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¿Cómo transmitir valores?

Jes
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 22/06/2009

¿Cómo transmitir valores? Jes RICART

¡Uff! Preferiría responder a otra pregunta ¿No hay una más fácil? Nadie ni nada me obliga a examinarme para complacer a un tribunal con la respuesta de manual o complacerme a mí con una nota. Pero no sé de ningún manual que garantice tal transmisión. Hay tratados de pedagogía al respecto y un intencionalismo voluntarista desde la docencia para que la educación sea ciertamente una educación en valores y la transmisión de una metodología para aprender a aprender. Ambos retos significan poner en cada estudiante la posibilidad para su superación y su crecimiento formativo y humanista. Esa superación no es concebible sin una superación de su brutalidad primaria y de una animalidad agresiva.

El cambio es uno de los conceptos que más ha magnificado el enigma dentro de la psicología evolutiva. ¿Por qué hay unos individuos que cambian y evolucionan y otros permanecen estancos o se degradan? ¿Por qué hay quien se interesa por los fenómenos y por los detalles y quienes se empeñan en ignorar todo cuanto sucede a su alrededor? ¿Por qué hay humanos que se preguntan las razones de las cosas y otros que reproducen miméticos lo que ven hacer sin preguntarse nada?

El tema de los valores es popular y lo es mientras la sociedad predica con contrarios formas de vía que se les oponen. Lo que se dice en el interior de un aula se contradice lo que sucede en el patio de la escuela durante el recreo, lo que se defiende –si se defiende- por un lado se contradice durante la semana con actos de significado opuesto.

Se ha teorizado con abundancia que el aparato psíquico infantil en formación viene moldeado por los imputs contradictorios recibidos de la sociedad adulta. La naturaleza esquizofrenógena de la sociedad los marcará de tal modo que en un porcentaje alto los futuros individuos escisos harán con sus vidas los dramas particulares de existencialidades que pudieran haber sido más dignas y ricas con otras pautas dadas. La duda es si la esquicia de sujeto forma parte de su con naturalidad sea cual sea el entorno cultural o la sociedad moderna que insiste en el culto a la mediocridad es la primera y fundamental responsable en la configuración de personalidades enfermas. No es una pregunta retórica interrogarse sobre lo que va a suceder. El futuro que en principio está en manos de cada generación más joven o tiene la menor garantía de seguridad no solo porque la sociedad adulta ha hecho todo lo posible por fracasar en su época sino porque esa generación más joven crece plagiando lo peor de sus antecesores.

El brutal desajuste entre el poder por hacer y la incapacidad para hacerlo con criterios de exquisitez es tal que desde edades prematuras, mucho antes de los 10 años, se pueden hacer pronósticos fiables de la evolución que le espera a los futuros hombres y mujeres. Se supone que la infancia es la etapa crucial para incidir en valores. La masa de arcilla es dúctil y el alfarero puede ser dios pero fuera de ejemplos típicos de los colegios de órdenes religiosas lo cierto es que desde la infancia los factores de incidencia no paran de crecer y según la naturaleza positiva de los primeros en impactar así será el futuro de esas personitas.

El valor reina de todos los valores prácticos es el de la soberanía personal. Eso es un valor de valores que está impregnado en todos los demás, es el que impide de un crio que se haga un pele o un seguidista del líder de turno o del maestro con métodos dogmatizantes antiguos. El valor de la soberanía es el que da herramientas para conseguir y gestionar recursos. Es el que proporciona estrategias para la auto contención y para la no caída en impulsos. Un impulso es una forma de satisfacción instantánea para cubrir una ansiedad. Cuanto más impulsivo sea un crio menor capacidad de autogestión tiene de sus emociones y sus informaciones y peor pronóstico de futuro tendrá. La educación de este valor pasa por enseñar pautas de contención y de reflexión de datos. Toca repasar mentalmente todos los elementos en juego de un juego para saber jugar.

Para transmitir valores hay que preparar individuos sanos, mentalmente despiertos y frescos, descargados de grabaciones prejuiciosas (la de su entorno de adultos –generalmente- fracasados) que estén en posición de entender el significado de cada mensaje. Es así como el respeto y la deferencia con el entorno y con los demás ira formando a personalidades sanas y seguras y la ausencia de referentes sólidos contributivos en la dignidad y la ética ira formando futuros tiranos.

Los niños que se dice son el futuro ejercen su dictadura a sus anchas desde tiernas edades con impulsos reactivos impositivos cuando no violetos de su voluntad aun en contra de su propia seguridad y desde luego de su educación. Llamar la atención a unos padres que terminan su sobremesa en un restaurant de campo hablando de lo mal que está el mudo mientras sus críos de 6/10 años incordian a otras personas que están en un picnic fuera del establecimiento pero ya en el bosque cercano con lanzamientos de piedras e insultos no es una bronca agradable de dar ni mucho menos de recibir [1] . Que unos niños hagan eso es porque hay algo de los adultos que no lo filtran o incluso lo facilitan. El ser humano no deja de ser bastante mimético y el crio es un ser humano en estado bruto que muestra inclinaciones primarias tales como no soportar la diferencia o provocar situaciones para poner a prueba la tolerancia ajena.

El problema de los deslices inculturales por no decir las agresiones (las molestias intencionadas lo son) siempre coge desprevenido a quien no le entra en la cabeza la lógica del estúpido.( ¡Ba! , son niños puede decir el tipo con el glóbulo ocular colgándole sobre la cara. Bueno, ya han venido a pedir perdón dicen las mamas que no entienden el enfado de las personas molestadas). Con críos de 4 años por no decir de 3 no hace falta convocar un concurso de pitonisas para leerles el futuro.

Nos queda(ba) la opción magistral de invertir en educación para prevenir que dentro de 30 años el mundo siga siendo peor de lo que es ahora ¿Pero se está realmente invirtiendo en ella? Los establecimientos de enseñanza, la alfabetización asegurada de todo el mundo y el reglamento escolar obligatorio hasta una edad mínima no parecen ser suficientes. Hay algo que falla en la cadena de transmisión de los valores. Jeffrey Eugenides dijo de su novela que planteaba el debate sobre cuanto debemos a la naturaleza y cuanto a la educación. La genética es el nombre griego del destino. En cuanto se acude a razones biológicas para explicar el carácter humano parece que se quiera justificar su inclinación irrefrenable por la atrocidad. En cuanto se revisan los patrones conductuales sabemos que los adultos transmiten sutilmente contravalores, aunque esa no sea su intencionalidad y eso incluye a los profesionales de la enseñanza. El ser humano está biológicamente preparado para engendrar pero no mental ni psicológicamente listo para educar. Tal vez porque la educación es algo distinto a instrumentar pautas restrictivas que sean las que sean siempre tienen forma de listas de límites tópicos. La educación es contar con el potencial de enunciados que emanan del propio sujeto. Si los estudiantes (de la vida) del futuro desde su edad infantil son tenidos en cuenta en sus enunciados probablemente o necesitaran imponer a la fuerza su presencia molestando a los demás de formas no respetuosas. La batalla pedagógica no está ganada y la didáctica funcional para asignaturas muy delimitadas no tiene una didáctica tan evidente para la ética y el comportamiento relacional. Walter Mischel propone para tener una psicología del comportamiento saneada y operativa librar al cerebro de la carga de tenérselo que replantear todo a cada momento facilitando procesos de automatización. Eso se hace con criterios. La incorporación de criterios existenciales y la metodología para saberlos elaborar es lo más importante que se puede enseñar para allanar el camino en la transmisión de valores. Por el contrario el dictum del “no debes/no deberás…” sigue fracasando.

El gran problema en el trato relacional con el niño es que ante el no cumplimiento de la pauta todo lo que puede hacer el adulto es caer en el ultimátum, que no deja de ser un chantaje encubierto. Por otro lado ese ultimátum se desprende de la misma naturaleza. Compartir el espacio, el juego, los recursos, el tiempo es posible en tanto que los demás acepten ajustarse a las elementales reglas del respeto. Eso se puede conseguir planteando discusiones (si no hay escapada y el contacto verbal es posible) para repasar el proceso mental que ha llevado a conductas nefastas pero si esa posibilidad no se da la relación se expresa en su naturaleza primaria: la autodefensa de un territorio agredido contra un agresor.

El estatuto de permisividad reinante con los hijos de la abundancia están castrando los potenciales de crecimiento de criaturadas que al saberse los ojos de sus papás los manipulan a sus anchas. Es alarmante la cantidad de mamas jóvenes que sucumben a las tiranías de sus hijos. Como estos son lo más importante de sus vidas (perspectiva muy popular y consensuada pero en si misma discutible) terminan por aceptárselo todo. Desde el punto de vista de ellos saberse los reyes del mambo les permite usar el látigo (simbólico) sin consecuencias graves que los desbanquen de sus puestos.

La pregunta del encabezamiento queda insuficientemente respondida. Los valores humanos son un bien escaso en el plano conceptual y en tanto que teorías populares. Se explotan otras cualidades: simpatía, gancho, argot, musculatura, estatus económico, currículum, sexualidad pero de toda la lista de intereses la lucha por la verdad, la paz, la armonía, la comprensión, el saber…queda bastante a la zaga. Cría cuervos y te sacarán los ojos, cría hijos consentidos e incrementaras la soberbia narcisista en el mundo y por añadidura la perpetuación de una sociedad con predominancia de la crueldad. El querer a tus descendientes no pasa por aceptárselo todo (el querer a cualquier clase de persona y de momento no ha pasado, pasa ni pasará por aceptarlo en todo) sino por discutirle las conductas obviamente inapropiadas.


[1] Anécdota verídica sucedida el mismo dia de hacer este texto, en la fuente junto al oratorio que hay detrás de la masia de Can Sardá en la carretera de montaña por Horta entre Cerdayola y Barcelona.

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Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García el 05/07/2010

POR UNA EDUCACIÓN MORAL, EN VALORES ESPIRITUALES, ÉTICOS…

Declaración de la Comunidad Bahá'í de España

Octubre 2002

Son muchas las voces que desde diferentes ámbitos reclaman una revisión de la educación moral que la haga más visible en la práctica educativa y que esté asentada en unas propuestas que atiendan de manera integrada a las diversas facetas de la naturaleza humana. No en vano, de acuerdo con la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, uno de los derechos más importantes que le asiste a nuestra infancia y juventud es justamente el derecho a la educación moral.

La educación moral -o educación en valores- debe constituirse en instrumento eficaz que capacite a nuestros niños y adolescentes para convertirse en sujetos éticos, es decir, en agentes activos de su propio desarrollo, personas responsables de la maduración de su carácter y de la transformación de la propia sociedad. Este proceso requiere, en justa contrapartida, una sociedad dispuesta a contribuir en todas sus esferas, y no sólo en la educativa, a la realización de ese mismo fin.

Es fundamental fomentar la concurrencia real de los diferentes actores reconocidos de la ecuación educativa. Tanto la familia, en cuanto primera educadora del niño, como los profesionales de la educación, medios de comunicación, o los propios organismos nacionales e internacionales competentes han de contribuir de forma responsable a perfilar una educación moral basada en los valores que sustentan la convivencia humana. Por consiguiente, un primer escollo que debe superarse es el que lleva a declarar impracticable -bien soto voces, o por la vía de los hechos- el consenso que debería perfilar los valores en que se dice creer. Consenso, curiosamente, que de acuerdo con esos mismos actores es pieza fundamental de la convivencia civilizada.

Es preciso reconocer con sinceridad que el puesto que debe ocupar la educación moral en nuestro sistema educativo depende también de la superación de los lastres históricos y generacionales que han llevado a concebir o rechazar la educación moral como mero adoctrinamiento (cívico o religioso), disciplina sustitutiva de la religión, o simple corsé moralizante. Mientras imperen estas imágenes estereotipadas no es de extrañar que la ética o la educación moral apenas se abran paso en el currículum realmente existente.

Al mismo tiempo, parece un hecho cierto que, en la práctica, nuestro sistema educativo sigue primando los contenidos académicos en detrimento de los éticos, sin articular métodos capaces de trascender el mero conocimiento de lo moralmente bueno. Gran parte de la información ética suministrada resulta estéril al no ir más allá de la exposición de teorías. Otra parte resulta nociva pues en el fondo se limita a dar carta de naturaleza a las inclinaciones y deseos más primarios. Además, no abundan ni se potencian los intentos innovadores que conjugan en la práctica educativa la voluntad de actuar, los valores, los sentimientos y el rigor intelectual. Las propias técnicas de sensibilización no alcanzan a inducir cambios en las formas de pensar, sentir y actuar. Es preciso, pues, un marco conceptual y una metodología que permitan convertir las buenas intenciones en buenas acciones.

Todo ello hace que nuestro sistema educativo se vea inerme, o incluso se reconozca neutral, ante hechos sociales que le afectan directa o indirectamente: acentuación de la violencia en general; aumento de la indisciplina escolar; desigualdades en la dotación material de los centros; inestabilidad y precariedad del profesorado; mayores desniveles en el diálogo intergeneracional e intercultural; aumento de las rupturas de pareja; acentuación de psicopatologías emocionales como la anorexia o la depresión; extensión del racismo y fanatismo religioso; mayor presencia de actitudes materialistas y de consumismo irresponsable. Más allá de las demandas educativas que plantea esta realidad, conviene no olvidar, además, que la globalización conlleva problemáticas novedosas con exigencias ineludibles en el plano educativo: atención a la diversidad, multiculturalitas, etc.

* * *

Bahá'u'lláh, fundador de la Fe bahá'í, invita a considerar la naturaleza del ser humano desde una perspectiva espiritual en la que además de reafirmar la dignidad de la persona y su sentido de misión en esta vida, se subrayan los estrechos vínculos entre la educación y al provecho del conjunto de la humanidad:

El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de una educación adecuada le ha privado de lo que posee inherente mente. Mediante una palabra procedente de la boca de Dios fue llamado a la existencia; mediante otra palabra se le guió a reconocer la Fuente de su educación; y aun en virtud de otra palabra más quedaron resguardados su estación y destino. El Gran Ser dice: Considera al hombre una mina rica en gemas de inestimable valor. Sólo la educación puede revelar sus tesoros y posibilitar que la humanidad se beneficie de ellos.

La Comunidad Bahá'í considera que la dimensión espiritual del ser humano es fundamental y que tanto sus capacidades físicas como racionales deben expresar el ingente caudal de nobles ideales acumulado por la humanidad. En palabras de 'Abdu'l-Bahá, el propósito de la religión es la procura "de la felicidad en la vida futura y el refinamiento del carácter en ésta". Por tanto, el objetivo primordial de la educación es nutrir las actitudes y prácticas de modo que liberen el potencial humano y brinden a las personas la oportunidad de alcanzar no sólo un mayor grado de desarrollo técnico profesional, sino también una comprensión de quiénes somos, para qué propósito existimos y, en consecuencia, qué principios habrán de regir en nuestras vidas, pues el ser y el hacer constituyen dimensiones inseparables de la persona. Son éstas preguntas que acompañan inevitablemente a los hombres y mujeres en el curso de sus vidas y a las que tanto la ciencia como la religión, cada una con su especificidad y en diálogo mutuo, tienen el deber de suministrar respuestas congruentes. Ninguna educación podrá decirse plenamente moral si no redunda en una mayor estabilidad emocional y en una auténtica capacidad de aportar al bienestar del conjunto de la humanidad.

De acuerdo con este planteamiento, la educación ha de capacitar a nuestros niños y, en realidad, a todas las personas (educación permanente) para que desarrollen una conciencia o discernimiento morales que les permitan hacer suyos gradualmente los valores que compartimos todos los seres humanos. Ha de ser, por tanto una capacitación, que faculte a nuestros niños y niñas a obtener una clara comprensión de su propia naturaleza espiritual, de su propósito en la vida y de cuál ha de ser su contribución al bien común. La formación moral ha de distinguirse -igualmente- por su poder para que las nuevas generaciones planifiquen su propio modo de vida y sientan que su estilo vital se adecua a sus propios intereses y armoniza con el de los demás. Tal convicción, confianza personal y sentido de libertad responsable no puede ser impuesto a las personas ni tampoco dejarse al azar.

No basta con declarar buenos principios, sino que entre todos los actores educativos deben arbitrarse medios y estrategias prácticas que ayuden a que nuestros niños los incorporen en sus vidas y los trabajen eficazmente durante su ciclo formativo. La educación ha de ser tal que ayude a que nuestros niños y adolescentes crezcan conscientes de sus derechos y responsabilidades, que sean artífices de su propio destino y se conviertan en seres autónomos y técnicamente cualificados; ha de ayudar a que sean consumidores conscientes, personas respetuosas de su entorno natural, caracterizadas por su espíritu de conciliación y diálogo. En definitiva, ciudadanos del mundo comprometidos con la transformación de la sociedad y solidarios con quienes sufren y carecen no por casualidad de estas mismas oportunidades.

Como consecuencia de la estrechísima relación entre el bienestar de la persona y el social, es necesario que los programas de educación moral impulsen procesos individuales y colectivos de transformación, de manera que cada niño pueda desarrollar los conceptos, valores, actitudes y habilidades que le permitan tomar decisiones y desplegar patrones de creatividad y cooperación en la interacción humana. Elementos clave de éste doble proceso, serán, por ejemplo, el desarrollo de la conciencia de unidad e interdependencia de los seres humanos, el aprecio de la diversidad cultural, la percepción de que el potencial de cada ser humano es imprescindible para llevar adelante una civilización en continuo progreso, y el desarrollo de un fuerte sentido de civismo y servicio comunitario que dé respuesta a las necesidades de la humanidad.

La estrecha relación entre el desarrollo moral de la persona y el cultivo de la dimensión espiritual del ser humano hace imprescindible que la escuela se ofrezca como mirador privilegiado desde el que acceder a los frutos históricos del esfuerzo humano en toda la riqueza y variedad de sus culturas. En este sentido, debería propiciarse el que nuestras niñas y niños valoren y aprecien el patrimonio espiritual y religioso de la humanidad, conozcan y aprecien los monumentos literarios y artísticos de las grandes religiones del mundo, y entiendan la dinámica de diálogo ínter cultural e ínter religioso al que está abocado nuestro planeta. La tolerancia sin reconocimiento es más bien indiferencia. Más aún, los valores humanos no pueden entenderse al margen de la historia y de la dimensión transcultural e interreligiosa que asume la realidad contemporánea. Preparar a nuestros hijos e hijas para los desafíos inherentes a esta tarea civilizadora es parte fundamental de la pacificación y planetización de los asuntos humanos (COMUNIDAD BAHÁ'Í DE ESPAÑA).


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 05/07/2010

La educación moral y la transmisión de valores es un campo definicional inmenso que no remite a una parámetro estable. Incluso “moral” es un término semánticamente equivoco por la carga de lesividad que ha contenido históricamente según la ideología dominante que lo ha manejado. En cuanto los valores lo que para unos lo son para otros son antivalores. El esfuerzo de la humanidad entera en dotarse de instrumentos jurídicos de explicitación de los valores pero por ahora no hay un consenso universal. La historia de la ética demuestra su denigración. Ni siquiera la definición de lo humano remite a un parámetro tan unívoco. Lo humano contiene lo peor de la humanidad (solo un humano es capaz de torturar a otro, ningún otro animal lo hace para sonsacarle información o para que renuncie a sus ideas, obvio) y también lo más excelso (la creatividad sublime, el arte, el amor y la filosofía). La propuesta de Baha’u’llah, entre otros ,de considerar el epicentro de lo humano desde su vertiente espiritual es en cierto modo el reconocimiento del fracaso de protohumanismo. El humanismo concibió un tipo de ser humano inexistente que quedó como propuesta para su rediseño. El desiderátum del hombre espiritual deja en la indeterminación el significado exacto de su comportamiento, y el concepto del hombre humanista (plural, holístico, integro, solidario…) lo ha demostrado en el más absoluto de los fracasos. (un saludo jesus rafael)


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 05/07/2010

No hay enseñanza posible sin una disposición subjetiva para el aprendizaje. La enseñanza es el puente de comunicación de lo objetivo con lo subjetivo a través de canales o agentes de información y de educación. La transmisión de valores fracasa continuamente ante la refracción de renuentes indispuestos a vivir en concordia con la comunidad humana y con el entorno natural. Cada vez que alguien trata de enseñar valores fracasa con estruendo y pitada general en las gradas si el niñato del momento se cree un sabelotodo y no acepta ni información ni formación.A. Makarenko sostenía que en la Unión Soviética no se concebía una educación sino estaba provista de su funcionalidad dirigida al trabajo. Sin entrar en el factor de la manipulación del potencial de trabajo de los educandos, el criterio conectaba teoría con praxis. La educación de valores actual en las sociedades hiperconsumistas está desligada de su evaluación en los hábitos cotidianos, lo que se aprende en las aulas se desaprende en los patios de recreo, lo que se dice en las escuelas se contradice en las unidades familiares, lo que se publica como proclamas se desmiente en la realidad.


Chiquichoria
Magisterio- educación especial e.u. ma...
Escrito por Chiquichoria el 31/07/2010

¿Qué valores vamos a transmitir? ¿Aquellos que no vivimos?. Generalmente se da por supuesto, que las personas adultas, tenemos una serie de valores que hemos de transmitir a las generaciones más jóvenes. Pero si nos miramos a nosotros mismos, podemos ver que no somos ni el hombre solidario, pacífico, buen ciudadano, etc que queremos transmitir. Creo que los valores de transmiten a través de las pautas de vida, de los comportamientos y hábitos sociales. Mientras no nos esforcemos cada uno de nosotros en SER y VIVIR aquello que queremos trasnmitir, de nada sirve. Saludos.


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 31/07/2010

La noción de la persona íntegra, completa, consecuente, digna, honesta, ética, sincera y combativa parece que ha dejado de ser un ideal universal. Predomina la actividad por la supervivencia, el escalamiento social, el acopio de poder y para alcanzarlo se miente, se sabotea, se destruye, se odia y se castiga a los disidentes. Una legión de perjuros con prosas tóxicas y tradiciones de varios tipos ocupan los escenarios diarios de la existencia social. El hombre ético se ha esfumado y en su lugar queda el sujeto escéptico y timorato tanteando pequeños oasis en los que hacer sus discursos de amor y paz, tratando de vivir y ser su verdad, vigilante siempre de que no lo trinquen para encerrarlo por revoltoso.


Andres Lemoine
Buenos Aires, Argent...
Escrito por Andres Lemoine el 31/07/2010

Los Estados quieren valores de ese tipo?
Gente solidaria, comprometida con los demas seria perjudicial para gobiernos que mantienen en su interior tremendas desigualdades e injusticias.
Sin duda habra que luchar para mejorar la educacion pero sera dificil con gobiernos desinteresados, una television cada vez mas superficial, etc.

Yo tengo compañeros que son padres y cuando los escucho acerca de algunas cosas que hablan o enseñan a sus hijos... Pienso pobres chicos. Si desde la escuela no se contrarresta semejantes enseñansas, nose en donde...


Arthur Morales Perez
Artillero escuela militar
Escrito por Arthur Morales Perez el 31/07/2010

Más que cómo transmitir valores, pienso que es como abrir posibilidades de discusión y dialogo acerca de lo que consideramos valores y muchos otros asuntos de competencia ciudadana.


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 01/08/2010

(un saludo Andrés). Al teorizar la figura organizada de estado nos encontramos con que hay distintos modelos de su estructura a pesar de que sus atributos principales semejantes (en particular a lo que se refiere a control del ejército y de la educación, control del orden público y de la cultura) estén presentes en todos los países del mundo. En la historia de cada país, cada estructura de estado ha evolucionado de manera distinta y no es extraño que los unos entren en contradicción con los otros no ya por razones de pugnas territoriales, que también, sino por visiones ideológicas distintas por lo que hace a sus intervenciones políticas (es así que el emisario de los UYA pueda tirarles de las orejas a los de otros países africanos que convirtieron la descolonización en procesos descarados de corrupciones locales). Esas contradicciones interestatales indican lo demorada que anda la historia humana en progresar y mientras hay propuestas correctas en unas latitudes siguen sin darse en otras, eso demora una judicatura internacional eficaz y mantiene varios países del planeta como santuarios del crimen. Conceptualmente a un estado no le interesa que la sociedad sea libre y madura ya que ese proceso determinaría la extinción de aquel y hace todo lo posible, aunque haga demagogia en dirección contraria, para mantener a las mayorías en la incapacidad crítica y analítica de los hechos. La alternativa a esto es no dejar pasar cada acto oficial y público que sea para alienar a la sociedad, denunciando a todos y cada uno de los protagonistas que priorizan la ignorancia al saber. La alternativa es expulsar de los puestos representativos de la sociedad a los aliados de la industria de la alienación. Es ocrea una paradoja: posiblemente una minoría de la sociedad sea la que le tenga que decir a la mayoría como debe vivir correctamente ya que no lo hace espontáneamente. La lucha social )(y mental) no es solo contra los estados sino sobre todo contra las tradiciones que aquellos no quieren cambiar.


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 01/08/2010

(un saludo Arthur) La discusión sobre valores y su transmisión no son registros distintos. Al revisar (cuestionar y replantear) valores concretos y compartir esa revisión en público ya se está propiciando su transmisión. La diferencia entre un valor ético y un criterio de actuación es que el uno opera como principio universal de defensa mientras que el otro lo hace como metodología adaptativa y variable. Su común denominador es su interdependencia: el mejor criterio de supervivencia es discutible sin una ética que lo regule y el mejor valor ético corre el riesgo de ser un dogma sin un criterio dialéctico que lo engrase para ejercerlo convenientemente en cada contexto diferente.


Arthur Morales Perez
Artillero escuela militar
Escrito por Arthur Morales Perez el 02/08/2010

No entiendo muy bien lo que acabas de escribir. Deberiamos empezar por acalarar primero eso de Valor ético como principio universal de defensa.


Eduardo ...
La verdad narayana,
Escrito por Eduardo ... el 02/08/2010

Como se puede hablar de valores los que son para uno correctos para otros son erroneos. Por ejemplo rescate un texto donde se habla de moral y es un comcepto totalmente distinto al que se entiende en el comun de la maza.

"La conciencia moral es un estado en el cual el hombre siente de una manera inmediata y
total todo lo que siente en general o puede sentir. Y como cada uno tiene en sí millares de
sentimientos contradictorios, que van desde una constatación profundamente escondida de su
propia nulidad, hasta las formas más estúpidas de la infatuación — y de toda clase de terrores
hasta la presunción, la suficiencia y la autoidolatría — sentir todo esto simultáneamente no
sólo sería doloroso; sería insoportable.
6 La ausencia de términos adecuados nos obliga a traducir consciousness por "intuición intelectual" y conscience
por "conciencia moral".
"Si un hombre cuyo mundo interior consiste por entero de contradicciones, sintiese a la vez
todas sus contradicciones, si sintiese súbitamente que ama todo lo que odia, y que odia todo lo
que ama, que miente cuando dice la verdad y que dice la verdad cuando miente; y si pudiese
sentir la vergüenza y el horror de tal mezcolanza — conocería entonces el estado que se llama
«conciencia moral». Un hombre no puede vivir en tal estado; tiene que destruir las
contradicciones o destruir la conciencia. No puede destruir la conciencia, pero si no puede
destruirla, puede hacerla dormir, lo que significa que puede separar en sí mismo mediante
barreras impenetrables un sentimiento de otro, nunca verlos juntos, no sentir- nunca su
incompatibilidad ni lo absurdo de su coexistencia.

"Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es
muy raro. Desde su más tierna infancia, los topes han comenzado a desarrollarse y a
fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones
interiores; por consiguiente, para él no hay el menor peligro de un súbito despertar. El
despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a
luchar consigo mismos, a trabajar sobre si mismos, mucho tiempo y con perseverancia para
obtenerlo. Con este fin, es absolutamente necesario destruir los «topes», es decir, ir al
encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las
contradicciones. Además, la destrucción misma de los «topes» exige un trabajo muy largo, y
un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el
despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los
sufrimientos imaginables.
"Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del
crisol, del que ya hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en
que emprendió el estudio de sí mismo.
"El concepto de «conciencia moral» nada tiene en común con el de «moralidad».
"La conciencia moral es un fenómeno general y permanente. Es la misma para todos los
hombres y no es posible sino en ausencia de los «topes». Desde el punto de vista de las diferentes
categorías de hombres, podemos decir que existe la conciencia del hombre que no tiene
contradicciones. Esta conciencia no es sufrimiento, sino una alegría de carácter enteramente
nuevo, y que somos incapaces de comprender. El despertar aun momentáneo de la conciencia
moral en un hombre con millares de «yoes» diferentes implica obligatoriamente el sufrimiento.
Por tanto, si estos instantes de conciencia se repiten más a menudo y duran cada vez
más, si el hombre no les teme, sino por el contrario coopera con ellos y trata de guardarlos y
prolongarlos, un elemento de alegría muy sutil, un gusto anticipado de la verdadera
«conciencia lúcida» penetrará gradualmente en él.
"El concepto de moralidad no es general. La moralidad está hecha de «topes». No hay una
moral común: lo que es moral en la China es inmoral en Europa y lo que es moral en Europa
es inmoral en la China, lo que es moral en San Petersburgo es inmoral en el Cáucaso y lo que
es moral en el Cáucaso no lo es en San Petersburgo. Lo que es moral para una clase de la
sociedad es inmoral para otra y viceversa. La moral es siempre y en todas partes un fenómeno
artificial. Está hecha de múltiples «tabúes», es decir de restricciones y de exigencias variadas,
algunas veces sensatas en su raíz, otras veces habiendo perdido todo sentido, o no habiéndolo
tenido nunca porque han sido establecidas sobre una base falsa, sobre un terreno de supersticiones
y de terrores imaginarios.
"La moralidad está hecha de «topes». Y puesto que hay topes de todas clases y como las
condiciones de vida varían considerablemente en los diferentes países, en diferentes épocas y
entre distintas clases sociales, la moral así establecida es también muy diversa y
contradictoria. No existe una moral común a todos. Asimismo es imposible decir que hay una
sola moral para toda Europa, por ejemplo. Se dice algunas veces que la moral europea es la
«moral cristiana». Pero ante todo, la idea de «moral cristiana» admite en sí misma un número
muy grande de interpretaciones, y muchos crímenes han sido justificados por esta «moral
cristiana». Luego la Europa moderna no tiene realmente casi nada en común con la «moral
cristiana» cualquiera que sea el sentido que se le atribuya.
"En todo caso, si es la «moral cristiana» la que ha llevado a Europa a la guerra que se
desarrolla actualmente, ¿No sería preferible mantenerse tan alejado como fuese posible de tal
moral?
—Muchas personas dicen que no comprenden el aspecto moral de su enseñanza, dijo uno de
nosotros.
—Y otros dicen que su enseñanza no comporta moral alguna.
— ¡Seguro que no! Dijo G. A la gente le gusta mucho hablar de moral. Pero la moral es una
simple autosugestión. Lo que es necesario es la conciencia. No enseñamos moral. Enseñamos
cómo se puede descubrir la conciencia. La gente no se pone contenta cuando decimos esto.
Dicen que no tenemos amor. Simplemente porque no alentamos la debilidad y la hipocresía,
sino por el contrario arrancamos todas las máscaras. Aquél que desea la verdad no hablará de
amor o Cristianismo porque sabe cuán lejos está de esto. La doctrina cristiana es para los
Cristianos. Y los Cristianos son aquellos que viven de acuerdo con Cristo, es decir que hacen
todo según sus preceptos. ¿Pueden vivir en conformidad con los preceptos de Cristo, aquellos
que hablan de amor y de moral? Naturalmente, no lo pueden hacer; pero siempre habrá
habladurías de este tipo y siempre habrá gente para quien las palabras pesarán más que las
cosas. Sin embargo, hay una señal que nunca falla: quienes hablan de tal manera son hombres
vacíos; no vale la pena perder el tiempo con ellos.
"La moral y la conciencia son dos cosas bien diferentes. Una conciencia nunca puede contradecir a otra. Pero una moral siempre puede contradecir y aun negar fácilmente a otra
moral. Las morales se destruyen completamente unas a otras. Los hombres con «topes»
pueden ser muy morales. Pero sus «topes» pueden ser diferentes; dos hombres muy morales
pueden entonces considerarse el uno al otro muy inmorales. Por regla general esto es casi
inevitable. Cuanto más «moral» es un hombre tanto más estima «inmorales» a los demás
hombres «morales», que no lo son de la misma manera que él.
"La idea de moral está ligada a la idea de buena o mala conducta. Pero la noción del bien y
del mal difiere de un hombre a otro; siempre es subjetiva en el hombre Nº 1, 2 ó 3, y cada vez
es función del momento o de la situación. El hombre subjetivo no puede tener una concepción
general del bien y del mal. Para el hombre subjetivo, el mal es todo lo que se opone a sus
deseos, a sus intereses, o a su concepción del bien.
"Se puede decir que para el hombre subjetivo, el mal en realidad no existe. Para él no existen
sino diversas concepciones del bien. Nadie jamás hace nada deliberadamente por servir al
mal, por amor al mal. Cada uno actúa por servir al bien como él lo entiende. Pero cada uno lo
entiende de diferente manera. Por consiguiente los hombres se despedazan y se asesinan por
servir al bien. La razón es siempre la misma: su ignorancia y el profundo sueño en que viven.
"Esto es tan evidente que aun parece extraño que la gente no piense en ello. En todo caso, el
hecho es que no pueden llegar a esta comprensión, y cada uno considera «su bien» como el
único bien, y todo el resto como el mal. Seria ingenuo y perfectamente vano el alimentar la
esperanza de que los hombres pudieran comprender alguna vez y desarrollar en ellos una idea
general e idéntica del bien.



Roma Ars Longa
Baleares, España
Escrito por Roma Ars Longa el 03/08/2010

Jose Moreno, pues si hubieses leido los aportes -interesantes y con motivos de reflexión- ahora puede que tuvieses un poco más de oro, pero el tiempo ya se escapó....


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 04/08/2010

Hola, un saludo a todoas por seguir el tema. Jes


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 04/08/2010

(gracias por tu comentario Roma, una idea inspirada para ti Jóse Moreno Sanchez) Regularmente chocamos con distintas versiones de quien pretende acabar con las bibliotecas sea de un modo fulminante (el incendio de la de Alejandría, por ejemplo) o de un modo tácito (no usándolas en absoluto y demonizando las lecturas por “pérdida de tiempo”). Regularmente, también, toca reivindicar la palabra y particularmente su forma escrita que la deja documentada y que demuestra un mayor compromiso con su contenido ya que el decir de sus predicados representa a quien los ha anunciado más allá incluso de su consciencia individual. Pero al hablar (y al escribir) participando de innumerables temas polémicos la sensación de no adelantar (mucho menos la de consensuar conclusiones) se hace presencial cuando todo –evidentemente- es opinable y a cada afirmación, sea la que sea, se busca la legitimidad de su contraria. Como que no suele estar pactada a priori una cancha metodológica con la que hablar se confunde todo haciendo del vocabulario un gran magma de equívocos que va a la deriva del entretenimiento más que tras una intencionalidad comprensiva. Es por eso, que después de miles de intervenciones siempre hay alguien que pregunta “ ¿De qué se está hablando? ” o se le tiene que aclarar el marco al que acaba de llegar. Como que resulta que quienes no leen (y no escuchan) las aportaciones precedentes opinan de un modo desligado a lo dicho hasta ese momento, la moviola de las repeticiones es inevitable. En el modo de hablar en concreto ya se está expresando si se actúa con ética o con una falta de ella. Participar de las conversaciones sin escuchar se interpreta como una forma impulsiva y no empática con el sentimiento y el esfuerzo de los demás y esa sí es una forma de peder el tiempo y hacérselo perder a los otros; y eso, eso, es una prueba elocuente de no-ética. La discusión sobre valores (la denominación mas correcta es sobre ética, ya que la de “valores” es ambigua) no está desvinculada del uso ético o no en su participación. Por lo general, los autores/actores de un tema no solo lo hablamos sino que también lo escenificamos y damos muestras in situ de cada cuota de coherencia e incoherencia.


Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García el 05/08/2010

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN MORAL Y ESPIRITUAL DE LOS HIJOS, DE LOS NIÑOS:

Aunque los niños son puros e inocentes, también tienen inclinaciones negativas. Por eso, necesitan una educación que sea amorosa y pacientemente les inculque normas morales. Una educación espiritual y moral adecuada les ayuda a manejar sus inclinaciones naturales y canalizarlas debidamente.

Aprender a leer y escribir, a realizar operaciones matemáticas y adquirir otras destrezas y contenidos académicos es muy importante para el desarrollo de nuestros hijos; sin embargo, desarrollar cualidades morales, tales como la veracidad, la honestidad, la justicia, el amor, la cortesía, el perdón, y la generosidad es mucho más importante, ya que asegura, que al crecer, nuestros hijos utilizarán todos los conocimientos y capacidades que hayan desarrollado para aportar al bienestar de la humanidad, y no para hacer daño. Cuando la educación académica y la educación moral se combinan adecuadamente, el resultado es “luz sobre luz”.

Una educación moral eficaz necesariamente va ligada a una educación espiritual, ya que la motivación más fuerte para actuar

de una manera moral nace del amor a Dios, del deseo de complacerle, y del temor de hacer algo que podría desagradarle y romper la conexión espiritual que se experimenta al vivir ese amor. Se puede ayudar a los hijos a comprender estos conceptos por medio del siguiente ejemplo. Si comparamos el amor de Dios con los rayos del sol que nos calientan en un día frío, nuestras

malas acciones son como las nubes que tapan el sol, haciendo que sintamos frío. Puesto que no queremos sentir frío, no nos

gustarán las nubes. De manera parecida, una vez que experimentemos el amor de Dios en nuestra vida, no querremos hacer nada que lo bloquee y haga que no lo sintamos. Por eso, Bahá’u’lláh exhorta:

Cuando nos esforcemos en la educación espiritual de los hijos, ésta elimina la necesidad de una disciplina drástica, ya que una

educación espiritual adecuada despierta el deseo de actuar bien en cualquier situación , basado en el amor y obediencia a Dios y a los padres. Una educación tal incluye la enseñanza de oraciones, el amor a Dios y el temor a Él, así como el desarrollo de cualidades morales. Esta educación será especialmente eficaz si va acompañada por un amor profundo entre nosotros y nuestros hijos.

Bahá’u’lláh aconseja:

El ejemplo de los padres:

Todos amamos a nuestros hijos y deseamos lo mejor para ellos. Hasta es natural que deseemos que tengan una vida mejor de lo que ha sido la nuestra. Sin embargo, con respecto a lo que es el desarrollo de cualidades y prácticas espirituales, el mejor maestro es el ejemplo. No basta que demos buenas recomendaciones a los hijos. Nosotros mismos necesitamos esforzarnos por practicar lo que estamos recomendando.

Bahá’u’lláh exhorta:

“Tened cuidado, oh pueblo, de ser de aquellos que dan

buenos consejos a otros, pero olvidan seguirlos ellos mismos. ”

Los niños aprenden principalmente por la imitación. Todo lo que viven, miran y escuchan en el ámbito familiar se graba en su ser interior y, tarde o temprano, tiende a manifestarse. Por eso: Si queremos que nuestros hijos confíen en el poder de la

oración, nosotros necesitamos orar con confianza.

Si queremos que digan la verdad, nosotros necesitamos ser veraces y evitar hasta las mentiras piadosas, así como expresiones basadas en falsedades, tales como:

“Si no me obedeces, te comerá el coco. ”

Si queremos que estén libres de la murmuración, debemos tener cuidado de no murmurar, criticar a los demás.

Si queremos que se lleven bien con personas de diferentes razas, regiones, países y religiones, nuestras palabras y actos tienen que demostrar que consideramos a toda la humanidad como una sola familia.

Si queremos que tengan una actitud de servicio, nosotros necesitamos servir.

Si queremos que ellos no consuman alcohol, nosotros no debemos consumirlo.

No importa con cuánto empeño enseñamos cualquiera de estas cualidades o conductas a nuestros hijos, si no nos esforzamos

por practicarlas nosotros mismos, no es de esperar que los hijos hagan caso de nuestras palabras.

La práctica de estas cualidades y conductas tiene que ser una parte íntegra de nuestra forma de ser. No basta con sólo practicarlas cuando estamos con los niños por el bien de ellos, y descuidarlas cuando pensamos que ellos no se darán cuenta.

Los niños son mucho más listos de lo que pensamos, y tarde o temprano se dan cuenta de la realidad. Si descubren que ni

siquiera tratamos de practicar lo que les recomendamos, ya no nos tendrán confianza y perderemos su respeto.

Sin embargo, el simple hecho de dar un buen ejemplo no es suficiente. Para que nuestros hijos desarrollen cualidades y conductas positivas, necesitamos hablarles de la importancia de estas cualidades y ayudarles a comprender la razón de practicarlas Por otra parte, practicar cualquier cualidad positiva exige un esfuerzo. Por eso, los hijos necesitan ser motivados para practicarlas. Puesto que la motivación más grande es el amor, necesitamos inculcar en ellos el amor a Dios y también cultivar una relación amorosa entre ellos y nosotros. Entonces, este amor les motivará para hacer el esfuerzo por practicar las

cualidades y les dará la fuerza necesaria para resistir las presiones de la sociedad que tratan de hacerles actuar de otra manera.

Cuando los niños son pequeños, es el amor a los padres lo que les motiva a obedecer de buena voluntad. Por eso, los padres

deberían aprovechar este hecho para inculcarles buenos hábitos.

Según los hijos progresivamente se independizan y toman sus propias decisiones, es el amor a Dios y el conocimiento de Sus

leyes y enseñanzas los que motivarán sus buenas acciones. Si han desarrollado este amor y este conocimiento, responderán a la exhortación de Bahá’u’lláh: “Obedeced mis mandamientos por amor a mi belleza. ”

ORAR CON LOS HIJOS

Las oraciones tienen un poder especial que toca las almas de los niños, aun cuando no entiendan el significado de las palabras. Por eso, es importante orar por los niños desde los días más tempranos de su vida. Más bien, desde el momento de darse cuenta del embarazo, el padre, y especialmente la madre, deben orar por el desarrollo espiritual, mental y físico del niño.

Una vez que nazca, la madre debe orar con su bebé en momentos de tranquilidad y felicidad; por ejemplo, a la hora de

darle de mamar y a la hora de acostarle. ‘Abdu’l-Bahá aconseja:

“Que el amor de Dios llene su ser interior, mezclado con la leche de la madre. ”

“Cuando los niños estén para acostarse, que la madre cante o lea para ellos las odas de la Bendita Belleza

(Bahá’u’lláh) o de cualquier creencia religiosa, que cada cual crea, para que desde sus años más tempranos sean educados por estos versos de guía. ”

Una vez que los niños comienzan a hablar, se les puede enseñar a repetir oraciones y luego enseñárselas de memoria.

Según ‘Abdu’l-Bahá, los “niños son como plantas jóvenes, y enseñarles las oraciones es como permitir que la lluvia se derrame sobre ellos, para que crezcan tiernos y frescos. ”

Las oraciones que se encuentran en las Escrituras Sagradas, tales como “el Padre Nuestro” y las oraciones reveladas por

Bahá’u’lláh y ‘Abdu’l-Bahá, tienen un poder especial capaz de transformar los corazones.

Si la familia puede fijar una hora en que todos puedan orar juntos, esto fortalecerá la unidad familiar. Además, si los niños

observan que sus padres se vuelven hacia Dios, como una respuesta natural cuando surgen problemas de cualquier tipo, aprenderán a hacer lo mismo, y a confiar en Dios como su mejor amigo.

Aprendan

DEMOSTRAR AMOR A LOS HIJOS

“Estos niños deben ser criados con infinito, con amoroso

cuidado, y tiernamente nutridos en los brazos de la

misericordia. ”

El amor y el cariño son tan importantes para el bienestar de los niños como lo es la comida. A los bebés, aun cuando se

atienden bien sus necesidades físicas, si no se les da muchos abrazos o cariño, se atrasan en su desarrollo. Tardan en aprender a sentarse, a caminar, y a hablar. Se enferman con más frecuencia que otros niños y un mayor número mueren.

Simplemente el hecho de alzar y abrazar a un bebé y decirle algunas palabras cariñosas cada vez que entra a su habitación,

mejora su desarrollo.

A los bebés, se expresa el cariño principalmente por medio del contacto físico, los besitos y las caricias. Mientas se les abraza,

se les puede besar suavemente. Y mientras se les da a mamar, se les puede cantar oraciones. También se comunica el amor al bebé al hablarle con palabras cariñosas y al jugar con él y hacerle reír.

Los niños mayores también necesitan de cariño y amor. El niño que se siente querido tiene mayor confianza en sí mismo. Por lo

tanto, tiene mayor valor para probar cosas nuevas y aprenderlas.

Se expresa el cariño a los niños mayores de varias formas:

1) Por medio del contacto físico: con un abrazo, o una palmadita.

2) Tomando tiempo para charlar con ellos, prestando atención a lo que ellos quieren contarle.

3) Haciendo cosas agradables juntos: jugando con ellos, invitándoles a acompañarle cuando hace ciertos mandados o tareas, y haciéndoles sentirse especiales.

Cuando existe un amor profundo entre padres e hijos, los niños no quieren hacer nada que entristecería a sus padres.

Por eso, están más abiertos a la guía y los consejos que los padres les dan.

GUIAR A LOS HIJOS

‘Abdu’l-Bahá explica que: “El ser humano es, en realidad, un ser espiritual, y solamente cuando vive en espíritu es, en verdad, feliz. ”

Si queremos que nuestros hijos vivan felices, necesitamos enseñarles tanto el amor a Dios como el buen comportamiento.

Para enseñar una buena conducta a nuestros hijos, se recomienda seguir los siguientes pasos.

1) Definir concretamente la conducta positiva que deseamos: hacer la cama, compartir los juguetes, decir “por favor” y “gracias”, decir oraciones en la mañana al levantarse.

2) Estar atento a momentos cuando el niño hace algo que muestra la conducta deseada, por breve que sea esa

conducta.

3) Felicitar al niño por lo que ha hecho. Al felicitarle, es importante hacer referencia concreta a lo que ha hecho bien.

NO digan: “Te portaste bien con tu hermana,” porque no le comunica claramente lo que ha hecho que le gusta.

Mejor DIGAN: “Me hizo feliz cuando invitaste a tu hermana a jugar contigo, y le dejaste escoger el juguete que quería. ”

TAMPOCO usen palabras que convierten la felicitación en una crítica indirecta; por ejemplo: “ ¡Estoy muy feliz

que limpiaste tu cuarto, por un cambio ! ”

4) Si piensa que es necesario, puede dar una breve explicación de la razón que la conducta mencionada es positiva y por qué le gusta que se comporta así.

5) Luego, pasar unos minutos jugando con su hijo o haciendo otra cosa que le gusta, prestándole atención Después de felicitar al niño, él se siente bien acerca de sí mismo. Por eso, prestará atención a la explicación que damos acerca de las razones que determinada conducta es positiva, lo que lo hace más probable que lo repetirá. En cambio, después de recibir un regaño, el niño se siente mal y está a la defensiva.

Por eso, explicarle en ese momento cómo debe comportarse tiene poco efecto.

Por otra parte, a todos los niños les gusta recibir atención de sus padres. Por eso, cuando dejamos pasar sin comentario su

buena conducta, y le llamamos la atención y le damos todo un sermón cuando se porta mal, a veces el niño recurre al mal

comportamiento como medio de conseguir la atención.

En resumen, para guiarle a una conducta positiva, debemos felicitarle, darle explicaciones y pasar tiempo con él cuando se

comporta bien. En cambio, cuando se comporta mal, debemos corregirlo con calma, sin permitir que el niño se vuelva el centro

de atención.

LA LIMPIEZA

POR QUÉ NO SE PONEN SUS VESTIDITOS MÁS BONITOS?

Tubá Khánum, una nieta de Bahá’u’lláh, relata lo que, como

niña, recuerda de Bahá’u’lláh.

Nosotros, los niños, considerábamos a Bahá’u’lláh como otro padre amoroso; a Él llevábamos todas nuestras pequeñas dificultades y problemas. El mostraba interés en

todo lo que nos preocupaba…

Siempre era puntual y le encantaba la delicadeza y el orden.

Fue muy particular y refinado en sus arreglos personales y le gustaba ver a todos bien arreglados, y vestidos tan bonito

como fuera posible. El refinamiento era para Él especialmente deseable.

“ ¿Por qué no ponen sus vestiditos más bonitos? ” nos solía

decir.

‘Abdu’l-Bahá afirma: “En cada aspecto de la vida, la pureza y la santidad, la limpieza y el refinamiento, exaltan la condición humana y promueven el desarrollo de la realidad interior del hombre. ”

“Aunque la limpieza corporal es un aspecto físico, tiene, sin embargo, una poderosa influencia en la vida del espíritu.

Es como una voz maravillosamente dulce, o una melodía q ue se interpreta; aunque los sonidos son sólo vibraciones del aire que afectan el nervio auditivo del oído,... Ved cómo conmueven el corazón.... El significado es que la limpieza física también produce efecto en el alma humana. ”

Por eso, desde pequeños, debemos guiar a los niños para que desarrollen el hábito de lavarse las manos (antes de hacer oraciones, antes de comer y después de usar el baño), lavarse los dientes (después de las comidas), limpiarse y cortarse las

uñas, bañarse, limpiarse la nariz y los oídos, entre otros. Para desarrollar estos hábitos la constancia es necesaria.

Debemos ayudar a los niños a comprender que la limpieza tiene tanto una dimensión espiritual como una dimensión física.

Bahá’u’lláh ha descrito al cuerpo como “el trono del espíritu”.

Por eso, una forma de mostrar respeto a nuestro espíritu consiste en mantener al cuerpo limpio y presentable. Además

de proteger al cuerpo de las enfermedades, la higiene aporta al desarrollo de cualidades espirituales, ya que se relaciona con

cualidades tales como el refinamiento, la sensibilidad, la delicadeza y la atracción a la belleza.

Por otra parte, no sólo necesitamos inculcar en los hijos la higiene, sino también la pureza mental. Mediante nuestras conversaciones con ellos, debemos ayudar a los hijos a tener pensamientos puros y elevados, llenándose de aspiraciones

por aportar al bienestar de la humanidad. A la vez, debemos vigilar los programas de televisión que miran los hijos, las

canciones que escuchan y otros estímulos que a menudo llenan sus mentes con pensamientos que vienen de la naturaleza inferior del ser humano.

LA VERDACIDAD: LA BASE DE TODAS LAS VIRTUDES

EL LADRÓN HONRADO

Una vez en un pueblo pequeño había un ladrón. Pero robó una vez demasiado y el dueño de casa le atrapó. El ladrón temblaba de miedo que se le iba a entregar a la policía. Pero el dueño de casa le ofreció una alternativa.

“Te dejo libre,” le dijo, “bajo una condición. Que desde este día en adelante te comprometes siempre decir la

verdad. ”

Con gran alivio, el ladrón aceptó esta propuesta y prometió solemnemente siempre decir la verdad. Hasta

pensó a sí mismo: “ ¡Que tonto! Ni me pidió que no volviera a robar; sólo que dijera la verdad. ”

Algunos días más tarde, apareció una oportunidad en que fácilmente podría hacer un robo. Pero mientras hacía sus preparativos, el pensamiento le ocurrió. “Y si en camino para hacer el robo me encuentro con el señor y él me

pregunta: ‘ ¿Adónde voy? ’, tendría que decirle que voy camino para cometer un robo. Y peor si le encuentro

después de haber hecho el robo y me pregunta: ‘ ¿Qué acaba de hacer? ’ Y aunque tengo la suerte de no encontrarle ni en la ida ni en el regreso, seguramente le volveré a encontrar en el curso de la próxima semana, y si en ese momento me pregunta si he vuelto a robar, también tendría que decirle la verdad. ”

Entonces, el ladrón se dio cuenta que era imposible ser veraz y seguir robando, y que más bien la veracidad servía como un escudo contra todas las malas acciones Entre todas las buenas cualidades que necesitamos enseñar a nuestros hijos, tal vez la veracidad es la más importante.

Bahá’u’lláh explica:

“La veracidad es la base de todas las virtudes humanas.

Sin veracidad, el progreso y el éxito, en todos los mundos de Dios, son irrealizables para cualquier alma. Cuando este atributo santo se encuentre arraigado en el hombre, todas las cualidades divinas serán también adquiridas. ”

demostrando cómo afrontar situaciones incómodas diciendo la verdad y evitando la mentira.

A pesar de nuestros esfuerzos, puede ser que nuestro hijo o hija miente. Entonces, ¿Qué podemos hacer?

Hay que concientizarle de que mentir es peor que cualquier otra falta que pudiera haber cometido. Por eso, si ha

cometido alguna otra falta, es mejor que la reconozca, en vez de empeorar las cosas con la mentira. Luego, si dice la

verdad en una situación así, debemos felicitarle por su veracidad, en vez de castigarle por la falta cometida; aunque

podemos concretizarle para no repetirla.

Hacerle memorizar citas sobre la veracidad y reflexionar sobre las consecuencias que puede traer la mentira.

Relatarle cuentos o historias que recalcan la importancia de la veracidad y las consecuencias de la mentira. Una vez que ha comprendido que no es bueno mentir, pedirle que le explique por qué .

Hacerle decir la verdad a la persona a quien ha mentido Es muy importante que, desde pequeño, el niño aprenda a asumir

la responsabilidad por sus actos y las consecuencias de estos.

Por eso, cuando es posible, debemos hacerle enmendar su error, diciendo la verdad a la persona a quien haya mentido, devolviendo cualquier cosa que haya tomado sin permiso, etc. Si no es posible enmendar el daño hecho, por lo menos debe pedir perdón y comprometerse no volver a repetirlo.

El practicar la sinceridad y la honestidad consigo mismo y con los demás es como encender el motor para el progreso del alma.

EVITAR LA MURMURACIÓN

Hubo una señora que quería desarrollarse espiritualmente, pero tenía el mal hábito de la murmuración. Por eso, buscó el consejo de un hombre sabio.

El sabio le dijo: “Vaya al mercado y compre un pollo. Mientras camina de regreso a su casa, saque las plumas finas del pollo y tírelas a la calle. Luego, venga a verme. ”

La señora se sintió sorprendida por tales instrucciones, pero las llevó a cabo. Luego, volvió a visitar al sabio.

“Muy bien,” le respondió. “Ha hecho bien la primera parte de la tarea. Ahora viene la segunda parte. Vuelva al mercado y

en el camino, recoge todas las plumas que tiró en el camino ayer. ”

“ ¡Eso es imposible! ” protestó la señora. “El viento ha llevado las plumas a todas partes. Jamás podría recogerlas. ”

“Así es,” respondió el sabio. “Igual sucede cuando hablamos de los demás. Las palabras se van de boca a boca y es imposible parar estos comentarios negativos una vez que comiencen. Lo mejor es no comenzar; no hablar nunca mal de ninguno. ”

La murmuración consiste en hablar sobre otras personas cuando no están presentes, comentando sobre sus malas acciones; es

decir, criticar, “chismear” o especular sobre los actos y vida de alguien en su ausencia. Aun cuando lo que se cuenta es la verdad, no debemos hablar de ello si es negativo.

La murmuración es una enfermedad social muy dañina: para el que murmura, para los que escuchen, y para la víctima de la

murmuración. Bahá’u’lláh habla del daño a la persona que murmura, recalcando que “ la murmuración apaga la luz del

corazón y extingue la vida del alma. ”

Por su parte, ‘Abdu’l-Bahá explica su efecto en la comunidad, explicando: “Si algún alma habla mal de un ausente, el único resultado será claramente éste: enfriará la devoción de los amigos y tenderá a volverlos indiferentes. Pues la murmuración divide, es la principal causa, entre los amigos, de la inclinación a apartarse. ”

Ya que la murmuración es un hábito muy difundido en la sociedad, los padres necesitamos hacer un esfuerzo especial por enseñar a nuestros hijos desde pequeños a no murmurar.

TOMAR TIEMPO PARA CONVERSAR CON LOS HIJOS

Si queremos ayudar a nuestros hijos a desarrollar cualidades espirituales, necesitamos saber lo que ellos piensan y sienten, y

necesitamos compartir nuestros pensamientos y valores con ellos, comunicándolos de una manera que tenga un efecto en los niños. Cuánto más conversamos y compartimos con nuestros hijos, más natural será este intercambio y más influencia podremos tener en ellos.

Hay que establecer el hábito de la conversación entre padres e hijos, cuando los niños son pequeños. A esa edad generalmente les encanta hablar y demasiado a menudo somos los padres que no prestamos atención a lo que están diciendo y los callamos. Pero si no formamos el hábito de conversar con nuestros hijos cuando son pequeños, no hay que esperar que ellos compartan sus quehaceres y problemas con nosotros cuando sean adolescentes.

Si nuestros hijos no tienen la costumbre de compartir, nosotros podemos tomar la iniciativa de comenzar la conversación. Por

ejemplo, cuando los hijos son pequeños, si salimos con ellos, simplemente podemos comentar las diferentes cosas que

vemos en el camino. También podemos hacerles preguntas con el fin de saber sus ideas.

Algunas preguntas, tales como: “ ¿Qué piensas: por qué se mueven las nubes? ” sirven para hacerles pensar. Luego de escuchar sus ideas, podemos explicar un poco más sobre el tema.

Otras preguntas sirven para sensibilizarles sobre el efecto de la conducta, tales como: “ ¿Por qué será que tus compañeros no

juegan con Jaime? ¿Cómo piensas que siente él? ”

Al conversar con los hijos, el propósito principal es fortalecer los lazos que nos unen con ellos, para que exista más confianza.

Entonces, será más probable que los hijos compartan sus preocupaciones con nosotros cuando se encuentran en problemas. También es más probable que tomen en cuenta los consejos que les damos.

Por eso, al hablar con nuestros hijos, recordemos que Bahá’u’lláh explica que todas las palabras están dotadas de espíritu y tienen influencia en el mundo. Él aconseja:

“Debería hablar principalmente con palabras tan suaves como la leche, para que mediante ellas se nutran y se

instruyan los hijos de los hombres y puedan lograr el objetivo último de la existencia humana, que es la posición

del verdadero entendimiento y la nobleza auténtica. ”

Den algunos ejemplos de cómo hablar con “palabras suaves como la leche”, y contrástenlo con ejemplos de

maneras en que no se deben hablar con los hijos.

Alentar a los niños por sus buenas acciones

‘Abdu’l-Bahá aconseja: “Los niños deben ser... Alentados constantemente, para que estén deseosos de ganar todas

las cimas de la realización humana. ”

No sabemos cuán grande es la capacidad de cada uno de nuestros hijos, tanto para desarrollar cualidades espirituales, como para desarrollar talentos artísticos o deportivos, o capacidades profesionales. Lo que creemos que ellos sean capaces de hacer influirá grandemente en lo que realmente logran, porque ellos responden a las expectativas que tenemos de ellos. Si creemos que son capaces, responderán desarrollando capacidad. Pero si creemos que son torpes o malos, se volverán peores.

Por eso, para alentar a nuestros hijos, o cualquier otra persona, necesitamos fijarnos en sus buenas cualidades. Para ayudarnos a hacerlo, podemos memorizar la siguiente cita de ‘Abdu’l-Bahá:

“Si una persona tiene diez cualidades buenas y una mala, mirad hacia las buenas y olvidad la mala. Y si una persona tiene diez cualidades malas y una buena, mirad hacia ésta y olvidad las diez malas. ”

Además de fijarnos en las cualidades buenas de nuestros hijos, necesitamos comunicarles nuestra felicidad al verles practicando estas cualidades. ‘Abdu’l-Bahá aconseja: “Cuando una madre vea que su hijo se ha portado bien, que le alabe y le aliente y alegre su corazón. ”

Cuando el hijo ama a sus padres y se da cuenta que ha hecho algo que les hace feliz, le da gusto seguir actuando así. Por eso, cuando alabamos algo que ha hecho uno de nuestros hijos, debemos describir concretamente lo que nos gusta de lo que ha hecho; por ejemplo: “Me hizo muy feliz ver tu paciencia.

LOS CONSEJOS

No hay que esperar hasta que los hijos tengan un problema para darles un consejo. Lo mejor es prevenir, pero hacerlo de una forma natural. Por ejemplo, si no queremos que nuestros hijos tomen alcohol cuando lleguen a ser adolescentes, debemos comenzar a hablar sobre los efectos del alcohol y los daños que causa mucho antes de que tengan que enfrentar ese problema. De esta manera, es más probable que los hijos acepten nuestras ideas.

Para iniciar el tema, podemos aprovecharnos de cualquier cosa que pasa a nuestro alrededor relacionado con el alcohol; por

ejemplo, comentarios sobre una pelea provocada por el alcohol, o simplemente ver a unos jóvenes tomados pasar por la calle.

Usando este evento para introducir el tema, podemos preguntar a nuestro hijo: ¿Qué opinas sobre tomar?o ¿Qué problemas causa el tomar alcohol? Después de escuchar respetuosamente sus ideas, podemos explicar los daños que hace el alcohol, comentar las presiones para tomar que tendrá que enfrentar cuando sea mayor y expresar nuestra confianza de que tendrá la fuerza para resistir estas presiones y evitar el alcohol.

LA DISCIPLINA

Sin disciplina, la educación es incompleta. Es indispensable que exista la disciplina, tanto en el ámbito físico, como en el ámbito

intelectual y moral. El propósito de la disciplina moral es inculcar en el niño buenos modales y buena conducta, y enseñarle a evitar lo malo. Esto no se puede lograr eficazmente por medio del temor al castigo; más bien, el niño mismo necesita llegar a desear ser bueno y no malo. Entonces, él se esforzará para actuar bien en todo momento, dondequiera que vaya, y será susceptible a la corrección amorosa. Con el tiempo llegará a ejercer la autodisciplina y controlará sus propias acciones, motivado tanto por el amor a sus padres como por el amor a Dios.

Una disciplina efectiva implica tanto premio como castigo. Sin

embargo, Shoghi Effendi explica que “el amor y la bondad tienen una influencia sobre el carácter humano, mucho mayor que el castigo. ” Por lo tanto, una disciplina efectiva se basa en una combinación de amor y firmeza. Si demostramos amor a nuestros hijos, ellos nos corresponderán, queriendo complacernos, y les será más fácil cumplir con lo que les pedimos. Si sienten nuestro amor lo suficientemente, no querrán lastimarnos con su desobediencia.

Ya hemos indicado algunas prácticas que despiertan en los hijos el deseo de comportarse bien. Éstas incluyen:

Orar con ellos todos los días.

Enseñarles con nuestro ejemplo

Explicarles lo que esperamos de ellos, guiándoles para que sepan qué es bueno y malo, correcto e incorrecto.

Felicitarles cuando realizan acciones buenas, comentando concretamente lo que han hecho bien, y prestándoles

atención.

Algunos consejos más sobre cómo disciplinar para educar el carácter de nuestros hijos y favorecer un ambiente familiar

positivo incluyen:

Ayudarles a adquirir buenos hábitos, desde pequeños.

No ser arbitrarios; basar nuestras decisiones en enseñanzas espirituales y explicar las razones por la decisión. Evita frases, tales como: “Lo vas a hacer, porque yo te lo mando. ”

Siempre ser cariñosos, aun cuando hay que ser firmes.

Nunca pegar a un hijo, o insultarlo con palabras que le rebajen, tachándole de “mentiroso”, “flojo”, “malcriado”. Si le

hablamos así, él nos puede creer y se profundizará la conducta negativa.

Más bien, si tiene problemas se recomienda:

- Hablar a solas con él o ella.

- Usar castigos razonables que le hagan reflexionar; por ejemplo, enviarle a una parte de la casa donde pase un tiempo solo, quitarle privilegios, o guiarle para hacer algo para corregir el mal que ha hecho.

- Felicitarle cuando comienza a mostrar señales de mejora.

- Enseñarle a meditar sobre sus acciones cada día, fijándose en lo que ha hecho bien, y los errores que ha cometido, pensando en lo que puede hacer para mejorar.

Bahá'u'lláh: Significa "La gloria de Dios". Profeta Fundador de la Fe Bahá'í y la Manifestación de Dios para este Día. Nació Mírzá Husayn-'Alí el 12 de noviembre de 1817 a una familia de la nobleza del distrito de Núr en Mazindarán, Persia. Su madre fue Khadíjih Khánum y su padre Mírzá Buzurg-i-Vazír, un cortesano. Padeció cuarenta años de sufrimientos, encarcelamientos, tribulaciones, destierros y cautiverio. Era el Prometido del Báb. Falleció en la Mansión de Bahjí a la edad de setenta y cuatro años el 29 de mayo de 1892. En su Testamento. "El Libro de Mi Convenio". Bahá'u'lláh nombró a su hijo mayor, 'Abdu'l-Bahá como Sucesor e Intérprete autorizado de sus Enseñanzas. Los Escritos de Bahá'u'lláh son numerosos y pasan de 15. 000 Tablas ya coleccionadas.

'Abdu'l-Bahá: Literalmente significa el Siervo de la Gloria (Bahá). El Hijo mayor de Bahá'u'lláh. En el "Kitáb-i-Ahdi" (el Libro de Mi Convenio) Bahá'u'lláh lo nombró como el sucesor e Interprete autorizado de sus Escritos, el Ejemplo perfecto de su Fe y el Centro de su Convenio. Era también "la Más Grande Rama". Nació el 23 de Mayo de 1844 y falleció el 28 de Noviembre de 1921. Sus restos descansan en una bóveda en el Santuario del Báb sobre Monte Carmelo en Haifa, Israel.


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 05/08/2010

La regulación de la transmisión de preceptos, pautas de conducta, actitudes, hábitos y, resumiendo, formas de hacer las cosas es porque no somos individuos aislados. Cada uno participa de su constelacionario relacional singular. Si fuéramos habitantes de agujeros sin contacto alguno entre nosotros la disertación iría por otros lados. El individuo aislado no esta(ría), sin embargo, exento de su débito ético ya que ha(bría) de dar cuentas de su comportamiento a la naturaleza en la que está viviendo aunque no debiera dárselo a otros humanos. (Uno de los personajes mas estimados de Akira Kurosawa, Dersu Uzala, a las leyes que obedece es alas de la taiga respetándola extremadamente aún siendo un cazador). Pero eso no es lo relevante ya que la ética es una necesidad independiente del peso humano en términos numéricos. Para la propia conciencia individual hay un rigor en ser de una determinada manera. En las geografías más aisladas y remotas del planeta (también en el cosmos cercano) aunque no haya vigilantes al acecho uno sabe que no puede ir tirando a su paso sus detritus no biológicos, no puede destruir los espacios ni degradarlos. Es su conciencia la que le exige una actitud responsable, esa es la instancia auto vigilante. En cuanto a su inmersión en el colectivo humano el individuo va estableciendo relaciones contractuales tácitas o explicitas con sus semejantes para autorregularse colectivamente en una forma respetuosa de estar en medio de las transacciones. De ello se derivan la multitud de gestos y criterios concretos para regular el flujo de relación humana que para evitar su dogmatización necesitan de la flexibilización adaptativa a cada situación. Por eso de los predicados sentenciales mas universales (no matarás, no robarás, no codiciarás, obedecerás, amarás,…) no hay uno solo que no admita excepciones o haya condicionantes que la ética los convierta en sus opuestos (históricamente no pocas muertes han sido actos de justicia, usurpaciones han sido restituciones, desear lo ajeno ha motorizado la evolución, des obedecer ha sido la condición necesaria para crecer y liberarse, y dejar de amar a quien no se lo merece ha sido la manera para hacerlo reaccionar y evolucionar…).


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 09/08/2010

Solo somos humanos dispuestos a serlo, escapando de las piras de los sacrificios como meras carnazas. Sólo somos pensantes, con todos los riesgos que comporta cada acto de pensamiento, sufriendo, a veces, de incomprensiones de parte de nuestros hermanos más cercanos. Y al tratar de ser humanos y pensantes nos ha tocado oficiar de dioses dispuestos a mezclarnos con procesos primitivos volviendo a nuestros orígenes cuando tuvimos que decidir entre ser materia informe en los pantanos de las confusiones o ser supervivientes de la dignidad, l ocual pasaba por mucho de perseverancia y una pizca de sabiduría.


Roma Ars Longa
Baleares, España
Escrito por Roma Ars Longa el 09/08/2010

Por alusiones Sr. Moreno, no participé porque en el fondo soy una idealista y no quiero que me tachen de platónica, que también, porque ya el Sr. JesRicart esta haciendo un trabajo impecable en su anális de la naturaleza humana y de la sociedad.

Si se carece de capacidad para vivenciar en sí el principio moral que se ajusta a cada caso, nunca se llegará a realizar un acto volitivo verdaderamente individual, imbricado y asimilado manifestado en un acto coherente en el actuar

El principio ético opuesto a este es el de Kant:

"Actúa de tal manera que los principios de tu acción puedan ser válidos para todos los hombres" Este precepto significa la muerte de todo impulso individual. La norma para mi no puede ser como actuarían todos los hombres, sino que es lo que debo hacer yo en cada caso en particular, fruto de una reflexión, profundización y asimilación.

Como ya Nietzsche decía: " la voluntad del sistema es un falta de honestidad, yo desconfio de todo los sistemáticos y me aparto de su camino"

No se es feliz por obrar bien sino que se obra bien cuando se es feliz. Y el panorama es lamentable, no sólo vivimos en una sociedad infeliz sino irresponsable, todo se delega al sistema, como comentaba Jes, los padres pretenden que a los hijos los eduquen en los coles para después ellos des-eduacarlos como les venga en gana, porque para tener un criterio pedagógico hay que tener unos principios claros y asimilados. Quizá sería interesante convocar a padres y profesores para ser re-educados. Y a los políticos y a los solteros y a los tarambanas...


Saludos,


Jes Ricart
Psicologia clínica/psicoanálisis ub/ua...
Escrito por Jes Ricart el 10/08/2010

La cancha ética no tiene un perímetro exacto ni concurre el árbitro infalible que pita falta cada vez que se comete una, de una forma imperativa e inapelable, es más bien el espacio poliédrico que cada ser humano ensancha y redefine según va evolucionando en su vivir en el mundo. La ética kantiana que pone la condición de propiedad de la actuación correcta en su universalidad no cuenta en que “la totalidad de los hombres” implica por su misma masificación un arco de heterogeneidad tal que incluye los antagonismos internos. Tampoco cuenta que cada individuo humano es polimórfico y biográficamente contradictorio consigo mismo (tal como nos enseñara J. Luis Borges en el relato de un protagonista consigo mismo con una diferencia de edad considerable ) por no decir que psíquicamente también lo es tanto por su ciclotimia como por su pensamiento en transformación y su caos sentimental. Eso hace que la ética como código (la enumeración de las mil y una pautas aseguir) no sirve. (El código es otra cosa, es lo legal, y lo quees licito a un lado de una frontera es ilícito al otro lado). Entiendo la indisposición del criterio nietzscheano a encerrarlo todo en un sistema ya que al hacerlo lo que más se sistematiza es la falta de honestidad. El valor de la rebeldía de Nietzsche fue repensarlo todo y retitular los hechos sin caer en las hipocresías al uso de otras filosofías anteriores. Al tratar de encerrar la conciencia en una lista de preceptos no solo se quiere esclerotizar el proceso creativo humano sino que hecha la ley habrá quien encontrará el modo de trampearla. La ética pide un concurso personal inalienable e induplicable década cual en cada una de sus intervenciones: la honestidad. ¿Queremos revolucionar el mundo? Pues seamos honestos en todos y cada uno de nuestros actos sin que ninguno de ellos nos pueda avergonzar. ¿Queremos ir mas allá de las opiniones y de los circunloquios? Pues convirtamos cada interacción en un pretexto para depurarnos, cualificarnos, mejorar, como una constante vital, también ahora y aquí, en cada ahora y aquí, sea el lugar que sea en el que estemos y asea con quien sea que hablemos.




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