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Escrito por
Namesti
el 25 de Enero
Lo que pasó.
Esa mañana estuve en la catedral de la ciudad debido a las nupcias contraídas por la hermana mayor de mi novia. Algo así como cinco días de barbitúricos y alcohol fueron conmigo a las doce del día a esa boda. No me inclino por ninguna religión, se que Dios existe, pero estoy solo. Sin embargo la misa me fue muy confortante y conmovedora. Si aquello no fue espiritual, tampoco lo sucedido esa noche, si lo sucedido esa noche fueron las drogas, la espiritualidad que me produjo la misa de bodas fue influencia de la hierba matutina entonces.
Más tarde en el rancho San Rafael se disparó la fiesta. Mariachi y barbacoa, whiskey y cerveza, Rohipnol y Tetrahidrocannabinol . El cocinero del banquete es gran amigo de mi padrastro. Son hermanos de la logia masónica. En el momento que lo vi me acerque a saludarlo. Me presentó a su hijo y platicamos tendido. Las cosas ya estaban un poco borrosas para ese entonces. Un par de horas después estaba dormido en el asiento del carro de mi cuñado con la cabeza tendida sobre las piernas de la princesa más bella, Gabrielle. In con sien te. No recuerdo como llegue a casa de Gabrielle, a su cama.
De cualquier somnolencia te saca el sexo, para después envolverte en otra más profunda. Antes del primer recuerdo ya estaba agitado.
Primero: No siento cerrar mis ojos. Una sombra de dos metros antropomorfa de mi lado de la cama. Estoy paralizado desde los cabellos hasta las uñas de los pies. Sólo logro sacudir violentamente la cabeza. En respuesta a la sacudida siento abrir los ojos con los ojos abiertos. La penumbra que envolvía la habitación y la sombra desaparecieron. La obscuridad segura es todo lo que habita.
Segundo: Intento dormir de nuevo y en cuanto voy a cerrar mis ojos siento que vendrá otra vez, siento que viene por mí una maldad imparable. Una serpiente de humo solido se forma lentamente en la esquina superior izquierda frente a mí. Poco a poco va creciendo.- ¡Gabrielle! - Grito desde el otro mundo que me toma, y ella me alcanza. Cómo una mano luminosa en las tinieblas fue su voz -Iván ¿Estás bien?
Tercero: Le dije lo sucedido y mientras lo hacía le pedí que durmiera sobre mi pecho. Narraba la historia y ella empezó a reír infernalmente, cómo una bruja del demonio. Un sonido terrible desprendía sus carcajadas. Traté de incorporarme de inmediato y mi brusco movimiento calló las risas.- ¿Que sucede? - me preguntó. Reías con una maldad obscena y tenebrosa -conteste más extrañado aun. Besó mis ojos cerrándolos tiernamente con sus labios y desperté sin recordar nada.
He recordado después de un año. En la misma fecha y por las mismas horas. No puedo evitar documentarlo y al estar en plena escritura, justo en esta parte, una sombra pasa detrás de mí con un sonido de burlas lejanas.
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