Este trabajo está basado en una interpretación moderna de los puntos de acupuntura que el Dr. Yves Paule presentó en una investigación suya.
La hipótesis siguiente es coherente con los conocimientos actuales que tenemos de la fisiología clásica.
1. El cuerpo es capaz de repararlo todo: (refuerza los huesos, controla las infecciones etc…)
Cada día tiene que luchar contra el desgaste y los incidentes.
A lo largo de los años, el organismo tiene que cuidar el material del cual está constituido para enfrentarse al deterioro natural y a las agresiones de todo tipo. La piel se tiene que renovar todos los días; los tejidos, los cartílagos se restauran continuamente: hay una única excepción, la dentina que recubre los dientes. La reparación no es perceptible al día día, sólo las personas que se fracturan pueden apreciar la recuperación espectacular de los huesos.
2. El cerebro es un ordenador que gestiona todo el cuerpo.
El cerebro ejerce un control sobre numerosos mecanismos fisiológicos.
La homeostasis es la manera que el cuerpo tiene para mantener su equilibrio y su forma original. Hoy en día lo explicamos con el código genético que permitiría a las células reproducirse con el fin de recrear conjuntos coherentes. ¿Cómo las células escogen su diferenciación, su disposición en el espacio corporal? Parece lógico que un director de orquesta centraliza la información y guía el desarrollo celular. El cerebro parece ser con toda evidencia, el único capaz de llevar a cabo esta preciosa tarea. Un circuito vascular deficiente puede en ciertos casos verse sustituido por otro; un agujero en la piel se cicatriza en la mayor parte de los casos sin dejar huella alguna. ¿Cómo las células de las diferentes capas tisulares podrían saber el número exacto de su multiplicación si no son guiadas por un sistema centralizado?
3. Autocuración
Así, explicamos que:
A pesar de que la intervención del acupuntor es puntual en el tiempo, el efecto terapéutico prosigue paulatinamente a lo largo de los días. Ocurre gracias al trabajo del cuerpo que se pone en marcha después de la intervención del médico. Un paciente aquejado de una patología crónica se puede encontrar exhausto durante las dos o tres primeras visitas al terapeuta, sobre todo al principio del tratamiento, como si el organismo esperase esta mediación y se acelerara, aprovechando al máximo sus reservas energéticas. El acupuntor desencadena el proceso de cura en cada consulta, pautando su intervención: establece un calendario de sesiones seguidas en el caso de un problema reciente, pero privilegia unas sesiones espaciadas para tratar las enfermedades crónicas.
Toda la labor de puesta en marcha del restablecimiento de la salud pasa por un sistema inteligente que es ni más ni menos que el propio cerebro del paciente. Las pequeñas agujas hacen una faena incomparable, ya que mandan unas señales concretas al cerebro del paciente que reaccionará adecuadamente hasta conseguir su recuperación total.
Los puntos de acupuntura no tienen existencia física en la piel. Es inútil buscar particularidades histológicas o fisiológicas. Todo pasa por una resistencia eléctrica sistemáticamente baja como lo demostró la tesis del doctor Niboyet (Marsella). Podemos explicar este fenómeno eléctrico con el control de la piel por el cerebro.
Los meridianos de acupuntura son trayectos virtuales que rigen las relaciones de los puntos entre sí y de éstos puntos con los órganos.
La acupuntura restaura el sistema de mantenimiento del organismo cuando éste está defectuoso.
No es un punto de acupuntura estimulado; nos encontramos con un conjunto de puntos precisos que crean una programación, controlada por el cerebro. Con su técnica, el acupuntor condiciona el cuerpo del paciente para que se prepare a la autocuración; sus cuidados tienen un efecto prolongado en el tiempo, a veces perceptible de inmediato pero muy a menudo de forma diferida.
Desde los trabajos de Mayer, Salovey y Capuso de la Universidad de Cambridge (2000), y otros realizados a la misma época en el hospital de Shadyside de la Universidad de Pittsburg (USA), contados por David Servan-Schreiber, aparecieron nuevos datos para curar la depresión, la ansiedad y el estrés con un conjunto de métodos que solicitan más al cuerpo que al lenguaje.
Los principios pueden ser resumidos de esta forma:
Tenemos dos cerebros (nada que ver con la teoría del cerebro izquierdo y del derecho).
- un cerebro emocional, el cerebro límbico que se encuentra al centro
- un cerebro ligado al lenguaje y al pensamiento, el neocortex que envuelve el conjunto.
El cerebro límbico funciona independientemente del neocortex.
Para explicarlo de otra forma, para actuar sobre los problemas psicológicos y somáticos (incluyendo algunos dolores ligados al estrés y a las emociones), las técnicas psicoterápicas que pasan por el habla tienen poquísimos efectos. Nos encontramos con el mismo dilema con la toma de medicamentos clásicos cuya utilidad esencial es relajar al paciente.
Para intervenir sobre el cerebro límbico que está en adecuación de funcionamiento con el sistema nervioso autónomo, el acupuntor pasará por el cuerpo, (recalcando sobre todo que el cerebro límbico posee mecanismos naturales de autocuración).
Sin entrar en más detalles, esto explica y fundamenta la psicosomática y las diferentes técnicas operatorias que implican métodos de relajación y de bio-energía.
Todo lo anteriormente dicho tiene mucho que ver con lo que el Dr. Yves Paule trata en su libro: “Prodigieuses victoires de la psychologie chinoise” (editorial Trédaniel). Pone de relieve las relaciones entre los procesos psicológicos y los puntos cutáneos sobre los meridianos descritos en tratados médicos chinos. También es el fundamento de las clases de dicho profesor.
Recordemos que estos puntos en la piel pueden tener una utilización diferente, según los casos con el fin de obtener objetivos diferentes:
- Buscar modificaciones orgánicas. Es lo que hacen los acupuntores que siguen el « modelo 1958 »
- Actuar sobre blocajes emocionales, fuente de numerosos trastornos psicosomáticos. Es lo que hacen los « tradi-prácticos ». En los dos casos citados, las agujas y los razonamientos son diferentes.
Un saludo a tod@s
Ana