El humo

Namesti
Baja California Sur,...
Escrito por Namesti el 25 de Enero

El humo.

Es mi espacio lo que necesito. Es aquel lugar vacío hecho de sensaciones.

No es el humo ligero ni el efecto de levedad que produce. Es recordar algo lejano, más allá de mil vidas, detrás de las nebulosas.

Usé el humo desde mi tercer lustro hasta diez años después del primer contacto. Esporádico el uso en un principio. Una vez a la semana en el transcurrir del año primo, y diario al cabo del segundo. Una lucha diaria por placer, por recordar. Todos mis empleos fueron para comprarlo. Diario lo hacía. Podía tener una cantidad del tesoro a la mano y no fumarlo por horas sintiéndome perfectamente bien, mas si me sabía sin provisiones, aún bajo la levedad capaz de atravesar el mundo que causa la magnifica droga, llegaban como heladas lenguas escarchadas a lamer mi espalda, la ansiedad, la paranoia y la apatía. Gasté días enteros buscando el lugar hecho de sensaciones. Hubo ocasiones que no dormí y salí a las calles con el alba, bajo el zenit, frente al ocaso. Entre violentos pillos, entre adictos a las drogas que corren rápido, entre violadores y vulgares ladrones. Buscándola. En los barrios antiguos, en los barrios del mar, en los del monasterio e incluso en los peligrosos barrios de la ciudad del cielo. Policías siempre tras de mí. Prisiones, peleas y mi espacio siempre en la bolsa del pantalón, donde debe estar.

“Carpe diem y hedonismo confortante”. Eso fue para mí el humo, eso era el espacio. Viejo recuerdo de niñez. Aquel donde yo a mis seis, un día lluvioso vi dentro de un desagüe cilíndrico colocado al ras de una guarnición de concreto de la empedrada calle frente al hogar de los abuelos. Donde se extendía un jardín con sol radiante y cielo claro, pasto y árboles frutales. Yo, detrás del agujero donde sólo mí pueril brazo cabía. Eso y todos los recuerdos que me hablan del secreto eterno, de la búsqueda infinita. Ahí, guardados en la bolsa de mí pantalón.

Hoy no es así. Dicen que mi mente se nubló y que jamás seré el mismo. Dicen qué es por eso que me encerraron aquí y no puedo salir.

Dicen que fue el humo, dicen que fue el humo.


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