| Lo que pueden ver ustedes en la imagen fue descubierto por casualidad mientras un campesino araba sus tierras en el año 1877. En un principio, los investigadores no tenían la menor idea de que podía ser o cuál podía ser su utilidad y tan sólo fueron capaces de identificarlo como un objeto Etrusco del siglo III-II a.C. Tuvieron que pasar varios años hasta que un arqueólogo al fin, resolvió el misterio de este extraño objeto de bronce. La pista se la dio una estatua etrusca que representa a un Arúspice (adivino etrusco) y que recibe el nombre de: “ Aule Lecu sujetando un hígado” .
Como puede verse, el hígado que sujeta la estatua tiene un parecido más que razonable con nuestro objeto, por lo que se puede afirmar de que se trata de una representación esquemática de un hígado y además de oveja para más señas.
Vista de perfil. Pesa 635 gramos y mide 126cm.x76cm.x60cm. Los tres bultos representan la vesícula biliar. El asunto no es tan raro como puede parecer en un principio. Los Arúspice eran grandes maestros en el arte adivinatorio de leer entrañas y concretamente, el hígado, era para ellos el órgano principal del cuerpo y según su religión: “El hígado es una representación del orden cósmico”. Por eso la inscripciones (escritas en idioma etrusco), son el nombre de 30 de sus dioses que representan las distintas divisiones que hacían del cielo y marcan distintas constelaciones, estrellas o planetas. Detalle de las inscripciones (arriba) y su traducción (abajo) ¿Y para que podía servir la fría representación de un hígado que siempre está igual y que ni sangra ni nada? Para adivinar el porvenir seguro que no. Así que lo más probable es que se trate de un objeto para la enseñanza, un “manual” para que los arúspices pudieran aprender y practicar sin tener que andar destripando ovejas en cada clase.
Responder
|