejano recuerdo que me habita: un abra y un caballo a solas y el daimón invisible que extravía a las almas más sencillas y nobles – la porfía y la lucha contra el viento – tengo yo para mí que ahí nacieron. OSCAR PORTELA en Tengo Para Mí e te fabula narratur Søren Kierkegaard por Alejandro Drewes Poema donde el poeta Oscar Portela se retrata por entero: el poeta entregado hasta el fondo a la celebración de la juventud y las pompas de jabón de Machado, asume la decadencia y el viento de la carne que muere por una lluvia de instantes y le opone el dios danzante de Nietzsche. Así va recorriendo la memoria y la sombra de los grandes poetas amados que lo precedieron y renueva en cada uno su propia voz. Una voz con algo inasible de profecía como se nos da siempre la voz de los poetas mayores y por tanto no escuchados e ignorados en su tiempo. Voz en la voz de Vallejo, piedra negra sobre piedras blancas desde Corrientes a un lejano Paris diluido en el aguacero de los años. Soy Villon y soy Poe y soy una elegía interminable que susurra los nombres nunca dichos y que caen con ellos taciturno al fondo del averno. Ay, y tengo para mí que soy yo mismo Lucifer y Gabriel en duelo extraño. Así el canto se eleva sin otra razón que la celebración de sí mismo en el juego de abalorios de la propia vida que es la vida de uno y la de todos. Como Whitman – a mí mismo me celebro y me canto – y su contracara en los negros himnos del cuervo de Poe- la máscara de la risa del bufón del rey de la baraja y su reverso en la tragedia. Y tengo para mí la sombra del suicidio, la ajusticiada sombra de la lumbre – el danzarín desesperado - el bufón hecho tea- todo lo tengo para mí, pues yo soy ese y el otro, Del mundo con la soga al cuello lapidando al outsider de Villón y Genet a Portela. Poeta y escritura en marginalidad conmovedora y absoluta. Palabras de agua desgastando un muro cerrado incansablemente. Versos con lejanos ecos de los versos iniciales de Faulkner - A green bough – Oscar Portela como el espejo de aquel otro ladrón y asesino es condena del ojo implacable de la luna y vida sin otra paz en esta tierra. Uno, el otro, el mismo. Errante en el laberinto del tiempo y sombra que a veces se busca en los espejos. Un verdadero himno en el que hay mucho de lo mejor de la voz de Oscar Portela. Texto que emociona leer y que personalmente guardo entre lo mejor de los archivos de la memoria. Alejandro Drewes Buenos Aires ( Arg)
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BIENVENIDA poema de Oscar Portela Bienvenida “Madame La Morte”. "Tout à l"heure". Ah bienhechora que podarás mis ramas y mis secos Sarmientos. Los espejismos del deseo, las fiebres de La pasión de vida, los mísmos sueños y dejarás de mi Huellas, cenizas que no guardarán las urnas Del lenguaje y apenas repetirán los “otros” como Salmos encantatorios de un lenguaje que se dice a si Mismo si remitir a nada que no sea repetición de un eco. No otra cosa soy sino eco y lamento del viento y apenas sangre Que desecarán arenas de un desierto anterior a los textos Dictados por los ángeles y que no son sino copos de nieve De un incendiado invierno: bienvenida “Madame” sin patéticos Cantos o clamores ante dioses o designios misteriosos De las Parcas y el tablero de ajedrez de los Dioses. "Tout à l"heure" Madame. Serán segundos para una Eternidad en donde se clausura todo. Un zureo de plumas Blancas quizá anticipe la entrega de lo que no fue Sino envío hacia ninguna parte. Nadie está frente a frente Al relámpago preparado para entrar a lo que se da como Tormento y calofrío pero algo nos dice que “Madame” Se aproxima y que no habrá retorno alguno salvo a La letanía del círculo vicioso que una y otra vez nos lanza De la Nada a la Nada: "Tout à l"heure" Madame. Aquí nadie pregunta porque. El azar y el devenir No contestan a oráculos y los contratos han sido Rescindidos: “Hasta siempre y a todas horas Madame”.
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UN ADIÓS DE OSCAR PORTELA a Christian Binderfeld poema de Oscar Portela Perdido el fuego del aliento que los Dioses Depositaran en lo profundo de mi boca ¿Adonde huir,ah decidme vosotros: Hacia que calmos lagos donde duermen las algas, oh vasto mundo y abandonar mis sueños y deseos volados hacia el invierno más letal donde sucumbe el alma de la forma? Gotas de sangre caen de mis ojos. Adiós. ¿Quién habla ahora y en nombre de que loa aún a la tierra? Vasto mundo, vasto mundo: alguna vez amé su cuerpo y mis voces hablaron por su ebria alegría y mi años florecieron repentinos como el relámpago en sus manos transformadas en fuentes: Una flor de lapacho perforaba mis ojos. Restancias del deseo. Si me llamara Raimundo vasto mundo sería apenas una rima y no una solución. Adiós palomares silvestres. Todo lo noble se ha esfumado del mundo ahora que los Dioses abandonaron al amigo del solar y la endecha. ¿Adonde ir decidme ya vosotros apresuradamente: no se quien soy y la sordera hace presa de mí: Adiós memorias. Las nauseas me devoran. Cumplidas que fueran las tareas encomendadas a mi ambiguo destino me despido ahora atentamente de vosotros: Oscar Portela
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POEMAS ESCOGIDOS DE OSCAR PORTELA SELECCIONADOS POR CHRISTIAN BINDERFEL 1. DESEO Pasa junto a la noche centellante deseo. En ti admiro la profusa Inocencia de la aurora. Como el belfo sediento Tiemblas desnudo, así Las migraciones de la vida Junto al foz de tu divina marejada Aislado por tus corrientes Temo por mi lacerado De cintura desnuda, golfo donde se quiebran Tus olas más agudas. Tú, deseo, tiñes la muerte de azul. Irrevocable es tu vocación Como el parloteo del mirlo. Tiempos hay En que no escucho El oscuro fluir de tus cisternas, Pero como la aurora Tú vuelves, y tiemblo como él Acantilado del golfo donde abismas Tus diademas salvajes. Pasa junto a éste turbado, centauro de ojos agudos como el crepúsculo. Fosco mar donde ocultan las ostras Sus parpadeos de ciego. Pasa junto a mí, centellante. A pesar de todo Conturbado el vuelo del abejorro En el Estío, Siento como los dioses Acuden a mi ayuda. 2. ADÓNDE A José Ganora Si he de morir, haz que me pierda entre alguazales de oro y hoscas talas o pajonales altivos peinados en las lomas por el fuego de enero. Desbordadas están ahora las imágenes. A escuadra el mediodía sobre la vaga sombra de lejanas palmeras. Evocado está el todo, bañado en el silencio, y en un leve declive canta insomne el origen. Hoy como ayer espero. Amarillos limones, sumo frío y perfecto. Surcos que recogen las lenguas del deseo. Abre las puertas ya, las márgenes radiantes y haz que sea tu noche el retorno a los montes que abandoné de niño. Huye ahora el deseo. Como la garza en vuelo, protégelo Señor. 3. DE LILAS A Francisco Madariaga En la clausura de la melancolía del nombre que es sólo muerte, a la lumbre del nombre de la fugáz aparición la campana mortuoria de la memoria del nombre, tú, horror del vértigo de la ausencia que calcinas mis sueños abandonados a la intemperie donde cantan las sombras de una promesa clausurada en el nombre y no será cumplida. Arde la mano sola, crucificada por los sueños alza vuelo y se apaga. 4. ELEGÍA A Alicia Dujovne Ortíz, en la lejana Francia Toma de mí lo que va a desaparecer, tómame, vigílame como desapareciendo, fiel vacío de un perfume extinguido, pura ausencia abismada en lo innombrable, oh vacilante sombra en el crepúsculo, vacíame en la memoria de mí, en el abismo de mi propia locura. Toma de mí lo que se dicta, la profecía de un pasado que viene de lo no acontecido y llama con la fuerza del fuego, su pabilo entre ruinas, los simulacros y fantasmas grabados en lo profundo de mi llagada lengua. Toma mi voz para dejarme, los nombres que me dicto, tu sombra enturbiándose entre sombras, toma otra vez mi voz, mi cuerpo, la fría mortaja de la memoria, y levanta el líquido de las horas para escanciarla en tu cansada boca, luego olvídame, vacíame, escándeme. Yo hice tu alma a imagen de mis dudas, alma mortal, poesía. 5. LLAMA A Dora Vidal y Marita Saiach Esta explosión de rosas de aire esta flama de rosas como l
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