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Grupo de Estudios de la Biblia

¿Existe el infierno?

Arturo
Escrito por Arturo
el 18/12/2012

Los judíos llamaban a lo que nosotros conocemos con "infierno", "Sheol" o "Seol"; Los griegos lo denominaban "Hades", y podemos seguir dando nombres dependiendo de los diferentes pueblos en las diversas épocas de nuestra historia. Se tenía la idea de un lugar en donde iban a morar los muertos para toda la eternidad. Así, en el antiguo israel se consideraba que los espíritus de los muertos habitaban un lugar oscuro (Las tinieblas) en donde vivían en un estado de semiinconsciencia, vagando sin rumbo.

La cultura occidental, influenciada por el cristianismo católico, ha creído ver en el infierno un lugar de sufrimientos y castigos en donde iban a parar los que en su vida habían cometido grandes pecados. En estos tiempos se habla que el infierno es un estado de separación del hombre respecto a Dios, por lo que se estaría abandonando la idea del infierno como un lugar "físico" fuera de nuestra dimensión terrena, por la idea de un "estado" del hombre. Respecto de esto último surgiría la cuestión de "dónde" se podría ubicar ese estado de separación ¿En esta vida presente? ¿Después de muertos?

¿Cuál es la concepción que tienen ustedes respecto dela naturaleza de este lugar tan temido y tan misterioso?

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 18/12/2012

Permitame señor Arturo que comparta con usted esta información.

Las personas malas sufre tormento en el infierno.

¿Cómo se creó el mito?

“De todos los filósofos griegos de la época clásica, Platón es quien más ha influido en el pensamiento tradicional sobre el infierno. ” ( Historia de los infiernos, de Georges Minois, página 64.)

“Desde mediados del siglo II d.C. , algunos cristianos educados en la filosofía griega empezaron a sentir la necesidad de expresar sus creencias en los términos de esta [...]. La filosofía que más les convino fue el platonismo. ” ( The New Encyclopædia Britannica, 1988.)

“La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, ‘el fuego eterno’ [...]. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios. ” ( Catecismo de la Iglesia Católica, tercera edición revisada, página 242.)

¿Qué dice la Biblia? “Los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, [... ] pues no hay actividad ni planes, ni ciencia ni sabiduría, en el Seol adonde te encaminas. ” (Eclesiastés 9:5, 10, Biblia de Jerusalén Latinoamericana. )

Seol es una palabra de origen hebreo que se refiere a “la morada de los muertos” y que algunas Biblias traducen por “infierno”. ¿Qué nos enseña este pasaje sobre el estado en que se encuentran los muertos? ¿Están siendo atormentados en el Seol para pagar por sus pecados? No, pues el versículo dice que “no saben nada”. En efecto, los muertos ni sienten ni padecen. Eso explica por qué el patriarca Job, cuando estaba sufriendo una enfermedad muy grave, le pidió a Dios que lo protegiera “en el infierno” (Job 14:13, Biblia Americana San Jerónimo ). ¿Habría hecho esa petición si el infierno fuera un lugar donde se torturara eternamente a las almas? Claro que no. En la Biblia, el infierno (o Seol) es la sepultura colectiva adonde va la gente al morir, un lugar simbólico donde no existe ninguna actividad.

Esta definición del infierno no solo concuerda con las Escrituras, sino que también es más lógica. Al fin y al cabo, ¿Qué horrible crimen podría cometer alguien para merecer que el Dios de amor lo torturara por los siglos de los siglos? (1 Juan 4:8. ) Ahora bien, si el tormento del infierno es un mito, ¿Qué hay del cielo?

Examine por favor estos versículos: Salmo 146:3, 4; Hechos 2:25-27; Romanos 6:7, 23.

Dios no castiga a las personas en el infierno.

Un saludo.



Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 18/12/2012

LA VERDAD SOBRE EL INFIERNO NOS ACERCA A DIOS

" QUIENES enseñan que el infierno es un lugar de tormento dan una imagen muy distorsionada de Jehová Dios y sus cualidades. Es verdad, la Biblia dice que Dios destruirá a las personas malas (2 Tesalonicenses 1:6-9). Pero la justa indignación que lo lleva a tomar esta medida no es el rasgo dominante de su personalidad.

Está claro que Dios no es perverso ni rencoroso. Él mismo dice: “ ¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ” (Ezequiel 18:23, Nueva Versión Internacional [NVI] ). Si a Dios no le agrada destruir a los pecadores, ¿Cómo le va complacer atormentarlos eternamente?

La principal cualidad de Dios es el amor (1 Juan 4:8). Así es, “el SEÑOR es bueno con todos; él se compadece de toda su creación” (Salmo 145:9, NVI ). Y lo único que pide a cambio es que lo amemos con todo el corazón (Mateo 22:35-38).

¿Temor al infierno, no amor a Dios?

Quienes creen que las almas sufren en el infierno sienten por Dios un angustioso temor. Pero esto no tiene nada que ver con el verdadero temor de Dios. Este temor no es un terror paralizante, sino un profundo sentimiento de respeto por el Creador que nos impide hacer cualquier cosa que le desagrade. Este es el temor que desarrollan quienes conocen la verdad sobre él y llegan a amarlo. Como explica Salmo 111:10, “el principio del saber es temer al Señor; es sabio de verdad el que así vive” ( La Nueva Biblia Latinoamérica, 1992).

Veamos cómo aprender la verdad acerca del infierno le ayudó a Kathleen, una ex drogadicta de 32 años. En su vida no había otra cosa que juergas, inmoralidad y violencia; además, sentía un total desprecio por sí misma. Ella cuenta que veía a su hija de un año de edad y pensaba: “Mira lo que le estoy haciendo. Arderé en el infierno por esto”. En varias ocasiones intentó dejar las drogas, pero no lo conseguía. “Quería ser mejor persona —reconoce—, pero tanto mi vida como el mundo en general me parecían patéticos. No encontraba las fuerzas para cambiar. ”

Entonces conoció a los testigos de Jehová. “Me enseñaron con la Biblia que el infierno no existe. La explicación era completamente lógica —dice ella—. ¡Qué aliviada me sentí cuando supe que no ardería en el infierno! ” También le hablaron de la promesa divina de que los seres humanos podrían vivir para siempre en una Tierra libre de toda maldad (Salmo 37:10, 11, 29; Lucas 23:43). “Por fin tenía una esperanza: vivir para siempre en el Paraíso”, relata ella.

¿Conseguiría Kathleen librarse de su adicción ahora que sabía que no existía aquel infierno que tanto temor le provocaba? “Cada vez que sentía la necesidad de tomar drogas, oraba a Jehová suplicándole ayuda. Recordaba lo mucho que a él le desagrada ese vicio y no quería decepcionarlo. Él siempre contestó mis oraciones”, explica ella (2 Corintios 7:1). Gracias a que no quería desagradar a Dios, Kathleen pudo dejar las drogas.

Así es, el profundo amor y el respeto reverencial que sentimos por Dios —y no el miedo al infierno— es lo que debe impulsarnos a cumplir su voluntad. Si así lo hacemos, podremos disfrutar de felicidad eterna. Como escribió el salmista: “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos” (Salmo 128:1, Reina-Valera, 1960).

******Algunas versiones bíblicas han creado confusión al traducir dos términos griegos — guéenna y háides— por una misma palabra: “infierno”. En la Biblia, el término guéenna alude a una destrucción absoluta, sin posibilidades de resurrección. Por el contrario, quienes están en el háides (en español, Hades) sí tienen la esperanza de ser resucitados.

Por eso, tras la muerte y resurrección de Jesús, el apóstol Pedro pudo decir que Jesús “no
fue abandonado al infierno” (Hechos 2:27, 31, 32; Salmo 16:10; La Sagrada Biblia, de Guillermo Jünemann). En este versículo, el término griego que se traduce “infierno” es háides. Así que Jesús no estuvo en ningún lugar de tormento con fuego, sino en el Hades, que es la sepultura colectiva de la humanidad. Sin embargo, él no es el único a quien Dios tiene pensado liberar del Hades.

Hablando proféticamente de la resurrección, la Biblia dice: “La muerte y el infierno dieron
los muertos que estaban en ellos” (Apocalipsis [Revelación] 20:13, 14, Reina-Valera, 1909). De modo que el “infierno” se vaciará, y volverán a la vida todas las personas a quienes Dios considere dignas de ser resucitadas (Juan 5:28, 29; Hechos 24:15). ¡Qué magnífica esperanza para el futuro! Gracias a Jehová, el Dios de amor infinito, tendremos la alegría de volver a ver con vida a nuestros seres queridos que han muerto.

Copiado


Atalaya 2008 del 1 de Noviembre.

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 18/12/2012

¿QUÉ NOS SUCEDE CUANDO MORIMOS?

"La muerte es lo contrario de la vida. Es como un sueño profundo ( Juan 11:11-14 ). Los muertos no pueden oír ni ver ni hablar ni pensar nada ( Eclesiastés 9:5, 10 ). La religión falsa dice que los muertos van al mundo de los espíritus para vivir con sus antepasados. Pero eso no es lo que la Biblia enseña.

Las personas que han muerto no pueden ni ayudarnos ni hacernos daño. Es común que la gente haga rituales y sacrificios creyendo que estos agradan a los muertos. Sin embargo, esta costumbre no le agrada a Dios porque está basada en una de las mentiras de Satanás. Tampoco puede agradar a las personas que han muerto, pues ellas no tienen vida. No debemos temer ni adorar a los muertos. Solo debemos adorar a Dios ( Mateo 4:10 ).

Los muertos volverán a vivir. En el futuro, Jehová despertará a los muertos para que vivan en un paraíso en la Tierra ( Juan 5:28, 29; Hechos 24:15 ). Dios puede despertar a las personas que han muerto igual que nosotros podemos despertar a alguien que está durmiendo ( Marcos 5:22, 23, 41, 42 ).

La idea de que no morimos es una mentira, y Satanás el Diablo ha hecho que mucha gente la crea. Satanás y sus demonios hacen pensar a la gente que los espíritus de los muertos están vivos y causan enfermedades u otros problemas. Satanás engaña a las personas, a veces por medio de sueños o visiones. Por eso, Jehová condena a quienes tratan de hablar con los muertos ( Deuteronomio 18:10-12 )."


COPIADO

Un saludo. Dolores.

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 19/12/2012

Dolores comenta

Las personas malas sufre tormento en el infierno.

¿Cómo se creó el mito?

QUÉ NOS SUCEDE CUANDO MORIMOS?

"La muerte es lo contrario de la vida. Es como un sueño profundo ( Juan 11:11-14 ). Los muertos no pueden oír ni ver ni hablar ni pensar nada ( Eclesiastés 9:5, 10 ).

si es cierto que cuando una persona muere su mente queda en el olvido y Dolores toma un versiculo de el antiguo testamento para ivalidar el infierno.. Pero por que no toma algunos otros versiculos de el nuevo testamento , como por ejemplo este ,
Hebreos 9. 27.. Esta establecido que los hombre smueran una ves y despues de esto el juicio. O tal ves este otro que habla de la condenacion

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

fijemonos en el 19 , alli claramente nos habla que habra un condenacion,,o sea un jucio,, mas estos versiculos muy rara ves los testigos de jehova los publicaran , por que en si ellos no publican todos los versciculos,, solo algunos que son parte de su juego en el ajedrez.. Es cierto que Dios es amor asi lo declara la escritura pero tambien Dios es fuego consumidor, ya la escritura dice que horranda cosa es care en manos de el Dios vivo.. Dios es un Dios de justicia , pero tambien tiene ira , el creador no perdono al diablo cuando era un angel y lo arrojo al abismo y ha creado un lugar para el que se llama el lago de fuego y azufre donde un dia lo enviara para que no engañe ,mas al mundo y no lo destruya : el diablo e sun espiritu y los espiritus no pueden ser destruidos,, es por eso que dios tambien ha creado prisiones para los angeles aue ss rebelaron ante Dios,

2 pedro

4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;

6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, vemos que Dios dicto su juicio sobre muchos y ejemplo lo tenemos de ello
ahora cuando el hombre muere su mente queda en el olvido , pero esto es por un lapso, la muerte es como un sueño , pero en el dia de la resurecion volveran a tener conciencia todos los muertos y daran cuenta a Dios,, muchos seran recompensados y muchos seran condenados,,

41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

el infierno es un lugar fuera o lejos de la presencia de Dios para siempre
donde el pecador no arrepentido lamentara toda su vida por haber rechazado la gracia y el perdon de Dios que El ofrece por medio de el evangelio.. El cuerpo gobernante dice que no hay infierno que no hay condenacion,, por que lo niegan ,, y quienes son ellos despues de todo, que acaso la verdad proviene de ellos, o la verdad proviene de la palabra de Dios,, al negar tal lugar hacen de Dios mentiroso, y quein es el mentiroso quien es el padre de mentiras,, quien engaño a eva , quien contradijo la advertencia de no comer de el arbol de el fruto prohibido,

4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 19/12/2012

No existe el infierno no creas en es mito,, no Dios es amor,, mas en secreto dice en su mente, mas no les dire que horrenda cosas es caer en manos de el Dios viviente,, por que hace esto el padre de mentiras ,, por esta sencilla razon, el proposito de Dios es que todos los hombres sean salvos..
1 timoteo 2 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. ,, de la verdad no de la mentira,, mas el diablo enseña al mundo que no habra un jucio final, por que , por que el diablo quiere que toda la humanida sea condenada y se irrita que el creente sea salvo de la ira de Dios
por la fe en Cristo jesus,, lo cirto es que el ya fue condenado para el , la muerte expiatora de Cristo no lo justifica de su rebeldia,, y no solo eso un dia sera lanzado al lago de fuego y azufre donde jams podra engañar a la humanidad,, asi lo deescribe la escritura

apocalipsis 21 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 19/12/2012

¿Qué es realmente el infierno?

PRESCINDIENDO de lo que usted se imagine al escuchar la palabra infierno, por lo general evoca la idea de un lugar de castigo donde se paga por los pecados cometidos. Tocante al pecado y su efecto, la Biblia dice: “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12). Las Escrituras también señalan: “El salario que el pecado paga es muerte” (Romanos 6:23). Dado que el castigo por el pecado es la muerte, la cuestión fundamental que debemos plantearnos para determinar la verdadera naturaleza del infierno es: ¿Qué le sucede al ser humano cuando muere?

¿Hay algún tipo de vida después de la muerte? ¿Qué es el infierno y qué clase de gente va a ese lugar? ¿Tienen alguna esperanza las personas que se encuentran allí? La Biblia responde de modo veraz y satisfactorio a estas preguntas.

¿Hay vida después de la muerte?

¿Tenemos algo en nuestro interior, un alma o espíritu, que sobreviva a la muerte del cuerpo? Observe cómo llegó a existir el primer hombre, Adán. En la Biblia leemos: “Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida” (Génesis 2:7). Aunque la respiración lo mantenía vivo, soplar “el aliento de vida” en sus narices implicó mucho más que sencillamente insuflar aire en sus pulmones. Dios proporcionó al cuerpo inerte de Adán la chispa de la vida: “la fuerza de vida”, que está activa en todas las criaturas terrestres (Génesis 6:17; 7:22). La Palabra de Dios llama a esta fuerza vivificante “espíritu” (Santiago 2:26). Dicho espíritu se puede comparar a la corriente eléctrica que activa una máquina o un electrodoméstico de modo que pueda realizar su función. Igual que la corriente nunca adquiere las características del aparato que activa, la fuerza de vida no asume las cualidades de las criaturas a las que anima. No tiene personalidad ni capacidad de pensar.

¿Qué le sucede al espíritu en el momento de la muerte? Salmo 146:4 menciona: “Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos”. Cuando la persona fallece, su espíritu impersonal no sigue existiendo en otro lugar como criatura espiritual. Más bien, “vuelve al Dios verdadero que lo dio” (Eclesiastés 12:7). Esto significa que toda esperanza de vida futura depende por completo de Dios.

Los antiguos filósofos griegos Sócrates y Platón sostenían que el hombre tiene en su interior un alma inmortal. ¿Qué enseña la Biblia acerca del alma? Génesis 2:7 declara que Adán “vino a ser alma viviente”. No dice que recibiera un alma, sino que toda su persona llegó a ser un alma. Las Escrituras señalan que el alma puede, entre otras cosas, trabajar, tener hambre, ser secuestrada y padecer insomnio (Levítico 23:30; Deuteronomio 12:20; 24:7; Salmo 119:28). En efecto, el ser humano es en sí mismo un alma. Cuando muere alguien, muere un alma (Ezequiel 18:4).

Entonces, ¿En qué condición se encuentran los muertos? Cuando Jehová pronunció sentencia contra Adán, le dijo: “Polvo eres y a polvo volverás” (Génesis 3:19). ¿Dónde estaba Adán antes de que Dios lo formara del polvo de la tierra y le diera la vida? Sencillamente no existía. De modo que cuando murió, volvió a ese estado de inexistencia total. Eclesiastés 9:5, 10 indica claramente en qué condición se encuentran los muertos. Allí leemos: “Los muertos nada saben [... ;] no hay obra, ni actividad mental, ni ciencia, ni sabiduría en el sepulcro, adonde te encaminas” (Ediciones Sigal). Según las Escrituras, la muerte es un estado de inexistencia. Los muertos no están conscientes, no piensan ni sienten.

¿Es el tormento eterno , o el sepulcro común?

Puesto que los muertos no están conscientes, el infierno no puede ser un lugar abrasador de tormento donde las personas malvadas sufran después de la muerte. Entonces, ¿Qué es el infierno? Para contestar esa pregunta, examinemos lo que le sucedió a Jesús cuando murió. El escritor bíblico Lucas cuenta al respecto: “Su alma no fué dejada en el infierno [Hades], ni su carne vió corrupción” (Hechos 2:31, Reina - Valera, 1909). ¿Dónde estaba el infierno al que hasta Jesús fue? El apóstol Pablo escribió: “Les transmití [... ] que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue enterrado, sí, que ha sido levantado al tercer día según las Escrituras” (1 Corintios 15:3, 4). Así pues, Jesús estuvo en el infierno —el sepulcro—, si bien no permaneció allí porque fue levantado o resucitado.

Piense también en el caso de Job, un hombre justo que sufrió mucho. Dado que deseaba salir de la difícil situación en que se hallaba, le rogó a Dios: “ ¿Quién me dará, que me cubras en el infierno [Seol], y me escondas, hasta que pase tu furor, y me aplaces el tiempo, en que te acuerdes de mí? ” (Job 14:13, Scío de San Miguel ). Sería totalmente irrazonable pensar que Job deseaba buscar protección en un lugar abrasador. Para él, “el infierno” era simplemente la tumba, donde terminaría su sufrimiento. De modo que el infierno del que habla la Biblia es el sepulcro común de la humanidad, donde van tanto las personas buenas como las malas.

¿Es el infierno un símbolo de aniquilación?

¿Pudiera ser el fuego del infierno un símbolo de destrucción absoluta? Las Escrituras hacen distinción entre el Hades, o infierno, y el fuego cuando dicen: “La muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego”. El “lago” al que alude el texto es simbólico, ya que la muerte y el infierno (Hades) que se arrojan en él no pueden quemarse en sentido literal. “Esto [el lago de fuego] significa la muerte segunda”, es decir, una muerte sin esperanza de resurrección (Revelación [Apocalipsis] 20:14).

El lago de fuego tiene un sentido similar al del “Gehena [infierno, La Biblia de las Américas ] de fuego” del que habló Jesús (Mateo 5:22; Marcos 9:47, 48). La palabra Gehena aparece doce veces en las Escrituras Griegas Cristianas y se refiere al valle de Hinón, situado fuera de las murallas de Jerusalén. Cuando Jesús estaba en la Tierra, este valle se empleaba como vertedero de basura “donde se echaban los cadáveres de los delincuentes, los animales muertos y toda clase de inmundicias” (Smith’s Dictionary of the Bible). A fin de eliminar los desperdicios se mantenía el fuego siempre encendido añadiéndole azufre. De modo que Jesús utilizó este valle como símbolo adecuado de destrucción eterna.

Al igual que el Gehena, el lago de fuego simboliza la aniquilación perpetua. El que la muerte y el Hades sean “arrojados” en él significa que serán eliminados cuando la humanidad quede libre del pecado y de la condena a muerte. Quienes pequen deliberadamente y no se arrepientan tendrán su “porción” en dicho lago, es decir, serán aniquilados para siempre (Revelación 21:8). Por otro lado, las personas que se encuentran en el infierno —el sepulcro común de la humanidad— y en la memoria de Dios tienen un maravilloso porvenir.

¡Se vacia el infierno!

Revelación 20:13 dice: “El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos”. Así es, el infierno bíblico quedará vacío. Como prometió Jesús, “viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la de Jesús] y saldrán” (Juan 5:28, 29). Aunque hayan desaparecido completamente, millones de personas que están en la memoria de Jehová Dios resucitarán en un paraíso restaurado en la Tierra (Lucas 23:43; Hechos 24:15).

En el nuevo mundo de Dios, los seres humanos resucitados que cumplan con Sus justas leyes no volverán a morir jamás (Isaías 25:8). Jehová “limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. De hecho, “[l]as cosas anteriores ha[brá]n pasado” (Revelación 21:4). ¡Qué dicha les espera a los que están en el infierno, o “las tumbas conmemorativas”! Sin duda, esto es razón suficiente para que adquiramos más conocimiento de Jehová Dios y su Hijo, Jesucristo (Juan 17:3).

[ Notas]

En la revisión de 1909 de la Reina-Valera, el término griego hái·dēs (Hades) se traduce “infierno” o “infiernos” las diez veces que aparece en las Escrituras Griegas Cristianas. En Lucas 16:19-31 se mencionan tormentos, pero todo el pasaje tiene un sentido simbólico. ****Véase el capítulo 88 del libro El hombre más grande de todos los tiempos, editado por los testigos de Jehová.

****( si desea leee el capitulo que se cita, puede pinche por favor en esta página, en el tema El rico y Lázaro, compartido el día 2/9/ 2011. Gracias )

http://grupos.emagister.com/debate/el_hombre_mas_grande_de_todos_los_tiempos/1555-787899/p19



El término hebreo sche’óhl (Seol) aparece sesenta y cinco veces en las Escrituras Hebreas. En la revisión de 1909 de la Reina-Valera se traduce “infierno”, “sepulcro”, “sepultura”, “abismo”, “profundo”, “huesa”, “fosa” y “hoyo”.

* Job le pidió a Dios que lo protegiera en el infierno
* El Gehena ardiente simboliza destrucción eterna
* Los que están en las tumbas conmemorativas saldrán’


COPIADO DE LA ATALAYA 15/7/2002

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 20/12/2012

El infierno esel lago de fuego y azufre.. El seol ni el hades son el infierno

ahora la pregunta hay algo inmortal en el ser humano,, primero que todo debemos de saber que el hombre esta constituido de tres partes espiritu alma y cuerpo,, asi como el universo esta compuesto de tiempo materia y espacio , asi el hombre , un ser tripartita creado por Dios,, ahora cuando Dios creo al hombre soplo en el parte de su naturaleza,, nos hizo a su imagen y tambien Dios ha puesto eternidad en el hombre,, asi lo declara la biblia.

Eclesiastés 3:10-12

10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida

asi la misma palabra de Dios nos declara esta gran verdad hay eternidad en el hombre,, mas que parte de el hombre es eterna,, el cuerpo no por que lo material es temporal,,.. El espiritu vuelve a Dios que lo dio, amigos el alma es la parte inmortal de el hombre , pero que el el alma,, es tu ser interior la persona que mora en este untensilio de barro,,el ser pensante que habita en el cuerpo,, que es el hombre en si, somos palabras vivas morando en utensilios de barro,, por ejemplo yo me llamo Rosendo barajas,, mi ser esta compuesto de palabras por que soy a imagen de Dios

pues el alma es la que sufrira la condenacion.. La muerte segunda asi tambien se le llama al lagode fuego y azufre.. Para entender que e sla muerte debemos de conocer que existen dos tipos de muerte, la muerte fisica y la muerte espiritual, muerte significa separacion,, cuando una persona muere fisicamente el espiritu y el alma se separan de el cuerpo

el hombre esta separado de Dios,, significa que esta mueryo espiritualmente--la biblia nos describe que todos hemos pecado y estamos alejados de la presencia de Dios romanos 3 ,23 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

ahora el hombre al nacer a este mundo ya viene muerto espiritualmente por causa de el pecado que mora en nosotros,, eso es la muerte primera,, espiritualmente,, mas la muerte segunda sucedera en el dia de el jucio final.. La segunda separacion de la presencia de Dios,, el pecador no arrepentido ser lanzado al lago de fuego y azufre donde pasara una eternidad lamentadose de haber rechazado el plan de salvacion de Dios por medio de el evangelio,, amigos el diablo quiere hacrete creer que el infierno no es real,, mas para eso vino jesucristo para salvarnos de la condenacion eterna

El rico y Lázaro

19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,

21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.

22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,

28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.

30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 20/12/2012

¿Qué enseñço Jesús sobre el infierno?

" Jesús dijo: “Si lo que ves con tu ojo te hace desobedecer a Dios, mejor sácatelo. Es mejor que entres al reino de Dios con un solo ojo, que tener los dos ojos y ser echado al infierno , donde hay gusanos que nunca mueren, y donde el fuego nunca se apaga” (MARCOS 9:47, 48, Traducción en lenguaje actual [TLA] ).

En otra ocasión, habló de un período de juicio durante el cual les diría a los malvados: “Apártense de mí, malditos, vayan al fuego que no se apaga, preparado para el diablo y sus ángeles”. Y luego explicó que estos irían “al castigo eterno” (MATEO 25:41, 46, Biblia de América [BA] ).

A PRIMERA vista puede parecer que estas palabras de Jesús en verdad apoyan la enseñanza de un tormento eterno en las llamas del infierno . Sin embargo, la Biblia indica claramente que “los muertos no saben nada”, y Jesús nunca diría algo contrario a lo que dice la Palabra de Dios (Eclesiastés 9:5, BA ).

Entonces, ¿A qué se refería cuando habló de echar a alguien “al infierno ”? Además, cuando empleó la expresión el “fuego que no se apaga”, ¿Estaba hablando en sentido literal o simbólico? ¿Por qué se dice que los malvados sufren un “castigo eterno”? Contestemos estas preguntas de una en una.

¿A qué se refería Jesús cuando habló de echar a alguien “al infierno ”? En la versión arriba citada de Marcos 9:47, el vocablo griego traducido por “ infierno ” es guéenna, un término procedente del hebreo gueh hinnóm, que significa “valle de Hinón”. Este valle —situado a las afueras de la antigua Jerusalén— se empleó en tiempos de los reyes israelitas para ofrecer niños en sacrificio. Dios condenaba esta repugnante práctica, así que prometió ejecutar a quienes realizaban estos actos propios de la religión falsa. Este valle llegaría a conocerse como el “valle de la Matanza”, donde yacerían sin ser enterrados “los cadáveres de esta gente” (Jeremías 7:30-34, TLA ). De este modo Jehová predijo que el valle de Hinón dejaría de ser un lugar donde se torturaba a seres vivos y se convertiría en un lugar para depositar grandes cantidades de cadáveres y así deshacerse de ellos.

En tiempos de Jesús, el valle de Hinón se utilizaba como basurero. Allí se arrojaban los cadáveres de algunos criminales, y un fuego constante quemaba sus restos y los desperdicios de los habitantes de Jerusalén.

Parece que cuando Jesús habló de gusanos que no mueren y de un fuego que no se apaga, estaba citando de Isaías 66:24. Este profeta menciona “los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra [Dios]” y dice que “los gusanos que se los comen no morirán, y el fuego que los devora no se apagará” (Versión Popular). Tanto Jesús como sus oyentes sabían que Isaías estaba aludiendo al fin que les esperaba a los cadáveres de quienes no merecían un entierro.

De modo que cuando Jesús habló de ser echados en el valle de Hinón, o Gehena, en realidad se refería a morir sin posibilidades de resucitar. Por si quedaban dudas, dejó claro este punto cuando advirtió que Dios “puede destruir alma [o vida] y cuerpo en el Gehena” (Mateo 10:28, Versión Hispano-Americana ). Por tanto, el Gehena es símbolo de muerte eterna, y no de tormento eterno.

Cuando Jesús empleó la expresión el “fuego que no se apaga”, ¿Estaba hablando en sentido literal o simbólico? Como indica la Biblia de América en Mateo 25:41, ese “fuego que no se apaga” fue preparado “para el diablo y sus ángeles”. Ahora bien, ¿Es posible quemar criaturas espirituales con un fuego literal? ¿No será que Jesús utilizó el término “fuego” de manera simbólica? Está claro que “las ovejas” y “las cabras” que se mencionan en ese mismo relato no son literales. Más bien, representan a dos tipos de personas (Mateo 25:32, 33). Por lo tanto, ese “fuego que no se apaga” quema a los malvados, pero solo en sentido figurado.

¿Por qué se dice que los malvados sufren un “castigo eterno”? Aunque la mayoría de las traducciones emplean la palabra “castigo” en Mateo 25:46, el significado básico del término griego kólasin es “poda de los árboles”, que implica truncar o recortar lo que sobra. Así, a diferencia de las personas mansas como ovejas que reciben vida eterna, los pecadores incorregibles —comparados a cabras— reciben un “castigo eterno” en el sentido de que se les corta, o trunca, la vida para siempre.

Y usted, ¿Qué piensa?

Jesús nunca enseñó que los seres humanos tuvieran un alma inmortal. Pero sí habló muchas veces de que los muertos volverían a la vida (Lucas 14:13, 14; Juan 5:25-29; 11:25). Si Jesús hubiera creído que las almas eran inmortales, ¿Por qué dijo que los muertos resucitarían?

Jesús tampoco enseñó que Dios tortura eternamente a los malvados; al contrario, dijo: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16, Reina-Valera, 1960). Con estas palabras, Jesús dio a entender que quienes no creyeran en él no tendrían vida eterna. Ahora bien, si lo que en realidad quería decir es que sí vivirían eternamente, pero en un infierno de fuego, ¿Por qué no lo dijo así?

Tal como hemos visto, la doctrina de que el infierno es un lugar de tormento no está basada en la Biblia. En realidad es una creencia pagana disfrazada de enseñanza cristiana (véase el recuadro “Breve historia del infierno ” en la página 6). Está claro, entonces, que Dios no atormenta a nadie en el infierno por la eternidad. Pues bien, ahora que usted ya sabe la verdad acerca del infierno , ¿Cómo influye este hecho en su relación con Dios?

****Breve historia del infierno

NACE DE CREENCIAS PAGANAS. Los antiguos egipcios creían en la existencia de un infierno de fuego. El libro del Amduat, que data del año 1375 antes de nuestra era, habla de quienes han “caído en los hoyos de fuego” y les dice: “No escaparéis [de las llamas]. No lo evitaréis”. Asimismo, el filósofo griego Plutarco (c. 46-120 de nuestra era) dijo que los que estaban en el mundo de ultratumba recibían “castigos y entre atroces sufrimientos y tormentos ignominiosos se lamentaban llorando”.

PENETRA EN DIVERSAS SECTAS DEL JUDAÍSMO. Según el historiador Flavio Josefo (37-c. 100 de nuestra era), la secta judía de los esenios creía que “el alma es inmortal, imperecedera”. También dice que estaban “de acuerdo con los griegos” en que “las almas impuras [... ] van a parar a un abismo tenebroso agitado por tempestades, lleno de sufrimientos eternos”.

SE INTRODUCE EN EL “CRISTIANISMO”. En el siglo II de nuestra era, el libro apócrifo Apocalipsis de Pedro anunciaba lo que les esperaba a las personas malas: “Se les prepara [... ] un fuego inextinguible”. Y luego decía: “Ezreel, el ángel de la ira, viene con hombres y mujeres con la mitad de sus cuerpos en llamas y los arroja a un lugar oscuro, el infierno de los hombres; y un espíritu de la ira los castiga”. En esa misma época, Teófilo de Antioquía citó en uno de sus escritos las palabras de cierta profetisa griega —conocida como la Sibila—, quien describía así el castigo que sufrirían los malvados: “Una llama de fuego abrasador ha de veniros, y por siempre, el día entero, seréis en su ardor abrasados”. Para Teófilo, estas palabras estaban entre lo que es “verdadero y provechoso y justo y digno de amarse por todos los hombres”.

SE UTILIZA PARA JUSTIFICAR LA VIOLENCIA DURANTE LA EDAD MEDIA. María I Tudor —quien fue reina de Inglaterra de 1553 a 1558— recibió el apodo de María la Sanguinaria por quemar a casi trescientos protestantes en la hoguera. Según cuentan, se justificó diciendo: “Si las almas de los herejes van a arder eternamente en el infierno , no hay nada de malo en que yo imite la venganza divina y los mande a la hoguera aquí en la Tierra”.

SE REDEFINE HOY DÍA. Durante los últimos años, algunos grupos religiosos han revisado su doctrina del infierno . La comisión doctrinal de la Iglesia Anglicana, por ejemplo, dijo en 1995: “El infierno no es el tormento eterno; es la elección final e irrevocable de un proceder que se opone de forma tan absoluta a Dios, que lleva irremediablemente a la inexistencia total”.

*** ¿Qué es “el lago de fuego”?

En Apocalipsis (Revelación) 20:10 se indica que el Diablo será arrojado en “el lago de fuego” y atormentado “día y noche por los siglos de los siglos” ( Reina-Valera [RV], 1960). Pero para atormentar al Diablo eternamente, Dios tendría que mantenerlo con vida. Sin embargo, la Biblia dice claramente que Jesús lo va a “destruir” (Hebreos 2:14, RV ). También indica que este lago de fuego representa “la muerte segunda” (Revelación 21:8). ¿A qué se refiere esta expresión? No se trata de la muerte que se menciona primero en la Biblia, la provocada por el pecado de Adán y de la que uno puede ser liberado mediante la resurrección (1 Corintios 15:21, 22). Y dado que la Biblia no dice en ningún lugar que alguien pueda salir libre del “lago de fuego”, “la muerte segunda” tiene que referirse a una muerte irreversible.

Ahora bien, ¿En qué sentido se atormenta eternamente a los que están en “el lago de fuego”? A veces, el verbo atormentar se usa con el sentido de “encarcelar” a alguien. Por ejemplo, en cierta ocasión en que Jesús hizo frente a los demonios, estos clamaron: “ ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? ” (Mateo 8:29, RV ). Estas palabras se aclaran en un relato paralelo, donde se dice que “le rogaban que no los mandase marchar a la cárcel de demonios” (Lucas 8:30, 31, Biblia del Peregrino, nota). Así que todos los que sean arrojados a dicho “lago” sufrirán el tormento de estar eternamente encarcelados en la muerte; en otras palabras, sufrirán “la muerte segunda”."


COPIADO ATALAYA 2008 DEL 1 DE NOVIEMBRE.
Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 21/12/2012

Que es la muerte sgu

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 21/12/2012

El proposito de jesus es salvar a la humanidad de el infierno o la muerte segunda,

LA NECESIDAD DE LAS PERSONAS:

Es el terrible estado y el destino de condenación de todos nosotros lo que hizo necesario el sacrificio de Cristo; si nosotros no hubiéramos estado perdidos y condenados con rumbo directo al infierno no hubiera sido necesario que Jesús viniera a sufrir el castigo que a nosotros nos tocaría; pero por nuestra causa vino Él, para que nosotros no seamos condenados:

" Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre Él ; y por su llaga fuimos nosotros curados . " (Isaías 53: 3-5)

La gran necesidad del sacrificio de Cristo nació de nuestra gran necesidad de salvación.

Como dice la Biblia " fue menospreciado, y no lo estimamos " muchas personas no comprenden todavía lo que el sacrificio de Cristo significa para ellos; porque no ven la necesidad de él. En un principio ni siquiera los discípulos de Cristo entendían la imperiosa necesidad de este sacrificio como nos narra la Biblia:

" Y [Jesús] comenzó a enseñarles, que convenía que el Hijo del Hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reprender. Y Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres . " (Marcos 8: 31-33)

Pedro no sabía lo que decía; sin el sacrificio de Cristo tanto Pedro como todos nosotros no tendríamos como salvarnos. Así también muchísimas personas hoy todavía no se dan cuenta de cuanto necesitan de este sacrificio. Pedro estaba con la mente en otras cosas, muchas personas están con la mente en otras cosas y no piensan en las cosas de Dios.

Pedro todavía no se reconocía a sí mismo como un pecador perdido necesitado de urgente salvación; igualmente muchas personas todavía no están verdaderamente convencidas de que son seres pecadores y por lo tanto condenados, de allí que el sacrificio salvador de Jesús no tenga para ellos la importancia infinita que realmente tiene. Una cosa que puede ayudarnos a entender nuestra condición propia desesperada en sí misma es lo que Dios declara en la Biblia sobre todas las personas sin excepción:

" ¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado a judíos y a gentiles, [los que no son judíos] , que todos están debajo de pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios; todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno: Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente; veneno de áspides está debajo de sus labios; cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; sus pies son ligeros a derramar sangre; quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; y camino de paz no conocieron: no hay temor de Dios delante de sus ojos . " (Romanos 3:9-18)

" Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. " (Romanos 3: 23)

En nuestras propias personas, así creamos ser los más buenos de la tierra, no hay esperanza de salvación, no hay ni habrá méritos suficientes para salvarnos; el primer hombre Adán fue condenado por un solo pecado, y nosotros que somos pecadores desde la raíz de nuestro ser, en nosotros mismos esperanza de salvación no tenemos. Pero gracias a Dios Él nos envió a Jesús para salvarnos y aunque no hay esperanza de nuestra parte, afuera de nosotros está la salvación en Jesucristo para todos los que crean en su sacrificio por nosotros, Él sufrió la condena en nuestro lugar para que nosotros quedemos totalmente liberados para siempre de toda condenación:

" Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios; siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús. " (Romanos 3: 23-24)

Nosotros somos pecadores y no podíamos alcanzar la gloria de Dios con nuestros méritos, ya estabamos condenados, pero Dios ideó la forma para declararnos justos (" justificados ") en base a los méritos de otro, de Jesucristo, gratis, sin que nosotros paguemos nada. Teniendo en vista que Cristo ya ha cumplimentado por nosotros tenemos que saber reconocer sinceramente nuestra condición de pecadores y aferrarnos fuertemente al sacrificio de Cristo que nos salvará para siempre. Grande es nuestra necesidad del sacrificio de Cristo.
Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 21/12/2012

INFIERNO.

Palabra que emplean la traducción católica Torres Amat, la Versión Valera de 1909 y otras para traducir el término hebreo scheʼóhl y el griego hái·dēs. Torres Amat no es consecuente en la traducción de scheʼóhl, pues lo traduce (a veces con añadidos en bastardillas) “ infierno (s)” 42 veces; “sepulcro” 17 veces; “muerte” 2 veces, y “sepultura”, “mortuorias”, “profundo”, “a punto de morir” y “abismo” 1 vez cada una. En la Versión Valera de 1909, scheʼóhl se traduce “ infierno ” 11 veces, “sepulcro” 30 veces, “sepultura” 13 veces, “abismo” 3 veces, “profundo” 4 veces, “huesa” 2 veces, “fosa” 2 veces y “hoyo” 1 vez. Esta misma versión siempre traduce hái·dēs por “ infierno (s)”, traducción que siguen las versiones Torres Amat, Scío de San Miguel y Nácar-Colunga, salvo en Hechos 2:27, 31.

No obstante, otras versiones actuales son más uniformes en la traducción. Por ejemplo, la Versión Valera (revisión de 1960) translitera la palabra original como “seol” 65 veces y emplea “profundo” 1 vez, mientras que utiliza “Hades” siempre que aparece en las Escrituras Griegas. Otro tanto ocurre con la palabra griega Gué·en·na que, aunque algunos la vierten por “ infierno ” (8 veces en la Versión Valera de 1909), se suele transliterar en la mayoría de las traducciones españolas.

Con respecto al uso de “ infierno ” para traducir estas palabras originales del hebreo y del griego, el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento (de W.E. Vine, 1984, vol. 2, pág. 187) dice: “HADĒS [...]. Corresponde con ‘Sheol’ en el AT [Antiguo Testamento]. En la RV [Revisión de 1909 de la Versión Valera ] del AT y del NT, ha sido desafortunadamente traducido ‘ infierno ’”.

La Collier’s Encyclopedia (1986, vol. 12, pág. 28) dice con respecto al “ infierno ”: “Primero representa al Seol hebreo del Antiguo Testamento y al Hades griego de la Septuaginta y del Nuevo Testamento. Puesto que el Seol de los tiempos veterotestamentarios se refería simplemente a la morada de los muertos sin indicar distinciones morales, la palabra ‘ infierno ’, según se entiende hoy día, no es una traducción idónea”.

Es precisamente su acepción moderna lo que hace que el término “ infierno ” sea una traducción tan poco ‘idónea’ de las palabras bíblicas originales. La Nueva Enciclopedia Larousse (1981, vol. 5, pág. 5201) dice bajo “ Infierno ”: “Originariamente, la voz designaba lo que queda situado ‘más abajo’ o ‘inferior’ al espectador”. Así pues, la palabra “ infierno ” originalmente no comunicó ninguna idea de calor o tormento, sino simplemente la de un lugar “más abajo” o “inferior”, de modo que su significado era muy similar al del scheʼóhl hebreo. Es interesante que incluso en la actualidad esta palabra significa, según la misma enciclopedia, “lugar subterráneo en que sienta la rueda y artificio con que se mueve la máquina de la tahona”.

El significado que se le da hoy a la palabra “ infierno ” es el mismo que tiene en la Divina Comedia de Dante y el Paraíso Perdido de Milton, que es completamente ajeno a la definición original de la palabra. Sin embargo, la idea de un “ infierno ” de tormento ardiente se remonta a mucho antes de Dante o Milton. La Grolier Universal Encyclopedia (1971, vol. 9, pág. 205) dice bajo “ Infierno ”: “Los hindúes y los budistas ven el infierno como un lugar de purificación espiritual y restauración final. La tradición islámica lo considera un lugar de castigo eterno”. La idea de sufrir después de la muerte también se halla entre las enseñanzas religiosas paganas de los pueblos antiguos de Babilonia y Egipto. Las creencias babilonias y asirias hablaban de un “mundo de ultratumba [... ] plagado de horrores, [... ] presidido por dioses y demonios de gran fuerza y fiereza”. Los antiguos escritos religiosos de los egipcios, si bien no decían que hubiese lugar donde se padeciese eternamente en el fuego, hablaban de la existencia de un “mundo inferior” en el que había “calderas” para arrojar a los réprobos.( The Religion of Babylonia and Assyria, de Morris Jastrow, Jr. , 1898, pág. 581; El Libro de los Muertos, edición de Juan B. Bergua, Madrid, 1964, págs. 82-85.)

El dogma del “ infierno ” ha sido una enseñanza fundamental de la cristiandad durante muchos siglos, por lo que no extraña en lo más mínimo el comentario publicado en The Encyclopedia Americana (1956, vol. 14, pág. 81): “Ha causado mucha confusión y desconcierto el que los primeros traductores de la Biblia tradujesen sistemáticamente el Seol hebreo y el Hades y el Gehena griegos por la palabra infierno . La simple transliteración de esas palabras en ediciones revisadas de la Biblia no ha bastado para paliar de modo importante esta confusión y malentendido”. Sin embargo, tal transliteración y el que las palabras originales se traduzcan de manera consecuente permite que el estudiante de la Biblia haga una comparación exacta de los textos en los que aparecen estas palabras originales, y llegue a una comprensión objetiva y correcta de su verdadero significado.

COPIADO

P/D

Jesús estuvo tres dias, según una oración católica, en el infierno, ¿Es eso cierto? ¿Estuvo tres días quemándose? No. Estuvo tres dias, muerto, en la sepultura, en el Seol, en el Hades,

Hechos, 2: 31, 32 “Su alma no fué dejada en el infierno . . . A este Jesús resucitó Dios. ” (Hech. 2:31, 32, Versión Valera, 1934)

De igual manera, bajo la dirección de Dios, se levantó a Jonás del infierno, es decir, de lo que hubiera llegado a ser su sepulcro. Esto sucedió cuando el pez lo vomitó en tierra. —Jonás 2:10.

¿Qué es el infierno de que habla la Biblia? Sencillamente es el sepulcro común de la humanidad. Y la promesa conmovedora es que el infierno será vaciado de sus muertos, tal como lo explica la Biblia: “La muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos. ” (Rev. 20:13, 14, Versión Valera, 1934) ciertamente tenemos gran estímulo para aprender más acerca de Dios y los arreglos que él ha hecho para bendecir a la humanidad.

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 22/12/2012

Si Cristo vino a este mundo para salvarnos ,, salvarnos de que,, no voy a usar terminos de que es el seol de que es el hades , si no existe un lugar de condenacion , entonces de que nos salva Cristo,, de la muerte no por que todos morimos tarde o temprano,,entonces de que nos salva. Nos salva de la condenacion, nos salva de un dia que estemos todos ante el jucio de Dios, por su sangre derramada Dios nos declarara justos delante de El,, y de esa manera Dios nos dira benditos vengan al reino preparado para todos los que han creido en Cristo,, mas si no estamos justificados nos dira apartaos de mi hacedores de maldad , y nos hechara a unluger que fue preparado para satanaz y sus angeles.. Que Lolita quiera cambiar los propositos de Dios ,, mas debemos de investigar con diligencia que significa la segunda muerte,, como uan ves lo explique , muerte significa separacion , un dia Dios al impio lo enviara lejos de su presencia lejos de su reino,, ahora no vayan a pensar que el diablo no recivira su castigo por haber desobedecido y por destruir la creacion de Dios,, no un dia el y sus angeles seran lanzados al lago de fuego y azufre que es la muerte segunda,, la muerte segunda es la separacion para siempre de la presencia de Dios,,un lugar de tinieblas

que el diablo enseñe que no hay lugar de tormento y muchos testigos crean eso , Dios declara que habara una condenacion,, un ejemplo si usted roba y se le acusa de habrelo hecho usted tendra que ir a juicio , donde el Juez le dira , no hay problema puede irse,, no de ninguna manera el juez lo pondra en la carcel hasta que pague por haber quebrantando la ley,,

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 22/12/2012

¿Acaba todo con la muerte?

" ES PROBABLE que no exista un enigma más desconcertante y persistente que este: ¿Qué sucede después de la muerte? Durante milenios, mentes brillantes de todas las civilizaciones se lo han planteado. Sin embargo, la filosofía humana y la investigación científica solo han producido una maraña de teorías y mitos.

¿Aclaran el asunto las Sagradas Escrituras? Algunas personas tal vez piensen que las enseñanzas bíblicas sobre la muerte y el más allá son igualmente confusas. Pero, siendo fieles a la verdad, la culpa de la confusión la tiene la multitud de religiones que han ensuciado con mentiras y leyendas las aguas puras de la doctrina bíblica. Si dejamos a un lado las tradiciones y los mitos y nos ceñimos estrictamente a lo que dice la Biblia, descubriremos una enseñanza lógica y esperanzadora.

Antes de que usted fuera usted

Tomemos, a título de ejemplo, los dos pasajes del rey Salomón citados en el artículo anterior, donde se deja claro que los muertos —sean humanos o animales— no están conscientes de nada. Eso quiere decir que, según la Biblia, en el sepulcro no hay trabajo ni sentimientos ni emociones ni pensamientos (Eclesiastés 9:5, 6, 10).

¿Le cuesta creerlo? Piense por un instante: ¿En qué estado se halla una persona antes de llegar a vivir? ¿Dónde estábamos antes de que las microscópicas células de nuestros padres se unieran y nos dieran el ser? Si el hombre posee una entidad invisible que sobrevive a la muerte del cuerpo, ¿Dónde se aloja dicha entidad antes de la concepción? La verdad es esta: no hay una vida anterior que recordar; antes de que nuestros padres nos engendraran, no existíamos. Es así de simple.

La conclusión lógica es que cuando morimos, volvemos al mismo estado de inconciencia en el que nos hallábamos antes de vivir. Es tal como Dios le dijo a Adán después de que él le desobedeció: “Porque polvo eres y a polvo volverás” (Génesis 3:19). En este sentido no hay distinción entre los humanos y los animales. Como indica la Biblia, en lo que toca a la muerte, “no hay superioridad del hombre sobre la bestia” (Eclesiastés 3:19, 20).

¿Significa esto que nuestra vida se limita a unas cuantas décadas, seguidas de una eterna inexistencia? ¿O hay alguna esperanza para los que han fallecido? Veamos.

El deseo innato de vivir

A casi todo el mundo le resulta desagradable el tema de la muerte. La mayoría evita especialmente hablar de la suya propia; ni siquiera quieren pensar en ella. Aun así, las películas en el cine y la televisión nos saturan con escenas de personas que mueren de toda forma imaginable, y los medios informativos nos bombardean con imágenes e historias de muertes reales.

Como consecuencia, la muerte de desconocidos puede llegar a parecernos como parte normal de la vida; pero cuando se trata de la de un ser querido o de la nuestra, ya no tiene nada de normal. ¿Por qué? Porque el deseo natural de vivir está profundamente arraigado en los seres humanos; además, poseemos conciencia del tiempo y podemos concebir la eternidad. El rey Salomón escribió que Dios “puso en el corazón de [los hombres] la idea de la eternidad” (Eclesiastés 3:11, Katznelson ). Es por eso que en circunstancias normales, anhelamos vivir indefinidamente. Deseamos una vida sin fecha de caducidad. En cambio, no hay indicación alguna de que los animales abriguen ese anhelo. Ellos viven sin conciencia del futuro.

El enorme potencial humano

El hombre no solo desea una vida infinitamente duradera, sino que cuenta con el potencial para mantenerse ocupado y ser productivo por la eternidad. Su capacidad de aprendizaje parece no tener límites. Se ha dicho que nada en la naturaleza se asemeja al cerebro humano en cuanto a complejidad y capacidad de adaptación. En contraposición con los animales, el hombre posee una mente capaz de crear, de razonar y de comprender conceptos abstractos. Los científicos apenas han arañado la superficie en su intento de entender el gran potencial del cerebro humano.

Mucho de este potencial se mantiene intacto con la edad. Los neurocientíficos han descubierto recientemente que el proceso de envejecimiento no afecta a la mayor parte de las funciones cerebrales. Un equipo de investigadores del Franklin Institute’s Center for Innovation in Science Learning explica: “El cerebro humano es capaz de adaptarse y renovar sus circuitos continuamente. Aun durante la vejez puede seguir generando nuevas neuronas. El deterioro mental grave suele deberse a las enfermedades, en tanto que la pérdida de memoria o de las habilidades motoras relacionada con la edad se debe sencillamente al sedentarismo y a la falta de estímulo y ejercicio mentales”.

En otras palabras, si pudiéramos mantener el cerebro sano y estimulado intelectualmente, este podría seguir funcionando de manera perpetua. En opinión del biólogo molecular James Watson, uno de los descubridores de la estructura del ADN, “el cerebro es lo más complejo que se ha descubierto hasta la fecha en el universo”. Un libro del neurocientífico Gerald Edelman explica que en “un trozo de cerebro del tamaño de una cabeza de fósforo existen alrededor de mil millones de conexiones, y el número de posibles combinaciones entre ellas es hiperastronómico: del orden de diez seguido de millones de ceros”.

¿Le parece lógico que estando el hombre dotado de semejante potencial, solo viva unas pocas décadas? Sería un absurdo tan grande como utilizar una potente locomotora con muchos vagones para transportar un grano de arena en un trayecto de unos cuantos centímetros. ¿Por qué, entonces, tiene el hombre una capacidad tan extraordinaria para el pensamiento creativo y para el aprendizaje? ¿Será que, a diferencia de los animales, no fue hecho para morir, sino para vivir eternamente?

La esperanza que da el Dios de la vida

El hecho de que tengamos el deseo innato de vivir y una inmensa capacidad de aprendizaje nos lleva a una conclusión lógica: fuimos hechos para vivir mucho más que setenta u ochenta años. Esto a su vez abre paso a otra conclusión: debe haber un Diseñador, un Creador, un Dios. La creencia en un Creador se ve plenamente confirmada por las inmutables leyes del universo físico y la insondable complejidad de la vida en la Tierra.

Ahora bien, si fuimos creados con la capacidad de vivir para siempre, ¿Por qué morimos? ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Les devolverá Dios la vida a los muertos? Sería de esperar que si Dios es poderoso y sabio, aclarara estos interrogantes, y así lo ha hecho. Veamos lo que nos dice la Biblia.

* La muerte no formaba parte del propósito original de Dios para la humanidad. La primera mención bíblica de la muerte indica que eso no era lo que Dios quería para la humanidad. La narración de Génesis sobre la primera pareja humana explica que Dios les puso una prueba sencilla a fin de que manifestaran su amor y fidelidad: les prohibió comer de un árbol en concreto. “El día que comas de él, positivamente morirás”, advirtió Dios (Génesis 2:17). Adán y Eva solo morirían si se rebelaban y no pasaban la prueba. La Biblia menciona que fueron infieles a Dios, y por eso murieron. De esta forma se introdujeron la imperfección y la muerte en la familia humana.

* La Biblia asemeja la muerte al sueño. Habla de ‘dormir en la muerte’ (Salmo 13:3). Antes de resucitar a su amigo Lázaro, Jesús dijo a sus apóstoles: “Nuestro amigo Lázaro está descansando, pero yo me voy allá para despertarlo del sueño”. Y así lo hizo. La Biblia cuenta que cuando él lo llamó, “el hombre que había estado muerto [es decir, Lázaro] salió” de “la tumba conmemorativa” completamente vivo (Juan 11:11, 38-44).

¿Por qué habló Jesús de la muerte como si fuera un sueño? Porque la persona que duerme se encuentra en un estado de inactividad. Quien se sume en un sueño profundo no tiene conciencia del mundo que lo rodea ni del paso del tiempo; no experimenta dolor ni sufrimiento. Del mismo modo, en la muerte no hay actividad ni conciencia. Pero la comparación llega mucho más lejos: el que duerme espera despertar. Y esa es precisamente la esperanza que brinda la Biblia para los difuntos.

El Creador mismo promete: “De la mano del Seol [el sepulcro común] los redimiré; de la muerte los recobraré. ¿Dónde están tus aguijones, oh Muerte? ¿Dónde está tu poder destructor, oh Seol? ” (Oseas 13:14). Otra profecía bíblica dice que Dios “realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro” (Isaías 25:8). Al proceso de devolver la vida a los muertos se le llama resurrección.

* ¿Dónde vivirán los resucitados? Como ya vimos, la humanidad tiene el deseo natural de vivir indefinidamente. ¿Dónde le gustaría a usted vivir para siempre? Algunas religiones enseñan que los muertos siguen viviendo como parte de una fuerza de vida universal abstracta. ¿Le convence esa idea? ¿O desearía prolongar su existencia en una persona diferente, sin recuerdo alguno de su vida anterior? ¿Y qué tal volver a la vida como un animal o un árbol? ¿Le atrae dicha perspectiva? Si pudiera elegir, ¿Viviría en un mundo donde no haya nada de todo aquello a lo que como humano está acostumbrado y que le produce placer?

En condiciones ideales, ¿No le gustaría vivir en una Tierra paradisíaca? Esa es justamente la esperanza que ofrece la Biblia, sí, vida eterna aquí en la Tierra. Para eso creó Dios este planeta, para que lo habitaran felices por la eternidad quienes lo amaran y le sirvieran. De ahí que la Biblia diga: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella” (Salmo 37:29; Isaías 45:18; 65:21-24).

▪* ¿Cuándo acontecerá la resurrección? El hecho de que la muerte se compare al sueño indica que, en términos generales, la resurrección no ocurre inmediatamente después de la muerte. Entre el momento de la muerte y el día de la resurrección media un período de “sueño”. Job preguntó: “Si un hombre físicamente capacitado muere, ¿Puede volver a vivir? ”. A lo que respondió: “Esperaré [en el sepulcro], hasta que llegue mi relevo. [Dios llamará], y yo mismo [le] responderé” (Job 14:14, 15). ¡Cuánta alegría habrá cuando llegue el tiempo en que los muertos se reencuentren con sus seres amados!

No hay por qué tenerle un temor irracional

Por supuesto, la esperanza que da la Biblia no elimina necesariamente todo temor a la muerte. Es natural sentir inquietud ante el dolor y el sufrimiento que a veces preceden a la muerte; además, es comprensible que uno tema la pérdida de un ser querido, y también que nos preocupen las tristes consecuencias que la muerte propia pueda traer a las personas que amamos.

No obstante, al revelarnos la verdad sobre el estado de los muertos, la Biblia disipa el temor irracional ante la muerte. No hay razón para temer que los demonios nos atormenten en un infierno de fuego, ni para temer a un reino sombrío y fantasmal donde las almas vaguen sin descanso, ni para temer que lo único que el futuro nos reserve sea la inexistencia eterna. ¿Por qué? Porque la memoria de Dios es infinita, y él promete devolver la vida aquí en la Tierra a todos los muertos que se hallen en su memoria. La Biblia nos garantiza esta promesa al decir: “El Dios verdadero es para nosotros un Dios de hechos salvadores; y a Jehová el Señor Soberano pertenecen los caminos de salir de la muerte” (Salmo 68:20)."

COPIADO DEL DESPERTAD DE DICIEMBRE DEL 2007

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 23/12/2012

Lolita siempre ex´pone este versiculo para hacer saber que todo se acaba con la muerte. (Eclesiastés 9:5, 6, 10).
es cierto que cuando una persona en Cristo muere es como un sueño,, mas un dia tendra que despertar al muerte no e sel fin de la existencia de el ser humano, Hebreos 9. 27 esta establecido que el hombre muera y despues de esto el jucio, o sea que sera levantada toda la humanidad que ha muerto y sera llevada al jucio final,, como vemos la muerte no es la ultima parte de la vida,, recordemos que habra una resurecion y dios les dira a los de la derecha , benditos al reino de mi Padre, y a los de la isquierda a los cabritos apartaos de mi hacedores de maldad ( expresion de la ira de Dios )

ahora la tierra no existira para siempre, es cierto que Dios creo la tierra y la hizo para que fuese habitada y se ha cumplido el plan de Dios, pero todo lo que existe es temporal , asi lo describe la doctrina de los apostoles,. ,, la tierra surgio de la nada y un dia volvera a la nada..
2 corintios 4 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas,! Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,

16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.

17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.

18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

aqui claramente lo dice, que LOlita le de otra interpretacion por decir que no sera asi,, es oponerse al plan de Dios,, un opositor es aquel que se opone a la doctrina de Cristo,, sea dios verdadero y todo hombre mentiroso

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 23/12/2012

¿Castigará Dios a los malvados?

El punto de vista muy común, es que las personas malas van al infierno cuando mueren y que allí son atormentados. Quizás muchas personas defienden esta idea porque han sufrido mucho por culpa de personas malvadas. Al fin de cuentas, las victimas inocentes desean que quienes cometen crímenes paguen por ellos. Y la verdad, esos sentimientos son normales.

La Biblia enseña que a Dios también le indignan los crímenes y promete castigar a quienes los cometen. Observe lo que dice aquí en Isaías 3:11: “ ¡Ay del inicuo!... Calamidad; ¡Pues el tratamiento que con sus propias manos dispensó le será dispensado a él! ”. Así que podemos estar seguros de que Dios sí castigará a este tipo de personas.

Analicemos por favor 2 Tesalonicenses 1:9 " “Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor. ” Dios castiga con muerte eterna a quienes considera inicuos. Ellos no tienen posibilidad de volver a vivir en el futuro.

A muchas personas no les parece justo que el inicuo muera y no tenga un castigo peor. ¿Qué sería justo?

La verdad es que Dios creó a los seres humanos con un concepto innato del bien y del mal. Él también valora mucho la justicia. Pero cuando los líderes religiosos enseñan que Dios castiga a la gente en un infierno de fuego, lo que en realidad hacen es representar a Dios como alguien muy injusto .

Recordemos por favor el relato bíblico de Adán y Eva. Dios les dijo que no comieran del fruto de un árbol, pero desobedecieron. ¿Por qué no lo leemos directamente de la Biblia? En Génesis 2:16, 17 dice: “También impuso Jehová Dios este mandato al hombre: ‘De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás’”. Como hemos visto, ¿Qué dijo Dios que ocurriría si Adán comía del fruto prohibido? Dijo que Adán moriría.

Ahora pensemos por favor, : el pecado de Adán fue la causa de que todos los seres humanos naciéramos pecadores. Y sin embargo, incluso en este caso, ¿Dijo Dios que lo iba a atormentar en un infierno? No.

Pero si Adán y Eva corrían peligro de ser atormentados para siempre, ¿No le parece que Dios debería habérselo advertido? ¿No habría sido eso lo justo y amoroso?

Pensemos por favor , también en lo que Dios les dijo a Adán y Eva después que pecaron. ¿Quiere leer Génesis 3:19 ?

“Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás. ”

Según dijo Dios, ¿A dónde iría Adán al morir? Dijo que volvería al polvo del suelo. Ahora bien, cuando decimos que alguien vuelve a un lugar, lo lógico es que haya estado allí antes, ¿Verdad?

¿Y dónde estaba Adán antes de que Dios lo creara? Todos sabemos la respuesta, no existiía. Y observemos que en la sentencia divina no se hace mención del infierno. ¿Estaría bien que Dios le dijera a Adán que volvería al suelo del que había sido tomado si en realidad iba a condenarlo a sufrir tormento en un infierno? No sería justo.

Las personas que creen en el infierno como un lugar de tormento, ¿Quién piensa la gente que está “a cargo” del infierno? ¿Quién se supone que castiga a las personas que van allí? ¿El Diablo?

Pero el Diablo es el peor enemigo de Dios, ¿Verdad? Si Dios enviara a la gente mala a un infierno para ser atormentada por el Diablo, ¿No daría eso a entender que existe cierto grado de colaboración entre ambos?

Un ejemplo por favor : Imagínese que su hijo se volviera muy rebelde e hiciera un montón de cosas que a usted lo angustiaran. ¿Qué haría? Estoy segura que trataría de corregirlo, una y otra vez.

Digamos que a pesar de todos sus intentos, él rechaza lo que usted le dice. Llegará un momento en que tal vez piense que no tiene más remedio que castigarlo de algún modo.

Pero ¿Qué hay si descubriera que un hombre sin escrúpulos ha estado influyendo en su hijo, enseñándole ese tipo de conducta?

Sabiendo que fue él quien puso a su hijo en contra suya, ¿Le pediría usted precisamente a ese hombre que se encargara de castigar a su hijo? Estoy segura que no , pues no tendría ningún sentido.

¿Tendría sentido, entonces, que Dios le pidiera a Satanás que castigue a las personas que el propio Satanás ha llevado por el mal camino?

Si Dios quisiera que los inicuos fueran atormentados, ¿Por qué iba a prestarse el Diablo a cumplir la voluntad de Dios, siendo como es su archienemigo?

Podemos estar seguro de que Dios sí tomará medidas contra los pecadores incorregibles. Un último texto que aclara este punto. Se trata de Salmo 37:9. “Los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. ”

¿Nos hemos fijado en qué les hará Dios a los malhechores? Serán cortados, en otras palabras los destruirá permanentemente. Pero... Las personas buenas ---- “los que esperan en Jehová” --- vivirán para siempre aquí en la Tierra.

Mateo 5: 5 “Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra” (Mateo 5:5, Straubinger ).

La Tierra será un paraiso pacifico. Isaías 11:9 señala: “No harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda mi santa montaña; porque la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar”. De hecho, el “conocimiento de Jehová” es la clave para obtener vida eterna en paz y felicidad, como lo confirmó Jesús con las siguientes palabras: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3).

Rosendo Barajas
Secundaria valentin gomes zarias
Escrito por Rosendo Barajas
el 24/12/2012

Las Escrituras distinguen cuatro aspectos de la justicia.

A. DIOS ES JUSTO

Esta justicia de Dios es invariable e inmutable (Ro. 3:25, 26). Él es infinitamente justo en su propio Ser e infinitamente justo en todos sus caminos.

Dios es justo en su Ser. Es imposible que Él se desvíe de su propia justicia, ni siquiera como por una <<sombra de variación>> (Stg. 1:17). Él no puede mirar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia. Por consiguiente, puesto que todos los hombres son pecadores, tanto por naturaleza como por práctica, el juicio divino ha venido sobre todos ellos para condenación. La aceptación de esta verdad es vital para llegar a un correcto entendimiento del evangelio de la gracia divina.

Dios es justo en sus caminos. Debe también reconocerse que Dios es incapaz de considerar con ligereza o con ánimo superficial el pecado, o de perdonarlo en un acto de laxitud o debilidad moral. El triunfo del evangelio no radica en que Dios haya tratado con lenidad o blandura el pecado; sino más bien en el hecho de que todos los juicios que la infinita justicia tenía necesariamente que imponer sobre el culpable, el Cordero de Dios los sufrió en nuestro lugar, y que este plan que procede de la mente del mismo Dios es, de acuerdo a las normas de su justicia, suficiente para la salvación de todo el que cree en Él. Por medio de este plan Dios puede satisfacer su amor salvando al pecador sin menoscabo de su justicia inmutable; y el pecador, que en sí mismo está sin ninguna esperanza, puede verse libre de toda condenación (Jn. 3:18; 5:24; Ro. 8:1; 1 Co. 11:32).

No es raro que los hombres conceptúen a Dios como un Ser justo; pero donde fallan a menudo es en reconocer que cuando Él efectúa la salvación del hombre pecador, la justicia de Dios no es ni puede ser atenuada.

B. LA AUTOJUSTICIA DEL HOMBRE

En completa armonía con la revelación de que Dios es justo tenemos la correspondiente declaración de que ante la mirada de Dios la justicia del hombre (Ro. 10:3) es como <<trapo de inmundicia>> (Is. 64:6). Aunque el estado pecaminoso del hombre se revela constantemente a través de las Escrituras, no hay descripción más completa y final que la que se encuentra en Romanos 3:9-18; y debe notarse que, como en el caso de otras evaluaciones bíblicas del pecado, tenemos aquí una descripción del pecado como Dios lo ve. Los hombres han establecido normas para la familia, la sociedad y el estado; pero ellas no son parte de la base sobre la cual él ha de ser juzgado delante de Dios. En su relación con Dios los hombres no son sabios comparándose consigo mismos (2 Co. 10:12). Porque no están perdidos solamente aquellos que la sociedad condena, sino los que están condenados por la inalterable justicia de Dios (Ro. 3:23). Por lo tanto, no hay esperanza alguna fuera de la gracia divina; porque nadie puede entrar en la gloria del cielo si no es aceptado por Dios como lo es Cristo. Para esta necesidad del hombre Dios ha hecho una provisión abundante.

C. LA JUSTICIA IMPUTADA DE DIOS

Como se ha recalcado en las discusiones previas en cuanto a la doctrina de la imputación, la importante revelación de la imputación de la justicia de Dios (Ro. 3:22) es esencial que la comprendamos tanto sobre los principios sobre los cuales Dios condena al pecador como sobre los principios sobre los cuales Dios salva al cristiano. Aunque la doctrina es difícil de entender, es importante comprenderla como uno de los mayores aspectos de la revelación de Dios.

1. El hecho de la imputación es subrayado en la imputación del pecado de Adán a la raza humana con el efecto de que todos los hombres son considerados pecadores por Dios (Ro. 5:12-21). Esto se desarrolla más aún en el hecho de que el pecado del hombre fue imputado a Cristo cuando Él se ofreció coma ofrenda por el pecado del mundo (2 Co. 5:14, 21; He. 2:9; 1 Jn. 2:2). Así también la justicia de Dios es imputada a todos los que creen, para que ellos puedan permanecer delante de Dios en toda la perfección de Cristo. Por causa de esta provisión se puede decir de todos los que son salvos en Cristo que ellos son hechos justicia de Dios en Él (1 Co. 1:30; 2 Co. 5:21). Siendo que esta justicia es de Dios y no del hombre y que, según lo afirma la Escritura, ella existe aparte de toda obra u observancia de algún precepto legal (Ro. 3:21), es obvio que esta justicia imputada no es algo que el hombre pueda efectuar. Siendo la justicia de Dios, ella no puede ser aumentada por la piedad de aquel a quien le es imputada, ni tampoco disminuir por causa de su maldad.

2. Los resultados de la imputación se ven en que la justicia de Dios es imputada al creyente sobre la base de que el creyente está en Cristo por medio del bautismo del Espíritu. A través de esa unión vital con Cristo por el Espíritu el creyente queda unido a Cristo como un miembro de su cuerpo (1 Co. 12:13), y como un pámpano a la Vid verdadera (Jn. 15:1, 5). Por causa de la realidad de esta unión Dios ve al creyente como una parte viviente de su propio Hijo. Por lo tanto, Él ama al creyente como ama a su propio Hijo (Ef. 1:6; 1 P. 2:5), y considera que él es lo que su propio Hijo es: la justicia de Dios (Ro. 3:22; 1 Co. 1:30; 2 Co. 5:21). Cristo es la justicia de Dios; por consiguiente, aquellos que son salvos son hechos justicia de Dios por estar en Él (2 Co. 5:21). Ellos están completos en Él (Co. 2:10) y perfeccionados en Él para siempre (He. 10:10, 14).

3. En las Escrituras se nos dan muchas ilustraciones de la imputación. Dios proveyó túnicas de pieles para Adán y Eva y para obtenerlas fue necesario el derramar sangre (Gn. 3:21). A Abraham le fue imputada justicia por haber creído a Dios (Gn. 15:6; Ro. 4:9-22; Stg. 2:23), y como los sacerdotes del tiempo antiguo se vestían de justicia (Sal. 132:9), así el creyente es cubierto con el manto de la justicia de Dios y será con esa vestidura que estará en la gloria (Ap. 19:8).

La actitud del apóstol Pablo hacia Flemón es una ilustración tanto del mérito como del demérito imputado. Refiriéndose al esclavo Onésimo, dice el apóstol: <<Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo (imputación de mérito). Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta (la imputación de demérito)>> (Flm. 17, 18; cf. También Job 29:14; Is. 11:5; 59:17; 61:10).

4. La imputación afecta la posición y no el estado. Existe, por lo tanto, una justicia de Dios, que nada tiene que ver con las obras humanas, que está en y sobre aquel que cree (Ro. 3:22). Esta es la posición eterna de todos los que son salvos. En su vida diaria, o estado, ellos se hallan muy lejos de ser perfectos, y es en este aspecto de su relación con Dios que deben <<crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo>> (2 P. 3:18).

5. La justicia imputada es la base de la justificación. De acuerdo a su uso en el Nuevo Testamento, las palabras <<justicia>> y <<justificar>> vienen de la misma raíz. Dios declara justificado para siempre a aquel que Él ve en Cristo. Este es un decreto equitativo, ya que la persona justificada está vestida de la justicia de Dios. La justificación no es una ficción o un estado emotivo; sino más bien una consideración inmutable en la mente de Dios. Al igual que la justicia imputada, la justificación es por fe (Ro. 5:1), por medio de la gracia (Tit. 3:4-7), y se hace posible a través de la muerte y resurrección de Cristo (Ro. 3:24; 4:25). Es permanente e inmutable, pues descansa solamente en los méritos del eterno Hijo de Dios.

La justificación es más que el perdón, porque el perdón es la cancelación de la deuda del pecado, mientras que la justificación es la imputación de justicia. El perdón es negativo (supresión de la condenación), en tanto que la justificación es positiva (otorgamiento del mérito y posición de Cristo).

Al escribir de una justificación por medio de obras, Santiago se refería a la posición del creyente delante de los hombres (Stg. 2:14-26); Pablo, escribiendo de la justificación por la fe (Ro. 5:1), tenía en mente la posición del creyente delante de Dios. Abraham fue justificado delante de los hombres demostrando su fe por medio de sus obras (Stg. 2:21); asimismo, él fue justificado por fe delante de Dios por la justicia que le fue imputada (Stg. 2:23).

D. LA JUSTICIA IMPARTIDA POR EL ESPIRITU

Lleno del Espíritu, el hijo de Dios producirá las obras de justicia (Ro. 8:4) del «fruto del Espíritu» (Ga. 5:22-23) y manifestará los dones para el servicio que le han sido dados pon el Espíritu (1 Co. 12:7). Se establece claramente que estos resultados se deben a la obra que el Espíritu realiza en y a través del creyente. Se hace referencia, por tanto, a un modo de vida que en un sentido es producido por el creyente; mejor dicho, es un modo de vida producido a través de él por el Espíritu. Para aquellos que <<no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu>>, la justicia de la ley, la cual en este caso significa nada menos que la realización de toda la voluntad de Dios para el creyente, se cumple en ellos.

Esto nunca podría sen cumplido por ellos. Cuando es realizada por el Espíritu, ella no es otra cosa sino la vida que es la justicia impartida por Dios.

PREGUNTAS

1. Con relación a la justicia, ¿Qué diferencia hay entre Dios y el hombre?

2. ¿Cuáles son los cuatro aspectos de la justicia revelados en las Escrituras?

3. ¿En qué sentidos Dios es completamente justo?

4. ¿Hasta qué punto llega el hombre en su auto justicia y por qué ésta es insuficiente?

5. ¿Por qué es necesaria para el hombre la justicia imputada de Dios?

6. ¿Cuáles son los resultados de la imputación de justicia en el hombre?

7. Proporcionar algunas ilustraciones bíblicas de la imputación.

8. ¿De qué manera afecta la imputación la posición y el estado ante Dios?

9. ¿Cómo se relaciona la justicia imputada con la justificación?

10. Contrastar la justificación y el perdón.

11. ¿Cuál es la diferencia entre la justificación por las obras y la justificación por la fe?

12. ¿Hasta qué punto se extiende la justicia impartida por el Espíritu

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 24/12/2012

¿Podemos hacer algo en favor de los difuntos? El punto de vista bíblico.

“Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor [... ], para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. ” (Catecismo de la Iglesia Católica.)

EL INTERÉS por saber en qué estado se encuentran los muertos es una constante en todas las culturas. Tal vez usted ha sentido el dolor y la sensación de vacío que produce la muerte de un ser querido. Es posible que se pregunte si los difuntos aún tienen una existencia consciente, si sufren o descansan en paz, y si hay algo que pueda hacer en favor de ellos.

Muchas personas devotas creen que pueden socorrer a los muertos. Los hindúes, por ejemplo, afirman que incinerando el cadáver del ser amado a orillas del río Ganges y esparciendo las cenizas sobre las aguas, garantizan la dicha eterna de su alma. En Oriente, los budistas queman figuras de papel que representan automóviles, casas, ropa y dinero, pues creen que el difunto utilizará tales bienes en el otro mundo. En África se vierten bebidas alcohólicas en el lugar de entierro con la intención de que esta ofrenda beneficie al fallecido.

La doctrina católica enseña que si alguien muere sin haberse arrepentido de algún “pecado mortal”, se priva voluntariamente del favor de Dios. Este estado de autoexclusión “es lo que se designa con la palabra ‘ infierno ’”. Por otra parte, también enseña que quien disfruta del favor divino puede aspirar a lograr “el estado supremo y definitivo de dicha” junto a Dios en los cielos, siempre que haya sido perfectamente purificado. Para alcanzar esta purificación, quizás tenga que pasar por el purgatorio y someterse durante cierto tiempo al “fuego purificador” como castigo por pecados perdonables. Ahora bien, mientras está en el purgatorio, la persona puede recibir los beneficios de misas y sufragios -- oraciones por los difuntos-- , oficios religiosos que suelen costear los familiares o amigos del fallecido.

Es lógico que uno desee hacer cuanto esté en su mano para aliviar el posible sufrimiento de los seres queridos. Si esto fuera viable, ¿No explicaría Dios claramente cómo hacerlo? Veamos, pues, qué enseña la Biblia sobre este asunto.

El estado de los muertos

Todas las prácticas religiosas antes mencionadas se fundamentan en la creencia de la inmortalidad del alma, esto es, que parte de la persona sigue viva después de la muerte del cuerpo. Pero ¿Enseña eso la Biblia? En ella leemos: “Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas” (Eclesiastés 9:5, 6, 10). La palabra hebrea Seol significa sencillamente la sepultura, adonde van los seres humanos al morir.

¿Qué efecto tiene la muerte en el estado de conciencia de la persona? El salmista escribió por inspiración: “Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4).

Los argumentos bíblicos son sólidos y razonables. ¿Cree usted que un padre amoroso haría sufrir a sus hijos por la tendencia al pecado que han heredado? (Génesis 8:21. ) Claro que no. Entonces, ¿Por qué habría de hacer algo semejante nuestro Padre celestial? Cuando en el pasado algunos israelitas adoptaron el ritual pagano de sacrificar a sus hijos en el fuego como ofrenda a dioses falsos, Jehová condenó esa práctica aborrecible diciendo que aquello era una ‘cosa que él no había mandado y que no había subido a su corazón’ (Jeremías 7:31).

Los pecados del hombre le producen la muerte, no el tormento eterno en otro mundo. “El salario que el pecado paga es muerte”, afirman las Escrituras, y “el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado” (Romanos 5:12; 6:7, 23).

Los muertos ni sienten ni padecen. Están como en un sueño profundo: inconscientes, sin gozar ni sufrir. Queda claro, pues, que todos los intentos de ayudarlos van en contra de lo que enseña la Biblia.

¿Qué esperanza hay para los muertos?

Esto no significa que nuestros seres queridos que han muerto permanecerán en un estado inconsciente para siempre. Al contrario, hay un futuro prometedor para ellos.

Antes de devolverle la vida a su querido amigo Lázaro, Jesús dijo que iba a “despertarlo del sueño” (Juan 11:11). En otra ocasión mencionó que “todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán” (Juan 5:28, 29). Las personas que resuciten ya habrán sido absueltas de sus pecados y, por lo tanto, no tendrán que sufrir por lo que hicieron en su vida anterior. Tendrán la oportunidad de aprender a disfrutar de la vida en condiciones perfectas.

Si le atrae la idea, no vacile en comprobar la veracidad de estas promesas. Los testigos de Jehová estaremos encantados de ayudarlo.

¿SE HA PREGUNTADO SI...

▪... Los muertos están conscientes? (Salmo 146:4; Eclesiastés 9:5, 6, 10.)

▪... Permitiría Dios que los muertos sufrieran en las llamas del infierno ? (Jeremías 7:31.)

▪... Hay esperanza para los muertos? (Juan 5:28, 29.)

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 25/12/2012

Cambia la definición del infierno.

Por siglos, la Iglesia Católica ha enseñado que el infierno es el sitio donde sufren tormento eterno las almas de los malvados. Pero parece que el concepto de infierno ha cambiado. “No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior —señala el papa Juan Pablo II—, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida”, según refiere la edición semanal en lengua española de L’Osservatore Romano. “El infierno , más que un lugar —añade el pontífice—, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. ” De ahí que concluya que la “condenación [eterna]” no es obra de Dios, sino que “es la criatura la que se cierra a su amor [divino]”.

Dolores Muriel
Sevilla, España
Escrito por Dolores Muriel
el 25/12/2012

¿Se imagina el dolor que sintió Jehová cuando vio morir a su Hijo amada?

Jesús estaba seguro de que Dios no se olvidaría de él. Por eso, sus últimas palabras antes de morir fueron: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi vida’ (Lucas 23:46).

Jesús estaba convencido de que Dios lo resucitaría, de que no lo dejaría “en el infierno ”, que es la sepultura o tumba. Después de la resurrección de Jesús, el apóstol Pedro citó lo que la Biblia decía sobre el Gran Maestro: “Su alma no fue dejada en el infierno , ni su carne vio corrupción” (Hechos 2:31, Reina-Valera, 1979; Salmo 16:10). El cuerpo de Jesús pasó tan poco tiempo en la sepultura que no llegó a corromperse, es decir, a descomponerse y oler mal.

Mientras Jesús vivía aún en la Tierra, les aseguró a sus discípulos que no estaría muerto mucho tiempo. Les explicó que ‘lo iban a matar y al tercer día sería levantado’ (Lucas 9:22). Así que los discípulos no tenían por qué sorprenderse de que Jesús resucitara. Pero ¿Se sorprendieron?... Vamos a ver.

El Gran Maestro muere en el madero de tormento como a las tres de la tarde del viernes. José, un hombre rico que es miembro del Sanedrín, cree en Jesús, pero en secreto. Cuando se entera de que Jesús ha muerto, va a ver a Pilato, el gobernador romano, y le pregunta si puede bajar el cuerpo del madero para enterrarlo. Entonces lo lleva a un huerto en el que hay una tumba.

Después de colocar el cuerpo de Jesús en la tumba, hace rodar una piedra grande hasta la entrada para cerrarla. Llega el tercer día, que es domingo. Todavía no ha salido el Sol, así que está oscuro. Unos soldados enviados por los sacerdotes principales vigilan la tumba. ¿Sabes por qué?...

Los sacerdotes han oído que Jesús dijo que resucitaría. De modo que han puesto guardias para evitar que los discípulos roben el cuerpo y digan que Jesús ha resucitado. Pero de repente, la tierra empieza a temblar y aparece una luz en la oscuridad. ¡Es un ángel de Jehová! Los soldados están tan asustados que no pueden moverse. El ángel va a la tumba y quita la piedra de la entrada. ¡La tumba está vacía!

Sucedió lo que dijo el apóstol Pedro más tarde: ‘A Jesús lo resucitó Dios’ (Hechos 2:32). Dios le devolvió la vida a Jesús y le dio un cuerpo como el que tenía antes de venir a la Tierra. Lo resucitó con un cuerpo espiritual como el de los ángeles (1 Pedro 3:18). Pero para que la gente pudiera verlo, tenía que presentarse ante ellos con un cuerpo de carne. ¿Lo hizo?... Veamos.

Ya está saliendo el Sol. Los soldados se han marchado, y María Magdalena y otras mujeres que son discípulas de Jesús van de camino a la tumba. Se dicen unas a otras: ‘ ¿Quién nos apartará la piedra, que es tan pesada? ’ (Marcos 16:3). Pero cuando llegan al lugar, ven que alguien ha quitado ya la piedra. También descubren con gran sorpresa que la tumba está vacía y que el cadáver de Jesús ha desaparecido. María Magdalena sale corriendo para dar la noticia a los apóstoles de Jesús.

Las otras mujeres se quedan junto a la tumba preguntándose dónde estará el cuerpo de Jesús. De pronto aparecen dos hombres con ropas brillantes. ¡Son ángeles! Estos les dicen a las mujeres: ‘ ¿Por qué buscan a Jesús aquí? Ha resucitado. Corran a decírselo a sus discípulos’. Puedes imaginarte lo rápido que corrieron. En el camino, un hombre se encuentra con ellas. ¿Sabes quién es?...

Es Jesús, que se les ha aparecido con un cuerpo humano. Les dice: ‘Vayan a avisar a mis discípulos’. Las mujeres están emocionadas. Cuando llegan a donde están los discípulos, les anuncian: ‘ ¡Jesús está vivo! ¡Lo hemos visto! ’. María Magdalena ya les ha dicho a Pedro y a Juan que la tumba está vacía, y los dos apóstoles han ido a comprobarlo, como ves en la lámina. Pedro y Juan se quedan mirando las vendas de lino en las que estaba envuelto Jesús y no saben qué pensar. Quieren creer que Jesús está vivo de nuevo, pero les parece demasiado bueno para ser verdad.

Ese mismo domingo, un poco después, Jesús se aparece a dos discípulos suyos que van caminando hacia la aldea de Emaús. Aunque Jesús se pone a caminar junto a ellos y les va hablando, no lo reconocen porque no tiene el mismo cuerpo físico que antes. Pero luego comen juntos y, cuando Jesús hace la oración, por fin lo reconocen. Los discípulos se emocionan tanto que regresan rápidamente a Jerusalén, que está a varios kilómetros. Quizás es un rato más tarde cuando Jesús se aparece a Pedro para demostrarle que está vivo.

Por la noche, bastantes discípulos suyos están reunidos en una habitación con las puertas cerradas y, de repente, Jesús aparece en medio de ellos. Ahora sí se convencen de que el Gran Maestro está vivo otra vez. ¡Imagínate lo felices que se sienten! (Mateo 28:1-15; Lucas 24:1-49; Juan 19:38–20:21.)

Durante cuarenta días, Jesús se presenta ante sus seguidores en diferentes cuerpos de carne para demostrarles que está vivo. Después abandona la Tierra y regresa al cielo, donde está su Padre (Hechos 1:9-11). Los discípulos empiezan a decirle enseguida a todo el mundo que Dios ha resucitado a Jesús. Aunque los sacerdotes los golpean y mandan matar a algunos, ellos no dejan de predicar. Saben que si mueren, Dios se acordará de ellos, igual que se acordó de su Hijo.

¡Qué diferentes eran los primeros seguidores de Jesús de mucha gente de hoy día! En algunos países, cuando llega la época del año en que Jesús resucitó, la mayoría de las personas solo piensan en conejos y coloridos huevos de Pascua. Pero la Biblia no dice nada de conejos ni huevos de Pascua. Lo que nos dice es que sirvamos a Dios.

Nosotros podemos ser como los discípulos de Jesús si le hablamos a la gente de lo maravilloso que fue que Dios resucitara a su Hijo. No debemos tener miedo nunca, aunque nos amenacen con matarnos. Si muriéramos, Jehová se acordaría de nosotros y nos resucitaría, como hizo con Jesús.

¿Verdad que nos alegra saber que Dios se acuerda de sus siervos y que incluso los resucitará?... Cuando aprendemos estas cosas, lo normal es que deseemos averiguar cómo hacer feliz a Dios. ¿Sabías que nosotros podemos hacerle feliz?...

Si creemos que Jesús resucitó, nuestra esperanza se hará más firme y nuestra fe crecerá. Leamos Hechos 2:22-36; 4:18-20, y 1 Corintios 15:3-8, 20-23.

* Jesús estuvo tres días en la sepultura , en el Seol, en el Hades, en el infierno, no estuvo tres días quemándose en ningún lugar.

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