Grupo de Hermenéutica y simbología
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Carol
Escrito por Carol el 18/04/2010


Historias y mitos de Africa

África posee una mitología muy nutrida, transmitida en forma oral en cada uno de sus pueblos o razas, que alimentan su cultura y a la cual se aferran sus tradiciones, fortaleciéndose en ellas, así podemos descubrir la importancia que los africanos les brindan a los animales, los cuales juegan un papel central en los relatos míticos de África .

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Por ejemplo, en el bosque sagrado de Venta cerca de Louis Trichardt , dos criaturas míticas mantienen una guardia legendaria, el león blanco (que representa el espíritu de Nethathe, un jefe importante) y el pájaro de Trueno o de la iluminación llamado Ndadzi , que se cree que vuela en las alas de un trueno.

Los elefantes han simbolizado siempre la fuerza, el poder y el liderazgo, que los africanos traducen en la grandeza que nutre todos sus mitos, así como la serpiente lunar es un símbolo de la amistad, la protección y el apoyo activo, ya que su bastón es un símbolo de apoyo y compromiso.

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Entre los lugares más míticos en el sur de África se encuentra el Transkei en el Cabo Oriental, donde se desarrolla la historia de xhosa y donde el futuro es manejado por Reina de la Lluvia Modjadji.

Los Sangomas son considerados los medios ancestros africanos, quienes manifiestan el poder en muchos de los mitos en las sociedades africanas y que son consultados para realizar sanaciones, invocando la fuerza de los animales, así como también predicen los destinos de aquellos que se lo solicitan.

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En muchas partes de Sudáfrica , es posible consultar a un sangoma para una comprensión más profunda de cómo la mitología Africana influye tan decisivamente sobre la vida de las personas, siendo algo común en los pueblos culturales tradicionales y que hoy hasta los visitantes extranjeros los buscan para solicitar su sabio consejo


Carol
Escrito por Carol el 19/04/2010
Arte, símbolo y mito en las culturas tradicionales: la civilización maya
Arte, símbolo y mito en las culturas tradicionales: la civilización maya
Arte, símbolo y mito en las culturas tradicionales: la civilización maya

Para un hombre tradicional o arcaico todo es sagrado y el mundo un juego perenne de relaciones misteriosas y simbólicas, poseedoras en sí mismas de significados evidentes. Vive en un asombro perpetuo y a la vez está perfectamente integrado a su ambiente y participa constantemente de los efluvios del cielo y la tierra. Es entonces un mediador y como tal encuentra su ubicación en el mundo, lo que se corresponde con su verticalidad. Debe por lo tanto reproducir estos misterios a imitación del gran gesto creador de un constructor original, fecundando la posibilidad de una cultura. Asimismo la naturaleza y todo lo manifestado, en especial los animales, participan de esa mediación, pues son símbolos de otros mundos secretos de los cuales éste es sólo un reflejo.

La analogía establece leyes de correspondencia entre el macro y microcosmos, entre el universo y el hombre, lo visible y lo invisible, lo aparente y lo real, lo pasajero y lo eterno, lo natural y sobrenatural, dos caras de una misma medalla, que los pueblos primitivos y/o arcaicos no distinguen de modo limitado, o excesivamente diferenciado. El símbolo es el revelador de estas correspondencias e igualmente el vehículo capaz de religarlas; el símbolo, por lo tanto, está fundamentado en las leyes de la analogía, y en las correspondencias naturales entre la totalidad de los seres, fenómenos, y cosas; simpatías y rechazos que todos los pueblos tradicionales o arcaicos han conocido; energías que se agrupan en conjuntos que a su vez se relacionan con otros y estos con terceros en forma indefinida formando cadenas y generando códigos simbólicos que obedecen a este mismo tipo de estructuras (tal la mitología de todos los pueblos), y que conforman su propia cosmogonía derivada de una Cosmogonía Perenne, de un modelo universal, válido para cualquier tiempo y lugar, aunque con formas adecuadas a diversas circunstancias y sitios, según puede constatarlo cualquier investigador que se ocupe de simbólica, o aquel estudioso de la antropología o la sociología, ya que esta posibilidad de generar códigos simbólicos (los que abarcan la totalidad del ser de una sociedad tradicional) son inherentes al hombre mismo, puesto que éste es un universo en pequeño y como tal tiene la posibilidad de recrear las leyes cósmicas gestando de ese modo las culturas particulares de los innumerables pueblos.

Pero un auténtico símbolo no es sólo un mero signo capaz de ser el intermediario entre una imagen y un concepto a nivel psicológico, sociológico u horizontal, sino la realidad manifestada de un proceso vertical en el que él constituye per se lo significado y lo significante, ya que es revelador a escala humana de los secretos de una Superestructura, siempre presente, imagen de la Mente Divina, la que ordena permanentemente relaciones y analogías que dan lugar al mundo de lo percibido por los sentidos, y a las leyes y mecanismos mentales de los humanos, signados éstos por una dualidad que deben trascender. Esta necesidad de neutralizar opuestos para conocer el orden cósmico, o modelo universal, e insertarse conscientemente en él, se obtiene pues a partir del símbolo, el cual al conjugar en su cuerpo de manera unitaria la expresión conocida con el origen desconocido, lo manifestado por él y al mismo tiempo la emanación de la inmanifestación que le ha dado su propia forma, su identidad, concretiza toda la posibilidad de Conocimiento, o sea de ser, y se constituye así en el elemento imprescindible para sintetizar cualquier realidad o verdad, comenzando con la necesidad de su mediación, permanentemente capaz de revelar lo supranatural por el despliegue de todas las potencialidades de la naturaleza; las que no son más que factores de lo suprahumano en el ser particular, la afirmación de una negación, mejor una negación afirmada. Por otro lado, no se debe olvidar que los símbolos, como los mitos, no han de considerarse en forma individual, sino en relación con otros símbolos y mitos con los que se vinculan formando conjuntos, o estructuras, que por un lado son arquetípicas, a saber: inamovibles, y simultáneamente móviles, como sus proyecciones en lo espacio–temporal, y su adecuación a distintas geografías y circunstancias históricas.

La cultura es un juego de símbolos, una simbólica de la que participa no sólo el cuerpo social, o individual, sino que constituye además el origen del pensamiento, las estructuras e imágenes de los procesos mentales de la tribu, o la persona. Por lo tanto toda cultura histórica es "mítica" necesariamente en sus orígenes, o sea atemporal, cuando no ha generado sus prototipos simbólicos y todavía el propio mito no ha fijado de manera ejemplar los parámetros culturales derivados de su potencia, y extraídos del Conocimiento de una Cosmogonía revelada por los símbolos universales, a los que se trata de interpretar y traducir a un lenguaje que se adapte a las necesidades, imágenes, y vivencias, de un pueblo o individuo.

También debemos tener en cuenta el carácter iniciático del símbolo y el mito como transmisores del Conocimiento, sus poderes transformadores y generativos, su realidad metafísica y mágica, es decir actuante, y por lo tanto la veneración popular que siempre los acompaña, o al menos los ha acompañado.

El rito es el mito en acción y los elementos que utiliza, ya sean sonoros, visuales o gestuales son simbólicos. El rito dramatiza el mito a través de los símbolos. Hay pues una unidad entre símbolo, mito y rito, como ya hemos manifestado en otras oportunidades. El gesto, la palabra y la forma actualizan los mitos permitiendo su encarnación. Para los pueblos tradicionales, estas tres expresiones del hombre efectivizaban permanentemente el mundo, regenerándolo, permitiendo su normal desenvolvimiento, gracias a su reiteración. Una de las diferencias entre una sociedad sagrada y otra profana es que tanto los símbolos como los ritos y los mitos han desaparecido prácticamente de estas últimas o se les ignora, o lo que es aun peor, se ha tergiversado su significado, adulterándolo, confundiéndolo con la alegoría, el emblema, y también con la mera convención; en el caso particular de los mitos habría que agregar que el colectivo oficialista los califica como ficciones, cuando no de mentiras, lo que es paradojal en cuanto se piensa que los mitos expresan para las culturas tradicionales toda la verdad y constituyen la realidad, como es y ha sido el caso del pueblo maya en las distintas formas en que se ha expresado su cultura. Habría que agregar que el don de la profecía, o la visión, bien conocido por todas las sociedades "primitivas" en general, y por ésta que tratamos en particular –ya que llegó a profetizar la invasión y conquista europea–, es tomado en nuestros días como pura charlatanería, o al menos como algo de corte muy dudoso.

Permítasenos insistir: En las sociedades tradicionales, como lo fue la civilización maya, todo es simbólico. La vida es un rito perenne que se verifica en todas las labores cotidianas y de manera constante. Cualquier acción y aun cualquier pensamiento están signados por la presencia de lo significativo, de lo mágico, de lo trascendente, ya que todo sucede en distintos planos de la realidad y por eso también en el mundo de lo oculto, de lo invisible. El arte, o lo que nosotros hoy llamamos artes, son para estos pueblos unos gestos naturales que repiten y recrean una y otra vez al cosmos a través de símbolos precisos efectuados de manera ritual, los que han sido concebidos, o mejor, revelados, con ese fin a los hombres por inspiración legada a sus ancestros, para organizar su vida de acuerdo a la voluntad divina. El creador de todas esas estructuras culturales, que no hacen sino imitar las cosas del cielo, es el ejecutor de la obra, el hombre verdadero, (halach uinic) el jefe, aquél que produce las cosas o gobierna con arte. Como se ve esta forma de encarar los hechos es diametralmente opuesta a la que nosotros los contemporáneos solemos adscribirnos respecto al creador y el arte. El artesano tradicional, repite en forma ritual las ideas de su cosmovisión que son perfectamente claras para él, las plasma, es decir las genera, reiterando con esto el gesto creacional primigenio del Ser Universal. En este sentido es un ser que extrae cosas de la nada y su función se emparenta con la sacerdotal y chamánica. El chamán es en este caso también un artista, y la dramatización de las energías cósmicas una forma extática de conocimiento. El arte es una forma del rito y a su vez, necesariamente, todo rito auténtico, es decir sacralizado, está hecho con arte, o mejor es una expresión artística, pese a los prejuicios que a veces nos impiden verlo, merced a la "propiedad" de nuestros gustos, fobias y manías, es decir de todas aquellas cosas relativas con las que nos identificamos.

Esto que es válido para las ceremonias tradicionales y para la arquitectura y las artes plásticas, lo es también para todo lo referido a la palabra, portadora de la enseñanza y la Tradición. Por otro lado la palabra es mágica pues manifiesta una energía milagrosa que produce simultáneamente el sonido y la audición. No sólo en la civilización maya, según lo atestiguan el Popol Vuh y otros textos sacros del área, sino en numerosos pueblos precolombinos está presente la idea de la generación mediante la palabra, lo que da sentido precisamente a la transmisión oral del conocimiento y a la narración de los mitos. Pero fundamentalmente lo que hemos afirmado del arte es vigente para el conjunto de su cultura y su cotidianidad, comenzando por su conocimiento metafísico y cosmogónico que se traduce en sus mitos y símbolos, que, como ya lo hemos afirmado son los que inspiran y regulan su ser en el mundo.

Vemos entonces que el mito es el paradigma cultural y que el rito o arte de la actividad diaria –que por cierto no excluyen tampoco al pensamiento– y las ceremonias mágico–religiosas, se encargan de regenerarlo constantemente, manteniendo de esa manera incólumes las energías que él representa, garantizando así la estabilidad del universo y por lo tanto el ser y las posibilidades de existencia de lo social e individual. Si bien hay autores como Mircea Eliade que distinguen entre mitos de origen individual de un ser, fenómeno o cosa (por ejemplo el de una planta o un animal) con los relativos al Universo, ambas categorías son, sin embargo, en última instancia cosmogónicas, puesto que cualquier generación particular depende y está íntimamente ligada a la manifestación del conjunto; lo mismo vale para los ritos llamados "sociales" y los "chamánicos". Por lo que los ritos de la vida cotidiana, expresión de una cultura viva en todos los órdenes no sólo tocan lo metafísico y lo ontológico como posibilidad cósmica sino que igualmente abarcan lo social, lo económico, e incluso, cualquier institución o forma menor, las que están basadas y siempre se refieren a la estructura arquetípica del mito. Los ritos no son pues exclusivamente ceremonias mágico–religiosas, sino la suma, o mejor, el conjunto de las expresiones de una cultura (en cualquier campo), fundamentadas en el conocimiento de lo real manifestado de modo simbólico–mítico. El arte es el mejor ejemplo de dicho aserto y esa es la función ritual que siempre ha poseído; la de fijar la tradición en su aspecto más profundo: expresando, recreando los orígenes (de ahí su originalidad) por mediación de la belleza. Esta actitud aún subsiste en la gran mayoría de los pueblos autóctonos americanos aunque los auténticos símbolos gráficos se hayan degradado a veces al punto de hacerse "decorativos", o los mitos "leyendas. Para tomar un solo ejemplo en el área maya, bástenos recordar los diseños textiles, verdaderos códigos donde imprimen los indígenas sus conocimientos míticos–cosmogónicos. Lo mismo se observa en sus ceremonias (aun cuando éstas sean "fiestas" y no sólo actos litúrgicos) en relación al orden simbólico que preside su estructura: gestos, cantos, bailes, colores, objetos, etc. ; señalaremos que esto aún se hace más patente dado el carácter obviamente sagrado de las mismas, aunque pensamos que en una sociedad perfectamente integrada no hay diferencias entre lo sagrado y lo profano; es decir, que para esas mentalidades todo es una epifanía que no pueden dejar de representar los diversos modos expresivos de un Gran Espíritu, aunque su manifestación pueda ser atroz.

En realidad, lo que los mayas y todas las sociedades tradicionales indígenas han concebido –o mejor, conocido– es que el hombre y el mundo conforman un Ser Universal que se manifiesta mediante estados, principios o determinaciones, los que no son sino algunas de las modalidades en que el Ser Desconocido se expresa permanentemente, gestando el modelo universal y dando cabida a la posibilidad de todo lo creado. En eso no han hecho sino coincidir con el pensamiento (Conocimiento) de todas las culturas y las grandes civilizaciones, entre ellas los Egipcios, Caldeos, Judíos, Griegos, Romanos, Cristianos e Islámicos, sin mencionar otras muchas tradiciones occidentales auténticas y las grandes civilizaciones de la India y el lejano oriente.

El mayor símbolo posible es la unidad del cosmos, y también la suma de cada una de sus partes indefinidas en cuanto éstas manifiestan a nivel sensible, todas las posibilidades de lo que puede ser percibido que, siempre, es en última instancia la unidad del ser. El mito expresa estas potencialidades inherentes a lo humano y por lo tanto las mitologías son cosmogónicas en cuanto pretenden por su discurso ejemplar ir más allá de lo que percibe el hombre en estado ordinario y conforman un conjunto de enseñanzas reveladas acerca del modelo del universo" con el objeto de superar a éste en cuanto a sus limitaciones evidentes, las leyes universales, y obtener así –mediante las iniciaciones– el reintegro del ser particular en el Ser Universal, con el objeto de trascender, por mediación de la verdad y la belleza, los encadenamientos que lo atan al mundo ilusorio.

Por eso es que los protagonistas de los mitos mayas (y del mito en general) son seres fabulosos, dioses o entidades sobrenaturales, personajes heroicos, o animales, en contraposición con la horizontalidad de la vida diaria, creando así una posibilidad de ruptura, vertical, con los condicionamientos propios de la existencia, invertidos en relación con el misterio original.

Sin embargo, queremos advertir que tanto el mito como el rito cargan al símbolo con un componente emocional; en la mitología siempre el asombro está presente; del mismo modo en los ritos emparentados con las ceremonias religiosas el factor emotivo es determinante, y si bien símbolos, mitos y ritos pueden identificarse puesto que en definitiva son tres expresiones distintas de una misma realidad, podría afirmarse que el mito es la vivificación del símbolo y los dos conforman la posterior representación prototípica y sagrada del rito y la ceremonia, y también la del arte, ambas imitaciones o representaciones de ellos.

Esto podrá parecer una subordinación del mito al símbolo, y del rito y el arte a la mitología, si no se comprendiera que se trata de una misma energía operativa en modalidades distintas; incluso se podría decir que rito (no sólo en cuanto ceremonia religiosa) y arte, es decir ambos tomados en sentido absoluto, no son sino representaciones de la regeneración perpetua del cosmos en cuanto están identificados con él, formando por lo tanto una unidad; también podría argumentarse que el mito no es tan preciso como el símbolo numérico o geométrico, que por su contenido universal arquetípico, o por lo menos por su estructura más abstracta, es más adecuado para traducir la Idea. Si se tratara de dar nuestra opinión pensamos que la fusión de estas energías es la encargada de otorgar todo significado en tres niveles de consciencia, conocimiento, o lectura, en correspondencia con los estadios cosmogónicos jerarquizados y al mismo tiempo indisolubles en los que los mayas dividían cualquier realidad (cielo, tierra e inframundo). Y desde luego que es la vibración común, la correspondencia, la analogía, la simpatía, es decir la magia, la que liga estos planos entre sí, aunque tome formas tan intelectuales y sofisticadas como las matemáticas y la astronomía, bases del calendario ritual maya, tal vez la realización más acabada del arte de este pueblo, cuya mayor originalidad, o paradoja, acaso la constituye el ser una alta civilización primitiva, contradicción en los términos que sólo es tal si se les asigna a ellos exclusivamente el valor que se les otorga corrientemente. De hecho, pareciera ser que esta civilización aun alcanzado su máximo de esplendor continuó siendo lo que en muchos aspectos hoy se entiende por "primitiva"; en esto tampoco se han diferenciado de griegos, hindúes y chinos, entre otros*. Al contrario, la decadencia puede advertirse en expresiones que son tomadas erróneamente por "culturales" en la actualidad y que han desembocado en absurdos tan grandes como la falsa erudición, y el arte por el arte.

*Aún hoy el pensamiento "científico", ve los pocos restos tradicionales que quedan en ritos y religiones como algo "atrasado" y "antirracional" cuando no se encuentra lo suficientemente esterilizado.


Carol
Escrito por Carol el 19/04/2010
La Rueda Lakota de las Armonías

La rueda de las armonías es un símbolo de totalidad, de perfección, equilibrio y plenitud. La naturaleza no crea líneas rectas sino que se mueve en círculos. La Tierra es circular, gira sobre su propio eje, se traslada alrededor del Sol. El Sol y la Luna muestran una forma circular en el cielo y el ciclo de las estaciones no deja de ser un círculo que nos hace volver al punto de origen, que se repite y se repite sin cesar. El paso del nacimiento a la muerte y al renacimiento también es circular, o quizá debiera decirse que es una espiral y que el círculo es una sección transversal de la espiral, que nos permite enlazar las etapas. Siempre se ha dicho que el espacio es circular, de modo que el viajero, aunque se mueva en línea recta se encontraría de nuevo donde comenzó su viaje.

La rueda de las armonías tiene varios significados, entre otras cosas, es un sistema filosófico, una especie de mapa o brújula que nos orienta y nos une a la Tierra y nos da protección cuando nos embarcamos en viajes interiores. Armonía significa en este sentid, poder. La rueda de las armonías es una rueda poderosa, que posee fuerzas muy distintas en un equilibrio perfecto. Esta rueda existe dentro y fuera de nosotros, compone nuestro ser y el cosmos. La podemos emplear para comprendernos a nosotros mismos, comprender la vida, situarnos en el mundo, consolidar nuestro espíritu y establecer el arco que nos permita honrar las fuerzas de la naturaleza y la energía de la vida.
En este sentido, la rueda es un altar, un instrumento de concentración para nuestra conciencia, une espacio sagrado y una ayuda para la meditación. La rueda tiene muchos significados a numerosos niveles diferentes y todo lo que existe tiene su lugar en ella... En realidad es un lugar de belleza y construyéndola nos hacemos muchos planteamientos y nos abrimos muchas puertas.
La versión de la rueda que se utiliza con más frecuencia proviene de la tradición Lakota, pero existen muchas variantes y ninguna es correcta o incorrecta, sino que cada una se adapta mejor a cada tipo e persona. La rueda se divide en cuatro cuadrantes que se corresponden con los puntos cardinales. El círculo dividido en cuatro, el mismo que en la cruz celta, es un antiguo signo de totalidad...
La rueda no sólo representa la orientación en términos de dirección, también representa el paso del día a la noche y al nuevo amanecer, y traza el ritmo del año, empieza por la primavera, sigue con el verano, el otoño, el invierno y de nuevo la frescura de la primavera. La vida humana también queda reflejada en ella, desde el nacimiento hasta el renacimiento, pasando por la juventud, la madurez y la muerte, pues a la visión despierta le resulta evidente que la vida no comienza con el nacimiento ni termina con la muerte: todo es circular, se repite, se transforma y se vuelve a repetir en una octava mayor de la espiral.

Este
El Este es el punto cardinal por el que sale el Sol. Podemos visualizarlo "entrando" en la rueda del mismo modo que lo hacemos en nuestra encarnación física. Su elemento es el fuego, su color es el amarillo, su animal totémico es el águila que vuela alto y posee una vista de largo alcance, y su cuerpo celestial asociado es el Sol. El Este equivale a la primera llamada del clarín al amanecer: es la primavera y trae la claridad. Es el momento de la encarnación, de la entrada en la materia y la infancia. Equivale al reino de la humanidad (en contraposición al reino vegetal, animal o mineral) y está específicamente relacionado con el espíritu, o quizá la intuición en el sentido en que C.G. Jung emplea el término de psicología, esto es, la capacidad de percibir los significados y propósitos generales, de ir con inspiración y "ver" al otro lado de las esquinas, pues para la visión holística a veces las esquinas no existen. La muerte y la vejez son los enemigos del Este, no en el sentido de la sabiduría y la transformación, sino en el sentido restrictivo de la pérdida de la visión, del movimiento y de las potencialidades, y también por su herencia de miedo. En el Este determinamos cómo emplearemos las energías a todos los niveles. Es el "lugar de la vista de largo alcance" y quizás el más abstracto de los cuatro cuartos.

Sur
Después del Este, siguiendo las manecillas del reloj, viene el Sur. * El Sur está relacionado con el mediodía, el verano, el color rojo. Es la época de la juventud, la época en que aún creemos, somos inocentes y nos preocupamos por nuestros sentimientos y por lo que nos rodea. En términos humanos, el Sur corresponde a las emociones. El elemento del Sur es el agua y su cuerpo celestial la Luna, reina de las mareas. Su animal totémico es el ratón, que puede parecer un animal humilde; sin embargo, todas las criaturas tienen el mismo valor, poseen un mensaje para nosotros y cualidades de las que podemos aprender. Con el ratón aprendemos la importancia de observar cuidadosamente, de ser en verdad quienes somos y estar en realidad donde estamos, algo necesario para tomar decisiones inteligentes. La función del Sur se puede equiparar a lo que, según Jung, es la función del sentimiento: identificar aquello que tiene valor y significa algo para nosotros, para nuestros seres queridos y la sociedad en que vivimos. El sentimiento nos trae comodidad, unifica y favorece el crecimiento cultural. El enemigo del Sur es el miedo, que mata nuestra habilidad para tomar decisiones y nos paraliza. El sur representa el reino vegetal, el que aporta la energía y es el lugar "cercano".

Oeste
Llegamos ahora al Oeste, dirección del elemento tierra, de la noche y el otoño. Su color es el negro y es el hogar del reino mineral de la vida infinitamente lenta y silenciosa que se desarrolla sobre la Tierra. Su aspecto humano está relacionado con el cuerpo físico y por ello podemos asociar la función de las sensaciones, según Jung -el uso de los cinco sentidos ordinarios, lo "real"-. El Oeste corresponde a la madurez, la época en la que tenemos la fuerza para hacer cosas, para ayudar a otros -jóvenes y viejos- de forma práctica y activa. Sin embargo, el Oeste también tiene que ver con la introspección profunda y con la transición de un estado a otro; también con la intuición, pero de un modo más interior que el Este. Su animal totémico es el grizzli u oso gris, el más fuerte de todos, el que se cura a sí mismo con su conocimiento instintivo de las hierbas y que conoce la necesidad de prepararse para el futuro (por ello come y se aprovisiona para hibernar). Su cuerpo celestial asociado es la Tierra; su enemigo, la falta de fuerzas. Es Oeste es el dominio de los poseedores de la energía, el lugar para "mirar por dentro".

Norte
Finalmente estamos en el cuadrante consagrado al Norte, donde el color es el blanco de la nieve, de acuerdo con el invierno. El Norte se corresponde a la medianoche y su cuerpo celestial lo constituyen las estrellas. Su elemento es el aire y se asocia con el conocimiento y la sabiduría (en función del pensamiento, que para Jung esclarece y clasifica, conduciendo al conocimiento profundo). En términos humanos, éste es el dominio de la mente (no es lo mismo que el cerebro) y está asociado con quienes reciben energía: el reino animal. Su animal totémico es el búfalo. El búfalo era de vital importancia para los indios norteamericanos, que lo utilizaban todo de él: su carne para comer, la piel para ropas y tipis, los huesos para armas y utensilios. Los búfalos no eran explotados, eran honrados, al igual que todos los animales, como manifestaciones del Gran Espíritu. Las manadas de búfalos que atraviesan las praderas reflejan la movilidad del aire. Por otra parte, los muchos usos que se le dan al búfalo ilustran la adaptabilidad del elemento. Correspondiente a la vejez y a la muerte, y también al tiempo indefinible entre las encarnaciones, el Norte es el "lugar del conocimiento". Su enemigo es la seguridad.

Arriba, abajo y en el centro
Hasta ahora, nuestra rueda ha tenido dos dimensiones, pero no debemos olvidar las otras tres posiciones que señalan nuestro lugar en el universo y que también son relevantes en nuestro viaje por el Mundo Medio, el Mundo Superior y el Mundo Inferior.
Arriba está el denominado Padre Cielo, que nos enseña a expandirnos, a hacernos más grandes, a encontrar la relevancia, el significado y la luz de la verdad. El Padre Cielo nos insta a movernos, espiritual, conceptual y materialmente. Como un buen padre humano, su amor siempre está presente, pero su aprobación es condicional. No nos traza patrones, pero nos anima a encontrar nuestras propias normas, a desarrollarnos ya a mejorar sin abandonar nuestra propia senda.
Abajo es el reino de la Madre Tierra, hogar de nuestros ancestros y de nuestro poder instintivo. La Madre Tierra nos muestra los caminos hacia nuestras propias profundidades, a nuestras fuentes más profundas, y nos ayuda a acceder a todos los talentos que poseemos. Como una buena madre humana, su amor siempre está disponible y su aceptación es incondicional, pero nos pide que nos aceptemos como somos y nos veamos con honestidad y coraje para poder crecer.
El Centro es el lugar de la quietud y el aplomo. Es ese siempre significativo vacío dentro de nosotros en el que podemos escuchar una "vocecita tranquila". También se asocia al quinto y más sutil elemento, el éter, que informa e interrelaciona a los otros cuatro. El centro es la totalidad del año, del ciclo, del cosmos. Es el lugar de la espiritualidad y de la imaginación y podemos vincularlo a la sexualidad como función que genera vida nueva, inspiración, poesía, que nos envía a la búsqueda de la totalidad.

Situación de la rueda
La rueda puede -y debe- situarse físicamente en nuestro entorno con ayuda de la meditación o como preludio de un viaje. Podemos hacerlo utilizando una esterilla circular, una mesa, una bandeja o lo que tengamos a mano. No nos hará falta una brújula en casa, pues las direcciones sólo deben ser más o menos correctas, pero de noche en un lugar desconocido, no nos iría mal para cerciorarnos.
Es importante dejarse llevar por las propias sensaciones al imaginar la rueda. ¿Qué asociamos con el Sur? ¿Y con el Norte? Y así sucesivamente. Veamos algunos objetos que podemos colocar en los cuatro puntos del círculo:

Este: Varias velas atadas con una cinta amarilla, un huevo (ornamental o real), fotos del amanecer, cualquier objeto amarillo o luminoso, plumas de ave, cualquier cosa específicamente humana y que hable de la iluminación (como la Representación del hombre en el universo, del Leonardo da Vinci, por mencionar un ejemplo).

Sur: Agua en un tazón rojo, algo de color rojo, una planta, un adorno que muestre la Luna, fotos de plantas, ¡Hasta un trozo de queso! (para asociarlo a los ratones y a la leche).

Oeste: Aquí podríamos colocar todo tipo de piedras (preciosas o o), hierbas, nueces y un recipiente con tierra, objetos de color negro o la reproducción de la pata de un oso.

Norte: Algo de color blanco que sugiera la nieve, la cima de una montaña o la claridad: figuras de animales, especialmente el búfalo; mariposas, semillas de plantas que transporte el viento, representaciones de un consejo de ancianos, una carta astral. Aquí podemos quemar varillas aromáticas o colocarlas como representación del incienso, el don del aire.

Centro: Podemos encender una vela en reconocimiento a la presencia del espíritu. Después de encender la vela, tenemos que movernos en le dirección del Sol como señal de respeto a los poderes que estamos honrando.

Invocando a las direcciones
Tenemos que descubrir nuestra propia forma de invocar a las direcciones una vez colocada la rueda. Una manera de hacerlo puede ser cerrando los ojos y pronunciando lo que nos dicte la propia mente: imágenes, asociaciones, sentimiento o incluso alguna poesía. Por ejemplo, hacia el Sur podemos decir:
"Espíritu del Sur, le pido que hoy esté aquí conmigo. Calor, verdor suntuoso, belleza, viajo en sus brazos. Ayúdeme a encontrar al joven que hay dentro de mí y a descibrir todas las cosas pequeñas y humildes que son tan importantes. Que la Luna actúe sobre las mareas de mi alma y yo camine sin miedo, con plena confianza."
Para el resto, estoy segura de que cualquiera puede inventarse las palabras más adecuadas, dejándose llevar por sus propias sensaciones. No hay que olvidarse de invocar al Padre Cielo, a la Madre Tierra y también al Centro. Como preparación para las próximas tareas, nos dejaremos invadir por la paz y la plenitud y permitiremos que nos dominen.
Las direcciones quizá se entiendan mejor si pensamos en ellas como poderes cósmicos inteligentes y de gran magnitud. No están ceñidas a los cuartos designados, sino que más bien éstos se utilizan como un medio para llegar a contactar a esos poderes.
También se puede emplear la rueda con fines terapéuticos. Por ejemplo, quizá usted aprenda a ser más divertida, si es mujer, e interesarse por lo que le rodea y recibir la inocencia y la espontaneidad que conocía cuando era pequeña. Con esta finalidad, una vez situada en su propia rueda e invocando a las direcciones, puede decidir "sentarse" en el cuadrante consagrado al Este para absorber sus cualidades, para hacerse más afectuosa, más joven, más sencilla.

* En el hemisferio norte de la Tierra nos movemos en este sentido en el contexto del ritual porque ésa es la dirección que sigue el Sol. En el hemisferio sur sucede lo contrario. Así mismo, los significados del Sur y del Norte pueden invertirse si se rota 180º la rueda de las armonías para adecuarla al hemisferio sur


Carol
Escrito por Carol el 19/04/2010
Las leyendas indias

Fecha de publicación: 22 12, 2007 | Autor: James

Los mandamientos indios

Trata la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.

Muestra gran respeto por tu semejante.

Trabaja junto para el beneficio de toda la Humanidad.

Da asistencia y cariño donde se necesite.

Haz lo que creas que está bien.

Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.

Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.

Sé sincero y honesto siempre.

Hazte responsable de tus actos.

Jefe Nube Blanca

“Oh, Gran Espíritu que brilla en el cielo; guíanos por el camino de la paz y del entendimiento. Déjanos vivir juntos como hermanos y hermanas”

Oración India

Cada uno de nosotros ha sido puesto en este tiempo y este lugar para decidir personalmente el futuro de la humanidad. ¿Creías que estabas aquí para algo menos importante?

Arvol Looking Horse, jefe de la nación lakota

La leyenda india del atrapasueños

Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció en la forma de una araña. Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenía plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde nosotros debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el circulo.

Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.

El continuo, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.

También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.
Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: ve la telaraña es un círculo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.

Si tú crees en el gran espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.

El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida, que se cuelga encima de las camas y en las casas para escudriñar sueños y visiones.

Lo bueno de los sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de los sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.

Los Sioux creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.

La leyenda del Búfalo

Hace mucho tiempo, cuando el mundo era muy joven, el búfalo no tenía joroba. Él obtuvo su joroba un verano, por su crueldad con los pájaros. Al búfalo le gustaba correr por las praderas por placer. Los zorros corrían delante de él y avisaban a los animales pequeños que su jefe, el búfalo, venía.

Un día, cuando el búfalo corría por las praderas, se dirigió hacia donde viven los pequeños pájaros que anidan en el suelo. Los pájaros avisaron al búfalo y a los zorros que iban en la dirección donde tenían sus nidos, pero nadie, ni los zorros, ni el búfalo, les pusieron atención.

El búfalo, corrió y pisoteó bajo sus pesadas patas los nidos de los pájaros; incluso, cuando escuchó a los pájaros llorando, siguió corriendo sin parar.

Nadie sabía que Nanabozho estaba cerca. Pero Nanabozho se enteró de la desgracia sucedida con los nidos de los pájaros y sintió pena por ellos. Corrió, se plantó delante del búfalo y los zorros y los hizo parar. Con su bastón golpeó fuertemente al búfalo en los hombros. El búfalo, temiendo recibir otro golpe, escondió la cabeza entre sus hombros. Pero Nanabozho solamente dijo: “Tú, a partir de hoy, siempre llevarás una joroba sobre tus hombros. Y llevarás la cabeza gacha por vergüenza. ”

Los zorros corrieron para escapar de Nanabozho, escarbaron agujeros en el suelo y se escondieron dentro. Pero Nanabozho los encontró y les castigó: “Por ser crueles con los pájaros, siempre viviréis en el frío suelo”. Desde entonces, los zorros tienen sus madrigueras en agujeros en el suelo y los búfalos tienen joroba.

La muchacha y los lobos

Leyenda dakota

Una doncella dakota se casó con un hombre que le prometió amarla y respetarla, pero que no cumplió su palabra. Era un hombre sin juicio que le pegaba con frecuencia. En medio de la desesperación que le producían los malos tratos que recibía, la muchacha se marchó de casa. Fue imposible encontrarla. Ni un sólo rastro de ella fue encontrado por quienes, durante días y días, intentaron averiguar su paradero.

La muchacha dakota vagó por los bosques durante varios días hasta que una mañana se encontró con un hombre, al que preguntó quién era. Ella no lo sabía, pero no se trataba de un ser humano sino del jefe de los lobos. «Ven conmigo», le dijo; y la llevó a una enorme aldea en la que habitaba una gran cantidad de lobos: lobos blancos y negros, grises, y coyotes. El jefe de los lobos llevó a la joven aun gran tipi y la invitó a entrar. Le preguntó que deseaba comer. «Carne de búfalo», le respondió la muchacha. El jefe lobo llamó a dos coyotes y les ordenó que trajeran lo que había pedido la muchacha.

Los coyotes se marcharon y al cabo de unas horas regresaron con un cuarto delantero de búfalo joven, recién cazado. « ¿Cómo lo preparas para comerlo? », preguntó a la joven dakota el jefe de los lobos. «Lo hiervo», contestó ella. El jefe llamó nuevamente a los dos coyotes, que tras recibir las instrucciones regresaron con un pequeño fardo que contenía pedernal, eslabón y yesca, los enseres necesarios para encender el fuego, que debían haber robado de algún campamento. « ¿Cómo preparas la carne? », le preguntó el jefe lobo. «La corto en rodajas», le explicó la joven. Una vez más, los coyotes se encargaron de traer un cuchillo en su funda, y la muchacha cortó la carne de búfalo y comió hasta recuperar las energías perdidas durante su camino por los bosques.

Los lobos eran muy amables con la muchacha y ella se sentía cómoda en su compañía. Así, transcurrieron muchos meses. Una mañana el jefe de los lobos le dijo: «Tu pueblo ha salido a cazar búfalos y mañana al mediodía llegarán aquí. Tienes que salir a su encuentro o caerán sobre nosotros y nos matarán». A la mañana siguiente, casi al mediodía, la muchacha subió a una loma próxima al campamento de los lobos y vio avanzar hacia ella a algunos jóvenes guerreros a caballo. Se puso en pie y alzó las manos para que los guerreros la vieran. Los jóvenes se preguntaron quién sería y cuando se acercaron a ella la observaron con atención. «Hace un año perdimos a una joven; i sí, eres tú! ¿Dónde has estado? », le preguntaron los guerreros. «He estado en la aldea de los lobos. No les hagáis daño», contestó la muchacha. «Iremos a decírselo ala gente del pueblo», dijeron ellos. «Mañana al mediodía regresaremos para reunirnos contigo». Al día siguiente la muchacha volvió a subir a una loma próxima, distinta a la del día anterior. Desde allí vio como la gente del campamento avanzaba en una larga hilera por la pradera: primero iban los guerreros, y detrás las mujeres y las tiendas.

El padre y la madre de la muchacha estallaron de júbilo al ver a su hija. Pero cuando se le acercaron, la joven se desmayó, pues no soportaba el olor de los humanos. Al recuperarse, dijo: «Tenéis que ir a cazar búfalos, mi padre y todos los cazadores. Volved mañana y traed las lenguas y los trozos escogidos dela matanza». El padre prometió hacerlo; y todos los hombres del campamento montaron sus caballos e hicieron una gran cacería. Y al día siguiente, regresaron con los caballos cargados de carne de búfalo. La joven les mandó colocar la carne amontonada entre dos colinas que les señaló. Era tanta la carne, que la cima de las dos colinas quedaba a la misma altura que la pila de carne. En el centro del montón de carne, la joven plantó un palo con una bandera roja. Y luego lanzó un gran aullido, como los lobos. En pocos segundos, toda la tierra se cubrió de lobos, que se lanzaron ávidamente sobre la carne y en poco tiempo devoraron hasta el último trozo de carne de búfalo. La muchacha dakota se reunió entonces con su pueblo. Su esposo le pidió que volviera a vivir con él. Ella se resistió durante un tiempo. Pero al final, se reconciliaron.

“El Amor, el Individuo y la Pareja”

Leyenda Sioux

Cuenta una vieja leyenda de los indios sioux que, una vez, hasta la tienda del viejo brujo de la tribu llegaron, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos -empezó el joven.
- Y nos vamos a casar -dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo.
- Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán.
- Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos.
- Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.
- Por favor -repitieron-, ¿Hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo… -dijo el viejo después de una larga pausa-. Pero no sé… es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa -dijeron los dos.
- Lo que sea -ratificó Toro Bravo.
- Bien -dijo el brujo-, Nube Alta, ¿Ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?
La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo-, deberás escalar la montaña del trueno y cuando llegues a la cima, encontrar la más brava de todas las águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta… salgan ahora.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur… El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- Volaban alto? -preguntó el brujo.
- Sí, sin dudas. Como lo pediste… ¿Y ahora? -preguntó el joven- ¿Lo mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No -dijo el viejo.
- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne -propuso la joven.
- No -repitió el viejo-. Hagan lo que les digo. Tomen las aves y atenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero… Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros.

El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritados por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, “vuelen juntos pero jamás atados”.

Mitología india

Los nativos americanos no rezaban a un único Dios, ellos creían que el Sol, las estrellas, los pájaros, los mamíferos o las rocas, formaban parte de su Dios. Aquí podéis leer la simbología animal en la que creían los indios norteamericanos y su significado místico.

Mamíferos

ALCE

Lo mismo que el ciervo y poderoso protector de las mujeres. Si una mujer necesitaba ayuda rezaban al alce para pedirle consejo.

ANTÍLOPE

El antílope significa mensajero o guía de los humanos. Por ejemplo, si un indio se encontraba en un cruce de caminos solo se tendría que fijar en cual camino había huellas de antílope y ese camino era el correcto.
Si te encontrabas dos antílopes luchando eso significaba que la persona que veía esa lucha tendría conflictos con amigos o familiares.

ARDILLA

Un mal signo pero un animal simpático. Algunas tribus especialmente los Shoshones creían que era un animal medicina y le pedían ayuda para combatir enfermedades. Por lo contrario otras tribus pensaban que eran mensajeros de la muerte.

BUFALO / BISONTE

Un buen signo, aparte de ser la dieta básica de muchas tribus, era considerado como un dios con fuertes poderes y mensajero de fuerza y supervivencia de las tribus de las llanuras. Es una de las esencias de la cultura india y una de las bases de su espiritualidad.

COMADREJA

Considerado un magnifico augurio. Travieso, sabio y veloz, buen amigo en las travesías, aparte de protector y de traer buena suerte.

CASTOR

Este animal tiene múltiples lecturas. Conlleva poderes buenos pero también conflictos y confusión. También significa trabajador inteligencia y independiente.

COYOTE

Este animal es uno de los mas antiguos signos dentro de la cultura mística de los Nativos. Esta lleno de magia, poderes especiales y sabiduría. También dependiendo de donde se vea el coyote hay que tener cuidado, puede ser una trampa.

CIERVO

Un buen signo con buenos poderes y mensajero de noticias buenas y malas. Si una mujer veía un ciervo significaba que pronto tendría un hijo, si un hombre veía a este animal en un campo de batalla quería decir que moriría en esa batalla. Normalmente el ciervo esta muy relacionado con el mundo de la mujer india.

LOBO

El lobo esta considerado un magnifico signo, protector, buen cazador, sabio, independiente, con valor pero algo misterioso. Los europeos que llegaron a América lo consideraban todo lo contrario y fue casi exterminado. Animal sagrado de la mitología india. Muchas tribus formaban clanes y bandas con el nombre de lobo, o lo llevaban como nombre propio.

MAPACHE

Es un buen signo, protector, inteligente. Usado para combatir escasez de comida y como ayuda en la caza. Si un indio llevaba este nombre significaba que era un hombre que se podía confiar.

MOFETA

Un mal signo y lleno de malos poderes (aparte de olores). Traía conflictos, enfermedades y mala suerte. Relacionado con la maldad y los malos augurios.

NUTRIA

Un buen augurio, representa felicidad, belleza, buena suerte y salud.

OSO

El Oso es siempre un buen signo, de valor y de poderes especiales. Representa sabiduría, intuición, y poderes curativos.

PANTERA

Un mal signo para algunas tribus y bueno para otras. Las que lo consideraban mal augurio pensaban que eran perseguidos física y mentalmente por el enemigo. Las tribus que lo consideraban bueno pensaban que era signo de buena caza y de protección contra el enemigo.

PUERCOESPIN

Usualmente trae mensajes relacionados con la cosecha o la caza.

TEJÓN

El Tejón es un buen signo, de protección, pero mal augurio si lo vez viajando en un vehículo. Del Tejón se obtenía medicinas, o amuletos de protección contra los malos espíritus.

ZORRO

Un mal signo de lo peor, mensajero de peligros, enfermedades y posiblemente de muerte. Algunos chamanes usaban el poder del zorro para ahuyentar a la muerte.

Aves

ÁGUILA

Otro animal sagrado de la cultura india. Es un signo de buena suerte. El águila para los indios era portador de protección, sabiduría y riqueza. Si un indio rezaba y un águila se posaba cerca de él, esto significaba que sus plegarias habían sido escuchadas. Este animal era el mensajero directo del dios único indio.

ÁGUILA PESCADORA

Un magnifico animal, fuerte y veloz, pero un malísimo símbolo. Indicador de peligros inminentes y accidentes mortales.

BUITRE

Estos animales son un pésimo signo para los indios, eran portadores de desgracias y problemas para las gentes. Además de ser una señal de muerte.

COLIBRÍ

El colibrí es un magnifico símbolo. Relacionado con el mundo femenino. Mensajero de buenas noticias y protector en las largas travesías.

URRACA

Una ayuda muy apreciada para grandes travesías. Las urracas avisaban a los indios de posibles peligros y/o obstáculos del camino.

CODORNICES

Simbolizaba la llegada de un familiar o amigo. También era un signo de ayuda. Por ejemplo si un indio se encontraba en peligro la visión de estas aves quería decir que un amigo iba en su ayuda.

CUERVO

Aunque parezca mentira el cuervo era un buen signo pero con múltiples significados. Dependiendo del lugar de visión o lo que llevara en el pico era un buen o mal signo.
También eran utilizados para combatir los malos espíritus.

GAVIOTAS

Simboliza la llegada de hambruna y malas condiciones de vida.

LECHUZA

Estas aves eran un mal augurio para los indios. Simboliza poder pero negativo. Utilizado por muchos chamanes y jefes de clanes para aumentar su poder y su grandeza sólo para su provecho. También es un signo de Muerte.

PAVO

Signo de arrogancia y autoestima. Si un indio veía un pavo antes de la visita de un visitante significaba que esta persona era nerviosa, arrogante y indecisa. Las plumas de pavo eran altamente valoradas en los regalos ceremoniales.

PÁJARO CARPINTERO

Símbolo de salud, buena suerte y felicidad. Los indios tenían la costumbre de que cuando oían un pájaro carpintero golpear con su pico un árbol hacían tres palmas y pedían un deseo.

Reptiles

CAIMÁN

Este animal era un mal signo. Los indios creían que eran enviados por alguien para matarlos, usado generalmente por chamanes.

RANA

Estos pequeños animales eran una especie de duendes para muchas tribus. Considerados como curativos y signos de fortuna. Las ranas eran los mensajeros de la lluvia y conocedores del poder del agua.

LAGARTO

Muchos lagartos son inofensivos pero muy apreciados como intermediarios entre el mundo material y el espiritual. Estos reptiles aparecían en sueños para enviar mensajes. También creían que eran enviados para espiar a otras personas. Los lagartos pequeños eran protectores de los niños.

SERPIENTE

Las serpientes poseían la sabiduría de la naturaleza y al igual que ésta, tenían buenos y malos poderes. Consideradas como protectores, animales medicina y buena suerte. Los indios las rezaban para pedir la curación de un ser querido.

Dentro de las diversas serpientes norteamericanas, hay algunas que destacan dentro se la simbología india:

SERPIENTE TORO

Sus poderes eran usados contra otras personas, especialmente durante los juegos o retos.

SERPIENTE CASCABEL

Dentro de esta variedad hay dos tipos, la cascabel blanca (buena) y la cascabel negra (mala). La usaban especialmente para pedir buena caza, valor, y protección.

VÍBORA

Utilizada como enlace entre el hombre y la naturaleza vía sueños o visiones. También utilizada para pedir protección en la caza. Y enviada para matar a otras personas.

SERPIENTE CORAL

Un símbolo muy malo, aparte de ser unas de las serpientes más venenosas. Los Nativos americanos no podían matarla, sólo pedirle que se quitara de su camino. Especialmente usada para atacar posibles “amantes”.

TORTUGA

Buen signo y con buenos poderes. La tortuga era considerada muy sagrada entre muchas tribus norteamericanas. Protector de la salud. Algunas tribus no podían comer carne de tortuga, al considerar que traía mala suerte. Pero el caparazón era un buen regalo para pedir la mano de una mujer.

Insectos

ABEJA

Las abejas conectan con el mundo sexual. Mensajeras de fertilidad, del amor y la protección.

ARAÑA

También considerada mensajera y buen signo, exceptuando a las venenosas (araña negra, tarántula, etc.). Señal de que alguien está diciendo cosas falsas sobre tu persona.

CUCARACHA

Un pésimo símbolo para la cultura india. Signo de enfermedades y suciedad. Pero también considerada un tenaz animal, signo de supervivencia.

ESCARABAJO

Usado por los chamanes para traer cambios de tiempo, ya fuera tormentoso o soleado. También simboliza avisos de ataques de otras tribus.

GARRAPATA

Los indios pensaban que estos insectos indicaban enfermedades y graves incendios forestales. Considerada portadora de malos espíritus y enfermedades.

GRILLO

Símbolo de malos poderes. Especialmente en zonas donde no abundan, se consideraban signo de malos deseos y peligros. Y en donde abundaban, eran considerados buen signo.

HORMIGA

Representa fortaleza, inteligencia y poderes mentales. Los indios pensaban que los terremotos eran producidos por una gran hormiga negra.

LUCIÉRNAGA

Mensajeras del mundo espiritual. Y señal de que un espíritu rondaba cerca.

MARIPOSA

Considerada un animal muy espiritual y signo de presencia de buenos espíritus. Símbolo de cambios, armonía, belleza y paz.

MOSCA

Usado para llevar enfermedades y pestilencia hacia otras tribus.

SALTAMONTES

Es signo de problemas con la cosecha. Sequía y calor.

Carta del Jefe Seattle

La carta del Jefe Seattle es uno de los documentos más importantes de la Historia nativa norteamericana, y tuvo una amplia difusión.

En ella daba respuesta a una oferta planteada por el presidente de los EE. UU. , Franklin Pierce, en1854, mediante la cual el Gobierno se comprometía a comprarle a la tribu suwamish (Dewamish) los territorios del noroeste (que actualmente forman parte del Estado de Washington). A cambio, prometía crearles una “reserva”.

A principios de la década de los setenta, el guionista de cine, Ted Perry, basándose en un texto que el Jefe Seattle había pronunciado, algunas de cuyas frases se conservaron a través del tiempo, redactó una declaración de perfil ecologista, con grandes dosis de lirismo y expresividad. Esta declaración se utilizó en el documental “Home” para la televisión; los responsables ocultaron la autoría de Ted Perry, que actuó como un “ghostwriter”, para concederle más fuerza al mensaje.

En la declaración del Jefe Seattle había, ante todo, una comparación entre la religiosidad y espiritualidad nativa y la cristiana de los colonos, pero Ted Perry incorporó un discurso ecologista.

La única versión de las palabras del Jefe Seattle fueron las que transcribió y tradujo al inglés un tal “Dr. Smith”, publicadas en el periódico local, Seattle Sunday Star, en 1887, treinta y dos años después de que las pronunciara el jefe Seattle.

Algunos párrafos de la versión Smith se pueden encontrar en la versión de Ted Perry, por ejemplo en: “Para nosotros, las cenizas de nuestros antepasados son sagradas y su lugar de reposo es terreno reverenciado. Ustedes se alejan de las tumbas de sus antepasados aparentemente sin pena”.

Debido a las dudas sobre el original auténtico, han proliferado las distintas versiones de la carta del Jefe Seattle; a continuación se pueden leer dos versiones, la de Ted Perry y la del “Doctor Smith”, que recoge más fielmente el mensaje del jefe Seattle, y habla también del enfrentamiento cultural y espiritual.

CARTA JEFE SEATTLE (Versión Ted Perry)

El Gran Jefe Blanco en Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Washington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

Pero… ¿Quién puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa idea es para nosotros extraña. Ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podría alguien comprarlos? Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿Cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Aún así, trataremos de tomar una decisión.

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se alejan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos.

Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y con ellas se construyen grandes poblados. Él hace que vuestra gente sea, día a día, más numerosa. Pronto invadiréis la tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, como una inesperada lluvia. Mi pueblo, sin embargo, es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos razas diferentes. Nuestros hijos y los vuestros no juegan juntos, y vuestros ancianos y los nuestros no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros nos sentimos huérfanos.

Aun así, meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la tierra. No será fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Mi gente siempre se ha apartado del ambicioso hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo, nos es sagrado. Nuestras costumbres son diferentes. Tal vez sea porque soy un salvaje que no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir de las alas de un insecto. Tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo.

El ruido de vuestras ciudades es un insulto para el oído de mi gente y me pregunto, ¿Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o el diálogo nocturno de las ranas en un estanque?

Mi pueblo prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de gran valor para nosotros, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos. El hombre blanco parece no dar importancia al aire que respira, a semejanza de un hombre muerto desde hace varios días, que es insensible a su propio hedor. Pero, si os vendemos nuestra tierra, no olvidéis que tenemos al aire en gran estima, que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibirá el último. Y el viento también insuflará la vida a nuestros hijos. Y si os vendiéramos nuestra tierra, tendríais que cuidar del aire como un tesoro y cuidar la tierra como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre la hierba en la pradera.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré otra condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros apenas sacrificamos para protegernos y alimentarnos.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de nuestros abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Nuestros muertos siguen viviendo entre las dulces aguas de los ríos, y regresan con cada suave paso de la Primavera, y sus almas van con el viento que sopla, rizando la superficie del lago. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo.

Podéis pensar que ahora Dios os pertenece, de igual manera que hoy deseáis que nuestras tierras sean vuestras. Pero Él es el Dios de todos los hombres y su amparo alcanza a mi gente y a la vuestra.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de nuestro terruño, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar [telégrafos].

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.
¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.
La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

CARTA JEFE SEATTLE (Versión Dr. Smith)

He allí el cielo que ha llorado lágrimas de compasión sobre mi pueblo durante incontables siglos y que, aunque nos pueda parecer inmutable y eterno, puede cambiar. Hoy está despejado. Mañana puede estar encapotado con nubes.

Mis palabras son como las estrellas que nunca cambian. Cualquier cosa que diga Seattle, el gran jefe en Washington puede confiar en ello tanto como él pueda confiar en el regreso del sol o de las estaciones.

El jefe blanco dice que el Gran Jefe en Washington nos envía saludos de amistad y buena voluntad. Esto es muy amable de su parte ya que sabemos que él necesita poco de nuestra amistad. Son muchas sus gentes. Son como la hierba que cubre vastas praderas. Mi gente es poca. Se asemejan a los pocos árboles que se encuentran esparcidos en una pradera azotada por una tormenta. El gran, y presumo – buen, Jefe Blanco dice que desea comprar nuestra tierra pero que, al mismo tiempo, nos deja suficiente para que vivamos confortablemente. Verdaderamente esto parece ser justo, y aún generoso, ya que el Hombre Rojo no tiene más derechos que él necesite respetar, y la oferta también parece ser sabia ya que no necesitamos más un territorio extenso.

Hubo un tiempo en el que nuestra gente cubría la tierra como las olas en un mar encrespado por el viento cubren el fondo cubierto de conchas, pero ese tiempo hace mucho que desapareció junto con la grandeza de las tribus que ahora son apenas un recuerdo doloroso. No trataré el tema, ni lloraré sobre eso, de nuestra desaparición a tiempo, ni voy a reprochar mis hermanos cara pálida con haberla acelerado, porque también nosotros somos en algo responsables de ella.

La juventud es impulsiva. Cuando nuestros jóvenes se enojan por alguna injusticia real o imaginaria, y se desfiguran sus caras con pintura negra, denotan que sus corazones son negros, y que con frecuencia son crueles e implacables, y nuestros viejos y viejas son incapaces de moderarlos. Así siempre ha sido. Así fue cuando el hombre blanco empezó a empujar a nuestros antepasados hacia el oeste. Pero esperemos que nunca regresen las hostilidades entre nosotros. Tendríamos todo que perder y nada que ganar. Los jóvenes consideran como ganancia a la venganza, aún al costo de sus propias vidas, pero los viejos [que permanecen] en casa en momentos de guerra, y las madres que tienen hijos que perder, saben que no es así.

Nuestro buen padre en Washington—ya que presumo que ahora es nuestro padre al igual que suyo, ya que el Rey George ha movido sus fronteras más hacia el norte—nuestro gran y buen padre, digo, nos envía el mensaje de que si hacemos como él desea, él nos protegerá. Sus bravos guerreros serán para nosotros como una erizada pared de fortaleza, y sus maravillosos barcos de guerra llenarán nuestros puertos, para que nuestros antiguos enemigos más al norte—los Haidas y Tsimshians — cesen de asustar a nuestras mujeres, niños, y viejos. Realmente él será nuestro padre y nosotros sus hijos.

Pero, ¿Puede eso suceder alguna vez? ¡Su Dios no es nuestro Dios! ¡Su Dios ama a su gente y odia a la mía! Él pliega amorosamente sus fuertes brazos protectores alrededor del cara pálida y lo conduce por la mano como un padre conduce a un hijo infante. Pero, Él ha desamparado a Sus hijos Rojos, si realmente son Suyos. Nuestro Dios, el Gran Espíritu, parece que también nos ha abandonado. Su Dios hace que su gente se haga más fuerte cada día. Pronto ellos llenarán todas las tierras.

Nuestro pueblo está menguando como una marea que retrocede rápidamente y que nunca regresará. El Dios del hombre blanco no puede amar a nuestra gente o Él los hubiera protegido. Ellos parecen huérfanos que no tienen donde buscar ayuda. ¿Cómo, entonces, podemos ser hermanos? ¿Cómo puede su Dios llegar a ser nuestro Dios y renovar nuestra prosperidad y despertar en nosotros sueños de una grandeza que regresa? Si tenemos un Padre Celestial común, Él debe estar parcializado, porque Él vino hacia Sus hijos cara pálida.

Nosotros nunca lo Vimos. Él les dio leyes pero no tuvo palabras para Sus niños rojos cuyas prolíficas multitudes una vez llenaban este vasto continente como las estrellas llenan el firmamento. No; somos dos razas diferentes con orígenes diferentes y destinos separados. Hay muy poco en común entre nosotros.

Para nosotros, las cenizas de nuestros antepasados son sagradas y su lugar de reposo es terreno reverenciado. Ustedes se alejan de las tumbas de sus antepasados y aparentemente sin pena. Su religión fue escrita sobre lápidas de piedra por el dedo de hierro de su Dios para que así ustedes no pudieran olvidar.

El Hombre Rojo nunca podría comprender o recordarlo. Nuestra religión es las tradiciones de nuestros antepasados – los sueños de nuestros hombres viejos, dados en las horas solemnes de la noche por el Gran Espíritu; y las visiones de nuestros jefes, y está escrita en los corazones de nuestra gente.

Sus muertos dejan de amarlos y la tierra natal tan pronto como traspasan los portales de la tumba y vagan más allá de las estrellas. Ellos pronto son olvidados y nunca regresan.

Nuestros muertos nunca olvidan este hermoso mundo que les dio vida. Ellos todavía aman a sus verdes valles, sus rumorosos ríos, sus magníficas montañas, sus apartadas cañadas y lagos y bahías bordeados de verde, y siempre suspiran con un tierno y cariñoso afecto por los seres vivos de corazones solitarios, y con frecuencia regresan del feliz coto de caza para visitarlos, guiarlos, consolarlos, y confortarlos.

Día y noche no pueden convivir. El Hombre Rojo siempre ha rehuido los acercamientos del Hombre Blanco, como la neblina matutina huye antes que aparezca el sol de la mañana. Sin embargo, su proposición parece justa y creo que mi gente la aceptará y se retirará a la reservación que usted le ofrece. Entonces, viviremos separados en paz, ya que las palabras del Gran Jefe Blanco parecen ser las palabras de la naturaleza que hablan a mi gente desde la densa oscuridad.

Importa poco donde pasemos el resto de nuestro días. No serán muchos. La noche del Indio promete ser oscura. Ni siquiera una simple estrella revolotea en su horizonte. Vientos de voz triste se lamentan en la distancia. Un triste destino parece estar en el camino del Hombre Rojo, y donde quiera escuchará los pasos que se aproximan de su cruel destructor y se prepara impasiblemente a enfrentar su destino, como hace el antílope herido que escucha los próximos pasos del cazador.

Una pocas lunas más, unos pocos inviernos más, y ninguno de los descendientes de los poderosos espíritus que alguna vez se movían por esta amplia tierra o vivían en hogares felices, protegidos por el Gran Espíritu, permanecerá para llorar sobre las tumbas de un pueblo que una vez fue más poderoso y con más esperanzas que el suyo.

Pero, ¿Por qué debo llorar sobre el destino a destiempo de mi pueblo? Tribus siguen a tribus, y naciones siguen a naciones, como las olas del mar. Es el orden de la naturaleza, y lamentarse es inútil. Su momento de decadencia puede estar distante, pero seguramente llegará, porque aún el Hombre Blanco cuyo Dios caminó y habló con él como un amigo a otro, no puede estar exonerado del destino común. Puede que seamos hermanos, después de todo. Veremos.

Estudiaremos su proposición y cuando hayamos decidido, se lo haremos saber. Pero, si la aceptamos, yo aquí y ahora pongo esta condición, que no se nos niegue el privilegio, sin molestarnos, de visitar en cualquier momento las tumbas de nuestros ancestros, amigos, e hijos. Cada parte de este suelo es sagrado en la consideración de mi pueblo. Cada ladera, cada valle, cada pradera y huerto, ha sido consagrada por algún triste o feliz evento en días hace tiempo desaparecidos.

Aún las rocas, que parecen ser mudas y muertas ya que se tuestan en sol a lo largo de la costa silenciosa, están llenas con las memorias de eventos excitantes conectados con las vidas de mi gente, y el mismo polvo sobre el cual ustedes se encuentran responde con más amor a nuestras pisadas que a las suyas, debido a que ha sido enriquecido por la sangre de nuestros antepasados, y nuestros pies desnudos son conscientes del toque simpatético. Nuestros difuntos, bravos, amadas madres, alegres y felices doncellas, y aún los niños que vivieron aquí y se regocijaron aquí por una breve estación, amarán estas soledades sombrías y, durante la caída de la tarde, ellos recibirán a los tenebrosos espíritus que regresan.

Y, cuando el último Hombre Rojo haya perecido, y la memoria de mi tribu se haya convertido en un mito entre el Hombre Blanco, estas playas estarán repletas de muertos invisibles de mi tribu, y cuando los hijos de sus hijos se crean solos en el campo, la tienda, el taller, en la carretera, o en el silencio de los bosques sin senderos, ellos no estarán solos. En toda la tierra no hay lugar dedicado a la soledad. En la noche, cuando las calles de sus ciudades y pueblos estén silenciosas y ustedes crean que estén desiertas, ellas estarán atestadas con los huéspedes que regresan y que una vez las llenaban y que todavía aman esta hermosa tierra. El Hombre Blanco nunca estará solo.

Que él sea justo y trate amablemente a mi gente, porque los muertos no son impotentes.


Carol
Escrito por Carol el 19/04/2010

Seres mitológicos: las tribus de las praderas

Las aventuras de Rostro Marcado El mito Pies Negros de Rostro Marcado, que hace referencia a los poderes de la Estrella de la Mañana, el Sol y la Luna, relata las aventuras de un pobre joven al que se llamaba Rostro Marcado porque tema una larga y fea cicatriz en una mejilla. Estaba enamorado de la hija de un jefe, pero ella no quería casarse mientras él no encontrara una forma de quitarse la cicatriz. Buscando desesperadamente ayuda sobrenatural con ese fin, parte hacia los Dominios del Sol en un viaje lleno de aventuras que culmina con la matanza de siete gansos blancos muy grandes y siete grullas agresivas cuyas cabezas lleva al Sol. Así, los Pies Negros explican el origen de su costumbre de arrancar el cuero cabelludo -prueba de que habían vencido al enemigo- refiriéndose a este episodio de la mitología.

El Sol se quedó tan impresionado con aquellas muestras de valor que regaló a Rostro Marcado un bello traje adornado con pieles de comadreja. Rostro Marcado se casó después con la hija del jefe y se convirtió en uno de los ejecutantes de ceremonias más famosos entre los Pies Negros.

El mundo de los espíritus de los indios Crow Los conceptos de los indios Crow sobre los poderes sobrenaturales se explican en el mito que trata de Eehtreshbohedish, El que Empieza Todas las Cosas o Primer Trabajador, que estaba compuesto de los muchos elementos vaporosos que existían antes de que formara el mundo. Decían que Primer Trabajador daba a todas las cosas un propósito y un poder al que llamaban Maxpé o medicina. Podía ser otorgado a los hombres por un, auxiliador sobrenatural para asistirlos a lo largo de su vida en la Tierra, pero hacían alguna distinción. Por ejemplo, en sus ceremonias más importantes, como la Danza del Sol o los rituales de la Sociedad del Tabaco, los Crow ofrecían sus oraciones directamente a Primer Trabajador.

Ofrecimiento al poder del búfalo.

El concepto Lakota de poder Los Lakota se consideraban superiores al resto de la humanidad, pero ante las fuerzas admirables de la naturaleza se convertían en suplicantes humildes y débiles que suspiraban por conseguir -a través de una visión o un sueño- algunos de los poderes que observaban diariamente a su alrededor. Percibían una fuerza que impregnaba todo, Wakanl, el poder del universo, que se manifestaba en el azul del cielo o en los brillantes colores del arco iris.

Además estaban el eco terrorífico del trueno y el destructivo poder, asociado a él, del rayo. Éstos, junto con el viento y el granizo por nombrar dos fenómenos más, eran considerados como fuentes potenciales de poder que, si se aprovechaban simbólicamente, podían usarse para conseguir lo mejor para el individuo. Así, se apelaba a la mayoría de estos poderes en las ceremonias de la Danza del Sol y la Guarda del Espíritu. Wakan-Tanka, el Gran Misterioso, era la totalidad de la fuerza creativa del universo Lakota.

Aunque se reconocía que Wakan-Tanka podía ser uno y muchos a la vez, sólo los chamanes intentaban una clasificación sistemática con el T óbtob Kin, un sistema que el hombre común no comprendía del todo. Los chamanes decían también que Wakan-Tanka podía comunicarse con los hombres a través de los Akicita Wakan o Mensajeros Sagrados. Aquellos que habían tenido visiones dibujaban a veces lo que habían experimentado, y se encuentran representaciones tanto realistas como convencionales de esos mensajeros y espíritus en objetos de la indumentaria Lakota, como los escudos y las túnicas de guerra. La clave de su interpretación se encuentra en la comprensión del Tóbtob kin .

El universo Pawnee En la mitología Pawnee Tirawahat era el ser supremo. El azul del cielo estaba asociado a él y se hallaba siempre presente en todas las cosas, especialmente en la tormenta. Dicha mitología relata también que en invierno los dioses se retiraban de la Tierra y que el primer trueno de la primavera era la señal de que una vez más volvían su atención hacia ella; así comenzaban la ceremonia del Trueno y otras sucesivamente. Se creía que el primer trueno era la voz de Paruksti, la deidad mensajera de Tirawahat, y que, mientras viajaba por encima del suelo con su sonido haciendo las veces de habla, la Tierra volvía a despertarse y la vida comenzaba de nuevo. Su vuelta se celebraba con el comienzo de la Ceremonia del Trueno que tradicionalmente inauguraba el año ceremonial y la gente daba las gracias a los espíritus todopoderosos por la renovación, el crecimiento de los cultivos, el nacimiento de animales y pájaros y el retorno del búfalo, el ciclo de toda vida en la Tierra.

Como en otras regiones, los héroes de Las Llanuras aparecían con formas diferentes, pero casi siempre surgían directamente de los animales del mundo que los rodeaban. En la mitología de los Crow, por ejemplo, se consideraba a Coyote especialmente poderoso, y se le atribuía el alcanzar la vida por su propio esfuerzo. Se transforma de animal a hombre y al revés según las circunstancias.

Coyote Hombre Anciano y el verano En este cuento el verano y el invierno están guardados en diferentes sacos de colores que pertenecen a Mujer de Corazón Fuerte que da al país de los Crow el invierno, mientras el Sur está siempre en verano. Desesperado del clima, Coyote Hombre Anciano dice a un joven que se va a marchar detrás del verano y obtiene cuatro animales machos para ayudarle -un ciervo, un Coyote, una liebre y un lobo- y se asegura de cuánto pueden correr. Con el fin de levantar pasiones sexuales Coyote Hombre Anciano se convierte en un alce y al llegar a la tienda de Mujer de Corazón Fuerte se descubre. Mujer sale de su refugio al oír gritos y Coyote aprovecha la oportunidad para deslizarse dentro. Cuando Mujer vuelve, Coyote se enfrenta con ella en la entrada y la domina restregando en su cara una pintura medicinal. Después se lleva el saco que contiene el verano y corre con él hasta que se cansa y lo relevan sucesivamente la liebre, el ciervo y por último el lobo. Al llegar a la región de los Crow el lobo abre el saco y se llega al acuerdo de que cada país de allí en adelante tendrá verano e invierno.

La Gente Pequeña Son un ingrediente común de la mitología de Las Llanuras las criaturas que parecen enanos. Entre los Crow en particular, Aratace, o Arroyo de la Flecha, a petición de un enano mítico que quería flechas disparó a las hendiduras de Roca de la Flecha como ofrenda a dicha criatura. Todavía hoy se hacen ofrendas a un espíritu que guió al último gran jefe Crow Plenty Coups (Golpes Abundantes) durante su primera visión en la cumbre de la montaña.

Sin embargo, no toda la Gente Pequeña era benévola. El Dakota y Lakota Canotina o Canotili era un espíritu poderoso que solía aparecerse como un hombre pequeño y que vivía en los bosques dispuesto a enfrentarse con los cazadores solitarios. Era malévolo y debía evitarse porque hacía que la gente se perdiera en los bosques. Su aparición producía terror a los hombres, ya que si lo veían moriría uno de sus parientes cercanos.

Mitos de la estrella entre los Pies Negros Los protagonistas principales de los mitos Pies Negros de la estrella aparecen como cuerpos celestes o se convierten en ellos al final de su paso por la Tierra. Varios de estos mitos explican el origen de la llamada del búfalo y episodios de las ceremonias como los asociados con la Danza del Sol. Generalmente los animales tienen un papel importante en estos rituales, son personas disfrazadas y se los identifica en las descripciones como Mujer Nutria, Mujer Grulla, Hombre Castor y Mujer Alce. La última se refiere a la hechicera que era dirigente principal en la Danza del Sol y que en la mitología Pies Negros sacó del cielo un nabo prohibido.

Poder de la Estrella de la Mañana En la mitología Pawnee la Estrella de la Mañana es un jefe de los hombres y ayuda en la creación del universo. Viaja con su hermano, el Sol, a la tierra de las estrellas occidentales intentando vencer el poder de la Luna, que ha matado a todos las estrellas hombre que se han acercado previamente. Esta figura heroica utiliza el poder de un haz sagrado y un garrote de guerra para vencer los obstáculos que pone la Luna en su camino y así entra en el pueblo de las mujeres estrella.

Monstruos acuáticos Los monstruos acuáticos figuran de una manera prominente en la mitología Siux y los Lakota los denominan Unktehí; sus poderes se centran en el agua, donde ninguna otra fuerza puede molestarlos. Se creía que eran los autores de las inundaciones, que vomitaban de sus bocas, y que cogían seres humanos o animales para comérselos. Su poder residía en sus cuernos y colas que podían sacar o retraer a su gusto. Estaban en un estado de guerra continuo con Wakínyan , el mitológico Pájaro Trueno. Se decía que las serpientes, los lagartos, las ranas, los fantasmas, los búhos y las águilas eran los subordinados de los Unktehí.


Carol
Escrito por Carol el 21/04/2010

EL SIMBOLISMO DE LOS ANIMALES

En la mirada mítica, los animales no son mera existencia instintiva y repetida. En ellos burbujean fuerzas sutiles, naturales, poderosas. El hombre puede ser criatura de disfraces y máscaras. Pero el animal manifiesta comportamientos unívocos, estables. Y el simbolismo de esa acción animal también se mantiene continua. A la manera de un primer acercamiento al simbolismo universal de los animales, presentamos en este primer latido de Simbolismo Animal de Temakel, un amplio vuelo sobre esta temática ensayada por Juan Eduardo Cirlot en su conocido Diccionario de símbolos.

Los orígenes del simbolismo animal se relacionan estrechamente con el totemismo y con la zoolatría. La posición del animal en el espacio, o en el campo simbólico, la situación y actitud en que aparece son esenciales para la discriminación de los matices simbólicos. Así, por ejemplo, el «animal domado» es muy característico y su significación puede corresponder a la inversión de la que tendría apareciendo en estado salvaje. En la lucha, tema frecuentísimo del simbolismo universal, entre caballero y animal salvaje o fabuloso, la victoria del primero puede terminar con la muerte o la domesticación y sumisión del animal. En la novela El caballero del león, del autor medieval Chrétien de Troyes, el protagonista es ayudado por un león. En la leyenda de san Jorge, el dragón vencido sirve a su dominador.

En Occidente, el simbolismo animalístico arranca de Aristóteles y de Plinio, pero más concretamente del libro Kysiologus, compuesto en Alejandría en el siglo II después de Jesucristo. Otra aportación importante fue la de Horus Apollo, una o dos centurias más tarde con sus dos libros de Hyerogliphica, aplicación del simbolismo egipcio. De todo ello nace la corriente medieval que florece en los Bestiarios de Filipo de Thaun (1121), Pedro de Picardía, Guillermo de Normandía (siglo XIII); en De animalibus, atribuido a Alberto Magno; el Libre de les Bésties, de Ramon Llull; y el Bestiaire d'Amour, de Fournival (siglo XIV). Todas estas obras coinciden con el punto de vista de los primitivos sobre los animales, expuesto por Schneider; mientras el hombre es un ser equívoco (enmascarado), el animal es unívoco, posee cualidades positivas o negativas constantes, que permiten adjudicarlo a un modo esencial de manifestación cósmica.

Como determinación más generalizada, los animales, en su grado de complejidad y evolución biológica, desde el insecto y, el reptil al mamífero, expresan la jerarquía de los instintos. En relieves asirios o persas, la victoria de un animal superior sobre otro inferior corresponde siempre a un simbolismo análogo. Igualmente, en la América precolombina, la lucha del águila contra la serpiente. La victoria del león sobre el toro suele significar la del día sobre la noche y, por analogía, la de la luz sobre las tinieblas y la del bien sobre el mal.

La clasificación simbólica de los animales corresponde con frecuencia a la de los cuatro elementos; seres como el pato, la rana, el pez, a pesar de su diferencia, se hallan en relación con las «aguas primordiales» y pueden ser, por lo tanto, símbolos del origen y de las fuerzas de resurrección. Algunos animales, como los dragones y las serpientes, tan pronto se adscriben al agua como a la tierra o incluso al fuego, pero la atribución más general y correcta establece que los seres acuáticos y anfibios corresponden al agua; los reptiles, a la tierra; las aves, al aire, y los mamíferos, por su sangre caliente, al fuego.

Desde un punto de vista del arte simbólico, los animales se dividen en naturales (con frecuencia diferenciados en pares de contrarios: el sapo es la antítesis de la rana; la lechuza, del águila) y fabulosos; éstos ocupan en el cosmos un orden intermedio entre los seres definidos y el mundo de lo informe. Probablemente pudieron ser sugeridos por hallazgos de esqueletos de animales antediluvianos; por el aspecto de seres equívocos, aún siendo naturales (plantas carnívoras, erizos de mar, pez volador, murciélago), los cuales son símbolos de perduración caótica, de transformismo, pero también de voluntad de superación de formas dadas; y constituir a la vez poderosos sistemas de proyección psíquica.

Los más importantes de los animales fabulosos son los que siguen: quimera, esfinge, lamia, minotauro, sirena, tritón, hidra, unicornio, grifo, harpía, pegaso, hipogrifo, dragón, etc. En algunos de estos seres la transformación es simple y posee carácter claramente afirmativo, como las alas de Pegaso (espiritualización de una fuerza inferior), pero las más de las veces el símbolo expone una perversión imaginativa configurada. Sin embargo, una arraigada creencia humana en los altos poderes de estos seres, corno también en todo lo anormal y deforme, les confiere una extremada ambivalencia.

Hay animales, también, cuyo aspecto poco o nada tiene de ideal, pero a los que se atribuyen cualidades no existentes, por proyección simbólica, o sobrenaturales (pelícano, fénix, salamandra). Calímaco nos ha legado un fragmento alusivo a la edad de Saturno, cuando los animales hablaban (símbolo de la edad de oro, anterior al intelecto -hombre- en que las fuerzas ciegas de la naturaleza, sin estar sometidas al logos, poseían condiciones extraordinarias y sublimes). Las tradiciones hebrea e islámica también se refieren a estos «animales parlantes».

Existen otras clasificaciones interesantes, como la de «animales lunares», dada a los que muestran cierta alternancia en su vida, con apariciones y desapariciones periódicas, en cuyo caso el animal, aparte de su simbolismo específico, integra el de la esfera lunar. Schneider cita asimismo una curiosísima atribución primitiva, por la cual los animales que pueden simbolizar el cielo tienen la voz aguda si son de gran tamaño (elefantes) y grave si son pequeños (abeja). Los terrestres se comportan de manera inversa.

Algunos animales, por sus cualidades sobresalientes, en especial por su neta agresividad y su belleza, como el águila y el león, han desempeñado una función preponderante en el alegorismo mundial. Los animales emblemáticos de los signum romanos eran: águila, lobo, toro, caballo y jabalí.

En simbolismo, cuando los animales (u otros cualesquiera elementos) se relacionan, el orden siempre tiene importancia e implica, o una gradación jerárquica, o una distribución espacial. Así, en alquimia, la jerarquía se establece de arriba abajo por medio de los animales: fénix (culminación del opus), unicornio, león (cualidades necesarias) y dragón (materia prima). Las agrupaciones de animales suelen basarse en sistemas de correspondencias y ordenación numérica: un caso central es el del famoso tetramorfos bíblico y occidental; otro, el de los cuatro animales benévolos chinos: unicornio, fénix, tortuga, dragón.

En el arte románico aparecen con particular frecuencia: pavo real, buey, águila, liebre, león, gallo, grulla, langosta, perdiz. Su sentido simbólico suele derivar de las Sagradas Escrituras o de los escritos patrísticos, pero a veces se dan simbolizaciones obvias como la relación entre el leopardo y la crueldad. Conocido es el simbolismo mayor del palomo, el cordero y el pez, en el cristianismo.

La actitud de los animales simbólicos plasmados en una representación puede explicarse casi literalmente: la contraposición de dos iguales o diferentes, tan común en heráldica, corresponde al símbolo del equilibrio (justicia, orden, tal como lo simbolizan las dos serpientes del caduceo). En alquimia, la contraposición de dos animales de la misma especie, pero de distinto sexo, como león y leona, perro y perra, significa la contraposición esencial de azufre y mercurio, de fijo y volátil. Un animal alado y otro sin alas exponen idéntica situación.

Este antiquísimo interés por el animal, como portador de expresiones cósmicas, como modalidad natural de la creación investida de un sentido significante (al margen de la mera existencia dada) pasa desde la aurora neolítica hasta obras como Jubile van den Lleyligen Macarius (1767), donde se describen procesiones en las que cada carroza simbólica lleva un animal (pavo, fénix, pelicano, unicornio, león, águila, ciervo, avestruz, dragón, cocodrilo, jabalí, cabra, cisne, pegaso, rinoceronte, tigre, elefante). Los mismos y otros muchos (ánade, asno, buey, búho, caballo, camello, carnero, cerdo, ciervo, cigüeña, gato, grifo, ibis, leopardo, lobo, mosca, oso, pájaro, paloma, pantera, pez, serpiente y zorra), constituyen el núcleo principal de las marcas de papel, cuyo origen místico y simbólico está fuera de duda, y que se expanden en Occidente desde fines del siglo XIII.

Ahora bien, buscando sentidos generales a cuanto llevamos expuesto, los animales se relacionan con las ideas de montura (vehículo, medio), sacrificio y vida inferior. Su aparición en sueños o visiones, como el célebre cuadro de Füsli, expresa una energía indiferenciada, aún no racionalizada ni sometida al imperio de la voluntad, entendiendo ésta como dirigida contra los instintos. Según Jung, «el animal representa la psique no humana, lo infrahumano instintivo, así como el lado psíquico inconsciente». La primitividad del animal indica la profundidad del estrato. La multiplicidad, como en todos los casos, empeora y primitiviza aún más el símbolo.

La identificación con animales significa una integración del inconsciente Y, a veces, como la inmersión en las aguas primordiales, un baño de renovación en las fuentes de la vida. Es evidente que, para el hombre anterior al cristianismo y las religiones no morales, el animal representa más bien una magnificación que una oposición. Este es el sentido de los signum romanos, de las águilas y lobos triunfantes, colocados simbólicamente sobre los cubos (tierra) y esferas (ciclo, totalidad), para expresar la idea de un instinto-fuerza dominante y triunfante. (*)


Vinak 13 Flores
Diplomado en hipnosis ericksoniana uni...
Escrito por Vinak 13 Flores el 22/04/2010

Solo para avisarles que ya subi la correccion del documento sobre los simbolos y un par de ensayos nuevos para quienes se interesen en la interpretacion de sueños, aunque aun estan pendientes otros 2


Carol
Escrito por Carol el 22/04/2010

Navegando en los archivo de la categoría Las piramides.

08 Nov 2007

El ojo de Horus

Las piramides

Ojo de Horus

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Desde que el hombre está en la tierra se ha sentido llamado por los misterios del Universo. Muchos se han dedicado al estudio de la ocultas influencias que afectan nuestra vida sobre la tierra. De estos estudios surgió todas las ciencias actuales y entre ellas una de las más antiguas es la de los amuletos y talismanes que data de tiempos muy remotos.
Tanto los amuletos como los talismanes son trozos naturales o tallados de uno o varios elementos, generalmente de piedra, metal, madera o hueso, cuyo valor mágico está puesto en el color que posee, la forma y la procedencia de los materiales con el que están hechos, la única diferencia que hay entre ellos es que los talismanes si bien se basan en los mismos principios, incluyen además números, caracteres y símbolos cabalísticos.
Veamos a grandes rasgos algunos ejemplos que llevaban a los sabios de la antigüedad a elegir un amuleto o talismán de acuerdo a su color o forma.
Para los sacerdotes egipcios el color blanco y el color negro simbolizaban a la vida y a la muerte y envolvían a sus momias en telas blancas para acelerar su reencarnación.

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Las imágenes de Quetzalcoatl, el supremo dios del aire de los aztecas, que enseño a los hombres el difícil arte de gobernar, los principios de la agricultura y el uso de los metales, estaban talladas generalmente en Azurita y Lapislázuli, cuyo color utiliza hoy la gemoterapia para estimular la sabiduría y el intelecto.
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En el sudoeste de los EE. UU. Los indios Hopi, se los reconoce como maestros en el arte de curar por medio de los colores y aromas naturales, suelen dibujar signos sagrados en el pecho de sus enfermos con una tintura verde que extraen del Nopal.
Durante el periodo de la Colombia precolombina en el rito de iniciación de los sacerdotes chibchas, los oficiantes cubrían todo el cuerpo del postulante con polvo de oro, que se adhería con un pegamento vegetal, y lo obligaban a permanecer 7 días al sol desde que amanecía hasta el anochecer mientras sostenía un cuenco de ámbar en la mano, a raíz de esta tradición, hoy la gemoterapia utiliza el ámbar y el ojo de tigre (ambas de color amarilla y naranja) para incentivar la intuición.

Cuando los amuletos y talismanes son tallados pueden adquirir en su diseño infinidad de formas, pero tradicionalmente existen formas que se mantiene en el transcurso del tiempo:

“El ojo de Horus”

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Como símbolo cabalístico grabado en un talismán, el ojo representa el sol y simboliza la Suprema Inteligencia, “al Ojo de la deidad que todo lo ve”. Primero fue representado en forma de círculo con un punto central, pero luego evoluciono hasta tomar la forma de un ojo abierto y axial se utilizo como talismán para protegerse de los encantamientos malignos, ataques arteros, traiciones, mal de ojo, y enfermedades de todo tipo.

El ancla
Se utilizaba en forma de broche o prendedor como emblema de arraigo, apego o dedicación a algo en particular o a alguien: se lo asociaba con los signos zodiacales de Cáncer y Capricornio, se solía diseñar en piedras pesadas, en ocasiones como el Peridoto y el Jade, en amarillas o naranjas, como el Ojo de tigre o el Ópalo dorado.

El gato
De origen egipcio, cuyos sacerdotes veneraban ya que estaba consagrado al dios Anubis y constituía un amuleto de buena suerte, especialmente para cuando uno realizaba algún viaje. Se lo tallaba en piedras negras como el cuarzo ahumado, coral negro, azabache u obsidiana. Se lo utilizaba como colgante o pendiente y sus signos era Capricornio y Piscis.

El escarabajo
También de origen egipcio, cuyo pueblo lo denominaba Ra Men Kepher, que significa. ” Ra Creador del Universo”, se utilizaba para mantener alejada a las desgracias y las enfermedades. Se lo relacionaba con el signo de Géminis y se lo confeccionaba en Lapislázuli, azurita o sugilita, como piedra engarzada en anillos o brazaletes.

Arañas y escorpiones
Se llevaba como protección contra las picaduras o mordeduras de insectos y serpientes venenosas. Se confeccionaba generalmente en malaquita o turmalina verde, como colgante o anillo. Se lo asociaba a los signos de Virgo y Escorpio.

Puntas de flecha
Por lo general se utilizan puntas de flecha que son auténticas, hechas en pedernal u obsidiana, se utilizan como colgantes o binchas para evitar el mal de ojo, la envidia y las malas intenciones ajenas. Es muy común encontrarlos en Argentina en las provincias de Córdoba y Mendoza, pertenecen a los descendientes de poblaciones indígenas que siguen utilizándolas en la actualidad como amuletos.

Lábaros o hachas de doble hoja
Tenían un significado similar a las puntas de flecha, pero se asociaban con los signos de Libra y Aries, se confeccionaban en granate o kuncita en forma de pulseras o colgantes.

La cornupia o cuerno de la abundancia
Simbolizaba a la fecundidad y la fertilidad, y se lo tallaba en piedras preciosas de color rojo, como el rubí, el coral rojo o el ópalo de fuego. Se utilizaba en las casas, sobre los hogares o alacenas o como cinturones en mujeres que deseaban quedar embarazadas. Favorecía especialmente a los del signo de Virgo y Sagitario.

El pez
Probablemente haya tenido su origen en la multiplicación de peces y panes que se menciona en la Biblia, ya que simboliza el acrecentamiento de la riqueza y los bienes materiales. Se confeccionaba en oro o madre perla y se lo llevaba como pendiente o sello en un anillo. Favorecía al del signo de Piscis.

La llave
Un formato tomado de los frisos griegos, para quienes simbolizaba el conocimiento y la sabiduría. En algunas ocasiones se lo grababa como tres llaves unidas, asegurando a quien lo llevaba amor, riquezas y salud, ya que se asegura que abría las puertas a estas tres posesiones. Los alquimistas decían que este amuleto era apropiado para los signos de Tauro y Acuario por lo que lo confeccionaban en lapislázuli, malaquita o jade verde y lo recomendaban para los que padecían reumatismo, artrosis, artritis y ciática.

La lechuza
Aunque desde hace mucho tiempo se consideraba a este animal como un animal sabio y equilibrado, fueron los griegos quienes utilizaron primero su imagen tallada en amatista o azurita, como una forma de asegurarse la sabiduría y el conocimiento. Se lo recomendaba para los nativos de Virgo y Capricornio.

El trébol de cuatro hojas
Es un talismán de origen celta, cada una de cuyas hojas tenia un significado distinto: la primera de ellas, abajo y a la izquierda del tallo atrae la fama y la celebridad; la siguiente en el sentido de las agujas del reloj (arriba izquierda), ayudaba a obtener riquezas, la tercera (arriba derecha) mantiene la fidelidad de la pareja, y la cuarta (abajo derecha) asegura felicidad y salud. Se confeccionaba en turmalina verde o esmeralda, en forma de pendiente o prendedor y se indicaba para los nativos de Cáncer y Piscis.

La herradura
Un símbolo universalmente conocido para la suerte y la fortuna, pero contrariamente a la creencia popular, que sostiene que los agujeros de los clavos deben ser siete y estar colocados hacia arriba, en realidad la herradura debe ubicarse de forma que la abertura mire hacia la izquierda, esta imposición se debe a que su simbología está tomada de la orientación de la luna creciente, que es la fase en que está ganando fuerza y poder y por lo tanto atrae fortuna, salud, fama, mientras que en la fase opuesta, cuarto menguante, con los cuernos hacia la derecha, las rechaza. De no utilizarse una herradura real conviene tallarla en amatista, zafiro o selenita ya que está asociada con el signo de Sagitario y su planeta regente; Júpiter.

La rana
Se lo consideraba un amuleto protector de las cosechas y solía tallarse en piedras moradas u oscuras, como el cuarzo ahumado o el carbúnculo para enterrarlos en los campos sembrados, como un medio de atraer las lluvias y alejar las plagas de langostas y los grandes calores estivales.

Símbolos cabalísticos

La cruz svástica o gamada
A pesar de que muchas personas la consideran de origen reciente, el uso de esta cruz como símbolo mágico se remonta a las primeras dinastías chinas y los antiguos chamanes hindúes, y según algunos autores se remonta mucho antes su uso, ya en el periodo neolítico donde aparece grabada en algunos instrumentos de piedras tallados por los antecesores del hombre cuando aun no había llegado a su etapa de Homo Sapiens.
Desde tiempos inmemoriabables esta cruz gamada ha aparecido en un sin fin de templos, construcciones tumbas y mausoleos de todas las culturas e incluso se la utiliza hoy en sectas y religiones como signo para atraer la buena suerte.
En sánscrito, se denomina “la proveedora de la buena fortuna” y en algunas lenguas sajonas antiguas se la definía como “la rueda de la ley” refiriéndose a la ley de periodicidad por la cual rigen las repeticiones cíclicas de la historia, respondiendo a la conexión de causa-efecto.
Según algunas escuelas esotéricas, la cruz gamada constituye la representación gráfica del hecho de que cosechamos lo que sembramos y que las circunstancias y vidas presentes son solo consecuencias de causas y vidas pasadas. Para estas escuelas la cruz svástica involucra la idea de evolución e involución del alma humana signada por actos, experiencias y comportamientos cíclicos del pasado.
Existen dos versiones de cruces gamadas; una es la que se encuentra en monumentos antiguos, en escudos de armas y en las campanas de algunas viejas iglesias inglesas e irlandesas, los ejes se encuentran en posición vertical y horizontal, y el extremo del brazo superior de la cruz se orienta hacia la derecha. Esta versión se la conoce como “cruz svástica masculina o dextrógira”, y fue la que adopto Alemania en el periodo hitleriano, aunque sus ejes centrales están inclinados a 45º con respecto a los modelos más antiguos.
La otra versión, en donde el extremo superior del brazo se dirige hacia la izquierda, se la denomina “svástica femenina o levógira” y es la que se menciona en algunos rituales de magia negra y en la mayoría de los hechizos celtas y druidas.

Tau o tao
Constituye un símbolo universal que varia de acuerdo a regiones geográficas, religiones y propósitos para los que ha sido utilizado. La forma es una línea vertical cruzada por una línea horizontal a aproximadamente un tercio de su extremo superior, formando una letra “T” mayúscula, con el paso del tiempo, cada uno de los brazos horizontales y el vertical superior fueron cortados por una línea cada uno que lo transforma a su vez en otra cruz muy similar que se denomino “Triple Tau” y dio origen al emblema de los Rosacruces.
Según algunos autores, el símbolo Tau proviene del Ank de los egipcios término que indica la conjunción de la primera persona en singular del verbo “ser” y significa “Yo soy”, utilizado en el sentido de la vida. Ankh era a su vez el termino con que se denominaba uno de los cetros cruzados sobre el pecho de las imágenes de Osiris, con la cual el dios otorgaba vida y regia las crecientes del Río Nilo.
Adoptado y adaptado por los filósofos griegos, fervorosos admiradores de la cultura egipcia, Ankh se transformo en la letra griega Tau, pasando luego a Roma y Occidente, donde se utilizo en las ropas de los reyes y eclesiásticos de las bocas posteriores, como símbolo de poder.
El símbolo Tau utilizado por San Antonio, el ermitaño capto celebres por sus curaciones, para curar una enfermedad ulcerosa de la piel que luego le pondrían como nombre “fuego de San Antonio”. Con los mismos propósitos curativos fue utilizado por los sacerdotes judíos, con lo cual su fama se extendió enormemente, llegando a conocerse en el mundo como “Cruz de San Antonio”.

Pentáculo Celta

Son estrellas de 5 puntas inscriptas en un pentágono. Constituye el símbolo del Hombre y encierran en su interior todo lo que desea para él o los males del cual se quiere proteger. Un pentàculo encerrado en un círculo constituye uno de los símbolos más poderosos ya que simboliza al hombre protegido por una burbuja impenetrable que ningún daño puede atravesar.
El Pentàculo del rabí Salomón y los siete sellos (talismanes que se llevaban en forma de anillos) que lo complementaban, tenían inscriptos los nombres de los siete Ángeles que rigen cada día de la semana: Gabriel, Camael, Rafael; Saquiel, Anael, Caffiel Y Miguel.


Carol
Escrito por Carol el 22/04/2010
INDIGENISMO E INDIANISMO
    INDIGENISMO E INDIANISMO

CONFLICTO DE IDENTIDADES COLECTIVAS EN AMÉRICA LATINA
CONFLICTO DE IDENTIDADES COLECTIVAS EN AMÉRICA LATINA
Freddy Tarcaya Gallardo
LA COLONIA
Durante el período colonial hubo, entre los conquistadores y sus descendientes, defensores de los indios que denunciaron y combatieron la injusticia del régimen de opresión, sin embargo, tenían en su contenido una posición racista en el sentido de que los indios tenían limitadas sus facultades físicas e intelectuales, por lo tanto, era justo para ellos, que estuvieran sujetos a un status de inferioridad social o tutelaje.

En un primer momento, el indigenismo de algunos clérigos y legisladores, como Las Casas o Vitoria, se respaldaba únicamente en la piedad cristiana. Pero en la práctica el rigor del nuevo sistema colonial, con todas sus iniquidades fue impuesto sobre las consideraciones morales de algunos “cristianos”.

El siglo XVIII trajo consigo para el sistema colonial una serie de quebrantamientos estructurales, es decir, crisis económicas, sociales y culturales que advertían la conclusión de su ciclo histórico.

Las sublevaciones de los Amaru, Katari y otras rebeliones indígenas transcurrieron frecuentemente y se expresaban en la sucesión de acontecimientos en distintos escenarios. Por otro lado, los criollos ilustrados iniciaron el despertar de la “conciencia nacional” y propiciaron una nueva visión del indio y de su lugar en la sociedad.

Los criollos en realidad tenían interés o simpatía por los indios, no por su forma de vida y su historia, lo que predominó por entonces fue el afán de oponer las grandezas de América frente a un sistema colonial que les relegaba a un segundo plano ante los españoles. Los indigenistas criollos del período colonial tampoco lograron superar el fuerte prejuicio racista que compartían con los españoles.

LA REPUBLICA
La independencia de la colonia no contribuyó a mejorar el estado de miseria y explotación de los pueblos indígenas.

Las “reformas agrarias” y otras medidas contrarias a los intereses de estos pueblos y ajenas a su cultura, adoptadas por el liberalismo, como la “ley de exviculación” con el pretexto de incorporar a los indios como ciudadanos libres e iguales a los demás en derechos y obligaciones en el seno de las nuevas naciones independientes, profundizó el colonialismo económico y cultural.

La pérdida de las tierras comunitarias erosionó la base en que se sustentaban la producción agraria tradicional, muchos indígenas quedaron encadenados y obligados a vender su fuerza de trabajo a las haciendas como colonos, o simplemente como pongos.

La justificación ideológica hallo su resonancia en el “Darwinismo Social” fuente de las ideas racistas que atribuían a la “inferioridad” del indio a factores biológicos congénitos.

DARWINISMO REPUBLICANO
El “Darwinismo social” considera que los hombres, razas, clases y la propia evolución humana se rigen en general por la ley de los vencedores y vencidos.

Es una aplicación mecánica a la problemática social de la ley biológica de Darwin sobre la “supervivencia del más apto”. Los explotados sólo se explicarían por su “inferioridad física o biológica”

A continuación algunas frases de célebres “verdugos reaccionarios” que pasaron a la historia como presidentes e intelectuales oligarcas, que hacían eco del pensamiento “Darwinista”:

“La raza indígena (…) la única modificación que ha experimentado es indudablemente la religiosa, cambiando el culto al sol por el catolicismo: es inferior en inteligencia, en condiciones físicas y morales, su ignorancia no tiene comparación (…) como elemento político es nulo y se mantendrá en esta condición hasta extinguirse en virtud de la ley fatal de que las razas superiores vienen dominando y destruyendo a las inferiores…” Centro De Estudios De Potosí 1892: VIII, IX)

“El indio incaico es sombrío, asqueroso, uraño, prosternado y sórdido. (Gabriel René Moreno historiador oligarca).

“Los indios son seres inferiores y su eliminación no es un delito sino una ’selección natural” (José Manuel Pando, ex presidente de Bolivia -1899- 1904- )

Los indígenas son: “orangutanes sanguinarios se sacian y embriagan hasta el embrutecimiento; engullen a puñados de coca, que anestesia su sensibilidad física. (…) El indio es apenas una bestia de carga, miserable y abyecta, a la que no hay que tener compasión y a la que hay que explotar hasta la inhumanidad y lo vergonzoso- (Bautista Saavedra, ex presidente de Bolivia- 1920-1925- )

“es costumbre en la municipalidad servir a los canes bocaditos de pan con estricnina dentro, para de este modo fácil, cómodo, barato, higiénico y eficiente, librarse de la plaga.

Propongo que en los indios se use igual procedimiento… estoy enfermo de asco. (Alcides Arguedas, el más importante de los historiadores oligarcas)

SOBRE EL SIGNIFICADO DEL INDIGENISMO
Indigenismo es un término derivado de la palabra indígena bajo esta denominación fueron agrupados todos aquellos intelectuales, artistas, políticos, maestros, etc. Que desde diversas posiciones y perspectivas coincidieron en denunciar la situación de miseria y de explotación de la población indígena, y en revalorizar lo indígena como elemento básico de la nacionalidad (Marfil Francke Ballve)

Alejandro Marroquín, en su obra Balance del indigenismo. Informe sobre la política indigenista en América (1972), define el indigenismo como “la política que realizan los estados americanos para atender y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indígenas, con el objeto de integrarlas a la nacionalidad correspondiente”.

De modo similar, el Instituto Indigenista Interamericano, su principal impulsor, definía recientemente el Indigenismo como “una formulación política y una corriente ideológica, fundamentales ambas para muchos países de América, en términos de su viabilidad como naciones modernas, de realización de su proyecto nacional y de definición de su identidad” (Instituto Indigenista Interamericano” 1991: 63).

Los críticos del indigenismo lo consideran como un instrumento al servicio de los estados nacionales para destruir la identidad de los pueblos indios e integrarlos en una cultura nacional homogénea.

Así, Henri Favre define el indigenismo como una corriente de pensamiento y de ideas que se organizan y desarrollan alrededor de la imagen del indio.

Se presenta como una interrogación de la indianidad por parte de los no indios en función de preocupaciones y finalidades propias de estos últimos” (Favre, 1976: 72).

Para Andrés Aubry, “el indigenismo no es sino una respuesta del sistema a una pregunta de blancos ¿Por qué los países pluriétnicos están atrasados? Encubre una hipótesis, el indígena es un freno al desarrollo. En vez de cuestionar la sociedad global y su modelo de desarrollo, desprecia la cultura indígena” (Aubry, 1982: 15).

El I Congreso Indigenista Interamericano (Pátzcuaro, México, 1940), en la resolución LII define al indio como aquel “individuo económica y socialmente débil”.

Esta definición en términos más bien negativos contrasta con otra mucho más compleja y rica en contenido, probablemente la más completa que pueda hallarse en cualquier documento indigenista, la que propuso el II Congreso Indigenista Interamericano (Cuzco, Perú del 24 de junio al 4 de julio de 1949) partiendo de la autoidentificación como el criterio fundamental de la indianidad:

“El indio es el descendiente de los pueblos y naciones precolombinas que tienen la misma conciencia de su condición humana, asimismo considerada por propios y extraños, en sus sistema de trabajo, en su lengua y en su tradición, aunque éstas hayan sufrido modificaciones por contactos extraños (…).

Lo indio es la expresión de una conciencia social vinculada con los sistemas de trabajo y la economía, con el idioma propio y con la tradición nacional respectiva de los pueblos o naciones aborígenes” (Actas finales, 1959: 86-87).

Aunque el indigenismo de esta época no solía cuestionar las estructuras de la sociedad, contribuyó a que se tomara conciencia del problema indio y a mitigar algunos abusos.

Pero su discurso fue recuperado con facilidad por los gobiernos de cualquier signo político. El caso más típico es la adopción del indigenismo por los movimientos y gobiernos populistas que se formaron en el segundo cuarto del siglo XX en varios países latinoamericanos.

Sin embargo, sólo los gobiernos populistas se enriquecieron y usufructuaron del poder, o de modo más exacto sus clases medias ilustradas. Pero los pueblos indios siguieron sujetos a su antigua servidumbre y a su secular pobreza.

SOBRE EL SIGNIFICADO DEL INDIANISMO
En la actualidad, la palabra “indio” ha sido recuperada por el “indianismo” como signo de identidad y de lucha.

Se trata de una ideología reivindicativa de los indianistas y su lucha contra el colonialismo interno en contraposición al indigenismo ya que el denominado “indigenismo” según los “indianistas”, “se ha traducido (…) en un aparato ideológico del Estado característico de América y destinado a reproducir la situación colonial interna de los pueblos indios y su condición de minorías sociológicas” (Barre, 1982:1; ver (Matos, 1993: 325).

Para un acercamiento concreto entre la diferencia diametral de indigenismo versus Indianismo, es necesario recurrir al más versado de los ideólogos del indianismo.

Fausto Reinaga, cuyas formulaciones teóricas apasionadas, al margen de sus arbitrariedades, establecen diferencias cualitativas entre lo que el considera “indigenismo”, frente al “indianismo”, como ideología autentica de los indios.

El “indigenismo” es también enemigo de la raza india” dice Reinaga. En cambio el indianismo resulta la autentica expresión del indio, que considera a occidente por esencia, por “autonomasia”, individualista, y por tanto el sistema por naturaleza originario de la guerra.

En contraposición del indianismo dice que el Tawantinsuyu es colectivismo, paz, trabajo, y amor. En síntesis el origen de la explotación, la opresión y todos los males de la sociedad están en occidente, las virtudes del ser humano sólo se encuentran en Tawantinsuyu.

El “indianismo”, además, siente que el occidente ha traído artificialmente no solo las clases sociales, sino, la lucha entre ellas. Son una farsa no solo la burguesía y el campesinado, el propio proletariado es una impostura occidental.

Como consecuencia de esta concepción, concluyen los indianistas que no teniendo que ver las luchas sociales con la realidad objetiva, son una cosa “artificial”, el objetivo por tanto es la justicia racial, (Reinaga, 1971) que estaría predestinada, por expresar un pasado de luchas sociales, el restablecimiento del orden “perfecto”.

Sin embargo, tanto el “indianismo” como las otras tendencias indigenistas, como el katarismo, que ante la fragilidad de sus argumentos anticientíficos suelen proclamar que han superado el criterio racista –que otros como Reinaga no lo niegan-, demuestran que siempre se guían por esa línea ideológica.

El “indianismo” niega el desarrollo de las fuerzas productivas a nivel mundial y las leyes del movimiento de las sociedades, se enfrasca en la reivindicación del Tahuantinsuyo, no reconoce la existencia de las clases sociales y se limita a abstracciones de la revolución india

“… que en nuestro país sepultando la inmundicia del cholaje boliviano, - dice Reinaga – hará de la tragicómica republiqueta, el glorioso templo de paz y libertad, de amor y trabajo, donde el hombre alcanzará su total plenitud. ” (1967: 236)

“El indianismo es el (…) pensamiento del mismo indio, (…) es la búsqueda, el reencuentro y la identidad con nuestro glorioso pasado (…) se nutre en la concepción colectivista o comunitarista de nuestra civilización tawantinsuyana, (…) Los Indianistas rechazamos corrientes políticas copiadas del ‘viejo’ continente, porque las dos líneas como la derecha y la izquierda, ambas son clasistas y antagónicas que odian al Indio…”

Honorato Sánchez y Víctor Machaca, “Qué es el Indianismo”. En: EL INDIO AMAWTICO. La Paz, Frente Indio Amawtico del Tahuantinsuyo – F.I.A.T. , junio de 1994, N° 18, Pág.2

El racismo de las elites plutocráticas que gobernaron Bolivia, a partir de una sociedad racista, discriminadora del indígena, en una sociedad mayoritariamente indígena (“campesina”), en toda la época republicana, que estuvo y está marcada por un” colonialismo interno”, dio como resultado el surgimiento y desarrollo del indianismo como discurso político centrado en la reivindicación del “indio”, en el rechazo de lo “occidental” y de la propuesta de la denominada “utopía andina” (retorno al “modelo andino” del Tawantinsuyu).


Vinak 13 Flores
Diplomado en hipnosis ericksoniana uni...
Escrito por Vinak 13 Flores el 25/04/2010

_____ Carol ¿Podrias profundizar en los simbolismos de africa? Son muy interesantes y he notado que los del antiguo reino de zimbawe son increiblemente parecidos a los de egipto en su epoca dorada


Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010
Plantas y Flores Navideñas - Simbolismo

Las flores navideñas en la celebración de Navidad son algo, que presenta la esencia verdadera de la fiesta.
Las flores brillantes coloreadas reflejan el tema real de la celebración Navideña. Como sabemos verde es el color de naturaleza, crecimiento, esperanza, aspiraciones y primavera entonces intenntamos a asociar aquel color en nuestra vida. La Navidad es una fiesta de invierno, no en nuestro continente, y el color verde indica la esperanza que esa primavera volverá y reinará todo el invierno.
Verde esta asociado con alto "evergreens", que simboliza el triunfo, la longevidad y la inmortalidad. Esto es el color, que significa la providencia abundante de la naturaleza en los bosques y en los campos. Esto nos trae la alegría, el amor, y la tranquilidad.
Cada flor de Navidad tiene una importancia particular y un papel para jugar. Cada una de las flores significa la paz, el amor y la prosperidad. Entonces las flores navideñas como las rosas de navidad, el Acebo, la Hiedra y el Muérdago todos tienen una importancia especial.

Las rosas de navidad
Las rosas navideñas, son de origen Inglés, flores bien representativas de l a Navideñas. A veces se llaman la Rosa de las Nieves o Rosa del Invierno. Estas florece durante la estación de invierno en las montañas de Europa Central. Según leyendas la flor Navideña esta vinculada con el nacimiento de Cristo y una doncella modesta, pastorcilla, que se llamaba Madelon. Madelon estaba poniendo su oveja en una tienda de campaña una noche fría e invernal, mientras los hombres sabios y otros pastores pasaron por el campo nevado con sus regalos para el Niño Jesús. Los hombres sabios llevaban los regalos ricos de oro, mirra e incienso y los pastores, frutas, miel y se zambullen. Madelon pobre, empezó a llorar como ella no tenía nada para ofrecer al bebé Cristo, ni a una flor sencilla. Un ángel pasaba por allí y la vio llorarando. Él desechó la nieve de sus pies revelando la flor blanca más hermosa inclinada con rosado - Que era nada más que la rosa de navidad.
El Acebo
El acebo es una de las Flores importantes Navideñas. Esta flor no sólo esta asociada con el cristianismo, sino con Romanos e Islam. Se considera como un símbolo de buena suerte tanto en el Islam como en el romano. Durante siglos, el acebo ha sido el tema de mitos, leyendas, y observancias acostumbradas. Generalmente esta Flor Navideña esta asociada con la masculinidad y buena suerte. Se usa esta flor para la decoración hogareña durante las Navidades, y se considera como un símbolo de placer y alegría, que trae los pensamientos de celebración y buena comida.

Hiedra
Hiedra es una Flor importante de Navidad. Simboliza tres hechos, se adhieren; prospera en la sombra; y es de hoja perenne. También significa el amor verdadero, la fidelidad – tanto en matrimonio como en la amistad.

Muérdago
El muérdago es una flor Navideña cuyo origen remonta al origen Pagano. Los sacerdotes de druida usaron esta flor Navideña doscientos años antes del nacimiento de Cristo en sus celebraciones de invierno. Ellos reverenciaron la flor, ya que esta no tenía raíces, aún permaneció verde durante los meses fríos de invierno. Los celtas antiguo creyeron que el muérdago tenía poderes de curación mágicos y lo usó como un antídoto para el veneno, la infertilidad, y a la sala de malos espíritus. Esta planta de flor Navideña también se considera como un símbolo de paz. Se cree que los que se besan bajo el muérdago durante la Navidad tienen la promesa de felicidad y buena suerte en el año siguiente.
Poinsettia
Se considera Poinsettia como una flor importante de Navidad. Hay varias leyendas e historias relacionadas con la flor, poinsettia. Las Poinsettias son nativas a México. Ellos fueron llamadas así cuando el primer embajador de América a México, Joel Poinsett, introdujo las plantas a América en 1828. Los mexicanos en el siglo XVIII pensaron que las plantas eran simbólicas de la Estrella de Belén. Por lo tanto, el Poinsettia se asocia a la estación Navideña.

Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010
La serpiente cósmica

El pueblo Fon, cuenta como la serpiente cósmica, Aida-Hwedo, fue creada al principio de los tiempos por el Creador, un dios andrógino con dos caras: Mawu, la luna, (femenino), y Lisa, el sol, (masculino).

Aido-Hwedo contribuyó a la creación al llevar al creador en su boca mientras se formaba el mundo. Cuando terminó la obra, el Creador vio que era un peso excesivo para la tierra: demasiados árboles, demasiadas motañas, demasiados elefantes, demasiado de todo.

Entonces, le pidió a Aido-Hwedo que se enroscase y se colocase por debajo a la sobrecargada tierra como si fuese un cojín para poder transportarla. Como a Aido-Hwedo no le gustaba el calor, el Creador hizo el océano para que viviera allí.

Al sentir Aido-Hwedo una gran presión sobre sí, tiene que cambiar de postura para descansar, y lo que sucede en esos casos es que se desatan terremotos.

Aido-Hwedo se alimenta de barras de hierro que forjan unos monos rojos que viven bajo el mar. Cuando el hierro se agota, del hambre se come su propia cola. Luego, la tierra, con toda su carga se desequilibra y cae al mar.

Una segunda Aido -Hwedo, la serpiente del arco iris, vive en el cielo y envia a la tierra los rayos de los dioses


Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010



Mitos del África Negra

En los últimos tiempos han surgido numerosas reflexiones, estudios e informaciones, sobre el Africa negra. Parece como si existiera un acuerdo tácito para poner de moda a la negritud. Tal vez se trate, por otro lado, de hacer justicia, puesto que hasta épocas muy recientes apenas se había hablado de Africa, ya fuera por la dejadez de muchos investigadores, o porque apenas se sabía gran cosa de su historia y su cultura.

Sin embargo, en la actualidad, muchos historiadores y etnólogos nos hablan de Africa con verdadera pasión. Explican que para la mejor comprensión del mundo negro se hace necesario conocer sus aspectos geográficos y físicos, puesto que ambos inciden sustancialmente sobre lo histórico, y lo determinan.

Y así, interpretan el mundo africano de forma minuciosa y desde una perspectiva nueva hasta entonces -aunque acaso sus estudios y reflexiones puedan conducirles a una especie de determinismo geográfico-, e inédita, puesto que se concede prioridad al estudio, por ejemplo, de datos climáticos, orográficos e hidrográficos sobre consideraciones de tipo histórico. Todo lo cual conduce a la consideración del continente negro como un espacio cerrado, en el que sus pobladores rechazarían cualquier amago de influencia ajena a ellos; con lo que se hallarían abocados a cierta clase de impenetrable ostracismo étnico. No obstante, los distintos pueblos, y tribus, que se encontraban desperdigados por el territorio africano, ciertamente que tenían limitado su espacio por una especie de muro de arena que señalaba, de forma expeditiva, la frontera norte del Africa negra: se trataba del hoy célebre desierto del Sáhara.

Fronteras de arena

Pero, esto, no siempre fue así, puesto que esa franja desértica denominada "desierto del Sáhara", antaño era un verdadero vergel, pleno de abundante vegetación, con árboles y prados, y feraces llanuras y colinas. Mas ello sucedió hace ya seis mil años, cuando ya en otras zonas de Africa los primeros homínidos habían dejado grabados -en las paredes rocosas de las cuevas que usaban para guarecerse- signos mínimos cargados de simbolismo emblemático; y pinturas esquemáticas, cuyo valor como documento social, político, ritual y estético es incalculable.

Esa especie de jardín natural, que fue el actual desierto del Sáhara, quedó agostado por una gran sequía que tuvo su origen cuatro milenios antes de nuestra era. La gran desecación perduró por espacio de casi dos mil años, y las consecuencias directas de sus efectos están ahí, en esa enorme franja desierta que se extiende de occidente a oriente en la zona norte del continente africano y que, según algunos historiadores, constituye el límite que la propia naturaleza ha impuesto al mundo negro.

Ya en tiempos de las glaciaciones, a finales del período terciario -hace aproximadamente seiscientos mil años-, el territorio africano había sido lugar de residencia de los primeros homínidos. En algunas partes de su zona sur se han hallado, junto a útiles de piedras sin labrar y cantos rodados o eolitos, restos humanos de gran antigüedad. También se han conseguido datos y pruebas que han permitido, a los especialistas e investigadores, afirmar que aquellos primeros homínidos conocían el fuego. Esas zonas africanas están consideradas, en la actualidad, como centros de importantes hallazgos prehistóricos.

Una nueva tierra

Los pobladores de las zonas desérticas se extendieron, y emigraron, hacia el norte, el sur y el este. En su afán por buscar una nueva tierra en la que echar raíces, por así decirlo, se toparon con otras tribus que, desde épocas remotas, habitaban en las zonas tropicales del continente africano.

Ante la ausencia de pruebas fidedignas para catalogar con exactitud los distintos pueblos que se hallaban diseminados por tierras africanas, se han adelantado hipótesis que afirman que existieron tribus primitivas "paleo-negríticas" que practicaban la caza y conocían técnicas rudimentarias para trabajar la tierra; especialmente se esforzaban en lograr que le terreno pobre y yermo de zonas extremas y montañosas llegara a ser fértil y feraz. Para ello, contaban con el conocimiento del cultivo intensivo, mediante el que conseguían, además del total abastecimiento de todo tipo de productos hortícolas, algo más importante, a saber, la cohesión social necesaria para hacer posible el auge poblacional y, por ende, el asentamiento definitivo en una determinada zona; de este modo llegarían a la formación de núcleos o grupos sociales con una densidad de casi cincuenta habitantes por kilómetro cuadrado.

Pueblos y culturas

Algunos de estos grupos poblacionales ocuparon la región norte del territorio africano, lugar cercano a la ribera oriental del Nilo; tal es el caso de la tribu de los dogones, que se caracterizaba porque entre sus miembros y el propio entorno geográfico se estableció un vínculo tribal difícil de romper.

También, el grupo de los basari es otro de los denominados "pueblos desnudos" de Africa, los cuales se hallaban desperdigados por diferentes zonas. Su antigüedad se remonta a cerca de seis mil años y terminaron asentándose en Guinea. En la Costa de Marfil se establecieron los "lobis". Los "sombas" ocuparon la región de Togo. Y las tierras de Nigeria se vieron pobladas por tribus de "angus" y "fabis". Todos los grupos enumerados fueron conformando las grandes zonas étnicas de Africa.

Mas también en los territorios desérticos y en las zonas ecuatoriales se fueron asentando poblaciones de raigambre étnico como los "mandinga" y los "bambara". También los "yoruba", en unión de los "hausa" y los "ibos", se irían asentando por la zona de Nigeria hasta constituirse en la masa de población más rica de todo el continente africano.

Según todos los investigadores, las distintas tribus señaladas mantenían entre sí una clara diferenciación social, y otro tanto sucedía en el terreno político o religioso. La autonomía estaba garantizada, lo mismo que las costumbres milenarias de cada tribu y su idiosincrasia propia. La variedad de creencias, de historia, de leyendas y de mitos, que confluyen en las poblaciones reseñadas, hace que el continente africano se muestre atractivo e interesante en grado sumo. Si a todo ello se añade que fue en Nubia -territorio situado en el fértil, y maravilloso, valle del Nilo- en donde tuvo su origen una de las primeras civilizaciones del continente africano, que recibió precisamente el nombre de civilización de los nubios -en la actualidad casi toda la zona es territorio sudanés-, la cual provenía probablemente de Asia, puesto que el color de su piel era muy similar al de los pobladores de ese continente y, durante un milenio, mantuvo todo su esplendor.

El sur

La región situada más al sur del lugar de asentamiento de los egipcios era denominada por éstos con el nombre de "Kus" ; los nativos de esta zona tenían la pigmentación de su piel más oscura que los del norte, eran de raza negra. Habían establecido la capital de toda la región en una zona muy próxima a un enorme recoveco del río Nilo y, en su subsuelo, se hallaban las más fabulosas reservas de oro de todos los tiempos.

Esta capital recibió el nombre de Napata y tuvo dirigentes que la hicieron crecer en demasía, hasta el punto de que Egipto mismo fue sometido. Los márgenes del Nilo también fueron conquistados por los reyes de Napata. En aquel tiempo -hace casi tres mil años- toda la extensa ribera de ambos lados del Nilo estaba formada por valles y pastizales siempre fértiles; actualmente hay grandes zonas yermas y terrenos eriales.

La riqueza de la población de la zona del Kus -los "kusitas"- se vio incrementada por el descubrimiento, en el subsuelo más próximo a la ciudad de Napata, de gran cantidad de mineral de hierro. A todo ello habrá que añadir, además, las productivas transacciones de marfil que los pueblos limítrofes les suministraban.

Pero, este gran imperio "kusita" se hallaba sometido a la rapiña y al hurto de numerosas tribus nómadas. Ya desde el siglo III, antes de nuestra era, los ladrones esquilmaban las caravanas "kusitas" que transportaban oro y marfil por las rutas comerciales abiertas al efecto.

El resultado final es que el emperador del poderoso reino de "Axum", situado más al sur, en las cercanías de la meseta de Etiopía, someterá a todas las poblaciones del "Kus" y se apropiará de sus ricas minas de hierro y oro.

Artesanos y herreros

Todo lo antedicho ha servido para que algunos investigadores expresen, con contundencia, sus tesis favorables a la más que probable influencia de las grandes civilizaciones norte africanas sobre las culturas desarrolladas en el mundo negro, y sobre su estructura social. Algunos hallazgos relevantes vienen a avalar la tesis expuesta. Por ejemplo, se han encontrado perlas de cristal egipcio en áreas del territorio de Gabón, y también pequeñas representaciones y efigies del dios Osiris en zonas situadas al sur del río Zumbeze y en los territorios del oriente del Congo. Tal vez no suponga todo ello una prueba concluyente de la incidencia de la civilización egipcia en el mundo negro pero, sin embargo, sí que se abren expectativas por mor de las cuales puede afirmarse que en el campo artístico y técnico existió cierta relación; el caso más claro es la utilización, por ambos pueblos, de la técnica de la fundición con cera. No obstante, ya desde el año 3000 (a.C. ), las tribus de la zona del Níger, por ejemplo, conocían la metalurgia del hierro y, desde épocas muy remotas, ya habían formado una especie de gremios, o sociedades, de herreros, que se constituían en castas y trabajaban el estaño y la metalurgia del hierro.

Zonas de refugio

Dos grupos étnicos, firmes exponentes de la negritud, se hace necesario destacar: los bantú y los negros sudaneses.

A pesar de ciertas diferencias, más bien debidas a determinados avatares históricos que a la voluntad de los protagonistas, ambas etnias mantienen su unidad cultural y lingüística. La raza bantú es originaria de los grandes lagos africanos y no se ha visto mezclada con otros grupos, tales como los beréberes islamizados, moros, o cualesquiera otros pueblos de raigambre islámico-semita.

Los bantúes se regían por monarcas que pretendían, en todos los casos, lograr la paz para su pueblo. Se les denominaba "kakabas" y la relación con el resto de la población, o con otros territorios circundantes, no se hacía directamente, sino que utilizaban tambores para comunicarse. También, según las proporciones del sonido, o las variaciones del ritmo de los tambores, se podía deducir el poder de los reyes bantúes. Los tambores -algunos tenían hasta dos metros de radio- se depositaban en el interior de lugares sagrados y templos. Quienes los custodiaban y se encargaban de hacerlos sonar formaban una casta privilegiada y eran muy considerados por las tribus y reinos de los grandes lagos. Actualmente, los bantúes se hallan asentados en la isla de Madagascar y, en opinión de etnólogos y geógrafos, deben considerarse "fuera del continente negro". Se considera a los pigmeos como descendientes de los primeros pobladores del continente africano. Permanecen en las "zonas de refugio, constituidas por extensas tierras selváticas, donde el agua de lluvia se mantiene en el mismo lugar sobre el que ha caído para, así, formar una inmensa selva virgen, una selva-esponja, saturada de agua, con los macizos espesos de árboles gigantes, con el monte embrollado, oscuro y silencioso, resistente a cualquier roturación, hostil al establecimiento humano e, incluso,a la circulación, salvo la que se hace por los ríos; región de vida precaria, aislada, basada en la pesca y en la caza".

Fuerzas poderosas

Recientes excavaciones han dejado al descubierto figuras de terracota -como las halladas en la zona de Nok (Nigeria)- cuya antigüedad se remonta a casi dos mil quinientos años. Algunas de estas estatuas están realizadas de tal modo que la cabeza es mucho mayor que el cuerpo; semejante desproporción era una característica de los artistas africanos y con ello querían dar a entender que no sólo representaban seres humanos sino que también su arte pretendía llamar la atención sobre cierta clase de significación simbólica, alejada de todo naturalismo.

En este sentido, el hallazgo de las denominadas "figuras de Jano" -llamadas así porque recuerdan a la deidad romana Jano, que aparecía representada con dos cabezas contrapuestas, puesto que personificaba la vigilancia y la custodia-, llevado a cabo en el valle de Taruga, es un claro ejemplo pleno de connotaciones míticas y emblemáticas. Además, algunas de las estatuas encontradas en la aldea de Nok representan, y simbolizan, a las fuerzas sobrenaturales y poderosas que aparecían relacionadas con la producción de alimentos y la satisfacción de las primeras necesidades.

Otros hallazgos, en los que aparecían hasta media docena de cabezas, de terracota, se han relacionado con la existencia de santuarios, templos o lugares de culto y rito, en los bosques considerados, por lo mismo, como sagrados.

Se afirma, además, que "la técnica de la fundición guarda cierta relación mítica y ritual con las figuras de terracota de los hornos del valle de Taruga".

Otro tanto acaece con el arte estatuario de Benin, que alcanzó su plenitud entre los siglos XI y XV de nuestra era. "En tal sentido las figuras de animales, como el leopardo, simbolizan el poder de sus reyes que, a veces, portaban máscaras realizadas en marfil, las cuales llevaban incrustadas, a su vez, pequeñas figurillas de los colonizadores europeos con el objeto de apropiarse de su saber y su inteligencia y, de este modo, no ser dominados por ellos".

Sagrada naturaleza

Los pueblos africanos tenían hacia los fenómenos naturales, hacia el Sol, la Luna,las estrellas, hacia las montañas, los ríos, mares y árboles, cierto respeto sacro. Todo estaba personificado y vivo -asimismo-; y, por doquier, surgían ídolos, fetiches, talismanes, brujos, hechiceros y magos.

El primitivismo de las leyendas de los pueblos de Africa meridional entronca con una especie de animismo, que les hace adorar a los árboles porque pensaban que, en un tiempo muy lejano, fueron sus antepasados. Lo mismo sucedía con los animales; con el añadido, además, de que se les asociaba con cierta clase de esoterismo que conducía a la creencia de que los muertos se aparecían a los vivos, precisamente, en forma de animales. El culto a los muertos se hallaba muy extendido, y se consideraba obligatorio hacerles ofrendas. De este modo, la muerte que siempre era tabú -es decir, algo que no debía ni mencionarse ni mentarse pues, de lo contrario, podrían sobrevenir terribles castigos a los infractores de tales preceptos-, adquiría una importancia capital entre los componentes de una determinada tribu y su modo de comportarse. Cuando alguien moría, todos los demás abandonaban el lugar de marras, para que la desgracia no les alcanzara como al finado. Son muy frecuentes, por lo demás, las leyendas sobre la muerte, y existen varios mitos, acerca del origen de tan tremendo mal, en algunas tribus africanas de la zona que estamos describiendo.

En el valle del río Níger, el fetichismo se halla muy extendido y, de entre sus pobladores, surgen muchos magos y hechiceros que son los encargados de dirigir el culto al ídolo y de ofrecerle los distintos sacrificios; también tienen el don de predecir el futuro y de pronunciar oráculos.

Mito de la creacion

Muchos pueblos africanos cuentan, también, con numerosas leyendas para explicar el origen de la especie y, al propio tiempo, han elaborado curiosos mitos sobre la creación del primer hombre y de la primera mujer. La narración de los hechos aparece repleta de inventiva y fantasía:

Hubo un tiempo en que el ser superior Mulukú -en las poblaciones centroafricanas, a la deidad suprema se la conocía con el nombre de Woka- se propuso hacer brotar, de la tierra misma, a la primera pareja de la que todos descendemos. Mulukú, que dominaba el oficio de la siembra o, por mejor decir, era el sembrador por excelencia, hizo dos agujeros en el suelo. De uno surgió una mujer, del otro surgió un hombre. Ambos gozaban de la simpatía y el cariño de su hacedor y, por lo mismo, decidió enseñarles todo lo relativo a la tierra y su cultivo. Les proveyó, además, de herramientas para cavar y mullir el suelo y para cortar, o podar, árboles secos, y para clavar estacas. Puso en sus manos semillas de mijo para sembrar en la tierra y, en fin, les mostró la manera de vivir por sí mismos, sin dependencia alguna de cualesquiera otras criaturas.

Sin embargo, cuenta la leyenda que la primera pareja de nuestra especie desatendió todos los consejos que la deidad les había dado y que, por lo mismo, abandonaron las tierras, las cuales terminaron convirtiéndose en eriales y campos yermos. Y, así, la primera pareja consumó su desobediencia, con lo que su hacedor los trastocó en monos. El mito -o, por mejor decir, la fábula-, relata que Mulukú montó en cólera y arrancó la cola de los monos para ponérsela a la especie humana. Al propio tiempo ordenó a los monos que fueran humanos y a los humanos que fueran monos; depositó en éstos su confianza, mientras que se la retiraba a los humanos. Y dijo a los monos: "Sed humanos". Y a los humanos: "Sed monos".

La cuna del "Australopithecus"

La figura de un padre protector y poderoso también aparece entre los pueblos africanos. Y, respecto a su cosmología, numerosas leyendas jalonan la propia idiosincrasia de las diferentes tribus. Todos los pobladores del Africa negra han creído que la tierra no tenía edad, y que existía desde siempre. Y, según opinión de muchos historiadores insuficientemente documentados, es decir, que basaban más sus asertos y conclusiones en fatuas declaraciones de eruditos pensadores, que en una labor de investigación y estudio personales, se ha llegado a decir que los africanos forman parte de los denominados "pueblos sin historia". Lo cual quiere decir que no han contribuido al desarrollo de la humanidad, ni mucho ni poco; y que entre los negros africanos ha sido desigual su evolución y, desde luego, ninguno ha creado una cultura autóctona que lo caracterice. Sin embargo, descubrimientos arqueológicos de gran importancia -entre otros el del primer homínido, conocido con el nombre de "australopithecus", pues sus restos fueron hallados, hace poco más de medio siglo, concretamente en el año 1924, en la zona austral del continente africano-, así como el profundo estudio de las innumerables muestras de arte rupestre, que se encuentran en toda Africa, han llevado a reconsiderar los erróneos criterios que hasta hace muy poco se tenían del continente negro.

Nuestra propia historia

Hoy, por mor de las excavaciones, y estudios, que se llevan a cabo en toda Africa -muy especialmente en zonas que hasta el presente, no se sabe a causa de qué criterios, habían sido relegadas-, se han detectado pruebas suficientes para concluir que fue en este territorio en donde comenzó el proceso de hominización. En cualquier caso, los hallazgos de los especialistas e investigadores nos llevan a concluir que Africa fue uno de los más importantes focos de cultura pre homínida. Los eslabones de la cadena que nos une a nuestros más ancestrales antepasados, se encuentran en el continente negro. Otro factor a tener en cuenta, a la hora de enjuiciar el escaso avance de los estudios llevados a cabo en el continente negro, es aquel que se refiere a las condiciones adversas de su suelo; la acidez del suelo africano desgasta con prontitud todo vestigio, especialmente los restos fósiles. Sin embargo, hoy se sabe que fueron los primeros homínidos del continente africano quienes, debido a sus peculiaridades físicas y somáticas -por ejemplo su piel sin vello, su producción de melanina que les dará la adecuada pigmentación, su abundancia de glándulas sudoríparas, su cabello rizado, etc. -, iniciaron el denominado proceso de adaptación al medio, con el que comenzará, sin ninguna duda, la hominización propiamente dicha. La importancia de este proceso es capital pues, en un principio, el homínido se caracteriza por su actitud práctica, ya que primordialmente pretende construir toda una serie de artilugios que le llevan a dominar las técnicas de la pesca, la caza, la agricultura y la ganadería. Como para ello debe contar con herramientas diversas, se transformar en "homo faber" y "homo habilis", de aquí a constituirse en nuestro seguro antepasado, el "homo sapiens", apenas media una mínima distancia.

Costumbres ancestrales

El largo camino de la hominización no fue, sin embargo, tan lineal como pudiera parecer a primera vista. Muchos horrores, que el acceso de las civilizaciones iría corrigiendo, jalonaron el tiempo y el espacio históricos. Algunas de las tribus que pueblan los territorios del occidente africano conservaron, hasta épocas muy recientes, costumbres que muy poco tienen que ver con el programa social y político de otros grupos humanos.

A este respecto, el gran investigador Frazer, en su cualificada obra La Rama Dorada, se hace eco de las siguientes palabras que un misionero dejó escritas -cuando ya el siglo XIX tocaba a su fin- después de convivir con algunas tribus del Africa negra: "Entre las costumbres del país, una de las más curiosas es incuestionablemente la de juzgar y castigar al rey. Si él ha merecido el odio de su pueblo por excederse en sus derechos, uno de sus consejeros, sobre el que recae la obligación más pesada, requiere al príncipe para que se vaya a dormir, lo que significa sencillamente envenenarse y morir".

Al parecer, en el último momento, algunos monarcas no estaban dispuestos a quitarse la vida de un modo tan expeditivo, lo cual era interpretado por los súbditos más allegados como una falta de valor. Entonces, se recababa la ayuda de un amigo que en el instante supremo se encargaría de darle un último empujón, por así decirlo; lo importante era que el pueblo no llegara a enterarse de la falta de valor de su soberano. En cuanto al sujeto elegido para llevar a cabo tan abominable magnicidio, se loaba su predisposición y se agradecía el servicio prestado a su tribu.

Geniecillos y gigantes

La variedad de leyendas del Africa negra se debe a la diversidad de tribus que la habitan. En muchas poblaciones se tenía en gran estima todo el ancestro de sus antepasados y, aun cuando su territorio fuera invadido por otros pueblos de costumbres e ideas diferentes, nunca dejaron que sus ritos y mitos se perdieran. Tal es el caso de algunas tribus de pescadores y campesinos que moraban en las riberas del Níger, que vieron anegada su propia idiosincrasia por otros pueblos, especialmente musulmanes. Sin embargo, las creencias y la fuerza de sus mitos no perdieron apenas prestancia. Siguieron adorando a los espíritus y genios que moraban en la naturaleza, y a los que se hacía necesario aplacar, y mantener contentos, para que las cosechas no se agotaran y para que la pesca fuera abundante.

El aire, la tierra y el río, estaban plagados de espíritus -lo cual implica el concepto animista que de la naturaleza tenían los negros africanos-, a quienes se acudía, y se invocaba, cuando se necesitaba una ayuda superior. Había también ciertas leyendas en las que aparecía el polífago gigante Maka que, para satisfacer su voraz apetito, necesitaba devorar animales tan enormes como los hipopótamos; y cuando se disponía a saciar su sed, algunos de los lagos cercanos se veían seriamente mermados.

Ciudades bajo el agua

También había una hermosa mujer que aparecía plena de juventud y lozanía. Se llamaba Haraké, y su poder de atracción era tal que no se sabía si era diosa o si pertenecía a la especie de los humanos mortales. La leyenda más extendida afirmaba que Haraké tenía los cabellos tan transparentes como las propias aguas que le servían de morada. Al atardecer, la hermosa muchacha tenía por costumbre descansar al borde mismo del Níger, y esperar así hasta que llegara su amante. En cuanto éste se reunía con ella, ambos se adentraban en las profundidades de aquellas aguas encantadas y profundas; la muchacha llevaba al elegido en su corazón a través de maravillosos caminos que conducían a fastuosas y desconocidas ciudades. En sus espléndidos recintos, y entre el sonido del tantán y de los tambores, tendría lugar la ostentosa ceremonia que uniría a la feliz pareja para toda la vida.

Todas las narraciones de la fábula expuesta hacen hincapié en que fue Haraké quien condujo a su amante, y no viceversa. Con ello se quiere dar a entender que la mujer era muy respetada entre ciertas tribus del Africa negra. Sus privilegios provenían de su consideración como madre y esposa.

Aunque, al mismo tiempo, aparecen representaciones femeninas en actitud sumisa pero, si uno se fija en su rostro, observará cierta clase de serenidad que, al decir de investigadores y antropólogos, indicaba la importancia concedida a esa especie de mundo anímico, o vida interior, con que debía arroparse la mujer negra, so pena de poner en entredicho su condición femenina.

Mito de las dos luminarias

De entre las numerosas leyendas del continente africano sobresale la de los negros de Senegal, puesto que acaso sean los únicos que tienen una cosmología digna de tal nombre.

Sus fábulas muestran que las dos luminarias, es decir, tanto el Sol como la Luna, estaban ya consideradas como superiores a los demás astros. El mito cosmogónico pretende establecer las diferencias de ambos cuerpos astrales, y se propone explicar -de una manera muy simple, aunque cargada de connotaciones míticas y emblemáticas- las grandes diferencias entre la Luna y el Sol. El brillo,el calor y la luz que se desprenden del astro-rey impiden que seamos capaces de mirarlo fijamente. En cambio, a la Luna podemos contemplarla con insistencia sin que nuestros ojos sufran daño alguno. Ello es así porque, en cierta ocasión, estaban bañándose desnudas las madres de ambas luminarias. Mientras el Sol mantuvo una actitud cargada de pudor, y no dirigió su mirada ni un instante hacia la desnudez de su progenitura, la Luna, en cambio, no tuvo reparos en observar la desnudez de su antecesora. Después de salir del baño, le fue dicho al Sol: "Hijo mío, siempre me has respetado y deseo que la única, y poderosa deidad, te bendiga por ello. Tus ojos se apartaron de mí mientras me bañaba desnuda y, por ello, quiero que desde ahora, ningún ser vivo pueda mirarte a ti sin que su vista quede dañada".

Y a la Luna le fue dicho: "Hija mía, tú no me has respetado mientras me bañaba. Me has mirado fijamente, como si fuera un objeto brillante y, por ello, yo quiero que, a partir de ahora, todos los seres vivos puedan mirarte a ti sin que su vista que dañada ni se cansen sus ojos".



Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010

Monomatapa y Zimbabwe

Ruinas del Gran Zimbabwe Época: África
Inicio: Año 1500
Fin: Año 1900
Antecedente:
África occidental y ecuatorial


El reino o imperio de Minen Mutapa -Monomatapa- surgiría como realidad hislórica a raíz de los primeros contactos portugueses con el África oriental . Sin irrupción en la historiografía es en cierto modo similar a la que paralelamente habrán de conocer -merced a logógrafos y cronistas castellanos, tras la conquista y colonización de América- ámbitos tan inaferrables o fantásticos como pueden ser Zibola -el reino de las Siete Ciudades-, el reino de las Amazonas o El Dorado...
En realidad, y antes de la llegada al África oriental de los portugueses, apenas puede hablarse de la existencia de documentos escritos, que testifiquen su presencia. Ello supone admitir graves errores conceptuales que, sin embargo, pasan más o menos inadvertidos cuando se habla de reinos o Estados como Mali , Ghana o Etiopía . Esto ocurre porque quizá sea un abuso integrar en la historia tanto el África ecuatorial como la oriental o austral en fechas anteriores al siglo XVI, cuando aún se vivía allí en la Edad de Hierro, y aún dos siglos antes vivían en un Paleolítico los bosquimanos. Incluso si se nos apura, la economía depredadora de los pigmeos de la selva ecuatorial no difería de la de los austhralanthropos pliopleistocénicos , cuyos cráneos van siendo conocidos en los últimos lustros.
Sin embargo, ya entonces, gentes bantuparlantes de distinta etnia habían empezado su expansión hacia el sur, poco después quizá de que la intentaran a su vez kmitas - kushitas - y etíopes, quizá, emparentados con los egipcios predinásticos, ocupando la región de las montañas y los lagos. Con tales emigraciones, muy posiblemente se transcendería desde organizaciones sociopolíticas primarias y se difundiría la metalurgia. De esta forma, en Kwango los reyes fueron herreros y algo parecido se dio en toda la cuenca del Congo, donde los herreros fueron ya dueños y señores, cimentando con su autoridad al sur y al oeste los primeros esbozos de reinos-Estados.
Tales pudieron ser los orígenes del Kitwata o Kítara, el más antiguo Estado conocido del ámbito, surgido muy posiblemente de una dominación de pastores sobre agricultores.
Más al sur, entre las cuencas del Zambeze y del Limpopo, en el retropaís de Sofala, también pudo darse una organización política que asumiera las cacerías de elefantes, el transporte del marfil obtenido, el control de la explotación de los placeres y vetas auríferas... En fin, el gobierno más o menos organizado de un inmenso territorio que cubren la actual República de Zimbawe y el Mapungine, en el que hoy los arqueólogos han desvelado centenares de ruinas, que a veces nos hacen pensar en una manifestación cultural pareja a la que conoció a finales de la Edad del Bronce, con la llamada civilización de los castros el noroeste de la Península Ibérica. Los vestigios son innumerables: minas de oro, cobre e hierro de explotación antigua; cultivos aterrazados que abarcan sierras, obras hidráulicas, varios caminos, imponentes mojones, menhires y megalitos, necrópolis , fortalezas, pozos excavados en la roca, etc.
Henos ante una civilización o un grupo de civilizaciones ágrafas de las que sólo sabemos que pudieron tardar siglos en cristalizar, y cuya definición pese a conocidos estudios como los llevados a cabo por Mever, Caton Thompson, Summers y últimamente W. Mallows, presentan grandes lagunas y enigmas, aún cuando puedan situarse sus orígenes en el siglo XI y vinculados en origen con más o menos certeza a pueblos como los karanga y kalanga, hoy absorbidos dentro del gran grupo de los shona y los ndebele -bantuparlantes-, sin descartar el papel que pudieron jugar en la cristalización del ámbito las gentes de Mapungubwe -nombres de una región entre Rhodesia-Zimbabwe y Sudáfrica-, que muy posiblemente fueron los legatarios de ese reino de Mwen Mutapa -Monomatapa para los portugueses-, es decir, del señor de las minas que los lusitanos conocerán ya en decadencia, tras un esplendor que habría de situarse entre los siglos XIV y XV.
El ocaso llega con la penetración de los shona, a cuya etnia muy posiblemente perteneció el legendario rey, del que habrán de tener noticias los lusitanos, al tocar Mozambique, y al que el cronista portugués Duarte Barbosa (1517) se imaginó viviendo confortablemente ya en una gran ciudad llamada Zimbaoche, ya Benametapa. "Allí -escribe- tiene el rey su residencia más estable, en un edificio muy grande, y desde allí, los mercaderes llevan el oro del país a Sofala y lo dan sin pesar a los moros por telas de colores y abalorios, que son muy estimados entre ellos".
Entre Zimbabwe en el sudeste de la hoy república africana homónima -que anteriormente fue la británica Rhodesia, así llamada por su colonizador, el aventurero Cecil Rhodes- y el antiguo puerto de Sofala, hay unos 400 kilómetros a vuelo de pájaro y bastantes más a pie. No es, sin embargo, muy posible que tras un mes de camino hombres belicosos y mercaderes pudieran llegar ya a una, ya a otra, viajando en uno u otro sentido.
Hoy, del Gran Zimbabwe , objeto de infinidad de trabajos y de especulaciones por parte de los arqueólogos y estudiosos del pasado africano, no sabemos mucho más de lo que otro cronista portugués de la época, Damián de Goes, registró: "En medio de este país hay una fortaleza construida con grandes y pesadas piedras por dentro y por fuera... Un edificio muy curioso y bien construido y conforme a lo que refieren no se le puede ver mortero alguno que una las piedras... En otros distritos de la mencionada llanura hay otras fortalezas construidas de igual modo, en todas las cuales tiene el rey capitanes. El rey de Benametapa vive con gran pompa y es servido de rodillas con gran reverencia". El ya citado Barros, que asimismo escribía por entonces, y una de las fuentes más antiguas con que contamos, hablará incluso de un muro de más de veinticinco palmos de anchura.
La identificación de este complejo que citan los portugueses, al que quizá no llegaron jamás, con el Gran Zimbabwe, localizado por los arqueólogos, es obvia. Sin embargo, los mismos cronistas portugueses nos suministran una curiosa observación: "Los nativos del país llaman a todos estos edificios "Symbaoe", que según su lengua significa "corte" y dicen que, siendo propiedad real, todas las otras viviendas del rey tienen este nombre".
Actualmente sabemos bastante de Zimbabwe, pero no demasiado. Menos aún del papel que jugaron muchas de las construcciones localizadas en el país de las minas. Las investigaciones de los últimos años han permitido asignar a tales construcciones, si no un destino templario o ritual, si un papel más bien sombrío referido particularmente a un comercio esclavista a gran escala, como corrales de esclavos. Estas nuevas concepciones han hecho desmoronarse fabulaciones contemporáneas, como incluso aquellas que situaban en el país las minas del rey Salomón de la conseja bíblica. Actualmente y al intentar historiar el inaferrable reino, sólo cabe afirmarse que en el mismo, junto a un posible desarrollo agrícola y ganadero, existió una organización social jerarquizada que mantuvo relaciones comerciales con el litoral.
Una de las fuentes de ingresos para sus soberanos pudo ser la cría y venta de esclavos, como si de animales domésticos se tratase. Estos, junto con el marfil y el oro, eran bien vendidos en las plazas del litoral. Poco antes de llegar los portugueses al lugar, el monarca -mwene- Nzatsimba, también llamado Mutopa, establecería el centro de su clan -los rozwi- en el Gran Zimbabwe, como cabeza de una monarquía hereditaria -la del Mwene-Mutapa-, Monomatapa, para los portugueses. Su hijo, Matope, amplió el reino, creando un Imperio entre las cuencas del Zambeze y Limpopo, quizás hasta el lago Makarikari al oeste, confiando a sus parientes el gobierno provincial.
Este reino, cuya capital sitúa el primer explorador lusitano, Antonio Fernández, en un lugar que denominó Camanhaia, se encuentra en absoluta disolución, cuando llegan los portugueses, época que coincide con el separatismo del sur bajo Changamire, mambo -jefe- de los rozwtogwa, que fundará al sur otro reino independiente rival de Monomatapa, y que reducido a una franja en la cuenca del Zambeze, terminaría cayendo en el área de influencia portuguesa.
Los diversos asentamientos de inmigrantes que va conociendo la isla de Madagascar se producen sin enfrentamiento de las poblaciones hasta prácticamente mediados del siglo XVI. Los recién llegados se instalaron sin conflicto alguno inicial con los tampontany, es decir, los dueños originarios del país, aunque acabarán por disputarles el dominio de las más fértiles tierras. Parte de la población es empujada al país Sakalava, mientras que otros grupos -Antehirokas- permanecían en las tierras altas. Con el tiempo, sucesivos matrimonios permitirán a nuevos pobladores merina y betsiles que se considerasen legatarios de antiguos jefes e incluso estructuras en segundo reinos y principados según las anteriores fórmulas políticas. No obstante, con el tiempo habrá de llegar también la influencia islámica, particularmente al sur y oeste de la isla.
Por otra parte, ya desde el siglo XII, la isla se presenta integrada en singladuras comerciales procedentes del oriente africano. No era difícil llegar desde el archipiélago de las Comores, estableciéndose así puertos comerciales -Musamudu, Uari, Domoni, Nosilangani, Mahilaka, Sada en el noroeste malgache-. El auge de estos puestos se presenta vinculado al que conocen otros del África oriental por la misma época cuyo mantenimiento asumían diversos comerciantes árabes.
Con la prosperidad económica, florece una rica burguesía que vive en casas parecidas a las de Kilwa. Las Comores se convierten en un enclave musulmán y la autoridad de los sultanes de Kilwa se extenderá hasta la isla de Ngazidya, de la que los shirazi acabarán siendo desplazados por los sunnitas de Malindi. El auge islámico se refleja en la construcción de mezquitas.
La hibridación de elementos árabes con otros autóctonos dará origen a una burguesía de comerciantes -los antalaotses- que adopta un dialecto swahili -zandj-, lleno de modismos malgaches, y un modo de vida árabe. La vertiente oriental de la isla será perfectamente ocupada por gentes islamizadas, como parecen demostrarlo las lápidas funerarias halladas en Vohemar y otros lugares.
Ya en el siglo XIII y desde las Comores, se habían instalado en el valle de Matitanana diversos grupos islamizados, cuyas tradiciones escritas se perpetuarán durante siglos y de los que surgirán dos grupos: los nobles anteonis, que dan lugar a dinastías reales, y los antalaotra, una casta sacerdotal. Ambos pueblos, al asentarse en el interior, darán germen a pequeños reinos más o menos importantes.
Entre tanto, al occidente de la isla, diversos pueblos de origen continental como los makoay, entre los que perduran elementos culturales sakalaba y bara, configuraron otros principados y reinos. Comercio y agricultura constituyen las principales actividades económicas y rurales, a la vez que la pesca, mediante utilización de piraguas con balancín y catamaranes. Se cultiva el arroz siguiendo técnicas indonesias y, a su vez, el ñame y la domesticación del cebú, siguiendo modelos africanos. De todo ello surgirá un sincretismo cultural que llegará incluso a expresarse en la religión, con un dios principal y divinidades inferiores o genios, imponiéndose así una religión animista , que llega a convivir con el Islam y, posteriormente, con el cristianismo.

Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010

ZIMBABWE : HUMAN FACE IMAGE

IN AERIAL PHOTO

(IMAGEN DE ROSTRO HUMANO)

En esta web debo informar del conjunto arqueológico llamado La Acrópolis del Gran Zimbabue donde en una foto aérea se advierte, al menos, una imagen de ROSTRO humano. La encontré gracias ladear la cabeza para mirar una olvidada foto, la cual ni tan sólo consta en página alguna de internet. Se la distingue mejor al verticalizar la foto del inmenso pedregal que caracteriza la parte más sagrada (llamada Acrópolis) de la famosa Gran Zimbabue, la antigua capital de piedra del África austral, la cual por su importancia arqueológica dio nombre a toda la parte sur de Rhodesia cuando, unilateralmente, la región se independizó..

A riesgo una vez más de ser criticado como intruso, voy a presentar aquel maltrecho yacimiento arqueológico, porque allí gozaron de un muy elevado punto de vista que nadie ha tenido en cuenta (porque no lo buscaron) a la hora de dar una explicación al misterio que unánimemente los expertos reconocen en el dicho emplazamiento.

Para una más rápida identificación porparte del lector deseoso de ver dicha imagen de CARA HUMANA, la he verticalizado a la derecha del grupo de tres, las cuales todas ellas corresponden al mismo espacio. Lo más evidente al visitar la Acrópolis de Gran Zimbabue, es que fue un muy importante centro religioso. Allí se cree que veneraron a Mwari, el dios supremo de los Shona. Fue construido por los africanos meridionales supuestamente hace entre unos 600 y 1. 000 años.

Hoy tan misteriosas ruinas evidencian la existencia de una cultura autóctona muy próspera en el corazón de África meridional. Sus ruinas reflejan la cultura bantu, la lengua hoy mayoritaria en todo el país. Es el lenguaje zimbabuense, y proviene del Shona, por lo que la palabra Zimbabue, traducida, significa entre otras cosas "casas de piedra".

LA ACRÓPOLIS Y LA ZONA DEL NUEVO ROSTRO:

Zimbabue corresponde a la parte sur de la antigua colonia británica llamada Rhodesia (al norte de Sudáfrica). Puede presentarse diciendo que es cual un área geográfica que hace las veces de "colchón" entre las poblaciones blanca del sur y los negros del norte. De ahí que también fuese la última en independizarse del "Gran León" británico en octubre de 1965, por iniciativa de Ian Smith, pasando sin embargo décadas sin que ningún país la reconociese.

La imagen de rostro en visión aérea del Gran Zimbabue (cuyo misterio me recuerda bastante a Machu Picchu del Perú), presenta su única entrada justo en mitad de lo que en la parte S.E. Sería su calva cabeza. Dicha redondez se consiguió con el curvado trazo de enorme grosor de la muralla hecha con ladrillos de granito,... Cuando allá arriba no era necesaria para defenderse, ni para evitar las desbandadas de manadas de grandes animales asustados.

Para proveerse de los duros ladrillos calentaban el suelo de peña virgen hasta descrostarla, tal como hicieran todas las culturas antiguas, pues sin el fuego adecuado nada habrían conseguido de cuanto aún hoy tanto impresiona. Es imponente la curvatura de la muralla que allí se hizo para conformar la parte de la calva frente, o sea, la parte delantera del cráneo de una cabeza bien proporcionada,... Para lo cual dispusieron de 15. 000 Ton. De rocas que hasta ahora nadie había sabido interpretar ni siquiera mínimamente.

Creo que puede ser una escultura intencionada porque en una inimaginable antigüedad admito mucha más técnica en aquel sector de lo imaginado. Las antiguas leyendas de Zimbabwe, recogidas por el chamán Credo Vusamazulu Mutwa, informaron de que el "Pueblo Inicial" creó artificialmente esclavos humanos a fin de que explotasen sus minas de oro. Éstos, sigue diciendo, se pelearon con los "hombres-mono" coincidiendo de que en el cielo apareció una muy luminosa estrella.

Todo en La Acrópolis parecía un sinsentido, y ello a pesar de que en determinada zona aquellos enigmáticos constructores ya preveyeron que la luz solar del mediodía penetrase un espacio bajo la roca donde se desciende por unos peldaños. Dicho espacio subterráneo después sería interpretado como su santuario. Aún hay otro edificio elíptico donde cuanto se hable allí puede ser escuchado en un vasto territorio y en especial en el recinto llamado El Templo ubicado unos centenares de metros en el llano.

LA FUERTEMENTE AMURALLADA ACRÓPOLIS DE LA COLINA

En Gran Zimbabue, mientras una parte estuvo fuertemente amurallada en el llano, en cambio la llamada Acrópolis se presenta construida a un centenar de metros de altura, allí donde más difícil parece cualquier tipo de empresa dado su laberíntico gran pedregal. Se reúnen en poco espacio inmensas rocas graníticas, siendo ellas las que a mi por fin me revelaron su espiritual encanto secreto gracias a una foto aérea de procedencia Gertser/Hamann, de la cual como se puede ver, tan sólo necesitó la mitad del área de aquella atalaya perfecta.

Los desconocidos constructores del siglo XI fueron antepasados del actual pueblo shona. Un antiguo rey los gobernó haciéndose llamar "Señor de las minas" (a quien los árabes conocieron como "monomatapa") siendo los constructores de las murallas de la Acrópolis del Gran Zimbabue en el siglo XV. Los portugueses al llegar allí en el siglo XVI, aún debieron arrastrarse y arrodillarse al estar en presencia de uno de los descendientes del "Señor de las Minas". Posteriormente, para acabar con la codicia de los europeos, los africanos abandonaron la zona (porque ya les pareció demasiado concurrida), para trasladarse más hacia hacia el norte. No obstante, antes sellaron sus minas y borraron los caminos que llevaban a ellas.

En el conjunto residencial ovalado del llano igualmente también se adivina que buscaron dotarle de los atributos de una imagen de ROSTRO en esquema vista desde el aire, y ello a pesar del tiempo transcurrido y las piedras expoliadas.

Para que cada cual juzgue por si mismo, incluyo un par de sugerentes fotos complementarias de las ruinas del llamado el Templo, en foto aérea, así como otras varias que permitirán conocer su entorno.


SUGERENTE VISIÓN AÉREA DEL TEMPLO DE FORMA CIRCULAR

Se debe ver el "Gran Recinto" del valle, también llamado el Templo de Zimbabue, desde lo alto de la colina. La panorámica incluye la visión de un lago a lo lejos, confirmando que la dura ascensión vale la pena. El Templo sólo dista unos cien de metros de La Acrópolis, desde donde tiene el aspecto de ser una fortaleza inexpugnable. Aquel poblado pudo haber sido la residencia de las esposas y concubinas del rey. Dicho recinto oval tiene un perímetro de 253 m. Y una muralla de entre 5 y 11 m. De altura, por un mínimo de 1'20 m. De grosor de amuralla cerrada con piedras manejables, también perfectamente cortadas y ensambladas. Es en dicho poblado muy bien protegido, donde mejor se pueden apreciar las antiguas técnicas constructivas. Las ruinas de Gran Zimbabue son la más gran estructura urbana al sur del Sahara. Dentro de aquel privilegiado perímetro se distinguen, una vez más, dos estructuras principales:

Un largo pasadizo y peldaños por los cuales sólo puede pasar una persona a la vez, y por la otra parte hay una colina troncocónica que es el símbolo más universalmente reconocido del Templo del Gran Zimbabue. Mide 10 m. De alto y 5 m. De diámetro en su base (su perímetro mide 17'4 m. ), y está separada sólo unos palmos de la imponente muralla interior. Dicha torre es en realidad sólo una escultura, dado que no tiene ninguna función alguna, a pesar de que su perfectas paredes de ladrillos manejables de granito parecen elevarse como como si fuesen chimeneas del periodo industrial europeo.

Por las excavaciones allí realizadas se sabe que fue construida por una civilización nativa que alcanzó su apogeo mucho antes de la llegada de los musulmanes y de los europeos. Asimismo, parece ser que a causa de largas guerras tribales fue abandonada cientos años antes de ser descubierta. El principal problema hoy del Gran Zimbabue es, no obstante, la gran disparidad de opiniones autorizadas. Una tercera parte de los poblados similares a Gran Zimbabue fueron casi demolidos en esta parte de África por los buscadores de tesoros de raza blanca; aun así, es bien evidente, por cuanto nos ha quedado en pie, la gran ingeniosidad y espiritualidad de los antiguos Shona.

¿EL ORO DE LAS MINAS DEL REY SALOMÓN?

Erigieron muros como demostración simbólica de la autoridad, diseñada para preservar la aislamiento exclusivo de familias reales y la nobleza tribal. Al tal Templo de forma circular los nativos más antiguos a los que se preguntó informaron que era la "Casa de la Gran Mujer". Entonces los ladrillos estaban casi completamente cubiertos por la maleza y árboles que impedían su visión (la fresca sombra hace que aún hayan allí bastantes para poder resguardarse la gente de los calores del verano).

Zimbabue tuvo un pasado remoto de sobresaliente actividad minera y posiblemente habrá de dar grandes sorpresas en tiempos venideros. Sin duda alguna de allí se extrajo mucho cobre y oro, tanto, que se ha venido sospechando que abasteció el reino de Saba y el de Jerusalén ¿Se trata de la mítica Ofir? , o quizá del no menos enigmático País de Punt mencionados en la Biblia?, ¿O yendo más allá ¿Podría tratarse de Melukhkha, la patria original de los sumerios? En el siglo XIX hubo defensores de todas estas hipótesis de trabajo y más. En cualquier caso hay que tener en cuenta que el aventurero que lo descubrió, después de muchas investigaciones, volvió en mayo del año siguiente convencido de que se trataba de la mítica Ofir de la Biblia, una idea que costó mucho de superar por avenirse al dedillo con lo escrito por los profetas biblicos. Es más, la tribu Lemba de Zimbabwe hace 2500 años que pintaron estrrellas de seis puntas sobre sus tumbas, y fueron tan vegetarianos como los más estrictos judíos de Palestina, con los cuales incluso compartieron un cromosoma (Haplotipo modal Cohen, según descubrió T. Parfitt, de la "Escuela de Estudios Orientales y Africanos" de Londres).

MAPAS DE SITUACIÓN DEL ACTUAL ZIMBABUE

En cada uno de las dos principales enclaves del Gran Zimbabue se encuentran muros y edificaciones peculiarísimas que hacen las delicias de los arqueólogos, generación tras generación, sin acertar a encontrar una explicación para los laberínticos pasillos entre apretadas obras primorosamente edificadas.

Un ROSTRO así no la buscaron ni allí ni tampoco en el poblado de arriba. Buscar, es más que mirar y que ver alguna cosa. Como sea que el buscar lo más humanizante que una determinada geografía nos proporciona, es mi pasatiempo favorito, tengo más éxitos de los esperados. Es la idea previa que nos hacemos la que lleva a los proyectos, incluso si se trata de dar un rostro al mundo.

Me explicaré mejor presentando lo mismo pero en versión negativa: Unos miran el mundo en que viven, otros lo observan, y otros buscan... Arrasarlo! Por suerte ya ha empezado la sensibilización de muchas personas poderosas que convencerán de la necesidad de vivir (todos los que no están enfermos) siguiendo un orden ejemplar. Se acabará soportar el ancestral esquema social basado en el egoísmo que hincha los mercados en base al precio de las energías fósiles causante de tantos conflictos. La ley primordial de quienes pueden temer del desespero de los más débiles, ha sido siempre salvar la cara,... Su cara

UN BREVE REPASO A SU HISTORIA:


De Zimbabue se tuvo la primera noticia en 1152 por Joao de Barros que la presentó como: "una fortaleza ( symbaoe ) en el centro de la región minera". Desde entonces el interés por dicho lugar no ha dejado de crecer a todos los niveles, en especial por la rara disposición de sus edificios construidos con duro granito, cuyas paredes llevan ya más de 800 años unidas sin mortero. Tienen tan gran consistencia por haberse cortado y colocado con inusitada perfección, así como por haber empleado una técnica que no tiene precedentes en parte alguna de África. Todo ello fue posible por el mero hecho de que desde finales del siglo X y hasta mitad del XIX hubo estabilidad política.

Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010
PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EL GRAN ZIMBABWE.

2 Julio 2009 por Florián Yubero

Bandera de Zimbawe con el

Bandera de Zimbawe con el pajaro sagrado

Muros de

Muros de Gran Zimbabwe

Construcciones de

Construcciones de Zimbawue

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EL GRAN ZIMBABWE.

El Gran Zimbabwe o casas de piedra, fue el centro de la grandiosa civilización del Imperio Munhumutapa (los occidentales la llamaron Monomotapa) las ruinas de lo que fue gran ciudad Africana están en el actual Zimbabwe, sus dominios alcanzaban hasta Mozambique. Esta civilización alcanzo un gran esplendor económico en su comercio con otras civilizaciones de África y de Asia, su puerto comercial era el de Sofala en la desembocadura del enorme río Zambeze.

El Gran Zimbabwe y donde se encontró el Gran Pájaro Sagrado, se considera como el santuario nacional del actual Zimbabwe, y el símbolo nacional del país. Actualmente es un lugar arqueológico, y es el nombre dado al conjunto de ruinas y construcciones en piedra en un área de unos 150 km², lo que es hoy el actual país con el nombre de la antigua población.

Fueron los barcos portugueses los primeros europeos en visitar los restos de la ciudad antigua, en 1531, el capitán del escuadrón portugués de Sofala, informo del hallazgo con la siguiente descripción:

/ Entre las minas de oro de las planicies del interior entre los ríos Limpopo y Zambeze, hay una fortaleza construida a base de piedras de un enorme tamaño, y parece no haber argamasa uniéndolas. Este edificio está casi rodeado por colinas, sobre las que hay otros parecidos, con el mismo tipo de piedra y sin argamasa, y uno de ellos es una torre más alta de 12 brazas. Los nativos del país llaman a estos edificios Symbaoe, lo que de acuerdo con su idioma significa “palacio “/.

El origen de la palabra Zimbabwe no se conoce a ciencia cierta, si bien se basa en varias hipótesis:

  • El pueblo shona de lengua karanga se encuentra actualmente viviendo alrededor de la zona del Gran Zimbabwe en lo que es la actual provincia de Masvingo, se sabe que esta étnia ha habitado esa región desde la época de la construcción de la antigua ciudad. El nombre es un apocope de e “ziimba remabwe” que es un término del dialecto chi Karanga, significa “la gran casa construida con bloques de piedra”..
  • La segunda teoría expone que “Zimbabwe” es una contracción de “dzimba woye” que quiere decir “casas de veneración” en el dialecto zezuru del idioma shona. Este término se aplica a las casas de los jefes o sus tumbas.
  • La tercera teoría afirma que la palabra “Zimbabwe” procede del idioma shona con la forma “dzimba dza mabwe” que hace referencia a las ruinas de piedra de esta región.

Los edificios fueron construidos entre el los siglos XI al XV, son los restos más antiguos, mas grande y más extenso del África Subsahariana, se cree que lo habitaban 18. 000 habitantes. Las ruinas que han sobrevivido hasta nuestros días están construidas completamente en piedra, en las ruinas se contemplan tres grupos arquitectónicos diferenciados:

  • Complejo de la colina (Hill Complex),
  • Complejo del valle (Valley Complex)
  • La Gran cerca (Great Enclosure), donde se han localizado más de 300 estructuras pétreas, las más elaboradas probablemente se construyeron para los reyes y jefes, y se encontraban alejadas del centro de la ciudad.

Por los datos y restos encontrados Lo que los pocos datos existentes exponen de la importancia de lo que fue el Gran Zimbabwe donde se realizaban intercambios comerciales que llegaron hasta la lejana China, ya que lo aseguran los restos encontrados de porcelana china, como también la lejana Arabia, y numerosos objetos de cristal y otras piezas de lejanos países.

No se han encontrado indicios de la causa por la que se abandono tan grandioso lugar, por la historia conocemos que estas circunstancias ocurrían atribuidas a continuas hambrunas por malas cosechas, y terrible sequías, a epidemias o enfermedades o evolución del comercio que obligo a la población a localizar nuevos emplazamientos.

Es bastante fácil llegar a las ruinas y recorrerlas ya que existen dos senderos que suben hasta ellas. Es de reseñar también que en el medio de las ruinas principales hay como una ermita de adoración.

Las ruinas fueron reencontradas por Adam Renders, en 1867 y las estudio Kart Mauch en 1871 y el escritor ingles Bent James T. En colaboración con el famoso explorador Cecil Rhodes.

Bent, con escasa experiencia arqueológica en Asia Menor, en su libro The Ruined Cities of Mashonaland -1891- declaró erróneamente que las ruinas mostraban que los constructores habían sido los fenicios o gentes árabes y Mauch extendió la leyenda de que el palacio era una replica al de la Reina de Saba en Jerusalén.

La primera excavación científica en esta área la realizó el arqueólogo David Randall- MacIver, durante los años 1905 y 1906 que escribió su libro Medieval Rhodesia cuando descubrió objetos africanos. La arqueóloga Gertudris Caton Thompson, ratifico que era justo atribuir a los nativos que aquellas construcciones eran obra de africanos y con características similares a la arquitectura swahili .

Las dataciones realizadas con carbono, ratifican que los restos más antiguos pertenecen al Siglo XIII, y los arqueólogos confirman en presunción de que fueron realizadas por los lemba de lengua shona, una tribu que afirman ser descendientes de antiguos judíos.

Comentarios:

Para los ciudadanos del Gran Zimbabwe y de los negros en general, estos monumentos representan la referencia importante de los logros africanos, recuerdo de grandes épocas con grandeza de raza y referencias de libertad, con cuyo recuerdo reivindican su dignidad en la historia, fue uno de los principales argumentos cuando luchaban por sus libertades, hasta que en 1980 alcanzaron su independencia, la escultura del pájaro símbolo de herencia ancestral se incluyó en la bandera. Una noble herencia para un gran pueblo que se encuentra orgulloso de su pasado que aunque no está escrito, han encontrado en la piedra la historia reflejada de sus ilustres antecesores.


Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Pix.gif Monumento Nacional del Gran Zimbabue 1
Flag of UNESCO.svg
Patrimonio de la Humanidad Unesco
Great-Zimbabwe-2.jpg
Vista de las ruinas.
Coordenadas 20°17′S 30°56′E  /  -20. 283 , 30. 933
País Bandera de Zimbabue Zimbabue
Tipo Cultural
Criterios I, iii, vi
N. ° identificación 364
Región2 África
Año de inscripción 1986 (X sesión )
1 Nombre como está inscrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad .
2 Clasificación según Unesco
Bandera nacional de Zimbabue con el Pájaro de Zimbabwe , emblema del país.
Una muestra de los gigantescos muros de la ciudad.
Torre cónica.
El complejo de la colina.

El Gran Zimbabue es el nombre dado a las ruinas de una antigua ciudad situada en el sur de África, localizada en las coordenadas 20°16′S 30°54′E  /  -20. 267 , 30.9 , en lo que hoy en día es Zimbabue . Esta ciudad fue el centro de una poderosa civilización conocida como el Imperio Monomotapa (o en su forma original Munhumutapa) que abarcaba zonas de Zimbabue y Mozambique . En aquella época esta civilización llegó a comerciar con otras partes de África a través de puertos como el de Sofala , al sur del delta del río Zambeze .

El Gran Zimbabue está considerado como el santuario nacional del actual Zimbabue, en donde se halló el Pájaro de Zimbabue , el símbolo nacional del país. Actualmente es un lugar arqueológico de gran importancia.

Nombre Gran Zimbabue o "casas de piedra" es el nombre dado al conjunto de ruinas y construcciones en piedra esparcidas en un área de unos 150 km² en lo que es hoy el actual país de Zimbabue que, de hecho, es así nombrado por estas ruinas. El origen de la palabra Zimbabwe no se conoce a ciencia cierta pero hay al menos tres teorías al respecto.

En la primera teoría, la palabra Zimbabwe puede que se refiera a una forma corta de ziimba remabwe o ziimba rebwe , que es un término shona (dialecto: chiKaranga) que significa 'gran casa [construida con bloques de] piedra'. En el dialecto karanga del idioma shona imba significa 'casa, edificio' y ziimba o zimba quiere decir 'una casa o edificio enorme'. La palabra bwe o ibwe (en singular, mabwe en plural) significa en el dialecto karanga '[un bloque de] piedra'. Por lo tanto, según esta interpretación la palabra Zimbabwe claramente se infiere que el origen de la palabra se refiere a la antigua ciudad del Gran Zimbabue cuyos enormes edificios estaban construidos de grandes bloques de piedra. El pueblo shona de lengua karanga se encuentra actualmente viviendo alrededor de la zona del Gran Zimbabue en lo que es la actual provincia de Masvingo y se sabe que han habitado esa región desde la época de la construcción de la antigua ciudad.

La segunda teoría dice que la palabra Zimbabwe es una contracción de dzimba woye que quiere decir 'casas de veneración' en el dialecto zezuru del idioma shona. Este término se reserva generalmente para las casas de los jefes o sus tumbas. Asimismo, se debe hacer notar que el pueblo shona de lengua zezuru se encuentra desperdigado a una distancia de 500 kilómetros en dirección noreste de lo que es el complejo del Gran Zimbabue.

La tercera teoría afirma que la palabra Zimbabwe procede del idioma shona con la forma dzimba dza mabwe que significa 'casa de piedra', lo que haría referencia a las ruinas del Gran Zimbabwe.

Descripción Las estructuras y edificios fueron construidos entre el siglo XI y el XV . Las ruinas de lo que es hoy el Gran Zimbabue están entre las más antiguas y de más grande estructura localizadas en el África Subsahariana . En su apogeo, se cree que el Gran Zimbabue albergaba a unos 18. 000 habitantes. Las ruinas que han sobrevivido hasta nuestros días están construidas completamente en piedra. Las ruinas cubren un área de 7 km² a lo largo de una zona con un radio de 160 a 320 km.

Las ruinas se pueden dividir en tres grupos arquitectónicos distintos. Estos se conocen con los nombres de Conjunto de la colina (Hill Complex), Conjunto del valle (Valley Complex) y la famosa Gran cerca (Great Enclosure). Más de 300 estructuras se han localizado hasta el momento en la Gran cerca. Los distintos tipo de estructuras pétreas que se han encontrado en el sitio arqueológico dan una idea del estatus social al que pertenecía el recinto. Las estructuras más elaboradas probablemente se construyeron para los reyes, las cuales se encontraban más alejadas del centro de la ciudad. Se cree que esto es así con la intención de prevenir caer en la enfermedad del sueño .

Lo que los pocos datos existentes sugieren es que el Gran Zimbabue fue también un importante centro comercial. Según los restos encontrados, la ciudad pudo haber formado parte de una red de intercambios comerciales que pudo haberse extendido hasta China . Restos de alfarería china, monedas de Arabia, objetos de cristal tales como abalorios, y otras piezas foráneas han sido excavadas en la zona.

Nadie sabe a ciencia cierta porqué se abandonó este lugar. Quizás pudo deberse a sequías, enfermedades o incluso simplemente a que la disminución del comercio de oro forzase a la población que vivía en el Gran Zimbabue a buscar mejores emplazamientos.

Es bastante fácil llegar a las ruinas y recorrerlas ya que existen dos senderos que suben hasta ellas. Es de reseñar también que en el medio de las ruinas principales hay como una ermita de adoración.

Descubrimiento [

Fueron los comerciantes portugueses los primeros europeos en visitar los restos de la ciudad antigua a comienzos del siglo XVI .

En 1531 , Vicente Pegado , capitán del escuadrón portugués de Sofala desde 1531 a 1538 , describió Zimbabue de la siguiente manera:

Entre las minas de oro de las planícies del interior entre los ríos Limpopo y Zambeze hay una fortaleza construida a base de piedras de un enorme tamaño, y parece no haber argamasa uniéndolas... Este edificio está casi rodeado por colinas, sobre las que hay otros parecidos, con el mismo tipo de piedra y sin argamasa, y uno de ellos es una torre más alta de 12 brazas. Los nativos del país llaman a estos edificios Symbaoe, lo que de acuerdo con su idioma significa "palacio".

En 1867 las ruinas fueron redescubiertas por Adam Renders mientras realizaba un viaje de cacería quien se las mostró a Karl Mauch en 1871 . Las ruinas llegaron a ser muy conocidas por escritores ingleses desde la temporada que pasó en Zimbabue James Theodore Bent bajo el patrocinio de Cecil Rhodes .

Excavaciones arqueológicas [ editar ]

Bent, cuya experiencia arqueológica se había circunscrito a Grecia y Asia Menor , declaró en su libro The Ruined Cities of Mashonaland publicado en 1891 que las ruinas mostraban que los constructores habían sido, bien los fenicios , o bien los árabes . Por otra parte Mauch favoreció la leyenda que afirmaba que los edificios fueron construidos como una réplica del palacio de la reina de Saba en Jerusalén .

Según otras teorías seguidas por colonos blancos y académicos, producto de la visión eurocéntrica de la época, afirmaban que las edificaciones no habían podido ser construidas por gentes de raza negra sino por algún pueblo mediterráneo o norteafricano. En el siglo XIX las culturas africanas eran vistas por las potencias coloniales europeas como desprovistas de todo sustrato de civilización. La idea contraria, de un Gran Zimbabue erigido originalmente por alguna cultura africana ha ido en contra de la visión racista de antaño.

Exterior del muro de la Gran Cerca. Fotografía tomada por David Randall-MacIver en 1906.

La primera excavación arqueológica verdaderamente científica la llevo a cabo David Randall-MacIver entre 1905 y 1906 . Escribió en su libro titulado Medieval Rhodesia que había encontrado objetos con un origen eminentemente africano. En 1929 , Gertrude Caton-Thompson fue la primera arqueóloga que, de manera concluyente, aseveró que aquellas ruinas había sido levantadas por africanos.

Actualmente se ha probado, mediante dataciones de radiocarbono, que los restos más antiguos se remontan al siglo XIII . Hoy en día los arqueólogos están de acuerdo en que probablemente los constructores serían de alguna etnia de habla shona . Los lemba , una tribu de lengua shona que afirman ser descendientes de los antiguos judíos, y que viven a lo largo de la frontera entre Zimbabue y Sudáfrica , reclaman el Gran Zimbabue y las otras ciudades de piedra del este de África como parte de su legado. Ciertas c


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Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010
FÓSILES, GENES Y DIOSES


LA MÁS INCREÍBLE HISTORIA DE LOS ORIGENES DEL SER HUMANO



Indicios fósiles

Para la paleontología y la paleoantropología, las ciencias que estudian e interpretan el pasado de la vida sobre nuestro planeta Tierra a través de los fósiles y más concretamente de la evolución humana en el caso de la segunda, todo comenzó con la aparición de los primeros primates hace aproximadamente unos 65 millones de años. Pero no fue hasta hace poco más de 4,5 millones de años que el último ancestro en común entre el que sería la rama humana y el chimpancé, el primer homínido, comenzase su andadura evolutiva hasta convertirse en lo que hoy es el hombre moderno, no sin haber visto antes durante éste prolongado periodo de tiempo, como coexistieron distintos tipos de homínidos en las mismas áreas geográficas, y como fueron extinguiéndose paulatinamente los menos adaptados al mundo que les tocó vivir.


Hay casi un total consenso a la hora de afirmar que, el continente africano, jugó un papel determinante en el proceso evolutivo de aquellos primeros homínidos. Emplazamientos como el Cañón de Olduvai, en Tanzania, situado en el sureste de África, evidencian por la gran cantidad de fósiles encontrados allí, que los primeros pasos para convertirnos en lo que hoy somos, se empezaron a dar en aquellas latitudes. En el año 1. 974, más al norte, en Hadar, Etiopía, fueron descubiertos los restos de uno de estos primeros homínidos conocidos con el nombre de Australopithecus afarensis. Se trataba de una mujer joven que fue bautizada con el nombre de “Lucy”, por la canción de The Beatles "Lucy in the sky with diamonds", que en ese momento, pico en mano, escuchaban el grupo de paleontólogos que trabajaba en la excavación, y que conservaba aún 52 huesos de su esqueleto. La antigüedad de la que para muchos investigadores del momento fue considerada como “la abuela de la humanidad”, fue estimada en unos 3,2 millones de años. Hoy sin embargo, sabemos que esta especie pudo haberse extinguido sin que a partir de ella se continuaran las ramas de la evolución humana.


Cuando en 1. 859 Charles Darwin dió a conocer su “Teoría de la Evolución” en la que explicaba el origen y la evolución de las especies no pudo aportar en ningún momento ninguna prueba de dicha evolución dentro de la especie humana. Mucho ha llovido desde entonces y hasta el momento ningún antropólogo evolucionista, es decir, partidario de la teoría de la evolución expuesta por Darwin, ha podido aportar ni un solo fósil que probara la existencia de un eslabón perdido entre los supuestos antecesores del hombre y el actual ser humano conocido como “Homo Sapiens”.



La evidencia genética

También los genetistas sitúan mayoritariamente en el África Oriental a la que han denominado como “la Eva Mitocondrial”, a partir de una comparación del ADN mitocondrial de diferentes etnias de distintas regiones de todo el planeta, que viene a sugerir que, absolutamente todas las secuencias de este tipo de ADN tienen una envoltura molecular en una secuencia ancestral común, y que por tanto todos los humanos descendemos de una misma mujer, aunque esto no quiere decir que en aquellos tiempos sólo hubiera una mujer, sino que los descendientes femeninos de las demás mujeres se extinguieron. Parece ser que “Eva”, miembro de un pequeño grupo de Homo erectus, durante el embarazo de su madre sufrió una mutación de un solo nucleótido (la base para la construcción del ADN), resultando totalmente distinta a las demás hembras del clan. Esta única explicación que por el momento trata de aclararnos el origen de la “primera mujer moderna”, entra peligrosamente en contradicción con los conocimientos acumulados a día de hoy sobre las mutaciones genéticas, que establecen en un 99% por ciento de todos los estudios efectuados en laboratorios que dichas mutaciones son perjudiciales para el individuo en cuestión y por tanto, condenadas al fracaso. ¿Fue ese 1% restante de éxito en el proceso de mutación genética, el causante de la aparición de nuestra primera abuela? ¿Se dió este mismo proceso en otros homínidos? ¿Pueden sucedernos estas mismas mutaciones a nosotros mañana mismo? , y si es así, ¿Pueden ser reversibles? , es decir, hacernos involucionar hacia primates.
Del mismo modo, y siguiendo con las teorías de los hombres de ciencia que se adentran en el mundo de la genética, también existió un “Adán cromosómico-Y” pues, así como las mitocondrias se heredan por vía materna, los cromosomas “Y” se heredan por vía paterna. Pero curiosamente, el “Adán cromosómico-Y” no vivió en la misma época que la “Eva Mitocondrial”, pues “Eva” se anticipó en el tiempo en al menos unos 50 mil años, pero eso sí, ambos sin duda alguna tuvieron sus orígenes en África.


Todos los seres humanos tenemos un cromosoma de origen paterno y otro materno. El cromosoma “Y” es después del cromosoma 22, el más pequeño de los 23 pares de cromosomas humanos.
Nuestra identidad como hombre o mujer viene determinada por un par de cromosomas sexuales que pueden ser X o Y. Las mujeres transmiten siempre cromosomas sexuales X, de manera que el sexo femenino se compone de un cromosoma X de origen paterno y otro materno (X,X) El sexo masculino se determina por un cromosoma X siempre de origen materno y un cromosoma Y siempre de origen paterno, ya que únicamente los hombres transmiten y tienen cromosomas Y. Por consiguiente el cromosoma Y va desde el padre a sus hijos varones y de estos a su descendencia masculina. Esto es lo que se denomina herencia paterna (ver figura), y va a representar una característica muy importante a tener en cuenta por su gran utilidad dentro del campo forense, genética humana y ciencias antropológicas y arqueológicas.
Además, el cromosoma Y se transmite casi en su totalidad idéntico de padres a hijos varones, sin apenas modificación, y se dice de él que por ello "no recombina". El estudio de las distintas clases de cromosoma Y o polimorfismo radica en que en el interior del cromosoma Y existen unas secuencias cortas de ADN que se repiten en tándem un número determinado de veces, lo que en del argot científico de denomina STR (Short Tandem Repeat). En función del número de STR empleados (sistemas de cromosoma Y), se puede llegar a realizar un identificación personal de cualquier varón con un alto grado de acierto.




Buscando al “eslabón perdido”

El término de “eslabón perdido” nació a partir del libro de Thomas Huxley -Evidencias del Lugar del Hombre en la Naturaleza-, allá por el año 1. 863, y en pleno apogeo de las teorías que Charles Darwin había dado a conocer al mundo poco tiempo antes. En el trabajo de Huxley, se hacían referencias a unos estudios anatómicos comparativos entre seres humanos y grandes simios como los africanos, y planteaba la hipótesis de que el homo sapiens habría evolucionado con casi toda seguridad, de algún antepasado de los simios actuales. Los sectores más escépticos de la sociedad encabezados por la iglesia que chocaban frontalmente contra la nueva teoría de la evolución de las especies, y más concretamente en el caso del hombre, exigieron de inmediato que se aportaran las pruebas físicas que demostrasen los distintos pasos o eslabones que condujeron a un simio a transformarse en un ser humano. Desde ese momento, la búsqueda de los eslabones perdidos que conectasen a simios y humanos estaba servida.

No faltaron desde entonces, finales del siglo XIX, hasta el mismo día de hoy, quienes se adentrasen en la búsqueda de restos fósiles que demostrasen fehacientemente la evolución del ser humano desde sus orígenes simiescos, no faltando incluso intentos de fraude tan sonados como lo fue el del “Hombre de Piltdown”, un engaño que duró desde 1. 912 hasta 1. 953. Y es por ello que durante todo este largo proceso de búsqueda, los medios de comunicación ante cada nuevo descubrimiento de evidencias fósiles han hecho referencia a un “nuevo eslabón” dentro del supuesto registro evolutivo del hombre, pero siempre les ha faltado el definitivo y principal. Si bien los científicos ya no utilizan el viejo término victoriano de “eslabón perdido”, sin embargo, y pese a haberse encontrado multad de evidencias fósiles, no se ha logrado establecer ninguna evolución lineal capaz de demostrar la conexión del homo sapiens con aquellos simios a los que Huxley hizo referencia. No aparece el eslabón perdido capaz de unir todos los elementos dispersos localizados hasta el momento. En definitiva, no hay evidencia fósil de que el hombre moderno es producto de la evolución.

Sólo existe un enorme catálogo de nombres (australopithecus, zinjanthropus, pithecanthropus, neardenthales, etc, etc…) diseminados por infinidad de puntos geográficos de medio mundo y catalogados a lo largo de varios millones de años. Se ha intentado una y otra vez establecer puntos de anclaje entre distintos grupos fósiles de homínidos capaces de establecer una conexión con el hombre moderno, pero…, nunca termina de encajar el enorme rompecabezas de nuestros orígenes. Se da además, una circunstancia a tener muy en cuenta, pues si bien poseemos miles de fósiles de nuestros ancestros que abarcan un periodo comprendido entre hace cuatro millones y doscientos mil años, sin embargo, apenas poseemos proporcionalmente registros fósiles de los siguientes cien mil años, que es cuando la ciencia sitúa el momento de la gran o grandes mutaciones genéticas que desembocaron en la aparición del Homo sapiens.



El otro gran evolucionista contemporáneo de Charles Darwin, nos referimos a Alfred Russell Wallace, consideraba que en ningún caso podía aceptarse que las facultades intelectuales y morales del hombre fueran producto de la evolución, es decir, el haber obtenido el grado de “seres humanos” poco a poco. El creía en un único y gran salto cualitativo, en algo sobrenatural. Mayoritariamente se impuso la teoría de Darwin, si bien ni uno ni otro, así como sus herederos intelectuales, han sabido dar las respuestas a las incógnitas planteadas, como es el caso sobre los orígenes de la inteligencia humana, donde la línea aceptada de descendencia del “homo erectus” es tan sólo un modelo posible, pero nunca jamás una prueba clara y precisa.


Un “souvenir” llegado de oriente

Distintos viajeros europeos durante los siglos XVII y XVIII, descubrieron entre las ruinas de Persépolis, ciudad persa construida en tiempos de Darío I (521 – 485 a.C. ), gran cantidad de extraños símbolos o inscripciones que les llamó poderosamente la atención. Después de copiarlas o llevarse los fragmentos y tablillas de arcilla donde aparecían las inscripciones, procedieron a trasladarlas a Europa. De estas inscripciones indescifrables se hicieron numerosas copias para su estudio por parte de eruditos, que incluso llegaron a afirmar que no se trataban nada más que de marcas de pisadas de pájaros sobre la arcilla aún húmeda. Pero por suerte, las primeras interpretaciones dirigidas con acierto a la resolución de la incógnita planteada, vinieron gracias a un joven estudiante de filología alemán de veintisiete años, por una apuesta con unos amigos. Georg Friedrich Grotefend (1.775-1.853), se comprometió ante ellos, a encontrar la clave para descifrar lo que para él sin duda no era más que un antiguo tipo de escritura. Inició su trabajo partiendo de unas copias de mala calidad de las inscripciones halladas tiempo atrás, logrando lo que los mejores especialistas de la época no habían conseguido hasta ese momento. En el año 1. 802 presentó a la Academia de Ciencias de Gotinga sus primeros resultados que tituló -Artículos para la interpretación de la escritura cuneiforme persopolitana-.

Pero tuvieron que pasar varias décadas hasta que diferentes personajes a mitad de camino entre locos aventureros y hombres de ciencia, como lo fue Sir Austen Henry Layard (1. 817-1894), quienes desenterrasen entre las arenas del desierto importantes vestigios del pasado en parajes de Mesopotamia, sacando a la luz míticas ciudades e imperios que hasta ese momento solo se creían producto de la fantasía y de las viejas leyendas de los lugareños. Una tras otra, Nínive, Nimrud, Assur, Babilonia, etc…, fueron arrojando parte de sus tesoros y misterios. Y entre ellos miles de tablillas e inscripciones con los mismos o muy similares extraños signos a los que el joven Georg Friedrich se enfrentase por primera vez años atrás. Sólo en la biblioteca que mandó construir el soberano Asurbanipal (rey asirio quien en el siglo VII a.C. Gobernó un imperio que se extendió desde Egipto hasta Persia) en la ciudad de Nínive, fueron localizados unos 25. 000 fragmentos tras su descubrimiento a finales del siglo XIX por Sir Henry Layard.



Sir Henry Layard



Thomas Huxley





G. Friedich Grotefend.


Gracias a los primeros pasos de Georg Friedrich y al descubrimiento de Layard de un texto trilingüe de la época del rey persa Darío, que representó para la comprensión de los caracteres cuneiformes lo que el hallazgo de la piedra Rosetta significó para la lectura de los hieroglíficos egipcios, comenzaron a descifrarse multitud de textos en los que aparecían entre otros muchos, gran cantidad de leyendas, mitos, epopeyas y toda clase de narraciones que hacían referencia a antiguos dioses de carne y hueso, que convivieron con los hombres, y en donde se explicaba con todo lujo de detalles el cómo, cuándo y por qué apareció el hombre en nuestro planeta.

Todas las referencias de los distintos pueblos y culturas que se fueron localizando en Mesopotamia (Babilonia, Asiria, Akkad) conducían a un primer pueblo como el iniciador de todos los conocimientos, tradiciones, religiones y leyendas; los sumerios. La civilización sumeria está considerada por la arqueología moderna como la primera y más antigua civilización del mundo. La procedencia de sus habitantes, los sumerios, es aún hoy en día incierta y existen numerosas hipótesis que tratan de explicar su repentina aparición prácticamente desde la nada. Desde la rueda a la escritura o, desde la primera agricultura a la domesticación de animales, los sumerios aportaron a la humanidad grandes avances e hicieron gala desde los primeros vestigios de su civilización, de un conocimiento muy superior al de muchas civilizaciones posteriores.

Fueron ellos quienes dejaron escritos para la posteridad hace más de 5. 000 años, los acontecimientos claros y concisos que condujeron a la aparición del hombre, y que paleontólogos y genetistas imbuidos en sus piquetas y probetas tratan de esclarecer hoy en día.
Considerados como un simple mito de un pueblo primitivo recién salido del neolítico, la paleoastronáutica de la mano de investigadores como Zecharia Sitchin, experto en lenguas muertas, ha rescatado estos viejos textos olvidados por la ciencia, con el propósito de incorporar nuevas perspectivas al estudio de los orígenes del ser humano, aunque la acogida como no podía ser de otra manera, ha sido bastante despectiva o totalmente ignorada en el mejor de los casos.


El AB. ZU, más realidad que mito

Copiados los textos una y otra vez de originales más antiguos que se remontaban a la civilización sumeria, miles de tablillas de las culturas mesopotámicas posteriores nos narran la vida obra y milagro de los primeros dioses que, en número de seiscientos, llegaron a la Tierra hace miles de años, cuando aún el hombre no existía.

Asignados a Anu, para seguir sus instrucciones,
trescientos en los cielos estacionó como guardia;
los caminos de la Tierra para definir desde el Cielo;
y sobre la Tierra,
a seiscientos hizo residir.
Después de ordenarles a todos sus instrucciones,
a los Anunnaki del Cielo y de la Tierra
él les asignó sus tareas.



Estos dioses, los nefilim o anunakis, buscaban en nuestro mundo oro y sus metales asociados, la plata y el bronce, y a su llegada se establecieron inicialmente en Mesopotamia, concretamente su primera ciudad fue denominada con el nombre de E.RI.DU. (casa construida en la lejanía). Su jefe principal era “Anu”, quién una vez establecidas las primeras infraestructuras para la búsqueda de los metales preciosos regresó a los “cielos” para seguir ejerciendo su autoridad suprema. El control del nuevo mundo colonizado fue repartido por deseo expreso de “Anu” entre dos de sus hijos, “Enlil” y “Enki”, correspondiéndole al primero de ellos el “Mundo Superior” y al segundo el “Mundo Inferior”, también conocido como AB. ZU o “profundidad acuosa”, lo que ha llevado a los arqueólogos e investigadores a compararlo con un mundo abismal y mitológico, donde el mismo término abismo (del griego abyssos, adoptado a su vez del acadio apsu) nos trae la idea de las aguas profundas, oscuras y peligrosas en las que uno se puede hundir y desaparecer. En definitiva, una Tierra de los Muertos o una especie de infierno similar a la que gobernaba en la mitología griega Hades.

Pero para los sumerios, el AB. ZU no representaba ningún lugar parecido al infierno o destino de almas en pena de donde no se pudiese retornar, sino una tierra lejana y llena de riquezas que se encontraba más allá del mar, y a la que se podía llegar tras un largo viaje en barco. Exactamente se referían a una distancia de “100 beru”, una extraña medida que los sumerios utilizaban aunando a la vez tiempo y distancia, pues un “beru” equivalía a unas dos horas de desplazamiento aproximadamente, a una velocidad que se desconoce en la actualidad.

Y era precisamente aquí, en el AB. ZU, donde los sumerios emplazaban a A.RA.LI (lugar de las vetas brillantes), donde gran cantidad de barcos a los que denominaban con el nombre de MA. GUR UR. NU AB. ZU (barco para mineral del mundo inferior) partían con rumbo a sumeria cargados de metales preciosos que eran procesados en otra de las ciudades fundadas por los nefilim llamada “Bad-Tibira”. La propia Biblia se refiere a una rica tierra llena de oro con el nombre de “OFIR”, a donde los convoyes de barcos del rey Salomón partían de Esyón Guéber (la actual Elat) para atravesar el Mar Rojo dirección al sur, y volver cargados de riquezas para la construcción del Templo de Jerusalén.

En el distante mar,
100 beru de agua [en la distancia]...
El suelo de Arali [está]...
Está donde las Piedras Azules hacen enfermar,
adonde el artesano de Anu
lleva el Hacha de Plata, que brilla como el día.



No cabe duda que la A.RA.LI sumeria y la OFIR bíblica eran la misma tierra de riquezas, y que por todas las referencias sobre su emplazamiento, tanto bíblico como mesopotámico, señalan su lugar de procedencia al sureste de África. No fue pues al AB. ZU ningún reino de Hades, como quieren suponer los arqueólogos e historiadores de las antiguas civilizaciones mesopotámicas, sino el lugar elegido por los dioses para cumplir si principal misión en la Tierra, la recogida de minerales y muy especialmente el oro. Basta recordar la afirmación del propio Yahvé recogida por la mano del profeta Hageo: "Mía es la plata, y mío es el oro” (Hageo 2:8).

¿Y por qué África? Si echamos un ojo sobre las riquezas minerales del continente negro, solo en la actualidad, la producción de oro en el continente africano está encabezada por Sudáfrica con una media anual de 300 toneladas en los últimos años, siendo el segundo productor mundial después de China, habiendo sido el primero desde el año 1. 905 hasta 2. 007. A continuación le siguen Ghana (más de 75 toneladas), Malí (50 toneladas), Tanzania (50 toneladas), Guinea y Zimbabwe (15 toneladas). En total, son más de 34 países africanos los que producen oro, llegando a una producción global de más de 600 toneladas al año, es decir, la cuarta parte de la producción anual de todo el mundo, y hemos de tener muy presente que el continente africano es poseedor de la mitad de las reservas de oro mundiales catalogadas.




Los antiguos sumerios así como el resto de las antiguas culturas tenían muy claro cuál fué el origen del ser humano. El hombre, fué creado para servir a los dioses.


La aparición del hombre según los sumerios

La división territorial propiciada por el jefe principal de los nefilim “Anu” entre sus dos hijos, tuvo el propósito de dividir las tareas de los colonizadores en el nuevo mundo. Mientras que “Enki” en el AB. ZU o “mundo inferior” extraía oro y otros metales preciosos de las minas para su envío en las embarcaciones MA. GUR UR. NU AB. ZU, éstas atracaban en el puerto de Bad-Tibira, en tierras mesopotámicas o del “Mundo Superior”, donde los metales eran procesados y elaborados para ser transportados posteriormente al lugar de origen de los nefilim.
Y fueron precisamente las duras condiciones de extracción de los metales en el AB. ZU (África sur oriental), las que propiciaron el caldo de cultivo necesario para que se empezase a fraguar la aparición del hombre. Lejos de su mundo y rodeados de penurias y calamidades en una tierra inhóspita, decidieron revelarse ante tal situación.

Cuando los dioses, al igual que los hombres,
tenían que trabajar y sufrir la labor
de los dioses era grande,
el trabajo era pesado,
la aflicción era mucha.
Ellos se quejaban, murmuraban,
refunfuñaban en las excavaciones.
Hagamos frente a nuestro... El Oficial Jefe,
que nos libere de nuestro pesado trabajo.
Al rey de los dioses, al héroe Enlil,
¡Vamos a enervarle en su morada!
Así pues, proclamad la guerra;
vamos a combinar las hostilidades y la batalla. Los dioses siguieron sus palabras.
Prendieron fuego a sus herramientas;
fuego a sus hachas prendieron;
llevaron a mal traer al dios de la minería en los túneles;
lo atraparon mientras iban
a la puerta del héroe Enlil.



La situación se tornó tan extrema que, exigió la presencia del mismísimo “Anu”, que para evitar una “guerra civil” entre los nefilim, accedió a presidir un gran consejo, donde todos los dioses, incluidos los rebeldes, plantearan sus exigencias y deseos. Fue en esta reunión o consejo, donde Enki ofreció una solución que contentase a todas las partes…

Mientras la Diosa del Nacimiento esté presente
que cree un Trabajador Primitivo;
que lleve él el yugo.
¡Que cargue él con el duro trabajo de los dioses!
Convocaron a la diosa y le preguntaron,
la comadrona de los dioses, la sabia Mami,
[y le dijeron
«Tú eres la Diosa del Nacimiento, ¡Crea Trabajadores!
¡Crea un Trabajador Primitivo,
que pueda llevar el yugo!
Que lleve el yugo encomendado por Enlil,
¡Que El Trabajador cargue con el trabajo duro de los dioses!


Para ello, Enki observó entre toda la fauna que habitaba en sus dominios del AB. ZU, y localizó la existencia de un grupo de simios muy avanzados respecto a otros observados con anterioridad, y capturó y eligió varios ejemplares para que, con la ayuda de la “diosa del nacimiento” poder crear al “trabajador primitivo”.

Peludo es todo su cuerpo,
dotado en la cabeza con una melena como la de una mujer...
No sabe nada de gente ni de tierra;
su atuendo es como el de uno de los campos verdes;
come hierba con las gacelas; con las bestias salvajes se codea
en el abrevadero;
con las prolíficas criaturas en el agua
su corazón se deleita.
Cuando la Humanidad fue creada,
no sabían nada sobre comer pan,
y no sabían nada sobre ponerse prendas de vestir;
comían plantas con la boca, como la oveja;
bebían agua de una zanja.



En el antiguo texto babilonio llamado “La Creación del Hombre por la Diosa Madre”, los dioses llaman a la “comadrona” para que inicie el proceso:

Tú eres el útero-madre,
la que puede crear a la Humanidad.
¡Crea, pues, a Lulu, que lleve él el yugo!
Prepararé un baño purificador,
que un dios sea sangrado…
De su [de él] carne y sangre,
que Ninti mezcle la arcilla.
Ninki, mi esposa-diosa
será la que afronte el parto.
Siete diosas-del-nacimiento
estarán cerca, para asistir.
El destino del recién nacido tú pronunciarás;
Ninki fijará sobre él la imagen de los dioses;
y lo que será él es hombre.



Con la mezcla de genes del homínido seleccionado y de los propios dioses (…fijará sobre él la imagen de los dioses…), se empezaron a realizar los primeros intentos para crear a los primeros trabajadores que supliesen las duras tareas que hasta ese momento habían venido siendo desarrolladas por los propios dioses. Los primeros intentos según los textos mesopotámicos fueron acompañados de fracasos. Distintas taras físicas, o la falta de aptitudes intelectuales para el desarrollo de las funciones requeridas, impidieron inicialmente conseguir los objetivos fijados, con lo que los intentos se prolongaron durante algún tiempo. Estos textos entroncan perfectamente con los de otras latitudes, que tratan de explicar la creación de los seres humanos en términos muy parecidos. Por ejemplo, en la mitología maya, Tepeu y Gucumatz (el Quetzalcoatl de los aztecas) son referidos como los creadores, los fabricantes del ser humano. El hombre es creado primero de fango pero este se deshace. Convocan a otros dioses y crean al hombre a partir de la madera, pero este no posee ninguna alma. Finalmente el hombre es creado a partir del maíz por una cantidad mayor de dioses y su trabajo es completo.
Los griegos afirmaban que, en tiempos muy remotos, sobre la tierra sólo existían dioses inmortales. Zeus, Dios supremo del Olimpo griego, junto con el resto de dioses decidió crear seres para poblar la tierra y ponerlos a su servicio. Para ello, Zeus encargó a los hijos del titán Jápeto, que dotaran de gracias y fuerzas a las criaturas terrenales. Fue Epimeteo, quien rogó a su hermano Prometeo, que le permitiera repartir los dones entre los seres terrenales. Epimeteo dio a cada animal un don, la belleza a uno, a otro la potencia, a otro la velocidad, a otro la corpulencia, a otro la sagacidad, etc. , según su criterio de conveniencia.
Careciendo de la sabiduría de su hermano Prometeo dio todos los dones a los animales dejando al hombre para lo último, quedando de esta forma el ser humano desnudo, indefenso y desarmado. Fue entonces cuando Prometeo, el amigo del hombre, viendo la injusticia que se había cometido, tratando de corregir el error y robándole la sabiduría a la diosa Atenea, concedió al hombre la lógica. Prometeo tomó al género humano bajo su protección y robó el fuego a Hefesto regalándoselo al hombre para que se calentara y pudiera vivir mejor, y le enseñó todo lo que sabía.
Pero Zeus, al enterarse de los dones otorgados al hombre que le permitían parecerse a los dioses, lleno de ira, arrojó rayos y relámpagos y castigó a Prometeo duramente encadenándolo en el monte Cáucaso, en los límites del Universo. Allí todas las mañanas un águila le roía el hígado, que durante la noche le volvía a crecer para volver a ser devorado nuevamente al día siguiente.
Volviendo a los escritos mesopotámicos, por fin y tras varios intentos, los dioses consiguieron sus objetivos: El ser humano había sido creado…

Ninti... Cuenta los meses...
Al destinado 10° mes llamaron;
la Dama Cuya Mano Abre llegó.
Con el... Ella abrió el útero.
Su rostro brilló de alegría.
Su cabeza fue cubierta;
... Hizo una abertura;
lo que estaba en el útero salió.
« ¡Yo he creado!
¡Mis manos lo han hecho! »
En la arcilla, el dios y el Hombre se atarán,
a la unidad llevados juntos;
de manera que, hasta el final de los días,
la Carne y el Alma
que en un dios ha madurado
esa Alma en un parentesco de sangre está atada;
como su Señal la vida proclamará.
De manera que esto no se olvide,
que el «Alma» en un parentesco de sangre está atada.



El “Adapa” (o Adán bíblico) había sido creado. Dicho de otra manera, El Homo sapiens había sido creado.



Representación del dios Enki (Ea), el artífice de la creación del ser humano. Su idea de modificar genéticamente a un antiguo homínido que habitaba cerca de las minas africanas donde extraían metales los dioses, supuso ese "gran paso evolutivo" que la ciencia del hombre del siglo XXI aún no ha sabido esclarecer.


Conclusiones

Todas las pistas conducen a África como el primer escenario donde el hombre moderno hizo acto de presencia. El homínido del género Homo es un producto de la evolución, algo totalmente demostrado gracias al esfuerzo de los paleontólogos. Pero el Homo sapiens es el producto de un acontecimiento repentino, revolucionario…, milagroso, tal y como nos lo describe la religión, un acto de voluntad “divina”. Responde perfectamente también a la polémica que dos eminentes evolucionistas mantuvieron en su momento, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, quien éste último mantenía que, la evolución del hombre se debía a “un único y gran salto cualitativo, en algo sobrenatural que no obedecía a lo expuesto por Darwin”. No hay pues, incompatibilidad en los aspectos básicos entre la ciencia y la religión a la hora de describir la aparición del hombre moderno en nuestro mundo. En pleno proceso evolutivo de un homínido, la “divinidad o divinidades””, aceleraron dicho proceso, dando el salto cualitativo al que se refería Wallace, eliminando la existencia de ese eslabón perdido buscado largamente por nuestros paleontólogos.
En los distintos textos mesopotámicos, la decisión de crear al hombre se adoptó en un consejo o reunión de los dioses. Es de destacar que, el libro del Génesis (1:26-27), que supuestamente, tiene una visión exclusivamente monoteísta utilice el plural Elohim (literalmente señores o deidades) para referirse a “Dios”, haciéndonos un sorprendente comentario:

Y Elohim dijo:
Hagamos al Hombre a nuestra imagen,
como semejanza nuestra



Aunque el Génesis no ofrece demasiadas pistas, los textos mesopotámicos son bastante más explícitos en el tema. No sólo afirmaban que hacía falta sangre para la mezcla de la cual se elaboró el hombre, sino que también especificaban que tenía que ser la sangre de un dios, para conseguir una apariencia física semejante…

De su [de él] sangre, ellos forjarán a la Humanidad;
imponiéndole el servicio, que libere a los dioses...
Fue un trabajo más allá de la comprensión.


Para los cristianos por ejemplo, tener la “imagen o semejanza” de Dios significa, en términos simples, que fuimos hechos para parecernos a Dios, pero no a nivel físico. Adán no se parecía a Dios en el sentido de que Dios tuviera carne y sangre. Su concepción es meramente espiritual. Por el contrario, los textos mesopotámicos, mucho más ricos en detalles dejan muy claro que el “Adapa” o primer hombre, era prácticamente igual físicamente a sus creadores, los dioses. Esta circunstancia incluso llevó a mantener relaciones entre humanos y dioses, donde se engendraron nuevos seres mitad hombres, mitad dioses. La propia Biblia, también en el Génesis (Capítulo VI) hace mención al gran interés de los “hijos de Dios” por las “hijas de los hombres”, de cuyo resultado todos conocemos las consecuencias, la aparición de los gigantes y el posterior Diluvio Bíblico.

Importante es destacar por último el papel “físico” para la creación por parte de los dioses del ser humano, que nos señala el investigador Zecharia Sitchin en el siguiente comentario:


"…por fin, se logró el Hombre perfecto -al que Enki llamó Adapa; la Biblia, Adán; y nuestros expertos, Homo sapiens. Este ser era tan similar a los dioses que, en un texto, se llega incluso al punto de decir que la Diosa Madre le dio a su criatura, el Hombre, «una piel como la piel de un dios» -un cuerpo suave y sin pelo, bastante diferente del peludo hombre-simio. Con este producto final, los nefilim fueron genéticamente compatibles con las hijas del Hombre, y pudieron casarse con ellas y tener hijos de ellas. Pero tal compatibilidad sólo podría darse si el Hombre se hubiera desarrollado a partir de la misma «simiente de vida», como los nefilim. Y, ciertamente, esto es lo que los antiguos textos intentaban decir. El Hombre, tanto en el concepto mesopotámico como en el bíblico, estaba hecho de la mezcla de un elemento divino -la sangre de un dios o la «esencia» de su sangre- y de la «arcilla» de la Tierra. Y la verdad es que el término lulu que se le aplicaba al Hombre, aunque llevando el sentido de «primitivo», significaba literalmente «aquel que ha sido mezclado»..."


Habiéndole pedido que diera forma a un hombre, la Diosa Madre «se lavó las manos, tomó un pellizco de arcilla, lo mezcló en la estepa». (Resulta fascinante observar aquí las precauciones higiénicas que tomó la diosa. «Se lavó las manos. » Nos encontramos también estos procedimientos clínicos en otros textos de la creación. ) El uso de «arcilla» terrestre mezclada con «sangre» divina para crear el prototipo del Hombre está firmemente establecido en los textos mesopotámicos. En uno de ellos, donde se cuenta cómo se le pidió a Enki que «efectuara una gran obra de Sabiduría» -de «saber hacer» científico-, afirma que Enki no tuvo grandes problemas en llevar a cabo la tarea de «elaborar servidores para los dioses». « ¡Se Puede hacer! », anunció. Y, después, dio estas instrucciones a la Diosa Madre:

«Mezcla a un corazón la arcilla
del Fundamento de la Tierra,
-justo por encima del Abzu-
y dale la forma de un corazón.
Yo proporcionaré buenos e inteligentes dioses jóvenes
que llevarán esa arcilla hasta el estado adecuado».


El segundo capítulo del Génesis ofrece esta versión técnica:

Y Yahveh, Elohim, formó el Adán
de la arcilla del suelo;
y Él sopló en sus narices el aliento de vida,
y el Adán se convirtió en un Alma viviente.


El término hebreo que se traduce, normalmente, como «alma» es nephesh, ese esquivo «espíritu» que anima a la criatura viva y que parece que la abandone cuando muere. No por casualidad, el Pentateuco (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento) exhorta una y otra vez contra el derramamiento de sangre humana y la ingestión de sangre animal «porque la sangre es el nephesh». La versión bíblica de la creación del hombre equipara, de este modo, nephesh («espíritu», «alma») y sangre.

El Antiguo Testamento ofrece otra pista sobre el papel de la sangre en la creación del Hombre. El término adama (del cual proviene el nombre de Adán) significa, originalmente, no sólo cualquier tierra o suelo, sino, específicamente, suelo rojo oscuro. Al igual que la palabra acadia homologa adamatu («tierra roja oscura»), el término hebreo adama y el nombre hebreo del color rojo (adom) provienen de las palabras empleadas para designar la sangre: adatnu, dam. Cuando el libro del Génesis nombra al ser creado por Dios «el Adán», emplea un juego de doble significado muy habitual en la lingüística sumeria. «El Adán» podía significar «el de la tierra» (terrestre), «el hecho de suelo rojo oscuro», y «el hecho de sangre».

La misma relación entre el elemento esencial de las criaturas vivas y la sangre existe en los relatos mesopotámicos de la creación del Hombre. Esa especie de hospital donde Ea y la Diosa Madre engendraron al Hombre recibía el nombre de Casa de Shimti. La mayoría de los expertos lo traducen como «la casa donde se determinan los destinos». Pero el término Shimti proviene, inequívocamente, del sumerio SHI.IM.TI, que, tomado sílaba a sílaba, significa «respirar-viento-vida». Así pues, Bit Shimti significaría, literalmente, «la casa donde el viento de la vida se insufla», lo cual es, virtualmente, idéntico a la afirmación bíblica…”


Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010

Mamba Negra (Dendroaspis polylepis) : Llegan a medir hasta dos metros con treinta y tres centímetros los machos y dos metros con cincuenta y tres centímetros las hembras. Se encuentran registros de cuatro metros con treinta y cinco centímetros de longitud (Cox et. Al. 1998). Los ejemplares jóvenes son verdes. Cuando se convierten en adultos adquieren una coloración oscura, amarronada o grisácea en la parte dorsal y amarillo pálido a verdoso en su parte ventral. Posee melanismo en su parte bucal interna. Ésta es de un total color negro, de donde proviene su nombre vulgar. Es tremendamente agresivo. Presenta 23-25 raramente (21) hileras de escamas en la mitad del cuerpo. 248-281 escamas ventrales y 109-132 escamas subcaudales en pares. Escama anal dividida. Es la especie más rápida y la que posee el veneno más activo del orden. Entre las ramas de los árboles, alcanza una velocidad de ocho kilómetros por hora y en llanura hasta doce kilómetros por hora. Es mayoritariamente terrestre. Frecuenta la vegetación herbácea y los matorrales más o menos arbustivos de las sabanas africanas. Una de sus actitudes propias es la de erguir la cabeza. Posee unos enormes dientes Si se siente acorralado no duda en atacar y morder. Posee maxilar movible y sus dientes son tubulares (canal cerrado), raro en la familia de los Elápidos, y además dientes de gran tamaño en el maxilar inferior. Se cree que les sirven para retener a las aves que caza. Prefiere las presas de sangre caliente, ratas, ratones, aves, etc. , en ocasiones puede ser ofiófago. Su mordedura necesita suero específico para asegurar un tratamiento efectivo. Es de reproducción ovípara. La hembra pone de nueve a quince huevos en primavera. Éstos llegan a medir hasta siete centímetros de largo. Se dispersa desde Angola, Botswana, Burkina Faso, República Centroafricana, Eritrea, Senegal, Malí, Camerún, Etiopia, Costa de Marfil, Kenya, Malawi, Mozambique, Namibia, República Sudafricana, Somalia, Swazilandia, Tanzania, Uganda, norte y sur de República Democrática de Congo, Zambia, Zimbabwe, África. Presenta dos subespecies (Dendroaspis polylepis Antinori y Dendroaspis polylepis polylepis)





Mamba Verde ( Dendroaspis angusticeps ): Alcanza de ordinario los dos metros y medio de longitud, pero algunos ejemplares alcanzan los tres metros cincuenta centímetros y algunas veces los cuatro metros de longitud. Es homocrómico verde, similar al de la vegetación. También llamado Mamba de cabeza estrecha, como todas las especies del género, tiene una serie de caracteres que la diferencian claramente de los restantes miembros de la familia y que la acercan a los Vipéridos. Su maxilar hace movimientos parecidos a los que realizan los Vipéridos y eleva los colmillos, pero además en la parte anterior de la mandíbula lleva un colmillo canalículado. Posee las escamas del cuerpo bien demarcadas. Presenta 19 raramente (17/21) hileras de escamas en la mitad del cuerpo. 201-232 escamas ventrales y 92-126 escamas subcaudales en pares. Escama anal dividida. Se alimenta de anfibios y otros reptiles. Es arborícola de las sabanas arbustivas de África. Es de reproducción ovípara, poniendo en primavera entre nueve y catorce huevos. Se dispersa por Kenya, Tanzania, Mozambique, Malawi, este de Zimbabwe, Natal, República




Víbora de Gabón ( Bitis gabónica ): Llega a medir dos metros con seis centímetros de longitud. En pocas Serpientes se da tanta variedad de colorido, amarillo, violeta pálido y pardo, tanto en lo que se refiere al color dominante como al color y la disposición de las manchas, dispuestas según una muestra geométrica, que usan para pasar desapercibidos entre las hojas del suelo. Bajo la ventana de la nariz presenta un par de grandes escamas. El fraccionamiento de las placas de la cabeza alcanza en esta serpiente su grado máximo, incluso las placas supraorbitales han sido reemplazadas por pequeñas escamas. En las sienes, la cabeza es de doble anchura que el cuello. Inmóvil en la hojarasca de los bosques de África tropical, es prácticamente invisible en el moteado sol y sombra, mientras están al acecho de roedores, ranas y aves. Pero si se lo saca de su entorno natural, las vívidas manchas de su piel resultan sorprendentemente vistosas. Aunque no son agresivos y rara vez atacan, su mordedura es letal. Los colmillos son mayores que los de cualquier otra serpiente. En un ejemplar de un metro con ochenta centímetros de longitud los colmillos medían cinco centímetros. Se dispersa por Angola, Gabón, Camerún, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Benin, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leone, Guinea, República Centroafricana, Sudan, Tanzania, República Democrática de Congo, Congo, este de Zimbabwe, Mozambique, República de Sudáfrica. Consta de dos Subespecies (Bitis gabonica gabonica y Bitis gabonica rhinoceros)




Víbora de la Arena ( Bitis peringueyi ): Llegan a medir hasta veintidós centímetros los machos y veinticuatro centímetros las hembras. Se han encontrado ejemplares de treinta y nueve centímetros de longitud. Tiene la cabeza aplanada y muy diferenciada del cuello. Presenta ojos con pupila vertical. Tiene 23-31 hileras de escamas dorsales en la mitad del cuerpo. 117-144 escamas ventrales y 15-30 subcaudales en pares. Escama anal entera. Vive en terrenos inhóspitos, en las dunas de la parte norte del desierto de Namibia. Es extraordinariamente venenoso. Se encuentra validada por ITIS "Integrated Taxonomic Information System". Se dispersa por Namibia y sur de Angola, África.




Víbora Bufadora ( Bitis arietans ): Llegan a medir hasta un metro con nueve centímetros los machos y un metro las hembras. Se conocen registros de un metro con ochenta y tres centímetros (Pitman 1974). Es una de las especies de la subfamilia de mayor tamaño, más conocidas y peligrosas de África Ecuatorial. Es la única víbora cuyos orificios nasales, relativamente pequeños, se abren en la parte superior, detrás de la punta de la nariz, además de lo cual están vueltos hacia arriba. El aspecto resulta bastante variado. La cabeza y el cuerpo aparecen cubiertos de escamas imbricadas y aquilladas, de dimensiones variadas, en especial antes y después de la muda. En algunos casos presenta color amarillo fuerte, con una banda negra en la región ocular y una serie de manchas oscuras puntiagudas y dirigidas hacia atrás del dorso. En otros casos es de color negruzco con manchas amarillas. Se distingue por emitir, cuando se le molesta o está encolerizado, un fuerte silbido o bufido, por lo que también entre los Bóer se le ha dado el nombre de Víbora bufadora. Para silbar, hincha el cuerpo, que adquiere un volumen doble del normal. Al mismo tiempo, levanta del suelo la cabeza y el cuerpo hasta una altura de treinta centímetros, sigue con atención los movimientos del adversario y espera el momento propicio para el ataque. El veneno es potentísimo. Una rata muere entre unos pocos segundos y unos minutos después de haber sido atacada. En el hombre, la muerte es mucho menos rápida que en el caso de una mordedura de Cobra o de Mamba, "Elápidae", pues la acción neurotóxica del veneno es mucho menos inmediata, y por ello el efecto de disolución en la sangre es aún más espantoso. Una descarga completa del veneno, es casi con seguridad fatal, a menos de disponer de antídoto. Se alimenta de roedores del tamaño de una rata doméstica, ardillas y otros animales como aves, saurios y anfibios, siendo la forma de alimentarse típica de las víboras y de las Serpientes de fosas, "Crotalinae". El ataque a la presa se realiza hincando los largos y erguidos colmillos por medio de un golpe de rapidez fulminante, después de lo cual se deja que la presa huya para morir. Tras un intervalo de unos minutos, sigue la pista del moribundo, para lo cual tienta repetidamente el suelo con las puntas de la lengua, que después de cada movimiento retira e introduce en las fosas del órgano de Jacobson, situado en el paladar. Utiliza sus larguísimos colmillos de una manera curiosa e inesperada. Los emplea para sujetar en la boca al animal que va a devorar hasta que está ya lo suficientemente introducido para que los músculos de la garganta puedan comenzar su poderosa acción para tragarlo. El número de las crías que nacen puede llegar a ser de setenta, o incluso más. Se dispersa por República de Sudáfrica, Swazilandia, Namibia, Botswana, Zimbabwe, Mozambique, Malawi, Zambia, Angola, República Democrática de Congo, excepto en el centro, Congo, Gabón, Burkina Faso, Guinea Ecuatorial, Camerún, Tanzania, Burundi, Rwanda, Uganda, Kenya, República Centroafricana, Nigeria, Benin, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leone, Eritrea, Etiopia, Somalia, Guinea, Guinea-Bissau, Gambia, Senegal, Mauritania, Sahara del oeste, Malí, Argelia, Moruecos, sudoeste de Arabia Saudita, Omán. Posee dos subespecies (Bitis arietans arietans y Bitis arietans somalica).




Víbora Rinoceronte ( Bitis nasicornis ): Su longitud aproximada es de un metro con treinta centímetros. Es de una coloración aún más brillante que el de la Víbora de Gabón, y comparte con éste su hábitat de la selva. El morado y el azul ocupan mayor superficie, y presenta además en los costados unos triángulos verdes, bordeados de negro y azul. La vívida coloración y los vistosos dibujos coloreados, hacen pensar inmediatamente que pueda tratarse de una coloración protectora, para evitar que los animales mayores los pisen, o que los más pequeños lo molesten. Pero en realidad, la observación que han realizado en las selvas nativas, así como el sencillo experimento consistente en colocar un ejemplar cautivo sobre un fondo de tierra vegetal, muestran que, en realidad, aquella muestra coloreada, quebrada y angular, se confunde de manera asombrosa con las hojas verdes y secas del suelo de la selva. Tanto los nombres comunes como científico hacen referencia a unas escamas eréctiles largas y puntiagudas que presenta en la punta del hocico. Se encuentra validada por ITIS "Integrated Taxonomic Information System". Se dispersa por el sur de Sudan, oeste de Kenya, Uganda, Angola, oeste, centro y este de República Democrática de Congo, Congo, Gabón, Camerún, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Benin, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leone, Guinea, República Centroafricana, Tanzania, África.




Víbora Nocturna Común ( Causus rhombeatus ): Llegan a medir hasta ochenta y tres centímetros los machos y sesenta y ocho centímetros las hembras. Se encuentran registros de noventa y tres centímetros de longitud (Pitman 1974). Las partes superiores son de color gris aceituna o pardo, con una serie de grandes manchas oscuras a lo largo de la línea vertebral del tronco. En la cabeza se distingue siempre una mancha negruzca en forma de “V” invertida. La cabeza está cubierta de anchas placas simétricas. Los ojos son de tamaño mediano provistos de pupila redonda. El cuerpo, relativamente robusto, está cubierto de escamas dorsales débilmente carenadas. Tiene 17-19 (21) hileras de escamas dorsales en la mitad del cuerpo. 134-155 escamas ventrales y 20-33 subcaudales en pares o dividida. Escama anal entera. Habita las selvas, bosques húmedos, orillas arboladas de pantanos y cursos de agua. Es preferentemente terrestre. Permanece activo exclusivamente en horas nocturnas y pasa el día oculto bajo piedras y troncos caídos. Se alimenta de sapos y pequeños roedores a los que mata inoculándoles su poderoso veneno. Tiene grandes y alargadas glándulas productoras de veneno. Es de movimientos lentos, pero cuando es molestado, toma la típica posición amenazadora: hinchando considerablemente su cuerpo, aplanando su cuello y emitiendo agudos silbidos. Se encuentra validada por ITIS "Integrated Taxonomic Information System". Se dispersa Angola, República Sudafricana, Natal, Swazilandia, República Democrática de Congo, Sudán, Etiopia, Somalia, Botswana, Zambia, Zimbabwe, Mozambique, Tanzania, Rwanda, Burundi, Kenya, Congo, Gabón, Camerún, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Benin, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leone, Guinea, Guinea-Bissau, Senegal, Mauritania, Gambia, África.




Cobra Escupidora ( Hemachatus haemachatus ): Llegan a medir hasta un metro con ocho centímetros los machos y un metro con quince centímetros las hembras. En ciudad de El Cabo, Sudáfrica, se encontró uno que medía un metro con cincuenta y dos centímetros de longitud. Se lo conoce también bajo el nombre de Cobra de Ringhal y Cobra anillada. Se alimenta principalmente de pequeños roedores y, en general, de mamíferos de pequeña talla aunque no desprecia sapos, lagartos y serpientes. Presenta 19 raramente (17) hileras de escamas en la mitad del cuerpo. 116-150 escamas ventrales y 30-47 escamas subcaudales o en pares. Escama anal entera. Es de reproducción ovovivípara y tiene entre veinte y sesenta neonatos. Puede escupir el veneno a considerable distancia, dos o tres metros. En el caso de todas las escupidoras o esputantes, los labios, por ser rígidos, no intervienen en la acción. Esto es posible por una adaptación de los dientes inoculadores anteriores del maxilar. Debido a que el orificio perforado de los dientes inoculadores se encuentran abajo y al frente del mismo. Cuando la serpiente levanta la cabeza realiza una proyección horizontal del veneno debido a la presión de los músculos del cuello sobre las glándulas de veneno. Puede llegar a realizar tres o cuatro escupidas seguidas. Si un hombre recibe la saliva en los ojos, aparte del dolor intenso, le produce inflamaciones serias en la córnea y en la conjuntiva, pudiendo ocasionarle una ceguera temporaria o permanente. También los animales afectados pueden volverse ciegos. Posee un veneno de acción neurotóxica sumamente activo. Tiene la costumbre de hacerse el muerto cuando se siente en peligro. Se dispersa por República de Sudáfrica, Zimbabwe, Lesotho, Swazilandia, África.




Cobra Egipcia ( Naja haje ): Mide hasta dos metros con sesenta centímetros de longitud. A este Ofidio lo llaman Cobra común, Cobra de África, Serpiente de Cleopatra y Ojo de Ra. Presenta dimensiones superiores a la Cobra asiática. Generalmente es de color amarillo, pardo o azul-negro. El vientre es amarillo con manchas oscuras. En los jóvenes, la banda oscura de la garganta es más marcada. Se lo puede encontrar en los más variados lugares. Lo mismo se establece en llanuras o regiones montañosas que en las zonas de exuberante vegetación o parajes áridos y semidesérticos. El terrario debe ser de tipo tropical seco, tan alto como largo, cuyo suelo está compuesto por una mezcla igual de arena de río y tierra del bosque, algunas grandes piedras planas superpuestas y un tacón hueco que proporcione refugio. Una cubeta, donde la serpiente pueda bañarse, con agua limpia. Iluminación de tipo fluorescente, un cable colocado bajo el suelo y una lámpara de IR con reflector mantienen una temperatura diurna de 28 a 30ºC, por la noche se interrumpe la calefacción de manera total o parcial según el origen de los animales. Por su índole irritable y agresivo, es muy temido en las regiones donde se encuentra. Los habitantes de África meridional y de las costas occidentales del continente están convencidos, incluso en la actualidad, que este Ofidio puede proyectar veneno a distancia. Captura gran variedad de animales, en especial roedores, aves terrícolas y sus crías, saurios y otras serpientes, ranas y sapos. Al igual que las demás especie de Ofidios venenosos, resulta muy útil por la destrucción de animales dañinos que lleva a cabo, pero, supone tal peligro para el hombre que está totalmente justificada la persecución que es objeto. Los encantadores de serpientes, capturan por sí mismo los ejemplares que necesitan para sus espectáculos. Provistos de un largo y fuerte bastón de mimosa, llamado "nabut", recorren los lugares donde habitan e inspeccionan todos los escondites. Cuando se topan con uno, le obligan a salir, y cada vez que amenaza con atacar, le muestran el bastón, en una de sus extremidades han atado unos cuantos trapos. Enfurecido, el animal acaba por morder los trapos, entonces, los cazadores, retirando de pronto el bastón, intentan partir los dientes. A continuación, apretándole con el bastón la cabeza contra el suelo, se aproximan cautelosamente, lo toman por el cuello, le comprimen la nuca, lo aferran de modo que no pueda hacer movimiento alguno y le examinan la boca para comprobar que no existe la posibilidad de envenenamiento. Muchos relatos fantásticos se han tejido sobre el Áspid de Egipto, favorecidos por el destacado lugar que este Ofidio ocupó en la simbología faraónica. Según el más conocido de ellos, un Áspid causó la muerte de Cleopatra, tras la batalla naval de Actium, saldada con el triunfo de Octavio y la derrota de Marco Antonio. Los ejemplares de esta especie son ovíparos. La puesta consta de ocho a veinte huevos de seis centímetros por tres y medio. Los ponen en un agujero del suelo o en un árbol hueco. Las crías miden de veinticinco a treinta centímetros de longitud. Se dispersa por Argelia, Benin, Burkina Faso, Camerún, norte de República Democrática de Congo, Zaire, Chad, Egipto, Eritrea, Etiopia, Ghana, Costa de Marfil, Kenya, Libia, Malí, Mauritania, Marruecos, Níger, Nigeria, Omán, Arabia Saudita, Senegal, Somalia, Sudán, Tanzania, Togo, Uganda, Yemen. Posiblemente se encuentra también en República Centroafricana, Guinea Bissau, Guinea, Liberia, Sierra Leone. Presenta cuatro subespecies (Naja haje anchietae, Naja haje arabica, Naja haje haje, Naja haje legionis).




Culebra Arborícola del Cabo ( Dispholidus typus ): Llega a medir hasta dos metros con trece centímetros de longitud. Se lo conoce también como Boomslang. Su nombre científico se debe a la diversidad de colores de su cuerpo, los que pueden tornarse azul brillante. Las hembras tienden a una tonalidad pardusca, mientras que los machos a la verdosa. Los jóvenes tienen un característico color gris-ceniza, con numerosas manchas oscuras y claras distribuidas irregularmente. La cabeza es muy diferenciada del cuerpo que es muy aplanado por los lados y muy largo. Está recubierto superiormente por escamas carenadas y oblicuas. Posee grandes ojos que están dotados de pupila redonda. Es un habitante de las sabanas y de los bosques abiertos y de los árboles. Es de costumbres arborícolas, donde se desplaza ágilmente por los troncos y entre los arbustos. Permanece activo, sobre todo, durante el día. Se alimenta de saurios, pájaros, huevos, ranas y especialmente de camaleones. Es uno de las pocas especies peligrosas para el hombre. El estudio que han realizado del veneno de este opistoglifo ha revelado que su toxicidad sobre los pájaros es casi igual a la del veneno de los Elapidae. A esta especie se la consideraba inofensiva hasta que causó la muerte de un herpetólogo de Sudáfrica.
Pese a todo, se suele mostrarse apacible. Soporta muchas molestias antes de hinchar el cuello y adoptar la posición defensiva. Dado el lugar de sus colmillos venenosos, que ocupan una posición más adelantada debido al acortamiento del maxilar, y a su veneno extremadamente tóxico, son responsables de numerosas muertes. Su área de distribución abarca casi todo el continente africano a excepción de las regiones saharianas. Posee tres subespecies (Dispholidus typus kivensis, Dispholidus typus punctatus y Dispholidus typus typus).



Carol
Escrito por Carol el 26/04/2010
La marimba olvidada
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Foto Celeste González

Cuando se habla del folklore musical nicaragüense se asocia inmediatamente con Masaya e invariablemente con la marimba. Esto, en parte refleja la predominancia hegemónica de la franja del Pacífico respecto al resto del país, sin que esto signifique la negación de la riqueza que existe en las manifestaciones folklóricas de otras regiones. Lo mismo sucede con la asociación que se realiza en el folklore mexicano en el caso del mariachi, Jalisco y el son de La Negra, lo que de ninguna manera minimiza las ricas manifestaciones que se encuentran a lo largo y a lo ancho del territorio mexicano.

La marimba pues, es el instrumento musical que resalta de mejor manera las manifestaciones folklóricas de la región del Pacífico nicaragüense. Lo interesante es el símbolo que representa este instrumento y lo cual es ajeno a la intensa polémica sobre sus orígenes.

Es posible que uno de los instrumentos musicales cuya paternidad sea disputada por tantos lugares y tan distantes los unos de los otros es la marimba. La generalidad de los investigadores afirma que la marimba es de origen africano. El primer argumento que esgrimen es el origen del nombre marimba , mismo que proviene de la lengua bantú, una sub familia de las lenguas Niger-Congo, y que significa “conjunto de maderas que son golpeadas”. Así mismo, el instrumento forma parte de las manifestaciones culturales de Angola, Senegal, Uganda, Madagascar y Zimbawe, entre otros. Por otra parte, hay evidencias de que el tráfico de esclavos proveniente de África que se originó hacia América después de su descubrimiento, trajo consigo la marimba hacia el nuevo mundo, en donde se extendió principalmente al sureste de México, Centroamérica y Colombia. Esta teoría parece ser la más convincente, sin embargo, persisten algunas dudas, por ejemplo la casi nula manifestación de este instrumento en las regiones americanas de predominancia negra.

Otros investigadores sitúan a este instrumento en regiones apartadas asiáticas como la isla de Java, Camboya, Indonesia o Bali y aseveran que de estas regiones llegó al continente africano, sin embargo, no existen detalles cronológicos de estos movimientos.

Por su parte, el arqueólogo guatemalteco Profesor Carlos Asturias asegura que la marimba es de origen maya y basa su aseveración en una cerámica maya encontrada en Alta Verapaz, que tiene grabada una procesión en donde aparece un cargador con lo que pareciera ser una marimba en sus espaldas. Lo anterior tendría cierto sentido si pudiese justificar el movimiento de este invento de Guatemala hacia África o Asia. Otros estudiosos declaran que el origen de la marimba está en el propio río Amazonas.

Al final, el origen de la marimba nos conduce a recordar el cuento de Alejo Carpentier “Los advertidos”, en donde el autor reúne en altamar a todos los héroes que cada civilización ubica en medio de su propia versión del mito del diluvio universal.

Lo relevante, en nuestro caso, sería conocer cómo llegó un instrumento con orígenes tan disputados a Monimbó, en el corazón de Masaya. Sería acaso a través de Nandaime, en donde en algún momento se ubicó una importante concentración de esclavos africanos. En este caso, sin tratar de negar nuestra “mulatidad”, habría que recordar que los monimboseños son de origen chorotega-mangue, tribu que era un tanto reacia a absorber costumbres exóticas. En este caso tendría tal vez más sentido pensar que vino a través de Guatemala o Chiapas, una vez que el instrumento ya había sido absorbido por los naturales de esas tierras.

Otro aspecto interesante es el hecho que mientras que la marimba evolucionó de manera admirable en México y Guatemala, llegando a construirse instrumentos de doble teclado y con capacidad de producir escalas cromáticas, dándole además cabida a la posibilidad de ser interpretados por varios músicos a la vez; en Nicaragua, por su parte, el instrumento se quedó en su manifestación más sencilla: la marimba de arco y la misma no ha sufrido cambios significativos en su estructura, sino que en algunos de los materiales que la componen. La marimba de arco tiene un total de 22 teclas, fabricadas hace muchos años de cuajichote, especie hoy casi en extinción, por lo que se ha sustituido por ñámbar, granadillo, suncho, coyote e incluso caoba. Las teclas están sujetas a dos reglas soporte de madera, generalmente hechas de ñámbar. Las “cajas de resonancia” de la marimba de arco nicaragüense estaban construidas con jícaras o calabazas de diferentes tamaños, sin embargo han sido sustituidas por madera de cedro. En los extremos de las reglas que sirven de soporte se fija un bejuco, mismo que se saca de una especie que crece en las orillas de la laguna de Masaya y que se conoce con el nombre de Cucharilla . Este bejuco tiene forma de semicircular o arco, de donde toma su nombre este tipo de marimba.

La marimba de arco nicaragüense cubre la escala diatónica, es decir las siete notas blancas del piano, sin incluir los bemoles o sostenidos que proporcionan las teclas negras, sin embargo, debajo de la regla que sirve de soporte al instrumento, está un pequeño depósito para poner cera de abejas y que colocada en cierta proporción debajo de una determinada tecla, puede producir un semitono que equivale al bemol o sostenido.

El instrumento se toca mediante tres bolillos de madera con los bordes de hule y que corresponden dos a la mano derecha para llevar la melodía y uno con la mano izquierda que es la que lleva los bajos.

La marimba de arco se acompaña tradicionalmente de guitarra y guitarrita, sin embargo, algunos le han adicionado una quijada de burro, otros maracas, otros un contrabajo pequeño y otros de carácter más herético le han adicionado una batería completa con cencerro.

El repertorio que abarca una marimba de arco está delimitado, obviamente, por la escala que logra cubrir, de tal manera que sería iluso pretender que pueda arrancarse a este instrumento el Vuelo del Abejorro de Rimsky-Korsakov, así que la el ritmo más adaptado a la marimba es el son nica, que algunos llaman son monimboseño y otros más acuciosos llaman jarabe, jarabe cruzado o simplemente jarabe monimboseño. Uno de los exponentes más representativos dentro del folklore musical nicaragüense es sin duda alguna Los dos bolillos, de autor desconocido y que según algunos tiene más de trescientos años de antigüedad y en su estructura se logra adivinar algunos aires barrocos, lo cual se puede apreciar fácilmente en la versión orquestada que arregló magistralmente la Camerata Bach.

Otros grandes exponentes de esta música son El Jarabe Chichón, La Miel Gorda, Mamá Chilindrá, La Concheña, El Garañón, La Danza Negra, El Cuartillado, El Son de la Vaca, El Zapateado, Los Aguacates. También resaltan los corridos como es el caso de El Zopilote y El Zanatillo. Se registran algunos ritmos que parece que se han perdido en el tiempo como es el caso de El Saracuaco, Las Jaleas, El Sarandajo, La Chapandonga, La Chinampera.

Ya en el siglo XX, algunos autores nacionales enriquecieron al son nica con muchas composiciones que se incorporaron al folklor musical nicaragüense, como es el caso de Camilo Zapata y El Solar de Monimbó, El Nandaimeño, Caballito Chontaleño, entre otras; Tino López Guerra con Nicaragua Mía y Erwin Kruger con Monimbó.

Indudablemente los mejores marimberos de Nicaragua son de Masaya. Entre una gran cantidad de virtuosos de este instrumento destaca don Elías Palacios, originario del Valle de La Laguna de Masaya, recién fallecido el pasado junio de 2008 a la edad de 73 años. Hijo de María Ruiz y Manuel Palacios, gran fabricante e intérprete de marimba y hermano de Anastasio, Salvador, Carlos, Juan, Eugenio, Manuel y Laura, también grandes intérpretes del instrumento, aprendió a tocar y fabricar la marimba a la edad de nueve años. Fue el primer intérprete en grabar un disco de música de marimba. Durante los cincuenta y cuatro años de carrera artística, don Elías compuso un total de 368 piezas para marimba entre las que resaltan el Himno a Monimbó, El Picarón, El Pan, El viejo, La Amanesquera, La Vieja Pancha, Flor de Sacuanjoche, entre otras.

En el Siglo XXI varias instituciones han patrocinado festivales para mantener con entusiasmo las escuelas de marimba en donde destacan los hijos y descendientes de los grandes marimberos del país, así como otros jóvenes aficionados que gustan de la interpretación del instrumento. De esta forma, la marimba como máxima expresión del folklore musical nicaragüense sigue más vigente que nunca, no importa que su origen se haya olvidado en la oscuridad del tiempo




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