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Escrito por Beatriz Bassino el 23/06/2011
Escrito por Ismael Guzmán (*) |
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Escrito por Herald Medina el 23/06/2011
Saludos beatriz. La mujer aborigena, tuvo una gran importancia en todas las culturas precolonbinas. Ej. De esto en Puerto Rico segun tesis de historiadores: tuvo una mujer que era considerada Casique. Jefa de de una tribu o de un pueblo pequeño. La historia de las mujeres aboriguinas en las america siempre estuvo llena de dificultades y cosa negativas; entre estos machismo entre todas estas culturas. Tambien se escribio poco de la mujer en miles de años de estas en americas. Tambien en hstorias pasadas de todos es pueblos, por lo menos historias de estas civilizaciones dejaron imagenes de piedras, contruciones, Mas sin enbargo el honbre de hoy en dia tanta tecnologuia que tiene, pienzo que deberia escribir su hitoria en placa de metal, como en bronce otro metal anticoricivo. Herald. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 24/06/2011
NICOLAZA NOZA MOJEÑA, PREFIRIÓ DAR SU VIDA ANTES QUE SOPORTAR LOS ABUSOS La historia mojeña empieza con la geografía. Por la índole hidrográfica de la región, la sociedad precristiana levantó obras de tierra para dominar los rebalses fluviales, fertilizar el suelo arcilloso y producir alimentos en forma intensiva. Aquella civilización esperaba las inundaciones como bendiciones de Dios, emergiendo las leyendas del Gran Mojos, El Dorado, Gran Paitití, Imperio de Enín, Islas de la Canela, Candyre. De esta manera, logró de-sarrollar una fertilidad sustentable. ¿Cuándo y por qué colapsa la civilización amazónica? Kenneth Lee advierte que un megaevento climático en los siglos XII y XIII, con inundaciones y sequías desproporcionadas, provocaron conflictos, enfermedades y muertes, desarticulando tan complejo sistema productivo. Hubo entonces un período de transición del sistema de camellones al chaco de roza-tumba-quema que aún perdura. Las misiones fueron verdaderos institutos comunitarios de capacitación técnica y producción diversificada, y tanto prevaleció la experiencia comunitaria que el indígena se olvidó de su personalidad individual. En 1682 empezaron a organizarse las misiones con mojeños, canichanas, movimas, baures, itonamas, cayuvavas, tacanas, entre otros pueblos en Loreto, Trinidad, San Ignacio, San Javier, San José, San Borja, San Luis, San Pablo, San Pedro, Santa Rosa, Concepción, Exaltación, San Joaquín, Santos Reyes, San Martín, Santa Ana, Santa María Magdalena y otros. Si bien algunas poblaciones desaparecieron durante o después del período jesuítico, otras se constituyeron en la base social de importantes ciudades actuales. Las misiones de Mojos fueron verdaderas fortalezas para proteger los intereses imperiales de la península, frente a la constante amenaza de los portugueses. Los cañones forjados por canichanas y sus flechas rechazaron la geopolítica expansionista lusitana, como lo hicieron los aguerridos baures en la frontera con Brasil. Gabriel Ojeari y Juan Maraza fueron los protectores del territorio de Mojos, en las batallas de La Víbora y Carayanao, por ello, el 2005 el departamento logró una ley que consagra a estos luchadores. La salida de los jesuitas abrió la opresión en Mojos, en 1767. El rey Carlos III cerró de la noche a la mañana la experiencia comunitaria y abrió una larga noche de oprobio para los pueblos indígenas, convertidos en bestias de carga. El buen gobernador Lázaro de Ribera (1786-1792) marca un paréntesis en los abusos y explotación del régimen colonial. El indígena que no conoció universidad ni leyó a Voltaire se rebela contra los gobernadores, administradores y sacerdotes irresponsables. Pedro Ignacio Muiba es el gran prócer de la independencia que en 1810 impone el gobierno indígena en Trinidad y Loreto, por un periodo de algo más de dos meses. Traicionado el caudillo, la insurgencia fue sofocada y Muiba decapitado. En Mojos, se dio la única rebelión con rostro y sangre indígena de todo el territorio americano de la libertad. El 2000, con el apoyo de la brigada parlamentaria del Beni, se logra la ley que reconoce a Pedro Ignacio Muiba como héroe nacional. Se vivió entonces un terrible drama social. El hombre y la naturaleza fueron los eslabones de una larga cadena de expoliación. Textiles, chocolate, quina, cuero vacuno, siringa (árbol de donde se extrae la goma), castaña, fauna silvestre, ganadería, maderas, oro y otros constituyen girones del saqueo que soporta esta tierra, dejando como saldo el atraso y las frustraciones en la nueva fisonomía social beniana. Así como la región es explotada al ritmo de las demandas industriales del mundo, el autóctono siguió arrastrando el látigo y las injusticias del poder criollo-mestizo. Cuando más arreciaba la vorágine de la goma surge la resistencia pacífica que culmina en el año 1887 con Andrés Guayocho y Santos Noco, quienes provocan enfrentamientos y muertes. Emerge Nicolaza Noza de Cuvene, una trinitaria que prefirió dar la vida antes de seguir soportando los abusos. La historia beniana ha recogido este episodio como “La Guayochería” o “Búsqueda de la Loma Santa”, que tuvo como escenarios principales Trinidad y las poblaciones de San Lorenzo y San Francisco. Tan violenta fue esa agresión que Gabriel René-Moreno despide a los últimos mojeños por su irremediable extinción. De esos espasmos, emergerá la actual sociedad beniana que guarda camijeta y tipoy en el baúl. Antonio Vaca-Díez (Trinidad, 1849–río Ucayali, 1897) es el paradigma del industrial y geopolítico que piensa y actúa en función del desarrollo y la soberanía nacional. El intenso proceso de colonización y explotación de la siringa resguardó a estas alejadas latitudes septentrionales del territorio, cuando el Estado era poco menos que una quimera, tanto así que el presidente Mariano Melgarejo había regalado al Brasil el litoral amazónico de Bolivia en 1867. En este periodo surgen Villa Bella, Cachuela Esperanza, Riberalta, Guayaramerín, Bahía, entre otras poblaciones, cuya suerte sigue atada al auge o declive de los precios mundiales de sus recursos naturales. Beni hizo gala de valor y patriotismo en la defensa de la heredad nacional en dos confines extremos: el Acre y el Chaco Boreal. Ambos conflictos concluidos en derrota. En el Chaco derrochó intenso patriotismo. Fabián Vaca Chávez en 1934 resaltaba el valor del beniano. “Más del 13% de la población del Beni se alistó bajo bandera de un modo espontáneo, sin agentes de reclutamiento. En el Beni no hubo un solo emboscado y, allá en el teatro de la guerra, los benianos se contaron entre los más eficientes soldados del ejército…Una aureola de gloria envuelve ya a esa muchachada del Beni, cuyo más alto exponente —el Centauro del Chaco, Germán Busch— penetró hace rato, a todo galope, en los dominios de la historia y de la leyenda. Cerca de él está Carmelo Cuéllar Jiménez, burlador de la muerte, que trajo en su brazo el vigor de la raza itonama. Y con ellos cien más, citados a menudo en las órdenes del día de cada batalla”. Desde mediados del siglo XX, el Beni se esfuerza por conquistar su porvenir con voluntad cívica organizada. Destaca la década del 60 cuando emerge la institucionalidad benianista, en respuesta al centralismo. Juntas vecinales, cooperativas, federaciones gremiales y productoras, Comité Cívico y universidad son productos de la insurgencia del pueblo. Cobra sentido la idea de que “El progreso del Beni será obra de los mismos benianos”, primer grito autonomista contemporáneo. En 1990, la marcha indígena por el territorio y la dignidad llegó hasta La Paz nutriendo así la nueva historia patria. Otra ley, del 2005, declara Día Histórico el 15 de agosto. La recuperación productiva hidroagrícola con proyectos impulsados por la Fundación Kenneth Lee y el Gobierno Municipal, con el apoyo de OXFAM Inglaterra, representa un signo económico y social que fortalece la identidad regional. Se desea que las inundaciones sean de nuevo bendiciones del cielo. |
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Escrito por Myrna González el 24/06/2011
Mujeres prehispánicas: una vida de pleno reconocimiento
Por Ma. Guadalupe Gómez Q.
México DF, 7 marzo 07 (CIMAC).- “Criaturita, tortolita, pequeñita, tiernecita, bien alimentada… Como un Jade, una ajorca, turquesa divina, pluma de quetzal, cosa preciosa, la más pequeñita, digna de ser cuidada, tierna niña que llora, criaturita que aparece limpia y pura”, así eran consideradas las niñas en el México prehispánico desde el momento de nacer.
Porque las mujeres, antes de la llegada de los españoles a la tierra donde hoy es México, tenían un lugar bien definido y reconocido, dentro de una sociedad que, a pesar de eso, no era igualitaria.
En ese mundo mesoamericano, donde no existía el diablo, pero sí un profundo sentido comunitario de supervivencia, las mujeres estaban perfectamente integradas dentro de un todo, dentro de un cosmos vital.
El ciclo de la vida, tanto de las personas, como de los animales, las plantas y los elementos naturales (el agua, el viento, la lluvia) era el centro de estas sociedades. Y en él las mujeres representaban la posibilidad de seguir existiendo.
Por eso la fertilidad femenina era, desde el inicio de estos pueblos, venerada. Así lo testimonian las miles de figurillas de mujeres embarazadas que encuentran los campesinos y estudian los arqueólogos por todo el país.
Desde la gestación hasta la muerte, los mesoamericanos hacían actividades y rituales específicos. El paso de una etapa a otra, por ejemplo, era signado por determinadas normas sociales, celebraciones, deberes y obligaciones. Eran reverencias ante la vida.
Era común la creencia de que los cerros y las montañas podían embarazarse y que la cueva podía tener el carácter de matriz. Son varios los códices que testimonian tal creencia, como en la Historia Tolteca Chichimeca, donde se observa un cerro con cuevas de donde son paridos pueblos.
En el mundo prehispánico la naturaleza entera, es decir, tanto los seres vivos como los inanimados, estaban dotados de vida y por tanto podían ser preñados.
EMBARAZO
Bailes, comidas y baños en temascal eran comunes cuando una mujer paría. Nada importaba que fuera niña o niño el recién nacido, porque lo que se celebraba era la existencia.
En la zona Mixteca, por ejemplo, los sacerdotes rogaban por la embarazada y, cuando llegaba la hora del parto, iban por leña al monte, la traían a cuestas, la bendecían y con ella calentaban el baño, el temascal, que tenía un carácter tanto higiénico como divino.
Si era un niño el nacido le ponían una flecha en la mano. Y si era niña, un huso. La partera derramaba sobre los infantes agua de una fuente que tenían por “santa”.
Durante 20 días iba la recién parida al temascal y se hacían fiestas en honra a la diosa de los baños: cantaban, comían y bailaban. Y la fiesta para ella y para la criatura se repetía cuando ésta cumplía un año.
A los siete días, ponían nombre a la criatura. Los sacerdotes le hacían una pequeña incisión detrás de la oreja y ofrecían a los dioses la sangre que le brotara.
Entre los nahuas los nombres calendáricos correspondían al día de nacimiento, es posible que así lo hicieran también los mixtecos. Hombres y mujeres tenían además un sobrenombre, como por ejemplo 8 Venado, Garra de Tigre, y éste era el que se le daba al infante.
Luego, “a los primeros destellos de la razón”, dice Francisco de Burgoa, los infantes eran conducidos al templo, donde el sacerdote les daba una larga y conmovedora instrucción religiosa recordándole que dios le había dado vida y que le había buscado amigo y guardián en el animal que le había sido indicado, y que por lo mismo, era forzoso agradeciese a su dios tan gran beneficio.
El guardián asignado por el sacerdote a la niña o al niño se convertía en amigo y protector, compañero y guía, definía su futura personalidad y ambos corrían igual fortuna, próspera o adversa, quedando la vida misma sujeta a idénticos peligros, relata el historiador José Antonio Gay.
UNA MUJER JOVEN
La educación de la juventud era dura y entre los mesoamericanos. La mujer no era, como entre algunos europeos, un ser ocioso, un objeto de lujo, un costoso adorno del hogar, sino un ser racional y activo cuyos trabajos se reputaban el complemento de los del varón para integrar el bien y la felicidad de la familia.
Por eso al nacer recibía un malacate, símbolo que le recordaría perpetuamente sus deberes, enseñándole que con su laboriosidad y diligencia domésticas, no menos que con su belleza y amor, tenía que hacer la delicia del hogar.
Desde la infancia se ejercitaban en tener limpia la casa, preparar los alimentos y tejer los vestidos. El metate y el malacate son todavía su ocupación principal en muchas mujeres campesinas.
Llegando a la madurez, cuando se consideraba a los jóvenes listos para el matrimonio, los padres arreglaban el casamiento de sus hijos apenas entrados en la pubertad.
Los padres del joven –apenas adolescente- elegían a la mujer con quien se habría de casar. Ésta debía ser hacendosa, limpia, diligente y hermosa, sin importar con qué bienes materiales contara en su familia. Aunque la familia del muchacho hacía algunos obsequios a la de ella.
En la Mixteca la alianza matrimonial se celebraba de la siguiente manera: una vez que se había elegido la hija de cacique, los padres de los novios consultaban con los sacerdotes si la unión convenía, si tendría descendencia.
Le llevaban presentes a los sacerdotes, tal vez para ofrendas, y éstos invocaban a sus dioses antes de dar alguna respuesta. Y si era favorable, los padres del novio enviaban mensajeros con regalos para el padre de la muchacha, tres o cuatro veces.
El día de la boda, iban por la muchacha y la cargaban a espaldas y la llevaban a la casa del novio, donde los sacerdotes decían sus discursos.
VEJEZ Y VENERACIÓN
A diferencia de lo que ocurre desde la imposición de la cultura occidental, en Mesoamérica los viejos, tanto mujeres como hombres, adquirían una categoría especial, de gran respeto, frente a la sociedad: eran los mediadores entre los hombres y los dioses.
Sus arrugas reúnen la experiencia de lo hecho, con el espejo del futuro. Los viejos suelen representar a los padres de todos los dioses. Se relacionan con el conocimiento de los ingredientes con los que se crearon los hombres.
Así por ejemplo, la diosa maya quiché Ixmucane, “La abuela”, se encargaba de moler las mazorcas amarillas y blancas con las que preparaba las bebidas de las que proceden los músculos y el vigor de los hombres, como se narra en el Popol Vuh.
Las imágenes de ancianos moviéndose por el cielo, ricamente ataviados, que adornan una tumba de Monte Albán indican que la vida se prolonga después de la muerte, perdura en la conciencia de una familia, porque los ancianos son tronco y ramas de los linajes de los nobles antiguos zapotecas; por su conducto se borraban las fronteras entre la vida y la muerte.
07/GG |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 26/06/2011
Chile: Semillas originarias y campesinas en resistencia
La CLOC-VC-Chile realiza pronunciamiento público en defensa de las Semillas originarias Sandra Trafilaf |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 26/06/2011
Bolivia debate sobre la igualdad de oportunidades para la mujer Lunes 13 de junio de 2011. La Ministra de Justicia, Nilda Copa Condori, como presidenta Pro Tempore inaugura la "II Reunión del Consejo Andino Asesor de Altas Autoridades de la Mujer e Igualdad de Oportunidades" (CAAAMI). (Foto: Min. Justicia/ABI). - Abi Agencia LA PAZ | Con la participación de los países de Perú, Colombia, Ecuador y Chile, Bolivia dio inicio este lunes a la II Reunión del Consejo Andino Asesor de Altas Autoridades de la Mujer e Igualdad de Oportunidades (CAAAMI), presidida por la ministra de Justicia, Nilda Copa Condori. Fuente: http://www.lostiempos.com |
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Escrito por Beatriz Bassino el 27/06/2011
En el ámbito internacional En el ámbito nacional: Es dado en Vinto-Cochabamba, a los 27 dias del mes de noviembre de 2009. |
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Escrito por Frank Diaz el 29/06/2011
Buen artículo Myrna, gracias. Una observación:
"Era común la creencia de que los cerros y las montañas podían embarazarse"
Eso es un simbolismo, nadie en su sano jicio cree que realmente un cerro se embaraza. La cueva era emblema de la matriz, por eso las mujeres iban a parir a una cueva o temazcal. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 29/06/2011
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 30/06/2011
En Durham, activista guatemalteca denuncia violaciones de derechos humanos May 4, 2011 Victoria Cumes/W. Gómez DURHAM- Con el objetivo de buscar apoyo en la cruzada de dar a conocer a las violaciones a los derechos de las mujeres indígenas de Guatemala por parte de una compañía transnacional de extracción de oro, Victoria Cumes, coordinadora de un movimiento de mujeres indígenas de Guatemala, realizó una presentación en la universidad Duke. Por Paola Jaramillo La coordinadora de "Mujeres contra la Minería", expuso los problemas que enfrenta su pueblo bajo al mirada y permiso total del gobierno local y nacional. "Vinimos a denunciar la violación de derechos que sufrimos las mujeres indígenas de nuestro país", indicó a La Conexión Victoria. "La empresa se aprovecha que el gobierno de Guatemala le ha dado permiso para trabajar en la mina sacando oro en nuestra tierra", sostuvo. "Ellos no asumen la responsabilidad de los impactos negativos que está generando la explotación, y el gobierno los apoya enviando al ejército y la policía para proteger la mina e intimidar a la comunidad", resaltó. EL ORO, BUEN NEGOCIO PARA OTROS El oro con el precio de $1. 400 dólares la onza se convierte en un buen negocio, que de acuerdo a un informe de la organización Trabajando por la Justicia en Guatemala, NISGUA, con sede en California y publicado en 2010, menciona que los ingresos de GoldCorp incrementaron 40% comparado con el año anterior, generando un total de $3. 8 millones de dólares en ganancias. "Han engañado a la gente, diciéndoles que van a generar desarrollo, sin embargo lo que generan es más pobreza y división. El objetivo es que dejen de operar y se vayan del territorio", afirmó. POR LA IGUALDAD Cumes, casada y madre de cuatro hijos, -un bebé de cinco meses y tres niños de 12, 10 y 4 años-, se involucró desde muy joven por los derechos de las mujeres, "Tuve que luchar para que mis padres me permitieran estudiar. Para ellos, nosotras debemos prepararnos para la casa y los oficios", anotó. En 1996, con la firma de los acuerdos de paz, Victoria tuvo la esperanza que cambiaría la situación y comenzó a trabajar con la juventud para que éstos se conocieran y desde entonces su lucha no cesa. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 01/07/2011
Bolivia: Indígenas movilizan a mil personas; los Verdes piden reunión para abrir estatuto (Erbol, La Paz). - Javier Limpias, jefe de bancada de la agrupación ciudadana Verdes, del gobernador Rubén Costas, anunció que una posible solución al problema del reconocimiento en la Asamblea Legislativa Departamento de Santa Cruz de la representante indígena Yurakaré–Mojeño, Rosmery Gutiérrez, sería con la apertura del estatuto de esa instancia legislativa para rescribirlo. “Sentémonos con el Movimiento Al Socialismo (MAS), con los cuatro representante indígenas, aperturemos el estatuto y veamos incluir lo que tengamos que incluir dentro de la composición de los curules dentro de la Asamblea (Legislativa Departamental). Esa puede ser la solución”, manifestó Limpias en contacto telefónico con Erbol. Señaló que dentro de la Asamblea Legislativa se habilitó un espacio para el representante del pueblo Mojeño y no así del Yurakaré-Mojeño, puesto que para el jefe de bancada de la agrupación Verdes, los yurakarés no están reconocidos por la Constitución Política del Estado (CPE). Dijo que esta situación tiene un tinte político direccionado por el gubernamental Movimiento Al Socialismo que quiere tener el control de la Asamblea cruceña, con respaldo indígena. “Siempre han estado aliados al MAS. Cuando votamos siempre fue 14 y 13. En la práctica hay una alianza entre los indígenas y el MAS. No nos preocupa otro pueblo más”, indicó Limpias, quien además aseguró que existe un amedrentamiento judicial en Santa Cruz para que se posesione a Gutiérrez. Entre tanto, el vocero de la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (CPESC), Rolando Bueno, informó que son mil indígenas que se prevén arribarán este martes a la ciudad de Santa Cruz para que la Asamblea Legislativa Departamental posesione como asambleísta a Rosmery Gutiérrez. Explicó, en contacto telefónico con Erbol, que un grupo de 70 personas que tiene a niños, mujeres y adultos mayores movilizados, se encuentra en Montero y que en dos días llegará a la capital cruceña con el respaldo de otros indígenas para sumar mil marchistas. “Son organizaciones que no dependen del gobierno. Hay un trasfondo político que se opone a perder el control de la Asamblea, pero eso nos tiene sin cuidado, lo que demandamos es el derecho del pueblo (Yurakaré- Mojeño)”, indicó. Declaró que los pueblos indígenas de Santa Cruz no tienen color político y que el derecho de uno de sus afiliados no fue reconocido, motivo por el cual un juez determinó la detención preventiva en la cárcel de Palmasola del presidente de la Asamblea Legislativa Departamental cruceña. “Si se lo ha detenido (a Alcides Villagomez) no es porque se quiere hacer un atentado a la autonomías, sino porque él no quiso hacer cumplir la ley”, aseveró el dirigente indígena. |
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Escrito por Myrna González el 04/07/2011
Sin duda Frank! En toda la historia precolombina y sobre todo en la mitología encontraremos muchos escritos en metáforo que cada quien interpretará según sus conocimientos. En todo caso la metáfora de la cueva y la preñez de los cerros es hermosa Saludos |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 06/07/2011
Creadoras indígenas se instalan en el arte
Las mujeres indígenas han encontrado en el canto, la poesía, el video y la fotografía, entre otras manifestaciones artísticas, la mejor ruta para preservar y difundir la riqueza de sus culturas. A continuación algunos ejemplos. Ruperta Bautista habla el tzotzil y escribe poesía. Rita Amarillas trabaja en la producción de programas radiofónicos, sobre todo en lengua mayo. María Matilde Hernández Anastasio es cantante y compositora indígena de la sierra de Zongolica, en Veracruz. Juana Inés Reza labora en una fábrica en la que se procesa la palmilla y Delfina Albáñez tiene una pequeña tienda de ropa, aunque gran parte de su tiempo lo dedica a ayudar a los habitantes de su comunidad, el pueblo Pai Pai de Santa Catarina en Baja California, y en particular, ambas, a difundir sus cantos rituales y las tradiciones de su cultura, cuya lengua se encuentra en peligro de extinción. Todas ellas encontraron en el arte una herramienta para transmitir sus emociones, pero también para dar a conocer los problemas de sus pueblos, así como de su condición femenina e indígena. “Apoyan a los hombres más que a la mujer, a pesar de que en mi comunidad ya está un poco más abierto, las mujeres todavía no tienen un lugar muy fuerte”, cuenta María Matilde Hernández Anastasio, una mujer que se casó a los 21 años, enviudó a los dos meses y comenzó a construir su propio camino, embarazada y con el rechazo de la familia de su esposo. “Para mí es un gusto cantar y componer, aunque creo que se trata más de una necesidad, porque cuando sabes que es algo tuyo, en el caso de la lengua, y que muchas veces no lo apreciamos, porque no conocemos nuestra riqueza, entonces uno se pregunta qué hacer para que los demás quieran esto que es suyo. ” Juana Inés Reza y Delfina Albáñez han logrado revitalizar sus cantos y danzas, una tarea que no resultó sencilla por el simple hecho de que esa labor le pertenecía en exclusiva a los hombres, pero su abuelo, Juan Albáñez, jefe supremo de su comunidad durante cuatro décadas, sólo pudo heredar esas tradiciones a sus nietas. “Cuando aún éramos niñas empezamos a cantar en las fiestas tradicionales, pero la gente no nos tomaba en cuenta: ellos decían ‘son niñas, al rato se les pasará’; aunque tampoco nos decían algo porque éramos nietas del jefe. “Ahora les enseñamos a niños y hasta a uno de los cantantes de la comunidad y a otro del pueblo kumiai. Ya como que todos los señores nos respetan, dicen ‘sí saben y de corazón lo hacen’, por eso seguimos aquí”, comparte Delfina. Crear, una necesidad Ruperta Bautista se define como una mujer común y corriente, aunque tiene una licenciatura en antropología y escribe poesía, teatro y un poco de cuento. Su interés por la escritura se generó desde la infancia, con temas que ella considera sin mucha relevancia. “Después me di cuenta que tenía que escribir como una necesidad, por todo el proceso que hemos tenido los pueblos indígenas —la marginación, la discriminación, el olvido—; entonces empecé a escribir sobre problemas sociales que tienen los pueblos indígenas en general, pero me enfoco a mi pueblo. ” Autora de títulos como Palabra conjurada. Cinco cantos, cinco voces y Eclipse en la madre tierra, piensa en el arte como un instrumento para difundir y mostrar todos los problemas, pero “para quien quiere ver, escuchar y entender, porque también no por el hecho de hacerlo a través del arte, la gente escucha. Si no lo quiere escuchar y no lo quiere ver, simplemente no lo hace”, reconoce. Rita Amarillas pertenece al pueblo yoreme-mayo, del estado de Sinaloa, pero trabaja en una radio indígena de Sonora, cuya señal llega al norte de Sinaloa, el sur de Sonora, una parte de Chihuahua y de Baja California Sur. Con una licenciatura en trabajo social, se acercó a la radio cultural, al considerarlo como el mejor medio para estar en contacto con su gente en su lengua natal. “La radio en la que trabajo transmite en yaqui, en guarijío y en mayo, ayuda mucho a llegar a las comunidades que no tiene un fácil acceso. ” Todas ellas, mujeres indígenas que hallaron en el canto, la poesía, las danzas, la música, las artes plásticas, la fotografía, el video, la narrativa… vías para expresarse, para difundir su pertenencia a una identidad indígena. Artes escénicas con mujeres Rarámuri. Foto: Jorge Vargas/Conaculta |
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Escrito por Beatriz Bassino el 09/07/2011
Unas mujeres tejen la reconstrucción de un pueblo
Es sábado por la tarde en un deshabitado Santiago de Lucanamarca, u n pueblo que es cabeza del distrito municipal del mismo nombre enclavado en la vertiente oriental de Los Andes a 3. 490 metros sobre el nivel del mar, entre valles profundos y escarpadas montañas de la provincia de Huanca Sancos, en la región de Ayacucho, en el sur peruano. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 09/07/2011
Unas mujeres tejen la reconstrucción de un pueblo
Es sábado por la tarde en un deshabitado Santiago de Lucanamarca, u n pueblo que es cabeza del distrito municipal del mismo nombre enclavado en la vertiente oriental de Los Andes a 3. 490 metros sobre el nivel del mar, entre valles profundos y escarpadas montañas de la provincia de Huanca Sancos, en la región de Ayacucho, en el sur peruano. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 11/07/2011
Jun 02 2010 Published by Mujeres at 4:23 pm under Uncategorized En el mes sagrado de la Pacha Mama (del año 2008) tuvo lugar un encuentro muy especial, soñado y compartido por muchos seres de luz que realizaron juntos la ceremonia ancestral que une a todos los seres, de todos los colores y todos los cantos, de todos los rincones del mundo, con la conciencia creadora de vida de nuestra Madre Tierra. Encuentro de Mujeres Medicina para sanar con la energía femenina del agua y los cantos de la tierra junto al fuego sagrado y el aliento del viento, el inicio de un nuevo tiempo, el de sanar al mundo con la medicina de la Tierra. Fueron tres días de aprendizaje total, de sanación, ayni, arte, reencuentros y regalos, de grandes danzas circulares bajo las estrellas y de muchos niños brillantes jugando y aprendiendo alegres junto a los mayores. La organización del encuentro fue admirable por la dulce energía femenina que le dio belleza, armonía y mucha paz a la sanación compartida junto al río San Marcos y entre los algarrobos del monte. El encuentro contó con una programación de lo más variada y enriquecedora. Desde que la abuelita Asencia inició el fuego sagrado se sucedieron una serie de actividades y talleres que fueron aprovechados por una multitud de gente entusiasmada por aprender que se fue sumando al encuentro hasta llegar a casi 500 personas, también hubo feria abierta de artesanías, medicinas y alimentos de la región y camping libre para todos y mucha hoja de coca sagrada de Perú y de Bolivia para compartir con la familia de Argentina. Asencia presentó la medicina, el arte y los ikaros shipibo, luego se presentó la terapia Homa, el parto respetado y sanador presentado por la Red Latinoamericana y del Caribe por la humanización del parto y del nacimiento, el proyecto educativo Comunidad y Escuela, el poder de nuestros ciclos y las toallitas y pañales ecológicos de Berenice y para finalizar el primer día se proyectó la película de Holly Wissler sobre los Q’eros, “Kusiska Waqashayku” Con pena y Alegría Cantamos. El segundo día se inició con una ceremonia ayurvédica de sanación de la Atmósfera con terapia Homa y con danzas circulares guiadas por Fleur Barragán de Traslasierra en la gran piscina del camping. Luego un taller de coplas a la Pacha a cargo de Isabel Ramos de la provincia de Salta. La influencia de la luna en las emociones, psicooncología y la trascendencia del sufrimiento. El hilado y el tejido en la tradición Wichi por Gerónima Prácedez de la provincia del Chaco. Y nuevamente para finalizar se proyectó una película, esta vez fue el documental Shipibo Conibo que fue disfrutado y comentado por la audiencia con Asencia y su hijo Juan. El tercer día fue muy emocionante, el día de cierre de un encuentro maravilloso, amanecer con terapia Homa, ikaros ancestrales de la selva, preparación de medicina, confección de la muñeca sagrada y sanación de la niña interna. Una gran danza circular de dos círculos bajo las estrellas y el cierre con la despedida del fuego en círculo de agradecimiento. Todo fue una gran ceremonia de sanación y agradecimiento por tres días y los visitantes fueron agasajados por la atención maravillosa de las hermanas a cargo de una cocina mágica llena de aromas y sabores autóctonos, siempre abierta a compartir los más ricos mates, tesitos y pancitos caseros. Este encuentro fue organizado por el Área de Cultura de la Municipalidad de San Marcos Sierra, a cargo de Stella Maris Furfaro con el apoyo del Intendente Alejandro Alarcón y el auspicio del Gobierno y la Secretaría de Cultura de la Provincia de Córdoba. En el corazón de la tierra de los llamados Comechingones, las culturas Camiare y Henen que habitaron estos montes desde tiempos ancestrales, se recordó la vida y el arte de las abuelas medicina y los maestros agricultores. Gracias a las Mujeres, a ellos se les rindió este hermoso homenaje por la sanación del Planeta Tierra. Y la sanación sigue caminando por estas tierras y continuará aquí en la medida que recordemos y honremos a los ancestros sanadores que habitaron todos los rincones de la Pacha Mama. El camino es la unión de todos, para compartir el conocimiento y sanarnos unos a otros para sanar a la Madre Tierra. Y esa fue la enseñanza de Asencia cuando visitamos la “Casa de Piedra” junto al Río Quilpo. Ella cantó un Ícaro especial para los ancestros medicina y nos dijo que teníamos que proteger mucho esa casa sagrada de las abuelas y los abuelos, y que nos juntásemos siempre a recordarlos y agradecerles su presencia. Que así ya no haría falta la presencia de Asencia para realizar la sanación, que invitando y agradeciendo a los ancestros, su medicina se manifestaría para todos y para siempre. Asencia, Juan, Lila y Ale. |
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Escrito por Frank Diaz el 11/07/2011
Nota: el moderador me invitó a darme de baja, dice que por los reportes de personas como Nuria. Gracias por la buena leche, abur. Ah, si algún día necesitan una información verificada sobre América indígena (no recorta y pega, como se estila por acá), no duden en dirigirme sus preguntas a alguna de estas direcciones: Http://www.facebook.com/pages/Academia-de-artes-y-ciencias-de-la-toltequidad/129127433833774 Http://www.facebook.com/pages/Academia-de-artes-y-ciencias-de-la-toltequidad/129127433833774 |
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Escrito por Nuria Cugota Gomez el 11/07/2011
Declaración: Mujeres Indígenas y agua
Mujeres de diferentes pueblos indígenas a nivel Latinoamérica (Abya Yala) se reunieron en el Quinto Seminario Internacional “Mujeres Indígenas y Agua” en Bogotá el 18 y 19 de mayo del 2011, con el objeto de compartir diferentes visiones y experiencias sobre el valor del agua en los pueblos indígenas y en especial una mirada desde el rol de la mujer indígena impulsadoras del pervivir de los pueblos indígenas DECLARACIÓN: MUJERES INDÍGENAS Y AGUA Quinto seminario Internacional Vida, energía, protección, espiritualidad: es el agua Mujeres de diferentes pueblos indígenas a nivel Latinoamérica (Abya Yala) y diferentes participantes; Autoridades, hombres y mujeres, académicos, padres de familias, ambientalistas, estudiantes, Comunicadores, entre otros, reunidos en el Quinto Seminario Internacional “Mujeres Indígenas y Agua”, con el objeto de compartir diferentes visiones y experiencias sobre el valor del agua en los pueblos indígenas y en especial una mirada desde el rol de la mujer indígena impulsadoras del pervivir de nuestros pueblos indígenas. Teniendo en cuenta el contexto actual, el agua está sufriendo el impacto de la contaminación ambiental, el abuso en su utilización y sobre todo le falta de respeto al significado espiritual que representa para las mujeres indígenas y que en las ponencias en este seminario, declaramos el siguiente mandato: 1. Los conocimientos y saberes tradicionales sobre el agua y sus cambios 2. Estrategia que proponen las mujeres indígenas Latinoamericanas para la preservación del Agua. 3. Amenazas que Impiden la Preservación del Agua. Exigimos: Territorio y contaminan el agua, EXIGIMOS que salgan de los territorios indígenas 3. Invitamos a las mujeres indígenas a seguir compartiendo las experiencias de conservación del agua y madre tierra con otros pueblos indígenas y personas no indígenas. 4. Fortalecimiento de procesos organizativo que hoy las mujeres continúan como una estrategia de reivindicación y protección de su derechos y con ello la protección de la medre tierra. 5. El valor del agua no debe ser orientado a los interese económicos, el agua es vida y un derecho. Considerado como un ser vivo que nos proporciona la vida a todo ser viviente y que nos da vida corporal, material y espiritual. 6. Pedimos a nuestros gobiernos, instituciones internacionales y población en general, el respeto de nuestros territorios y nuestros recursos naturales que han sido utilizados para emprendimiento de proyectos ambiciosos que destruyen nuestro vestigios y lugares sagrados, como ríos, manantiales, lagos, mares, montañas, que fragmenta nuestra historia e identidad provocando el etnocidio de nuestros pueblos. 7. Defensa de nuestros territorios como madre tierra que son: imprescriptibles, inalienables e inembargables. 8. No a la privatización del Agua a través de concesiones programas ni a las Políticas de expropiación de los recursos Naturales. 9. No al T.L.C con la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos. 10. Defensa de las semillas y cultivos ancestrales, no a los transgénicos y monocultivos. 11. Exigimos la desmilitarización en los territorios Ancestrales. 12. No a las contrarreformas de los derechos de los pueblos indígenas. 13. Aplicación de la declaración de los derechos de los pueblos indígenas de Naciones Unidas. 14. No a la privatización de la energía eléctrica y otros servicios públicos y al cobro usurero de los mismos. 15. Exigimos a los medios masivos de Comunicación, información veraz, objetiva y real de los procesos de los Pueblos y Naciones. PERVIVENCIA Y LA DIGNIDAD DE LAS NACIONES Y PUEBLOS SON INNEGOCIABLES |
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Escrito por Beatriz Bassino el 15/07/2011
Son especialmente las mujeres las que producen la cantidad necesaria de alimentos calóricos. Los campos de cultivo, sembrados en un radio medio de cuatro a seis kilómetros de la aldea, son administradas por ellas. Cada familia posee sus propios campos de cultivo, en donde se siembra, sobre todo, la papa dulce o batata, el maíz, la caña de azúcar, las bananas y la mandioca, extremadamente ricas en calorías. Algunas frutas tropicales, el algodón y el tabaco también son parte de los cultivos. Los Kayapó son exigentes en la selección de las tierras potencialmente fértiles: el oasis ideal debe conformar una porción de selva con una vegetación no muy densa, ubicada a una relativamente corta distancia de un río y situada al pie de las colinas. Los Kayapó distinguen entre los diferentes tipos de terrenos y de bosques. La elección de un lugar conveniente para establecer una nueva aldea o campo de cultivo no se decide precipitadamente. Los especialistas examinan cuidadosamente la tierra, su color y composición. La vegetación existente se toma también en consideración. Los hombres tienen la dura tarea de cortar árboles para abrir los campos de cultivo. Los árboles son derribados hacia el inicio de la estación seca (mayo) y permanecen allí por algunos meses, hasta el momento en el que acerca la estación lluviosa. La composición del suelo constituye un gran problema en la selva ecuatorial dado que es extremadamente pobre en minerales. Es por ello que, al aproximarse octubre, los Kayapó queman los árboles cuya madera ya está seca. Los minerales que en ellas se concentran permanecen dentro de las cenizas, conformando una capa pasible de ser utilizada como abono. Luego de la quema, las mujeres inician la siembra. Se cultivan muchas variedades de plantas en círculos concéntricos. Ese manera mixta de sembrar presenta un cierto número de ventajas; por ejemplo, las plantas de hojas grandes protegen el suelo de las lluvias torrenciales así como del resecamiento, de la misma manera, otras plantas más altas protegen el suelo del sol abrasador. Algunas siembras se relacionan asimismo con el combate contra los insectos. En los alrededores del campo de cultivo se siembran, generalmente, plantas medicinales. Muchas de esas plantas producen un néctar que atrae una cierta especie de hormigas agresivas, enemigas naturales de los insectos fitofaguitos. Por más que parezca desordenado, el campo de cultivo kayapó esta organizado desde una lógica extremadamente estructurada. Las mujeres se dirigen todos los días al campo de cultivo para recoger las legumbres. La vida de una mujer kayapó es un tanto monótona. Pero algunas veces por año, generalmente en la estación seca, pequeños grupos de mujeres se adentran en la selva para juntar frutas salvajes y aceite de palmera. Las excursiones más cortas se extienden por dos días, las mas largas por una semana. Las mujeres, de hecho, nunca se alejan de la aldea, permaneciendo dentro de un radio de casi treinta kilómetros en torno a la misma, territorio con el cual están más familiarizadas y que constantemente es atravesado por cazadores. |
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Escrito por Beatriz Bassino el 19/07/2011
Indígenas misquitas al rescate del ambiente en Honduras Es un grupo de mujeres que asumió la limpieza de la mayor laguna de la zona y las calles de los seis municipios que conforman la oriental Mosquitia. Es una región natural compartida con Nicaragua, cuya parte hondureña tiene 16 mi 630 kilómetros cuadrados. Son madres solteras, ancianas o viudas que se organizaron hace siete años en la Asociación de Mujeres Indígenas Misquitas en la Costa Atlántica (Mimat, Miskito Miskitu Indian Mairinka Asla Takanka en lengua misquita). Actualmente, a Mimat lo integran mil 200 mujeres, distribuidas en los seis municipios y con su sede central en Puerto Lempira, población cabecera de la Mosquitia. Clasifican la basura, la empacan, embarcan y envían hacia una empresa privada con la que tienen un acuerdo para la compra del material. Mimat surgió en 2003 con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además de las barreras culturales, tuvieron que vencer el recelo de las autoridades que se sintieron desplazadas de una de sus funciones. Mimat mantiene limpia la laguna de Caratasca, ubicada en el centro del complejo lacustre que rodea la región. La laguna mide 60 kilómetros de largo por 12 de ancho y es parte de los humedales costeros, los más grandes de la Reserva de la Biosfera de Río Plátano, patrimonio de la humanidad. Además del primer crematorio de desechos, también adquirieron un primer vehículo recolector de basura, que da empleo a tiempo parcial a los equipos rotatorios que se ocupan de su manejo. La Mosquitia es la zona más recóndita de Honduras. Se llega sólo por aire o mar. Su población es de unos 50 mil habitantes. 16 mil de ellos no poseen una tarjeta de identidad porque no están registrados oficialmente. La Mosquitia también ha pasado a ser una región atractiva para las mafias del tráfico de drogas, por su ubicación montañosa, sus playas desoladas y su frontera con el Caribe. (PÚLSAR/ IPS ) |
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