Grupo de Mujeres que aman demasiado
Grupo de Mujeres que aman demasiado

Amar o depender..

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Escrito por ______ el 13/08/2010

El deseo no es dependencia. La apetencia por sí sola no alcanza para configurar la enfermedad de la dependencia. El gusto por la droga no es lo único que define al adicto, sino su incompetencia para dejarla o tenerla bajo control. Abdicar, resignarse y desistir son palabras que el dependiente desconoce.
Querer algo con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí. La persona dependiente nunca está preparada para la pérdida, porque no concibe la vida sin su fuente de seguridad o placer. Lo que define la dependencia no es tanto el deseo como la incapacidad de renunciar a ella.
Si hay un síndrome de abstinencia, hay dependencia. De manera más específica, podría decirse que detrás de toda dependencia hay miedo, y más atrás, algún tipo de incapacidad. Por ejemplo, si soy incapaz de hacerme cargo de mí mismo, tendré temor a quedarme solo, y me apegaré a las fuentes de seguridad disponibles representadas en distintas personas. La dependencia es la muletilla preferida del miedo.
Cierto grado de dependencia emocional es sana y natural para el ser humano, está nos lleva a crear vínculos afectivos con las personas que nos rodean, el problema surge cuando este tipo de dependencia nos afecta en lo personal y nos impide desarrollarnos en la vida como seres independientes y libres.

Alguna vez te has puesto a pensar... De que tienes miedo?... Y lo mas importante... Porque dejas crecer ese miedo dentro de ti?...





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Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí el 13/08/2010

El amor me trae hasta mi misma

Me hace buscar la verdad que libera.

Luego de sutiles desgarros, lloros y penas

Regreso a mi, me reencuentro conmigo

Me libero para seguir en el camino de la vida

Donde soy y aprendo a ser feliz.





Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí el 13/08/2010

Excelente debate querida Ángela

Te felicito!

Un abrazo!


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Escrito por ______ el 17/08/2010






¿AMAR - ENFERMEDAD?

Te amo con todo mi corazón – Sin ti me muero – Toda mi vida eres tu –Eres lo mejor de mi – Sin ti mi vida no tiene sentido – Me haces falta para respirar.

¿Te suenan familiares estas frases? ¿Las has pensado? ¿Las has dicho? ¿Las has sentido desde el fondo de tu corazón?

Desde pequeñas al escuchar esos maravillosos cuentos de hadas donde siempre la princesa busca al príncipe perfecto para lograr su propia felicidad aprendemos a buscar el amor en otra persona y a idealizar a la persona que en algún momento nos hará inmensamente felices y nos dará todo aquello que soñamos tener y después con el ejemplo de nuestros padres, de los tíos, nuestros abuelos, vecinos etc. Vamos teniendo una idea errónea de los que son las relaciones de pareja, por lo general poco estables, poco cariñosas, llenas de control y de culpa, tal vez violencia y amargura..

Luego crecemos y por fin llega ese día tan esperado por nosotras de encontrar a nuestro propio “príncipe azul” ¿Y que sucede? Nos desvivimos por atenderlo, por cuidarlo, por apapacharlo, por cocinarle y por controlarlo ,es decir seguimos los mismos patrones de conducta aprendida en los cuentos en la casa, con la familia y en el medio ambiente que nos rodea.

Mal acostumbramos a nuestra pareja a que dependa de nosotras que somos las mejores, las más perfectas, las idóneas para ellos. A la par sentimos que sin ese hombre: nuestra pareja; no podríamos vivir.
Nos olvidamos de nuestra persona, de nuestros sueños e ilusiones para dar todo lo que tenemos o incluso lo que no tenemos al “hombre de nuestra vida “con tal que nunca nos abandone.

Hasta que un día el empieza a tratarnos mal, se harta del control, se amarga con tanta dulzura y no sabemos que pasa si siempre hemos sido tan buenas tan perfectas tan... Todo.

En su libro “Las mujeres que aman demasiado ” Robin Norwood nos dice que :

- Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado.
- Cuando la mayoría de nuestras conversaciones son acerca de él , de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos y cuando casi todas nuestras frases comienzan con “el.. ” estamos amando demasiado.
- Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires como problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su psicoterapeuta , estamos amando demasiado.
- Cuando no nos gustan muchas de sus conductas valores y características básicas, pero las soportamos con la idea de que, si tan solo fuéramos lo suficientemente atractivas y cariñosas, el querría cambiar por nosotras, estamos amando demasiado.
- Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, quizá, nuestra salud e integridad física, sin duda estamos amando demasiado.

¿Es posible que nuestras ganas tan grandes de amar, nuestros sueños de amor, nuestra desesperación por tener la pareja soñada se pueda convertir en una adicción?


Ser adicto a una persona es algo que solo se puede solucionar en el momento de que como cualquier otra adicción aceptamos que existe este problema y nos hacemos cargo de el.
Detrás de cada obsesión esta el miedo, el miedo de no ser amadas como deseamos, de que nos abandonen, de perder esa vana ilusión de pensar que ese hombre va a solucionarnos nuestros grandes problemas de la vida, que se haga cargo de nuestros miedos. Y al no lograrlo esos mismos miedos y obsesiones se vuelven tan parte de nosotras que el dar amor para recibirlo de la misma manera se convierte en la meta más grande que da sentido a nuestra existencia. Desgraciadamente si esto no da los resultados que esperamos lo único que hacemos es AMAR MAS.. AMAR DEMASIADO.
Cuando al fin tomamos el control de nuestras vidas, aprendemos que para dar y recibir amor primero debemos amarnos a nosotras mismas y que nadie tiene la culpa de lo que nos sucede sino que nosotras con nuestras actitudes y miedos hemos atraído esas experiencias y que siempre de una experiencia podemos aprender.



Maria Del Rosario
Lic derecho univerisdad autonoma de co...
Escrito por Maria Del Rosario el 17/08/2010

UUFFFFFFF Angela, muchas gracias por este espacio, me hiciste recordar algo de mi niñez, algo que aun duele, pero gracias a Dios va dismuniyendo a medida que uno saca y saca todo lo que trae dentro.
Sabes, me considero una persona que aman demasiado, pero obvio hasta ahora comprendo ese amor tan obsesivo, gracias a Dios que me guio por el camino de la lectura
de los grupos de los cuales pertenezco he avanzado poco.
En mi casa de pequeña, nuna tuve apapachos, cariños, comprension, un "TE QUIERO" etc
por ende a la hora de casarme senti esa necesidad de ser amada, repetada, valorada y
obvio trataba de hacer todo lo mejor por el y para el, me obsesione tanto con mi marido
que deje de vivir mi propia vida, por vivir la de el, dejaba de hacer muchas cosas porque
a el no le molestara, me enferme tanto, incluso hubo hasta golpes por parte de el, muchos
absusos, fisicos, emocionales y de mas y claro existia ese MIEDO del cual hablamos todas
pero que tipo de miedo es eso que sentimos.
Ahora comprendo porque me escogi a un hombre asi, a estas alturas del partido mi padre
es y seguira siendo asi, de energico, estricto, abusa mucho de mi mama emocionalmente
recarga con todo cuando no le salen bien las cosas, tambien ese herede de el, se enoja
hasta porque pasa una mosca, ja ja ja ja que ironia y asi es mi marido ja ja ja
Pero gracias a Dios y a todos estos foros y grupos de autoayuda voy identidicando las cosas entre la misma enfermedad.

Gracias por estar y compartir

Besos

MArylu


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Escrito por ______ el 22/08/2010

El apego es adicción

Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el autorespeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente. Cuando el apego está presente, entregarse, más que un acto de cariño desinteresado y generoso, es una forma de capitulación, una rendición guiada por el miedo con el fin de preservar lo bueno que ofrece la relación. Bajo el disfraz del amor romántico, la persona apegada comienza a sufrir una despersonalización lenta e implacable hasta convertirse en un anexo de la persona "amada", un simple apéndice. Cuando la dependencia es mutua, el enredo es funesto y tragicómico: si uno estornuda, el otro se suena la nariz. O, en una descripción igualmente malsana si uno tiene frío, el otro se pone el abrigo.







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Escrito por ______ el 23/08/2010


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Escrito por ______ el 25/08/2010

Muchos estudiosos determinan que el apego y las relaciones tempranas con la familia, especialmente con los padres, influyen de manera decisiva en la personalidad.

De adultos la cosa se complica. El apego en los adultos se caracteriza por miedo a la libertad y es entonces cuando perdemos el poder interior.

Por lo que se podría decir que cuando sentimos apego nos volvemos dependientes de una persona, de un evento, de una circunstancia, como una seguridad exterior, no como un punto de apoyo interior.

La importancia de la independencia emocional

El apego muchas veces nos hace perder el poder, porque nos hace perder el punto de apoyo interior y este es autonomía.

La autonomía es la condición fundamental de la personalidad. Solamente cuando somos autónomos, nos aceptamos, nos reconocemos, somos dueños de nuestra vida, poseemos el control.

¿Qué es el apego negativo?

El apego negativo lo llamamos rechazo o aversión y hace referencia al resentimiento.

El apego no solo es la dependencia de otro, el apego siempre es la dependencia de un sentimiento. Los apegos se dan en el campo emocional.

¿Soy dependiente emocional?

Una relación es de apego si produce sufrimiento, no hay sufrimiento sin apego. La condición del sufrimiento es el apego.

De tal manera que la mejor manera de unirse es, paradójicamente, liberarse. La mejor manera de encontrarse es desaparecerse. La mejor manera de no rechazarme es, paradójicamente, aceptarme a mí mismo.

Si yo te necesito a ti para llenar mis vacíos, pobre de ti y de mí, porque te voy a atrapar en la una prisión de sentimientos llenos de oscuridad y tristeza.


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Escrito por ______ el 31/08/2010






Si tu no estas aqui. (Rosana) Dependencia emocional...



No quiero estar sin ti
Si tú no estás aquí me sobra el aire
No quiero estar así
Si tú no estás la gente se hace nadie
Si tú no estás aquí no sé
Que diablos hago amándote
Si tú no estás aquí sabrás
Que Dios no va a entender por qué te vas

No quiero estar sin ti
Si tú no estás aquí me falta el sueño
No quiero andar así
Latiendo un corazón de amor sin dueño


Clara Lorena Ruiz
Enfermera pencionada enfermeria
Escrito por Clara Lorena Ruiz el 31/08/2010

Querida angela gracias por invitarme a este maravilloso debate y interesante......

Muchas personas viven atrapadas en relaciones afectivas enfermizas de las cuales no pueden, o no quieren, escapar. El miedo a perder la fuente de seguridad y/o bienestar las mantiene atadas a una forma de tortura pseudoamorosa, de consecuencias fatales para su salud mental y física.

Con el tiempo, estar mal se convierte en costumbre. Es como si todo el sistema psicológico se adormeciera y comenzara a trabajar al servicio de la adicción, fortaleciéndola y evitando enfrentarla por todos los medios posible. Lenta y silenciosamente, el amor pasa a ser una utopía cotidiana, un anhelo inalcanzable. Y a pesar del letargo afectivo, de los malos tratos y de la constante humillación de tener que pedir ternura, la persona apegada a una relación disfuncional se niega la posibilidad de un amor libre y saludable; se estanca, se paraliza y se entrega a su mala suerte.

No importa qué tipo de vínculo tengas, si realmente quieres liberarte de esta relación que no te deja ser feliz, puedes hacerlo. No es imposible

El realismo afectivo sugiere que debemos partir de lo que verdaderamente es nuestra vida amorosa. Lo que es, y no lo que nos gustaría que fuera. Si logramos comprender la relación en el aquí y ahora, sin pretextos ni evasivas, podremos tomar las decisiones acertadas, generar soluciones o comenzar a despegarnos.
un afectoso abrazo y besitos de claris.......


Atzayari Hernandez
Lic. en enfermeria y gineco obstetrici...
Escrito por Atzayari Hernandez el 31/08/2010

Angela yosiento que para mi es que lo que es dependencia es malestar porque siempre que dependemos de alguien o algo no estamos liberadas siempre tendremos que estar atadas a algo pero por eso existe la liberacion yo me siento libre y a la vez muy dependiente de mi trabajo y mi vida pero soy libre porque puedo hacer lo que yo quiera disculpa si la idea la cambie o no llegue a lo que querias pero esa es mi forma de sentir gracias por invitarme a este debate.


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Escrito por ______ el 02/09/2010

A todas...


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Escrito por ______ el 02/09/2010

Somos responsables en un ciento por ciento de todas nuestras experiencias.

Todo lo que pensamos va creando nuestro futuro.

El momento del poder es siempre el presente.

Todos sufrimos de odio hacia nosotros mismos y de culpa.

En nuestros peores momentos, pensamos: «Yo no sirvo... ».

No es más que una idea, y una idea se puede cambiar.

El resentimiento, la crítica y la culpa son las reacciones más dañinas.

Liberar el resentimiento llega incluso a disolver al cáncer.

Cuando nos amamos realmente a nosotros mismos, todo nos funciona en la vida.

Debemos dejar en paz el pasado y perdonar a todos.

Debemos estar dispuestos a empezar a amarnos.

Aprobarse y aceptarse a sí mismo en el ahora es la clave para hacer cambios positivos.


Somos nosotros los creadores de todo lo que llamamos «enfermedad» en nuestro cuerpo.


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Escrito por ______ el 05/09/2010

El amor mueve al mundo y la dependencia lo frena. Luchar contra ese apego entre adultos no es reprimir los deseos naturales, sino fortalecer la capacidad de poder soltarse, si por la razón que sea, hay que soltarse alguna vez . Lo contrario al apego, el desapego psicológico, no es dureza de corazón, indiferencia o insensibilidad, ni tampoco desamor, sino una manera sana de relacionarse basada en la independencia afectiva, no posesividad ni exclusividad y la no “adicción” patológica a ningún lazo afectivo . La persona que desarrolla sus relaciones afectivas, su amor, de forma libre y emancipada (no patológicamente apegada), no considera que deba destruir la propia identidad en nombre del amor,… pero tampoco promociona el egoísmo y la deshonestidad y es capaz de controlar sus íntimos temores a un posible abandono o agotamiento de la relación.

Ahora bien, repito, este " desligarse" psicológicamente no es fomentar la frialdad afectiva, ni mucho menos, … por supuesto que el desapego no consiste en estar permanentemente preparado/a para salir corriendo a buscar un sustituto afectivo, con ocasión de cualquier ruptura, sin tener la mínima sensación de tristeza, angustia o malestar por la pérdida, … pero sí defender el afecto sin opresión, amar sin esclavizarse, una cosa es defender los lazos afectivos y otra muy distinta es ahorcarse con ellos . Hay personas que se ofenden si su pareja no se angustia con su ausencia, hay otras que se desconciertan si su pareja no siente celos, hay otras finalmente que no soportan que su pareja pueda tener fuertes lazos afectivos con otras personas… Todo eso no es más que miedo e inseguridad personal y ambas cosas son muy difíciles de manejar en una relación "sana".

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Escrito por ______ el 08/09/2010

Depender de la persona que se ama es una manera de despilfarrar la propia vida donde son regalados irracionalmente nuestro amor propio, el respeto por nosotros mismos e incluso nuestra esencia.

Entregarse al otro es un acto de cariño desinteresado, pero si en esa entrega está presente el apego, no es mas que una manera de rendirse por el miedo a perder lo bueno que tiene la relación. Siempre necesitamos a quien amamos, pero si esa necesidad se convierte en algo inhumano, en algo enfermizo, nos hace esclavos de ella, nos convertimos en un apéndice de la persona amada, no en un verdadero compañero.

Cuantas veces nos hemos escuchado a nosotros mismos decir frases como: "Mi existencia no tiene sentido sin ti". " Vivo para el" "Ella lo es todo para mi" " Si me faltaras me moriría" "Que haría yo sin ti" "Te necesito"...... Declaraciones de amor que han brotado de nuestro corazón palpitante por comunicar afecto. Realmente no son muestras de amor verdadero. El amor no debe estar contaminado de adicción.

En muchos casos las personas son incapaces de poner fin a una relación perjudicial. En otros el freno es la sensación de perdida o de abandono. No se resignan a la ruptura, permanecen inexplicablemente en una relación absurda. Muchas otras personas se aferran a que aun le aman. Y mi consejo es que una persona no debe esperar a desenamorarse para terminar la relación. Las personas adictas necesitan aprender autocontrol para que aun necesitando la droga, sean capaces de luchar con la urgencia. Lo mismo ocurre tanto con la adicción afectiva, la comida, el sexo o las sustancias. Hay que alejarse de ese placer momentáneo para disfrutar a medio plazo de una satisfacción mayor, liberarse de esa esclavitud. Cuando uno comienza a independizarse, descubre que lo que lo que sentías por el no era amor, sino una forma de adicción psicológica. Hay que liberarse de el o de ella sintiendo que lo quiere, pero que no le conviene.

Algunas personas sufren la necesidad de tener la seguridad de tener a alguien, así fuera una compañía espantosa.
http://www.psikologia.com/dependencia. Htm



Felipe F S
Madrid, España
Escrito por Felipe F S el 09/09/2010

Gracias, con que pocas palabras lo has explicado.
Y no solo somos dependientes en las parejas, sino en las amistades y en lazos familiares.

Yn saludo


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Escrito por ______ el 09/09/2010

Bienvenido Felipe, si, dependemos de todo, hasta de nuestros propios miedos internos, nuestro pensamiento gira en torno a eso y no nos permite salir del circulo vicioso. Pero afortunadamente cuando empezamos a darnos cuenta podemos ir cambiando nuestra mente en funcion de encontrar una salida, cambiando nuestros pensamientos y haciendolos positivos, imaginando como es la vida que queremos vivir. Te invito a seguir descubriendolo y compartiendo con nosotros.
Saludos, Angela


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Escrito por ______ el 11/09/2010

El deseo no es apego

Querer algo con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí lo es. Tener deseo no es estar apegado. Pero cuando no puedes dejar de tener lo que deseas, el sexo, el amor de tu pareja, la adulación o admiración de la misma, entonces no lo tienes bajo control, es adicción.

Una persona apegada nunca estará preparada para la perdida, no entiende la vida sin su fuente de seguridad o placer. Si hay síndrome de abstinencia, hay apego.

Y detrás de todo apego está el miedo. Y el miedo esta originado por algo mas que aun está detrás. Si tienes miedo a deprimirte cuando te quedas solo, estarás apegado a quien te haga compañía.

Ser desapegado, no es ser indiferente

El Desapego no es amor, sino una manera sana de relacionarse con independencia, no posesividad y sin adicción. La persona no apegada es capaz de controlar sus temores al abandono, no considera que deba destruir la propia identidad en nombre del amor, pero tampoco promociona el egoísmo o la frialdad. Desapegarse no es salir corriendo a buscar un sustituto afectivo, volverse un ser carente de toda ética. Una relación libre da paso a la ternura, deshaciéndose de la posesividad, de los celos y de cualquier emoción egoísta. No podemos vivir sin afecto, pero sí podemos amar sin esclavizarnos. Una cosa es defender el lazo afectivo y otra ahorcarse con el. El Desapego es la forma de amar sin miedo, sin miedo a estar solos, a que nos abandonen, a que nos engañen, a no poder tirar solos..... http://www.psikologia.com/dependencia. Htm (continuacion)



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Escrito por ______ el 13/09/2010






EL AMOR: AMOR DEPENDIENTE

Una paciente hacía la siguiente descripción de su 'relación amorosa':

Llevo doce años de novia, pero estoy comenzando a cansarme... El problema no es el tiempo, sino el trato que recibo... No, él no me pega pero me trata muy mal...

(Las líneas anteriores, y las subsiguientes, son parte de la experiencia de uno de los más prestigiados psicoterapeutas vivos: Walter Riso. En estos tiempos que festejan al amor con obsequios, detengámonos en algunas páginas que, generoso, Walter regala a las y los lectores de toda mujer. Com)

Los expertos afirman que la mitad de la consulta psicológica se debe a problemas ocasionados o relacionados con dependencia patológica interpersonal. En muchos casos, pese a lo nocivo de la relación, las personas son incapaces de ponerle fin. En otros, la dificultad reside en una incompetencia total para resolver el abandono o la pérdida afectiva. Es decir: o no se resignan a la ruptura o permanecen, inexplicable y obstinadamente, en una relación que no tiene ni pies ni cabeza.

Me dice que soy fea, que le produzco asco, sobre todo mis dientes, que mi aliento le huele a... (llanto)... Lo siento, me da pena decirlo... Que mi aliento le huele a podrido... Cuando estamos en algún lugar público, me hace caminar adelante para que no lo vean conmigo, porque le da vergüenza...

Cuando le llevo un detalle, si no le gusta me grita 'tonta' o 'retardada', lo rompe o lo tira a la basura muerto de furia... Yo siempre soy la que paga. El otro día le llevé un pedazo de torta y como le pareció pequeño, lo tiró al piso y lo aplastó con el pie... Yo me puse a llorar... Me insultó y me dijo que me fuera de su casa, que si no era capaz de comprar una mísera torta, no era capaz de nada...

Pero lo peor es cuando estamos en la cama... A él le fastidia que lo acaricie o lo abrace... Ni qué hablar de los besos... Después de satisfacerse sexualmente, se levanta de inmediato y se va a bañar... (llanto)... Me dice que no vaya a ser que lo contagie de alguna enfermedad... Que lo peor que le puede pasar es llevarse pegado algún pedazo de mí... Me prohíbe salir y tener amigas, pero él tiene muchas...

Los amores dependientes

¿Qué puede llevar a una persona a resistir este tipo de agravios y someterse de esta manera? Cuando le pregunté por qué no lo dejaba, me contestó entre apenada y esperanzada: "Es que lo amo... Pero sé que usted me va a ayudar a desenamorarme... ¿No es cierto?...". Ella buscaba el camino facilista: el alivio, pero no la cura.

Las reestructuras afectivas y las revoluciones interiores, cuando son reales, son dolorosas. No hay ninguna pócima para acabar con el apego.[... ] Le dije que su caso necesitaba un enfoque similar a los utilizados en problemas de farmacodependencia, donde el adicto debe dejar la droga pese a la apetencia: Lo que la terapia intenta promover en las personas adictas es básicamente autocontrol, para que aun necesitando la droga sean capaces de pelear contra la urgencia y las ganas. En el balance costo-beneficio, aprenden a sacrificar el placer inmediato por la gratificación a mediano o largo plazo.

Lo mismo ocurre con otro tipo de adicciones, por ejemplo la comida o el sexo. Usted no puede esperar a desenamorarse para dejarlo. Primero debe aprender a superar los miedos que se esconden detrás del apego, mejorar la autoeficacia, levantar la autoestima y el autorrespeto, desarrollar estrategias de resolución de problemas y un mayor autocontrol, y todo esto deberá hacerlo sin dejar de sentir lo que siente por él. Por eso es tan difícil.

El drogadicto debe dejar el consumo, pese a que su organismo no quiera hacerlo. Debe pelear contra el impulso porque sabe que no le conviene. Pero mientras lucha y persiste, la apetencia está ahí, quieta y punzante, flotando en su ser, dispuesta a atacar. El desamor no se puede lograr por ahora, eso llegará después. Además, cuando comience a independizarse descubrirá que lo que usted sentía por él no era amor, sino una forma de adicción psicológica. No hay otro camino; deberá liberarse de él sintiendo que lo quiere, pero que no le conviene. Una buena relación necesita mucho más que afecto en estado puro.

El "sentimiento de amor" es la variable más importante de la educación interpersonal amorosa, pero no es la única. Una buena relación de pareja también debe fundamentarse en el respeto, la comunicación sincera, el deseo, los gustos, la religión, la ideología, el humor, la sensibilidad, y cien adminículos más de supervivencia afectiva.

Mi paciente era una adicta a la relación, o, si se quiere, una adicta afectiva. Mostraba la misma sintomatología de un trastorno por consumo de sustancias donde, en este caso, la dependencia no estaba relacionada con la droga sino con la seguridad de tener a alguien, así fuera una compañía espantosa.

El diagnóstico de adicción se fundamentaba en los siguientes puntos:

A) Pese al maltrato, la dependencia había aumentado con los meses y los años.

B) La ausencia de su novio, o no poder tener contacto con él, producía un completo síndrome de abstinencia que, para colmo, no era solucionable con ninguna otra 'droga'.

C) Existía en ella un deseo persistente de dejarlo, pero sus intentos era infructuosos y poco contundentes.

D) Invertía una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para poder estar con él, a cualquier precio y por encima de todo; había una clara reducción y alteración de su normal desarrollo social, laboral y recreativo, debido a la relación; y

E) seguía alimentando el vínculo, a pesar de tener conciencia de las graves repercusiones psicológicas para su salud. Un caso de 'amorodependencia', sin demasiado amor.







El deseo no es apego

De manera más específica, podría decirse que detrás de todo apego hay miedo, y más, algún tipo de incapacidad. Por ejemplo, si soy incapaz de hacerme cargo de mí mismo, tendré temor a quedarme solo, y me apegaré a las fuentes de seguridad disponibles, representadas en distintas personas. El apego es la muletilla preferida del miedo, un calmante con peligrosas contradicciones.

El hecho de que desees a tu pareja, que la degustes de arriba abajo, que no veas la hora de enredarte en sus brazos, que te deleites con su presencia, su sonrisa o su más tierna estupidez, no significa que sufras de apego. El placer (o si quieres, la suerte) de amar y ser amado es para disfrutarlo, sentirlo y saborearlo. Si tu pareja está disponible, aprovéchala hasta el cansancio; eso no es apego sino intercambio de reforzadores. Pero si el bienestar recibido se vuelve indispensable, la urgencia por verlo no te deja en paz, y tu mente se desgasta pensando en él: bienvenida al mundo de los adictos afectivos.

Recuerda: el deseo mueve al mundo y la dependencia lo frena. La idea no es reprimir las ganas naturales que surgen del amor, sino fortalecer la capacidad de soltarse cuando haya que hacerlo.

El desapego no es indiferencia

Equivocadamente entendemos el desapego como dureza de corazón, indiferencia o insensibilidad, y eso no es así. El desapego no es desamor, sino una manera sana de relacionarse, cuyas premisas son: independencia, no posesividad y no adicción. La persona no apegada (emancipada) es capaz de controlar sus temores al abandono; no considera que deba destruir la propia identidad en nombre del amor, pero tampoco promociona el egoísmo y la deshonestidad. Desapegarse no es salir corriendo a buscar un sustituto afectivo, volverse un ser carente de toda ética o instigar la promiscuidad. La palabra libertad nos asusta y por eso la censuramos.

Declararse afectivamente libre es promover afecto sin opresión, es distanciarse de lo perjudicial y hacer contacto en la ternura. Quien decide romper con la adicción a su pareja, entiende que desligarse psicológicamente no es fomentar la frialdad afectiva, porque la relación interpersonal nos hace humanos (los sujetos "apegados al desapego" no son libres, sino esquizoides).

No podemos vivir sin afecto, nadie puede hacerlo, pero sí podemos amar sin esclavizarnos. Una cosa es defender el lazo afectivo y otra muy distinta ahorcarse con él. El desapego no es más que una elección que dice a gritos: el amor es ausencia de miedo.

¿Por qué nos ofendemos si el otro no se angustia con nuestra ausencia? ¿Por qué nos desconcierta tanto que nuestra pareja no sienta celos? ¿Realmente estamos preparados para una relación no dependiente? ¿Alguna vez lo has intentado? ¿Estás dispuesta a correr el riesgo de no dominar, no poseer y aprender a perder? Alguna vez te has propuesto seriamente enfrentar tus miedos y emprender la aventura de amar sin apegos, no como algo teórico sino de hecho?

Si es así, habrás descubierto que no existe ninguna contradicción evidente entre ser dueño o dueña de la propia vida, y amarse a uno mismo. Por el contrario, cuando ambas formas de afecto se disocian y desequilibran, aparece la enfermedad mental. Si la unión afectiva es saludable, la conciencia personal se expande y se multiplica en el acto de amar. Es decir, se trasciende sin desaparecer.

E.E. Cummings lo expresaba así:

Amo mi cuerpo cuando está con tu cuerpo, es un cuerpo tan nuevo, de superiores muslos y estremecidos nervios.

¿Qué dices, te decides a vivir libremente?



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Escrito por ______ el 17/09/2010





Dependencia Afectiva

Así como el dependiente químico, cuyo organismo se desestructura cuando le es retirada la droga, el equilibrio emocional del dependiente afectivo entra en colapso cuando es apartado de la persona de quien se tornó dependiente.

La separación, por abandono o por muerte del ser amado, lo saca de suelo firme y hace que pierda toda la base donde apoyaba su vida.
Cómo se estructura la dependencia afectiva?

En la base de ese trastorno hay una profunda carencia afectiva, una falta de nutrición emocional que se originó en su historia de vida. Padres ausentes, padres negligentes, o aquellos excesivamente rígidos e incapaces de demostrar afecto, están generalmente presentes en la historia del dependiente afectivo.

Todos nosotros aprendemos desde muy pronto, que dependemos de nuestros padres (verdaderos o simbólicos) para tener satisfechas nuestras necesidades básicas. Ese reconocimiento nos lleva a percibir precozmente cómo y cuánto nuestros comportamientos generan una reacción, sea positiva (de estímulo) o negativa (de punición), por parte de aquellos que amamos y de los cuales somos dependientes.

Con el pasar del tiempo, si tenemos un desarrollo adecuado de nuestra autoestima y autoconfianza, esa dependencia se irá diluyendo, y pasaremos a establecer relaciones donde podamos ser reconocidos en el respeto a nuestra individualidad.

Cuando esto no ocurre, el desarrollo emocional se da de forma desequilibrada y la persona seguirá por la vida estableciendo relaciones afectivas donde predominen la inseguridad y la dependencia.

La persona condicionará su comportamiento siempre para obtener la aprobación de aquellos a los que quiere agradar. En los casos extremos, vemos personas sometiéndose a humillaciones, abusos, explotación y toda suerte de faltas de respeto, simplemente para garantizar que el ser amado no las abandone.

Como el único camino para la cura de la dependencia química es reconocer que se trata de una dolencia, para el dependiente afectivo también es esencial reconocer que sufre de un trastorno emocional grave, que pode traerle mucho sufrimiento.

El segundo paso es buscar ayuda, pues solo difícilmente alguien logra vencer el problema. La fuerza de voluntad y el deseo de superar el problema son fundamentales en este proceso. Sin ellos, nada podrá ser alcanzado.

Reconocer sus cualidades y talentos, sin necesitar del aval del otro para sentirse alguien especial, es la meta a ser alcanzada. A partir del momento en que establecemos claramente cuáles son los valores y principios que queremos ver respetados en nosotros, no permitiremos más ninguna forma de abuso o falta de respeto por quien quiera que sea.

Amarse y desear para sí siempre lo mejor, es la única forma de evitar que la dependencia afectiva nos haga rehenes de aquel a quien crees que amas. Muchas veces aquello que creemos que es amor, no pasa de miedo a la soledad y a nuestra incapacidad de ser nuestros propios alimentadores emocionales.

Cuanto mayor sea nuestra capacidad de vivir bien solos, más preparados estaremos para la convivencia con el otro.
Dependencia Afectiva
: Elisabeth Cavalcante :




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