Grupo de Culturas americanas prehispánicas
Grupo de Culturas americanas prehispánicas
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Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino el 27/08/2011

Pacahuaras: Aislados, quedan once

-HISTORIA. Esta cultura vive sus últimos días, aislada, en un territorio ajeno y casi forzada a fusionarse con otra etnia. El siglo pasado estuvo a punto de ser aniquilada por siringueros-

Bose Yacu es la última pacahuara que conserva rasgos de su cultura original. Ella es hija de la única familia que sobrevivió a la masacre ocasionada por siringueros, a orillas del Río Negro (Pando), a mediados del siglo pasado.

En pacahuara, su lengua originaria, Bose sabe relatar la historia de su pueblo. Con ayuda de un traductor y perturbada por su timidez, recuerda que su familia fue trasladada del Río Negro a Alto Ivon (Beni), donde habita otra etnia: chacoba.


Según el antropólogo Wigberto Rivero, que estudió a este grupo originario en la década del 80, el traslado de los pacahuara hasta Alto Ivon fue para salvar a la etnia. "Estaban siendo aniquilados como animales salvajes. Los siringueros los cazaban con rifles, como a fieras", relató. Detalló que unos misioneros evangélicos norteamericanos los evacuaron e intentaron juntarlos con los chacobos, debido a la similitud de las lenguas que hablaban.

Bose utiliza los dedos de las manos para contar que, cuando emigraron a Beni, eran nueve los miembros de su familia.

De acuerdo al último censo indígena (validación de campo a 2003), los pacahuara son 25. El Deber llegó hasta su aislada aldea y constató la presencia de tres familias, que suman once personas. Es probable que los demás se hubiesen integrado completamente a los chacobos, justificó Wigberto Rivero.

A Bose la sorprendimos pescando, pero nuestra brusca presencia la ahuyentó del riachuelo que bordea su pueblo, cuyas aguas le proveen de sardinas pequeñas.

Es la única pacahuara que mantiene la nariz perforada, por donde atraviesa una tacuara pequeña que lleva dentro una pluma roja de tucán. Aún conserva el colorido collar de perlas de plástico que heredó de su progenitora y se sigue cortando el pelo tal como lo hacían sus antepasados (con cerquillo). Ella y su marido no tienen descendencia, habitan una rústica choza y crían a Shinu, una mona, además de cuatro perros visiblemente desnutridos y enfermos.

La pacahuara no supo explicar los motivos por los que no procreó hijos. Pero los estudiosos de las culturas indígenas tienen una interpretación a este tipo de casos.


El antropólogo Juergen Riester, que ha estudiado a los guarasugwe (otra etnia en extinción), sostiene que "los indígenas, en momentos de desesperanzas, dejan de reproducirse por voluntad propia".

El día del Referéndum fue cuando El Deber llegó a la aldea pacahuara. De los once habitantes, el único que tiene cédula de identidad es el esposo de Bose, pero como es ajeno a todo lo que sucede en el mundo de los "blancos", ese día el hombre se internó en la selva, de cacería.


"Es una etnia en franca extinción, su futuro está en riesgo. No pueden reproducirse porque son muy pocos", advirtió Wigberto Rivero y explicó que para que un grupo originario garantice su reproducción normal, requiere tener como mínimo 150 habitantes.

Juergen Riester baraja dos alternativas cuando habla del futuro de esta tribu: "Es probable que desaparezca como cultura o que quede como chacoba", opinó, aunque considera muy difícil la fusión de pacahuaras y chacobos pese a la similitud de las lenguas.

Este grupo originario no cuenta con ningún servicio básico y entre sus habitantes ronda el paludismo, enfermedad que tiene debilitada a la única niña que hay en el pueblito.


Rosmery, de once años, es sobrina de Bose. Habla sólo pacahuara y es huraña pero, al mismo tiempo, hospitalaria. La encontramos navegando en su rústica canoa y no dudó en acercarse a la orilla para transportar a los periodistas forasteros que pretendían llegar hasta su aldea. No se dejó arrancar ni una sola palabra.

La niña abandonó la escuela chacoba debido a su enfermedad. Sólo cuando la fiebre la atormenta, su madre la lleva a la posta sanitaria que hay en Alto Ivon.

Bose Yacu preserva algunos rasgos físicos, pero en general, los indígenas pacahuara han perdido sus hábitos culturales.

Desde que salieron de Río Negro nunca más volvieron a ser itinerantes (antes se trasladaban a distintos lugares de acuerdo a la actividad que querían hacer, como cazar, pescar, recolectar miel o frutos y rendir culto a sus dioses).

Eran expertos cazadores con flechas; ahora utilizan rifles y atrapan animales cuando pueden (antes lo hacían en determinadas épocas del año, cuando las presas estaba gordas). Uno de los valores que sobrevivió a los embates es la lengua pacahuara.


Esta etnia, junto a los guarasugwe, son las únicas que, de forma individual, no demandaron tierras ante el Estado boliviano, pero el pedido de títulos del territorio chacobo incluyó a la única comunidad pacahuara.

Chacobos y pacahuaras practican la agricultura de subsistencia (cultivan arroz, maíz, yuca y plátano); algunos crían animales domésticos (chanchos, ovejas y gallinas) para consumo propio y para venderlos o canjearlos por otros artículos.

El rol de los evangelistas

En la década de los 50, dos organizaciones religiosas protestantes, estadounidenses, ingresaron a la Amazonia boliviana: la misión Nuevas Tribus y el Instituto Linguístico de Verano. Llegaron con la tarea de evangelizar a los aborígenes y salvarlos del pecado.


Lo primero que hicieron fue "vestir" a las etnias que se mantenían en estado original (desnudos) incrustadas en la selva. La apertura de los pueblos les permitió a los religiosos cambiar muchos de los hábitos culturales; por ejemplo, los indígenas dejaron de adorar a sus dioses y se alejaron de la práctica de la poliginia (matrimonio de un hombre con varias mujeres) y poliginia sororal (matrimonio de un hombre con dos o más hermanas). "Los protestantes manipularon los símbolos religiosos y tergiversaron la Biblia para evangelizar a las tribus amazónicas", opinó Wigberto Rivero. El profesional destaca más el rol positivo de los misioneros, que promovieron la conservación de las lenguas originarias hasta estos días.

Los chacobo aceptaron a los pacahuara

Los chacobo son poco más de 500 personas y tienen una aldea que alberga a la mayoría de sus 40 familias, aunque existen algunos grupos aislados de esa central. Presentaron una demanda de más de 400. 00 hectáreas de territorio y están a punto de lograr la titulación de 300. 000.

Caco Morán (58) recuerda bien cuando aceptaron el traslado de los pacahuara a su territorio. "Esa vez, (los líderes chacobos), se pusieron de acuerdo con los gringos para aceptar a los pacahuara", relató el indígena.

La aldea chacoba cuenta con una posta de salud y una escuela primaria.

Weenhayek: Identidad amenazada

-DENUNCIA. Aculturizados por evangelistas e invadidos por ganaderos, hoy son víctimas de las petroleras, que corrompen dirigentes y fraccionan el pueblo. Las compañías lo niegan-

Es, probablemente, donde más duro está golpeando el desarrollo. El precio de explotar hidrocarburos lo están pagando muy caro los weenhayek, no sólo porque su población sufrió una merma en los últimos años debido al impacto en el medio ambiente sino porque, ante todo, la presencia de las transnacionales está carcomiendo las raíces de identidad de este pueblo que siempre se consideró superior a las demás culturas del Chaco.

La secuencia de desgaste de los valores originarios de esta etnia es similar a la mayoría de las amazónicas: comenzó con la presencia de religiosos.


En la época de la colonia no se dejaron evangelizar por los jesuitas, pero en la República no pudieron evitar la presencia de los protestantes que influenciaron en su ideología religiosa y los indujeron a cambiar sus mitología y creencias ancestrales por el cristianismo.

Ese primer impacto fue contundente, ya que no tuvo el mismo efecto que en otros pueblos indígenas evangelizados (por los franciscanos), donde lograron sincretizar ambas tradiciones religiosas.

La incursión de los misioneros fue sistemática y produjo transformaciones lamentables en la identidad étnica. Sin embargo, los religiosos aportaron en educación y en la protección jurídica del territorio cuando los weenhayek estaban desorganizados.


El segundo golpe lo dieron los ganaderos que comenzaron a incursionar en el territorio weenhayek después de la Guerra del Chaco y se establecieron durante la implementación de la Reforma Agraria.

De las 195. 600 hectáreas que poseía legalmente la etnia (respaldadas con el decreto supremo 23500, de 1993), el Estado le recortó más del 100% en el proceso de saneamiento de la tierra y está evaluando la posibilidad de titular 89. 500 hectáreas. La diferencia, 106. 000 hectáreas, beneficiará a terceros. El estudio de identificación de necesidades espaciales (EINE), realizado por el mismo Estado, recomendó más de 300. 000 hectáreas para que el pueblo weenhayek se desarrolle.

La hecatombe siguió, pero con mayor fuerza cuando las compañías hidrocarburíferas entraron al territorio indígena avaladas por el Estado. Más de 100. 000 hectáreas weenhayek fueron dadas en concesión a diferentes empresas petroleras.


El efecto de las petroleras no sólo impacta en su territorio. La cultura weenhayek se encuentra seriamente afectada debido a los métodos que ejercieron las petroleras para convencer a los dirigentes indígenas e ingresar a realizar operaciones de exploración, en la mayoría de los casos, y explotación en menor escala.

"Las empresas petroleras llevan regalos a los dirigentes y algunos se han vuelto corruptos por poco dinero", dijo el sociólogo Guido Cortez, un tarijeño que trabaja en el Centro de Estudios para el Desarrollo de Tarija (Cedet), la organización no gubernamental que asesora jurídicamente a los weenhayek en la demanda de titulación de ese territorio indígena.

Una de las petroleras que opera en el lugar, Repsol, negó enfáticamente esa situación a través de su responsable de Desarrollo Comunitario, Óscar Barrientos. "Nosotros nunca hemos dado dinero en efectivo o beneficios especiales a ningún dirigente weenhayek", aseguró.

"Las compañías utilizan a los relacionadores comunitarios para que les faciliten las actividades en los territorios indígenas. Estos funcionarios han introducido la prebenda para corromper a los dirigentes originarios", denunció el boliviano Eulogio Núñez Aramayo en una publicación belga (Alternativas Sur, 2003) que analiza temas de economía y geopolítica del petróleo en el mundo.

La Confederación Indígena de Pueblos del Oriente y la Amazonia de Bolivia (Cidob), denunció que las compañías hidrocarburíferas que operan en tierras originarias asumieron una "política de corrupción y clientelismo" en las comunidades. "Cuando los reclamos son fuertes, sea por los daños provocados o por la falta de una consulta pública a los pueblos afectados, las empresas corrompen a los dirigentes", señala un documento de la organización matriz de los aborígenes del Oriente y la Amazonia.


En el caso específico de weenhayek que, ancestralmente fue un grupo solidario y unido, últimamente ha enfrentado problemas de división, situación que la nueva dirigencia trata de superar.

Cidob sostiene que, en los casos en que las comunidades se reúnen para presionar a las empresas a que cumplan con compensaciones justas por la utilización de sus territorios y por el impacto que provocan las operaciones, las compañías despliegan acciones dirigidas a dividir a los pueblos.

En Cerdet también informaron que las compañías petroleras llevan beneficios a las comunidades, como la construcción de viviendas, escuelas y tanques de agua. Una de ellas, Transierra, edificó más de 100 casas para la comunidad de Capirandita, citó como ejemplo.

Petrolera niega afectación

La base de datos del Centro de Planificación Territorial Indígena (CPTI), que tiene como fuente deinformación la Superintendencia de Hidrocarburos e YPFB (datos hasta el 2000), contempla que más de 100. 000 hectáreas del territorio weenhayek fue dado en concesión a media docena de petroleras.

La que mayor cantidad de área en concesión tiene es Repsol (más de 60. 000 hectáreas), según esta misma fuente. Sin embargo, esta compañía negó esa información. "Esos datos son falsos e inventados", aseguró Miguel Sirbián, gerente de relaciones externas de Repsol. La empresa informó que afecta sólo seis hectáreas por donde construye un oleoducto y que, por esos trabajos, indemnizaron a los weenhayek con $us 17. 000, además de otros $us 3. 000 entregados a una organización de pescadores.


En el CPTI, que es la base de datos de la Cidob, ratificaron la información que tiene sustento oficial (Superintendencia de Hidrocarburos e YPFB).

Los guaraníes son los más vulnerables

Charagua Norte, una TCO guraní, es el ejemplo más claro del efecto que ocasiona la actividad petrolera en una comunidad indígena. De sus 227. 476 hectáreas, 223. 188 (el 80%) fueron dadas en concesión a tres petroleras que ingresaron a realizar trabajos de

exploración en 1998.

La comunidad demandó compensaciones sociales para sus habitantes y terminaron enfrentados con las compañías.

En el CPTI informaron de que los guaraníes son los más afectados por las concesiones petroleras (más de un millón de hectáreas tienen actividad hidrocarburífera).

Cifras: En 2003, los weenhayek eran 2

Uru Chipaya: La joya de Los Andes

-Sensible. De los tres grupos urus de Bolivia, los chipayas sobresalen por su resistencia. Es una cultura petrificada, más antigua que la aimara, pero vive arrinconada-

Algo mágico tienen los urus cuyos rasgos étnicos permanecen casi intactos con el paso de los siglos. Más antiguos que la aimara, esta cultura presolar se ha mantenido petrificada en el tiempo y, pese a las adversidades de la naturaleza, uno de los tres grupos urus de Bolivia, los chipaya, está fortalecido.

Los putukus (viviendas en forma de conos típicas de los urus) siguen erguidos en los salitrales orureños y, como hongos, se los ve dispersos en el área rural de Chipaya. Pero el pueblo central ya se urbanizó y cambió su fisonomía; ahí brillan las calaminas, las casas las hicieron rectangulares y les pusieron ventanas con vidrios.

El corregidor de Chipaya, Nicolás Felipe, calcula que hay 1. 500 personas en su territorio. No es muy hospitalario porque cree que pierde el tiempo dando información a los forasteros. "Vivimos de nuestro ganadito, sembramos quinua y a veces papa", relató y se excusó de seguir conversando con El Deber porque tenía mucho trabajo (arreglar, con los vecinos, la plaza central del pueblo).

Más acogedor es Francisco Mamani, jilacata de Aransaya, uno de los cuatro ayllus chipaya. El líder no se hace problemas en tocar su pututu (cuerno de un animal) para demostrar que es el medio con el que convoca a los pobladores en caso de reuniones.


Pese a la solidez de los chipaya, cuya población no crece aceleradamente pero tampoco merma, no deja de ser un pueblo arrinconado en una inhóspita parte de la geografía nacional y en vías de ser asimilado por la cultura moderna.

El territorio chipaya es comunitario; muchos tienen una vivienda en el pueblo y conservan su putuku en el campo, adonde van a pastorear a sus animales y a sembrar cereales.

Los más ancianos se resisten a salir de los ranchos y no quieren saber de cambiar sus tejidos de lana por la ropa de algodón o de nylon; las mujeres siguen haciéndose decenas de simbas en el pelo y, como antes, caminan descalzas. Tampoco han cambiado las condiciones de vida en el campo; los putukus mantienen sus estrechas dimensiones y dentro duermen los chipayas sobre los cueros de ovejas tendidos en el suelo; ahí mismo procesan y consumen sus alimentos y no poseen ningún tipo de mueble. Ni hablar de servicios básicos, en las viviendas rurales, porque no existen.

Los urus suelen recrear mitos, leyendas y fábulas, mediante las que tratan de reconstruir su historia perdida. Anselmo López se ofreció para relatar, brevemente, una de sus leyendas: "Mi abuelo me contaba que nosotros éramos hombres especiales; decía que éramos del agua y que nos convertíamos en ranas. Parece que practicábamos mucha magia", dijo.

El joven chipaya hace mucho tiempo que mudó su atuendo originario, se vistió de camisa y pantalón, cambió las abarcas por zapatos deportivos y cruzó la frontera chilena en busca de trabajo. Lo encontramos visitando a sus padres en uno de los paupérrimos ranchos chipaya.

Históricamente, el territorio en que vive esta etnia lo tiene ganado desde 1572, durante las reducciones del Virrey Toledo, que en esa época creó el pueblo y lo denominó Santa Ana de Chipaya. Actualmente, los chipayas han presentado una demanda territorial de 168. 000 hectáreas para su TCO.

De acuerdo a estudios especializados sobre esta cultura, desde la época de la conquista española fue rechazada y su población diezmada. El marginamiento y repudio continuó durante la colonia y, desde la creación de la República, se mantiene abandonada.


Sin embargo, hay chipayas que trabajan en el rescate de su identidad, revalorizando sus costumbres, su lengua, sus mitos y su historia. Una de ellos es Sebastiana Kespi, una indígena chipaya que, a principios del 50, protagonizó un cortometraje cinematográfico de contenido antropológico. En esas fechas, Sebastiana tenía 12 años y ahora pasa de los 60.

"Búsquen a Sebastiana, la de la película, ella trabaja en el rescate de la cultura chipaya", recomendó el profesor Alberto Guerra.


Pero Sebastiana no estaba en Chipaya, porque esos días viajó a Oruro a vender la carne de los corderos que sacrificó.

Esa chipaya no sólo fue protagosnista de una película, también interpretó papeles importantes en la historia de su comunidad. 20 años después de la filmación de Vuelve Sebastiana, cuando Chipaya quedó anegada debido a una inundación, la mujer, convertida en una dirigente indígena, no dudó en viajar a La Paz, buscar al director del filme (Jorge Ruiz) y pedirle ayuda para su pueblo. Esa vez, la película se volvió a proyectar en beneficio del pueblo uru y Sebastiana retornó con una caravana de asistencia social.

Los chipayas son vistos como un verdadero modelo cultural que está reestructurando su espacio vital, sus creencias, sus prácticas religiosas mezcladas con las cristianas como una muestra de resistencia y lucha contra más de 500 años de opresión, aculturación y sometimiento ejercidos primero por españoles y luego por bolivianos.

Pueblo trilingüe y con bajo analfabetismo

Así como ha mantenido vivos muchos rasgos de su cultura, el pueblo chipaya tiene un nivel de educación superior al de otras comunidades originarias de Oruro y del país.

El profesor Alberto Guerra Gutiérrez, en una de sus publicaciones sobre los chipayas, apuntó que la comunidad registra un 10% de analfabetismo. Destacó que sus habitantes se comunican con su lengua originaria, la uru; con sus vecinos, hablan aimara; y, cuando viajan a la ciudad de Oruro, hablan el quechua.

Desde mediados del 80, tienen el colegio "Uru Andino", con los ciclos primaria y secundaria.

Cultura dividida en tres y dispersa

Actualmente, en Bolivia se identifican tres grupos dispersos que pertenecen a la cultura uru, de los cuales dos están en Oruro (chipaya y murato) y uno en La Paz (irohito).

Los chipayas son los únicos que, según investigaciones académicas, están fortalecidos, aunque su densidad poblacional permanece estática. Están cerca del salar Coipasa, al sureste de Oruro.

Murato e irohito son grupos suceptibles de desaparecer. Los primeros están luchando contra las adversidades de la naturaleza a orillas del lago Poopó (suroeste de Oruro), vertiente que, por estar contaminada, ya no les provee peces. Los segundos tratan de sobrevivir en el borde del río Desaguadero (hay poca información reciente sobre ellos): históricamente, los irohito fueron los más grandes constructores de balsas de totora y ahora están siendo absorbidos por la cultura aimara. Un grupo irohito que estuvo a orillas del lago Titicaca ya desapareció, probablemente se volvió aimara.

Uru Murato: Vulnerables al embate

-Vestigios. Perdieron su lengua original y poco a poco son absorbidos por los aimaras. Su fuente de vida, el Poopó, está contaminado y disputan territorio con los ayllus vecinos-

Mientras los chipayas están enfrascados en una lucha por reivindicar sus valores culturales y rescatar su identidad, los muratos tambalean, y poco a poco son absorbidos por otras culturas altiplánicas. Hace mucho tiempo perdieron su lengua original y cada vez se asimilan más a los aimaras.

"Nosotros somos la nación uru. Somos una raza pura. No nos hemos mezclado como los aimaras, que son mestizos", puntualizó Dionisio Mauricio Ajhuacho, un murato cincuentón, trilingüe y con experiencia sindical (fue dirigente de la Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia). Dionisio desató su lengua para hablar contra los ayllus aimaras vecinos del lago Poopó, territorio que, según él, perteneció a sus antepasados. Uno de esos ayllus destruyó su casa que hace unos meses se construyó a orillas del legendario lago. El hecho fue producto de una disputa de tierras con los aimaras.

Dionisio es un ejemplo del destierro que sufre la mayoría de los muratos, que terminaron arrinconados en tierras salinizadas e infértiles, que antes fueron parte del Poopó.

Cuando se refieren a los muratos, investigadores de culturas antiguas comentan que "hoy sólo quedan residuos aimarizados de esta etnia".

El antropólogo y ministro de Asuntos Indígenas, Ricardo Calla, considera que esta cultura está en riesgo. Y el viceministro de Asuntos Campesinos, Ernesto Muñoz, advierte que la etnia está en extinción.

El Deber llegó hasta Llapallapani que es, probablemente, la comunidad más grande de muratos, donde viven unas 450 personas distribuidas en 80 familias. El pueblo fue urbanizado y cambió sus rasgos culturales (las casas son rectangulares y a los pocos putukos les pusieron ventanas y vidrios).

Pescados a cambio de lana, chuño y papa

Definitivamente los muratos tienen una economía de sobrevivencia. Aprendieron algo de agricultura, pero la tierra no les favorece; crían animales para el consumo interno, cazan aves, pero insisten más en la pesca.

"El lago está contaminado, queremos que las empresas culpables lo limpien", expresó Germán Choque, dirigente de Llapallapani.

Una práctica frecuente es el intercambio de pescados por productos que generan los aimaras. "Ellos nos dan lana, chuño y papa a cambio de lo que pescamos", explicó el dirigente.

Araonas: Refugiados para sobrevivir

-Investigación. Fue una de las etnias amazónicas más numerosa de la región. Dos antropólogos dicen que está a punto de colapsarse-

Primero fueron víctimas de las escopetas de los siringueros, que los aniquilaron como si fueran fieras salvajes. Escaparon a lo más impenetrable del territorio boliviano y ahí fueron invadidos por los evangelistas, que los aculturizaron y, por si fuera poco, hace 40 años mermó su población femenina. Desde entonces cayó su índice reproductivo.

Esta etnia, según una compilación histórica fue, probablemente, una de las más numerosas en la Amazonia. Los que la han estudiado estiman que a finales del siglo XIX tuvo unos 40. 000 habitantes. Su cultura dejó huellas indelebles en la geografía nacional; prueba de ello son los nombres de afluentes de la región norte de Bolivia (ríos Manuripi, Tahuamanu, Manurimi, Manurape, etc. ), que son términos araonas ("manu" quiere decir río).

Originalmente, esta cultura se expandió en el norte de Bolivia y parte de Perú y Brasil. Según el antropólogo Wigberto Rivero, que vivió con los araonas en la década del 80 e hizo una tesis sobre ellos, la tribu fue exterminada por los explotadores de la siringa, que invadieron sus territorios para extraer el caucho.

Dos familias sobrevivientes, que estaban cautivas, escaparon y se refugiaron en lo más recóndito del norte paceño, donde hasta hoy es muy difícil llegar. "Fue una estrategia para sobrevivir", explicó Rivero.

Cuando empezaron a multiplicar su población, un fenómeno biológico los volvió a frenar: en la década del 50 se registraron más nacimientos de varones y la población femenina se vio mermada. El problema se acrecentó debido a la práctica de la poliginia, ya que algunos hombres poseían más de una mujer y otros se quedaban sin pareja.

Chanana Matahua, probablemente el araona más anciano, mueve las manos en señal de escasez cuando le preguntamos si durante su juventud había mujeres en la tribu.

Wigberto Rivero fue testigo, 20 años atrás, de este fenómeno. "Conocí el caso de un bebé que nació sin rostro. Fue procreado entre parientes cercanos", relató.

El actual capitán grande araona, Pale Huashima, es una prueba de este fenómeno. "Mis padres son hermanos", contó.

Shanito Matahua, el único profesor bilingüe, realizó un censo y constató que hay 32 mujeres y 30 hombres adultos actualmente. Pero varios de los varones siguen practicando la poliginia y eso ocasiona que algunos se queden sin pareja y sin descendencia, situación que ha creado disputas y amenazas de muerte entre ellos.


El antropólogo Juergen Riester cree que la etnia está a punto de colapsarse. Wigberto Rivero sostiene que la cultura araona no sobrevivirá.

La influencia religiosa afectó a la cultura

Los religiosos comenzaron a acercarse a los araonas regalándoles víveres y ropa. Les dejaban las cosas en un determinado lugar de la selva y luego los indígenas, cuando los misioneros se iban, las recogían. La influencia evangelista eliminó gran parte de sus hábitos originarios. La Biblia fue traducida al araona y tergiversaron su contenido. Incluyeron el nombre del dios principal de la etnia traducido como "demonio" y al Dios cristiano le inventaron un término sin sentido, dijo Wigberto Rivero.

Juergen Riester explicó que una de las características de los indígenas es la apertura a otros conceptos religiosos. Esto los ha llevado a la pérdida de sus valores y a la destrucción de sus culturas.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 03/09/2011

Yagua , Yahuna, Ñihamwo, Yihamwo, Nihamwo o Mishara es un pueblo indígena que habita en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, departamento de Loreto, Perú y en los resguardos de Santa Sofía y El Progreso, en el departamento colombiano de Amazonas. Son unas 4 mil personas, cuya lengua pertenece a la familia lenguas peba-yagua.

Vivían inmemorialmente en las riberas del río Amazonas, antes de su retiro a la selva formaron parte de la Federación Pijao en tiempos de la conquista luego fueron dominadas por los Cocama u Omaguas , de lengua Tupí.

Su economía se basa en la agricultura itinerante, complementada por la pesca y la caza. La yuca es el principal cultivo de la chagra. Fabrican sus vestidos con fibras de palma, hamacas y diferentes clases de canastos. Comercializan algunas de las artesanías que producen, madera, carne de cacería y arroz.

Hay diferentes clanes patrilineales exógamos, que realizan intercambio matrimonial, comportándose como mitades. Los clanes de los vegetales pueden intercambiar esposas con los clanes de los animales terrestres, en tanto que los integrantes de clanes de determinadas aves contraen matrimonio con los de otros clanes de aves correspondientes.

Adoran a Oriknan , ser supremo y creador. Entrenan al chamán por más de cinco años, para que propicie el contacto con el mundo espiritual que rige la naturaleza. El chamanismo se comporta como un sistema de adaptación con la realidad vivida, que propicia la armonía con la naturaleza, la seguridad, la alimentación y la salud. En los rituales que duran varios días, cantan formando un coro masculino y otro femenino.

Su idioma, aun sin clasificar, estaba estrechamente relacionado con los extintos Peba y Yameo . Algunos expertos consideran que las lenguas Peba-Yagua tienen un origen común con las lenguas záparo, pero otros consideran que sus relaciones se deben únicamente a la vecindad. También se ha querido relacionar el yagua con el "Macro-Caribe".

http://www.latinotravel.com.pe/paquetes/images/ecodelfin2.jpg


Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino el 05/09/2011

Dos pueblos indígenas en Perú en vías de extinción

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Mapa donde habita la etnía Murunahua, en Ucayali


"Los pueblos indígenas de Murunahua y Mashco-piro , ubicados en la región Ucayali (Amazonia) están en peligro de extinción por la presencia de empresas legales e ilegales madereras, denunció Ada Chueca, directora del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica. Indicó que Murunahua y Mashco-piro son pueblos indígenas de aislamiento voluntarios que viven en reservas territoriales que son afectadas por la presencia de empresas que cada vez se interna más en la amazonía en busca de maderas como la caoba. "No hay autoridades en esa zona, por lo que las tribus quedan indefensas y son diezmadas por estos grupos por la tala de árboles, contaminación de los ríos, contagio de enfermedades como gripe, varicelas, hepatitis y otras", dijo. Chueca señaló que esa problemática para los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, existen en las regiones de Ucayali, Madre de Dios y Loreto, y se da pese a la existencia de una ley que los protege, promulgada en diciembre del 2005" .


Nativos no contactados también derechos.

Hay muchas personas que equivocadamente creen que los nativos o indígenas de las diferentes tribus o etnias de nuestro país no tienen derechos y más aun los indígenas no contactados de nuestra Amazonia que cada vez se dejan ver más seguido, porque su territorio está siendo invadido por taladores ilegales y por la expansión de los centros poblados “civilizados” que no hacen otra cosa más que destruir el bosque con su desmedida ambición por la madera.

no contactados Ante este hecho es bueno saber quela Federación Nativa de Madre de Dios (FENAMAD) ha solicitado al Gobierno Regional declarar “zona restringida” los sectores de amortiguamiento del parque nacional del Manu, esta solicitud la realiza la Federación en virtud que en mayo fueron avistados un grupo de nativos no contactados luego que un grupo de turistas fotografió y grabó en video a un reducido grupo de nativos no contactados cerca a las comunidades Diamante y Shipiteari en la zona de amortiguamiento del Manu.

Los miembros de la FENAMAD conjuntamente con las autoridades del parque están lleva a cabo un plan de contingencia para proteger a los nativos no contactados, que son altamente vulnerables a las enfermedades y se han iniciado campañas de sensibilización dirigidas a la población de las comunidades aledañas a las zonas de amortiguamiento. También se les está dando charlas para que conozcan que los nativos no contactados también tienen derechos, por lo que deben ser protegidos.

También se debe orientar a los turistas de la vulnerabilidad de estos nativos ya que son susceptibles de contagiarse de cualquier enfermedad puesto que estos nativos no tienen ningún tipo de vacuna. Muchas veces el turista por querer sacar una vista fotográfica que impresione a sus familiares o amigos no mide las consecuencias de sus actos poniendo en riesgo su vida misma y la de los nativos.

Es bueno recordar que todos tenemos derechos, hasta los nativos no contactados tienen derecho a su tranquilidad, a su libre aislamiento, a su territorio y a su libre desplazamiento por donde ellos consideran que son sus tierras, porque si lo son ya que ellos no destruyen ¿O acaso supieron de alguna tribu no contactada que estuvieran quemando grandes extensiones de bosques para ganadería o para sembrar palma aceitera?. Entonces hagamos llegar nuestra protesta y apoyo a todos los que luchan porque estos seres que son parte de la naturaleza del bosque virgen no sean aniquilados.




Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 12/09/2011

Los Yalkaes o Yalkones , fueron un cacicazgo que ocupaba los territorios del actual departamento del Huila en la margen Occidental del Hua-ka-ka-ya (río Magdalena) en Colombia. Esa etnia fue conocida gracias a los relatos de la guerra contra los Pijaos y los hechos de la Cacica Gaitana de Simón, Añasco y Ampudia. Se los relaciona con las gentes nasa-páez y con la lengua quechua por su toponimia. Las gentes yalka estaban emparentadas por exogamia con gentes tamas, arahuakas, y caribes, y tenían como lengua madre el idioma paez.

Para los tainos de Colombia, la familia Yalkanes, formaba un cacicazgo, que ejercía dominio en el sureste del departamento del Huila.

El medio de transporte principal en las comunidades prehispánicas en toda América era la navegación fluvial y marítima, seguida por una extensa red de caminos en las zonas no navegables, que de igual modo seguían el curso de los ríos hasta sus nacimientos. Además de esta importancia obvia, los ríos eran los únicos hitos limítrofes entre las familias de cacicazgos antes de la conquista.


Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino el 24/09/2011

Encontré unos artículos muy interesantes sobre los tehuelches, que nos pueden dar un pantallazo de como se los trató allá lejos en el tiempo, espero les resulte interesante.


TEHUELCHES EN LA FERIA DE SAINT LOUIS
(LOUISIANA, 1904)
Norma Sosa
En 1851 los reyes Victoria y Alberto inauguraron en Londres la primera Gran Exhibición del Trabajo y la Industria de todas las Naciones. Desde entonces, las sociedades se lanzaron a hacer el inventario visual de sus realidades con una fórmula sencilla: todo podía y debía ser mostrado, pero de un modo estratégico. Estas exhibiciones que reemplazaron las ferias pueblerinas de fenómenos, enfrentaron al público con mundos diversos y exóticos, pero convenientemente alejados de la marginalidad que sus propias sociedades producían.
1. Construcciones levantadas en el predio de la Feria. Foto E. Beech.
Hacia 1870, Europa había consolidado los tres ejes que justificaron de la expansión colonial: pueblos en estadios de salvajismo que debían ser dominados, una teoría antropológica basada en la jerarquía de las razas y la proyección de un imperio colonial. La prensa, las publicaciones de divulgación científica tanto como la narrativa de viajes y de exploración geográfica, abundaron en detalles etnográficos que ponían en evidencia la distancia cultural y cimentaron un abierto racismo popular.
Ya en 1853, este furor europeo por las exposiciones inspiró a los Estados para hallar una manera eficiente de presentarse al mundo. Para festejar los cien añosdel tratado por el cual los Estados Unidos había comprado a Francia el territorio de Louisiana, se organizó la Louisiana Purchase Exhibition, una gran Feria en Saint Louis ,Missouri. Durante 184 días -desde el 30 de abril al 1 de diciembre de 1904- bajo el símbolo de la Columna del Progreso, se intentó mostrar a una mitad del mundo lo que la otra mitad hacía. En aquel momento la Argentina concurrió con otros cincuenta países expositores y fue muy admirada por su pabellón, el Pink Palace, una pequeña réplica de la Casa Rosada, con espacios de recepción y de exposiciones en su interior y rodeada por un jardín con ejemplares subtropicales.
2. El Pabellón de la República Argentina.
Allí, en los edificios levantados como Palacios de las ciencias y las artes para una universidad de masas, se reunieron los objetos anticipatorios de un nuevo uso de la técnica. Los rayos X y los contestadores automáticos, las incubadoras para bebés y los lavaplatos, preludiaban la presencia de otra sociedad, en la que reinarían también las “cornucopias” de la Feria, primer nombre que se le dio a los conos de helado que junto a los hot-dogs, el té helado y las hamburguesas, se presentaron como las novedades alimentarias.
En el área de exhibición y estudio del sector de Antropología, fueron instalados en predios escenográficos que denominaron aldeas, sesenta y cinco grupos étnicos, desde filipinos hasta “negritos”.
LA DAMA DE LA CÁMARA
Jessie Tarbox Beals llegó a Saint Louis antes de la inauguración para intentar obtener empleo como fotógrafa de algún periódico de la zona, pero no logró ser contratada por ninguno y tampoco pudo convencer a los encargados de prensa para que le dieran una credencial. La trataron como a una buena señora que por hobby tomaba retratos sociales, de mascotas, casas y jardines, un estilo que no encajaba con el material que esta feria produciría. En realidad a Jessie Tarbox nacida en Canadá en 1870, no le faltaban experiencia ni sensibilidad. Se había iniciado en el oficio cuando en 1890 ganó una cámara fotográfica como premio de una revista. Al mismo tiempo que cumplía con su trabajo como maestra en Massachusetts, comenzó a dedicar sus fines de semana para tomar retratos de grupos familiares, de amigos, de graduaciones y de casas. Después de 1897, cuando se casó con el fotógrafo Alfred Tennyson Beals, estuvo segura de poder convertir su hobby en una profesión y abandonó la enseñanza. Durante un año trabajaron juntos como fotógrafos viajeros, ella encargándose de las tomas, mientras él se ocupaba del proceso de revelado. Pero el cambio llegó cuando se instalaron en Buffalo en 1901, justamente cuando se celebraba allí la Pan American Exposition. El diario local, The Buffalo Enquirer and Courier, publicó sus primeras fotografías; entonces Jessie Tarbox Beals se convirtió en la primera mujer empleada por un diario como fotógrafa. Jessie insistió ante la oficina de prensa hasta obtener un pase pre–evento que le permitió ingresar antes de la apertura oficial de la Feria. Con ese pase tomó una serie completa de fotografías desde un globo y cientos de retratos, algunos de ellos de verdadero interés etnográfico para la Argentina.
Por casualidad, mientras estaba con su caja negra retratando a los ainus de Japón, gente muy pequeña y frágil, llegó al parque de atracciones el grupo de “gigantes de la Patagonia”, como se insistía en publicitar a los tehuelches. En el instante en que pudo ver el contraste entre estos representantes tan opuestos de la especie, Beals supo que debía capturar esa imagen y sin pensarlo demasiado comenzó a trabajar. Esas fotografías resultaron ser un éxito, no sólo porque llegó primero, sino que porque consiguió sacarlas antes de que un enorme tehuelche diera por finalizada la sesión con expresiva patada a la cámara. Esta reacción que Jessie creyó era un rasgo primitivo, fue claramente una reacción colérica debido a una persecución interminable. Si bien los tehuelches de ese período ya estaban acostumbrados a ser fotografiados, de hecho concurrían por su cuenta a las casas de Río Gallegos y Punta Arenas para tomarse retratos, la tortura de ser expuestos quedó expresada en sus gestos de cansancio porque esos cinco hombres, la mujer, la niña y el perrito habían atravesado 10. 000 millas para llegar a Missouri.
EL VIAJE DE LOS ELEGIDOS
Según la difusión limitada que se dio en la Argentina a este viaje, el grupo estaba integrado por cuatro jóvenes santacruceños y un matrimonio mayor que nadie identificó. Solamente fue divulgada una fotografía del grupo que publicó el salesiano José María Beauvoir en su Diccionario Selk´nam en 1915, pero sin aclarar las identidades de los protagonistas.
3. El grupo en la Feria: Casimiro, Kolojo, Lorenza y su hija, Awaik, Mulato y Sinchel (de izquierda a derecha)
Algunos datos agregan las memorias de James Radburne o Radboone, conocido como “El Jimmy”, un inglés fugitivo de la justicia chilena que alternaba sus estadías entre un lado y otro de la frontera entre Argentina y Chile; pero que tanto en Santa Cruz como en Magallanes siempre era amparado en los toldos. Tal vez por eso, y por su dominio del inglés sentía que era la persona más indicada para acompañar a los representantes tehuelches a Saint Louis y lo hubiese hecho si su situación con la policía argentina hubiera sido más clara. Con un cierto tono de resentimiento relató que cuando los indios se enteraron que el gobierno argentino deseaba enviar algunos tehuelches de viaje, fueron de inmediato a buscarlo.
Sin embargo se vio frustrado por la intervención de Bayer, el comisario del cerro Palike, en quien las autoridades de Río Gallegos confiaban para hacer la selección:
“... Pero ni él ni su hijo, que consiguió aquel puesto de hacer de chaperón para la Feria, le caían bien a los indios. El joven Baller no recorrió los toldos para hacer la selección, sino que eligió a seis de los toldos pobres que acampaban cerca de la sierra de Palique. Por supuesto, ellos estaban contentos de ir, pero podían haber sido mejor elegidos. ” (Childs, 2000:234)
Las fuentes de Saint Louis, sin embargo, ofrecen un panorama diferente. El matrimonio mayor estaba constituido por el cacique José María Mulato, acompañado por su última mujer y su hija. Como cacique general, Mulato había asumido el liderazgo del grupo a la muerte del cacique Papón, quien fuera sucesor de Casimiro.
Un buen amigo del cacique, el misionero salesiano Maggiorino Borgattello, aseguró que era el hombre más bueno, más laborioso y más amable de cuantos tehuelches había conocido.
4. Kolojo en sus toldos la Patagonia

Los informes de la Feria establecían vagamente los vínculos que unían al resto del grupo con el cacique indicando la presencia de un yerno, nietos y algunos miembros de familias de la tribu, hecho que no ha podido probarse. En realidad solía haber equívocos cuando los blancos oían a los indios llamarse utilizando lazos familiares para dar muestras de afecto y respeto. Generalmente asumían que se trataba de parentescos reales salvo en situaciones demasiado obvias, como la de aquel tehuelche centenario que insistía en llamar Yanko (Mi padre) a Francisco P. Moreno quien tenía sólo veinticuatro años.

La versión norteamericana adjudica la selección de los viajeros a la cooperación del profesor J.B. Hatcher del Carnegie Museum, quien en su viaje a la Patagonia entre 1896 y 1899 para colectar fósiles , había conocido y fotografiado al cacique Mulato, en coordinación con el Dr. Arturo Fenton médico, pionero de Río Gallegos y compañero privilegiado de conocidos viajeros.

La crítica de Radburne se extendió a cada uno de los integrantes del grupo a quienes descalificó con vehemencia: Casimiro no era experto en nada, Kolojo sólo era bueno boleando avestruces y un joven a quien llamaban Loco, refiriéndose a Bonifacio o Aiwak, era buen jinete. También consideró que el indio viejo que fue con su mujer, - a quien no podía considerarse bonita - y su hija, no se destacaba en nada (Childs op. Cit:234).

En su mayoría los tehuelches conservaban su nombre personal en lengua aónik-aish, generalmente heredado de abuelos o tíos paternos. Casimiro (Gísgo) era nieto del célebre Casimiro Biguá, el peculiar cacique líder de las tribus de la zona meridional de Santa Cruz, compañero y amigo del Capitán Musters en su viaje por la Patagonia.

Äwaik o Bonifacio pertenecía a una familia tehuelche con algunos personajes muy conocidos, en especial su hermana Temam, quien a pesar de haberse casado con el suizo Fernando Mercerat, fue una gran transmisora de la cultura de sus ancestros.

5. Casimiro en Saint Louis.
6. Äwaik posando con un pigmeo.

K´óloj(on) era más conocido como Kolojo y descendía de otro líder respetado, el cacique Papón. Por último, Sinchel pertenecía a un linaje muy renombrado que se enraizaba con los Maciel del período de las reducciones bonaerenses y del período fundacional del fuerte de Carmen de Patagones.

Mulato, cuyo nombre indígena era Chumjal(u)wün, tuvo al menos dos mujeres, a St. Louis concurrió con Lorenza y con una niña. En una vieja postal, firmada por Handler en Punta Arenas, el cacique posó para un retrato de familia con una mujer más robusta llamada Chalagül(e), su sobrina Anita Carminatti y su único hijo vivo K´alukan. (Childs op. Cit:234)

Resulta extraño que Radburne no asocie al cacique Mulato con el viajero ya que no hay confusión posible viendo las fotografías tomadas por Jessie Tarbox Beals. Es probable que los contactos con la tribu de su “casi suegro” y protector haya sido muy lejano en ese momento2. Se sabe que aquel año fue particularmente duro en la Patagonia, ese largo invierno, frío y con temporales de intensa nevada los dejó sin majadas al punto que debieron comer zorrinos. Jimmy no estuvo en los toldos en el campamento de invierno porque decidió trasladarsea Río Gallegos, ciudad que no conocía y en la que deseaba probar hasta qué punto era buscado.

7. Jefe Mulato (a la derecha) y su familia. Punta Arenas, fines siglo XIX.
EL MISTERIO DEL SÉPTIMO HOMBRE
Aunque todas las fotografías parecen coincidir existe una diferencia entre los integrantes en al menos dos de las tomas realizadas al grupo. Se trata de un misterioso séptimo hombre que nunca llegó a Saint Louis.
Sin embargo, ese viaje fue muy comentado en la Patagonia porque los informantes posteriores dieron variadísimos nombres de los posibles viajeros: Kuchakül (Correntino Gomez), Kosiuko y Yimoki (Casamiquela et al. Op. Cit:256).
8. El cacique Mulato con sombrero a la derecha. Foto del grupo divulgada por J.M. Beauvoir. Autor desconocido.
LA REPRESENTACIÓN DEL MUNDO IMAGINADO

Mientras tanto, los tehuelches en Saint Louis podían presenciar dramatizaciones históricas donde Pocahontas rogaba por la vida de John Smith, escuchar canciones tirolesas, observar pumas comiendo búfalos, fotografiarse con pigmeo sonrientes, pasearse por frágiles aldeas japonesas, navegar en góndolas, conocer al presidente Roosevelt y a un jefe moki de 128 años. El Animal Show de Hagenbeck, les habrá recordado el destino de algunos de sus paisanos que fueron cazados por los empleados del hamburgués Carl Hagenbeck, quien había revolucionado Europa desde 1870 con exhibiciones de fueguinos, lapones y hotentotes en lo que se llamó los “zoos humanos” (Sosa 2001:238).

9. Fotografía de Awaik y Kolojo incluidas en un Tratado de Oftalmología.
Ante las multitudes Helen Keller, Marconi y Edison, estuvieron en una Exposición que fue la coronación de los taxidermistas y de los especialistas en hidráulica, pero donde se notó la ausencia de Mark Twain, que acababa de morir en Italia.

Próximo a los tehuelches, Gerónimo vivió en la aldea Apache por varios meses después de negarse a los reiterados pedidos para que aceptara exhibirse. Finalmente, antes de la apertura, el viejo jefe de 71 años hizo llegar un mensaje en el que decía que sólo iría si había “plata grande”. Una vez instalado, sistematizó su propio show: hizo arcos y flechas para vender, cantó, bailó danzas guerreras, firmó autógrafos por diez centavos y permitió que se lo fotografiara por dos dólares: el Diablo Colorado, como lo llamaron los blancos, había dado, finalmente, una muestra cabal de sobreadaptación.

10. Gerónimo en la Feria promocionando un Ford.
EL ESCENARIO TEHUELCHE
Quienes los observaron en Saint Louis, se impresionaron por la capacidad de los tehuelches para mantenerse en reposo durante largas horas, fumando sus pipas sin cruzar demasiadas palabras entre ellos. Ocasionalmente alguno de ellos sonreía sin variar demasiado por esto la actitud solemne de los otros. Las mezclas que utilizaban para fumar, tabaco con aserrín de incienso o calafate, les producían un breve pero intenso estado de ensoñación. La mujer del cacique pasó por un caso digno de estudio. En realidad como toda matrona tehuelche no se negaba el placer de pasar el tiempo jugando a las cartas, fumando y bebiendo de una botella de bourbon de Kentucky. Quienes la conocieron en sus toldos, la vieron deleitarse con vermouth, anís y caña dulce pero era Mulato, con su fama de abstemio, quien debía controlar que no se pusiese cargosa con los visitante (Childs op. Cit. : 190).
11. Gerónimo con sus arcos.

El prolongado y frecuente contacto de los tehuelches con viajeros ingleses y americanos les había permitido adquirir ciertos bienes culturales, como el whisky barato que disfrutaban tanto como cualquier norteamericano y con los mismos efectos. También algunos de ellos hablaban algo de inglés, una colorida jerga que debía menos a los esfuerzos misionales que a las amistades con marineros, loberos y buscadores de oro. De ellos aprendieron a matizar el aguardiente con el ron patagónico, conocido como “leche de tigre” porque unas gotas bastaban para transformar al bebedor más manso en un salvaje, y que era considerado peor aún que los rascatripas (rot-gut) de Alaska en tiempos de la fiebre del oro.

Las fotografías siempre muestran a Lorenza abrazada a su perrito. Aunque los tehuelches solían tener buenos galgos cazadores, sufridos, fieles y guardianes, los perritos falderos, a quienes llamaban “pelados”, constituían un auténtico objeto de amor compartido por chinas y hombres. Solían hacer a caballo las travesías de las familias desde Punta Arenas a Carmen de Patagones abrigados en suaves pieles de guanaco. Las mujeres de la tribu del noble cacique Orkeke, no los abandonaron ni aún cuando los llevaron prisioneros en barco a Buenos Aires. Una vez en la ciudad, cuando se intentó reparar la atrocidad militar de haber capturado a la gente más mansa del mundo, las chinas los pasearon en trainway, los llevaron al teatro, al circo y al arzobispado; siempre mimados, al punto de reemplazar hijos y ser designados herederos. Muchos de ellos las acompañaron a la tumba.
LA ANTROPOLOGÍA ENTRE TORNEOS Y COMPETENCIAS
Para que los tehuelches participaran de la muestra les habían prometido que tendrían caballos, caballos blancos. Para eso llevaron sus botas de potro, boleadoras y lazos.
12. Lorenza con su perro.

En las fotografías aparecen vestidos con camisas sencillas chiripá y alpargatas. Era evidente que la temperatura no les permitió lucir con comodidad sus imponentes capas de pieles de zorro, gato montés o guanaco, suaves y cálidas como un guante y ornamentadas por fuera con finas grecas, puntos y líneas pintadas de negro, rojo y ocre. Esta obra femenina que escondía un intrincado sentido mágico, resultó de gran interés para el Profesor W.J. McGee a cargo del Departamento de Antropología de la feria. Su análisis etnológico sin embargo, mantuvo los equívocos tradicionales, como la de un pasado con sacrificios humanos, baja tasa de natalidad por desamor y enfermedades (Everett.M. 1904: caps. 6 y 7). La crítica más corriente entre aquellos que convivieron en los toldos tehuelches, era el desmedido amor por sus hijos.

Esos niños llamaban la atención porque no se los oía llorar, probablemente porque nunca se los contrariaba, nadie les negaba nada ni se los dejaba solos, pero que un extraño intentara poner orden en sus excesos, caprichos y travesuras podía significar la pérdida de amistades y hasta divorcios.
Las fotografías tomadas permitieron a Jessie pasar a la categoría de fotógrafa de prensa reconocida, al punto que durante el año siguiente cubrió una de las presentaciones de Roosevelt en Texas.
En el estadio, junto a los esquimales, filipinos, sioux, japoneses, africanos los tehuelches estuvieron dispuestos a participar en alguna de las numerosas competiciones en 807 categorías con jurados internacionales.

Mientras los blancos fueron parte de los Terceros Juegos Olímpicos, los primeros que se realizaron en suelo americano, los “nativos” compitieron en salto, arco, lanza y carreras. Frente a los visitantes, se habrá oído repetir a Mulato su frase preferida, la que hacía avergonzar a Radburne de ser cristiano: “ ¿Creen que somos como los guanacos con los que divertirse? (Childs, 200:153)

Después de participar de un torneo de destreza ecuestre y de obtener algunos premios los tehuelches regresaron al país. Mulato, con su mujer y la niña se dirigió a Santiago para solicitar al el presidente de Chile Federico Errázuriz Echaurren la propiedad de las tierras del valle del río Zurdo, donde lo iban cercando los ganaderos magallánicos. El cacique ya había anticipado el final. “El Jimmy”, entregado a los tehuelches con el corazón, describió los últimos años del cacique:

13. Retrato del caciqueMulato tomado por JTB
“Uno se enfermaba cuando entraba a la casa del cacique y veía al viejo. No hacía otra cosa que estar sentado allí envuelto en su capa mirando por la ventana. Me di cuenta de que veía el final de su pueblo a causa de todos los líos que provocaban los cristianos. No se quejaba de nada; sólo hablaba y se sentaba tranquilamente, pero sabía que no había nada que hacer. ” (Childs, op. Cit. :153)
Durante el viaje de regreso, en Punta Arenas la viruela se llevó la vida de su sobrina. El viejo cacique que había enterrado a todos sus hijos salvo a K’alukan, no pudo soportarlo. A los pocos días murió su mujer, y en 1907 sucumbió Mulato. Sus últimas palabras no fueron un discurso de despedida, ni el mensaje de un líder ante el fin de su raza, sólo fue la advertencia de un pionero a su hijo: “Dos de nuestros novillos están en lo de Scott”.
La viruela y el avance de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego hicieron desaparecer a los pocos sobrevivientes de la tribu que no alcanzaron a asentarse en la Argentina.
EL REGRESO
En febrero de 1905, cuando el país deambulaba entre el Carnaval y la revolución, vestidos a la europea y con cuidados bigotes recortados, fueron fotografiados en el Museo de La Plata los más jóvenes del grupo.

Durante quince días Casimiro trabajó con el investigador alemán Roberto Lehmann Nitsche cuando éste preparaba su obra sobre lingüística tehuelche. Le dictó un diccionario, grabó algunos textos y sus antiguos cantos en el fonógrafo, confundido tal vez con el ragtime que el conocido pianista negro Tom Turpin había compuesto para la Feria, aquel Saint Louis Rag que probablemente aún resonaba en sus oídos.

14. Awaik (Bonifacio) en La Plata.
Sus compañeros soportaron pacientemente que les tomaran catorce medidas corporales y diecisiete cefálicas. Casimiro, a quien Lehmann Nitsche consideraba un ejemplar hermoso de su raza, rechazó lo que creyó un abuso:
“El bueno de Casimiro (... ) casi se abalanzó hacia mí como toro apenas había determinado la altura total, la altura del borde superior del esternón y la del ombligo, medida que me parecía de importancia; Bonifacio y Colojo, a duras penas pudieron calmarlo. ” (Lehmman Nitsche, 1916:195)
15. Lorenza y la mujer ainus. Fotografía de JTB.

Aunque el Gran Prize de fotografía que quedó en manos de Sir Benjamin Stone, finalizada la Feria, Jessie y su marido se instalaron en New York y abrieron un estudio en West 57th Street. Al poco tiempo, aunque se convirtió en la fotógrafa de artistas y escritores del Greenwich Village, continuó documentando la vida en las zonas marginales de New York. Si bien sus fotografías se publicaban en revistas como Harper's Bazaar, Vogue, Town and Country, and the Ladies' Home Journal, no pudo superar los vaivenes económicos de la crisis del ‘30. En 1942 la muerte la encontró en la pobreza fotografiando 115 jardines. Sin embargo, sólo ella fue capaz de transmitir la intimidad misteriosa y sutil en el encuentro de aquellas dos mujeres tan lejanas en el tiempo y en el espacio, como Lorenza la tehuelche y la pequeña vieja ainus.

Todos deberían de haber vuelto a la Patagonia en 1905, en el momento en que algunos supusieron que Butch Cassidy y Sundance Kid se habían alzado con 7000$ del Banco de Londres en Río Gallegos. En ese mismo año en que Ceferino Namuncurá moría en Italia, en los toldos de Santa Cruz se habrán preguntado por la maldición de un viaje que no trajo de regreso a los más queridos. Muchos años después, con motivo de entrevistas etnográficas, sus parientes reconocieron en una fotografía a Casimiro quien, según aseguraron, había muerto ahogado. Nadie pudo precisar dónde y cuándo, pero la noticia de uno de ellos muerto en el mar recorrió la memoria tehuelche sin demasiadas precisiones. Bonifacio/Awaik , llamado Loco por “el Jimmy”, se quedó en Buenos Aires y nunca más volvió. Cincuenta años más tarde, cuando le mostraron su fotografía a Temam, su hermana muy vieja, con una angustia que los años no habían mitigado, respondió a las preguntas de Rodolfo Casamiquela: “ ¿Cómo no lo voy a conocer, si es mi hermano?... ¿Dónde está? ” (Casamiquela et al, op. Cit. : 256)

Nunca fueron felices esos traslados de indios, aunque hayan nacido de buenas intenciones siempre dejaron alguna huella de dolor. Nadie puede saber qué significó ese viaje para los protagonistas; según “El Jimmy”, la china vieja no hacía caso de las bromas de quienes decían que habían ido los más feos. Ella aseguraba que su hija, de sólo doce años, había gustado mucho y que varios estadounidenses ricos se habían querido casar con ella (Childs. Op. Cit. : 234).

16. Casimiro en La Plata.
Para el resto del mundo fue la última visión de un pueblo mítico admirable por “su alta belleza masculina, que encanta e inspira respeto... ” en las palabras del conde Henri de la Vaulx, viajero patagónico y aventurero de máquinas voladoras.
NOTAS
1. Los resultados se conocieron como Reports of the Princeton University Expedition to Patagonia.
2. Redbune se casó con Juana Carminatti, sobrina adoptiva de Mulato e hija de una tehuelche con el italiano Miguel Carminatti, cazador de plumas que los abandonó cuando hizo una fortuna vendiendo a buen precio lo que compraba a los indios: pieles y plumas de avestruz.
3. A los pocos días murió también su hijo. (Childs. Op. Cit. :243)


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 02/10/2011

Los Yaporoges o Poinas fueron un cacicazgo de gentes Taino-Karibe, de familia Ara-Hua-Ka (Arauacos) del alto Orinoco, que formaron parte de la Federación Pijao y ejercían influencia en las cuenca hidrográfica del Wuakaka-ya (Río Magdalena) en su margen oriental y el río Cabrera, en centro del actual Departamento del Tolima, y parte del Huila, estas gentes reconocían el origen amazónico de sus ancestros y se llamaban a si mismos Paincoa. Fueron llamados Yaporoges por los conquistadores, por el nombre del Cacaica Ya-Painco-ka (Yapaoco), gobernante de los territorios de Painco-Ana.

Define el prefijo, Paico Pedro José Ramírez Sendoya como: Kechua, paicol; planta vivaz aromática, que se usa como condimento y como planta medicinal y sugiere de su nombre el origen étnico en el Orinoco en los Caquetios (Caquetá) en Colombia. Define el prefijo Yaporoja Pedro José Ramírez Sendoya como: Flauta de bambú. Este prefijo es usado también para llamar un ser mitológico del valle del magdalena similar al mohán llamado: Poira

Una de las primeras menciones que dan los historiadores y les emparientan con los Pijao la hace Rodríguez Freyle. Son enumerados con frecuencia por los cronistas antes de 1580 y no se encuentran menciones posteriores de estas gentes, se presume que por no aceptar el servilismo como forma de vida y por el desplazamiento forzado, como los Andakaes regresan a las selvas de la Orinoquia Colombiana en la vertiente oriental de la cordillera oriental, regiones localizadas entre las reservas del Sumapaz y Picachos en el Huila, donde se refugian en territorios Caquetios y desaparece su nombre de la historia.

Considera Ramírez Sendoya, que pertenecían al cacicazgo Yaporoges, las tribus Manipos (Maipures) que menciona aliada de los Pijaos y supone eran parte de estos también las gentes Bayanonzas.

Aquí de nuevo un rastro cultural que diferencia las comunidades Taino y Caribes en Colombia; para los Caribes sus construcciones de habitación llamadas Bahareque, seguía patrones rectangulares, para las gentes Taino las casas de habitación son de patrón circular y las llaman: Bohío.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 15/10/2011

Los Yariguies se situaba en una extensa zona selvática del Magdalena Medio, al occidente del actual departamento de Santander, en Colombia.

Los límites aproximados de su territorio eran: los ríos Minero (sur) y Sogamoso (norte), y entre las cimas de la cordillera Oriental y el río Magdalena. Vivía, pues en una región de bosques y selvas, de altas temperaturas y mucha humedad, lo cual hacía difícil la vida de sus habitantes. Se afirma que los yariguies tenían una tasa alta de mortalidad infantil y que la esperanza de vida no superaba los 45 años.

Desde un comienzo esta comunidad indígena se manifestó hostil a la presencia de los colonizadores españoles, presentándoles una fuerte resistencia para impedir la penetración en sus tierras. Pertenecientes a la familia lingüística Caribe, los yariguies, eran un pueblo formado esencialmente por cazadores y recolectores nómadas, educados para la guerra. Estaban divididos en clanes independientes (arayas chiracotas, tolomeos, suamacaes, opones y carares) gobernados cada uno por sus caciques de manera autónoma. Hacia 1570, cuatro caciques fueron los más conocidos por los españoles: Beto, de los arayas, Caciquillo, de los opones, Martinillo, de los carares y Suamacá, de los suamacaes, dedicados a asaltar las embarcaciones que por el Río Grande de la Magdalena o por los ríos Sogamoso, Carare y Opón, transportaban colonos, milicianos y mercancías a Vélez y a Santafé de Bogotá. También atacaban poblados y tropas de soldados que hacían batidas contra aborígenes.

Tres circunstancias vinieron a pesar negativamente en contra de los deseos de los Yariguies de ver su tierra libre de intrusos: su baja tasa de natalidad, el aumento de la presencia de colonos y las enfermedades traídas por los europeos, especialmente la fiebre porcina, la viruela y el sarampión, contra las cuales los aborígenes carecían de defensas inmunológicas. Todo esto hizo que la población de indígenas se redujera drásticamente en los siglos XVII y XVIII.

Finalmente lo que no pudieron hacer los españoles lo lograron las empresas capitalistas. El exterminio de los Yariguies es uno de los tantos genocidios cometidos contra las comunidades indígenas americanas, quedando todos en total impunidad.

Se calcula que en el momento de la llegada de los españoles en 1536, los Yariguies conformaban una población de 50. 000 personas. Tres siglos más tarde todavía sobrevivían unos 15. 000. Hasta entonces, de acuerdo con relatos de viaje de la época, los bosques y selvas que conformaban su hábitat permanecían en buena parte intactos. Hacia 1880 los Yariguies eran 10. 000, 5. 000 en 1900, 1. 000 en 1910, 500 en 1920 y ninguno en 1940. La extinción definitiva de esta altiva comunidad se debió a los nuevos colonos mestizos que invadieron su territorio en busca de tierras para el pastoreo, la adquisición de quina, de tagua, de madera y por último, de petróleo.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 03/11/2011

Yucuna , Camejeya o Kameheya es un pueblo indígena que habita en la cuenca del Mirití-Paraná, afluente del río Caquetá, en el noreste del departamento colombiano de Amazonas. Son unas mil personas. Su idioma hace parte de la Familia Arawak.

Los diferentes segmentos patrilineales yucuna practican la exogamia. Los Camejeya (de los animales), se casan principalmente con los Matapí o Jupichiya (del pasado) y los sobrevivientes Je'rú ihua , A'ahuetú y Jurúmi'i . En las últimas décadas por la reducción de la población, también se registran matrimonios con otras etnias (Tanimuca, Macuna, Miraña y Huitoto).

Construyen casas comunales o malocas ( pají ) de base circular de 30 a 60 m de diámetro y 2 m de altura y gran techo cónico con punta seccionada por un techo pequeño de dos aguas. En la maloca vive el jefe de familia con su esposa e hijos, pero su utilización más importante ocurre durante las fiestas o bailes cuando treinta o más personas cuelgan dentro sus hamacas.

En la maloca están los objetos ceremoniales usados en los bailes, rituales y reuniones: el tambor kumu o "maguaré", la trompeta larga luhuiluhui , las máscaras y trajes de corteza con que se baila, adornos de plumas, el perapi (hueso de pata de ave) para inhalar tabaco y el mortero y el mazo para machacar la coca antes de mascarla.

La subsistencia depende de la agricultura itinerante. Establecen huertos o chagras mediante el método de tumba y quema donde cultivan yuca, piña, ñame, chontaduro y plátanos. Con el almidón de la yuca amarga obtienen el casabe (tortilla o pan).

Cazan guiándose con perros, que crían con cuidado y usando escopetas, cerbatanas y trampas. Sus presas son pecarís, dantas, venados y agutís. Recolectan hormigas, larvas y frutos silvestres.

Pescan con arpones, hilo y anzuelo o trampas. Fabrican canoas con troncos ahuecados para navegar por las corrientes de agua, transportarse y pescar. También construyen balsas con techo de hojas de palma para llevar carga o para viajes familiares.

Los hombres practican la cestería y confeccionan gorros de algodón y las mujeres la alfarería, dentro de la que se destaca la fabricación del hueji o "budare", gran sartén donde se asa el almidón para obtener el casabe de yuca; además confeccionan hamacas de fibra de cumare.

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Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 03/11/2011

http://lacito.vjf.cnrs.fr/image_semaine/images/plume-poisson390.jpg
Etnica yucuna


Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier el 21/11/2011

Les dejo este enlace para compartir con todos


http://grupos.emagister.com/debate/tribus_amazonicas/22222-722442/p12



Saludos cordiales


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 29/11/2011

Los yuri o yurí son indígenas habitantes de la cuenca del río Puré y la cabecera del río Bernardo, entre los ríos Caquetá (del que son afluentes los anteriores) y Putumayo, en Colombia, departamento del Amazonas, frontera con Brasil. También se les conoce como Arojes , Caraballos o Carabayos .

Según Eugenio Ribeiro, en 1775, los Yuri se distinguían por un tatuaje negro alrededor de la boca, el cual se extendía hasta las orejas. Vivían en grandes malocas de más de diez familias, rodeadas de huertos.

En 1894, Antonio Cuervo, en sus documentos sobre la geografía e historia de Colombia, los describe como indios guerreros, tan prevenidos que no salen de sus casas a diligencia alguna sin empuñar un manojo de dardos. También se refiere a ellos como laboriosos.

Los Yuri sólo usaban un guayuco para proteger sus genitales, las mujeres andaban completamente desnudas. Ellas invertían gran parte de su tiempo decorando cuidadosamente sus cuerpos antes de las celebraciones de rituales y bailes. Usaban collares hechos con dientes de animales. En los tobillos usaban cascabeles hechos con semillas. También se adornaban las cabezas con coronas de plumas, dejándolas colgar por la espalda.

Para la mayoría de pueblos que habitan la región del Amazonas, el uso de plantas sagradas se constituye en un elemento fundamental dentro de su vida cultural y social. El Yuruparí es el ritual más trascendental porque rememora los orígenes y revive los elementos esenciales de su cosmovisión.

Castellví encontró relaciones entre el idioma yurí y las lenguas caribe, no hay material para arrojar suficiente claridad sobre la clasificación del yurí y los vocabularios han permitido a diversos expertos afirmar que podría tener relación con las lenguas tucano o con las arawak u otras de la Amazonia o ser una lengua independiente.

Para mediados del siglo XVIII, los “bandeirantes“ –traficantes de esclavos- y esclavistas portugueses, iniciaron un proceso de traslados forzosos de la población indígena hacia el Río Negro y el Araracuara, hecho que disminuyó el número de las poblaciones y transformó profundamente su estructura social. Para 1820, aparecen mencionados en la literatura, indígenas yuri en el Río Negro en el Putumayo.

En el 2002, el gobierno colombiano, con el fin de garantizar la protección del territorio y la supervivencia de los Yuri (cuya población se calcula en poco más de 200 personas), así como de respetar su decisión de no tener contacto con la sociedad mayoritaria, creó el Parque Nacional Natural del río Puré , en los corregimientos de La Pedrera, Tarapacá y Puerto Arica, Departamento del Amazonas.



Yuliana Giler
Manabí, Ecuador
Escrito por Yuliana Giler el 02/12/2011

Hey necesito de urgencia toda informacion sobre la etnia awá, con sus imagenes respectivas por favor...


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 09/12/2011

Pueblo Awa o Kwaiker : Existen varias teorías sobre la llegada de los indígenas a las tierras de Ecuador y Colombia. La mayoría de investigadores apoyan la teoría según la cual la ruta fue de norte a sur, bajando de los Andes desde Panamá hasta Ecuador. El pueblo indígena Awá se encuentra ubicado en la parte occidental del Macizo Andino, comenzando en la cuenca alta del río Telembí (Colombia) y extendiéndose hasta la parte norte del Ecuador.

http://noticias.terra.es/2007/espana/0709/fotos-media/unos-400-indigenas-de-la-etnia-awa-asentada-en-el-noroeste-de-ecuador-llegaron-hoy-a-la-localidad-de-san-miguel-de-calderon$599x0.jpg

El origen de la etnia es incierto y confuso, pues los estudios arqueológicos demuestran que el litoral, tanto colombiano como ecuatoriano, estaba habitado por la cultura Tumaco. A la llegada de los españoles en 1525, las crónicas dan cuenta de grupos indígenas seminómadas con un grado de desarrollo muy bajo en relación a las otras etnias halladas en la región andina. Todas las tribus del litoral recibieron el nombre de Barbacoas, aunque no se tenga registro del porqué de esta denominación. Posteriormente, muchas tribus recibieron su nombre de acuerdo con el río donde estaban asentados, destacándose los Sindagua, Telembí, Barbacoa e Iscuandé. Los Awa posiblemente son reductos de estos grupos, especialmente de los Sindagua.

Estudios lingüísticos y arqueológicos prueban que los Awa son descendientes de grupos indígenas que se desplazaron a lo largo de la costa pacífica. Algunos incluso afirman que el Awa-pit tiene raíces del chibcha, la lengua del gran imperio Maya que existió en América durante miles de años. Los especialistas han catalogado la Barbacoa, de la gran familia lingüística Chibcha, como la lengua de los Awa. Sin embargo la etnia no la reconoce bajo esta denominación. La etnia se autodenomina Awa, que significa <<gente>>. En territorio ecuatoriano, donde las tradiciones culturales son más arraigadas, se les denomina Agua. Los indígenas utilizan la palabra Awa (gente) para referirse a cualquier persona en términos generales; cuando quieren referirse a sí mismos, en términos específicos, anteceden la palabra Inkal, "montaña". De esta forma, "Inkal Awa" quiere decir "gente de montaña". (CERON, Benhur, 1987).

http://www.elciudadano.cl/wp-content/uploads/grupoawa.jpg

Los Kwaikeres o awas fueron determinados en tiempos prehispánicos por dos invasiones importantes: la de los Pastos, pueblo de origen Chibcha durante los siglos II A.C. A XVI d.C. , y la de los Incas, quienes extendieron sus dominios hasta los territorios que hoy hacen parte del norte del Ecuador y suroccidente de Colombia. Esta invasión fue corta y seguida muy de cerca por la conquista española. Tanto los Pastos como los Incas impusieron a los pueblos sometidos su lengua y sus costumbres. El mismo nombre con que se denomina a este grupo étnico fue impuesto posiblemente en tiempo de la invasión Chibcha. Históricamente los Awá, como respuesta a la invasión de su territorio han huido a lugares cada vez más apartados. Este aislamiento, como forma de rechazo, les ha permitido conservar parte de su identidad cultural. El medio ambiente hostil y la falta de vías de penetración han sido sus aliados. Sin embargo, estos mismos hechos explican su marginalidad en todos los aspectos. Dicha marginalidad es producto de la ausencia de una política indigenista de los gobiernos en esos tiempos (tanto de Colombia como de Ecuador) que podría haber permitido el desarrollo de esta comunidad, respetando sus valores tradicionales, culturales y sus territorios ancestrales.

Los Awa tienen una gran influencia de los pueblos campesinos que habitan la región, la que afecta especialmente a las nuevas generaciones. Aspectos tradicionales, como el vestido, han ido desapareciendo con el correr de los tiempos. En la mayoría de asentamientos se conservan prácticas como la cestería, cuya elaboración sigue siendo a mano. En las regiones más pobres y apartadas todavía se fabrican utensilios en barro y madera, pero es muy común que ya no usen objetos de índole ancestral, pues han sido remplazados por objetos occidentales como encendedores, vasijas plásticas, termos, molinos, etc.

La vivienda de los Awa sigue la línea de construcción que caracteriza a la región del Pacífico, es decir, viviendas aéreas. Su estructura consta de una alcoba, una cocina y un corredor muy amplio. Son viviendas hechas en hoja de palma de chonta y gualte, las cuales se machacan para formar una estera. El piso es hecho en madera y el techo tiene una amplia pendiente para evacuar el agua cuando llueve. En el espacio que queda debajo de la casa se recoge a los animales domésticos.

La etnia está compuesta por cuarenta y siete resguardos repartidos entre los departamentos de Nariño y Putumayo. En Nariño se ubican en los municipios de Barbacoas, Cumbal, Ricaute y Tumaco, mientras en Putumayo se ubican en Mocoa, Orito y Villagarzón.

Aunque la caza es su actividad fundamental, el territorio no es favorable para su desarrollo porque la fauna es escasa. Tal situación los ha obligado a desarrollar y extender actividades complementarias como la crianza de animales domésticos, la pesca y la agricultura. En el caso de la pesca, su producción no sólo abastece el consumo familiar, sino que también permite su comercialización dentro de la región. La época de crecidas es en Junio, cuando las principales corrientes de la región bajan de nivel, se consiguen especies como el sábalo y la guaña.

En el caso de la agricultura, el indígena Awa dispone de grandes extensiones de terreno para cultivar, lo que no indica que toda la tierra es apta para el cultivo. Las zonas susceptibles para el cultivo se hallan en las partes menos inclinadas de las montañas. El maíz es el principal producto y se combina con la siembra de yuca, fríjol, caña de azúcar y plátano. El indígena Awa nunca limpia ni quema el terreno, lo que le permite aprovechar como abono la materia orgánica descompuesta.

Otra actividad productiva que se desarrolla en menor escala, es la extracción de oro de aluvión. Ésta se realiza en las partes bajas de los ríos Nulpe, Guiza y Mayasquer. En las dos últimas décadas ha aumentado la presencia de buscadores de oro provistos de pequeñas dragas; los indígenas trabajan como buscadores y otros transportan insumos y materiales para los obreros.

Cabe destacar que una de las grandes presiones que obligó a muchos Awá de Colombia a ir hacia territorio ecuatoriano fue la “Guerra de los Mil Días”, protagonizada por liberales y conservadores Colombianos entre 1899 y 1902.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 09/12/2011

Hola Iuliana: hasta ahora no he visto tu peticion, y ahi va, espero que te sirva.

Saludos


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 09/12/2011

Los chichas fueron un pueblo que habitó el territorio altiplánico correspondiente al actual suroeste de Bolivia, los descendientes de esta etnia están hoy integrados en el conjunto colla con una fuerte transculturación quechua. Al parecer la sociedad chicha se habría conformado por diversos grupos étnicos que se establecieron en los relativamente fértiles valles del río San Juan del Oro y Talina. En las actuales provincias de NordChichas y SudChichas (teniendo su centro político-cultural en Tupiza y además la capital del imperio) y en algunas zonas de altura como Lípez y el norte de las provincias argentinas de Jujuy y Salta (Yavi, Calahoyo, Moreta, Iruya).

Las regiones chichas fueron conquistadas por los incas en tiempo de Túpac Inca Yupanqui hacia 1478, tras esto se cree que algunos chichas fueron trasladados como mitimaes a repoblar territorio del actual Ecuador tras la conquista de Quito por parte de los incas. Otros grupos chichas fueron enviados como mitimaes a territorios que hoy son parte de la Argentina, como la Puna de Atacama, los Valles Calchaquíes y la quebrada de Humahuaca. Estos mitimaes sirvieron como fuerza de trabajo y como barrera contra pueblos belicosos del Chaco, entre ellos los chiriguanos. En gran parte, la difusión de la lengua quechua en el noroeste argentino se debió a estos colonos deportados. La política de mitimaes comenzó la fusión de etnias que dio lugar posteriormente al conjunto colla en territorio argentino, al mixogenizarse con omaguacas, atacameños, diaguitas y otros pueblos.

En Chile, grupos de mitimaes chichas fueron enviados a territorios como el valle del Loa, la Puna de Atacama y aún más al sur.

El pueblo chicha es el epónimo de las provincias bolivianas de NorChichas y SudChichas.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 02/02/2012

Guaicurúes, guaycurúes o guaykurúes son los nombres que recibe un conjunto de pueblos indígenas de origen pámpido-patagónico que habita la región del Gran Chaco, en la Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil. Forman parte de esta familia, los pueblos mocoví, toba, pilagá y caduveo. En el pasado también incluyó a los ya extinguidos abipones, mbayáes y payaguáes.
El nombre de guaycurúes tuvo su origen en el apelativo ofensivo dado por los guaraníes a una parte de los mbayáes del Paraguay, que después se amplió a todo el conjunto, aún hoy entre los guaraní-parlantes la palabra guaykurú tiene un significado que se traduce aproximadamente por "bárbaro" o "salvaje".
A la llegada de los españoles, los pueblos guaycurúes estaban concentrados en la región al oeste del río Paraguay entre los ríos Bermejo y Pilcomayo (actual Provincia de Formosa) y en menor medida en las áreas adyacentes a esos ríos. En su momento de máxima extensión habitaron los territorios entre Corumbá en el Mato Grosso del Sur (Brasil) en el norte pasando por el Chaco Boreal hasta la ciudad de Santa Fe al sur y desde el río Paraguay hasta las estribaciones andinas del Departamento de Tarija en Bolivia, incluyendo a las provincias argentinas de Formosa, Chaco, este de Salta, norte de Santiago del Estero y norte de Santa Fe. La incorporación del caballo dio impulso a su expansión territorial.
A estos pueblos del Chaco Oriental, los españoles les dieron el nombre de frentones (en guaraní: toba) por la costumbre muy común entre ellos de raparse la parte anterior de la cabeza, dando la impresión de una frente más amplia de lo normal.
Son altos y de fuerte constitución física, con piernas robustas y anchas espaldas. Excelentes cazadores y recolectores.
A mediados del siglo XVIII, los jesuitas crearon diversas misiones para ellos, entre ellas: San Javier, Concepción, San Fernando, San Ignacio de Ledesma, San Juan de Nepomuceno, Rosario de Timbó y San Pedro. Tras la disolución de esta orden, la misión fue continuada por los franciscanos.
Pese al origen insultante de la palabra guaycurú entre los guaraníes, los antropólogos de principios de siglo XX y sobre todo los lingüistas han mantenido este término para clasificar a los pámpidos chaquenses y septentrionales.
Las distintas lenguas guaycurúes habladas son muy afines entre sí.
Los tobas se distribuyen a lo largo de los ríos Bermejo y Pilcomayo en la Argentina, pero también hay pequeños grupos en Paraguay y Bolivia. Los mocovíes y abipones lo hicieron en el norte de Santa Fe, noroeste de Santiago del Estero y Chaco. Los pilagáes habitan el centro de Formosa.
Los llamados en guaraní: mbayáes y los payaguáes habitaron en el actual territorio paraguayo. Se considera a los actuales kadiwéu o caduveo del Mato Grosso en Brasil como los descendientes actuales de los mbayá.
Su vivienda, hecha con ramas, semiesférica y recubierta con pajas. Estas chozas medían alrededor de dos metros de altura y agrupadas formaban poblados. Cuando salían a hacer algún recorrido fabricaban pequeños toldos de esteras que servían de paravientos.

En invierno cubrían su cuerpo con un gran manto de piel de nutria, el que por dentro contenía pinturas geométricas rojas. Cuando aprendieron la técnica del tejido, confeccionaron un manto similar al anterior pero de lana, el cual se ataba a la cintura con una faja también de lana. Calzaban una especie de mocasín. Vinchas, plumas, pulseras, aros y collares formaban parte de su atuendo.

Con fibras de caraguatá y lana de oveja realizaban excelentes tejidos en un simple telar vertical. La alfarería fue muy simple y estrictamente utilizada.
También ahuecaban canoas con troncos de palo borracho y fabricaban bebidas con miel y semillas de algarrobo, que dejaban fermentar.

Sus principales armas de caza eran la macana (una gruesa masa de madera), arco, flecha, lanza y red.
Los Guaycurúes no se destacaron por su agricultura sino porque fueron excelentes cazadores y recolectores.
Los pueblos aborígenes del norte argentino recogían la fruta de la algarroba, el chañar, el mistol, el molle y la tusca, higo de tuna, ananás silvestres y porotos, como así también las raíces de totora.
Cazaban el tapir y el pecarí (cerdo salvaje) venados y ñandúes.
Para facilitar la pesca construían pequeños diques, en los que introducían redes y arpones. Ahumaban y secaban al sol, los pescados que no consumían en el momento.
Las tareas eran distribuidas en grupos; las mujeres se ocupaban de la recolección de los frutos, que guardaban en bolsas de caraguatá o cuero de pecarí y de remover la tierra con palos de madera en busca de raíces.

Por su parte, los hombres, solos o en compañía salían a cazar, mimetizándose con su medio ambiente, cubriendo con hojas y plumas todo su cuerpo y así poder acercarse al animal para atraparlo o acorralándolo prendiendo fuego al terreno, al igual que algunas tribus africanas.

La adopción del caballo modificó el curso del desarrollo de la cultura de estos pueblos y marcó un salto importante en sus pautas de conducta.

Tenían brujos que actuaban de médicos. Eran monógamos (un solo casamiento con una cónyuge).
Sostenían la creencia de un ser superior –el "Koyokoté" de los Pilagaes y el "Ayaic" de los Tobas-.

El cargo de jefe de la tribu era hereditario y ejercía sus funciones ayudado por un Consejo de Ancianos que, podían llegar a destituirlo si consideraban que no había cumplido bien con su tarea.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez el 16/02/2012

Los lípe (también conocidos como lípez) eran una población que habitaba la región puneña y altiplánica principalmente al norte y al este del cordón de las más elevadas cumbres andinas llegando hasta los valles occidentales de Tarija en Bolivia y zonas septentrionales de la provincias argentinas de Salta (departamentos de Santa Victoria e Iruya) y Jujuy en donde entraban en contacto con los "omaguacas" o humahuacas y diaguitas. Por sus linajes e idioma primero es evidente que los lípe y parte de los chichas, integraban el conjunto lickan-antay, una parcialidad importante de éste, pero por su ubicación geográfica en el corredor que va desde el Altiplano andino a la Región Pampeana, sufrieron dos fuertes influjos culturales, desde el norte: el tiawanacota u Horizonte Tiawanaku y luego el influjo del Tiawantisuyu o imperio Inca. De este modo los lípe y los chicha están más transculturados por los quechuas. Entre los principales rasgos de esta transculturación se destacan el uso del idioma runa simi y la celebración de ciertas festividades procedentes de los Andes Centrales (tantanakui, fiesta de la pacha-mama, tinkunaku, corpachadas etc.). De este modo los lípe suelen pasar desapercibidos bajo la denominación de "collas" o "koyas" denominación que engloba a muy diversas etnias de la región altiplánicopuneña y las proximidades de ésta .



Joshua Farias
Santiago, Chile
Escrito por Joshua Farias el 27/11/2012

Hola buenas tardes ando buscando mucha informacion sobre el apellido HUANQUITRIPAY practicamente no he encontrado mucho :/ me gustaria saber los origenes y todo se agradeceria email: joshua. Escanella@hotmail. Cl
joshua. Escanella@hotmail. Es


Myrna González
Mercadotecnia instituto universitario ...
Escrito por Myrna González el 27/11/2012

Hola Joshua

En la página 8 de este debate encontrarás información sobre los orígenes que provienen del Cacique Payquin en 1744 y que desencadenaron en una disputa por lotes de tierra en La Patagonia. También encontrarás información sobre los descendientes de este Cacique prehispánico en la página argentina.indymedia.org/news/2010/02/718961. Php

Espero haberte ayudado en algo

Saludos y un abrazo fraternal desde Venezuela




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